martes, 20 de octubre de 2026

AIRES DE FAMILIA

Uno se pasa la vida protegiéndose de la vulgaridad. Y no me refiero a la vulgaridad ordinaria, la que te asalta cada vez que sales a la calle, abres un periódico o miras el móvil. Sino esa otra, mucho más sutil, que impone el Zeitgeist: la vulgaridad filistea de los biempensantes y los moralizadores. Ya puedes hartarte de decirte a ti mismo que con un poco de previsión sabrás cómo esquivarla. Pues bien, reza a Dios para que no sea ella la que te encuentre. Si lo hace, ¡estás perdido!
"Aire de familia", Alessandro Piperno.

COSAS QUE PASAN

Estuve ayer en el dentista. Pocas cosas hay en este mundo que me den más terror que el dolor físico, y por ende el sillón de torturas de una consulta odontológica. Intento concentrarme, evadir mi mente como cuando nado, pero la cosa se torna imposible. Calculo que estuve pegado al sillón blanco una hora, casi todo el tiempo con los ojos cerrados e intentando mantener la boca relajada; ¿cómo se consigue esto mientras una mano evoluciona dentro de tu boca con tornos y mil instrumentos de los que sólo sientes, padeces, oyes y hueles? Abría los ojos de vez en cuando para encontrarte los dos focos sobre tu cara como dos ojos con la mirada fina en ti.
Lo paradójico es que no me dolió, nada, pero sufrir sufro, aguanto estoicamente lo que me hacen mientras estoy a la espera de que el dolor me apalee de golpe, momento que no llega ni llegó, afortunadamente.
De allí salí con medio labio dormido, parte de la encía insensible e intuyo que cara de tolete. Menos mal que el casco aprieta bien los mofletes y entre éste y la visera uno pasa más bien desapercibido.
Llegado del gimnasio hace un momento -hoy compartimos los aparatos el hombre de los ruidos y yo- y tras el frugal desayuno me siento a trabajar como un martes cualquiera. Quién lo hubiera dicho, estamos ya casi en noviembre y las Navidades se nos vienen encima. Claro que antes debemos pasar Halloween, herencia americana donde las haya, que nos bombardea por todos lados. Porque, ¿a quién no le va a gustar un Halloween?