jueves, 26 de julio de 2012

CHARIOTS OF FIRE


Chariots of Fire es una película británica de 1981, dirigida por Hugh Hudson. Basada en la historia real de los atletas británicos preparándose para competir en los Juegos Olímpicos de París 1924.

Gran Bretaña, 1920. Dos jóvenes corredores de diferentes clases sociales Harold Abrahams (Ben Cross) y Eric Liddell (Ian Charleson) se entrenan con un mismo objetivo: competir en los Juegos Olímpicos de París 1924.
Eric es un cristiano evangélico de la iglesia reformada de Escocia y sus padres son misioneros en China. Ha nacido en China pero ha vuelto a Escocia para estudiar, y ha llegado a ser un famoso jugador de rugby. Su fama como deportista excepcional más su simpática personalidad y su desenvolvimiento como un predicador del evangelio en contacto con la gente hacen de Eric un personaje de excepcional talla: famoso pero humilde, conocido por todos pero también accesible a todos, querido por los niños y por los grandes,...
Cuando finaliza la película se informa que Eric murió después de la Segunda Guerra Mundial en la China ocupada y que toda Escocia lo lloró. Eric aparece como un cristiano humilde y satisfecho en Dios que, con gran clarividencia y fe, entiende que la voluntad de Dios para su vida es ser misionero en la China, una vida heroica de por sí, pero que además Dios se complace con que él corra y use sus dones como el veloz corredor que es, lo cual deberá hacer antes de dirigirse a su destino final en la China. Pero Eric no solo es un veloz corredor, cuando corre puede verse su alegría y su empuje interior excepcionales que deja a todos los espectadores pasmados, entre ellos al mismo Harold Abraham.
Harold Abraham, también es un personaje conmovedor, en agudo contraste con Eric, en su condición de judío, Harold percibe dolorosamente que no cuenta con el beneplácito de los ingleses (en una Inglaterra a la que él llama anglosajona y cristiana) al menos no el beneplácito que él espera. Harold posee una personalidad signada por un complejo de inferioridad social, agravado por ser él una persona sensible e inteligente. Harold encuentra una solución a su necesidad de aprecio en ser un famoso corredor. Cuando entra en el Caius College de la Universidad de Cambridge, bate el récord de velocidad tradicional de la Universidad. Más adelante, con tres compañeros de Cambridge, llegarán a formar parte del equipo olímpico, en el cual también se integrará Eric Lidell.
El clímax de la participación en las olimpíadas muestra un Harold Abraham cumplido y satisfecho, que vuelve con una medalla de oro y el aprecio de toda Gran Bretaña, a encontrarse con su fiel novia que sería su esposa.
Y termina con un Erik Lidell que alcanza toda su talla como el asombroso y querido héroe que es.
Otro personaje importante de la película es Aubrey Montague de quien podría decirse que es el héroe anónimo: es el paciente y comprensivo amigo del conflictuado Harold Abrahams. Montague hace posible para Abrahams el apoyo formidable que sólo puede dar un verdadero amigo.

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