martes, 28 de abril de 2026
BUILDING STORIES
Francis Keré, arquitecto: "Una de las enfermedades de las democracias africanas es querer parecernos a Occidente sin tener las mismas raíces"
Fue el primer arquitecto africano (y hasta ahora el único) en recibir el premio Pritzker. Diseña grandes proyectos en Las Vegas o Río de Janeiro, pero su alma sigue en Burkina Faso, verdadera protagonista de su libro 'Building Stories' (Taschen).
Vanessa Graell, 28.04.2026
Entre acacias, baobabs y árboles de karité, en la árida llanura de la sabana africana -menos en la época de lluvias, cuando se cubre de un intenso verde-, se esconde una pequeña aldea de chozas de adobe y techos de paja: Gando. Está a unos 200 kilómetros de la capital de Burkina Faso, Uagadugú. Pero en esa región rural, donde aún se mantienen costumbres ancestrales mezcladas con creencias musulmanas y ritos animistas, tan solo 15 kilómetros suponen una odisea: esa es la distancia que separa Gando de la ciudad más cercana, Tenkodogo, y la que tenían que andar los niños para ir a la única escuela de la zona. Más de cuatro horas a pie, solo de ida. Pero hoy, si buscan Gando en Google Maps, lo primero que aparece es su escuela primaria, un símbolo de la nueva arquitectura africana: sencilla y modera, con ladrillos de adobe y un techo onduladdo que no es capricho sino el mejor diseño para aprovechar el viento y las energías geotérmicas.
Esa escuela fue la primera obra de Francis Keré (Gando, 1965), el primer africano -y hasta ahora único- en ganar un premio Pritzker, el Nobel de la arquitectura. Cuando tenía siete años, su padre, el jefe del pueblo, decidió mandarle a la escuela para que aprendiera a leer y a escribir. «Así tendría a alguien que pudiera leerle las cartas que llegaban del gobierno», cuenta Keré desde su estudio en Berlín. «Fue muy duro dejar mi hogar a esa edad. Me mandaron con una familia de acogida para que no tuviera que caminar ocho horas cada día...», recuerda. Así empieza la carrera de uno de los mejores arquitectos contemporáneos: con una escuela. Y así empieza su delicioso libro Building Stories (Taschen) que recopila sus principales trabajos, desde una clínica en Léo (Burkina) hasta el Serpentine Pavillion de Londres o el futuro Museo de Arte de Las Vegas. Su último hito: proyectar la magna Biblioteca dos Saberes de Río de Janeiro. Pero la verdadera esencia de Keré está en Burkina Faso, en su paisaje y sus gentes, aunque sea un destino complejo.
Desde su independencia el país ha vivido nueve golpes de estado (a principios de este enero se produjo un intento frustrado) y el Ministerio de Exteriores, como la mayoría de países de la UE, desaconseja totalmente el viaje (ni siquiera hay embajada española, está en la vecina Mali) por la alta inestabilidad política, la amenaza terrorista y el riesgo de secuestros. Por no hablar de la violencia contra las mujeres, los matrimonios forzados y uno de los índices de poligamia más altos del mundo (cerca del 36%).
«África solo se desarrollará de verdad si ponemos a la mujer en el centro, nuestro futuro depende de tomar en serio la condición femenina, sino fracasaremos», defiende Keré, que al construir una casa para su madre diseñó un hogar especialmente pensado para las necesidades de la mujer. Con su arquitectura, está redibujando un nuevo país, un nuevo continente. Lo hace desde Berlín, la ciudad donde estudió, y desde su despacho en Burkina, que nunca ha abandonado del todo.
PREGUNTA. Su libro no parece un libro de arquitectura. Hay más fotos de paisajes y de personas que de edificios... Eso dice mucho de su forma de trabajar y de esa idea de 'arquitectura comunitaria'.
RESPUESTA. Todavía hoy, en muchas partes de África, construir es un acontecimiento comunitario. Todo el mundo aporta su piedra para levantar un edificio: y es literal [varias imágenes del libro muestran a sus vecinos acarreando piedras]. Las mujeres traen agua, los hombres hacen los ladrillos y todos trabajan juntos... Construir una casa es un proyecto muy importante, tanto espiritualmente como de forma práctica. Hay que construirlo rápido, antes de que llegue la estación de lluvias y lo destruya todo. Es un trabajo muy duro, muy pesado, y por eso toda la comunidad contribuye. Cuando se trata de algo público, como una escuela, todavía está más claro: es la esencia misma de la existencia de la comunidad. Nos unimos para crear algo que va a servir a todos. Lo mismo ocurre con un hospital. Solo cuando el proyecto es demasiado grande se puede llamar a un experto de la ciudad, pero siempre se le acompaña y se le apoya.
P. En realidad, su destino no era ser arquitecto. Usted era el primogénito del jefe de Gando y debía sucederle como líder de la aldea. Pero la escuela lo cambió todo...
R. Creo que fue el momento clave de toda mi vida. Mi padre decidió enviarme a la escuela porque en el pueblo nadie sabía leer. Estaba convencido de que eso facilitaría la comunicación y, sobre todo, era el futuro. Pero mucha gente no lo entendió y lo criticaron: '¿Por qué envía a su primer hijo a la escuela en vez de dejarlo trabajar en el campo?' A los siete años me fui y mi infancia acabó ahí. Fue traumático. Te separas de tu familia, de tus amigos, de tu comunidad... Además tenías que trabajar para la familia que te acogía. Fue un gran sacrificio, sobre todo para mi padre, que pensaba que en dos años aprendería a leer y volvería. No fue así. Pero gracias a esa formación pude hacer después muchísimos proyectos en África y en mi aldea. ¡Solo en 2025 construimos 11 escuelas en Burkina! Para un país con un índice de alfabetización muy bajo, es algo muy importante.
P. ¿Cómo era la escuela de Tenkodogo? Cuenta que las clases eran asfixiantes...
R. ¡Uf! En la ciudad estábamos todos hacinados. Las aulas eran muy calurosas, oscuras y estaban mal ventiladas mientras fuera había luz natural abundante. Me gustaba ir a clase pero no el edificio. Eso explica el diseño de mi primera escuela: con mucha luz y ventilación, patios y espacios al aire libre sombreados.
P. Cuando terminó el colegio y le dieron una beca para estudiar carpintería en Alemania, imagino que experimentó otro gran choque cultural. ¿Cómo fue para un joven de Burkina llegar a Múnich en pleno invierno?
R. ¡Oh, fue un choque terrible! Primero, el avión. Ver el mundo desde el aire fue impactante: los edificios de la capital, el desierto y la sabana, luego los bosques de Costa de Marfil y Nigeria... Y, de repente, Europa, con las autopistas, los trazados rectos, todo cortado, sin tierra visible... Fue sorprendente. Encima aprendí alemán en Múnich, pero era el dialecto bávaro, así que cuando después me trasladé a Berlín no entendía nada. Ah, el frío era espantoso...Culturalmente también me espantó al principio. Alemania es un país muy organizado, la gente no tiene tiempo, corre todo el día.
P. Está hablando de los años 80.Hoy, con la omnipresencia de lo digital los tiempos son aún más acelerados. Pero su arquitectura reivindica una "cultura de la lentitud". Es casi una postura filosófica.
R. Construir es un proceso lento. Intervienen muchos participantes, hay que comunicarse, coordinar artesanos, ingenieros... Se ponen los cimientos, se levantan los muros, se vacían las losas... Espiritualmente, esa lentitud es muy importante y necesaria: permite que la gente se acostumbre a lo que se está creando delante de ellos. Un edificio domina el espacio y hay que dar tiempo a las personas para que se habitúen, no imponerlo de golpe.
P. Cuando regresó a Burkina tampoco lo tuvo fácil. Aunque consiguió reunir los fondos para construir una escuela en Gando, su gente esperaba un edificio moderno, a la occidental, con cristal y hormigón...
R. ...Y yo les traje un edificio hecho de tierra. Todos me decían: '¿Por qué quieres usar tierra, el material de los pobres?'. Pensaban que estaba loco, que había perdido el sentido común. Creían que un edificio de tierra no resistiría la lluvia. Hubo un rechazo total. Pero mi familia me apoyó y los demás miraban con curiosidad. Hay una anécdota muy divertida: mientras construíamos la escuela, una noche cayó una gran tormenta, adelantándose a la época de lluvia. Todo el mundo estaba convencido de que los muros, que entonces apenas tenían un metro, se habrían derrumbado. Por la mañana me desperté con mucho ruido. Primero vinieron las mujeres a consolarme porque creían que ya no quedaba escuela. Y empezaron los gritos de alegría. Se montó una fiesta porque los muros seguían ahí. Fue como un milagro. Ahí nació la confianza. La gente vio que se podía construir con nuestra tierra y que aguantaba la lluvia. Al principio nadie creía en mí porque nunca me habían visto trabajar con un albañil. Pero cuando terminamos la escuela, quisieron otra. Y otra. Así que en lo siguientes años la ampliamos, construimos una biblioteca, un instituto... En África siempre decimos que hay que mostrar cosas concretas para convencer.
P. En el libro dice que escoger un material es un acto político y que tiene incluso más impacto que la forma edificio. ¿Cuál es el significado político del adobe?
R. No es casualidad que digamos volver a la tierra cuando enterramos a alguien. Somos parte de un ecosistema y, al morir, volvemos a la tierra. En mi cultura, trabajar con la tierra es algo que la gente sabe hacer desde hace siglos. Hay que elegir la tierra de un lugar concreto y a veces incluso celebrar una ceremonia porque es ella la que nos protege mientras estamos vivos y la que nos acogerá después. Debe ser una tierra sana. Hoy en Europa hablamos mucho de materiales bio y de sus efectos en la salud... En Burkina siempre se ha dicho que solo lo natural debe entrar en la vivienda, nada contaminado ni químico. Hay secretos ancestrales para usar esa tierra, como raíces de árboles que se hierven para extraer esencias que la hacen resistente al agua. Es un saber cultural profundo y arcaico que no debemos olvidar. Recuperarlo es un acto político. La modernidad arquitectónica, lamentablemente, marcó un punto de inflexión en el desarrollo de la construcción en tierra, a menudo brutalmente reemplazada por hormigón y otros materiales que siempre importados. Mi principal objetivo ha sido demostrar el potencial del adobe como material de construcción contemporáneo y atractivo, combatiendo los prejuicios de que es algo del pasado.
P. Antoni Gaudí, mientras construía la Sagrada Familia, solía decir que el árbol frente a su taller, un roble, era su maestro. Usted también usa mucho la metáfora del árbol, del baobab...
R. ¡Sí! No hay nada más natural y esencial que un árbol. Una de mis grandes preocupaciones es que el ser humano esté en armonía con su entorno y los materiales. Es lo que llamo arquitectura de lo esencial. Responde a necesidades materiales, pero también simbólicas. La forma del árbol es esencial. La he utilizado a menudo en mis proyectos. El árbol se alza desde el suelo: es un hito en el paisaje.
P. ¿Cree que en Occidente hemos ido demasiado lejos en la carrera tecnológica?¿Construimos iconos y edificios sofisticados pero nos olvidamos de la dimensión humanista, incluso espiritual, de la arquitectura?
R. En mi estudio seguimos haciendo maquetas a mano, cortamos madera, usamos tierra para probar formas... En Occidente la técnica y la prosperidad económica han permitido muchos avances pero creo que es hora de recuperar el oficio como algo más profundo. Cuando construyes una casa, un templo o un hospital alojas a la gente, es un acto casi espiritual, tiene una trascendencia. Creas un lugar donde las personas se encuentran, confían y recargan energía. Hay que tratar la arquitectura con más cuidado intelectual y espiritual.
P. Me han llamado la atención sus bocetos, desde los primeros proyectos a los últimos. Cuando dibuja el sol lo hace como si fuera un personaje infantil: siempre sonríe, tiene los ojos cerrados y un tupé/llama. Nunca había visto un dibujo de arquitectura tan... ¿simpático?
R. [ríe] Sí, sí. Es que si no tienes alegría, ¿cómo vas a decir que quieres que la gente viva feliz? Mi trabajo es crear lugares donde el ser humano pueda reencontrarse y ser feliz. Por eso mi sol siempre sonríe. Me han llamado arquitecto social, militante ecologista, soñador idealista... Pero mi única motivación es la de concebir espacios que estén al servicio de la humanidad.
P. ¿Cómo puede la arquitectura ayudar al ser humano?Concretamente, en África, ¿cómo puede contribuir a cambiar ciertas problemáticas o desigualdades? Pienso en la casa que le ha construido a su madre en Gando, con dos plantas, patio y espacio para su huerto... ¿La ha diseñado pensando en la mujer africana en general?
R. La arquitectura tiene un enorme potencial para impulsar el cambio social cuando se integra en una cultura. Yla columna vertebral de la sociedad africana es la mujer, aunque se enfrenta a muchas dificultades. Todo gira en torno a la madre. Ella es la que va a buscar agua, teje, seca alimentos, cuida de todos. En zonas rural donde no hay grifos ni supermercados, como en Gando, necesita un espacio para almacenar el agua, para secar las cosechas... Porque si lo extiendes en el suelo, los animales se lo comen o surgen conflictos con los vecinos. Así que quise crear una casa donde la mujer se sienta cómoda y tenga un lugar propio, en el que pueda plantar un huerto o un espacio que le proporcione una ocupación y le permita transmitir sus conocimientos a la familia, a las vecinas... La casa de mi madre es un experimento y de momento funciona bien en el pueblo. Pero necesitamos un poco más de tiempo. Si tiene éxito, puede convertirse en un modelo para exportar a todo Burkina Faso y más allá, al continente entero. Es una pequeña idea revolucionaria diseñada para ellas: las que educan a los niños, las que se quedan en casa, las que mantienen a la familia, las que trabajan... Si ellas no están bien, nada funciona. No podemos copiar de la noche a la mañana el modelo occidental.
P. ¿Y cómo la arquitectura puede expresar valores democráticos? Benín está terminando de construir su nuevo y espectacular parlamento, que usted diseñó inspirándose en un baobab. El propio edificio se eleva sobre una columna/tronco y es un símbolo de transparencia.
R. Creemos que la democracia tiene que venir de Europa para traer prosperidad y ahí es donde fallamos. África mira a Occidente como el gran ejemplo y quiere copiarlo todo, pero sin conocer el origen de esas ideas. Nuestra historia es distinta. Aquí tenemos la tradición del arbre à palabres (el árboles de las palabras): todos se reúnen bajo su sombra, en círculo, mirándose a la cara. Es un espacio abierto y democrático. Tus hijos, tu mujer, toda la comunidad escucha, tu decisión debe ser responsable porque todos te ven. En cambio, el modelo occidental tiene muros: los representantes del pueblo se encierran y luego comunican su decisión. Esa es una de las enfermedades de la democracia africana, querer parecernos a Occidente sin tener las mismas raíces. En Benín propuse usar el símbolo del arbre à palabres para la Asamblea Nacional y, sorprendentemente, el presidente aceptó. Porque la mayoría de las veces hemos sido programados para rechazar todo lo que viene de África: 'Es atrasado, no es moderno, hay que copiar a Europa'. ¡Los africanos son los mayores admiradores de Europa! Y, por cierto, España nos gusta mucho [ríe, en realidad ríe muy a menudo]. En mi aldea, la gente sabe quién entrena al Barça y al Madrid... Y si preguntas por el Zaragoza probablemente también lo sepan.
P. Mientras que en Europa prevalece un gran desconocimiento sobre lo que ocurre en la mayoría de países africanos, incluso aunque hayan sido colonias...
R. Europa vive al margen de nuestra realidad, pero debería cooperar de una forma igualitaria y moderna, como vecinos. Si no, los problemas vendrán aquí [por Berlín]. Nuestras democracias fallan y son frágiles porque han sido impuestas según el modelo de las estructuras políticas occidentales, ajenas a las prácticas tradicionales africanas. Para nosotros Europa es el ideal. Desafortunadamente, los países coloniales aún tienen actitudes paternalistas y muchos dirigentes africanos creen que les niegan el derecho de ser adultos, de ser verdaderos aliados y gente responsable. Y es un problema cuando se intenta luchar contra el terrorismo, por ejemplo.
P. Usted es el primer arquitecto africano que ha ganado el premio Pritzker, creado en 1978. No solo representa a un país, sino a todo un continente. ¿Es mucha responsabilidad?
R. Me voy acostumbrando... Hago como que soy importante, pero sé quién soy: alguien que quiere seguir siendo curioso y aprender. Cuando veo que me admiran demasiado, prefiero callar, porque ese no soy yo. Me alegra mucho que se preste más atención a arquitecturas locales, diferentes. El Pritzker ha ayudado a descubrir tendencias importantes para el futuro del planeta. Yo solo soy un simple arquitecto, pero a través de mi trabajo veo que hay un cierto despertar. Cada vez más jóvenes quieren hacer como Francis: ser arquitectos y mejorar su hábitat. Ypiensan en hacerlo con nuestra propia tierra, con bioclimática, sin depender del aire acondicionado... Antes solo querían hormigón y cristal. Todavía es una gota en el desierto, pero una gota muy fuerte que puede expandirse.
EL ESTADO EMPRENDEDOR
Mariana Mazzucato: “Los años de hegemonía de Estados Unidos han terminado, estamos viendo el final del Imperio Romano”
La economista italoestadounidense defiende la reacción de una coalición de países contra Trump y cree que “alejarse de Washington ahora es positivo”.
Amanda Mars, 28.04.2026
Mariana Mazzucato es una polvorilla. La economista italo-americana (nacida en Roma hace 57 años, criada en Estados Unidos y afincada en Londres) forma parte de ese grupo de reputados académicos progresistas que ejercen una oposición desacomplejada al neoliberalismo y al trumpismo posterior a este, pero lo hace sin afectación ni solemnidad. Habla con pasión y optimismo de otra forma de hacer y ver la economía. Mazzucato, profesora de la University College of London, defiende el papel innovador del sector público y pone como ejemplo idóneo de colaboración público-privada la primera misión a la luna ideada por Kennedy, ahora tan de actualidad. Su obra escrita es vibrante y títulos como El Estado Emprendedor o Misión Economía (editados por Taurus en España) dan buena cuenta de ello. En esta entrevista, concedida en el marco de la Global Progressive Mobilisation (GPM) en Barcelona, está exultante por la creación de un Consejo Global para una Economía del Bien Común junto al Gobierno español. Sin embargo, aborda el impacto estructural de la era Trump en la economía mundial con menos euforia.
Pregunta. Llevamos desde 2008 reinventando el capitalismo. ¿Qué le hace pensar que esta vez es diferente?
Respuesta. No lo hemos hecho, ese es el problema. En 2008 hubo una crisis financiera y lo primero que hizo Europa, y fue su principal error, fue no entender de dónde venía. Impusimos austeridad cuando el gran problema era la deuda privada. Deberíamos haber aprendido y haber reformado de veras las finanzas y abrir una gran conversación sobre la forma en que crecemos. Crecemos de una forma problemática, muchas compañías ni siquiera estaban invirtiendo en economía real, sino en finanzas. Creo que la diferencia, ahora, es la situación geopolítica y climática. Aunque Trump ha intentado convertir en algo impopular hablar del clima, la conversación de los últimos seis años ha generado una sensación de urgencia para pasar a la acción que antes no existía. El problema es que no hay suficiente liderazgo. Lo que es alucinante que está ocurriendo en España, en Brasil y un poco en Sudáfrica, es que tienes a unos líderes que están diciendo: “Ya basta”. El Papa actual, y el papa Francisco también, han dicho también que ya basta. Necesitamos reestructurar el capitalismo y las asunciones sobre cómo funciona y cómo no funciona.
P. Mencionaba la situación geopolítica. Hay una guerra en Oriente Próximo, sigue la de Ucrania, vivimos un choque energético, vuelve a subir la inflación, las previsiones se revisan a la baja… ¿Cuál cree que es el principal riesgo ahora mismo?
R. Para empezar, no pensemos en todo ello como crisis inevitables. Estos problemas han sido creados por el hombre. Y, en este caso, en la actualidad, creados principalmente por Estados Unidos. Y necesitamos una coalición mucho más fuerte entre los BRICS y también España, países que se resistan a asumir que las crisis simplemente ocurren. Es una pena que no tengamos a más líderes como [Pedro] Sánchez hablando de Gaza o de Irán. Me parece interesante el orgullo por resistir que se está produciendo en España, en lugar de reaccionar a cada mensaje de Trump en redes sociales.
P. La incertidumbre puede ser ese gran riesgo.
R. Recuerde que cada vez que Trump cambia de opinión sobre lo que hará o no en Irán, hay volatilidad en los mercados, y con esa volatilidad hay gente ganando mucho dinero. Así que la incertidumbre es un eufemismo, es una incertidumbre fabricada que está beneficiando a determinadas compañías.
P. ¿Qué va a significar Trump en la economía global, no a corto plazo, sino de cara a los próximos años?
R. Creo que los años de hegemonía estadounidense han terminado. Estamos viendo el final del Imperio Romano, y no son buenas noticias. Yo no quiero que ningún país caiga porque la gente sufre. Pero sí es una buena noticia la llamada de atención sobre el hecho de que hay un cierto modelo de capitalismo que, no solo no ha funcionado, sino que ha revivido el imperialismo en los últimos tiempos, como muestran las conversaciones sobre Venezuela o sobre Groenlandia. Ahora vemos una reacción en contra de las cosas que Trump ha hecho, sobre todo con relación a la subida de los precios de la energía, pero también por sus ataques al Papa. Creo que va a haber una realineación global, algo que no es necesariamente ni bueno ni malo, pero desde luego está lejos de Estados Unidos. Está China, están los países del BRICS pensando en nuevos sistemas de pagos… El mundo pasa página.
P. ¿Que China pueda tomar el espacio que deja Estados Unidos lo ve como una buena noticia?
R. No lo veo como una buena o una mala noticia, lo veo como noticia. Y si estuviesen tomando el lugar de EE UU cuando teníamos un líder como Roosevelt o incluso como Biden, o incluso Obama, estaríamos en otra situación. Pero ahora tenemos un Gobierno disfuncional, que daña a su propia gente. Los aranceles, a quien más están perjudicando es a los trabajadores estadounidenses. Además, está el retroceso en las inversiones reales en materia climática. Así que distanciarse de Estados Unidos es positivo. A dónde acercarse, no creo que deba ser solo China, creo que debe ser una coalición de países voluntarios. China es el país que más está gastando en reducir las emisiones de carbono y algunos países en Europa lo ven como una oportunidad.
P. Tiene muy buenas palabras para la dirección económica que lleva España, pero más allá de los grandes números, hay una gran frustración entre la gente por el coste de la vida y los problemas de acceso a la vivienda. ¿Qué opina de eso?
R. Ese malestar que describe para España ocurre en la mayoría de países, la pregunta es qué está haciendo el Gobierno al respecto. Yo creo que ustedes, aquí, al menos intentan ir hacia la raíz del problema, por ejemplo, asegurándose de que los precios de la energía están limitados a los que debería ser el precio mayorista del gas. Se han gravado los beneficios extraordinarios, no los beneficios, que son algo bueno, sino los excesos. A esto me refiero con ser proactivo. En cuanto a la vivienda, el asunto va más allá de la vivienda en sí. Va de inclusión y sostenibilidad, de cómo diseñamos las comunidades, lo que no queremos son las banlieues de Francia: crear periferias de gente que no siente que tiene acceso a lo que debería ser una comunidad. Para eso necesitas una agenda progresista.
¡QUÉ HORROR!
Chaqueta impermeable para piscina de vacaciones, chaqueta creativa para cerveza para barbacoa al aire libre, nevera portátil, botella transparente para beber cerveza.
VAYA UNAS JOYAS
Empezaba ayer el día con la noticia de que a Pujol, por viejo pellejudo, lo dejaban fuera del caso que lleva su nombre, así que el honorable puede volver a su casa y pasar sus últimos tiempos tranquilo, como si nada hubiera o hubiese pasado. Igual es la fórmula para el otro, aquel que vive allende los moros, perdón, los mares, que no honorable pero sí emérito, dicen. Ya lo iremos viendo.
Por otro lado seguimos con los juicios de los casos "Mascarillas" y "Kitchen", ambos de los que dan vergüenza ajena a nosotros, y, supongo, no ajena a los partidos políticos mayoritarios. Los del PP han perdido la memoria y los del PSOE "se vienen a enterar ahora". Ay los griegos, cuánta razón tenían al augurar la corrupción en la política.
Esta mañana me he puesto a elaborar un croquis para poder entender estos dos casos, sobre todo para no sentirme un ignorante a la hora de leer en los periódicos cómo van unos y otros y ver las caras de los comparecientes a la salida del juzgado, que parecen recién salidos de una rave.
1. Caso "Kitchen" (Vinculado al PP)
Este caso se centra en una presunta operación parapolicial ilegal orquestada desde el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy (específicamente entre 2013 y 2015).
¿Qué se juzga?: El uso de recursos públicos (fondos reservados y agentes de policía) para espiar y robar documentos comprometedores al extesorero del PP, Luis Bárcenas.
El objetivo: El plan presuntamente buscaba arrebatar a Bárcenas información sensible sobre la "Caja B" del partido para evitar que llegara a manos de la justicia y así proteger a la cúpula del PP de aquel entonces.
Principales acusados: El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y su ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, además de mandos policiales como el comisario Villarejo. Se enfrentan a delitos de prevaricación, descubrimiento y revelación de secretos y malversación.
2. Caso "Mascarillas" / Caso Koldo (Vinculado al PSOE)
Este proceso investiga una presunta trama de corrupción en la compra de material sanitario durante los meses más críticos de la pandemia de COVID-19 (2020).
¿Qué se juzga?: El presunto cobro de comisiones ilegales (mordidas) en contratos públicos de mascarillas valorados en unos 53 millones de euros. Se investiga si se utilizó una empresa "pantalla" (Soluciones de Gestión) para inflar precios y repartir beneficios entre los intermediarios.
El objetivo: Determinar si hubo un aprovechamiento ilícito de la emergencia sanitaria para enriquecer a particulares mediante influencias dentro del Ministerio de Transportes.
INTERMISSION
Tuve ayer una conversación telefónica dura, corta e intensa, de esas que no dejan de sorprender por surrealista, igual porque mi capacidad de asombro permanece casi intacta a pesar de la edad. Si ayer acababa el día nervioso hoy le doy comienzo a la par, esta vez leyendo unos whassap donde me dicen lo terrible persona que he sido y bla bla bla, lo que me lleva al mismo punto de ayer, un punto final, o ellos o yo en ambos casos, y ante esta disyuntiva la solución a la ecuación x ó y es obvia, "y" de yo.
Sacudirse un peso de encima no es fácil, más hacerlo que sentir luego la falta de él, como ese miembro fantasma que sigue doliendo tras la amputación. Me decía un amigo que tras un episodio de mucho estrés, al pasar página, el cuerpo reacciona de modo extraño y parece que así me encuentro yo ahora, cansado.
Me hago viejo y cada vez soy menos ingenuo. Ay ese dichoso complejo de culpabilidad que hace que nos planteemos cosas absurdas que sólo nos hacen daño y que no aportan nada. Ya estamos en la segunda parte de la película, eso lo sabemos bien aunque hayan desaparecidos los descansos o aquel bonito INTERMISSION de las películas antiguas que servía para cambiar los rollos de película de 35mm y que a menudo incluía una "obertura" musical al inicio y permitía al público descansar o comprar alimentos; una pena que la vida no nos permita cambiar el rollo a la mitad. Bueno, siempre podemos cambiar de película en la medida de lo posible, ¿o no?
lunes, 27 de abril de 2026
O VICEVERSA
Nos toca aguantar unos días todo tipo de declaraciones acerca del "atentado" frustrado a Trump, el supuesto anticristianismo del malhechor -ahora va a parecer que el Gobierno estadounidense es el adalid de la cristiandad-, y probablemente sus lazos con los yihadistas, el Irán profundo, Hamas, Hezbolá y cualquiera sabe con quién más; Ayuso aprovechará para decir que el sujeto tenía contactos con la mujer de Pedro Sánchez y Abascal que estaba financiado por Podemos. Así, cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia. El mundo ve en directo qué ocurre y todo se parece más a una mala película de Hollywood que a la vida misma, o viceversa, que no es lo mismo pero es igual.
Continúa, según nos cuentan, el surrealista juicio a Pujol, donde de todo se habla, donde todo se sabe, donde no ocurre nada. Otro caso claro donde nosotros, los españolitos, vemos y no entendemos y donde llegan a pedir prudencia y sentido común. Está claro que en España ya hemos encontrado la fórmula mágica, robar y sumar años para que no te pase nada. Los ancianos amigos de lo ajeno se convierten, con la edad, automáticamente en venerables, incluso hasta en honorables.
Y mientras, para entretener al personal, entre reguetón y fútbol nos alimentan con las corrupciones del caso Mascarillas y la Kitchen, con Ábalos y sus golfos apandadores o M. Rajoy (nescio quis), Villarejo y demás Dalton.
Se acerca el verano y quedan por delante regatas en Sanxenxo, corridas de toros y viajes a Andorra; se prevé(e) un verano muy entre(e)tenido.
NATURALEZA MUERTA
Juan José Millás, 26.04.2026
He aquí una naturaleza muerta a la que solo le falta, como recordatorio de la corrupción, la mosca posada sobre la fruta más madura del conjunto. Una de esas moscas tan bien pintadas que dan ganas de espantarlas con la mano. Me vienen a la memoria las pinturas de Sánchez Cotán con sus coles suspendidas en la penumbra, perfectas, pero también a punto de pudrirse. Recuerdo algunas naturalezas muertas del Museo del Prado, donde la fruta brilla con el fulgor sospechoso del oro de los trajes taurinos. Esa capa de barniz sobre la muerte.
Hay en este género pictórico, además de racimos de uva y cacharros de cocina, tiempo detenido, aire rancio: la respiración agónica de lo que no dura. Se aprecia el momento inmediatamente anterior al deterioro, que es el verdadero asunto del cuadro, porque toda naturaleza muerta es una naturaleza a punto de fermentar y oler.
La fotografía de Juan Carlos I rodeado de toreros pertenece a esa tradición, aunque haya sido tomada siglos después y con otro tipo de pigmentos. No hay fruta, pero hay carne. No hay mosca visible, pero se la presiente. Los ternos, las sonrisas, las posturas, todo está dispuesto con la precisión de un bodegón clásico, como si alguien hubiera solicitado a los personajes que no respiraran para no estropear la composición. Pero, igual que en las pinturas antiguas, lo que interesa no es la quietud, sino la inminencia de algo. Esa fotografía, como los membrillos de Sánchez Cotán, se descompone mientras la miramos. Y uno busca la mosca, convencido de que, cuando la encuentre, entenderá el sentido último de la escena. Y de la vida.
domingo, 26 de abril de 2026
THE TELEGRAPH
Supertramp, *Give a little bit.
Las cuatro palabras que 'The Telegraph' usa para describir a Pedro Sánchez van a ser la comidilla de la semana en España
En Reino Unido lo tienen bastante claro.
Sergio Coto, The Huffpost, 26.04.2026
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lleva varios meses siendo protagonista en la prensa internacional por su postura rotunda del 'No a la guerra' en Oriente Medio. El último en hablar del líder del Ejecutivo español ha sido el prestigioso medio británico The Telegraph.
Se trata de un extenso artículo, publicado este domingo, en el que describen a Sánchez con cuatro palabras que, a buen seguro, van a dar que hablar durante toda la semana en España.
La opinión que tienen del presidente español queda clara desde el titular: "El líder rebelde español rompe filas con Europa para permitir la entrada de migrantes". Aunque el análisis va más allá.
"Mientras esperaba en la fila para recoger su documentación, Rahman Mahbubure esbozó una sonrisa al oír el nombre de Pedro Sánchez", ha contado el citado medio, sobre la regularización de inmigrantes que el Ejecutivo central aprobó hace unas semanas.
"El señor Sánchez quiere convertir a cientos de miles de trabajadores del mercado negro en contribuyentes legítimos e impulsar el crecimiento, que en España ya supera al de Alemania, Francia y el Reino Unido", ha expuesto.
El "rebelde europeo" y "líder mundial de la izquierda"
No es lo único que han dicho de Sánchez en el artículo de The Telegraph, ya que no han dudado en describirle por su postura contraria a la Administración Trump por la guerra en Irán.
- "Rebelde europeo".
- "Líder mundial de la izquierda"
- "Némesis de Trump por su postura sobre Israel, Irán y su negativa a satisfacer las exigencias de gasto del presidente en la OTAN".
El prestigioso medio británico ha asegurado que Sánchez "está apostando por la amnistía para salvar su cargo de primer ministro, plagado de escándalos, antes de las elecciones del próximo año".
Entre las personas con las que han hablado que buscan regularizar su situación en España, se encuentra Zuleima Trillo, una mujer que huyó de Venezuela para escapar del régimen de Maduro. "Pedro Sánchez está haciendo lo correcto; esto es una bendición. Conozco gente que ha trabajado aquí durante tres años o más, pero siguen en una situación irregular sin derechos", ha contado.
Sánchez "es una excepción"
Desde The Telegraph han analizado la medida y aseguran que la decisión "no ha impedido que la derecha española advierta que creará un 'factor de atracción' para los inmigrantes ilegales".
Tras hablar de la postura contraria de Vox y PP, aseguran que, sin embargo, "en un mundo donde los líderes de la UE debaten sobre campos de detención de migrantes en alta mar y Trump ordena deportaciones masivas, Sánchez es una excepción".
Una fuente de alto rango del Ministerio de Trabajo español ha afirmado al citado medio que la noticia había sido "felicitada por ministros de países de la UE de muy diferentes tendencias políticas".
España "destaca"
El medio británico no ha dudado en recordar que España lleva varios años liderando el crecimiento de la Unión Europa y que es un país que "destaca en una Europa necesitada de crecimiento". "El PIB creció un 2,8% en 2025, tras un aumento del 3,5% en 2024", ha añadido.
Tras ello, no ha dudado en recordar cómo ha cambiado la situación desde que Sánchez llegó a la Moncloa en el año 2018:
- "El salario mínimo nacional ha aumentado en dos tercios".
- "España creó más puestos de trabajo que cualquier otra economía de la UE".
- "Tres de cada diez empleos creados en los últimos siete años en la UE se generaron en España".
- "Sin embargo, el desempleo se mantiene muy por encima de la media de la eurozona, que es del 6,2%, situándose en el 10%".
"Mientras tanto, muchos líderes conservadores en Europa se oponen al objetivo de cero emisiones netas debido a la crisis del coste de la vida, pero no el señor Sánchez", han señalado en el artículo.
CAHH
Estupenda exposición la que se va a inaugurar a finales de este mes en el Centro de Arte Hortensia Herrero, en Valencia:
«Yo pienso en imágenes. Los poemas me ayudan. Son como boyas en el mar. Nado hacia ellas, de una a la otra, entre ellas; sin ellas, me perdería1». Las palabras del propio Kiefer nos ayudan a entender una obra plagada de poesía, de mitología, de toda una gama de alusiones culturales, literarias y filosóficas que van desde el Antiguo y Nuevo Testamento hasta la cábala, la mitología nórdica o la poesía de autores como Baudelaire, Jean Genet o Paul Celan.Nacido durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, Kiefer reflexiona sobre la identidad y la historia de la posguerra en Alemania, lidiando con el mito nacional del Tercer Reich. Fusionando arte y literatura, pintura y escultura, Kiefer aborda los complejos eventos de la historia y las epopeyas ancestrales de la vida, la muerte y el cosmos. Su obra abarca pinturas, vitrinas, instalaciones, libros de artista y una gran variedad de trabajos en papel como dibujos, acuarelas, collages y fotografías intervenidas. También utiliza materiales tan variados como el plomo, el cemento, el vidrio, piezas de tela, raíces de árboles o libros quemados.La obra de Kiefer ha sido objeto de exposiciones en instituciones tan prestigiosas como el Louvre y el Pompidou de París, el Metropolitan Museum de Nueva York, el Guggenheim de Bilbao, la Royal Academy of Arts de Londres, la Fondation Beyeler de Basilea o el Hermitage de San Petersburgo, entre muchos otros.
LA ESCALERA Y EL TENIS
Cualquier disculpa es buena para salir un domingo por la mañana a visitar a unos buenos amigos, en este caso por doble razón, la casa donde viven es un proyecto mío y colocaban hoy una escalera escamoteable para acceder al altillo. Así, después de la ducha y de pasar por la gasolinera para borrar de una vez el paso del último episodio de calima por las islas -y por mi coche-, me encaminé en coche hacia la urbanización, con poco tráfico y con música de Falla de fondo, "El Amor Brujo" (volviendo a casa la elegida fue Supertramp) y en veinte minutos estaba allí. Bla, bla bla, interesante la escalera escogida, ¿cómo te va? y más bla bla bla. Me presentaron al novio de una de las hijas; hola, encantado. Resultó que jugaba al tenis y una cosa llevó a la otra.
El tenis me gusta sí, aunque sólo lo practiqué de muy joven en el colegio y ahora lo veo en la tele, que en casa tiene generosas dimensiones gracias a un regalo de mis amigos. Por cierto, entre mis amigos sí hay seguidores del deporte, continué, mi compañera de trabajo es una gran aficionada, lo practica, es jueza, erudita y sus hijos también han jugado; así como mi amigo de la infancia con el que íbamos a ver partidos a las gradas (que, como Sevilla, tienen un olor especial) o a su padre jugar al frontón, bajando a la izquierda o al fondo. Comentamos que Alcaraz era murciano y que teníamos amigos comunes, las nuevas promesas y esas cosas del mundillo.
Y nos dieron las dos y de vuelta a casa.
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Manuel de Falla, *El Amor Brujo.
*Danza del fin del día
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