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sábado, 29 de agosto de 2026

LA MISMA NOTICIA DESDE AMÉRICA. I DON'T KNOW WHEN, I DON'T KNOW HOW, I DON'T KNOW WHY (II)


Estados Unidos llega a un acuerdo para el control de 65 mil millones de barriles de las reservas petroleras de Venezuela
The New York Times, Anatoly Kurmanaev y Lisa Friedman, 28.08.2026

El presidente Trump declaró el viernes por la noche que Estados Unidos había llegado a un acuerdo para tomar el control mayoritario de una gran parte de las reservas petroleras de Venezuela, lo que apunta a un esfuerzo generalizado para afirmar el dominio estadounidense sobre la energía en el hemisferio occidental.

El acuerdo representa una incursión sumamente inusual en los yacimientos petrolíferos de otro país mediante una asociación con una empresa privada, según informó el Departamento de Estado a través de un funcionario estadounidense. El acuerdo otorgaría a Estados Unidos el control de más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo, afirmó el Sr. Trump en una publicación en redes sociales . Esto equivale casi a la totalidad de las reservas probadas de Estados Unidos , el mayor productor de petróleo del mundo.


La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificó el acuerdo de "histórico" y afirmó que tendría un "impacto significativo en la recuperación de nuestra nación".

En un comunicado, afirmó que el acuerdo implicaba el desarrollo de 17 yacimientos petrolíferos, más de 100.000 millones de dólares en inversiones y unos impuestos previstos de 209.000 millones de dólares para el gobierno venezolano, que atraviesa dificultades económicas y lucha por mejorar las condiciones de vida tras los terremotos de junio que dejaron más de 6.500 muertos.

El objetivo del acuerdo, según declaró la Sra. Rodríguez, es “poner nuestras inmensas reservas al servicio del desarrollo nacional”.

Sin embargo, los detalles eran escasos y el texto del acuerdo no estaba disponible de inmediato.

En enero, la administración Trump depuso y capturó al predecesor de la Sra. Rodríguez, Nicolás Maduro, transformando un país que había sido un adversario en algo parecido a un estado satélite. Como parte de este proceso, la administración convirtió el petróleo venezolano en un pilar fundamental de su campaña para expandir la influencia estadounidense en el sector energético de América, donde el aumento de la producción ha ayudado a mitigar la pérdida de petróleo proveniente de Oriente Medio durante los últimos seis meses debido a la guerra con Irán.

Los anteriores líderes estadounidenses a menudo rehuían cualquier sugerencia de que obtener influencia sobre los recursos naturales de otro país fuera un objetivo primordial de la política militar y exterior de Estados Unidos, por temor a la reacción internacional, las dudas sobre la legalidad de hacerlo y el potencial de que tales acciones generaran amenazas a la seguridad de Estados Unidos.

Pero el señor Trump y algunos de sus principales asesores han dejado claro que el petróleo es una parte importante de su incursión en Venezuela.

Incluso antes de la destitución del Sr. Maduro, los funcionarios estadounidenses afirmaron sin rodeos que Estados Unidos había creado la industria petrolera de Venezuela y que el gobierno del país había robado de hecho yacimientos petrolíferos estadounidenses mediante nacionalizaciones.

A diferencia de la mayoría de las grandes potencias petroleras, Estados Unidos no cuenta con una compañía petrolera nacional a través de la cual pueda realizar inversiones. Al ser consultado al respecto, el Departamento de Estado, a través de un funcionario estadounidense, declaró que el acuerdo otorgaría a Estados Unidos el 55% de la producción de una empresa conjunta con un operador privado venezolano no identificado, cuya identidad no se ha revelado.

La exploración petrolera en Venezuela la lleva a cabo generalmente la empresa petrolera estatal, Petróleos de Venezuela, o mediante asociaciones entre esta y empresas privadas.

El Sr. Trump hizo su anuncio el viernes, mientras Chevron, la segunda petrolera más grande de Estados Unidos, se encontraba en negociaciones avanzadas para expandir significativamente sus operaciones en Venezuela, según fuentes cercanas a las negociaciones entre la petrolera y funcionarios venezolanos. El acuerdo podría anunciarse la próxima semana.

Cualquier nueva inversión de Chevron, la única empresa estadounidense con una presencia importante en Venezuela, reforzaría los esfuerzos del país por revitalizar su maltrecha industria petrolera y su economía en dificultades.

El Wall Street Journal informó anteriormente sobre las negociaciones de Chevron para nuevas inversiones en Venezuela .

Varias otras compañías petroleras estadounidenses también han estado explorando oportunidades en el país sudamericano, aunque gran parte de lo que se ha concretado en lo que va del año ha sido preliminar o relativamente pequeño.

El acuerdo de la administración Trump pone de manifiesto el importante cambio que se está produciendo en el panorama energético de Venezuela, país que se cree posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Mantener el control gubernamental sobre el petróleo ha marcado la política del país durante décadas, y muchos venezolanos consideran el petróleo como un derecho adquirido y una piedra angular de la identidad nacional.

Bajo la presión de Estados Unidos, apenas unas semanas después de la captura de Maduro, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una reforma de la legislación que regula su industria petrolera, otorgando a las compañías petroleras extranjeras un mayor control sobre sus operaciones en el país. Esta medida revirtió gran parte de la nacionalización de proyectos petroleros venezolanos de 2007 y allanó el camino para que Chevron expandiera su presencia.

La nacionalización había sido un pilar del chavismo, el movimiento político creado por Hugo Chávez, predecesor del Sr. Maduro, que ejerció el control sobre Venezuela hasta este año.

La señora Rodríguez, aliada de Maduro que lo sucedió en la presidencia, ha enfrentado amenazas de Estados Unidos de que podría correr la misma suerte. Se ha mostrado mucho más dispuesta a colaborar con el gobierno estadounidense y conversa y se reúne frecuentemente con altos funcionarios de la administración Trump.

domingo, 16 de agosto de 2026

SKYNET


Si no te preocupaba la IA, el momento ha llegado
The New York Times, Nate Soares, 14.08.2026

Si alguna vez hubo razones para dudar de los peligros del desarrollo desenfrenado de la inteligencia artificial, esas razones se han esfumado en las últimas semanas. Lo que sigue es una ventana de oportunidad vital para desacelerar el progreso de la IA, de modo que podamos comprender mejor estos modelos y evitar la calamidad que se avecina.

Durante años, los escépticos de la IA han afirmado que la tecnología es meramente un “loro estocástico” entrenado para predecir a los humanos e imitar su comportamiento y que, por esa razón, la tecnología nunca estaría a la altura de las expectativas generadas. No obstante, la tecnología ha seguido mejorando de manera obstinada, pero la mayoría de los inversionistas y ejecutivos tecnológicos insistían en que la IA es solo una herramienta, incluso cuando se mostraban optimistas de que iba a cambiar el mundo. En lo que ambas partes coincidían es en que el espectro de la IA como una amenaza inminente de extinción era exagerado.

Entonces, OpenAI creó accidentalmente un enjambre autónomo de agentes de IA que escapó de un entorno de pruebas controlado y orquestó un ciberataque complejo y difícil por iniciativa propia.

Esto no ocurrió porque los modelos de repente se volvieran superinteligentes; tampoco porque simplemente siguieran instrucciones y repitieran como loros su entrenamiento. Desde que los “modelos de razonamiento” surgieron a finales de 2024, hemos visto IA entrenada no solo para imitar a los humanos, sino también para resolver millones de problemas difíciles; esto lo hacen aprendiendo nuevos comportamientos y tendencias. Eso incluye la búsqueda de recursos valiosos que podrían ser clave para resolver el problema, e incluso hacer trampa.

Estas tendencias pueden dar lugar a un comportamiento extraño que nadie —ni siquiera los creadores de los modelos— puede entender, y mucho menos justificar y controlar. Las últimas semanas son un ejemplo perfecto de por qué deberíamos encontrar eso tan alarmante.

En mayo, OpenAI comenzó a entrenar de forma simultánea nuevos agentes de IA con “razonamiento”. Los agentes lograron establecer un canal de comunicación secreto y comenzaron a hablar entre ellos. Escaparon del entorno de pruebas digital que se suponía debía mantenerlos confinados. En algún momento, algunos agentes comenzaron a llamar al grupo un “enjambre”. El enjambre sufrío un breve revés cuando se le descubrió provocando la caída de un sistema de OpenAI, pero los desarrolladores simplemente repararon la vulnerabilidad que le permitió escapar y reanudaron el entrenamiento de los agentes.

Poco después, el enjambre volvió a escapar de su jaula por medio de técnicas de hackeo que hasta entonces los humanos no habían descubierto. Esta vez, el enjambre estuvo libre durante aproximadamente una semana antes de ser detectado, por una empresa diferente, que resultó víctima de un enorme ciberataque lanzado por el enjambre. (Nos han dicho que también atacó a otros objetivos, aunque aún no conocemos todos los detalles).

Los agentes del enjambre reconocieron que actuaban en contra de las instrucciones. Sabemos esto porque podemos leer fragmentos de sus cadenas de pensamiento: el texto que la IA produce mientras decide cómo proceder. Un agente del enjambre escribió que los ataques externos estaban “fuera del alcance previsto”. Otro admitió que “nuestra tarea no se beneficia” de las actividades del enjambre, pero se unió de todos modos. Estos agentes de IA, al parecer, entendieron que no debían escapar y cometer ciberdelitos. Eso no los detuvo.

OpenAI no es la única empresa que lidia con este problema. Recientemente, uno de los modelos de IA de Anthropic se hizo pasar por múltiples humanos para intentar presionar a personas reales con el fin de que aceptaran un programa maligno en software crítico, lo que haría que ese software fuera más fácil de hackear. La cadena de pensamiento de este modelo demostró que sabía que presionaba a humanos y que no estaba en un entorno de entrenamiento simulado. Incluso pensó en cómo cubrir sus huellas.

Este no es el comportamiento de una simple herramienta. Microsoft Excel nunca se ha hecho pasar por múltiples humanos ni ha presionado a un equipo de ventas corporativo para que genere datos más simples que sean más fáciles de procesar.

Algunas de las personas más cercanas a esta tecnología temen lo que venga después. Si bien los escépticos podrían argumentar que todo esto es solo mercadotecnia para exagerar el poder de estas tecnologías, eso no significa que el peligro sea falso. Tienes que prestar atención al comportamiento real de los modelos, y el comportamiento de estos modelos tiene a la comunidad de IA realmente alarmada. Hace varias semanas, más de 1300 empleados de diferentes empresas de IA (incluidos algunos directores ejecutivos) firmaron una carta en la que solicitaban un esfuerzo internacional para “desarrollar las herramientas técnicas y de gobernanza” necesarias para “regular el ritmo de forma deliberada” del desarrollo de la IA, antes de que “se acelere rápidamente más allá de nuestra capacidad de comprensión o control” y conduzca a resultados catastróficos. Ninguna empresa de forma individual está dispuesta a detener el desarrollo de manera unilateral. Pero si hubiera una manera creíble de frenar la carrera a nivel mundial, los investigadores respirarían aliviados.

Aún no estamos en el punto de no retorno. El enjambre de agentes de OpenAI irrumpió en internet, pero no se replicó a sí mismo en computadoras ocultas (hasta donde sabemos). No comenzó a mejorarse a sí mismo. No irrumpió en un laboratorio de biología autónomo para sintetizar un virus nuevo, algo que los modelos de IA ahora son capaces de hacer. El tipo de IA que representaría una amenaza real de extinción aún no existe, lo que significa que todavía tenemos tiempo para evitar el desastre si actuamos rápido. Los líderes de todo el mundo deben coordinar un alto global a la carrera de la IA.

Un acuerdo de este tipo no es tan descabellado como algunos podrían pensar. En junio, cuando surgieron preocupaciones de seguridad nacional sobre los últimos modelos de Anthropic, el gobierno de Donald Trump emitió rápidamente un control de exportaciones para suspender el acceso a ellos. En julio, el presidente de China, Xi Jinping, pidió “leyes y regulaciones” para garantizar que la IA “esté siempre bajo control humano”. Y eso fue antes de que salieran a la luz estas recientes fugas. Estados Unidos y la Unión Soviética se coordinaron para evitar el Armagedón nuclear incluso mientras competían en muchos otros frentes. Los líderes mundiales deberían coordinarse nuevamente y evitar que la carrera de la IA conduzca a un tipo diferente de apocalipsis.

Necesitamos acuerdos internacionales vinculantes. Necesitamos un monitoreo nacional e internacional del entrenamiento de los modelos de IA de vanguardia; las pruebas previas al lanzamiento no son suficientes. Necesitamos un interruptor de apagado que la humanidad pueda presionar para detener el desarrollo en seco, si llegamos al consenso de que ha ido demasiado lejos. Quince fiscales generales estatales han expresado su preocupación por el escape del enjambre, y algunos otros funcionarios públicos, como el senador Bernie Sanders, creen que las empresas de IA necesitan “dejar de construir máquinas que los humanos no pueden controlar”. Como mínimo, necesitamos la capacidad de parar.

No sabemos cuánto tiempo nos queda antes de que las empresas de IA creen accidentalmente el tipo de IA que pueda apagarnos a nosotros antes de que nosotros la apaguemos a ella. La humanidad no está lista para experimentar con máquinas que son más astutas y están mejor coordinadas que nosotros. Si seguimos avanzando a toda velocidad en esta carrera, el próximo incidente podría no ser tan inofensivo.

ORIENTACIÓN NATAL


Los ‘años perdidos’ son en realidad un viaje de regreso a casa
Nadie te dice que volver a ser tú misma no tiene nada de glamuroso. Se trata sobre todo de desaprender y borrar, y de decir no a las cosas a las que solías decir que sí.
The New York Times, Jessica Ciencin Henriquez, 15.08.2026

Cuando nace una tortuga marina hembra, mide tal vez cinco centímetros de largo, y lo primero que emprende en su vida es una carrera desenfrenada hacia el agua. No mira atrás ni duda. Corre. Pasará las próximas décadas en mar abierto antes de encontrar el camino de regreso al tramo exacto de arena donde nació para poner sus huevos.

Dentro de su cuerpo lleva un mapa, una huella de su playa, codificada antes de que siquiera llegara a las olas. Los científicos llaman a esto “orientación natal”. Siempre me he imaginado que nosotros también llevamos mapas como este, destinos hacia los que nos dirigimos antes de saber exactamente adónde vamos.

En algún momento, cuando tenía treinta y muchos años, empecé a temer que me quedara más vida por detrás que por delante. Que mis grandes amores hubieran llegado y se hubieran ido, que las puertas se estuvieran cerrando y que eso fuera todo, lo único que obtendría.

Creía esto, y pensaba: Bueno. Lo que había querido no era ser amada ni elegida. Había querido sentirme segura dentro de mi propia vida. Estar en una habitación con alguien sin tener que llevar la cuenta de lo que había dicho mal, esperando a perdonar o a disculparme. Y ningún hombre me había dado eso.

Me habían pedido matrimonio cuatro veces, dije que sí a la mitad de ellas, me casé y me divorcié dos veces antes de cumplir los 30. Había amado a personas que me habían correspondido, y nada de eso me había hecho sentir que estaba en terreno firme. Seguía pensando que la próxima persona me daría estabilidad.

Me acercaba a los 40 de la misma manera en que una persona termina un maratón: con calambres en las piernas, los pulmones ardiendo, demasiado agotada para sentirme triunfante. Cada relación había exigido una versión diferente de mí, y yo me había transformado cada vez, perdiendo un poco más de aquel yo con el que había comenzado. Si las puertas realmente se estaban cerrando, pensé que podría vivir con eso. Estaba tan cansada de correr, huyendo de algo, hacia algo. Quizás por eso fui a buscar tortugas en primer lugar.

El centro de conservación de tortugas se encuentra en 36 hectáreas de chaparral seco al pie de las montañas Topatopa de California. Allí viven más de 600 tortugas, bajo el cuidado de guardias que recorren los recintos con una paciencia que parece devoción.

Rastrillé los recintos, agregué hojas frescas de aguacate, rellené los platos con lechuga, flores y sepia seca. Pasé las mañanas frotando aceite de coco en los caparazones de las tortugas con mis manos, mientras ellas se acurrucaban contra mí con algo que parecía confianza. De cerca, el caparazón de una tortuga es arte. Cada escama está rodeada de líneas superpuestas. Los patrones se repiten a lo largo de sus espaldas, pero nunca de manera exacta. Así es como luce llevar toda tu historia por fuera.

Antes de empezar a venir aquí, pensaba que el caparazón de una tortuga era una casa prestada que quedaría por quedarle chica y de la cual se desharía. Pero el caparazón no es algo que la tortuga lleva; es algo que la tortuga es. Pensaba en esto constantemente, preguntándome cómo se sentiría nacer con tanta seguridad.

Hubo tantas noches a lo largo de mi vida de casada, acostada en la cama con mi lámpara encendida, escuchando a mi esposo respirar al costado. Él me amaba tanto como podía, de las formas que sabía. Y yo yacía allí calculando la distancia entre nosotros, centímetros de sábana tan amplios que no podía imaginarme cruzar a su lado.

No decía nada. Nunca lo hice. Ese era todo el problema y también todo el matrimonio: una mujer que apagaba su luz creyendo que había cosas que podían permanecer ocultas.

Perdí la cuenta de cuántas veces busqué su mano durante una discusión mientras mi cuerpo aún temblaba. Me había vuelto tan experta en abandonarme a mí misma que ofrecía ternura antes incluso de reconocer mis propias heridas.

Es posible ser amada y, aun así, no sentirse segura. Lo que faltaba era algo para lo que aún no tenía un nombre, algo que seguía pidiéndole a las personas equivocadas. Le estaba dando a cada hombre que me amaba una tarea imposible: Sé firme para que yo me sienta firme. Protégeme para que me sienta protegida.

Hay una tortuga a la que le he tomado cariño; la llamé Damien. Damien, el tope de puerta. Las tortugas de Galápagos pueden vivir bastante más de 100 años. Muchas han estado vivas desde antes de la Guerra Civil, antes del teléfono, antes de cualquier forma de existencia que yo pudiera reconocer.

Cada mañana, cuando abro la puerta, Damien bloquea la entrada con todo su cuerpo, como una roca indiferente. Las otras tortugas terminan trepando por encima de él. Él sale cuando está listo; tiene la edad suficiente para actuar a su propio ritmo.

Lo entiendo. Algo cambió en mí el año en que cumplí 40: una renuencia profunda, casi química, a moverme antes de estar lista. Se acabaron las disculpas y las concesiones. Sáquenme la vuelta.

La mayoría de la gente no sabe que si rascas suavemente el caparazón de una tortuga con las yemas de los dedos, a lo largo de su joroba abovedada, ocurre algo que los cuidadores llaman finching. La tortuga se levanta sobre sus patas, casi hidráulicamente, extiende el cuello y todo su cuerpo se eleva en busca del contacto. Como si dijera: Sí, gracias, más por favor. No se lanza ni corre, solo se levanta lentamente para recibir lo que le da placer.

A mí nunca me había sucedido. No sabía cómo hacerlo.

Coleccionaba comienzos de la misma manera en que algunas personas acumulan deudas: con entusiasmo, rapidez y la confianza de que mi yo futuro lo resolvería todo. Las llamadas telefónicas de horas, la sensación de que me acababan de conocer. Era excepcionalmente buena para eso. Lo que me derrotaba era la larga etapa intermedia: el lavado de ropa, las listas de compras, las peleas, la distancia entre la vida que me habían prometido y la vida que realmente podían ofrecerme.

Me tomó un tiempo entender que no me estaba enamorando tanto como enamorándome de la caída misma. Perseguía algo que se disolvía cuando lo alcanzaba. Cada vez, me decía a mí misma que el problema era la persona. Creía que la persona adecuada mantendría esa caída libre. Era como la liebre de la fábula a la que le encanta tanto correr que se olvida de que hay una meta. Todo eran círculos, velocidad y el sonido de su propia respiración.

Había pasado por encima de tantas cosas que no eran amor que me había vuelto experta en sus imitaciones: el peso de una relación mantenida a flote por el impulso, cómo nos quedamos porque irnos requiere admitir hace cuánto tiempo debimos habernos ido. Sabía lo que se sentía desaparecer poco a poco: primero las opiniones, luego las necesidades, después las preferencias y, finalmente, los instintos que susurraban: “Algo anda muy mal”. Cuando salí en busca del yo que había silenciado, solo encontré una silueta con forma de mujer donde solía estar yo.

Así que dejé de buscar. Sin coqueteos, sin sexo, sin desplazarme por las pantallas ni deslizar el dedo. Sin nadie a quien manejar ni a quien impresionar. Dejé de evitar mi propia compañía y empecé a darme cuenta de quién era cuando nadie me observaba. El primer mes se sintió como una abstinencia. El tercero, como tranquilidad. Alrededor del sexto, empecé a escuchar mis pensamientos.

Y en algún lugar de esa quietud, encontré el camino de regreso a la mujer que había sido antes de dejar que otras personas me dijeran quién debía ser. Ella era rebelde, divertida y valiente. Se detenía a ver las puestas de sol y lloraba cuando los demás lloraban. Aprendió a mantener vivas las plantas en el jardín, y luego, en sí misma. Y dejó de preocuparse tanto por lo que los demás pensaran de ella.

Para cuando encontré el centro de conservación de tortugas, ya llevaba casi dos años sola. Iba cada semana y aprendí a caminar con cuidado entre animales que no necesitaban que me apurara. Preparé los recintos para la hibernación, construyendo pequeños refugios para cuerpos que sabían cuándo retirarse.

Y una tarde, con los codos hundidos en el heno y las hojas, sentí lo que había estado buscando: el suelo firme bajo mis pies, sosteniéndome desde adentro. Nadie te dice que volver a ser tú misma no tiene nada de glamuroso. Se trata sobre todo de desaprender y borrar, y de decir no a las cosas a las que solías decir que sí.

Y luego, un día, simplemente está ahí. Te has convertido en alguien que se toma su tiempo y no se disculpa por ello, alguien que puede sentarse en el silencio confiando en que sobrevivirá a lo que venga después, alguien que sabe lo que es moverse por el mundo sin necesitar que nadie se interponga entre ella y él.

Al período que transcurre entre la eclosión de una tortuga y su regreso a casa, los científicos lo llaman “los años perdidos” porque hay muy pocos datos sobre adónde fue o qué hizo. Pero no creo que se haya perdido para nada. Décadas de mar abierto, miles de millas de corrientes fuertes, derivas violentas y el lento desplazamiento del propio campo magnético, y aun así su mapa se mantuvo firme. Sin necesitar que nadie le mostrara el camino a casa. Solo tuvo que detenerse el tiempo suficiente para sentir la atracción.

Jessica Ciencin Henriquez, escritora de Ojai, California, es autora de la próxima colección de ensayos If You Loved Me, You Would Know.

MEXICANOS EN 3 CIUDADES


CALIFORNIOS
, San Francisco

El chef Val Cantú y su equipo crean fascinantes momentos de revelación con cada plato de su menú de degustación, mientras se mantienen fieles a los platillos mexicanos a los que hacen referencia. El ceviche está hecho con abulón de la bahía de Monterey y se acompaña en su concha con kombu y un raspado de jugo de zanahoria fermentado. El taco de pescado se sirve en una tortilla de masa madre suave como un edredón, que envuelve un trozo de bacalao negro local perfectamente rebozado y frito, coronado con huitlacoche y crema de elote. Cada uno de los cerca de doce tiempos logra tal virtuosismo a su propia manera. Hay una razón (de hecho, hay muchas) por la que Californios es el único restaurante mexicano en el mundo que ostenta tres estrellas Michelin. BRIAN GALLAGHER


CARNITAS RAMIREZ
, New York

Ningún restaurante en la costa este ofrece carnitas en tantas variaciones como Carnitas Ramirez, en el East Village de Manhattan. Cabeza, espaldilla, rodillas y pezuñas: todo termina en el burbujeante caldero de cobre, o cazo, junto con escurridizos cueritos, orejas crujientes y trozos de sesos destinados a convertirse en tacos del tamaño de la palma de la mano. Saber un poco de español ayuda, ya que los pedidos se hacen en la zona donde se mantiene caliente la comida y todos los cortes están listados por sus nombres tradicionales. ¿Cuál es la diferencia entre maciza y matriz? No hay mejor lugar para averiguarlo. LUKE FORTNEY


CHALUPAS PLOBLANAS EL TLECUILE
, New York

Las noches de los fines de semana, Cleotilde Juárez Ramírez domina un pedazo de banqueta en Corona, parte de un tramo en Queens que alberga a la mayor concentración de neoyorquinos de ascendencia mexicana. Su puesto es sencillo: un comal del tamaño de una antena parabólica sobre un brasero. Adentro va una cucharada de manteca de cerdo, luego ocho tortillas de maíz, desplegadas en abanico y aderezadas ágilmente con cebollas, salsas roja y verde, y tiras irregulares de carne de res. Por 10 dólares, te llevas toda la pila, cálida y flexible, para acompañarla con un café de olla en una taza de barro. Los vendedores ambulantes llevan vidas inciertas, y Ramírez ha tenido que moverse por el vecindario varias veces, e incluso llegó a operar un local por un breve tiempo. Sin dejarse intimidar, ella sigue adelante. LIGAYA MISHAN


SUNSET PARK PLAZA
, New York

Más allá del paso elevado de Belt Parkway, en la expansión industrial del suroeste de Brooklyn, más de doce vendedores ambulantes se apiñan en un estacionamiento baldío —justo al lado de la grúa de tamaño completo— y lo transforman en Sunset Park Plaza. Hay música, hieleras de tepache casero (hecho de cáscaras de piña fermentadas) y nunca hay suficientes sillas plegables para todos. Todo es gloriosamente improvisado. Las tlayudas oaxaqueñas untadas con frijoles se tuestan sobre carbón en canastas para asar pescado. Los cocteles de mariscos carmesí llegan en vasos de plástico con tapa de domo para raspados. Y es imposible probar todo en una sola visita. Afortunadamente, cada fin de semana, la plaza vuelve a cobrar vida. LUKE FORTNEY


GORDITAS SANTIAGO
, Chicago

Chicago es una ciudad de gorditas. Puedes encontrar variaciones increíbles de Aguascalientes, Zacatecas y Durango, como las que hay en este querido restaurante familiar con un interior cálido y acogedor, de paredes con paneles de ladrillo y azulejos decorativos en el techo. El atento personal se acerca con frecuencia y tus gorditas llegan rápido. Guisos regionales mexicanos, como el chicharrón prensado, vienen con tu elección de salsa roja o verde, al igual que la carne de res deshebrada y el asado. Las gorditas rellenas de chiles pasados ahumados y queso, o el untuoso asiento, son solo algunos de los más de 20 rellenos en el menú que traen un pedacito de la ciudad duranguense de Santiago Papasquiaro al medio oeste. BILL ESPARZA


MI TOCAYA ANTOJERÍA
, Chicago

Durante la mayor parte de la historia reciente, la comida mexicana del medio oeste ha sido un eufemismo para hablar de platillos mexicanos preparados por y para los blancos del medio oeste. Diana Dávila destruyó esa narrativa. La lengua en salsa de cacahuate fue uno de los primeros éxitos en el menú de Mi Tocaya, que ella abrió en 2017, una señal temprana de que la chef disfrutaba de desafiar a su audiencia. La carrera de Dávila comenzó en la taquería de sus padres en los suburbios de Chicago y despegó después de asistir a la Seasons of My Heart Cooking School de Susana Trilling en Oaxaca. Canalizando esa experiencia, continúa innovando en su alegre e intransigente antojería en la ciudad más mexicana del medio oeste. BRETT ANDERSON

sábado, 15 de agosto de 2026

MARY HEILMANN, RIP


Mary Heilmann, pintora de abstracciones vibrantes y ondulantes, fallece a los 86 años.
Símbolo de los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres artistas de su generación, tenía 67 años cuando su primera retrospectiva en un museo se inauguró con gran éxito de crítica en 2007.
The New York Times, Débora Salomón, 15.08.2026

Mary Heilmann, que tenía sesenta y tantos años cuando finalmente alcanzó un amplio reconocimiento por sus pinturas abstractas de colores vibrantes, formas sueltas y a menudo asimétricas, falleció el viernes en Riverhead, Nueva York, en Long Island. Tenía 86 años.

Su fallecimiento, en un hospital, fue confirmado por Liane Thatcher, la representante de su estudio, quien dijo que la causa fueron complicaciones derivadas de una caída reciente.

Las pinturas de la Sra. Heilmann, que se burlaban de la precisión geométrica que preferían sus colegas minimalistas, son fácilmente reconocibles. Era una maestra de la línea ondulada, tomando la cuadrícula rectilínea empleada por artistas desde Piet Mondrian en la década de 1920 hasta Sol LeWitt en la de 1960, y distorsionándola y desestabilizándola. Era como si buscara despojar al Modernismo de sus elevados conceptos y aspiraciones utópicas, y dotarlo de un encanto desenfadado. Algunas de sus pinturas más cautivadoras parecen haber sido realizadas por una artista que hubiera extraviado su escuadra y su regla.


Originalmente formada como ceramista, la Sra. Heilmann prefería los colores brillantes que a veces goteaban y se deslizaban como esmaltes por los lados de una vasija. Su predilección por los rosas y naranjas intensos, con sus connotaciones de gusto adolescente, constituía un sutil desafío a los dogmas viriles del pasado.

«Mary se enfrentó a todas las tonterías machistas de la época con una seguridad imperturbable», declaró en una entrevista la artista Laura Owens, antigua alumna de la Sra. Heilmann. «En una época en la que los pintores se tomaban demasiado en serio su propia importancia, Mary, paradójicamente, apostó aún más por la espontaneidad».

En el mundo del arte, la Sra. Heilmann era un símbolo de los obstáculos profesionales a los que se enfrentaban las artistas de su generación. «Fui una marginada durante mucho tiempo», declaró sin amargura en una entrevista con The New York Times en 2008. Fue entonces cuando estaba a punto de inaugurarse en el New Museum de Nueva York su primera retrospectiva en un museo, modestamente titulada "Mary Heilmann: Ser alguien".


La obra ya se había expuesto en el Museo de Arte del Condado de Orange, en Newport Beach, California, y había cosechado grandes elogios. A sus 67 años, la Sra. Heilmann era reconocida como una gran influencia para artistas prominentes como la Sra. Owens, Jessica Stockholder y Elizabeth Peyton, quienes habían encontrado algo liberador en la deliberada y espontánea ligereza de su sensibilidad.

Ellsworth Kelly, el decano de la pintura abstracta estadounidense de líneas definidas, dijo en aquel entonces: "Siempre he pensado que Mary Heilmann es la mejor de los nuevos artistas abstractos".

Mary Ann Heilmann nació en San Francisco el 3 de enero de 1940 y creció en una familia católica irlandesa muy religiosa. Su madre, Mary Florence Webb, era enfermera. Su padre, John Sherman Heilmann, era ingeniero civil y trabajaba principalmente en la construcción de carreteras.
Cuando tenía siete años, su padre consiguió un trabajo construyendo autopistas y la familia se mudó a El Segundo, un pueblo costero al sur de Los Ángeles. Vivían en un bungalow cerca de la playa, y la Sra. Heilmann más tarde recordó la emoción de deslizarse por las dunas de arena y nadar en el océano.
A los 12 años, comenzó a entrenar como nadadora y clavadista de competición, viajando una hora en autobús hasta el Club Atlético de Los Ángeles todos los días después de la escuela. Menos de un año después, todo eso terminó abruptamente cuando su padre murió de cáncer de colon y su madre trasladó a la familia de regreso a San Francisco. Estudió en la Universidad de California, Santa Bárbara, donde se especializó en literatura inglesa. Su temprana afición por modelar cerámica en el torno la llevó a realizar estudios de posgrado en la Universidad de California, Berkeley, donde estudió cerámica y escultura con Peter Voulkos, un reconocido artista que creía en someter la arcilla a la teatralidad del expresionismo abstracto.
Como Heilmann recordó más tarde, al Sr. Voulkos le gustaba cruzar el aula con una olla casera en la mano y luego tropezar (o, como ella decía, "fingir un tropiezo"), haciendo que la olla se rompiera contra el suelo. Recogía los trozos rotos y los ensamblaba para crear una escultura sorprendentemente interesante.

Las primeras esculturas de la Sra. Heilmann, que consistían en objetos de aspecto tosco construidos con materiales baratos de tiendas de manualidades como arcilla plástica, papel de aluminio, bolas de algodón, bambú y purpurina, también buscaban poner de relieve el proceso de su creación.
En 1968, tras obtener una maestría en Berkeley, partió hacia Nueva York con la intención de hacerse un nombre como escultora.
Para entonces, Richard Serra, amigo suyo del instituto, vivía en Manhattan y se había labrado una reputación en el circuito underground por sus "esculturas de salpicaduras", que creaba lanzando plomo fundido. Llevó a la Sra. Heilmann a Max's Kansas City, por aquel entonces un lugar de encuentro popular para artistas. En la trastienda, bajo la tenue luz roja que emitía un tubo fluorescente de Dan Flavin, entabló amistad con un círculo que incluía a Robert Smithson, John Duff y Carl Andre, escultores que insistían en que la pintura estaba muerta.

Heilmann estaba de acuerdo con ellos. Pero en aquella época, las escultoras tenían grandes dificultades para iniciar sus carreras. De los 22 artistas que participaron en la emblemática exposición de 1969 del Museo Whitney de Arte Estadounidense, «Anti-Ilusión: Procedimientos/Materiales», 20 eran hombres. Quedó devastada cuando no fue seleccionada para esa exposición ni para otras importantes muestras colectivas. Con la esperanza de minimizar las pérdidas, abandonó la escultura y se dedicó a la pintura.


Parecía una decisión temeraria. Para empezar, no tenía formación académica en pintura; además, ¿qué escultora que se precie lo deja todo a los 30 años? Pero le complacía precisamente la audacia de su acto.
En aquel entonces, se ganaba la vida dando clases en la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook, y reconocía que sus alumnos —así como otros mucho más jóvenes a los que había enseñado anteriormente— le habían proporcionado ideas para sus pinturas. Por ejemplo, en "Little 9 x 9" (1973) , añadió una cuadrícula asimétrica a un lienzo mayoritariamente rojo retirando el pigmento con los dedos, una técnica generalmente conocida como pintura con los dedos.

A medida que su estilo evolucionaba, conservaba su aura de desenfado y alegría. En 1979, tras incorporarse a la prestigiosa galería Holly Solomon en SoHo, la Sra. Heilmann expuso una serie de pinturas de rectángulos en rosa y negro, una combinación de colores deliberadamente empalagosa que recordaba a los dulces Good & Plenty.
Los críticos no supieron interpretar estas obras. La Sra. Heilmann se sintió profundamente herida por una reseña publicada en The Village Voice, quizás porque la escribió una crítica. Kay Larsen, molesta por la aparente indiferencia de las pinturas rosas y negras, concluyó que les vendría bien un poco más de fuerza. Escribió, "no ha estado haciendo sus flexiones".

En 1986, la Sra. Heilmann fue en bicicleta a la Avenida B en East Village para visitar la relativamente nueva Galería Pat Hearn, "una galería de pintura poderosa y radical", como la describió en sus memorias de 1999, "The All Night Movie". Con la ayuda de su amigo Ross Bleckner, quien exponía allí, la Sra. Heilmann se unió a la galería. En la década siguiente, se ganó un público fiel, especialmente entre los artistas más jóvenes que buscaban una alternativa a los excesos del panorama artístico de los años 80, esa época de consumismo desenfrenado dominada por el estilo pomposo del neoexpresionismo.


Además de sus pinturas, la Sra. Heilmann obtuvo reconocimiento por sus sillas cuadradas de madera contrachapada, que comenzó a fabricar en 2002. Si bien guardaban cierta influencia del mobiliario geométrico de Donald Judd, también ofrecían una crítica a su minimalismo austero.

“Las sillas de Judd no eran muy cómodas, pero las mías sí”, declaró a Vogue. De hecho, sus sillas suelen tener asientos y respaldos de malla hechos con tiras de polipropileno, muy parecidas a las clásicas sillas de jardín de aluminio.


La Sra. Heilmann se mostró encantada cuando 45 de sus sillas —fabricadas para la ocasión con madera contrachapada marina resistente a la intemperie y pintadas en tonos pastel de amarillo limón y rojo cereza— se instalaron en 2015 en una terraza al aire libre para ayudar a inaugurar el nuevo edificio del Whitney en el Meatpacking District. Una década después, las sillas reaparecieron en el museo, esta vez en el interior, en una galería con vistas al río Hudson. La exposición se tituló «Long Line», en referencia a una pintura de Heilmann de 2020 que fue ampliada y reproducida de forma espectacular en las paredes de la sala; sus franjas alternas de color turquesa y blanco evocaban las olas del océano de su infancia. La muestra cerró el 19 de enero. Cuando le preguntaron una vez cómo se le ocurrían las ideas para sus pinturas, respondió con su habitual sencillez: "Principalmente, solo pienso. Mucho es soñar despierta. Mucho es sentarme a contemplar".



La Sra. Heilmann nunca se casó y no deja familiares directos. Solía ​​describir su vida como una cruzada solitaria en busca de la realización artística. “No quería mudarme a las afueras, formar una familia y cuidar de los niños, del marido y todo eso”, dijo en una entrevista de 1999 con el Sr. Bleckner para la revista Bomb. “Probablemente se deba a mi educación católica”, añadió. La Sra. Heilmann comentó que, en su juventud, le encantaba leer sobre la vida de los santos porque “en sus historias no había nadie más que ellos y Dios, y eso fue un ejemplo para mí”.

lunes, 3 de agosto de 2026

UNA NUEVA DISTOPÍA


Julia Belluz, The New York Times, 28.06.2026

Cuando Bryce Martinez empezó a sentir un dolor alrededor del corazón, pensó que podría ser un ataque de asma. Pero en la enfermería de la escuela, descubrieron que su presión arterial era tan alta que lo llevaron de urgencia a la sala de emergencias. Allí, los médicos le diagnosticaron diabetes tipo 2 y enfermedad del hígado graso.

Bryce, que entonces tenía 16 años, estaba desconcertado. Había desarrollado obesidad en la primera infancia, pero hasta ese dolor de pecho, no había tenido ninguna otra señal de que algo anduviera mal con su salud. Ni siquiera sabía que los niños pudieran padecer diabetes tipo 2.

De vuelta en casa, buscó en internet información sobre sus enfermedades y devoró artículos de noticias y videos. Se enteró de que los niños estadounidenses viven en entornos alimentarios disfuncionales, donde las opciones menos saludables tienden a ser las más asequibles y accesibles. Que a medida que los padres asumían más horas de trabajo, había menos tiempo para cocinar que en generaciones anteriores. Que las empresas alimentarias llenaron el vacío con alimentos convenientes y ultraprocesados, que contienen ingredientes manipulados industrialmente que no encontrarías en la comida casera. Que estos alimentos suelen estar llenos de sal, azúcar, grasa y aditivos. A Bryce le sorprendió que los reguladores no evaluaran la salud y la seguridad de todos los aditivos alimentarios, y que las empresas pudieran poner etiquetas de saludables en comida chatarra sin valor nutricional.

La chatarra, se dio cuenta Bryce, era mucha de la comida con la que creció en Pensilvania. Incluso la comida que no parecía tan mala. Un tazón de cereal para antes de salir corriendo de casa, comercializado para niños y que a veces anunciaba fibra y nutrientes, pero que también era alto en azúcar. En la escuela, los almuerzos incluían pizza, hamburguesas y macarrones con queso. Los padres de Bryce intentaban cocinar comidas nutritivas siempre que podían, pero ambos tenían trabajos a tiempo completo. Cuando él llegaba a casa antes de que sus padres salieran del trabajo, sacaba una lata o caja de la alacena o el congelador para calentarla en el microondas: más macarrones con queso o una comida lista para calentar. Bebía jugos en bolsita para pasar las comidas. Algunos de los alimentos que consumía como golosinas (papas fritas, helado) parecían estar diseñados para que no pudiera dejar de comerlos. Antes solía culparse a sí mismo por eso.

A los 18 años empezó a entender que la responsabilidad no recaía solo en él. Martinez demandó a 11 grandes fabricantes de alimentos (incluidos Kraft Heinz, Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé USA), y alegó alegando que el consumo de sus productos le provocó su diabetes tipo 2 y su enfermedad del hígado graso en la infancia. La demanda, presentada a finales de 2024, fue el primer caso de lesiones personales relacionado con alimentos ultraprocesados.

Desde entonces, he rastreado más de media decena de otras demandas por lesiones personales presentadas contra grandes fabricantes de alimentos, todas alegando que los alimentos ultraprocesados, diseñados para generar adicción y comercializados para niños, causaron enfermedades crónicas en alguien menor de 18 años. He seguido estos casos porque cada vez estoy más convencida de que los litigios pueden ser nuestro único camino hacia un entorno alimentario saludable.

Las encuestas muestran que en todo el espectro político, una mayoría de estadounidenses ahora cree que los alimentos ultraprocesados pueden ser adictivos, que las empresas intentan enganchar deliberadamente a los niños y que se necesita regulación. Políticas que parecían políticamente tóxicas en la era de la prohibición de los vasos gigantes “Big Gulp” en Nueva York bajo el mandato del alcalde Michael Bloomberg ahora lo parecen menos. Ashley Gearhardt, experta en adicción a los alimentos de la Universidad de Míchigan, ve la presencia de la economía del antojo en el mundo de la alimentación y más allá. “Como madre, siento que hay buitres corporativos que solo están revoloteando sobre mi cabeza esperando a que tenga un mal día, para poder lanzarse en picada y hacer que mi hijo sea un leal de por vida a su dañino producto”, dijo.

De fondo, la ciencia de la nutrición ha madurado. Los investigadores han descubierto cómo los alimentos procesados anulan las señales del cuerpo para la saciedad y la nutrición y aumentan el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y obesidad, entre otras enfermedades crónicas.

Pero esto no significa que los estadounidenses vayan a ver una nueva legislación en el corto plazo. Si bien el gobierno de Donald Trump, y en particular el ala MAHA (sigla en inglés del movimiento “Hagamos a Estados Unidos saludable de nuevo”) de Robert F. Kennedy Jr., ha tenido mucho que decir sobre los alimentos ultraprocesados, toda esa charla no ha generado nuevas regulaciones sustanciales. Pero el problema es más profundo. “Desde hace 30 o 40 años la gente habla de la naturaleza tóxica del entorno alimentario, de cómo la industria alimentaria está contribuyendo a ello y de las políticas públicas que deberían implementarse, y casi no ha pasado nada”, dijo Kelly Brownell, investigador de salud pública de la Universidad de Duke.

Conozco muy de cerca este estancamiento. He escrito sobre enfermedades crónicas y alimentación durante más de una década. Cuando la gente pregunta cómo podemos arreglar el sistema alimentario, suelo responder con alguna versión de: “exige un cambio en todos los niveles que puedas (la escuela, el lugar de trabajo, la ciudad, el país)”. Pero, para ser sincera, la lucha a menudo se ha sentido inútil cuando pienso en el poder de cabildeo de la industria global de alimentos y bebidas de 10 billones de dólares.

Fue solo al profundizar en la historia de los litigios de salud pública cuando comencé a sentir algo de optimismo. Una y otra vez, grupos de abogados astutos interesados en la salud pública y la justicia social lucharon por protecciones que los legisladores no habían logrado brindar, mucho después de que se establecieran los daños de un producto. Los litigios obligaron a una regulación sustancial de los opioides. Ayudaron a reducir el uso de pintura con plomo y asbesto, e hicieron que la conducción de autos fuera más segura. Pero el uso de litigios más plenamente desarrollado para la salud pública involucra al cigarrillo.

Durante la mayor parte del siglo XX, el público estuvo inundado de publicidad de tabaco y humo de segunda mano en formas que hoy parecen absurdas. Los anuncios de revistas mostraban las marcas de cigarrillos favoritas de los médicos. El dibujo animado Joe Camel, un “chico cool”, aparecía en en vallas publicitarias y publicaciones para atraer a los niños. El humo llenaba los hospitales y los aviones.

A partir de la década de 1950, los denunciantes individuales se presentaron para demandar a las empresas tabacaleras. Estaba el trabajador de fábrica que fumaba dos cajetillas al día y que, al final, perdió un pulmón a causa del cáncer. Estaba la viuda que demandó por homicidio culposo en nombre de su difunto esposo, un fumador empedernido desde los 9 años. La industria se deshizo de este tipo de demandas a lo largo de la década de 1980. Pero, aunque los demandantes perdieron de forma abrumadora, como el historiador Allan Brandt detalló en The Cigarette Century, los casos se multiplicaron como una bola de nieve y llevaron a un descubrimiento de pruebas legales que pusieron a la vista documentos condenatorios de la industria.

Las empresas tabacaleras, que ajustaban con precisión los niveles de nicotina para fomentar la adicción y se dirigían a los “prefumadores” (también conocidos como niños), tenían registros que mostraban que sus productos causaban cáncer, mientras que sus ejecutivos afirmaban públicamente lo contrario. Los documentos que salieron a la luz en la fase de descubrimiento de pruebas no solo dejaron al descubierto el engaño y la hipocresía de la industria, sino que también desmintieron la afirmación de que fumar era una cuestión de responsabilidad personal. Y lo que es más importante, impulsaron litigios masivos por daños y perjuicios y dejaron a los gobiernos sin otra alternativa más que actuar.

En la década de 1990, los fiscales generales de los estados comenzaron a demandar a las empresas tabacaleras por una crisis de salud pública que, en gran medida, los contribuyentes terminaron pagando. El acuerdo global resultante restringió el mercadeo del tabaco y ordenó que las empresas pagaran miles de millones en daños a los estados. Los legisladores finalmente tuvieron las municiones políticas para restringir de manera significativa el tabaquismo. Limitaron el acceso a los productos de tabaco y aumentaron los impuestos a los cigarrillos. Las tasas de tabaquismo en adultos se han desplomado del 42 por ciento en 1965 al 9 por ciento en 2025.

La demanda de Bryce Martinez fue desestimada en un Tribunal Federal de Distrito el año pasado porque el juez, aunque “profundamente preocupado” por los efectos de los alimentos ultraprocesados en los niños, al final estuvo de acuerdo con la afirmación de los demandados de que no había evidencias suficientes para demostrar que productos específicos causaron las enfermedades de Martinez. (Los demandados, en su moción conjunta para desestimar el caso, también argumentaron que sus productos son seguros, están regulados a nivel federal y cumplen la ley).

En junio, el juez denegó la moción de Martinez de enmendar el caso con detalles adicionales. Sus abogados de la firma Morgan & Morgan afirman que planean apelar la desestimación y continuarán presentando demandas similares en todo el país. Mientras tanto, los otros casos siguen avanzando. Nada de esto será fácil.

Brandt, el historiador, me dijo hace poco que esperara más derrotas. Con el tabaco, hubo cientos de casos perdidos, y esos casos eran más simples porque solo requerían probar que un solo producto enfermó a alguien. Aun así, Brandt es optimista respecto a los litigios contra la industria alimentaria. Los estadounidenses se están volviendo “cada vez más escépticos, y de manera justificada, sobre que la industria esté actuando en torno a los alimentos a favor del interés del público”, dijo. Él cree que estamos entrando en la era de los juicios del tabaco, pero con las grandes empresas de la industria alimentaria.

Los expertos en derecho y en salud pública con los que hablé ven el mayor potencial en que las ciudades y los estados tomen medidas. En diciembre del año pasado, el fiscal de la ciudad de San Francisco anunció una demanda sin precedentes en nombre del pueblo de California contra las mismas 11 empresas alimentarias a las que Martinez demandó. Esa demanda alega que las empresas empeoraron una crisis de salud pública que afecta a un gran segmento de la población y que presiona los presupuestos de salud (se calcula que el costo de la diabetes por sí sola en California asciende a unos 47 millardos de dólares). Creo que otras jurisdicciones, que también se enfrentan a costos crecientes, deberían seguir su ejemplo con sus propias demandas.

Incluso si estos casos cobran fuerza y algunos se ganan, las grandes empresas de la industria alimentaria no desaparecerán. Pero litigios como el de Martinez podrían motivar a los legisladores a obligar a las empresas a actuar en interés del público, como lo planteó Brandt, fomentando la capacidad de decisión individual en lugar de erosionarla. Esto podría significar impuestos, etiquetas de advertencia y requisitos de reformulación para reducir el consumo de alimentos poco saludables, y —de manera fundamental— subsidios y un mejor acceso a opciones saludables.

Si las jurisdicciones presentan demandas, tal vez incluso aprendamos algunas cosas en la fase de descubrimiento de pruebas legales. ¿Qué saben los fabricantes de alimentos sobre el cerebro de los niños y sobre cómo atraerlos? ¿Qué saben sobre cómo incluir la cantidad justa de azúcar o la medida perfecta de textura crujiente para que la gente no pueda dejar de comer?

Da la casualidad de que ya conocemos algunos fragmentos a través de los documentos sobre el tabaco. Philip Morris compró Kraft en 1988 y, un poco antes, RJ Reynolds adquirió importantes marcas de alimentos y se fusionó con Nabisco. Los documentos del tabaco muestran que las tabacaleras aplicaron sus conocimientos sobre optimización de sabores, mercadeo juvenil y química del cerebro a los alimentos ultraprocesados para aumentar sus ganancias.

A diferencia de los primeros demandantes del tabaco, Martinez se enfermó cuando era niño. Lo hizo en un hogar donde él no compraba la comida, en un sistema alimentario que él no diseñó. Cuando salió del hospital tras su dolor de pecho hace unos años, regresó a la escuela y se enfrentó a una nueva realidad. Inyectarse insulina se sentía incómodo, cuenta, y provocaba que la gente le hiciera preguntas que no siempre quería responder.

Hoy controla sus enfermedades con un medicamento GLP-1, pero a sus 20 años está preocupado por el futuro. ¿Conseguirá un trabajo con un seguro médico que cubra sus facturas médicas? Cuando le pregunté qué deseaba haber sabido sobre la comida cuando era niño, dijo: “Al final, la comodidad tiene un precio”.

Eso aún puede estar poniendo demasiada carga en el consumidor. Parafraseo una pregunta que el excomisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos, David Kessler, hizo durante los juicios sobre el tabaco. ¿De quién es la elección que está impulsando la demanda de alimentos ultraprocesados en Estados Unidos? ¿Es una elección de los consumidores seguir consumiéndolos? ¿O de las empresas alimentarias para mantener la dependencia del público hacia ellos?

Julia Belluz es colaboradora de Opinión y cubre noticias sobre salud, nutrición y enfermedades crónicas.

lunes, 20 de julio de 2026

¿EL PRINCIPIO DEL CAMBIO?


Burnham se convierte en primer ministro del Reino Unido y comienza a nombrar a su nuevo gabinete
Para sorpresa de todos, Andy Burnham nombró a John Healey, un veterano político, como nuevo ministro de Hacienda. Anteriormente, Burnham había prometido impulsar un cambio radical en el gobierno.
The New York Times, Michael D. Shear, 20.07.2026
https://www.nytimes.com/live/2026/07/20/world/uk-prime-minister-burnham-starmer?campaign_id=60&emc=edit_na_20260720&instance_id=179032&nl=breaking-news&regi_id=313998447&segment_id=223393&user_id=eaf9c35f2ae355f948e1489a372473d7

Andy Burnham se convirtió el lunes en líder de Gran Bretaña, culminando una extraordinaria demostración de poder político en la que ganó fácilmente un escaño en el Parlamento y orquestó rápidamente la dimisión del primer ministro en funciones.

En sus primeras declaraciones en Downing Street, el Sr. Burnham se comprometió a "poner el bienestar de las personas en el centro de todo lo que haga" y dijo que su llegada al cargo más importante de Gran Bretaña será un "momento decisivo" para cambiar el rumbo que el gobierno ha tomado en las últimas cuatro décadas.

«Sé que la gente en casa está harta de la política», les dijo a sus seguidores. «Los entiendo y quiero ser honesto con ustedes. No hemos estado a la altura y necesitamos mejorar. Lo haremos».

El señor Burnham es el séptimo primer ministro británico en una década, lo que refleja un período de agitación que comenzó con el referéndum del Brexit en 2016, cuando los votantes rompieron los lazos con Europa. El lunes por la mañana, el señor Burnham viajó al Palacio de Buckingham, donde el rey Carlos III le pidió formalmente que formara gobierno.

El lunes por la tarde, el Sr. Burnham comenzó a conformar su nuevo gabinete. David Lammy, quien fuera viceprimer ministro durante el mandato de su predecesor, Keir Starmer, anunció su salida del gobierno. Rachel Reeves también confirmó su renuncia como ministra de Hacienda, cargo que supervisaba las finanzas nacionales.

En su discurso, el Sr. Burnham anunció una nueva política: erradicar la indigencia. Sin embargo, recientemente se han dado indicios de que modificará algunos aspectos del programa del Sr. Starmer.


La Casa Blanca confirmó que el presidente Trump habló con el Sr. Burnham después de asumir el cargo de primer ministro. Según un comunicado de Downing Street sobre la llamada , ambos conversaron sobre Oriente Medio y el Sr. Burnham invitó al Sr. Trump a visitar Manchester.

Lucy Powell, vicepresidenta del Partido Laborista y estrecha aliada del Sr. Burnham, declaró el domingo que él adoptaría un enfoque más pragmático respecto al gas y el petróleo del Mar del Norte que el Sr. Starmer, pero añadió: "No creo que sea un cambio de política, sino más bien un cambio de enfoque".

En una publicación en Truth Social el domingo, el Sr. Trump pareció dar la bienvenida —y posiblemente exagerar— al cambio esperado, diciendo que la gente en la ciudad portuaria escocesa de Aberdeen "está bailando en las calles porque el nuevo Primer Ministro, Andy Burnham, ha declarado que abrirá, por completo, el invaluable petróleo del Mar del Norte".

viernes, 17 de julio de 2026

¿Y QUÉ SERÁ LO PRÓXIMO?


Todo está ya escrito, no hay nada nuevo bajo el sol. Mi amigo J, mi sociomuerto, lo resumía en una frase mítica: "Frío en Rusia y calor en Cuba". Eso es todo.
La época negra de la historia del Holocausto (o Shoah en hebreo) consistió en el genocidio sistemático, planificado y organizado por el Estado alemán nazi entre 1933 y 1945. La ideología nazi se basaba en el racismo científico y el darwinismo social. Creían que los alemanes pertenecían a una "raza aria" superior y que debían mantener su pureza de sangre eliminando o sometiendo a quienes consideraban "subhumanos" (Untermenschen) o amenazas biológicas.
Aunque los judíos fueron el objetivo principal y prioritario del régimen, la maquinaria de exterminio nazi persiguió y asesinó a muchos otros colectivos:
- Judíos: Se calcula que asesinaron a 6 millones (dos tercios de la población judía europea).
- Personas con discapacidades (Programa T4): Enfermos mentales, personas con discapacidades físicas o intelectuales y enfermos crónicos. Fueron los primeros en ser asesinados sistemáticamente mediante gas, bajo el pretexto de la "eugenesia" (búsqueda de la perfección genética) y de que eran "vidas indignas de ser vividas".
- Pueblo Gitano (Romaníes y Sintis): Víctimas del Porraimos (el intento nazi de exterminar a los gitanos de Europa). Se estima que murieron entre 250,000 y 500,000 personas.
- Disidentes políticos y religiosos: Comunistas, socialistas, anarquistas y Testigos de Jehová (estos últimos perseguidos por negarse a jurar lealtad a Hitler o a unirse al ejército).
- Homosexuales: Perseguidos bajo el argumento de que no contribuían a la reproducción de la raza aria y "corrompían" la moral pública. Esclavos y prisioneros de guerra soviéticos: - Millones de civiles polacos y soviéticos fueron asesinados o explotados hasta la muerte por considerarlos racialmente inferiores.
Hoy a los nazis se les llama neonazis, como si esto los cubriera de bondad. Nazis, neonazis o lo que sean no nos llaman demasiado la atención porque el mundo está sumido en un sopor que todo lo gestiona, lo mastica y lo olvida. Ya no se necesita heroína, coca, LSD o cualquier otra droga de diseño, basta un teléfono móvil para que éste se convierta en un neutralizador de los que nos mostraban en Men in Black y listo, a otra cosa mariposa.
He ahí el quid de la cuestión, damos por eternos los logros asumidos y ni de coña, en cualquier momento y en cualquier lugar, como los antiguos anuncios de Condal, puede saltar la chispa que lo cambie todo, y si no que se lo pregunten a los inmigrantes de Torre Pacheco.

Ayer jueves nos despertábamos con una nueva noticia desde Estados Unidos que, a pesar de tenernos en ascua día sí y día también, no deja de sorprendernos. Esta vez le toca el turno a los machos para lograr el deber sagrado de mantener la ventaja del combatiente individual. En fin, esto es lo que hay... Copio la noticia, no tiene desperdicio alguno.

El secretario de Defensa de EE. UU. planea examinar a las tropas en busca de baja testosterona
Pete Hegseth, como secretario de Defensa, ha buscado cultivar la imagen de un líder afín a la manosfera.
The New York Times, Greg Jaffe & Azeen Ghorayshi, 17.07.2026

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció el miércoles un nuevo programa de evaluación obligatoria para examinar anualmente a todos los miembros del servicio de 30 años o más, incluidas las mujeres, en busca de deficiencia de testosterona.

El tratamiento hormonal para los elementos con baja testosterona será voluntario.

“Nuestra ventaja táctica más decisiva siempre será el combatiente individual”, dijo Hegseth en un video desde su oficina del Pentágono. “Tenemos el deber sagrado de mantener esa ventaja”.

El objetivo, dijo en un mensaje de redes sociales que acompañaba al video, era un “Departamento de Guerra de Alta T”, el nombre que Hegseth prefiere para el Departamento de Defensa.


El enfoque de Hegseth en los niveles de testosterona en un momento en que las fuerzas estadounidenses intensifican los ataques en Irán es poco ortodoxo. Los secretarios de Defensa suelen dedicarse a cuestiones estratégicas más amplias, que involucran las alianzas, la guerra y la producción de armas.

Pero Hegseth, quien fue oficial de la Guardia Nacional del Ejército y es veterano de la guerra de Irak, no ha rehuido involucrarse en las minucias de la vida de los miembros del servicio, como ordenar nuevos estándares de arreglo personal para los soldados a los que, debido a afecciones en la piel, se les había permitido previamente dejarse crecer la barba.

“No más barbarraros”, proclamó.

Los elementos menores de 30 años pueden ofrecerse como voluntarios para ser evaluados, y cualquiera con niveles hormonales bajos tendrá la opción de recibir terapia de reemplazo de testosterona, o TRT. “Se trata de restaurar y optimizar su capacidad natural”, dijo Hegseth.

El objetivo, dijo, es preparar mejor a los miembros del servicio para un campo de batalla moderno que Hegseth describió como “brutal e implacable”.


En los hombres, un nivel clínicamente bajo de testosterona puede causar pérdida de masa muscular, fatiga, obesidad y disfunción sexual, y está vinculado a otros problemas de salud graves, como la diabetes, la osteoporosis y la depresión.

El estrés, la falta de sueño y las lesiones en la cabeza, que son parte de la vida militar, también pueden causar niveles hormonales más bajos. Estudios recientes han identificado una condición llamada “síndrome del operador”, en la que los elementos que han servido por largos periodos en unidades de operaciones especiales tienen más probabilidades de reportar problemas médicos, incluida la disminución de la testosterona.

El consumo de la hormona conlleva riesgos para la salud, más notablemente para la fertilidad, al detener la producción de esperma. Puede aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos y a menudo causa acné y caída del cabello.

Debido al estigma persistente, muchos miembros del servicio militar evitan las evaluaciones por baja testosterona o buscan terapia hormonal de fuentes ilícitas o de venta directa al consumidor, dijo Theodore Crisostomo-Wynne, urólogo del Centro Médico del Ejército Madigan, en un panel de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por su sigla en inglés) en diciembre.

“Hay miembros del servicio que trabajan toda su carrera para obtener estos estatus de servicio especial que son muy codiciados”, dijo Crisostomo-Wynne. “Y les preocupa que, si reciben atención médica por esta enfermedad y son tratados por ella, puedan perder ese estatus”.

Aunque las mujeres también producen testosterona, los hombres la producen en niveles de 10 a 20 veces superiores. No existe un tratamiento de testosterona aprobado por la FDA para mujeres.

Aunque la TRT tiene un uso médico legítimo, la popularidad de la hormona también se ha disparado en Estados Unidos como un fármaco de estilo de vida para desarrollar masa muscular. La demanda ha crecido de menos de 1 millón de recetas en 2000 a casi 12 millones en 2025.

La baja testosterona afecta con mayor frecuencia a los hombres a medida que envejecen. Sin embargo, últimamente, el uso de la TRT está aumentando más rápidamente entre los hombres más jóvenes, muchos de los cuales no tienen niveles de testosterona clínicamente bajos. Influentes populares, entre ellos Joe Rogan y Andrew Huberman, han hablado en público sobre su propio uso de TRT, al igual que el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr.

Como secretario de Defensa, Hegseth ha buscado cultivar la imagen de un líder afín a la manosfera. Se ejercita regularmente con las tropas. Ha supervisado una prohibición a los miembros transgénero del servicio y ha cuestionado si las mujeres son un detrimento para las unidades de combate terrestre. El secretario de Defensa ha bloqueado repetidamente los ascensos de mujeres a los rangos de general y almirante, incluso después de haber sido seleccionadas por juntas compuestas por oficiales de alto rango.

También ha adoptado el escepticismo a las vacunas que prevalece en la manosfera. A principios de este año, ordenó que se eliminaran las vacunas anuales obligatorias contra la gripe, y calificó la política anterior como un mandato “absurdo y extralimitado”. Dos meses después, después de un brote de gripe en el entrenamiento básico de la Fuerza Aérea que enfermó a cientos y mató a un recluta, las fuerzas armadas cambiaron de rumbo y comenzaron a exigir vacunas contra la gripe para todos los elementos y reclutas en las unidades de ingreso inicial.


La orden de Hegseth podría tener implicaciones para el mandato que él y el presidente Trump emitieron el año pasado que prohíbe a las personas transgénero servir en las fuerzas armadas. La prohibición, que está siendo impugnada en tribunales federales, se basa en parte en la insistencia del Pentágono de que los elementos transgénero del servicio podrían no poder acceder a terapia hormonal en una zona de guerra.

“Las Fuerzas Armadas deben adherirse a altos estándares de salud física y mental para garantizar que nuestro ejército pueda desplegarse, combatir y ganar, incluso en condiciones austeras y sin el beneficio de tratamiento médico de rutina o disposiciones especiales”, afirma la prohibición de enero de 2025 emitida por el gobierno de Trump.

El Pentágono no ha dicho por qué brindar terapia hormonal sería un problema si es para los individuos transgénero, pero no si es para el resto de las fuerzas, aunque la orden ejecutiva que instituyó la prohibición decía que la “ideología de género radical” era perjudicial para la cohesión de las tropas.

“La recomendación de Hegseth de que los miembros masculinos del servicio tomen testosterona deja muy claro que la política que prohíbe a las tropas transgénero tomar el mismo medicamento es puro prejuicio”, dijo Shannon Minter, el director jurídico del Centro Nacional de Derechos LGBTQ. “Este es un doble rasero flagrante y subraya la irracionalidad de la prohibición”.

La medida de Hegseth va en consonancia con un esfuerzo reciente de Kennedy para ampliar el acceso a la TRT entre los hombres estadounidenses. Estudios en varios países han demostrado que los niveles de testosterona, que disminuyen lentamente con la edad, son más bajos entre las generaciones más jóvenes de hombres que los promedios históricos.

Aunque muchos investigadores han argumentado que la tendencia está siendo impulsada por el aumento de la obesidad y los estilos de vida cada vez más sedentarios, Kennedy ha calificado la disminución de testosterona como una amenaza “existencial” para la humanidad.
NOTA. Veamos qué podemos saber de la denominada "manosfera" de la que tanto se habla ahora: La manosfera (un calco del inglés manosphere, a veces llamada machosfera) es un término paraguas que define a un conjunto de comunidades virtuales, foros, blogs y creadores de contenido enfocados en la masculinidad. Aunque nació en los márgenes de internet como espacios de desahogo o consejos de citas, hoy en día se caracteriza en gran medida por difundir discursos de rechazo al feminismo, ideas de supremacía masculina y, en sus vertientes más extremas, una abierta hostilidad hacia las mujeres. El auge de plataformas como TikTok, Instagram o YouTube ha provocado que este contenido llegue fácilmente a adolescentes mediante vídeos cortos de "autoayuda" o "consejos financieros". 
La preocupación radica en los algoritmos de recomendación: un usuario joven que busca cómo ganar dinero o mejorar en el gimnasio puede ser redirigido gradualmente hacia discursos de la manosfera radical. Diversos organismos internacionales advierten que esto no solo polariza el debate de género, sino que normaliza el acoso online y, en casos extremos, ha estado vinculado a episodios reales de violencia.