Un poco de nueve en El Teide para dar alegría, como Macarena, a esta mañana de resaca; de muchas, diría. Tras la dimisión del ministro de transportes Óscar Puente -imposible resistir tanta presión de unos y de otros-, comunicada desde el Congreso con la educación y ética por la que es tan reconocido este político-caballero, no ha tardado la Oposición, punta de lanza con insultos y barbaridades, de recriminarle que ha sido tarde y que ahora queda "dimitir a pedro Sánchez", anticipándose cual agoreros al resultado de las elecciones del 29-N como si de Nostradamus se tratase.
Dimite el ministro, continúan ellos, jaleados por los periódicos del (antiguo) régimen, con el inusitado acoso y derribo al Gobierno, con esta beligerancia y fanguerío nunca vista en nuestros años de democracia, riéndose en la cara de los españolitos, o sea de nosotros, por tener tan mala memoria. Están ellos buenos para pedir cortar cabezas tras el nefasto ejemplo de los últimos años allá donde han gobernado, allá donde ha habido desgracias.
Dimite el ministro y se va a su casa con ese terrible sabor de boca, para encontrarse, como el resto del mundo, con el resultado de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos, unas elecciones que, junto a los resultados en Brasil, no dejan de dar un respiro al planeta, en todos los sentidos, a la par que les dan una bofetada sin manos a tanto facha internacional y patrio. Nos queda saber qué ocurrirá con el gobierno en Israel y, por supuesto, en España tras las elecciones del 29-N.
Anoche se me caían los ojos pero fui capaz de aguantar la primera aproximación a los resultados en Estados Unidos, dejando el móvil con una sonrisa. Esta mañana, nada más levantarme, abrí las noticias para saber el resultado y escribirle raudo a mi amigo W a San Francisco y comentar un poco lo que allí había pasado.
El New York Times había preparado una serie de gráficos ↑ con los Estados y los ganadores; por su parte EL PAÍS hacía lo propio. Noticias sobre los demócratas ganadores en Estados históricamente republicanos, nuevos Gobernadores también demócratas y has el eco del primer senador abiertamente gay, por New Hampshire.
Lástima que en España, con las elecciones en puerta y después del accidente ferroviario en Toledo, no podremos saborear este éxito de la democracia porque tanto la prensa como la derechona no pararán de sacarle sangre a todo zurdo que se mueva. Está claro que deben estar nerviosos, la historia aún no está escrita.




























