martes, 14 de julio de 2026
OTRA HISTORIA BONITA
El hombre de 35 años volvió a la nave donde cobija a sus más de 700 cabras cuando las llamas del incendio las acechaban y consiguió salvarlas con una manguera sin presión y un cubo de agua.
Álvaro Sánchez-Martín, 14.07.2026
No le dio importancia. Cuando su hermano le dijo que había fuego en Los Gallardos, Waheed Mumtaz (Gujrat, Pakistán, 35 años) acababa de llegar a la nave en la que guarda a su rebaño de 720 cabras para ordeñarlas. La noticia no hizo que cambiara de plan. Su terreno está en la carretera que da acceso a Bédar, el pueblo que terminó por llevarse la peor parte del incendio, pero en ese momento lo separaban de las llamas más de siete kilómetros. Lo que Mumtaz no intuía entonces es que solo unas horas después se vería junto a su hermano luchando mano a mano contra lenguas de fuego y usando como única defensa una manguera sin presión y un cubo de agua.
Cuando olió el humo por primera vez eran poco más de las siete y media de la tarde. “Ahí ya empecé a preocuparme”. El olor era más intenso por momentos. Salía cada pocos minutos, miraba al horizonte para ver cómo iba evolucionando la situación y volvía a entrar. Pasaron los minutos y ya no solo lo olía, sino que lo veía. Era más espeso y gris y no le dejaba respirar ni ver si detrás de la cortina opaca había una lengua de fuego acercándose. “El humo me da más miedo que el fuego”, admite. En ese momento es cuando él, junto a su hermano Khaward y al operario que trabaja allí, Karan, huyeron en coche hasta Bédar. “Lo primero es salvar la vida y primero van las personas antes que los animales”.
Ya no quedan más como él allí. El último pastor de Bédar llegó a España hace ya 21 años y ha trabajado en una tienda de comida de Barcelona, en una pastelería y ha sido taxista. “En mi país hay muchos animales. Me viene en los genes”, cuenta para explicar su decisión de irse al campo.
Pero lo que Waheed dejaba atrás no era solo un recuerdo de su país. La granja fue una apuesta desde que llegó allí el año pasado en busca de una vida más tranquila. No tiene seguro, así que lo habría perdido todo. Las cabras son la fuente de ingresos de una familia de cinco personas. De la leche que ordeña el hombre vive su mujer, su hijo, su padre y un hermano mayor “que está enfermo y no puede trabajar”. Eso era lo que pensaba constantemente cuando, desde un mirador del pueblo, veía cómo avanzaba el incendio hacia su terreno. “Allí decidí qué hacer: quedarme allí arriba o jugarme la vida por mis animales”. Decidió lo segundo.
Él y su hermano cogieron a gran velocidad las curvas de la carretera montañosa que baja de Bédar a su finca, mientras contemplaban el fuego desde la ventanilla y trataban de divisar la nave entre el humo que se colaba desde el valle. Cuando llegaron, las llamas estaban muy cerca. Primero, regaron con la manguera la puerta. Después, la rambla que tenía detrás. “Está llena de leña, caña, paja seca”. El resultado, dice, podría haber sido desastroso. Luego el fuego empezó a agujerear la manguera y a hacerla perder presión. Al final solo les quedaba el cubo.
“Cuando estaba allí, solo pensaba en mi familia”, dice. “Me jugué la vida por mis animales porque mi vida depende de ellos”, explica. No se fue del lugar hasta que lo echó la Guardia Civil a las diez de la noche, la misma hora a la que se encontró el primero de los 12 cadáveres incinerados que aparecieron en los alrededores del pueblo. Una mujer más murió por las quemaduras días después, el domingo, en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Waheed volvió a subir a las cinco de la mañana del viernes, cuando el incendio todavía estaba desbocado, y ya nadie lo movió de allí.
Al final consiguió salvar a casi todas las cabras. A todas menos a una. Era a la que más quería, su favorita, su compañera, como el que dice de su perro que es uno más de la familia. La cabra lo seguía a todos lados: “Yo no la tenía ni que llamar”. Era la única a la que dejaba salir de la finca “porque siempre volvía”. Esta vez no volvió. Después de todo lo vivido, Mumtaz se rompe al recordarla.
El resto de cabras están bien, aunque han sufrido mucho. “Si no se las ordeña en varios días, pueden desarrollar mastitis. Eso es lo que más me duele. Es maltrato animal”, asegura el pastor. Intenta darles poco de comer para que no produzcan leche, porque su ordeñadora automática se ha estropeado y es imposible extraer la leche de tantas cabras a mano.
Calcula que en este tiempo ha perdido entre 1.500 y 2.000 litros de leche y que las cabras, después de tanto tiempo sin ser ordeñadas, darán menos que antes. Mumtaz hace balance de lo que tiene, de lo que ha perdido y de lo que podría haber desaparecido para siempre. “Hay que dar gracias a Dios”, dice, a pesar de todo.
LUIS GOYTISOLO, DEP
Muere a los 91 años el escritor Luis Goytisolo, autor de ‘Estatua con palomas’ y ‘Antagonía’ y académico de la RAE
El autor conformó con sus hermanos José Agustín y Juan un trío de renovadores de la literatura española.
EL PAÍS, 14.07.2026
El novelista, ensayista, articulista, académico de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), ganador del Premio Nacional de las Letras Españolas en 2013 y el Nacional de Literatura en 1992 Luis Goytisolo Gay ha fallecido este domingo en Vimbodí (Tarragona) a los 91 años, y su deceso lo ha anunciado la RAE 24 horas más tarde. Nacido el 17 de marzo de 1935 en Barcelona, era hermano del poeta José Agustín Goytisolo (fallecido en 1999) y del también escritor Juan Goytisolo (fallecido en 2017).
Su padre fue el científico José María Goytisolo Taltavull y su madre Julia Gay, quien murió víctima de un bombardeo sobre Barcelona en 1938 durante la Guerra Civil. El primogénito de la familia, Antonio, falleció de meningitis en 1927 a los pocos años. Al igual que sus dos hermanos mayores, Luis inició los estudios de Derecho en Barcelona en 1953. En 1958, recién licenciado en Derecho, obtuvo el Premio Biblioteca Breve con su novela Las afueras, a la que siguió Las mismas palabras (1962). El primero de los libros de la tetralogía Antagonía, dedicada a su esposa, María Antonia Gil Moreno de Mora, y que le costó varios años de trabajo, fue Recuento (1973). El cuarteto se completó con Los verdes de mayo hasta el mar (Premio Ciudad de Barcelona 1976), La cólera de Aquiles (1979) y Teoría del conocimiento (1981).
Continuó en los ochenta con otras novelas como Estela del fuego que se aleja (1984), que obtuvo Premio de la Crítica 1985; La paradoja del ave migratoria (1987) o Fábulas (1988). Goytisolo fue colaborador habitual de EL PAÍS; en los noventa relevó al fallecido Carlos Barral en la dirección de la revista literaria Letra Internacional. En 1992 publicó la novela Estatua con palomas, galardonada con el Premio Nacional de Narrativa y donde el autor jugaba con el tiempo, la Roma de Trajano y la España actual. Fue precisamente, a raíz de la elaboración de esta obra, cuando pensó en la creación de la Fundación Luis Goytisolo para el estudio de la narrativa hispánica contemporánea que, con sede en El Puerto de Santa María (Cádiz), celebra cada año desde 2003 un Simposio Internacional de Narrativa Hispánica Contemporánea.
En 1993 escribió sobre su recorrido por trece países ribereños del Índico, y bajo ese mismo título fue premiado al mejor libro de viajes por la revista Delibros, además de dar lugar a una exitosa serie documental de televisión. Elegido académico de la Lengua en 1994 para la vacante del poeta Luis Rosales (sillón C), Goytisolo ingresó en 1995 con un discurso en defensa de la autonomía del lenguaje frente a la influencia de la imagen. En 1998 se empezó a emitir la segunda parte de su serie Índico (nacido de los reportajes para EL PAÍS) e hizo también la serie para TVE Mediterráneo (2000). En esos años salieron Escalera hacia el cielo (1999) y Diario de 360 grados (2000). Después llegaron El porvenir de la palabra (2002), la novela Liberación (2003), el conjunto de anotaciones, aforismos y juegos de palabras Fábulas (2004) o el compendio Tres comedias ejemplares (2005), formado por Mzungo (1996), Placer licuante (1997) y Escalera hacia el cielo (1999).
Otras de sus novelas son Oído atento a los pájaros (2006), Cosas que pasan (2009), una evocación de infancia y juventud, o El lago en las pupilas (2012), en cuya publicación dijo: “Calculo que cada dos o tres años se me ocurre una idea para una novela”, y afirmaba que no se consideraba un autor de gran público. “Nunca me lo he propuesto, aunque hice pruebas de novelas más fáciles, que me entretuvieran a mí mismo, como Mzungo o Placer licuante, que fue un éxito extraordinario”.
Con el ensayo Naturaleza de la novela ganó el Premio Anagrama de Ensayo 2013. Este mismo año obtuvo el Premio Nacional de las Letras, en reconocimiento a toda su obra literaria. El jurado justificó el galardón así: “La obra narrativa de Luis Goytisolo, siempre comprometida con la búsqueda de nuevos territorios literarios. Su magna tetralogía titulada Antagonía, reconocida internacionalmente, supone un hito en la reciente historia de la novela española al aunar historia, narración y reflexión literaria”.
En 2014, cuando su hermano Juan Goytisolo obtuvo el Cervantes, el galardón más importante de las Letras españolas, edición en la que él también estuvo nominado, dijo del premiado: “Mi hermano Juan se lo merece y, por cuestión de edad, se lo tenían que dar antes a él. Pasó también con el Nacional de las Letras, que Juan lo ganó en 2008 y yo en 2013”. Con respecto a su militancia en el PCE, Luis Goytisolo reconoció en otra entrevista en 2014, con motivo de la publicación de Cosas que pasan, que nunca creyó en el marxismo y que si se hizo militante comunista a finales de los 50 fue para “combatir el franquismo”, lo que le llevó a una estancia de cuatro meses en la prisión de Carabanchel. Goytisolo vendió en 2015 parte de su archivo personal a la Biblioteca Nacional, una serie de documentos, representativos de su trayectoria como novelista, ensayista y articulista, almacenados en 57 cajas.
En mayo de 2016 presentó en Barcelona El atasco y demás fábulas, una recopilación de las fábulas escritas a lo largo de cuarenta años y que arranca con El atasco. “El mundo es difícil y disparatado y lo más sorprendente es que en la primera fábula, escrita en pleno franquismo, eso ya se reflejaba”, contaba en este diario en su presentación. El veterano escritor recibió el 1 de noviembre de 2018, de manos del entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto, el prestigioso Premio Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español del citado año. Entre sus últimos títulos publicados figuran Coincidencias (2017) y Chispas (2019), en la que presenta textos breves sobre la sociedad actual, en los que no falta el humor.
EREMOCENO
Raquel Peláez, 14.07.2026
Ahora que a un líder supuestamente incorruptible del PSOE le han encontrado un joyero que pondría los dientes largos a Elizabeth Taylor, ahora que se ha demostrado que los hombres de máxima confianza del presidente no andan muy sobrados de principios, ahora que el Gobierno vive momentos de debilidad máxima, el jefe de la bancada de enfrente ha decidido atacar a la gente trabajadora que enferma y se coge bajas con cobertura social. Ha sido justo después de que al vicesecretario de Igualdad de su partido le diera por arremeter contra la gente trans que no molesta a nadie. Ha pasado justo cuando a la lideresa anarcoliberal en la que los conservadores tienen depositada toda su esperanza le ha parecido prioritario hablar de los abortos ajenos. Después de años de guerra cultural, odio sarraceno y descalificación constante, es muy llamativo que, ahora que ya las fichas han caído exactamente como ellos querían, por fin se atrevan a hacer propuestas. Y que todas conlleven destrucción. Justo ahora que nos ilusionaríamos con cualquiera que nos hablase de construir. Viviendas de protección oficial, centros médicos, quirófanos, residencias, escuelas bien refrigeradas, guarderías con profesores suficientes, polideportivos con piscinas, bibliotecas, refugios climáticos, universidades, albergues, carreteras, vías férreas, parques, paseos fluviales, reservas naturales, brigadas forestales, parques de bomberos. Pues no. Ellos han decidido ir a por los derechos adquiridos y libertades conquistadas. El naturalista, biólogo y escritor E. O. Wilson, al que se suele etiquetar como el Darwin de nuestra época, le dio un nombre a la era en la que vivimos diferente de antropoceno. Él la bautizó como “Eremoceno”, palabra que tiene en su raíz el griego eremos, que significa páramo, desierto, desolación. Se refería a la conducta humana aniquiladora que nos ha llevado al borde de la extinción. Ojalá estuviese vivo para sentarse a hablar seriamente con la oposición.
GALERÍA DE VILLANOS
Ganador de innumerables premios, incluido un Premio Pulitzer, en 1990 fue descrito como "el caricaturista político más influyente en activo".
The New York Times. Robert D. McFadden, 13.07.2026
Pat Oliphant, el decano de los caricaturistas políticos, que durante medio siglo dibujó y, en ocasiones, destrozó a una galería de villanos —presidentes, sacerdotes pedófilos, belicistas y otros personajes turbios— para los lectores de periódicos estadounidenses y medios digitales, falleció el lunes en Santa Fe, Nuevo México. Tenía 90 años.
Su hijo, Grant Oliphant, dijo que había fallecido en su domicilio a causa de problemas de salud relacionados con la edad.
Con una mirada mordaz para detectar la maldad en las altas esferas y una diestra mano izquierda para el dibujo a pluma y tinta, el australiano Oliphant se mudó a Estados Unidos siendo joven, ganó rápidamente un Premio Pulitzer (que él mismo despreciaba) y se convirtió en uno de los caricaturistas políticos más conocidos del país, cuyas viñetas se publicaban en hasta 500 periódicos estadounidenses y extranjeros. Recibió numerosos premios, su obra apareció en revistas y galerías, y se incluyó en libros y colecciones de museos.
Artista en gran parte autodidacta que también creó esculturas de bronce y pintó al óleo, el Sr. Oliphant criticó con tal audacia e ingenio mordaz a poderosos funcionarios públicos e instituciones religiosas que un crítico del Washington Post llegó a decir: "Si Pat Oliphant no supiera dibujar, sería un asesino". En 1990, un perfil en The New York Times Magazine lo calificó como "el caricaturista editorial más influyente en activo".
Su irreverencia y su estilo directo y conciso, a veces comparado con el de Honoré Daumier, el caricaturista francés del siglo XIX, fueron frecuentemente imitados por otros dibujantes. Pero también fue vilipendiado por grupos religiosos y de derechos civiles por caricaturas que, según sus críticos, no solo traspasaban los límites del buen gusto, sino que dañaban injustamente la reputación de personas e instituciones, y que, en el peor de los casos, eran racistas.
Antes de que el Sr. Oliphant se consolidara como el caricaturista político más influyente del país, sus predecesores recurrían principalmente a las etiquetas, y su tono era de indignación moralista. Lo que hizo el Sr. Oliphant fue desenvainar el arma más poderosa del arsenal del caricaturista —el ridículo— y clavarla en sus víctimas como si fueran puñaladas silenciosas.
Dibujó al jefe del FBI, J. Edgar Hoover, con medias de rejilla y al vicepresidente Dan Quayle en un cochecito de bebé. Durante los despliegues militares en tiempos de paz, dibujó generales con aspecto de cerdos atiborrándose de un comedero público. Durante la guerra de Vietnam, su Estatua de la Libertad miró al cielo, ignorando a una multitud de rostros asiáticos, y dijo: «Envíenme a sus masas cansadas y oprimidas, a sus generales, a sus clases adineradas, a sus delincuentes, proxenetas y chicas de bar, que ansían respirar libres».
Su humor negro ahorcó a diez presidentes. Algunos ejemplos: Nixon como un matón con una pistola humeante. Gerald Ford con una venda en la cabeza. Un remilgado George H. W. Bush con un bolso de mujer. El césped de la Casa Blanca de Jimmy Carter cubierto de neumáticos de camión, un coche viejo y una letrina. Ronald Reagan con un corcho en la oreja, sordo al sufrimiento de las masas. Barack Obama como un monolito de piedra de la Isla de Pascua, rodeado y venerado por diminutos votantes.
Cuando el Sr. Carter llegó a la ciudad en 1977, el nuevo menú de Oliphant en un elegante restaurante francés incluía platos como "Grits du Jour en Fatback" y "Les Chitlins Bornagin Saute".
En 1998, tras el escándalo sexual en el Despacho Oval, el Sr. Oliphant dijo que intentó pasar una semana entera sin mencionar a Bill Clinton ni a Monica Lewinsky, y casi lo logró. Se derrumbó al mostrar una imagen de una multitud de limpiadoras presas del pánico junto a un teléfono de la Casa Blanca.
—Llamen al señor Starr —dice uno—. ¡A Myrtle la han manoseado!
Durante las primarias demócratas de 1980, el Sr. Oliphant dibujó al senador Edward M. Kennedy al volante de un coche a toda velocidad, mientras un asustado Jimmy Carter se acurrucaba en el asiento trasero, con gafas y equipo de buceo; una indirecta al senador, que se precipitó por un puente tras una fiesta que duró toda la noche en la isla de Chappaquiddick, en Massachusetts, en 1969. Una joven asistente de campaña, Mary Jo Kopechne, iba en el coche y se ahogó.
Un clásico de Oliphant de 2002 mostraba a una turba de sacerdotes lascivos saliendo de la "Iglesia Católica de Santa Pedofilia" en persecución de niños aterrorizados que huían. El pie de foto decía: "Celebración de la primavera en Santa Pedofilia: la carrera anual de los monaguillos". Una pareja mayor observaba la escena. El marido decía: "Si yo fuera el papa, casaría a algunos de ellos".
Dos pequeños pingüinos, un recurso que el Sr. Oliphant utiliza habitualmente, también observan la persecución.
“Iré a decírselo al obispo”, dice uno.
“El obispo tiene prioridad”, explica el segundo.
La Liga Católica calificó al Sr. Oliphant como «uno de los caricaturistas editoriales más anticatólicos que jamás haya deshonrado las páginas de los periódicos estadounidenses». El New York Times, el Washington Post y otros periódicos se negaron a publicar la caricatura sobre sacerdotes y pedofilia, tanto en su versión digital como impresa. El Troy Record (NY) se disculpó por haber publicado el dibujo en su página editorial.
Tras la ofensiva israelí de 2008 contra Hamás, el Sr. Oliphant dibujó una figura sin cabeza, con botas militares, marchando al paso de la oca sobre una mujer pequeña que sostenía a un bebé llamado "Gaza".
El Centro Simon Wiesenthal afirmó que el Sr. Oliphant había imitado técnicas de propaganda nazi para demonizar a Israel. Anteriormente, la Asociación de Periodistas Asiático-Americanos y el Comité Americano-Árabe contra la Discriminación habían denunciado sus caricaturas étnicas como racistas.
El señor Oliphant, quien se autodenominaba un «liberal a regañadientes», insistía en que sus caricaturas no favorecían ni a liberales ni a conservadores, y que no albergaba prejuicios políticos, étnicos, raciales ni de género. Sin embargo, fue criticado con frecuencia, tanto por demócratas como por republicanos, por grupos de gais y lesbianas, y por otros que se sentían ofendidos por sus inclinaciones políticas, que parecían buscar activamente la controversia.
Dos principios legales hacían que las demandas por difamación en su contra fueran inviables. Sus caricaturas, al ser expresiones de opinión, estaban protegidas por las garantías constitucionales de libertad de expresión. Además, sus objetivos, al ser figuras públicas y no ciudadanos particulares, estaban sujetos a estándares de prueba mucho más exigentes. De hecho, las críticas más mordaces del Sr. Oliphant siempre iban dirigidas a los políticos.
“Parto de la premisa de que no hay nadie bueno en todo el grupo”, declaró a The Times en 1975. “Todos son culpables hasta que se demuestre su inocencia”.
Patrick Bruce Oliphant nació el 24 de julio de 1935 en Adelaida, Australia, hijo de Donald y Grace (Price) Oliphant, quienes vivían en una zona montañosa a una hora al norte de la ciudad. Su hermano, John, era doce años menor. Su padre era dibujante técnico del Ministerio de Tierras de Australia.
Patrick creció en una cabaña de tres habitaciones sin electricidad ni agua corriente, en un desierto infestado de serpientes y escorpiones. Asistió a una escuela rural de una sola aula y detestaba la educación formal. Sin embargo, le gustaba dibujar, y su padre lo llevaba a galerías de arte en Adelaida. Allí estudió en la escuela secundaria Unley, donde se graduó en 1952.
Contratado como chico de los recados por The Adelaide News, el tabloide que sentó las bases del imperio mediático mundial de Rupert Murdoch, admiraba el trabajo de un caricaturista editorial cuyo ingenio desbordante parecía brotar del tintero. «Decidí que era lo que quería hacer más que nada», declaró años después a The New Yorker. «Combinaba la escritura y el dibujo, y eso me brindó todas las oportunidades que podía imaginar».
Pronto se unió al Adelaide Advertiser, donde, tras sustituir a un caricaturista editorial que se jubilaba en 1955, dibujaba cinco caricaturas semanales sobre noticias locales, nacionales e internacionales. A los editores y lectores les gustaba su trabajo, pero la política conservadora del periódico le impedía centrarse en temas políticos.
En 1964, se enteró de que el veterano caricaturista editorial Paul Conrad había dejado The Denver Post. Solicitó el puesto, enviando muestras de su trabajo, y fue contratado en 1965. Su éxito fue inmediato.
Además de su firma de dibujos animados verticales, con la "i" punteada por una mancha de tinta, su sello distintivo era un pequeño pingüino (o cerdito) estilizado, un alter ego llamado "Punk", cuyas mordaces últimas palabras desde el límite a veces contradecían el punto álgido de la opinión del Sr. Oliphant, suavizando el golpe de su ataque.
En 1966, sus caricaturas se distribuían internacionalmente a través del Sindicato del Los Angeles Times. Su reputación creció rápidamente y, en 1967, ganó el Premio Pulitzer por una caricatura que retrataba al líder revolucionario de Vietnam del Norte, Ho Chi Minh, cargando a un soldado muerto. El pie de foto decía: «No nos llevarán a la mesa de negociaciones... ¿o sí?».
Como el Sr. Oliphant relató posteriormente, la caricatura que presentó al premio era, intencionadamente, una de las más flojas que había publicado en 1966. Era una especie de prueba. Cuando ganó, criticó al jurado del Pulitzer por haberla elegido basándose en su mensaje ensalzante de Estados Unidos, en lugar de en la calidad de su obra. A partir de entonces, despreció a los Pulitzer y se convirtió en un crítico habitual de sus procesos de selección.
El Sr. Oliphant se incorporó a The Washington Star en 1975 y prosperó en el ambiente político de la capital del país. Sus artículos aparecían con frecuencia en la portada del periódico. Se naturalizó ciudadano estadounidense en 1979 y, en 1980, pasó a formar parte de Universal Press Syndicate, que llegó a millones de lectores en Estados Unidos y otros países.
Cuando The Star cerró en 1981, el Sr. Oliphant ya tenía una sólida trayectoria gracias a la sindicación de sus tiras cómicas, por lo que no necesitaba un periódico propio. Rechazó ofertas de otros periódicos y se convirtió en el primer caricaturista independiente importante sin un periódico de cabecera. Ahora tenía control editorial total, la libertad de dibujar lo que quisiera y trabajar donde quisiera.
En 1983, era el caricaturista político con mayor distribución en Estados Unidos. Posteriormente, redujo su producción de cinco a cuatro caricaturas semanales, y en 1997 comenzó a trasladar su casa y estudio de Washington a Santa Fe, Nuevo México, mudanza que finalizó en 2004.
Si bien durante mucho tiempo pintó retratos al óleo, en la década de 1980 el Sr. Oliphant se diversificó hacia otras bellas artes, creando litografías, grabados y esculturas de bronce de presidentes y otros líderes nacionales, que en ocasiones vendía a los propios retratados.
La Galería Nacional de Retratos del Smithsonian en Washington organizó en 1990 la exposición «Los presidentes de Oliphant: 25 años de caricatura». En el perfil publicado en la revista Times ese mismo año, Alan Fern, director de la galería, expresó la siguiente opinión: «Creo que es un genio. Su dibujo es el más elocuente y menos forzado de todos los que he visto».
Los documentos del Sr. Oliphant, que incluyen 7.000 dibujos animados, fueron donados a la Universidad de Virginia. Su obra también se recopiló en 25 libros y forma parte de las colecciones de la Biblioteca del Congreso, diversas bibliotecas presidenciales, la Institución Smithsonian, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y otros museos.
En 1958, se casó con Hendrika de Vries , campeona de natación nacida en los Países Bajos. Tuvieron un hijo, Grant, y dos hijas, Laura y Susanne, antes de divorciarse. Su matrimonio con Mary Ann Kuhn en 1983 también terminó en divorcio. En 1996, se casó con Susan C. Conway, galerista de Washington que era su representante. Ella tenía dos hijos, Pauline y Daniel Conway, de un matrimonio anterior. ( Falleció en diciembre de 2025).
AnuncioLe sobreviven tres hijos: Grant, Laura y Susanne Oliphant; dos hijastros: Pauline y Daniel Conway; su hermano, John; cuatro nietos y dos bisnietos.
El señor Oliphant, que poseía y pilotaba una avioneta y cultivaba un huerto en Santa Fe para satisfacer sus gustos vegetarianos, se retiró del mundo de las caricaturas en 2015. Pero un año después, Donald J. Trump, que había hecho comentarios despectivos sobre musulmanes y mexicanos y se jactaba de sus conquistas sexuales, fue elegido presidente.
El señor Oliphant salió de su retiro para expresar sus sentimientos más viscerales sobre el señor Trump en The Nib, un sitio web de caricaturas. En una de ellas, retrató al presidente como un miembro de las Juventudes Hitlerianas, con botas militares y un brazalete con una esvástica, admirándose en un espejo mientras un macabro Steve Bannon saluda a su führer.
“¿Qué tal me veo, señor Bannon?”
“Exquisito como siempre, señor Trump”, dice el adulador.
“¡Heil Trump!”, dice un cerdito.
lunes, 13 de julio de 2026
UNA NOTICIA ALUCINANTE
El estudio liderado por españoles detecta en el centro de la Vía Láctea señales de moléculas que pudieron participar en el origen de la vida, transportadas hasta la Tierra por meteoritos.
Ana Lozano del Campo, 13.07.2026
https://elpais.com/ciencia/2026-07-13/encuentran-un-azucar-del-espacio-interestelar-que-puede-explicar-la-receta-de-la-vida-primigenia.html
Imaginemos el origen de la vida como una mezcla de ingredientes que, hace 3.800 millones de años, dio lugar a un plato tan delicado como excepcional. Desde principios del siglo pasado, la química prebiótica (previa a la vida) ha ido identificando los componentes y el método de cocción de ese caldo primigenio. Como todo buen guiso, parece sencillo: agua, calor y unas pocas moléculas elementales que se fueron ensamblando para dar las biomoléculas, primero, y los seres vivos primitivos, mucho después. Sin embargo, como en la buena cocina, la procedencia de las materias primas marca la diferencia y hace tiempo que la ciencia busca fuera de la Tierra algunas de las que hicieron posible la vida.
Cuando se recrea la sopa primigenia en el laboratorio, no se obtienen cantidades suficientes de los azúcares que articulan las cadenas de los ácidos nucleicos (ARN y ADN), las grandes moléculas presentes en todo ser vivo, capaces de almacenar información y replicarse. En cambio, sí se han encontrado en asteroides y meteoritos como los que bombardearon masivamente nuestro planeta hace unos 4.000 millones de años. Estos cuerpos celestes se originan a partir de nubes de gas y polvo como las que abundan en el centro de nuestra galaxia, donde un equipo liderado por investigadores españoles acaba de detectar por primera vez la presencia de eritrulosa, un azúcar de cuatro átomos de carbono.
“Hemos estimado que la Tierra podría haber recibido entre 0,5 y 50 millones de toneladas de eritrulosa durante el último bombardeo intenso de grandes asteroides. Se trata de uno de los periodos donde más material orgánico pudo llegar y se dice que es crucial, porque la vida surgió muy poco después”, cuenta Izaskun Jiménez-Serra, primera autora del artículo que hoy publican en Nature Astronomy. Tanto en fragmentos que atraviesan nuestra atmósfera como en muestras tomadas de asteroides como Bennu, ya se han encontrado moléculas orgánicas, los ladrillos básicos de la vida hechos de átomos de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, básicamente.
Estos hallazgos han llevado a los astroquímicos a buscar indicios de la presencia de estas moléculas allí donde se forman los cuerpos celestes: en las nubes de gas y polvo del espacio. “La fuente que hemos utilizado es una de las nubes moleculares más ricas que conocemos en la galaxia. Para detectar compuestos muy poco abundantes necesitamos grandes cantidades de material que nos dé señales lo suficientemente intensas para detectarlas con la sensibilidad de los telescopios actuales”, explica la investigadora del Centro de Astrobiología del CSIC sobre la decisión de buscar en el centro de la Vía Láctea.
Aunque la primera detección ha sido en el corazón de nuestra galaxia espiral, esperan encontrar eritrulosa en otras zonas del plano de la galaxia. “Si las condiciones que pudieron existir en la nebulosa original de nuestro sistema solar se pueden ver en regiones similares, donde se están formando estrellas y planetas, cabe esperar que la química sea muy parecida. Solo con la detección de este azúcar no podemos decir que pueda haber vida en otras regiones de la galaxia, pero sí que su química puede llegar a altos niveles de complejidad, similares a los que propiciaron las condiciones en las que se inició aquí la vida”, matiza Jiménez-Serra
Radiotelescopios españoles de excepcional precisión
Para encontrar estas moléculas a los 26.000 años luz que nos separan del centro de la Vía Láctea, hay que buscar la señal de luz que emiten en el espectro de las ondas de radio y que se estudia previamente en laboratorio. “Las detectamos con radiotelescopios preparados para captar frecuencias muy específicas, como si fueran canales de radio únicos de cada compuesto”, ilustra la astroquímica. Las señales de eritrulosa las captaron desde dos radiotelescopios del Instituto Geográfico Nacional (IGN): el de 40 metros del Observatorio de Yebes (Guadalajara) y el de 30 metros en el pico Veleta (Granada), que pertenece al Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM), un proyecto internacional con el IGN como miembro.
Pablo de Vicente, director del Observatorio de Yebes, explica que las moléculas dejan pistas que solo unos telescopios tan precisos como estos pueden detectar. “Esas señales que se reciben del espacio son extraordinariamente débiles, como susurros que hay que rescatar de entre el ruido que llega al radiotelescopio”, detalla el astrónomo. Y recalca que el receptor del telescopio de Yebes, del que apenas existen una docena similares en todo el mundo, es especialmente sensible. “Lo diseñamos y fabricamos con nuestro equipo de ingenieros y puedo decir sin equivocarme que era el mejor que existía cuando salió. Incluso diría que, en este nicho de la astroquímica, somos imbatibles”, apunta.
Prueba de ello es que el instrumento, abierto a todos los investigadores del mundo previa revisión de la calidad de las propuestas, tiene el récord en detección de moléculas en el espacio interestelar. “En la Tierra se conocen muchos millones de moléculas, pero en el espacio interestelar solo se han identificado 350 desde la década de los 70 hasta ahora. Pues nosotros hemos detectado el 30% de ellas desde que, hace seis años, instalamos el nuevo receptor. Somos los que más hemos detectado en todo el mundo”, destaca de Vicente.
Más cerca de entender el origen de la vida
Los radiotelescopios buscaban eritrulosa en las vastas nubes moleculares del medio interestelar porque, como relata Jiménez-Serra, “no encontrábamos azúcares de tres carbonos en el medio interestelar, que son los que se suelen añadir en los experimentos de química prebiótica”. “Así que fue una sorpresa dar con la eritrulosa, de cuatro, cuando me puse a buscarla, partiendo de la información que Emilio Cocinero, otro de los autores del estudio, había obtenido sobre ella en el laboratorio”, añade.
La eritrulosa tiene una estructura lineal que no sirve de base para la vida, pero eso cambia cuando entra en contacto con agua. “Lo importante es que, cuando llega a un medio acuoso, cambia muy fácilmente su configuración hacia la treosa, otro azúcar de cuatro carbonos que forma parte de los ácidos nucleicos”.
Así explica Jiménez-Serra cómo se pudo empezar a sintetizar el material genético primigenio en una sopa en la que escaseaba un ingrediente principal. Si llegó desde el espacio exterior montado en asteroides, estos pudieron hacer las veces de esas pastillas de caldo concentrado que enriquecen un puchero.
Además de algunos de los telescopios más precisos, en España también tenemos a uno de los científicos que más moléculas ha detectado en el medio interestelar. José Cernichano, profesor Ad honorem del CSIC y medalla de la Real Sociedad Española de Física, no participa en el estudio, pero lo valora para EL PAÍS explicando que trata “uno de los temas más apasionantes de los últimos 60 años en astrofísica molecular”, el área en la que se le considera uno de los pioneros mundiales.
“Después de varias décadas buscando moléculas complejas, en 2020 se conocían unas 200 especies moleculares en el espacio. Con la nueva instrumentación instalada en Yebes gracias al proyecto Nanocosmos, en pocos años casi se ha doblado el número de moléculas conocidas. La extraordinaria calidad y sensibilidad de estos receptores ha permitido poder detectar este azúcar importante para la química en las primeras fases de la evolución de planetas como la Tierra”, alaba Cernichano.
CAOS
Hola. A ver si ordeno las ideas, mi cabeza es un caos ahora mismo. llego ahora a casa, después de un vuelo de ida y vuelta a Tenerife para una reunión de trabajo y ¡zas!, abro la web de EL PAÍS y me encuentro con tantas noticias surrealistas que mi cabeza ha colapsado.
Hace unos años, un amigo aparejador (digamos que conservador) me decía que el próximo Presidente iba a ser un Sr. de Galicia que era una joya, el mismo que había vendido al resto de España ¡España! que su Comunidad era la joya de la corona. Feijóo, por entonces casi un desconocido, se aupó a la presidencia del PP tras los escándalos del hermano de Ayuso y Pablo Casado, éste último defenestrado ipso facto. La historia posterior es harto conocida, el ascenso de Ayuso (otros lo denominamos descenso a los infiernos), el advenimiento de Feijóo, el mismo que no gobernó tras las anteriores elecciones porque no quería y que, como la sombra del ciprés -Aznar-, impuso de máxima de "el que pueda hacer que haga", envenenándolo todo... Y hasta hoy.
Estos últimos meses hemos estado inmersos en una terrible pesadilla, recurrente, de tener que aceptar como inevitable que la próximas elecciones de 2027 las iba a ganar indefectiblemente el PP con VOX de apoyo, incluso viendo desesperados el ascenso imparable de estos últimos. La nueva consigna, amparada en múltiples resultados de variopintas encuestas, daba una y otra vez la victoria esta gente. Todo estaba perdido, o ganado, según hablaran unos u otros. Yo, optimista por naturaleza, contestaba a esto: primero hay que ganar las elecciones y así sucesivamente, siempre la misma respuesta.
El PSOE, al que le han crecido los enanos (me van a disculpar el comentario poco afortunado) emponzoñado por la corrupción y con esa ristra de indeseables en la órbita del sufriente Pedro Sánchez & family, lo tiene crudo, no me he caído de un guindo, pero ahora me pregunto si el PP no puede hacerlo peor aún para ir perdiendo puntos en las encuestas. Es que las meteduras de pata son antológicas, y lo digo como lo siento. Ya no es populismo o "decir lo que todo el mundo piensa", como jalean los de VOX, es torpeza supina.
Primero se meten con los funcionarios, con las bajas; que si deben cobrar menor o no cobrar, que si son un cáncer, etc.
Después llega la ley de nietos, defendida por ellos años tras años, sobre todo desde Galicia en la era de Feijóo como Presidente autonómico, y ahora si te he visto no me acuerdo.
Ahora le toca a Rajoy y una de sus celebérrimas meteduras de pata, por ser educados, o comentarios racistas, para serlo menos. Una cosa u otra, sarcasmo o nada malintencionado, no sólo no se disculpa el partido sino que además lo apoyan y acaban metiéndose con Pedro Sánchez, cómo no, al que afean por decir "que gane el mejor". Desde Francia, por cierto, todo el espectro político pide disculpas públicas a Rajoy.
Seguimos. Apoya el PP al alcalde de Móstoles al que acaban de imputar por acoso sexual, pero carga contra Zapatero desde la primera décima de segundo sabiéndolo culpable.
Veamos un poco de Historia: la palabra metro proviene del griego μέτρον (metron, medida); de aquí pasó al francés como mètre. Su utilización en el sentido moderno de unidad de medida fue introducida por el científico italiano Tito Livio Burattini en su obra Misura Universale de 1675 para cambiar de nombre a metro cattolico la medida universal propuesta por el filósofo inglés John Wilkins en 1668. En 1668 Wilkins hizo su propuesta de medida universal utilizando la sugerencia de Christopher Wren de un péndulo con un semiperiodo de un segundo para medir una longitud estándar de 997mm de longitud que había observado Christian Huygens. Más le valdría estudiarse esto un poco para enrasar sus varas de medir.
Hoy Juan Manuel Moreno, flamante nuevo Presidente de Andalucía, que se reestrena en su cargo con la desgracia del incendio de Almería y sus muertos, da una rueda de prensa con Pedro Sánchez advirtiendo de las obvias consecuencias del cambio climático, sólo unos días después de pactar el primero con la ultraderecha que piensan más bien como el primo de Rajoy. A ver cómo se tragan este sapo los de VOX.
Y por último, la guinda, la nata, el sirope final, el chupito; no lo escribo, no estaría a la altura:
Este hombre se ha vuelto loco, senil o todo junto. ¿Cómo es que TODO el Congreso y el Senado, PP incluido para dar ejemplo, y los periódicos y hasta Rita la Cantadora no reclaman justicia antes los vaivenes de este juez? Como diría la reina Amidala en Star Wars, "Así es como muere la Libertad, con un estruendoso aplauso".
Me he quedado a gusto. Buenas tardes.
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