viernes, 8 de mayo de 2026

ZARZUELA PARA UN VIERNES

Moreno Torroba, "Luisa Fernanda",
*Mazurca de las sombrillas.

EL BARCO


A ver, seamos sinceros, ¿de verdad nos planteamos que Feijóo pueda ser el Presidente del Gobierno de España? De Clavijo ni se me ocurriría hacer esta pregunta porque no está a la altura en absoluto, no hay que ver sino sus declaraciones.
"El barco" bien podría tratarse de una bodrioserie de TV, con Mario Casas a la cabeza -en el papel de Mario Casas-, pero no, es la vida real, no-sé-cuántos pasajeros y tripulantes, con la espada de Damocles sobre ellos en forma de hantavirus, en busca de puerto para desembarcar y por ende salvar su vida. Al mismo tiempo aparecen los políticos en la palestra, políticos y tertulianos (como éramos pocos) echándose las culpas y todo lo que se les pasa por la cabeza. Feijóo aprovechando para decir que todo es un caos, que la Ministra debe dimitir, que la culpa es de Pedro Sánchez y bla bla bla; el cafre de Clavijo, feliz por estar en el candelero, soltando por esa boquita sandez tras sandez, casi deja entrever que Canarias no está preparada para recibir al barco, sólo unos días después de "hermanarla" con la NASA al ofrecer la cámara hiperbárica del HUC como la joya de la corona. Hasta la inefable Ana Obregón, licenciada en biología, se permite hacer declaraciones despotricando de Fernando Simón, director del CCAES del Ministerio de Sanidad; sólo nos falta saber qué opina Miguel Bosé del hantavirus.
Avergonzado estoy como canario. Sólo espero que el barco llegue, que puedan evacuar a los enfermos, que se curen y que pase la crisis de una vez para que podamos seguir con nuestra vida como dios manda.

jueves, 7 de mayo de 2026

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

2 Y 1 +

Vivienda unifamiliar en La Baranda, El Sauzal, y Edificio de viviendas en Los Realejos.








Y maqueta de trabajo  del Tanatorio SERVISA en La Laguna.

M, DEP


Hoy ha muerto una persona muy importante en mi vida, aunque nunca pude imaginar que su familia me vetaría. La vida es injusta en muchas ocasiones, casi siempre sin entender el porqué. Lo que siento por esta pérdida sólo lo sé yo, en el fondo no importa que no pueda compartirlo con ellos ni lo que piensen de mí, aunque es una pena. 
Un momento perfecto para recodar a M con una de sus frases más recurrentes: "todo lo que sucede, conviene". Se cierran nuevas ventanas o simplemente encajan las últimas piezas del puzzle.
DEP.
Soutullo y Vert, "La leyenda del beso",
*Intermedio.

EL JUEVES

 

KF




miércoles, 6 de mayo de 2026

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ, DEP


Te nos fuiste
Siempre hay en una generación esa colección de justos que salvan un país, como Soledad Gallego-Díaz.
Amelia Varcárcel, 06.05.2026
https://elpais.com/opinion/2026-05-06/te-nos-fuiste.html

Que sepas que te echaremos mucho de menos. Como todo lo haces tan discretamente, quizás esperes que tu salida sea como un plegarse de carpeta, pero no. Formas parte del grupo de poco prescindibles. Siempre hay en una generación esa colección de justos que salvan un país. Su composición es misteriosa, pero algo se les percibe: ni miran igual, ni hablan igual, ni casi hacen nada igual. Es la gente que produce confort y mantiene vivo el mundo.

Sol Gallego tiene una vida suya, discreta, honorable y bien guardada. Y, al lado, una presencia pública marcada por la inteligencia y el buen sentido. Y por una forma especialísima de asumir las salidas de escena, que ha protagonizado varias. Poco dada a hablar de sí misma, de reír conciso, la compañera ideal para momentos de resistencia o de pugna. Deseas estar en su bando si la cosa lo pide. Con criterio siempre fino y huyendo del ruido, sin evitar nunca las peleas necesarias.

Te avalan cientos de columnas imprescindibles para edificar una sala hipóstila de opiniones, serenas la mayor parte de las veces. Demócrata sin tentaciones, feminista de fondo, madre más que hija de tu tiempo, pues también se es madre por las ideas y no sólo por la carne. Recibías con la misma sencillez los premios y las críticas, aunque estas te enfadaran un átomo, pero la victimología nunca fue una de tus bufandas. Entregaste tu mente y tu vida entera a tu periódico, que lo llamabas así, el periódico, porque él solo era tu causa y modelo. Fue tu mundo. Como en ti seguía latiendo un instinto utópico inquebrantable, aconsejabas a los tuyos siempre en la buena dirección, aunque supieras bien del barrizal en que andaba convertido el patio. Creías en la paciencia como virtud, en la fidelidad a lo hecho, en que el buen porte se recomienda por sí mismo en cuanto se le concede la escena. También en que otra cosa algo mejor casi siempre es posible, pero nunca es tan malo lo que ya tenemos.

Te interesaba la política, de hecho era tu maestría, pero no estoy segura de que te gustara. Con mucho menos fundamento se ha visto brujulear a colegas tuyos en los arrabales del poder, por ver del medre o siquiera por fardar a mediodía, o peor, a la noche. Te adornaban en esto razón, medida y justicia, cosas tan escasas allí donde se refocila el poder desnudo, que siempre encontrabas una buena excusa para evitar coincidir. Tú lo llamabas claridad moral. Porque siempre te ha interesado más la verdad que la verosimilitud y la posverdad te pone de los nervios; porque si se abandona la veracidad en lo que se cuenta, el daño socialmente realizado tiene mal remedio. De la enorme cantidad de cosas que sabías y bien conocías, enseñabas lo estrictamente prudente para avalar una opinión mesurada. De ti nunca podía pensarse que una frase era casualidad. Has enseñado con el mejor ejemplo a varias hornadas generacionales de periodistas, pero tú has sido única.

Hemos tenido mucha suerte contigo, Sol.

LA COMPASIÓN


Sandra Baquedano, filósofa ambiental: “Sería maravilloso que la compasión estuviese más presente en nuestras relaciones con otros seres”
La académica de la Universidad de Chile discute los temas presentes en su libro ‘La naturaleza encasillada. Una revisión de hábitos mentales para una ética de la sobrevivencia’.
Pablo Marín, 04.05.2026

Varias estaciones tiene la vía que lleva hasta La naturaleza encasillada. Una revisión de hábitos mentales para una ética de la sobrevivencia (FCE, 2025), libro ensayístico de Sandra Baquedano Jer (Valparaíso, 46 años), profesora titular del Departamento de Filosofía de la Universidad de Chile. Y acaso la primera de ellas es la cuenca del río Bíobío, en la región del mismo nombre, a unos 500 kilómetros al sur de Santiago. Hasta allá llegó a mediados de los 90 la futura académica y ensayista, por entonces estudiante de secundaria movilizada en oposición a los proyectos hidroeléctricos que habían empezado a desarrollarse ahí.

“Me tocó vivir de cerca la construcción de las centrales hidroeléctricas”, cuenta, instalada en su oficina del quinto piso de la Facultad de Filosofía y Humanidades, a su vez inserta en el campus Juan Gómez Millas, comuna de Ñuñoa, al oriente de Santiago. Y agrega: “Me enteré de lo que estaba pasando en ese tiempo y pude conocer de cerca la realidad de los pehuenches [pueblo montañés integrado a la etnia mapuche], el desplazamiento que hubo en estas comunidades”.

Estaciones bien posteriores fueron la Universidad de Leipzig, donde se doctoró con una tesis sobre el concepto de nada en el sistema metafísico de Arthur Schopenhauer, así como expediciones en la idea de compasión, en la eco-ética, la naturaleza del suicidio y la filosofía ambiental contemporánea. En esta última línea ha echado manos a términos que irrumpieron con fuerza en ciertos medios culturales y académicos, como Antropoceno (época geológica caracterizada por el impacto y el dominio de las actividades humanas sobre el planeta), especismo (la discriminación basada en la especie) y ecocidio, entendido como un proceso masivo de extinción de especies generado por el ser humano. Y si esto último puede devolverse contra quienes lo generan, habla de ecosuicidio (así como de una ecosuicidología).

“Agente ecocida de fuerza global”, escribe la autora en el sexto capítulo, “el ser humano, mediante hábitos mentales y conductas concretas, está perpetrando un evento de gran extinción masiva de especies, convirtiéndose no solo en un poderoso agente capaz de hacer transformaciones a escala geológica, sino en uno que puede exterminarse a sí mismo en sus actos”.

Defensora de un ethos femenino proclive al cuidado y la conservación de la naturaleza, la académica pasa revista en su obra a los distintos modos humanos de apropiarse del entorno, de medirlo y usarlo para la satisfacción de sus propios fines y de entenderlo como algo que está a su disposición, como si no hubiese en ello otros propósitos o posibilidades: en la modernidad, afirma, “la tradición occidental eleva a nivel de sabiduría filosófica el tener una visión más bien instrumental y funcional de la naturaleza”.

¿Cómo llega a plantearse las cosas en estos términos? Entre la serenidad y la convicción, cuenta que en su caso se dio un interés en fenómenos como el del “sufrimiento en el mundo”: “Me pareció interesante indagar en el hecho de que no solo es algo que puede sentir el ser humano, sino que posiblemente es extensible a otras especies. Ahí comencé a investigar en el especismo, la ética animal, la ética ambiental, o sea, no solo enfocada en las relaciones entre los seres humanos”. Y tal acercamiento, aclara, “no necesariamente se da a través de obras de filosofía, sino de los problemas mismos de la vida, de un acercamiento más bien intuitivo, directo”.

Ya instalada en su discurso la sintiencia (la condición de los seres, humanos o no, capaces de sentir), suma Baquedano la cuestión “bellísima” y “muy profunda” de la compasión, entendida como un sentimiento “muy distinto a la lástima”, que “tiene que ver con una incomodidad personal por el dolor o el sufrimiento del otro”. Su idea es entender el compadecimiento como un “olvidarse de uno y dejarse llevar por el padecimiento del otro”.

Así las cosas, “puede haber también una compasión extensiva: un estado más profundo de la conciencia en que uno se identifica con el sufrimiento del otro. Estoy pensando en una apertura al misterio del padecimiento en las especies no humanas; en una disposición que procura la compasión activa, o sea, que lleva a emprender acciones con la intención de menguar el dolor del otro. Es un rasgo muy positivo del ser humano, y sería maravilloso que estuviera más presente en las relaciones que establecemos con los otros seres”.

Por así decirlo, no todo se trata de nosotros, los seres humanos, por lo cual no deberíamos ser el centro de todas las cosas, incluso cuando nos hemos atribuido el ser creados “a imagen y semejanza” de una entidad divina (por ahí transita el teonarcisismo del que se habla en La naturaleza encasillada). Se ha escuchado mil veces, pero cabe insistir, parece pensar la ensayista, quien cuestiona así la antigua máxima de Protágoras: el hombre (el individuo humano) “es la medida de todas las cosas”.

Naturalmente, hay más vías para entrarle al asunto. “Estoy pensando, por ejemplo, en el debilitamiento de la creencia de que el ser humano es el centro exclusivo de la experiencia estética, o en la apertura a la sensibilidad no instrumental de la naturaleza en un sentido desinteresado, o en ver el entorno como un coagente de la experiencia estética. Todas estas son salidas que pueden ayudar a remover nuestro antropocentrismo”.

Concede Baquedano, dicho lo anterior, que hay un antropocentrismo epistémico: que “no podemos salir de la percepción del mundo derivada de nosotros. Somos seres humanos, y entonces miramos con los ojos de un ser humano. Pero es distinto cuando se eleva ese antropocentrismo a un nivel moral. Ahí, empezamos a organizarnos de manera funcional, a pensar que el resto de las especies han sido creadas para que nos sirvan, o simplemente a usarlas como meros medios, sin considerar que son fines en sí mismos, que tienen un valor intrínseco más allá del que yo pueda otorgarles”.

Esto último se topa con un tema que en 2022 trascendió la discusión académica y se instaló en medio de la campaña del plebiscito por una nueva Constitución: los derechos de la naturaleza. A su juicio, este ítem “fue objeto de una discusión que se politizó, pero creo que debiera ser un objetivo transversal y, en lo colectivo, un desafío-país: promover y tener relaciones menos lesivas con el resto de los seres vivos”.

En lo que toca a cada uno de nosotros, el señalado desafío pasa por “conocer los propios hábitos mentales para luego poder distanciarnos de ellos, poco a poco, así como de las formas de discriminación basadas en la especie o en el antropocentrismo elevado a una máxima ética”. No puede ser, cree Baquedano, “que la protección de los animales o de nuestros bosques dependa del Gobierno de turno: no somos individualidades aisladas del resto, sino que llegamos a ser en nuestra relación afectiva con otros seres vivos. Con ellos conformamos de manera colectiva ecosistemas, compartimos hábitats donde nos vamos desenvolviendo”.

Por lo tanto, “los móviles enfocados en el cuidado de un solo individuo, miembro de una especie en particular, y que avalan distintas formas de discriminación a otros seres vivos, van afectando el ecosistema entero. Nosotros compartimos la biósfera con el resto de las especies, e incluirlos a ellos en la esfera ética mejoraría no solamente nuestra relación con ellos, sino también la propia relación que vamos a tener con el resto de las personas”.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

BUENO, A VECES SÍ ES FALTA DE INTERÉS


No es falta de interés, es mala organización: el truco para conseguir ver más a nuestros amigos
En un contexto en el que es complicado encontrar un hueco para quedar, darle un espacio en la agenda ayuda a proteger ese tiempo y la recurrencia contribuye a hacerlo frecuente.
Ana Bulnes, 06.05.2026

Todos los jueves, Tamara (40 años) queda con unas amigas. Es una costumbre que empezó en 2012 gracias a una biblioteca, donde algunas estudiaban oposiciones y otras las últimas asignaturas de la carrera, y que se ha mantenido a lo largo del tiempo y de los cambios vitales de las participantes, que ahora tienen entre 38 y 43 años. “En esos jueves se ha pasado de hablar de estudiar y primeras entrevistas de trabajo, a hipotecas, rupturas, hijos, vivir fuera, volver…”, relata.

La entrevistada es muy defensora de tener en la agenda una cita recurrente y regular para encontrarse con las amistades, algo que mantiene de forma mensual también con sus amigas de toda la vida. En ese caso, empezaron hace cosa de año y medio, porque se dieron cuenta de que, siempre que intentaban quedar, si solo podían hacerlo dos o tres, lo dejaban para otro día en el que estuviesen más. “Y al final ese día no llegaba”, señala. Una de sus amigas, que tiene “dos niñas y una agenda apretada”, propuso intentar “hacer una quedada mensual, donde se fija la fecha el día que más podamos, y las que sean, pues hacen comida, cena o lo que surja”.

Tamara recomienda el truco cada vez que oye hablar a alguien sobre lo complicado que es encontrar tiempo para quedar con los amigos (“a veces parece que hay falta de interés, pero lo que hay es falta de planificación”, sostiene), un problema que, en un mundo lleno de obligaciones y compromisos, parece cada vez más frecuente. Según los resultados de un estudio de 2024 (en Estados Unidos), la mayor parte de los encuestados estaba contenta con la cantidad de amigos que tenía, pero cerca del 40% decía que no los veía lo suficiente. En España, según datos del CIS, una cuarta parte de la población queda con amigos una vez al mes o menos. Como recuerda Rocío Gómez Juncal, profesora del Grado de Psicología e investigadora de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), las relaciones sociales con otras personas “son una de las patas de nuestro bienestar, pero es algo que estamos procrastinando cada vez más porque tenemos compromisos de todo tipo”.

La estrategia de tener una cita recurrente en el calendario —como la del gimnasio o cualquier otro tipo de tarea a la que hayamos asignado su espacio fijo en la agenda— no debería ser necesaria, pero puede resultar útil como solución. “Lo ideal sería no tener que recurrir a una estrategia porque ya ves a tus amigos lo suficiente”, aclara Gómez Juncal, que alerta también del peligro de convertir la amistad en “una obligación más”. Sin embargo, si se hace desde el disfrute, si eso funciona para ver a las personas a las que se quiere ver, sí que hay muchos beneficios. “Pero no solo un día al mes. Necesitamos contactos diarios con diferentes personas”, aclara la experta.

En una entrega de su newsletter que se hizo viral a principios de 2025, titulada Todo el mundo se siente solo, pero nadie puede quedar, la escritora Amanda Litman contaba cuál era el propósito que ella y su marido se habían propuesto para ese año: todos los sábados que estuvieran en la ciudad, invitarían a alguien a cenar a casa. En este caso, no se trataba de una cita recurrente con las mismas personas, sino de un compromiso con intentar priorizar las relaciones y ampliar su círculo social. En diciembre, a falta de dos sábados para finalizar el año, hacía balance: en las 50 cenas que llevaban, habían pasado por su casa 78 adultos y 40 niños. Eran amistades cercanas, colegas de sus respectivos trabajos, vecinos, amistades del pasado, personas a las que habían conocido a través del colegio de su hija… Como habían reservado ese tiempo (y esa planificación semanal), incluso cuando alguien cancelaba a última hora, intentaban invitar a otra persona y tener igualmente esa cena. Normalmente, lo conseguían.

La importancia de las prioridades

¿Por qué a veces parece que es más fácil ir a esa clase a la que nos hemos apuntado en el gimnasio todos los jueves que quedar con una o varias amigas? “El cuidado del cuerpo es un camino que está mucho más estructurado y que además no depende de otros, es un compromiso individual con uno mismo, mientras que la amistad tiende a ser mucho más flexible, implica la búsqueda del vínculo y del tiempo compartido, no es algo que yo pueda hacer sola”, explica la doctora en Psicología Marta de Prado. Además, frente a la narrativa de disciplina y objetivos que rodea el mundo del deporte, donde puedes sentirte peor si faltas un día, “los planes con los amigos sentimos que son algo más negociable”. Por esta razón, y siempre con ese cuidado de no imponer una obligación, ella sí ve la idea de ponerse citas recurrentes en la agenda como algo bueno. “Está bien tener una cierta estructura. Lo que se hace es, de alguna manera, entenderlo como parte de un ritual, como un espacio que vamos a proteger como tantos y tantos espacios que protegemos a lo largo de nuestra vida”, apunta. Pero si reservamos ese espacio, “que sea porque me apetece”.

También la psicóloga Laura Moreno, que entre sus servicios ofrece terapia para amigas, lo ve como una buena idea. “La amistad a veces se queda para cuando sobre el tiempo, pero en realidad es un factor esencial para nuestra salud emocional. En la vida adulta funcionamos mucho con agendas y poner esa fecha fija no le va a restar espontaneidad, lo que va a hacer es darle continuidad. Es una forma de decir ‘este vínculo es una prioridad’”, asegura.

Sin olvidar tampoco que podemos tener épocas en las que nos apetece menos estar con gente o con determinados amigos, se trata, en cierto modo, de replantearnos cuáles son nuestras prioridades, defiende Gómez Juncal. “Cuando de repente sabes que un amigo enfermó o ha tenido un accidente, encuentras huecos enseguida”, ejemplifica. De esta urgencia (también en lo positivo, cuando un amigo tiene un bebé, por ejemplo) habla también Marta de Prado, que reivindica extender esa actitud a ocasiones menos puntuales. “La vida tenemos que poder disfrutarla desde lo que más nos conecta. No solo desde la parte individual, sino también en la parte colectiva, y sacar huecos para eso. Entender la vida de una manera en que la agenda tenga espacio para todo lo que te define, no solo para lo que define tu cuerpo y tu trabajo, sino también para lo que define tus vínculos”, señala.

Superar los obstáculos logísticos: trabajo, cansancio, distancias

Tamara admite que, si esa quedada semanal con amigas se ha mantenido desde 2012, es, en parte, porque vive en Vigo, una ciudad de un tamaño manejable. “Te puedes pasar por donde están si vas a hacer un recado. O, si tienes a las niñas durmiendo la siesta, escaparte una hora, que ya ha pasado”, cuenta. No es lo mismo que si dedicas dos horas de cada día a ir y volver del trabajo o si todos esos amigos viven en puntos opuestos de una ciudad con distancias menos cómodas.

Otro obstáculo es el simple ritmo de la vida actual, que hace que se llegue con poca energía al tiempo de ocio —en ocasiones ya muy escaso— y se cancelen planes no porque no se tenga tiempo, sino por puro agotamiento. Frente a esto, cuando sea posible, Rocío Gómez Juncal, de la UNIR, recomienda intentar organizarse el día dejando “tiempo para los ‘por si acasos’”. “Normalmente nos organizamos los días sin dejar ni 30 segundos entre tarea y tarea. Pero tenemos que plantear una planificación más realista”, expone.

También habría que intentar acabar con la idea de intentar convertir ese encuentro en algo largo o perfecto. “Puede ser un café de 40 minutos, puede ser una caminata o una videollamada fija”, propone Laura Moreno para salvar también el obstáculo de la distancia. “No es tanto el formato, sino que se pueda ir haciendo”. En este sentido, recomienda también, cuando no se puede hacer un hueco, “buscar un poco el tiempo donde ya se tiene, integrar la amistad en la rutina: quedar después del trabajo, entrenar juntas, hacer la compra charlando. Intentar encontrar esos pequeños espacios que puedan ser comunes y darles esa prioridad y regularidad, cada semana o cada diez días o una vez al mes”. Incluso una llamada de cinco minutos, cuando no se puede quedar en persona, ayuda a mantener la amistad y esos vínculos sociales diarios que son necesarios para la salud, añade Gómez Juncal.

Dejar de esperar el momento ideal, especialmente cuando se intenta quedar en grupo, es muy importante, señalan tanto las expertas como, desde su propia experiencia, la propia Tamara. “Lo clave es poner fecha con algo de previsión y quedar igual ese día, puedan cuatro o puedan diez, porque si esperas a que puedan todos nunca se queda”, aconseja.

Quizá toque sacar las agendas, encontrar ese día con hueco o posibilidad de juntarse o comunicarse y marcar la casilla de “repetir cada semana” (o cada dos semanas o cada mes). Ya solo queda tratar ese compromiso como si fuera una cita médica o una reunión de trabajo, pero con el alivio y la alegría de que es algo mucho mejor.

GATOS

HABLEMOS DE "POLÍTICA" (BIS)



martes, 5 de mayo de 2026

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

HABLEMOS DE "POLÍTICA"


La palabra política proviene del griego politiká (Πολιτικά), derivado de polis, que significa "ciudad" o "ciudad-estado". Hace referencia a los asuntos públicos, civiles y el ordenamiento de la comunidad. El concepto clásico evolucionó para abarcar la organización del Estado, la regulación de conflictos y la administración de los asuntos públicos.


Entiendo que esta señora estará bien asesorada y que esta manera de hacer política mediante el escándalo y la provocación como piedra angular puede resultar muy llamativa, -ostentórea la hubiera definido feliz Jesús Gil-, pero ¿hasta dónde hemos llegado? Los pueblos tienden a unirse, o creo que de eso se trata, y tras el último acercamiento España-México aparece Ayuso para dar otra vuelta de tuerca y se planta en un homenaje a Hernán Cortés en Ciudad de México, defendiendo el más rancio antropocentrismo, eurocentrismo, androcentrismo y todas las palabras que acaben en centrismo que encuentres. ¿Con qué finalidad? ¿Incordiar? ¿Algo tan sencillo como eso?
¿Tendrá algún límite?
Por lo pronto tendremos que esperar a las próximas elecciones autonómicas. El tiempo lo dirá.

NO ENCUENTRO ADJETIVOS (O SÍ)


Polémico anuncio de nuda propiedad publicado en Idealista: “Condiciones delicadas de salud, como diálisis y diabetes. Oportunidad única”
El cartel publicitario, ahora retirado por el portal, revelaba el diagnóstico de las personas que residían en la casa en venta, ubicada en Leganés, para advertir de que la disponibilidad futura del inmueble podía acelerarse.
Sara Castro, 05.05.2026

Cuando la fragilidad humana se convierte en publicidad y se especula con la enfermedad, el mercado inmobiliario parece cruzar la línea roja. Pero un anuncio de venta de una vivienda en nuda propiedad por 90.000 euros en Leganés ilustra esta tendencia al incluir referencias a la situación personal de los usufructuarios. “Ambos tienen condiciones delicadas de salud como escoliosis, diálisis y diabetes que podrían acelerar la disponibilidad futura del inmueble y no tienen descendencia”, refiere el cartel publicitario expuesto en Idealista, la compañía española líder de portales inmobiliarios en España, en referencia a dos personas de mediana edad. “Actualmente se estima que propiedades similares oscilan entre los 240.000 y 270.000 euros; este piso representa así una excelente opción financiera”, continúa la publicidad de la agencia inmobiliaria Troya, que no ha respondido a las preguntas de este diario, tras presumir de que la casa con tres dormitorios, un baño, una terraza y una cocina es “una oportunidad única”.

Quien sí ha contestado ha sido el departamento de comunicación de Idealista señalando que quedan eximidos de responsabilidad respecto a los contenidos publicados por terceros de los que no tienen conocimiento efectivo. Indican que tan pronto han tenido constancia del tema en cuestión, han actuado de forma inmediata. Ahora el anuncio no se encuentra disponible en la plataforma. “La publicación de datos relativos a la salud de personas físicas puede estar sujeta a obligaciones estrictas bajo el Reglamento General de Protección de Datos y la Ley Orgánica 3/2018, siendo la responsabilidad imputable exclusivamente al usuario que generó el contenido”, alegan.

Pero la situación causa indignación tanto en Internet como en organizaciones sociales. “Este anuncio es la muestra de lo que significa que la vivienda sea un bien de mercado y no un derecho. A los especuladores les da completamente igual hablar en unos términos que para cualquier ciudadano común son una locura. La situación es tan loca precisamente porque esta gente puede hacer negocio con nuestras vidas”, expresa el portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alberto Martínez, tras lamentar que se resalten las condiciones de salud como cebo para una buena inversión. “No es casualidad, es una práctica habitual, no tienen corazón. Hay que elegir: o rentabilidad para los especuladores o derechos para las familias”.

Se muestra también inquieto Jaime Palomera, doctor en Antropología Económica, autor del libro El secuestro de la vivienda (Península) y cofundador del Instituto de Investigación Urbana. “Este anuncio hace explícita una lógica muy preocupante, una relación de suma cero entre rentabilidad y vida. Cuanto más se acorta el horizonte vital de quienes habitan la vivienda, mayor es el beneficio esperado para el inversor. Es una lógica profundamente depredadora. Es una forma muy cruda de señalar hacia dónde está derivando el mercado”, expresa. Lamenta que realidades sociales se traduzcan en variables económicas. Considera que esta práctica no es una anomalía, sino una especie de radiografía del sistema.

Palomera cree que la nuda propiedad puede tener sentido en algunos casos, sobre todo para personas mayores que necesitan liquidez sin tener que abandonar su casa. El problema es qué ocurre después con esas viviendas. En la práctica, no todo el mundo puede acceder a este tipo de operaciones. “¿Quién puede comprar una vivienda y empezar a pagarla (o inmovilizar capital) durante años o décadas sin poder usarla? No es el comprador medio que busca un hogar, sino perfiles con capacidad financiera: inversores, sociedades o multipropietarios que buscan rentabilidad a largo plazo. Aunque no haya datos sistemáticos, todo apunta a que muchas de estas casas acaban en ese circuito. Lo que puede ser una solución individual acaba alimentando un problema estructural", explica.

Una alternativa más razonable sería, a su juicio, que este tipo de intervenciones las asumiera la Administración para engrosar el parque de vivienda pública y convertir una necesidad individual en una solución colectiva. “Estas prácticas implican llevar a un punto extremo la deshumanización. Cuando la lógica dominante es la búsqueda de nichos de rentabilidad a toda costa, las personas dejan de ser sujetos y pasan a ser variables dentro de una operación económica”, resume. La enfermedad y la expectativa de vida se incorporan directamente al cálculo financiero, a su juicio. Y eso, asegura, ocurre en un país donde las reglas del juego no solo no lo impiden, sino que en muchos casos lo permiten o incluso lo incentivan.

“Desde 2008, estamos asistiendo al gran acaparamiento, donde las viviendas que estaban en manos de pequeños propietarios, poco a poco pasan a individuos o familias que ya tenían varias, y esto va rompiendo la sociedad”, advierte. Indica que el anuncio es un ejemplo de especulación, en gran medida, al depender la rentabilidad de un futuro incierto y de su posible revalorización. “Por lo general, no es una compra para usar la vivienda, sino para obtener un rendimiento para extraer rentas. Además, se adquiere a un precio inferior al de mercado precisamente por esa incertidumbre y por la existencia del usufructo, con la expectativa de que en el futuro el inmueble se pueda vender o alquilar a un precio más alto”, indica.

El secretario general de FACUA -Consumidores en Acción-, Rubén Sánchez, tilda de lamentable este recurso publicitario. “Lo que le están diciendo al cliente es que compre, que van a fallecer pronto”, explica. A su juicio, lo más grave de la situación actual es que haya personas que no tengan capacidad económica para salir adelante y se vean en la obligación de recurrir a este modelo. Considera que el precio del inmueble indica una intención interesada por parte de la inmobiliaria: “Reconoce que venden el piso por una cantidad económica que supone casi un tercio del valor de mercado. Parece una forma de llevarse una comisión fácil y rápida, a costa de que una familia, que puede ser víctima de un asesoramiento incorrecto, ingrese muy poco dinero. Un chollo para los que ponen el anuncio”.

Consentimiento

La clave para saber si la agencia ha cometido una ilegalidad es el consentimiento, según explica el abogado y consultor especializado en derecho digital Borja Adsuara. “Si los usufructuarios no han dado permiso para compartir estos datos personales de salud, especialmente protegidos, la inmobiliaria se juega una buena multa de la Agencia Española de Protección de Datos”, indica. No implica consecuencias legales si han autorizado el anuncio con esa información. Pero para Adsuara el tema también es delicado desde el punto de vista de protección al comprador, al poder incurrir en publicidad engañosa. “¿Cómo sabe si no se lo demuestran con papeles que, efectivamente, tienen esas patologías? Tendrían que aportar certificados médicos. Es un terreno doblemente peligroso”, señala tras tachar de mal gusto esta práctica.

El portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios, Enrique García, apunta a un problema ético, al margen del consentimiento. “Es bastante reprobable llamar a la contratación proporcionando unos datos imprecisos y generando una expectativa inexacta”. Su entidad considera que este tipo de prácticas pueden encajar dentro de la publicidad abusiva y agresiva. Palomera insiste en que esta metodología es reversible si se cambian las reglas del juego: “Hemos llegado a un punto en el que la vivienda, la vejez y la fragilidad humana pueden convertirse en oportunidades financieras de primer orden, más que las criptomonedas o el oro”.

FORGES FOREVER

 








PUES EN ESTO SÍ ACERTARON

 

OTRA ENTREVISTA OPTIMISTA


Gabriel Rabinovich, bioquímico: “Mi sueño es no tener que decirle a ningún paciente que no hay nada que hacer”
El científico argentino, descubridor de unos interruptores moleculares que regulan la respuesta inmune, es uno de los investigadores sénior del nuevo centro de investigación CaixaResearch Institute de Barcelona.
Jessica Mouzo, 05.05.2026

Todo empezó en la retina de un pollo. La carrera del bioquímico Gabriel Rabinovich (Córdoba, Argentina, 57 años), descubridor de una especie de interruptores moleculares que regulan el sistema inmune, dio sus primeros pasos ahí, aprendiendo en un laboratorio de química biológica, poco después de graduarse, a fabricar anticuerpos en conejos contra proteínas de la retina del pollo.

No era ese, ni de lejos, el camino profesional que había dibujado en su mente, fascinada desde la universidad con la inmunología. Pero llegó tarde a coger plaza en el laboratorio donde quería hacer la tesina y terminó en otro “al final del pasillo” donde experimentaban en la retina del pollo. Esa carambola le acabó “salvando la vida”, cuenta ahora: ahí conoció a su primer mentor y cimentó las bases de lo que sería un largo y fructífero noviazgo científico con las galectinas, las proteínas que han marcado su carrera.

Rabinovich descubrió las funciones de la galectina-1. Lo llamó “el dulce caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde”: por un lado —la cara—, esta proteína ayuda al sistema inmune a volver a la normalidad después de reaccionar contra una amenaza porque es capaz de apagar la respuesta de los linfocitos cuando ya no hay peligro; pero, por otra parte —la cruz—, también esta molécula es usada por los tumores como un mecanismo de contraataque para matar y deshacerse de los linfocitos y evadir la respuesta inmune. El hallazgo, a principios de los 2000, fue revolucionario y abrió un camino para explorar nuevas terapias en enfermedades autoinmunes y cáncer.

“El sistema inmune tiene que tener un delicado equilibrio. En determinadas situaciones patológicas se va para un lado o para otro. Entonces, hay que sintonizarlo”, subraya el científico. Su fascinación por la inmunología palpita en cada palabra.

Tres décadas después de aquellos primeros experimentos con retinas de pollo y conejos, Rabinovich sigue a vueltas con la galectina-1, preparando experimentos para modular ese interruptor molecular en enfermedades como esclerosis múltiple o cáncer. El bioquímico se incorporó el año pasado al CaixaResearch Institute de Barcelona, un nuevo centro de investigación especializado en inmunología impulsado por la Fundación La Caixa e inaugurado oficialmente hace apenas dos semanas. El científico atiende a EL PAÍS en las novísimas instalaciones del centro, a los pies de la montaña de Collserola.

Pregunta. ¿Esa doble cara de algunas moléculas, ese Doctor Jekyll y Mister Hyde, pasa a menudo con el sistema inmune?
Respuesta. Constantemente. Ninguna proteína es mala o es buena. Galectina-1 es solo un ejemplo de lo que sucede: los mecanismos que frenan las enfermedades autoinmunes son cooptados por tumores y microbios como estrategias de evasión, para poder escaparse. Nada es 100% bueno o malo. Todo depende del contexto. Dime con quién andas y te diré quién eres: dependiendo del escenario y los otros actores que están en él, las proteínas juegan un rol.

P. Su investigación aspira a diseñar terapias para tumores resistentes a la inmunoterapia. Esta estrategia terapéutica ha sido revolucionaria, pero no funciona en todos los pacientes ni tipos de cáncer. ¿Cómo interpreta esto?
R. La inmunoterapia fue revolucionaria. Ha logrado mejorarle la vida a mucha gente. Pero en esta modulación del sistema inmunológico, hay muchas variables y necesitamos propuestas alternativas multifuncionales, porque el tumor tiene múltiples formas de escaparse. A mi criterio, las galectinas cumplen un rol, que va a aumentar las posibilidades a pacientes resistentes. Mi sueño más grande es que nunca más haya que decirle a un paciente que no hay nada más que hacer y que cada vez tengamos más cosas para ofrecerle.

P. ¿Es realista ese sueño?
R. Es una utopía. Yo no sé si sucederá, pero sí me gustaría generar oportunidades, aunque sea para un conjunto de pacientes que vean en las terapias con galectinas o antigalectinas alguna salida para su enfermedad.

P. En 2014 dijo que en 20 años el cáncer sería una enfermedad crónica. Le quedan ocho.
R. Es muy difícil hacer futurismo. Lo que quise decir es que con la inmunoterapia algunos tumores se iban a cronificar y eso ha sucedido. En muchos hasta pudimos empezar a hablar de curación. Cuando yo empecé a trabajar en inmunooncología, esa palabra estaba prohibida. Ahora hay pacientes que entran en remisión y después de un tiempo hablamos de curación; y hay enfermedades que se cronifican porque los inmunomoduladores las mantienen a raya; no las curan, pero las controlan.
Lo más realista es decir que estamos sintonizando la respuesta de distintas enfermedades. Es mucho más que lo que teníamos hace 10 o 20 años.

P. La batalla científica contra el cáncer parece una eterna carrera entre el gato y el ratón. ¿Estamos condenados a convivir juntos?
R. El sistema inmune se acostumbró, por ejemplo, a mantener a raya a muchos patógenos, como el herpes. Sin duda, las células tumorales están todo el tiempo creciendo en nuestro organismo y las estamos eliminando: hay células transformadas que son eliminadas porque tenemos un sistema inmune competente y las estamos eliminando constantemente. Y eso es lo que va a suceder si mantenemos nuestro sistema inmune sano, competente, bien nutrido, sin exposiciones medioambientales indeseables…

P. Un poco imposible controlar todas esas variables.
R. Pero podemos prepararnos frente a amenazas que no sabemos cuándo se pueden disparar, porque no nos tenemos que olvidar que los tumores presentan una proliferación descontrolada producto de mutaciones que se generan en su mayoría al azar. El punto es que si el sistema inmune las detecta tempranamente, ni siquiera nos enteramos que lo tuvimos. El sistema inmunológico nos está ayudando en todos nuestros procesos. El tema es: dentro de lo que podamos controlar, manejarlo lo mejor posible.

P. Una de las grandes líneas de trabajo del CaixaResearch Institute será el impacto en el sistema inmune del exposoma, que son todas esas situaciones del ambiente a las que estamos expuestos. ¿Qué esperan de este vínculo?
R. Cada uno ha nacido en un determinado microambiente y el sistema inmunológico reacciona a cualquier estímulo. Desde la alimentación que cambia la microbiota y esta modula la forma en la cual va manteniendo a raya los linfocitos, hasta los contaminantes ambientales: se sabe que, frente a pesticidas y otros contaminantes, nuestro sistema inmune va deteriorándose o va cambiando, de tal modo que no nos puede defender frente a la aparición de tumores o de determinados tipos de respuestas inflamatorias o infecciones.

P. ¿El sistema inmune todavía es un misterio para la ciencia?
R. Totalmente. Hay que trascender al concepto original de que el sistema inmune es un sistema defensivo [del organismo]. Es un sistema de homeostasis o equilibrio de tejidos. Su función es mantener la fisiología de los tejidos, no solamente actuar cuando hay amenazas. Trata de modular cómo funciona nuestro sistema digestivo, nuestros riñones, nuestro sistema cardiovascular, nuestro cerebro...
Hoy se sabe que nosotros somos mucho más microbios que células humanas: en la microbiota, tenemos decenas de billones de bacterias y hongos que están todo el tiempo manteniendo a raya el sistema inmune activado, porque si no, ¿qué estímulo tendría el sistema inmune para estar patrullando todo el tiempo? Gracias a que lo mantenemos activado, lo mantenemos vivo. El sistema inmune está dando vueltas por nuestras células, por nuestros tejidos, tratando de esculpir el equilibrio de nuestros órganos. Y esa es su función fisiológica.
Los inmunólogos empezamos a estudiar desde la enfermedad; ahora queremos estudiar la salud, cómo contribuye el sistema inmune en la salud, y no solo porque nos defiende contra microorganismos o tumores, sino porque está modulando la fisiología, la arquitectura y reparación de los tejidos, el envejecimiento celular. Hay muchísimas tareas que está haciendo el sistema inmune más allá de patrullar.

LO QUE PUDO SER Y LO QUE NO


Cosas que resultaron falsas (en estos últimos 50 años)

La acumulación de cambios estructurales, sucesos inesperados, azar e ignorancia dificulta enormemente la anticipación de lo que está por llegar.
Ignacio Sánchez-Cuenca, 05.05.2026
https://elpais.com/opinion/2026-05-05/cosas-que-resultaron-falsas-en-estos-ultimos-50-anos.html

Es posible que les haya llegado la noticia de que EL PAÍS celebra su 50º aniversario. Enhorabuena por ello. Como yo era un niño repelente, empecé a leerlo desde el primer día; siempre estaba en mi casa. Y ya cogí el hábito. No voy a endilgarles otro artículo nostálgico al respecto. Más bien, quisiera aprovechar la ocasión para reflexionar brevemente sobre algunas ideas que fueron populares e influyentes en algún momento de los últimos 50 años, pero que, con el paso del tiempo, se demostraron equivocadas. Es un ejercicio de sano escepticismo, pues nos previene frente al exceso de confianza en nuestro propio conocimiento de la realidad social.

El mecanismo detrás de estos fallos es siempre el mismo y puede resumirse de forma muy breve. Para entender el presente, estudiamos el pasado, tratamos de encontrar explicaciones de cómo hemos llegado a un cierto punto y luego proyectamos las tendencias pasadas hacia el futuro. Esas anticipaciones del porvenir son poco más que conocimiento inductivo: como algo ha funcionado hasta el momento, suponemos que lo seguirá haciendo después. Sin embargo, a veces el mundo cambia de formas que no podíamos anticipar. Así ocurre cuando se alteran las tendencias del pasado que utilizamos para imaginar lo que vendrá. La consecuencia es que fracasamos con mucha frecuencia en nuestros pronósticos.

En las ciencias sociales, por ejemplo, se ha defendido durante mucho tiempo que las democracias siempre sobreviven en países con altos niveles de desarrollo. Tener un elevado PIB per capita es la mejor forma de estabilizar un sistema político. Sin embargo, estamos en medio de un proceso que nadie había previsto: la involución autoritaria en Estados Unidos, la democracia más antigua del planeta (con su pecado original, el esclavismo) y también una de las más ricas. No cabía imaginar que el perdedor de unas elecciones presidenciales en aquel país pudiera cuestionar los resultados y alentar un asalto al Congreso como el de enero de 2021; ni que ese candidato volviera a ganar las elecciones y, de nuevo en el poder, se esté dedicando a desmantelar el entramado institucional y jurídico que sostiene la democracia representativa. No sabemos hasta dónde llegará y por lo tanto el veredicto de la Historia no se ha producido aún. Si la democracia norteamericana colapsa, casi todo lo que sabemos sobre regímenes políticos requerirá una revisión profunda. Si se mantiene, la teoría puede quedar incluso reforzada. Quien ha defendido con mayor rigor y constancia la tesis de que las democracias ricas son invulnerables es Adam Przeworski. En el diario que ha escrito durante los seis primeros de la segunda presidencia de Trump, se debate continuamente entre los resultados de sus análisis estadísticos (la democracia sobrevivirá en Estados Unidos dado su grado de riqueza) y su experiencia civil de un régimen político que se cae a pedazos (Los diarios de ‘Pérez’. La agonía de la democracia en Estados Unidos, Contexto, 2025). Todo depende de si las tendencias pasadas siguen operando o estamos entrando en un mundo nuevo en que se ponen en marcha tendencias nuevas y desconocidas.

Bastante peor le fue a la tesis del fin de la historia de Francis Fukuyama, formulada en agosto de 1989. En un penetrante artículo, luego convertido en libro, Fukuyama defendía que ya no habría alternativa al principio de legitimidad democrática y, por tanto, era una cuestión de tiempo que todos los países acabaran siendo democracias (lo que, entre otras cosas, supondría el fin de las guerras, pues las democracias no guerrean entre sí). Basta echar un vistazo a la situación internacional para darse cuenta de que el mundo no ha avanzado en esa dirección, el autoritarismo vuelve a ganar posiciones y China representa una alternativa poderosa a la democracia liberal.

Durante los años ochenta y noventa del siglo pasado, se habló mucho de que Estados y naciones habían entrado en una crisis profunda e irreversible. Se describían como reliquias decimonónicas destinadas a desaparecer. El supuesto de partida era que a medida que los países se volvieran más interdependientes en un mundo globalizado, Estados y naciones quedarían debilitados, sin una función clara que cumplir. El futuro era cosmopolita, habría cada vez más “ciudadanos del mundo”. En Europa, esta forma de entender el momento histórico fue especialmente importante para relanzar el proyecto de integración supranacional que, por momentos, adquirió gran empuje en los quince años que van de 1985 a 2000. Parecía que los Estados acabarían subsumiéndose en entidades supranacionales blandas, basadas en reglas y no en la fuerza. El mundo, sin embargo, no ha avanzado en esa dirección. Sectores amplios de las sociedades contemporáneas demandan Estados fuertes, que nos protejan frente a un orden internacional caótico, así como naciones que recuperen la soberanía perdida en tiempos de globalización. El éxito de la derecha autoritaria en el mundo se basa en haber dado voz a esa demanda, ignorada por los partidos tradicionales. Todo esto le ha pillado a la Unión Europea (UE) con el paso cambiado. La UE se concibió para un mundo posestatal en el que la seguridad no figuraba como una prioridad. De ahí el desconcierto actual. Desviándose de su propósito fundacional, ahora la UE quiere convertirse en un actor con capacidad para defenderse frente a potencias rivales.

En otro orden de cosas, hubo cierto consenso en su momento en torno a la tesis de que el desarrollo del capitalismo nos conducía a sociedades desideologizadas, dominadas por el consumismo, de manera que la política sería sobre todo un asunto de gestión, no de modelos alternativos sobre cómo organizar la economía y la sociedad. Algo de verdad podía haber en aquella tesis, pues el capitalismo se ha convertido en una realidad rocosa, casi natural. Sin embargo, no estaba en el guion que acabáramos completamente “polarizados”, ni que todo se haya politizado hasta extremos inauditos. Ha sido una evolución inesperada, que nos conduce a sociedades profundamente divididas sobre cuestiones morales y culturales, pero también intrínsicamente políticas (desde la inmigración a la crisis ecológica). No hay las mismas oposiciones ideológicas que en el siglo XX, pero es indudable que la ideología no solo no ha desaparecido, sino que, con nuevos ropajes, se ha reforzado.

Estos problemas de pronóstico también se producen fuera de las ciencias sociales. En el campo tecnológico ha habido innumerables predicciones fallidas. No sé si recuerdan la matraca que tuvimos que aguantar con que el mundo se volvería irreconocible con la llegada del “metaverso”. De aquello no quedó nada. Y en materia energética y medioambiental, debo confesar que yo viví angustiado de joven con las predicciones sombrías del Club de Roma sobre el agotamiento de los recursos. Es sin duda cierto que los combustibles fósiles son finitos, pero su agotamiento no se ha producido al ritmo previsto, gracias al descubrimiento de nuevos yacimientos, a cambios tecnológicos y a nuevas políticas públicas. Nada es nunca como nos imaginamos.

En fin, la acumulación de cambios estructurales, sucesos inesperados, azar e ignorancia dificulta enormemente la anticipación de los cambios que están por llegar. Todo esto conduce a un escepticismo resignado y a cierta modestia sobre nuestras capacidades cognoscitivas. Sabemos mucho más sobre lo que ha pasado que sobre lo que pasará. Es completamente lógico que sea así, los puntos de inflexión son muy difíciles de reconocer sobre la marcha, aunque todos tengamos la impresión de que estamos ahora mismo en uno de ellos.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

 

DIES MARTIS


Como cada mañana leo el periódico al levantarme, no sé si es bueno o malo, pero es lo que hago desde que dejé mi anterior trabajo y ya no necesito poner el despertador a las 04:15am, de manera que me levanto, paso por el cuarto de baño y me siento en el salón, a oscuras si no ha amanecido y sin ruidos exteriores porque todos duermen, a leer un buen rato los titulares y las noticias que me interesan. Me sigue sorprendiendo que un periódico como EL PAÍS tenga esa capacidad de mezclar noticias que tanto te enseñan las atrocidades de la guerra con la gala MET o su chovinista aniversario. Vivimos en un mundo absolutamente inhumano, pensaba antes mientras leía, glamour y muertes en la misma balanza, un día tras otro. La frivolidad en una mano, la locura y el dinero en la otra, todo lo demás queda detrás, iluminado con luces tenues (Gaza, Ucrania, ICE) para que, si fuera posible, pase desapercibido. Los judíos del 36 son los inmigrantes del hoy, todos lo vemos y todos asentimos, raudos a sentarnos porque empieza la final de copa y el fútbol es lo que tiene. Los grandes hombres, otrora faros de occidente, se convierten en dictadores ante nuestras caras y seguimos votándolos como si estuviésemos drogados y no entendiésemos nada. ¿Cómo es posible que la Historia nos haya calado tan poco? Este es el precio que pagamos por no quejarnos, por seguir con el relato de "todos son iguales", por consentir que imperen en la política los modelos mafiosos (bueno, la mafia, al menos tenía una ley no escrita: la familia no se toca), por dejar morir la democracia sin mover un dedo. La solución no puede ser instalarnos cómodamente en la inacción, en convertirnos en los monos "sabios", nuestra conciencia acabará pasándonos facturas, estoy convencido. No sé si veré cambios en este mundo, que espero que los haya si pienso en las generaciones que nos precederán; yo por lo pronto tengo mis propias soluciones en caso de que esto vaya a peor.

Pero no todo está perdido, allá ellos con sus galas MET, sus Bezos, sus sectas y su ceguera. Bienvenidos sean a nuestros mundo particular la familia y los amigos, los libros y los animales, la música y los viajes, la salud... "Los colores del tiempo", ésta es la estupenda película francesa que vimos anoche. Muy entretenida, con un maravilloso París de fondo rodado en dos épocas diferentes, y una historia preciosa que mezcla familia, historia con h y con H, arte y colores, aderezado con un maravillosa banda sonora de Cédric Klapisch (también director). Una película optimista que te impulsa a sonreír y a pensar que no todo está perdido, al contrario.


30 primos, podría haberse titulado también la película, todos bien avenidos, quizá demasiado bien, visto lo visto en muchas familias donde la codicia acaba cortando los lazos. La apertura de la puerta de una casa en el campo descubre un nuevo mundo lleno de colores, ¿no nos gustaría a todos una experiencia parecida?
Pomme, *La nuit (BSO).