lunes, 25 de mayo de 2026
EMPEZANDO DE NUEVO
6:45am, suena el despertador. Completamente dormido hasta ese momento, me levanto zombi y deambulo por la cas hasta la hora de ir al gimnasio. Cuarto de baño, ropa deportiva, tenis PUMA en los pies y a la calle. No hace frío, está agradable, 17° marca el termómetro del coche. Rutina de lunes, aparatos primero y media hora de cinta para terminar. Hablo con Marlene un rato, monitora y dueña, sobre unos familiares que se han comprado una finca con casa en un pueblo de Tenerife que conozco bien. Felices en su nueva casa recuerdan los noes absolutos que le dijeron en el Ayuntamiento para comprar la casa, todo pegas, todo problemas. Ay, si yo te contara... La familia contrató un arquitecto y éste le arregló todo, menos mal. Luchas contra las oficinas técnicas municipales es una tarea ímproba.
Dejo atrás el gimnasio, llego a casa y me encuentro a Medianoche esperándome en la puerta, le abro, entra y empieza a comer. Yo me siento en la escalera mientras él devora el pienso sin prisa, sin pausa. Calculo 5 ó 6 minutos, acaba de comer y sale a la calle sin mirarme siquiera. Cosas de gatos, pienso. Cierro la puerta y subo a casa a prepararme el segundo café, un desayuno fugar (tostada con queso blanco de cabra) y a trabajar.
Feliz semana.
CONDENADOS AL FUEGO ETERNO
Varias generaciones de este país venimos del terror, hasta que caímos en la cuenta de que el placer podía ser en un arma en la lucha por la liberación.
Manuel Vicent, 24.05.2026
La capilla estaba en penumbra; al pie del altar sobre una tarima había una mesa camilla iluminada por un flexo que proyectaba contra las paredes la sombra puntiaguda, tenebrosa, del director de los ejercicios espirituales allí sentado, quien en ese momento describía minuciosamente las penas del infierno sin escatimar ningún horror. Decía que este castigo podía caer sobre un niño de siete años recién llegado al uso de razón que cometía su primer pecado o sobre un viejo a punto de morir que lo cometiera en plena agonía después de una vida intachable. Ambos serían condenados al fuego eterno para toda la eternidad. ¿Qué era la eternidad? Si una hormiga diera vueltas alrededor de la tierra, cuando llegara a partirla en dos mitades, la eternidad alcanzaría el primer segundo. El terror llenaba toda la capilla y yo era uno de aquellos adolescentes aterrorizado. Pero había una única solución: no caer en el pecado, no tener un solo pensamiento impuro. En ese caso el infierno se transformaría en el paraíso. Los ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola son un monumento a la psicología humana; de hecho, además de sociólogos y psicoanalistas, los han copiado todas las policías del mundo sin distinción de ideologías para los interrogatorios en los sótanos de las comisarías. Primero el policía malo te tortura durante toda la noche y al amanecer cuando estás hecho un pingajo llega el policía bueno, te ofrece un cigarrillo y te pregunta si quieres un bocadillo de tortilla. Y te derrumbas. Varias generaciones de este país venimos de ese terror, de esa congénita condena. Pero un buen día caímos en la cuenta de que el placer podía convertirse en un arma en la lucha por la liberación. Contra el infierno, contra el pecado estaba el verano, la libertad, la rebeldía, el mar, la música, el sexo libre, la amistad, la alegría de vivir, la gloria de la naturaleza. Aquel terror sádico nos sirvió de palanca para conquistar este principio revolucionario: ser felices sin creernos por eso culpables.
domingo, 24 de mayo de 2026
LA JAURÍA
Vivimos en una agitación constante desde que la política sustituyó al cotilleo rosa en sus mismos términos éticos y estéticos.
Elvira Lindo, 24.05.2026
https://elpais.com/opinion/2026-05-24/del-arbol-caido.html?event_log=oklogin
Dada la gravedad del auto judicial, el asunto ha protagonizado las sobremesas españolas; según la tendencia ideológica de los comensales el hombre imputado ha sido condenado, exonerado o en esa tercera línea de los prudentes, los hay que han optado por esperar. La presunción de inocencia, como es de todos sabido, solo funciona cuando el imputado es de los tuyos. Los hay que, deseosos de que el hombre imputado sea condenado ponen una vela al Altísimo, los hay que, desolados, se la ponen a la Virgen. Cuando los comensales conocen al hombre imputado de primera mano se las apañan para convertir una anécdota, inventada o no, en evidencia de lo que estaba por venir: han unido la línea de puntos como hacía el comisario Maigret en la resolución del crimen. Están los que ya se lo figuraban y los que confían en que esto sea una pesadilla. Luego ocurre, indefectiblemente, que la sobremesa española se traslada a las tertulias mediáticas y a las columnas y, acostumbrados, tanto los que escribimos como los que leemos, a pensar que va en el sueldo esbozar una teoría, la que sea, una se coloca frente a la pantalla sintiendo esa obligación no escrita de arrimarse a un extremo o a otro, porque ya se sabe que quien se confiesa incapaz de elevar el pulgar hacia arriba o apuntarlo hacia abajo es tachado de equidistante, que es lo mismo que cobarde: de derechas para unos, de izquierdas para otros.
Hay quien cree valiente al opinador que se atreve a considerar esta instrucción como un enjuague judicial y, por tanto, falsa de toda falsedad (¿por qué le investigan a él y no a los otros?); hay, en cambio, quien tilda de valiente juzgar al personaje en su totalidad, no solo en lo que se refiere a esta investigación. Son los que se apresuran a sacar del cajón de los rencores la retirada de tropas de Irak, el matrimonio gay, la supuesta traición a las mujeres a favor de las políticas de género, la reforma del 135 de la Constitución, el no reconocimiento de la crisis de 2008 que hizo brotar la indignación juvenil, los recortes posteriores, su particular política exterior con el régimen venezolano, y hasta su vuelta a los mítines como personaje renacido que volvía de las brumas reconvertido en el monologuista que traía de vuelta las risas que se habían quedado perdidas en el pasado, cuando Alfonso Guerra se transformaba en histrión para exaltar el ánimo de los ya convencidos. Lo más detestable es la oportunidad que ven algunos de hacer leña del árbol caído desde el momento mismo de la imputación. Los apresurados en la condena, la jauría impaciente con sed de revancha.
Ahora comienza el vía crucis para el protagonista de tan penosa historia, pero también para nosotros que durante un tiempo que sospecho interminable veremos cómo, una vez más, los asuntos urgentes que afectan a la ciudadanía se aparcan. Que 120 directores y 260 directivos de centros públicos hayan dimitido en Valencia en apoyo a la huelga de profesores no forma parte de nuestra sobremesa porque los temas que colonizan nuestras conversaciones nos vienen dados siempre por unos medios que han decidido convertir en amarillismo y sesgo todo lo que tocan. De la mañana a la noche vivimos, desde que la política sustituyó al cotilleo rosa en sus mismos términos éticos y estéticos, en una agitación constante que nos convierte en meros espectadores de un circo que nos empuja a juzgar con precipitación. Es lógico que quienes escribimos nos sintamos parte de ese engranaje endiablado basado en reaccionar de inmediato sobre todo aquello de lo que aún no tenemos elementos de juicio, pero debería imponerse en algún momento una rebeldía ética que nos hiciera prestar atención a lo que más afecta a la vida de los comunes. No dudo que este asunto provoque la impaciencia de la derecha y el desconsuelo de la izquierda. Pero, si nos fijamos, ¿no es lo mismo de siempre? Nuestro pecado nacional, la corrupción.
DÉJÀ VU
Terminamos de ver "Aída y vuelta" hace un momento, la peli está entretenida y se deja ver. Es agradable encontrarte de nuevo con los actores y sus personajes. Pero no se me ha quitado todavía la sensación de déjà vu que tuve durante la primera parte, cuando los productores, los compañeros, los guionistas, todos, no dejaban de recodarle a Aída que no dejara la serie.
DESDE AGUSTÍN DE HIPONA
Juan Carlos Izpisua presenta indicios de cómo revertir el envejecimiento: “Es una pérdida de identidad a nivel celular”
El científico español, que trabaja para una empresa estadounidense financiada por millonarios que buscan eliminar los efectos de la edad, habla de sus últimos resultados.
Nuño Domínguez, 24.05.2026
“Si nadie me pregunta, sé qué es el tiempo. Cuando me lo preguntan, ya no lo sé”, escribió el filósofo Agustín de Hipona hace 17 siglos. Algo muy parecido pasa ahora con el envejecimiento: todos los humanos entendemos lo que es, pero si nos preguntamos por qué tenemos que envejecer y morir, ya dudamos. Les pasa hasta a los mayores expertos del mundo en la materia: como mucho, darán respuestas muy distintas.
El bioquímico español Juan Carlos Izpisua, que lleva décadas trabajando en Estados Unidos buscando su propia respuesta, ha explicado su nueva visión del tema: “El envejecimiento”, dice, “es una pérdida de identidad a nivel celular”; y es posible recuperarla con tratamientos experimentales. Esto significa que se puede revertir el envejecimiento y detener muchas de las enfermedades que lleva consigo.
En 2022, este farmacólogo y bioquímico nacido en Hellín hace 66 años cofundó Altos Labs. Era una nueva y misteriosa empresa financiada por algunas de las personas más ricas del planeta con un presupuesto de 3.000 millones de dólares. Era un volumen nunca visto en una compañía emergente de biotecnología.
Junto a Izpisua, otros primeros espadas de la investigación en envejecimiento, entre ellos Manuel Serrano y Pura Muñoz, también dejaron centros públicos para firmar contratos con Altos, donde se ofrecen sueldos que pueden llegar al millón de euros anual. Cuatro premios Nobel siguieron el mismo camino. El objetivo marcado era atípico: la empresa no buscaba una pastilla contra la edad, sino hacer ciencia básica hasta conseguir rejuvenecer las células humanas y, con ello, curar las enfermedades de la vejez, como el cáncer y el alzhéimer, entre muchas otras.
Este miércoles, Izpisua se subió al estrado del salón de actos de la Real Academia Nacional de Medicina, a pocos pasos del Palacio Real de Madrid, para ofrecer una conferencia en la que desgranó sus últimos resultados científicos, incluidos algunos que se publicarán en los próximos días. La sesión la organizó la Universidad Católica de Murcia, con la que colabora Izpisua desde hace una década.
La idea principal es que las células humanas funcionan de maravilla desde antes del nacimiento, cuando somos un embrión de apenas una semana, hasta que cumplimos aproximadamente 30 años. “Hasta entonces, si no tienes una enfermedad genética o sufres un accidente, no tienes que ir al médico”, explicó el científico en el salón de actos de la academia, coronado por retratos de algunos de los mayores médicos de la historia, y a pocos pasos del sillón donde se sentaba el Nobel español Santiago Ramón y Cajal. Es después de “la primera oleada de envejecimiento” cuando, según Izpisua, las células comienzan a perder su identidad. Es como si se desdibujaran sus funciones y dejasen de comportarse como deberían. Con el paso del tiempo, la respuesta al estrés de estas células ya no es óptima, y se transforman en células senescentes, viejas, que dan lugar a la fibrosis, que es la causa de muchas de las enfermedades asociadas a la vejez.
Para Izpisua, este fenómeno es la respuesta a por qué envejecemos. Su nombre científico es transición epitelio-mesénquima, un proceso fundamental para que las células puedan migrar durante el desarrollo embrionario y generar los diferentes órganos que formarán el cuerpo —la famosa gastrulación, el momento más importante de la vida de una persona—. Pero ya en la edad adulta, este fenómeno es el más desregulado en más de 50 enfermedades humanas, según explicó el investigador de Altos en su conferencia. Esta pérdida de identidad “es el primer signo de envejecimiento” medible, por encima del deterioro de las mitocondrias, el motor energético de las células, o los telómeros, que protegen de los daños en el ADN, resaltó.
Esta pérdida de identidad se expande por el organismo a través de la sangre, y anida en otros órganos, según sus últimas investigaciones. En un estudio con el Biobanco de Reino Unido, que atesora muestras biológicas de más de medio millón de voluntarios, su equipo ha comprobado que las proteínas sanguíneas relacionadas con esta pérdida de identidad son las que mayor mortalidad acarrean. “Hemos analizado un número elevado de enfermedades humanas, así como todos los órganos durante el envejecimiento, y lo que observamos es esa deriva celular especificada por una firma de transcripción genética que da lugar a una pérdida de identidad de las células”, explicó.
El investigador ha desarrollado una intervención experimental para revertir este fenómeno. Se denomina reprogramación celular parcial, y se inspira en el trabajo que le hizo ganar el Nobel de Medicina a Shinya Yamanaka, quien también trabaja para Altos. El nipón demostró que basta activar cuatro genes para transformar una célula adulta de la piel, por ejemplo, en una célula madre embrionaria capaz de crear cualquier tejido del cuerpo. Por primera vez, era posible echar hacia atrás el reloj del desarrollo y del envejecimiento.
En experimentos con ratones, Izpisua ha visto que la reprogramación celular parcial, una intervención similar a la de Yamanaka pero limitada en el tiempo a dos días por semana de reprogramación, alarga la vida. Y revierte, por ejemplo, los daños en el hígado y el metabolismo asociados al consumo de grasas y calorías en animales con obesidad congénita. Esta intervención también regenera los músculos dañados; y otros laboratorios han visto efectos rejuvenecedores parecidos en cerebro, corazón, ojos, riñones, páncreas, hígado. “Una sola intervención tiene efectos en todo el organismo”, razonó Izpisua. “Estamos tocando el corazón del proceso que da lugar a las enfermedades”, resume.
El científico es realista: introducir este tratamiento en humanos es posible, pero mucho más complicado. Antes hay que asegurarse de que la reprogramación parcial no causa daños, sobre todo el más temido: la aparición de tumores si el proceso de rejuvenecimiento va más allá de lo deseado. “Hemos tratado más de 7.000 ratones y en ningún caso hemos visto desde esta diferenciación a una célula embrionaria”, aseguró el científico.
Antes de dar el salto a tratamientos experimentales para pacientes, Izpisua se ha lanzado a aplicar la reprogramación parcial fuera del cuerpo. Lo va a hacer con órganos donados que no son aptos para trasplantes. El experimento, que se realiza en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona, aplicará la reprogramación parcial a vísceras dañadas para comprobar si puede reparar parte del daño acumulado. “Sabemos que un ratón no es un ser humano, pero tenemos que empezar de alguna manera a aplicarlo en personas”, señaló el investigador.
LA FOURGONNETTE
La marca francesa aplica a su versátil furgoneta elementos de diseño de la variante comercial del clásico, que nació en 1951.
Mario Herráez, 28.09.2022
La nostalgia está muy presente en el mundo del motor. Junto con los restomods, muchas marcas han optado por resucitar a sus modelos clásicos (como es el caso del Renault 5). Por el contrario, Citroën ha optado por un enfoque distinto: vestir a uno de sus coches modernos con un traje inspirado en uno de sus iconos.
Así ha nacido el Citroën 2CV Berlingo Fourgonnette. Sus pedidos se abren el 1 de octubre, no se han anunciado precios todavía y la producción comenzará en enero de 2023.
El nuevo modelo rinde tributo al 2CV Fourgonnette, una variante del mito transformado en furgoneta que vio la luz en 1951 y que en tan solo tres años consiguió vender 1.247.000 unidades.
La marca francesa ha recurrido al especialista carrocero Caselani, con el que ya ha colaborado en otros dos proyectos similares, para traer su característica imagen al modelo más versátil que tiene actualmente en su gama, el Citroën Berlingo.
Una Berlingo escondida
Aunque las proporciones de ambos modelos son muy similares, cuesta trabajo imagina que tras esa carrocería se esconde la furgoneta convencional, porque las modificaciones exteriores son cuantiosas.
La parte que más cambia es la del frontal. Lo primero es la parrilla, de gran tamaño, con una forma ligeramente en V, dividida en dos de manera vertical y cruzada por lamas horizontales. Está custodiada por dos faros redondos que sobresalen de la carrocería, como en el original, y hasta se ha replicado la defensa delantera de color blanco, que resalta sobre el gris del resto del vehículo.
El capó luce el mismo acabado que en el 2CV, con franjas verticales en relieve, motivo que también se aplica en las puertas laterales. Esta zona es especialmente vistosa en la versión comercial, mientras que en la variante para pasajeros la parte superior está ocupada por las ventanillas. Hablando de estas, las que hay en la trasera son verticales y alargadas.
No se han desvelado imágenes del interior, pero sí algunos datos sobre su practicidad. En este sentido, la marca afirma que tiene una capacidad de carga de 4,4 metros cúbicos, y soporta casi una tonelada de peso. Estas cifras multiplican por tres y por cuatro, respectivamente, las que ofrecía el 2CV Fourgonnette de mediados del siglo pasado.
La carrocería (disponible en el tamaño M del Berlingo) estará disponible con la gama mecánica completa del modelo, tanto los gasolina 1.2 PureTech y diésel 1.5 BlueHDI, como con la versión eléctrica.
UN ALTO EN EL CAMINO
Viendo esta foto recordé un largo paseo por el barrio de Recoleta en Buenos Aires, hace ya algunos años, y un descanso en el parque de la Biblioteca Nacional Argentina, un espectacular edificio brutalista (1971-1992), declarado Monumento Histórico Nacional en 2019 y proyectado por los arquitectos Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga.
EL PARAGUAS
Hoy me propuse leer al 100% los titulares de dos periódicos online y lo he logrado, claro que el resultado no es bueno para mi salud mental, al contrario. He terminado con un desasosiego que me invade y que a saber cuánto me va a durar, a pesar de ser domingo, de tener planes para comer fuera y esas cosas que se supone que la gente hace este día. Las noticias son completamente desesperanzadoras, difícil encontrar entre ellas un rayito de buen rollo, de optimismo; pero se encuentra, si uno busca acaba hallándolo. En el fondo creo que ésta debe ser la razón de tanta lectura masoquista, la búsqueda de la noticia feliz. Si en los asuntos políticos esta búsqueda resulta infructuosa, parece que las buenas aparecen si ahondamos en la medicina, en la filosofía, la música o en la literatura, siempre apuestas seguras.
Nos queda un largo recorrido hasta las supuestas elecciones del 2027, tanto generales como locales, el bombardeo constante de mierda requerirá que nos hagamos con un buen paraguas si queremos sobrevivir cada día y llegar secos a casa. Es sólo un aviso.
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