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lunes, 23 de septiembre de 2024

¿GRATIS? NI DE COÑA

 

Durante el Gobierno de Mariano Rajoy se hablaba ya de la Seguridad Social, del coste de las pensiones, presentes y futuras, etc. Soyara Sáen de Santamaría no hacía sino soltar por esa boca frases que siempre comenzaban con "para que la Sanidad siga siendo gratuita..." o "para que nuestros mayores puedan cobrar las pensión...".
Me indignaba antes y lo sigue haciendo ahora. Ni la Sanidad es gratuita ni lo son las pensiones. Nosotros, los españolitos, las pagamos religiosamente desde que empezamos a cotizar. LAS PAGAMOS NOSOTROS durante nuestra vida, así que, por favor, no sigan utilizando esa falacia a sabiendas de su falsedad. 

sábado, 16 de septiembre de 2023

LOS 7.291 DE AYUSO

 



A Isabel Ayuso, esta señora tan pía y con tanto poder, católica practicante, con más de 7.000 muertes de viejitos en las residencias de ídem cuando era la capo en Madrid (mando único), espero que el dios en el que cree la mande directa al infierno. Ahora sopla el viento de otro lado y a saber cómo va a terminar la cosa; vamos a darle un voto de confianza a estas comisiones. No olvidemos que más altos son los árboles y los mean los perros.
Bueno, da igual, paso, hasta luego
Vivimos en una sociedad que desprecia y arrincona a los viejos y la suerte de estos depende del dinero que tengan al final de su vida para pagarse una buena última vejez y una buena muerte.

Entre marzo y abril de 2020 más del 70% de los ancianos que murieron en residencias públicas madrileñas no recibieron ningún tipo de ayuda médica: 7.291 personas. Murieron en sus habitaciones sin que nadie entrara a auxiliarlos, algunos murieron ahogándose, gritando, quejándose y en ocasiones esta agonía era contemplada por otro residente tumbado en la cama de al lado. Murieron y en algunos casos permanecieron sobre su cama varios días mientras sus familiares ignoraban qué pasaba y no podían hacer nada por auxiliarlos. El documental La muerte más cruel, presentado en la Seminci de Valladolid, dirigido por Belén Verdugo, da voz a los trabajadores de los centros y a los familiares de ancianos fallecidos, así como a los propios ancianos y ancianas: “Prefiero que me hagan la eutanasia antes que volver a pasar por ahí”; “nunca pensé que iba a vivir eso”; “nadie se acordaba de nosotros”.

Es posible que la chulería habitual, esa chulería aprendida de su antigua jefa, Esperanza Aguirre, ya no sea posible exhibirla ante la realidad de los más de 7.000 ancianos muertos en la más absoluta dejación. Es posible que su chulería le haya valido mientras salíamos de una pandemia y estábamos todos en shock, pero puede que, una vez que nos hemos recuperado, esa chulería y esa impostada alegría suya le pase factura ante una sociedad que termine por pedir cuentas por unas muertes evitables y terribles por las que no sólo no ha perdido perdón, sino ante las que ha reaccionado con prepotencia y desprecio. También es cierto que esas personas muertas y sus familiares se merecen una reflexión por parte de toda la sociedad; una reflexión que, hasta ahora, se ha evitado pero que es necesaria.
(...)

jueves, 26 de enero de 2023

QUITARSE DE EN MEDIO

Hoy supe que un abogado con el que había hablado en alguna ocasión se había suicidado hace unos días. Una persona aparentemente normal, que ejercía su profesión y que hablaba conmigo de temas urbanísticos cuando se terciaba (afortunadamente no lo logro recordar, así el sufrimiento es menor), pero que tenía tratamiento psiquiátrico en la intimidad. Una persona que podría ser cualquiera de nosotros y que en un momento no ve solución a sus problemas más que quitarse de en medio.
A lo largo de mi vida he tenido tres suicidios, uno de ellos de un amigo muy cercano: ahorcado el primero, con una escopeta el segundo y finalmente por inhalación de gas del tubo de escape de una moto. Terriblemente tristes todas.
Se especula mucho siempre después de un caso de este tipo, pero el hecho es que los suicidan se llevan sus razones al hoyo. Con notas de suicidio en ocasiones, éstas no dejan de ser una forma de justificar lo que se ha hecho y de mitigar, tal vez, el dolor sumado a la ignorancia. Dicen que llorar a un pescador muerto que se puede enterrar no es igual a llorarlo bajo el mar.
Gracias a dios cada vez se habla más de las enfermedades mentales y esto es ya un pequeño paso en sí mismo.

Enfermedades mentales
Los casos individuales señalan las graves carencias del sistema público de salud para tratar con rapidez dolencias psíquicas.
EL PAÍS
26 ENE 2023 - 05:00 CET
https://elpais.com/opinion/2023-01-26/enfermedades-mentales.html

Que un joven de 23 años, “sin recursos económicos”, que ha acudido a “un servicio de urgencias de un hospital público de la Comunidad de Madrid absolutamente desesperado y con un altísimo riesgo de suicidio”, reciba su primera cita con un psicólogo clínico para un año después, es un indicador de la falta de capacidad de respuesta de la sanidad pública ante el aumento de los trastornos mentales en la población juvenil. Lo contó en una carta a la directora de este periódico la psicóloga clínica que lo atendió en su consulta privada. En los últimos años se han acumulado las estadísticas que revelan un incremento importante en la demanda de atención urgente por crisis de angustia, trastornos de ansiedad y depresión e intentos de suicidio en jóvenes y adolescentes. La cuestión de fondo es hasta qué punto la situación de colapso de los servicios de asistencia mental que refleja este caso tiene que ver con el preocupante aumento de los suicidios, que se ha convertido en la primera causa de muerte después de los tumores entre los 15 y los 29 años.

La sociedad debe debatir y abordar las causas del creciente malestar psicológico entre los jóvenes, y no será difícil encontrar una relación entre el aumento de los trastornos mentales y diversos factores relacionados con la incertidumbre que se cierne sobre su vida y su futuro, como la presión de una competitividad muy focalizada en el rendimiento, o la enorme distancia que los jóvenes perciben entre su esfuerzo, sus expectativas y los resultados que obtienen. Pero mientras se abordan estas causas profundas, que provocan en muchos de ellos frustración y sentimiento de abandono por parte de los poderes públicos, hay un desafío inaplazable: cómo ampliar y dotar a los servicios de salud mental para asegurar una atención de calidad y rápida que evite el agravamiento de las crisis de ansiedad o las depresiones reactivas por falta de atención y acaben convertidas en patologías crónicas o, lo que es peor, en muertes por suicidios que podrían haberse evitado.

La historia de este joven es de un alto valor testimonial: refleja una realidad muy extendida y causa de un enorme sufrimiento, tanto a los afectados como a sus familias. El joven salió del servicio de urgencias con la prescripción de un ansiolítico y un antidepresivo que con suerte podía hacerle efecto varias semanas después. El problema no radica en este primer nivel de atención urgente, que seguramente fue correcto. El problema es que la primera visita con el especialista se demore un año en un caso en que puede estar en peligro la vida del paciente. Por otra parte, hay signos alarmantes de que la falta de recursos profesionales en salud mental está abocando a que los tratamientos farmacológicos tengan un peso desproporcionado en la atención mental y se prolonguen de forma inadecuada ante la ausencia de atención psicológica. En muchos casos son tratamientos que tienen efectos adversos y pueden crear adicción si no están bien supervisados. La falta de psicoterapia y de una atención periódica suficiente aumenta el riesgo y puede conducir a un agravamiento de las dolencias. Con la actual dotación de psiquiatras y psicólogos clínicos, muy claramente inferior a la de países como Alemania o Francia, la red sanitaria pública no está en condiciones de dar una respuesta satisfactoria al repunte de necesidades de salud mental que vive la sociedad española.

jueves, 3 de diciembre de 2020

PROTOCOLO

Todos tenemos en la memoria aquel montaje de artilugios, trajes, plásticos y mal rollo que aparecía en los últimos minutos de la película ET, cuando toda aquella gente del gobierno montaba la ingente parafernalia para quedarse con el extraterrestre, justo antes de la ya mítica escena de la bicicleta voladora.
Ayer, en el exterior del Centro Sociosanitario del Puente Galcerán, con ET en forma de cononavirus, metían 4 sanitarios como si de la NASA se tratara, a un viejito que tenía la cara descompuesta. El pobre, pensé, sale hacia el hospital sin saber si regresará vivo. Creo que nunca me había sentido tan vulnerable, imaginen al pobre hombre entonces.

jueves, 8 de octubre de 2020

¡VAYAN, VAYAN!

Con esto de la pandemia por el dichoso COVID-19 (me cuesta decir "la" COVID), se habla mucho de la Seguridad Social española, sin parar, para todos los gustos. Ayer, que tuve la oportunidad de acompañar a mi padre a un centro de salud para algunas gestiones, aun teniendo que esperar un poco a que nos atendiera el médico y la enfermera para unos proebas, la estancia allí fue de una hora, saliendo con todo resuelto sin mayor complicación.

Reconozco que, sin demasiado conocimiento del funcionamiento general porque, con fortuna, tengo más o menos buena salud -como decía Juan, mi socio muerto "el que no tiene un dolor después de los 40 es que está muerto"-, pero cada vez que voy a un centro de salud me enorgullece el sistema sanitario español, con sus luces y sombras. Soy de los defensores a ultranza de la sanidad para todos, renegando recurrentemente de la idea "en España la sanidad es gratuita". No, la pagamos cada mes los trabajadores anticipadamente y por eso no nos cobran cuando la utilizamos. Y que así siga siendo.

Bueno, a lo que voy, ya me iba del hilo de lo que quería contar. Hace un mes compartimos cena con unos amigos que viven en Estados Unidos y surgió en la conversación el tema de la pandemia, ¡cómo no! Hablamos de la incidencia en USA, en Europa, de la vacuna, etc. Uno de los americanos decía que no entendía cómo en España la gente se podría quejar del funcionamiento de la sanidad pública, que para él era inconcebible. ¡Pónganse malos en mi país! decía, incluso con un buen seguro médico. Vayan, vayan.

domingo, 13 de noviembre de 2016

HONG KONG, SINGAPORE, SPAIN

Por fin una buena noticia, aunque aún podría ser mejor: España tiene la tercera sanidad más eficiente del mundo, y por esto debemos enorgullecernos todos. Claro que los políticos siguen erre que erre con sus falacias respecto a la Seguridad Social y su supuesta gratuidad; ¿gratis? no, no, la pagamos cada españolito con lo que nos descuentan de nuestros sueldos todos los meses. O sea, la pagamos desde que empezamos a cotizar, anticipadamente. aún así, bien pagada sea pues.  
España cuenta con el tercer sistema sanitario más eficiente del mundo
Según el ránking de Bloomberg, nuestra sanidad, con un coste per cápita de 2.419 euros, sólo se encuentra por detrás de las de Singapur y Hong-Kong, dos sistemas privados. El sistema sanitario estadounidense, principalmente privado, es el número 50 de un ránking de 55 países y tiene un coste de más de 8.500 euros por cada ciudadano.
POR IÑAKI ETXARRI. 29/10/2016 - 15:59

Hace unos días que se publicó el Bloomberg Health Care Efficiency Index,  que mide la eficiencia de los sistemas sanitarios bajo tres parámetros: Esperanza de vida, gasto en salud per cápita y peso relativo del gasto sanitario sobre el PIB y nos llevamos una agradable sorpresa, ya que de los 55 países que aparecen en el ránking, España figura en la tercera posición frente la octava posición que ocupaba el año pasado.
Todo es mejorable en la vida, pero aparecer en las primeras posiciones de un ránking en algo tan importante cómo la salud sin duda es esperanzador. En la cola del ránking, en la posición 50, esta los EEUU. Sólo Jordania, Colombia, Azerbaijan, Brasil y Rusia puntúan peor que los EEUU.
Las diferencias entre España y los EEUU son notables. Con una esperanza de vida bastante superior el coste sanitario per cápita en España está en los 2.658 dólares por persona (2.419 euros) y en los EEUU (una sanidad mixta público-privada) se dispara a los 9.403 (8.558 euros). Los dos sistemas que alcanzan el primer y segundo lugar son los de Singapur y Hong-Kong, ambos enteramente privados.
No sale muy bien parada Colombia, con una esperanza de vida baja y un coste sanitario por persona de 569 dólares. Y quedan en buena posición Chile y Argentina con costes sanitarios por persona de 1.137 y 605 dólares, pero buenos niveles de esperanza de vida.

No todo es la esperanza de vida
Obviamente que el sistema sanitario no lo es todo para determinar la esperanza de vida. Factores genéticos, culturales, de alimentación y ambientales tienen una influencia importante. Veremos si países como España, que ya hace algunos años han superado a los EEUU en niveles de obesidad infantil, podrán mantener los altos niveles de esperanza de vida que tenemos hoy.
El reto ahora para España, que en 2014 se precipitó hasta el puesto número 14 de esta oficiosa clasificación sanitaria, es mantenerse en esa tercera posición y seguir escalando puestos, y para ello tendrá que lidiar con tendencias que padece el Sistema Nacional de Salud (SNS), como pueden ser el envejecimiento de la población, la cronicidad y la constante evolución de los avances tecnológicos y científicos.

Los recortes nos han hecho ganar en eficiencia
Aunque parezca un contrasentido, los recortes en gasto que desde el año 2009 ha sufrido nuestra sanidad pública, no le han sentado tan mal como pudiera parecer. El sistema sanitario español, a juicio de Bloomberg logra resultados análogos a los de otros sistemas sanitarios, pero con costes bastante menores.En 2.009 éramos octavos en el ránking, en 2014, decimocuartos, y ahora, en 2016, nuestra sanidad es la tercera más eficiente del mundo.  Así pues, mismos resultados que antes de la crisis, pero destinando menos recursos (más eficiencia).
No en vano, el gasto público en sanidad alcanzó en 2009 su máximo de 1.630 euros por español, mientras que en 2014 había descendido a 1.400: un recorte nominal del 14% que, unido a la tasa de inflación del 7,6% durante ese mismo periodo, nos lleva a un recorte final de alrededor del 20%.
Así, la esperanza de vida al nacer de los hombres ha pasado de 78,6 años en 2009 a 79,9 en 2015; a su vez, la esperanza de vida al nacer de las mujeres se ha incrementado desde 84,7 años en 2009 a 85,4 en 2015. Asimismo, la esperanza de vida con buena salud (número de años que podemos disfrutar con buen estado de salud) se incrementó desde 63,1 a 65 en el caso de los hombres y de 62,1 a 65 en el caso de las mujeres. Igualmente, el porcentaje de personas que sufren graves limitaciones en su vida diaria se ha reducido desde el 5,6% en 2009 al 5,1% en 2015. Acaso el único indicador que empeora con respecto a 2009 sea el de morbilidad crónica, esto es, el porcentaje de personas con problemas de salud de larga duración: en este caso, aumenta del 30,2% de la población en 2009 al 32,7% en 2015.