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jueves, 21 de noviembre de 2024

EL MUERTO CON SU VIUDA

¡Viva Aramburu!
Consoló a amigos que llamaban llorando su muerte fallida. Oyó panegíricos. Concluyó que esto de morirse en vida tiene su encanto. Desde entonces, su mujer le llama ‘El muerto’ y, él a ella, ‘La viuda’.
Luz Sánchez-Mellado, 21.11.2024

Al escritor vasco Fernando Aramburu lo despertaron muerto a las dos de la tarde del martes pasado. Estaba el hombre traspuestísimo, en lo mejorcito de una siesta tempranera después de almorzar en su domicilio germano de Hannover, cuando, a base de freírle el móvil a llamadas, su editor logró sacarle de la fase REM aguda y comunicarle oficialmente que había pasado a mejor vida. Oír tal dato alto y claro al otro lado del teléfono no le resultó especialmente doloroso al finado. El comunicante esgrimía, además, fuentes del máximo crédito. La noticia del óbito por infarto fulminante la había publicado la agencia pública Efe en su cuenta de X, después de tragarse el enésimo bulo de un farsante italiano y tardar 11 eternos minutos en desmentirla y pedirle disculpas públicas y privadas por haber propagado por las prisas una información cuya falsedad hubiera podido comprobarse con una simple llamada. Pero esa es otra historia.

Volviendo al muerto viviente, la alarma sustituyó a la euforia en el ánimo del falso finado y, solo después de llamar a su esposa, sus hijas y su anciana madre, de 99 años, no fuera a ser que alguien le fuera con el cuento fúnebre y tuvieran un disgusto serio, se permitió el capricho de dedicar el resto de la tarde a disfrutar en vida de sus propios cantos funerarios. Así, consoló a amigos que le llamaron llorando a moco tendido su muerte fallida. Oyó panegíricos que ni sospechaba haber inspirado. Él, que se había despedido hace dos semanas de los lectores de su columna semanal en esta misma página por querer apartarse del mundanal ruido a escribir novelas sin sospechar que iban a tomárselo tan al pie de la letra, recogió, en fin, lo sembrado, y concluyó que eso de morirse en vida tiene su encanto. Desde entonces, su mujer le llama a él El muerto y él a ella, La viuda. Que conste que no me invento nada. Todo esto me lo contó el finado en persona ayer miércoles, a las tres de la tarde, en la antesala de una charla sobre su último libro El niño en Palma de Mallorca sin que, a esa hora, 24 horas después del pufo, en Efe hubieran rodado aún más cabezas que la suya propia. Rodarán, seguro. Y moriremos todos. Pero no adelantemos acontecimientos. ¡Viva Aramburu!

lunes, 21 de octubre de 2024

TELA DE PANA Y BOTAS DE CAMPO


Mensaje del pionero olvidado
El novelista Miguel Delibes ya denunció en 1975, con una clarividencia que entonces no tenía casi nadie, la destrucción acelerada de los entornos naturales en beneficio de intereses privados.
Antonio Muñoz Molina, 19.10.2024

Nunca vi juntos al novelista Miguel Delibes y al biólogo y naturalista Miguel Delibes de Castro, pero cada vez que veía al uno me acordaba del otro, y no ya por el parecido entre padre e hijo, sino por una manera semejante de estar en el mundo, una rectitud intelectual y moral que era inseparable de la austeridad de su presencia física. A Miguel Delibes dejé de verlo por desgracia cuando todavía estaba entero y lúcido y con esa cara de salud que uno asocia a la tela de pana y a las botas de campo. En muchas fotos parecía triste y pálido, pero en la realidad, si se encontraba a gusto, su cara de mejillas coloradas como por efecto de un viento frío era afable y cordial, como las cartas que escribía, generosas pero casi indescifrables, como incisiones en una tablilla babilónica. Una vez, le mandé el ejemplar de El camino que acababa de leer un hijo mío en la escuela, pidiéndole que se lo dedicara, y Delibes lo devolvió puntualmente con su dedicatoria cariñosa y su firma, ambas casi ilegibles, y con una carta dedicada a su nuevo lector. La última vez que lo vi estaba yéndose airado de un sitio oficial para no participar en un enjuague evidente. Me estrechó la mano, dio la vuelta y salió con zancadas enérgicas, como dando un portazo. Era uno de esos hombres que son más altos y fuertes de lo que uno suponía. Cuando veo a Miguel Delibes de Castro en las fotos, o leo las cosas que escribe, estoy viendo en él la mejor herencia de su padre, y a la vez un talento y un brío que son exclusivamente suyos, no para la ficción, ni falta que le hace, sino para su oficio de científico que aúna la seriedad de la investigación pura con un compromiso público que manifestó durante muchos años en su dirección del parque de Doñana.

Hay estupideces que uno piensa o escribe porque ha llegado a ellas por su cuenta. Son muchas más las que hace suyas porque flotan en el ambiente de su época y de su generación. En mi adolescencia sin orientadores ni prejuicios yo había leído con fervor unas cuantas novelas de Miguel Delibes, desde Las ratas y El camino hasta Cinco horas con Mario, pero cuando quise ser contemporáneo y me hice gregario creyendo ser original, me dio por mirar por encima del hombro a Miguel Delibes. Había que ser moderno y urbano a toda costa, y creer que en las noches de humo de tabaco y ginebra de garrafa en los bares decorados con conatos de diseño y nombres cosmopolitas, en nuestras provincias respectivas, estábamos viviendo las experiencias límite propias de nuestra condición de escritores. Este novelista que escribía sobre gente antigua en los campos de lo que entonces se llamaba todavía Castilla la Vieja, era como una reliquia de otra época, y merecía dos adjetivos entonces terminales: costumbrista y rural.

Pues bien, Miguel Delibes era mucho más moderno que todos nosotros. En un país donde la literatura ha sido casi del todo ajena a la naturaleza, Delibes escribió sobre ella con una sensibilidad y una precisión que parecen más propias de narradores y poetas americanos o británicos, vinculándola siempre con los trabajos y las vidas de la gente campesina. Y en 1975, en su discurso de ingreso en la Real Academia, denunció la destrucción acelerada de los entornos naturales y agrícolas, del envenenamiento del agua, la tierra y el aire, en nombre del progreso económico, pero en beneficio de intereses privados, con una clarividencia que entonces no tenía casi nadie, no ya en España, sino en ninguna parte. Estremece ahora leer estas palabras escritas hace 49 años: “Por primera vez se acepta la posibilidad de que nuestro mundo se vuelva inhabitable por obra del hombre”.

En su último libro, Gracias a la vida, Miguel Delibes de Castro se acuerda de antiguas conversaciones con su padre, y de las discordias que a veces surgían entre ellos en sus ideas sobre la naturaleza y la vida. Uno escribe para muchos, para cualquiera, pero algunas veces también para una sola persona, que puede haber muerto. Delibes de Castro escribe Gracias a la vida para cualquiera de nosotros, pero sobre todo para su padre, para su memoria que no se desdibuja con los años, porque lo mejor de su literatura está tan viva como aquellas advertencias pioneras, entonces universalmente ignoradas, ahora perentorias.

Con una prosa excelente de naturalista, Miguel Delibes de Castro selecciona el ejemplo de unas cuantas especies —animales y vegetales, o ni lo uno ni lo otro, como los hongos— para mostrar el lugar esencial que cada una ellas ocupa en el entramado admirable de la vida sobre la Tierra, y los beneficios directos que tienen para los seres humanos: las llamadas malas hierbas, las lombrices, los hongos, los buitres, los microbios, los escarabajos, el fitoplancton, los murciélagos, las arañas, las ostras, los zorros. Cada una de ellas cumple una o varias tareas esenciales en ese equilibrio que hace habitable para nosotros la biosfera y que es el resultado de la selección natural operando muchas veces a escala microscópica y muy gradualmente a lo largo de los más de 3.000 millones de años que dura ya la vida en la Tierra. El suelo que pisamos y que nos nutre es una capa delgada de materia fértil que han ido labrando muchedumbres de organismos visibles e invisibles, desde las lombrices que airean y nutren la tierra con sus deyecciones a los microbios que descomponen la materia orgánica; y también los mamíferos con cascos o pezuñas que la remueven, y que la enriquecen con su estiércol, y con las semillas que hay mezcladas en él. Sin los insectos y las aves polinizadoras no existirían la mayor parte de las cosechas que nos alimentan a nosotros y a muchos de los animales que criamos para obtener su carne o su leche, por muchos fertilizantes químicos y plaguicidas que esparciéramos sobre la tierra. Los fertilizantes químicos y los métodos de la agricultura intensiva degradan irreparablemente en poco tiempo esos suelos fértiles que tardaron miles de años en formarse.

La idea predominante de la evolución no viene de la obra científica de Charles Darwin, sino de su espurio derivado ideológico del darwinismo social: la “lucha por la vida”, la competencia entre las especies y los individuos, la supervivencia del más fuerte, que llevan legitimando desde hace siglo y medio el individualismo cruel y la competición despiadada en los mercados del capitalismo, y también la desigualdad entre las personas, las clases o los grupos étnicos. Delibes de Castro explica que la simbiosis, el mutualismo y la sincronicidad operan no menos eficazmente que la competición en la maravilla incesante de la vida. Las flores atraen con sus colores y olores a los insectos que se alimentan de ellas, los cuales a su vez inadvertidamente hacen posible su fecundación. Avispas carnívoras, hormigas y escarabajos consumen larvas de parásitos y ayudan a mantener la salud de las plantas. Las raíces de los árboles obtienen los nutrientes del suelo gracias a los hongos asociados a ellas. Un solo murciélago puede consumir en una sola noche una cantidad prodigiosa de mosquitos. Se suelen usar argumentos de progreso económico para justificar la destrucción de la naturaleza, como si no hubiera más remedio que elegir entre la prosperidad y la limpieza del aire, entre la abundancia de alimentos y la preservación de la biodiversidad. Delibes de Castro desmiente esa disyuntiva: una ruptura irreparable de los equilibrios de la biosfera traerá consigo un colapso económico y social que ya ha dejado de ser una profecía, porque está empezando a suceder, por ejemplo en esas regiones del mundo en las que el calentamiento y la desertización ya han hecho imposible la agricultura. El novelista Miguel Delibes lo advirtió en 1975.

viernes, 11 de octubre de 2024

BERTOLT BRECHT

El analfabeto político
Bertolt Brecht

"El peor analfabeto
es el analfabeto político.
No oye, no habla,
ni participa en los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida,
el precio del pan, del pescado, de la harina,
del alquiler, de los zapatos o las medicinas
dependen de las decisiones políticas.

El analfabeto político
es tan burro, que se enorgullece
e hincha el pecho diciendo
que odia la política.

No sabe, el imbécil, que,
de su ignorancia política
nace la prostituta,
el menor abandonado,
y el peor de todos los bandidos,
que es el político trapacero,
granuja, corrupto y servil
de las empresas nacionales
y multinacionales. "

martes, 16 de abril de 2024

FETUA


No se me quita de la cabeza la noticia que leí esta tarde en el aeropuerto mientras esperaba mi vuelo a Tenerife y contestaba frivolidades en el whasssap. "Una patera a la deriva llega a Brasil con nueve cadáveres de migrantes desde África, posiblemente de Mauritania o Mali". Terrorífico. Cómo imaginar la angustia de estas pobres personas en medio del Atlántico viendo cómo se acercaba su muerte por hambre, sed, insolación... A saber el tiempo que llevaban en la barca.
Terrible, además, porque mañana nos habremos olvidado de esta triste noticia y estaremos devorando otra. Injusto porque del minisubmarino Titán estuvimos semanas escuchando las noticias y leyendo los titulares de los periódicos. Horrendo porque las estadísticas más negras nos dicen que por cada patera que se encuentra hay no-recuerdo-cuántas desaparecidas en el mar.
Leía esta noticia justo después de otra más esperanzadora aunque no menos dura: el atentado que sufrió Salman Rushdie en una ciudad del estado de Nueva York tras la fetua de Jomeini en 1989, cuando pidió a los musulmanes que le matasen allí donde se encontrase.
Al ver al atacante, después de tanto tiempo, Rushdie pensó:
―O sea, eres tú. Aquí estás.
En su libro "Versos satánicos", aquel que motivó la fetua, Rushdie describe en el texto la religión como una “forma medieval de sinrazón”, que, combinada con el armamento contemporáneo, supone “una amenaza real para nuestras libertades”. Él, en una lectura más moderna que la de Marx y su suspiro de la criatura oprimida, el opio del pueblo; firmó su sentencia de casimuerte al ejercer su libertad como escritor: escribir. 
Ahora publica "Cuchillo", una novela donde relata el atentado, medio minuto, 30 segundos, el tiempo justo para recitar un soneto de Shakespeare (según sus propias palabras). Una novela donde, leo, el amor vence al odio.
¿Nos liberaremos alguna vez del fanatismo?
¿Llegará el día donde nadie tendrá que embarcarse para llegar muerto a Brasil?
Rushdie perdió un ojo y la movilidad de una mano, los africanos no tuvieron tanta suerte. A uno casi lo mata un fanático, a los demás los matamos entre todos, me temo.

lunes, 12 de septiembre de 2022

NOBEL


Reverte lamenta la muerte de Marías: "Que haya muerto sin el Nobel le quita categoría al Nobel"
El también novelista tenía la Real Academia Española, además de su amistad, en común con Javier Marías.
Juan Roig Valor, Madrid 11/09/2022
https://www.abc.es/cultura/libros/reverte-desmerece-premio-nobel-tras-muerte-javier-20220911190510-nt.html

Arturo Pérez-Reverte ha tardado menos de dos horas en hacer público un mensaje sobre la muerte de su amigo y compañero de Real Academia Española, Javier Marías. En Twitter, el también novelista escribía: «Que Javier Marías haya muerto sin el premio Nobel le quita mucha categoría al premio Nobel».
A lo largo de sus 70 años de vida, Marías acumuló más de 30 premios nacionales e internacionales, incluido el Premio Nacional de Narrativa, que rechazó en 2012, alegando que los gobiernos españoles han dedicado poca atención a la literatura.
Dado que se hizo con los galardones Nelly Sachs (Dortmundo), Grinzane Cavour, Alessio, José Donoso, The American Award o el Premio de Literatura Europea, que reconocían el conjunto de su obra; su nombre sonaba como eterno candidato al premio Nobel.
Habría sido el séptimo español y décimo segundo iberoamericano, detrás de Mario Vargas Llosa, que lo recibió en 2010. Según Karina Sainz, «no hay reunión de editores en la que no se pronuncie su nombre como un autor rotundo cuya obra merece el Nobel de Literatura».
Esta opinión es, evidentemente, compartida por Arturo Pérez-Reverte, con el que también compartía páginas de opinión en XL Semanal. Sus obras han sido traducidas a más de 40 idiomas.
Marías falleció el domingo 11 de septiembre por complicaciones en una neumonía que le ha tenido ingresado y en coma desde hace más de un mes.

domingo, 11 de septiembre de 2022

JAVIER MARÍAS, DEP


Muere el escritor Javier Marías a los 70 años
El autor de 'Corazón tan blanco' y colaborador habitual en 'El País Semanal' ha fallecido por complicaciones en una neumonía.
Cadena SER. Madrid. 11.09.2022
https://cadenaser.com/nacional/2022/09/11/muere-el-escritor-javier-marias-a-los-70-anos-cadena-ser/

Javier Marías, prestigioso escritor, miembro de la RAE, donde ocupaba el sillón "R", y colaborador habitual en 'El País Semanal', ha fallecido este sábado a primera hora de la tarde en Madrid, a los 70 años, por complicaciones en una neumonía que le ha tenido ingresado y en coma durante un mes.

Marías, nacido en 1951 en Madrid, entre algunas de sus obras más conocidas se encuentran 'Mañana en la batalla piensa en mí', 'Negra espalda del tiempo' o 'Corazón tan blanco', publicada en 1992 y con la que cosechó un gran éxito hasta el punto de consolidarse en el mundo de la escritura.

Considerado uno de los escritores españoles más importantes de las últimas décadas, candidato al nobel y miembro de la Real Academia de la Lengua, y gran articulista. Hijo del filósofo Julián Marías, y miembro de una familia de intelectuales y artistas, Marías pasó parte de su infancia en Estados Unidos, donde su padre estuvo exiliado durante el Franquismo, hasta que pudo regresar a España. Una vez de vuelta, completó su educación en el Colegio Estudio y acabó estudiando Filosofía y letras. Durante un tiempo fue profesor de literatura española en la Universidad de Oxford y en el Wellesley College (Massachusetts). Amante de la cultura anglosajona, también destaca su labor como traductor, de obras como Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Stern, con la que logró el Premio de traducción Fray Luis de León.

Debutó como escritor a sus veinte años en 1971 con Los dominios del lobo. Novela ambientada en Estados Unidos que homenajea la literatura americana y el Hollywood de los 50 y 60. Le siguieron La travesía del horizonte y El monarca sin tiempo, una novela formada por tres narraciones, un ensayo literario y una obra teatral. Ya desde sus primeros títulos se convirtió en una de las voces más personales de la narrativa española de aquel momento.

En los ochenta aparecen títulos como El siglo, novela postfranquista donde Marías habla de forma no explícita de la Guerra Civil, El hombre sentimental y Todas las almas, basada en su propia experiencia como profesor. De hecho, los protagonistas de muchas de sus novelas son intérpretes, traductores, personas que cambian su voz, por las de los demás, como suele explicar el autor.

Su gran popularidad le llega a Marías en la época de los noventa gracias a Corazón tan blanco, publicada en el año 92, el año en que España cambió. Una novela propia de esa época en la que novela y ensayo se fusionaban y en la que el autor diseccionaba los peligros de indagar en el propio pasado. Fue su consagración como escritor, gracias al éxito de público y crítica. Se tradujo a decenas de lenguas y allanó el terreno para títulos posteriores como, Mañana en la batalla piensa en mí, un título que tomó de un verso de Shakespeare para hablar de la vida de un negro literario. Con ella recibió el Premio Rómulo Gallegos, convirtiéndose en el primer español que lo lograba.

En 1998 apareció Negra espalda del tiempo, un ejercicio que cruzaba la ficción con la realidad y donde aparece el Reino de Redonda. Un juego del escritor sobre un territorio ficticio y se proclamó rey, creando una corte compuesta por personajes de la cultura y hasta convocó un premio anual. Ese sería, precisamente, el nombre de la editorial que Marías fundaría en el año 2000, Reino de Redonda.

Fue 2002 cuando publicó su novela más ambiciosa, Tu rostro mañana. Aunque de lectura independiente, continúa con algunos de los personajes, como el narrador. Su larga extensión hizo que el autor la publicara en tres tomos: Fiebre y lanza, Baile y sueño y Veneno y sombra y adiós.

En 2011 publicó Los enamoramientos, una novela que usa la trama de detectives para plantear temas filosóficos. Contada en primera persona por una trabajadora de la editorial, se convirtió en la primera vez que el escritor utilizó como narrador a un personaje femenino. Traducida a 18 idiomas, logró una gran cifra de ejemplares vendidos y buenas críticas.

También es autor de los libros de relatos Mientras ellas duermen (1990) y Cuando fui mortal (1996), del volumen de ensayos Pasiones pasadas (1991), de la colección de biografías Vidas escritas (1992) y de las recopilaciones de artículos Literatura y fantasma (1993), Vida del fantasma (1995), Seré amado cuando falte (1999), El oficio de oír llover (2005) y Donde todo ha sucedido. Al salir del cine (2005). De 2011 son el libro de literatura infantil Ven a buscarme y la novela Los enamoramientos.

A lo largo de su carrera también ha protagonizado varias polémicas, como su lucha en los tribunales con el productor de cine Elías Querejeta, que había comprado los derechos para la adaptación de Todas las almas. El escritor denunció incumplimiento de contrato tras ver el resultado de El último viaje de Robert Rylands, dirigida por Gracia Querejeta. Marías logró una indemnización de seis millones de pesetas. Otra de las polémicas fue el rechazo al Premio Nacional de Narrativa y a todos los premios que tuvieran dinero público.

Fue en 2006 cuando fue nombrado miembro de la Real Academia Española heredando el sillón de Fernando Lázaro Carreter, con un discurso de ingreso titulado, Sobre la dificultad de contar. Marías fue un gran influyente en España, donde publicaba en 'El País' y 'El País Semanal', y en América Latina, donde escribió en la revista 'Letras libres'. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios. Cada año figura entre los candidatos al Nobel, y ha recibido el Premio Formentor. Ha sido Premio de la Crítica en dos ocasiones, en 1993 por Corazón tan blanco y más recientemente por Berta Isla. Entre algunos de los reconocimientos literarios que ha recibido se encuentran el IMPAC Dublin Literary Award, el Rómulo Gallegos por Mañana en la batalla piensa en mí (1995) —por la que también se le otorgó el Premio Fastenrath y el Prix Femina Étranger—, el Premio Nelly Sachs (1997, Dortmund, Alemania), el Premio Austriaco de Literatura Europea (2011), el Premio Terenci Moix (2012) y el Library Lion de la Biblioteca Pública de Nueva York, con lo que se convirtió en el primer escritor español titular de este galardón.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

martes, 2 de noviembre de 2021

LA PLAZA

El primer café del día, de hecho el segundo, conversando con el camarero, colega de tantas madrugadas. Este fin de semana ha estado bien de trabajo, me decía, mucha gente por las mañanas, pero por las tardes nada, muertísimo. ¡Qué pena!, la plaza del pueblo vacía, sin niños, sin abuelos. Qué tiempos aquellos donde los viejitos pasaban el día en la plaza echando un ojo a sus nietos. Los viejos de hoy no son los mismos ya, sentenció. Claro, dije, pero ahora tenemos a otros; sí, pero no es lo mismo...
Joan Manuel serrat, *Umbrío por la pena.

lunes, 30 de agosto de 2021

MINIMALISMO Y +


La música lo es todo, toda. Música clásica en todas sus vertientes, óperas, ballets, conciertos, sinfonías, obras para instrumentos solistas, lieder... La música que se hace ahora me gusta también, aunque no toda, ni mucho menos; la moda del trap y el reggaeton ya nada de nada, ¡muerte al autotune!
Compositores como Chopin o Debbusy fueron los primeros minimalistas, qué cantidad de melodías se le pueden sacar a un piano. La nueva "música clásica" la encontramos en bandas sonoras o en estos maravillosos compositores como Michael Nyman, Philip Glass, Yan Tiersen, Shigeru Umebayashi, Win Mertens, Ludovico Einaudi, Meredith Monk, Mike Oldfield y tantos otros.
Me gusta muchísimo la música minimalista, me parece perfecta para tenerla como fondo mientras dibujo o leo. Esta tarde trabajo escuchando a Phillip Glass: "The Hous", la estupenda película de Stephen Daldry sobre Virginia Woolf.
Philip Glass, *Dead Things.

martes, 25 de agosto de 2020

PASANDO POR ORIHUELA

Cuando viajar era fácil y normal, sin estrés, ni mascarilla ni peligro de muerte, pasaba yo por Orihuela hace algo más de un año sin dejar de recordar a Miguel Hernández y su poema "Elegía", aquel que empieza "En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como el rayo...".

Marzo de 2019. De Madrid a Cartagena.

domingo, 9 de abril de 2017

LA METAMORFOSIS

Ceno anoche con mis amigas y durante la conversación, entre lo humano y lo divino, salió a colación algún tema recurrente de la realidad social española que con tanta diligencia se encargan de esparcir algunos canales de televisión y muchas revistas. Tema, Vargas Llosa. ¿Qué necesidad tiene un Premio Nobel de Literatura, rico, famoso, importante en todo el mundo, de convertirse en su caricatura saliendo semana sí, semana también, en la portada de las revistas del corazón? Que está enamorado, genial; que es feliz, aplausos. ¿Ser el rey de la prensa amarilla? Absurdo por surrealista. ¿O no?

Ricardo Arjona, *MI novia se me está poniendo vieja.

miércoles, 15 de marzo de 2017

UNA FAMILIAR CURIOSIDAD

Autor: Carlos A. Schwartz (Tenerife, 1942)


VOLANDO VOY A LA PALMA (Y REGRESO A TENERIFE)
Crónica:ATLAS LITERARIO DE ESPAÑA.
Un avión entre dos islas al ritmo de chachachá. Recuerdos de La Habana entre el humo de un habano. Hollywood a los pies del Teide. Los zapatos de Manolo Blahnik. Guión de un viaje al archipiélago canario.

Para llegar a La Palma tuve primero que volar a Tenerife y en la terminal del norte coger el avión que va a La Palma como quien va a Casablanca (la película), y es una nave de hélice y dos motores que hace el recorrido en menos de media hora. La Palma queda en el océano Atlántico y es en su realidad geográfica una isla volcánica. Es casi como cantar el chachachá iniciático Viajar a la Yunai (léase la isla de Manhattan).

El primer chachachá, una especie de danzón que enseguida se hizo moda y música, no fue como dice Cuba y sus sones, escrito por el difunto compositor serio Natalio Galán; no fue como se cree La engañadora, que entonaba todo el mundo en los años cincuenta. Esa primicia le corresponde a Silver Star, donde se canta: 'El Silver tiene lo que más yo quiero. / Tiene una luz que alumbra mi sendero'. (Esto es una digresión). Silver Star es el nombre de un tren, de una máquina del espacio que recorre en el tiempo el sur de Estados Unidos, como el Twentieth Century es el tren que une a Nueva York -o mejor, a Chicago- con Los Ángeles, es decir, con Hollywood, que se identifica con un enorme letrero que el cine hace redundante y obligado. Silver Star es un tren y un largo apéndice de vagones.

El avión que une a Tenerife con La Palma es contemporáneo con el Silver y vuela enquistado en aluminio que parece plata ('¡Mira ese pájaro de acero!', dijo una vez una voz amiga) y viaja en dirección Sur-Suroeste para llegar a La Palma, una isla de lava con una leve ciudad atlántica. Es un avión largo y estrecho y en su interior de doble fila de asientos y un pasillo que es un pasadizo exiguo, se parece mucho a la cabina de pasajeros del Concorde: he volado en ambos, pero en el avión a La Palma las azafatas, como dijo Jorge el piloto, son zafios zafiros que ordenan abrocharse el cinturón y hay que obedecerlas. 'Los actores son ganado', declaró Alfred Hitchcock -aunque debió decir pasajeros en vez de actores-. Pero Orson Welles tuvo la primera y última palabra: 'En un avión no hay más que dos sentimientos posibles: el aburrimiento o el pánico'. Antes de que cundiera el pánico ya yo estaba aburrido.

A La Palma no hay que confundirla con Las Palmas, capital de otra isla del archipiélago canario. Fue Plinio el Viejo (o tal vez fuera el Joven: no los puedo distinguir desde aquí) quien explicó el nombre de las islas Canarias, 'porque había muchos canes'. Los canarios vinieron después, pero todavía no cantaban en jaula. Desde el aire, La Palma parece un arrecife prominente a punto de ser eminente, para luego revelarse como una ciudad que debe al mar su fundación. La ciudad capital de la isla parece haber sido colonizada, Colón de vuelta, por cubanos.

Aquí aparecen y reaparecen cubanos canarios, los que han ido a Cuba y han vuelto para vivir el resto de sus vidas. He encontrado tabaqueros locuaces que hablaban de La Habana como una ciudad vecina. Encontré, además, veteranos fumadores. Uno de ellos incluso había vivido en el pueblo en que nació Míriam Gómez, en la sierra del Escambray, que tiene un nombre exótico aun entre los nombres aborígenes de Cuba. Se llama Taguasco. Este fumador, al que se puede llamar empedernido, vino a la charla que di una de las noches palmeras. Había conocido a parientes y amigos de la familia de Míriam Gómez y recordaba, casi por orden analfabético, los nombres y apellidos de Taguasco. Pero esto, que era un alarde de memoria, no era nada comparado con su habilidad de fumador cuidadoso. Como no podía fumar durante mi conferencia, dejó su tabaco (el hombre se había vuelto tan cubano que no decía puro) a la puerta. Cuando terminó mi acto, que incluía preguntas y respuestas, bajó las escaleras con nosotros todavía hablando de parientes. De pronto se hizo a un lado, metió la mano por entre las bases del portón y sacó un puro que procedió a fumar sin tener que encenderlo. El palmero todavía tiraba.

En La Palma encontré mujeres felices. La mayor parte habían venido a mi charla, mientras los hombres se habían quedado en casa o estaban en un bar vecino para presenciar no sé qué partido de soccer decisivo para los fanáticos. Como ven, éste no es precisamente mi deporte favorito. Es un juego inglés, football, con los nombres de las jugadas derivadas de la nomenclatura inglesa, jugado por mercenarios extranjeros. En las Islas no hay corridas de toros (hay una plaza desaforada por el tiempo y el desuso), pero hay, ¡ay!, fanáticos del fútbol dondequiera. Nos retiramos a uno de los paradores más tranquilos de España: allí donde no llegaba el rumor de las patadas.

Al otro día se suponía, de acuerdo con el programa, que visitaría el observatorio de Los Muchachos, una de las instalaciones más avanzadas de la astronomía mundial. También podía ir a una fábrica de puros, una tabaquería, que resultó fascinante. Las instalaciones recordaban a una de las fábricas habaneras y en sus pasillos me vi flanqueado por toda clase de fumas por fumar: había hasta puros torcidos en Cuba. No tengo que decir dónde decidí quedarme. Reaccionario que soy, no me encontrarían en el observatorio refulgente, sino entre los sombríos pasadizos decorados con cajas de puros, y los habanos se podían ver y oler entre los palmeros. En la fábrica estuvo esperándome el viejo Vargas, el dueño de la fábrica: de pie, delante de su escritorio y con un purito sin encender entre los labios. Su hijo, el actual gerente de la fábrica, se refería al anciano como papá, y me recordó al viejo Sosa, desplazado de su plantación en el Escambray, ahora en su exilio de Miami, con cerca de noventa años, que todavía llamaba papá al difunto dueño de la plantación que había heredado. Pero el actual tabaquero (no hay otra manera de decirlo) fue el guía de este paraíso y se explayó entre las diferentes clases y especies de puros, y me colmó con cajas de puros y hasta con un humidor hecho de maderas preciosas. ¿Habría ganado más felicidad tratando de descubrir un planeta entre las castas estrellas?

El regreso a Tenerife era un regreso doble. Aquí había estado por primera vez hace ¡dieciocho años, Dios mío! Me reuní con viejos amigos para almorzar. Entre ellos estaba Carlos Schwartz, que había descubierto en mi apartamento de Londres una ventana llamada pineal. Carlos, además de ser excesivamente alto y nada alemán (es un canario puro), es arquitecto. Pero es también un fotógrafo extraordinario, que ha hecho álbumes con fotos de las islas, descubriendo Canarias como si retratara a Hawai o las Galápagos, aunque dedicado más a la geografía que a la historia humana. Además, no sólo había descubierto mi ventana pineal y la excesiva arquitectura victoriana que rodea mi edificio. En la visita anterior había incluso fotografiado al barbero canario que cortó mi melena. Sin ser una versión masculina de Dalila, porque yo no soy precisamente Sansón, siempre llamado en Cuba Sansón Melena. Con Carlos estaba su mujer, Lola, una de esas mujeres canarias que no envejecen, y casi veinte años después seguía tan bella como vehemente. La Lola, como la llamamos, es, como dicen los ingleses, un alivio para los ojos cansados -de mirar, de ver-.

Si La Palma, célebre en Londres por ser la patria elegida por Manolo Blahnik, su hijo más ilustre, que cuando habla de ella siempre dice 'mi isla', fue un descubrimiento, es una lástima que no la escogiera Cristóbal Colón (lo hizo con la Gomera) como el puerto para lanzarse al interminable océano: una suerte de Última Tule, y de allí vislumbrar el abismo desconocido que era el Atlántico.

Pero ahora regresaba a otro Tenerife. Como entonces tenía de anfitrión, como colaborador más bien, al valioso y demasiado modesto Luis Alemany, que permitió que yo titulara mi charla anterior Del gofio al golfo, y que esta vez quiso hablar siempre de mis libros y no de los suyos. Después de la cena, hacia la medianoche, nos reunimos en la barra del hotel Mencey y agradecí que fuera más un bar que un pub, porque detesto los pubs. Ahora, que ya no soy su huésped, puedo hablar del hotel. El Mencey es uno de los grandes hoteles de España, de Europa. Es amplio sin ser enorme y sus innúmeros pasillos son un laberinto amable: un dédalo delicioso. Sin ser Teseo, pero llevándome de la mano mi Ariadna más de nexo que de Naxos, recorrimos sus galerías, atravesamos sus diversos lobbies y dormimos el sueño del viajero que sabe que ha llegado a una de sus estaciones elegidas.

Pero más que el hotel me asombró Tenerife. La que dejé detrás casi veinte años atrás era una ciudad de provincias, más remota que próxima, acogedora como suelen serlo las ciudades que visitamos sólo una vez. Ahora Tenerife era toda una capital de un archipiélago; sus amplias avenidas flanqueadas por arboledas que no recordaba; sus paseos múltiples, sus calles bulliciosas me harían reconocer a otra ciudad del pasado que se presenta como un posible futuro: Los Ángeles y sus suburbios dramáticos.

Rodeada por colinas innúmeras (no recuerdo haber visto en esta ocasión el Teide nevado), toda la ciudad era como una visión de un futuro que estaba pasando frente a mis ojos. Los edificios modernos (y hasta el posmoderno auditorio aún sin terminar, pero que ya amenazaba con ser la estructura que era una concha y ella misma su perla para rivalizar con el Museo Guggenheim de Bilbao) no eran rascacielos agresivos, sino falansterios a la medida humana y toda la ciudad era un modelo que se arma. No faltaba más para completar la ilusión angelina, que en una de las laderas -tal vez el Teide- se erigiera un letrero monumental que dijera Tenerife.

domingo, 24 de enero de 2016

EN LA BOCA DEL LOBO

¡Váyanse todos, váyanse de una vez!

Me influyen dos factores: escribo y mañana cumplo 61 años. Es posible que me pueda jubilar a los 65 (si llego) y disponer de más tiempo para extraer lo que tengo en la cabeza, sean ideas, vivencias o emociones; para desenterrar lo que he aprendido en la vida y compartirlo con quien desee leerlo.
Es un atropello que el Ministerio de Trabajo, tan entregado estos años a las alucinaciones celestiales, amenace, multe y retire pensiones a escritores jubilados por superar el límite anual máximo de ingresos extra (unos 9.100 euros). Después vendrán los pintores, los músicos, los dibujantes, toda profesión capaz de emitir críticas al poder.
Los derechos de autor quedan en un limbo interpretable a capricho. No se puede prometer no tocar a aquellos que están por debajo de los 20.000 y negarse a ponerlo por escrito. Depender del capricho del poder es antidemocrático.
Las ganancias por la venta de libros, que no suelen ser estables ni seguras, ya cotizan a Hacienda lo que corresponde y de esta manera contribuyen a las arcas del Estado. No existe estafa ni fraude. En otros países, como Alemania, no se limitan los ingresos añadidos a la pensión, sean escritores o electricistas. Sería lo más lógico siempre y cuando no se ocupe un puesto de trabajo.

Inseguridad jurídica
Este atropello es posible debido a un cambio legal introducido hace un par de años por el Gobierno del PP. Tanta inseguridad jurídica nos invalida como país serio. No se puede estar cambiando las normas al tuntún o para reparar los agujeros en la caja de la Seguridad Social. Se mete la mano para cuadrar cuentas y presumir de la eficacia y por otro lado se sablea y acosa a los pensionistas.
Si a este escenario se suma la impunidad de los corruptos más notorios, algunos procedentes del mismo partido que nos gobierna (de momento) y la sobreprotección de la infanta que cuenta con una cuádruple defensa (abogado defensor, fiscal, Hacienda y abogada del Estado), el panorama resulta indignante.
Espero que los pactos alumbren un Gobierno capaz de proteger la creación. Ya somos un país de silencios y lo último que necesitamos es silenciarnos del todo. Habrá fórmulas que desmonten el dislate si existe la voluntad política de proteger la cultura y educar. Del Gobierno de la Ley Wert, el secuestro de RTVE en beneficio privado y del rodillo no se puede esperar demasiado. Quizá que pase a la oposición.

Escribir para sobrevivir
Cuando un escritor se jubila de su profesión, no siempre relacionada con la creación, debe seguir escribiendo; es su seguro contra la locura. Se escribe para sobrevivir.
Se puede elevar el tipo impositivo de lo que se gana de más porque muy pocos escritores escriben para ser millonarios, esas cosas que se consiguen en la política. Pero un escritor quiere poder pagar la luz, la comida, el teléfono y tener la tranquilidad de cubrir sus gastos. Es un derecho al que ha contribuido cada mes durante años.
No creo que Báñez haya escrito nada en su vida; es posible que tampoco haya leído en exceso. Es una ministra que nunca ha trabajado fuera del partido en B; no debe estar familiarizada con el día a día de millones de trabajadores, parados, amas y amos de casa y escritores. Ella vive en una burbuja mariana. Montoro es otra cosa, parece listo y eso tiene doble delito. Cuando escucho su nombre me saltan dos palabras como una alarma moral: amnistía fiscal.
¡Váyanse todos, váyanse de una vez!

lunes, 18 de enero de 2016

NUREMBERG ESPAÑOL

Pérez-Reverte se corona en Twitter con su definición de Mariano Rajoy
EL HUFFINGTON POST
Publicado: 17/01/2016 15:57 CET Actualizado: 18/01/2016 11:08 CET

Arturo Pérez-Reverte ha recuperado el ritmo en su cita con el bar de Lola, o sea, con los tuiteros, una vez por semana. Estando como estamos en pleno tiempo de espera, ante la posibilidad de que haya alianzas de Gobierno o se repitan las elecciones generales, el escritor cartagenero aprovechó esta vez para hacer repaso a nuestra clase política, con su estilo contundente como el hormigón.
Y la ha vuelto a hacer. Otra vez, se ha convertido en un fenómeno en Twitter, especialmente con un mensaje en que el hace una definición demoledora del actual presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy.

martes, 18 de marzo de 2014

APR Y LA MASTURBACIÓN

¿Cómo se evita la masturbación?
Patente de corso. Arturo Pérez Reverte
http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/819/como-se-evita-la-masturbacion/

No tiene desperdicio, así que lo recomiendo. Denle al buscador de Internet, y luego no vayan diciendo que soy un descreído materialista, ajeno a las cosas del espíritu. O del alma. Como ven, hago publicidad gratis, por la patilla, del asunto que nos ocupa. Todo sea por la salvación propia y ajena. Y por la higiene; que una cosa lleva a la otra, o viceversa. El asunto se llama Educar hoy: sexualidad, vida y salud, y está trajinado por un equipo de profesionales adscrito a una prestigiosa universidad cuya localización geográfica dejo a ustedes el cuidado de adivinar. Y lo bonito del asunto no es que los contenidos de ese lugar internetero manifiesten opiniones libres en un país libre, sino que, además, tales opiniones se ofrecen públicamente como servicio serio a centros escolares, guías didácticas y material educativo de profesores. Para enderezar, en fin, tiernos retoños antes de que los vicie el peso del pecado. Por eso hoy los cito, difundo y aplaudo. No siempre va a ser mi inmediato vecino de página quien se ocupe de asuntos del espíritu.
La masturbación, asegura ese equipo de educadores profesionales, conlleva alivio físico, para qué nos vamos a engañar; pero nunca una satisfacción afectiva plena. No es verdadero aprendizaje del amor. Al contrario: es un abandono egocéntrico propio de inmaduros adolescentes; y aquellos que afirman que les apetece, relaja o divierte, y que no ven nada malo en ello, están equivocados: «Para estas personas es aconsejable la consulta con un profesional de confianza que les pueda ayudar a superar esa falta de control». Por ejemplo, un médico, un psicólogo, o, atención, «un asesor espiritual, a condición de que entienda el problema».
Pero bueno. Imaginen que ustedes, jóvenes o adultos, sienten unos deseos irreprimibles de abandonarse egocéntricamente, y que en ese momento no tienen cerca un confesor experto en masturbaciones. Tranquilos. Existen argumentos para combatir la cosa en solitario. Por ejemplo, éste: «Ayuda a fortalecer la decisión de no masturbarse el recordar que es necesario protegerse de la erotización del entorno actual». ¿Y cómo hacerlo? ¿Cómo fortalecer a los jóvenes, tan vulnerables a la masturbación y otras perversiones?, se preguntarán ustedes con ansia. Pues muy fácil. Instalando el ordenador en lugares visibles de casa como la sala de estar, haciendo uso moderado de las redes sociales y, sobre todo, de la tele: «Ciertas series pueden erotizar a los adolescentes aunque no tengan contenido sexual explícito». Otra manera de evitar la masturbación es ocupar el tiempo libre de modo constructivo; por ejemplo, buscando junto con sanas amistades «la respuesta a los problemas bioéticos que se plantean hoy en día, como el aborto, la clonación, la eutanasia o la responsabilidad que tenemos ante el hambre en el mundo»: sistemas infalibles, todos, para que a uno se le vayan las ganas. Pero esas respuestas, ojo, no deben buscarse en promiscuos centros comerciales: «Los que pasan tardes enteras en centros comerciales acaban buscando pareja para pasar el rato. Los rollos de una tarde no te preparan para el amor; más bien te predisponen para la masturbación». Como también predisponen «el tabaco, el alcohol y otras drogas, como la marihuana». Porque el mayor beneficio «es abstenerse de cualquier actividad sexual hasta la edad adulta: la situación ideal es haber alcanzado un compromiso estable y duradero en el matrimonio».
Hay más consejos útiles, decisivos, pero se me acaba la página. Son interesantes y educativas, también, las opiniones sobre homosexualidad y la forma de curar a los enfermos que la practican, habida cuenta de que «el estilo de vida homosexual, especialmente en varones homosexuales, conlleva riesgos graves para la salud». Ni es moco de pavo la consideración sobre invitar o no -por supuesto, no- a casa a un hijo o miembro de la familia si viene «con la novia con quien convive, es divorciado con nueva pareja o pareja homosexual». En tales casos, el consejo es reunirse con ellos «a cenar, tomar un café, en otro sitio que no sea nuestro hogar».

Les recomiendo la página: bello manual para habitar el templo sagrado de nuestro cuerpo. Como dije antes, la sigo mucho; y gracias a ella tengo una serenidad espiritual que te rilas, tía Camila. He dejado de visitar centros comerciales, no cato la marihuana ni me junto con divorciados, y estos días ando -asignatura pendiente- atento a que los educadores de la prestigiosa universidad me detallen los daños bioéticos resultantes de masturbar a otros. O a otras.