lunes, 22 de junio de 2026

UN MUNDIAL DE IDA Y VUELTA


Más vacas, más dioses, la salvación soviética
Me pregunto qué podrán decir todos estos grupos racistas ante la evidencia de que la puta pureza de la raza sólo se mantiene en los equipos de los países ex soviéticos: es duro deber la supervivencia de los blancos a los rojos, el viejo comunismo como única muralla contra el “gran reemplazo”.
Martín Caparrós, 22.06.2026
Esto, querido lector, es una correspondencia entre dos de las grandes plumas de las letras hispánicas. Martín Caparrós y Juan Villoro, amigos y fanáticos futboleros, iniciaron una conversación –íntima y pública al mismo tiempo– con la excusa de la celebración del Mundial de Qatar, en 2022. Ahora, cuatro años más tarde, retoman esa misma seríe, titulada ‘Un mundial de ida y vuelta’, para seguir con idéntica pasión el día a día de este otro Mundial que acogen EEUU, México y Canadá.
Veo que te internas, Granjuán, en las procelosas aguas de la ganadería, y es coherente: la res pública siempre te ha interesado. Ahora, en tu rezongo por las vacas chocolatadas gringas, traes a colación algo similar a lo que ya cantaba el clásico, que antes de ser un partido de fútbol era un escritor: “Tengo una vaca lechera,/ no es una vaca cualquiera,/ me da leche merengada,/ ay qué vaca tan salada…” –y que millones de tus vecinos del Norte se lo creen, aunque cambien el merengue por el chocolate.

Lo que me sorprende es que te sorprenda que eso suceda en un país donde cuatro de cada diez personas, unos 140 millones, están convencidas de que un señor Dios inventó el mundo con su palabra en seis días hace seis mil años. En 1640 el obispo James Ussher, dublinés como Beckett y Joyce, calculó incluso, con esfuerzo y devoción, que lo había hecho el sábado 22 de octubre del año 4004 a.C. alrededor de las seis de la tarde –o noche: como no lo situó no sabemos si, allí donde estaba, a las seis de una tarde de octubre ya había oscurecido.

Y casi la mitad de los norteamericanos lo cree, de verdad lo cree, aunque después paseen por un museo donde les muestran un dinosaurio que vivía allí mismo hace cien millones de años, tanto antes de que su Tierra existiera. Si pueden creer ese dislate pueden creer cualquiera: por ejemplo, que ese señor bombardeado por los ultravioletas merece gobernarlos –y, de rebote, gobernarnos.

Y pueden creer también que están organizando un gran mundial. Tú sabes que ya hicieron uno, el de 1994, que fue para los argentinos la quintaesencia del expolio: cuando un examen de orina oportunista dejó afuera a Maradona, le “cortó las piernas” y cortó, con ellas, las esperanzas criollas. Este jueves estuvo a punto de pasar algo así con el Capitán Messi. Dos días antes, en su partido apoteósico, muchos se preguntaron por qué sus lágrimas después del primer gol. Dos días después, lejos, en Buenos Aires, una “periodista” improvisada acabó con las dudas: en una emisión audiovisual de alto consumo “informó” sobre la muerte de Jorge Messi, el padre. La noticia corrió como el famoso reguero de pólvora –¿quién ha visto en la vida real un reguero de pólvora?– y tardó en ser oficialmente desmentida. En la mente de millones de argentinos, durante un rato interminable, el mundial americano había vuelto a arruinarse. Al final lo que se arruinó es algo que no existía: la confianza en ese cardumen de improvisados que dicen que hacen periodismo.

Pero, aunque traten de disimularla con relatos, la realidad insiste. Desde que me escribiste con tus vacas de chocolate hubo varios partidos y, por ahora, pasa lo que preveíamos: poca cosa. Es difícil entusiasmarse viendo cómo Canadá se aprovecha de Catar, Brasil de Haití, Estados Unidos de Australia, Marruecos de Escocia y un par más. Salvo de este repaso algo que sí fue extraordinario y, por supuesto, lo protagonizó tu gran país: no que sus futbolistas se vistieran de negro absoluto, sino que por primera vez en quichicientos años consiguieran ganar su grupo de clasificación en un mundial. Y lo lograron con un triunfo sobre Corea donde lo mejor, acordarás, fueron las bocas dislocadas por la sorpresa de los defensores orientales cuando un blooper horrible terminó en el único gol mexicano.

Así que, mientras el fútbol no da para tanto, le buscamos cosquillas. Yo me río por lo bajo y me pregunto qué podrán decir todos estos grupos racistas que se están quedando con Europa ante la evidencia de que la puta pureza de la raza sólo se mantiene en los equipos de los países ex soviéticos –Croacia, Chequia, Bosnia y varios ausentes–: es duro deber la supervivencia de los blancos a los rojos, el viejo comunismo como única muralla contra el “gran reemplazo”. Y, para colmo, tener que aceptar que los que se mezclaron juegan y ganan más que los que no, que las selecciones europeas más potentes son las más variadas. Me imagino a un facho inglés tragándose el sapo de gritar goles de Bellingham, a uno francés tratando que su hijo no admire a Mbappé, a Abascal ahogando su grito en un golazo de Lamine.

En Argentina, por suerte, no nos pasa: ya sabes que no somos racistas sino clasistas, que no maltratamos a los de otra raza sino a los de otra –o ninguna– billetera. Así seguimos construyendo un país cuyo presidente ya explicó que los héroes eran los evasores fiscales. Y lo dijo así, en general, no para congraciarse con Messi y compañía: él lo cree, lo practica y conserva a su lado a un jefe de gabinete que, tras comprarse dos o tres casas en dos años, ahora explico que no era enriquecimiento ilícito, que él ya tenía plata pero que, “como todo el mundo”, no la declaraba ni pagaba impuestos.

Este lunes los muchachos que nos representan –a ellos, a nosotros– vuelven a jugar. Esta vez nos toca contra Austria, que cuando era más judía inventó, entre muchas otras cosas, el inconsciente, la materia prima que más trabajo ha creado en la Argentina después de la carne de vaca. Qué habría sido de nosotros, Granjuán, de nuestras familias, sin el famoso “asocie libremente”, la receta favorita de los psicoanalistas antes de transformarse en el recurso –llamémoslo recurso– de escritores como tú y como yo.

Asocie libremente, nos decimos, y por supuesto nos mentimos: no hay nada menos libre que estas asociaciones, determinadas por la memoria, las lecturas, los hechos, el ser de cada uno.

Y aun así, en toda libertad, mientras pongo la tele para ver la victoria de España, te mando un abrazote,

m.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE





BREAKING NEWS



PENSAMIENTO CRÍTICO

 

Arash Arjomandi, 22.06.2026

En España un 22% de la gente duda de que los humanos llegaran a la Luna, un 28% cree que la Tierra ha sido visitada por extraterrestres y que los gobiernos lo ocultan, y un 5% aún piensa que la Tierra es plana, según un estudio de la Fundación BBVA.

Muchos están convencidos de que las regularizaciones de inmigrantes dan automáticamente nacionalidad, derecho a voto, ayudas masivas o forman parte del gran reemplazo para sustituir, gradualmente, a la población europea.

Una parte de la sociedad cree que la ONU, la Agenda 2030 y las políticas contra el cambio climático esconden un plan para imponer una dictadura global, quitar la propiedad privada o controlar a la población.

Y otros difunden que las vacunas contra la covid han provocado turbocáncer, es decir, tumores repentinos y acelerados. O que las vacunas infantiles causan autismo.

¿Cómo debemos afrontar, los ciudadanos normales que no somos expertos en tales materias, este tipo de opiniones? ¿Qué instrumento tenemos a nuestro alcance para examinar si son verdad o desinformación?

La herramienta tiene un nombre y se inventó en Grecia hace dos milenios y medio: el pensamiento crítico. Consiste en someter todas las opiniones a múltiples exámenes de refutación para ver si hay hechos que las desmientan. Ello implica, en la práctica, que debemos dar por buenas solo aquellas afirmaciones que ofrezcan la mejor explicación racional y que hayan superado repetidas confrontaciones empíricas.

Pensar críticamente no es, por lo tanto, tener una actitud criticona. Esta es destructiva y ve siempre el vaso medio vacío, mientras que el escrutinio crítico es constructivo por naturaleza. De ahí que exija humildad ante lo que ignoramos y considere todas las verdades como provisionales.

Es cierto que —como nos enseñaron Marx, Nietzsche y Freud, los tres maestros de la sospecha— la búsqueda de lo verdadero empieza con la desconfianza hacia las apariencias y las creencias establecidas. Y es cierto que requiere la actitud deconstructiva teorizada por Derrida, es decir, hacer ingeniería inversa sobre las ideas en busca de los posibles ocultamientos o negligencias que haya habido en su proceso de formación. Pero, si uno no quiere caer en el cinismo y la paranoia, debe aplicar la duda mediante un método racional, como bien vio Descartes.

La duda metódica es solo el punto de partida para ir descubriendo, afirmación a afirmación, las verdades que sí superen el filtro de la duda razonable. Pero ¿cómo podemos saber que los que sostienen teorías alternativas (por ejemplo, conspirativas) no están en lo cierto? Al fin y al cabo, nadie es omnisciente ni contiene en su conocimiento toda la realidad; nunca sabemos si nos falta alguna información decisiva que demostraría la verdad de esas otras explicaciones. Por numerosas pruebas que tengamos en apoyo de nuestras creencias, pueden ser perfectamente insuficientes, pues el llamado sesgo de confirmación hace que retengamos, sobre todo, los hechos que nos dan la razón y pasemos por alto, a menudo, los que refutan nuestra creencia.

La solución pasa por examinar las afirmaciones (las nuestras y las ajenas) a contraluz, es decir, comprobar si han superado todos los intentos que se han hecho para falsarlas. En otras palabras, tenemos que sostener siempre, sobre cualquier asunto, la mejor explicación racional al alcance, con la condición de que ninguna observación empírica (fact-checking) la haya desmentido.

Pongamos un ejemplo actual: algunos de los defensores de la política de prioridad nacional se valen de la afirmación “los inmigrantes quitan el trabajo a los españoles”. Pero este enunciado se refuta con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada: los efectos de la inmigración sobre el empleo y los salarios de los nativos son insignificantes.

Ninguno de los investigadores, que compiten entre sí buscando datos, ha publicado hallazgos en sentido contrario. Más bien, las cifras encontradas por el Banco de España, y no refutadas por ningún otro informe, muestran que la economía de nuestro país no hubiera crecido tanto en los últimos años sin la incorporación de trabajadores extranjeros.

No es que tengamos que creer ingenuamente todo lo que dicen las fuentes oficiales, pero sí invertir la carga de la prueba y transferirla a los negacionistas y desinformadores. Son ellos quienes deben aportar datos observados y contrastados que desmonten nuestra explicación. Pues “la justificación más segura de una creencia”, así lo resume Karl Popper, “reside en los fracasos de nuestros intentos por refutarla”.

Al conspirativo o divulgador de opiniones virales hay que hacerle una pregunta elemental: “Si tú has tenido acceso a esa verdad oculta que supuestamente desmiente mi explicación, ¿cómo es que ninguno de los profesionales que se contrastan entre sí ha dado con tu hallazgo?”.

Si su respuesta es “porque están todos comprados”, entonces quiere decir que desea evadir la confrontación racional y plural, e imponer dogmáticamente sus propias opiniones a la realidad en lugar de someter estas a los hechos confrontados. El contraste público solo es posible en sociedades abiertas y plurales como la nuestra, en las que los profesionales compiten entre sí, no para confirmar lo que dicen sus colegas, sino precisamente para hallar datos empíricos que los refuten. La confrontación abierta y plural es la actitud humana más racional: constituye “el intento consciente por hacer que, en nuestro lugar, sean nuestras conjeturas las que se sometan a la lucha por la supervivencia del más apto”, afirma Popper. En otras palabras, permite que mueran nuestras opiniones equivocadas antes de que sus efectos nos maten a nosotros como consecuencia de terraplanismos, pseudociencias y negacionismos que ningunean el cambio climático, los beneficios de las vacunas o el crecimiento económico generado por la inmigración, por poner tres ejemplos.

Pensar críticamente es aún más necesario cuando usamos la inteligencia artificial o las redes sociales. Debemos gestionar autocríticamente lo que nos muestran los algoritmos haciendo fitness mental: vigilar continuamente nuestros sesgos cognitivos y no dejar que operen soterradamente. A modo de ejemplo, debemos evitar juzgar por estereotipos, eludir dar más crédito a lo que dicen los que piensan como nosotros, rechazar, si va en contra de las evidencias, lo que nos es emocionalmente más familiar aunque estemos comprometidos con ello.

Fue Heidegger quien nos hizo ver que salir de una vida inauténtica para acceder a una existencia propia requiere desoír lo que se dice acríticamente en el espacio público. En este se repiten las habladurías impersonales, sin ser de nadie en particular, sino de otros en las redes, en los podcasts o en las sobremesas: se comenta, se dice, se piensa, se cree… Es la fuerza del alma, esa facultad de agencia personal que todos tenemos en nuestro interior, la que, si está nutrida y fortalecida, puede hacernos de escudo y contrarrestar las ideas o productos que nos quieren vender los algoritmos.

De ahí que toda crítica racional deba conllevar también una crítica social. En la estela de la mítica Escuela de Fráncfort del siglo pasado, debemos tratar de identificar las promesas de libertad y progreso que se nos han dado, pero que se han incumplido o se han traicionado, y proponer en su lugar teorías críticas que sean transformadoras.

UN LUNES Y UN VIAJE A ALASKA



Hace calor, ya lo noto. Por las mañanas se está bien, agradable; salir a las 06:55 al gimnasio, recién amanecido, no es difícil, calculo que estaríamos a 19° o quizá un poco más. A las 8 y pico, cuando aparcaba el coche, éste marcaba 21°. Ahora, cuando son las 9:43, el reloj de mi despacho indica 25° dentro de casa y 22° en el exterior. No he encendido aún el AC, pero los ventiladores del techo ya giran en su posición medium.
No sé si por el calor que pasamos en Berlín, por los 42° que anuncian en nuestra querida Bilbao o por imaginar lo que nos espera este verano aquí, no hago sino recordar nuestro viaje a Alaska de hace unos años, sería a finales de septiembre, con la temporada de invierno a las puertas y algunas heladas mañanera en Anchorage. La naturaleza, tan prodigiosa como siempre, nos abrió los brazos como también lo ha hecho Nueva Zelanda. Da igual el lugar que escojas en el mapa, ya sea un lago, una montaña, un glaciar, todo es espectacular. Además poco poblado y poco visitado, ¿qué más podemos pedirle a unas vacaciones? Sí, ya sé, que existiera el teletransporte, porque aunque no estaba tan lejos como Auckland fueron también muchas horas de vuelo. La ida, directo a Seattle desde ¿Frankfurt? se hizo larguísima, pero desde allí a Anchorage fue un viaje muy agradecido, ¡ya llegábamos a nuestro destino!
Empezamos la semana y casi terminamos junio. Anoche jugó España y ganó, acabó la primavera, nos preparamos para la comparecencia de Pedro Sánchez y los posteriores insultos de sus señorías, expectantes ante el CGPJ y las peligrosas majaderías del Juez Peinado, la dimisión de Starmer y el posible flamante nuevo Primer Ministro británico del  ala izquierda moderada (soft left) del Partido Laborista, identificado como socialista y del que oiremos mucho hablar de él en contraposición a las mareas populistas, reaccionarias y ultraconservadora que nos acechan.
Feliz semana.
Kaleo, *Automobile.

BAUHAUS





Not every Bauhaus story begins with a building.
Some begin with a friendship.

In Dessau, Wassily Kandinsky and Paul Klee lived side by side in the Masters’ Houses designed by Walter Gropius. Beyond their roles as Bauhaus masters, they shared years of artistic exchange, mutual respect and a common search for new visual languages.
Their works often followed different paths, yet both explored how colour, form and composition could express ideas beyond the visible world.
The Masters’ Houses remain one of the most fascinating places to understand not only the Bauhaus, but also the creative dialogue between two of the twentieth century’s most influential artists.

DE PASEO POR HARVARD


A mediados de la carrera de arquitectura decidimos celebrar el Paso del Ecuador (en mi época era una carrera de 7 años: 6 cursos más el PFC) en Estados Unidos. Algo menos de un mes pasamos entre Nueva York, Boston, parte de los Grandes Lagos y las Cataratas del Niágara. Aprovechando que estábamos en Boston nos dimos un salto a Cambridge ("la ribera izquierda de Boston") para conocer la Universidad de Harvard, donde pasamos una tarde paseando por el campo. Allí fue la primera vez que vi una cafetería que era, a su vez, librería y biblioteca y donde podías pedir algo y sentarte a leer; una gozada.
Me vino a la cabeza este viaje al leer un artículo sobre el ranking mundial de las universidades más prestigiosas. La encabeza el MIT de Massachusetts y Harvard se encuentra en el 5º puesto. La primera de las universidades españolas aparece en el puesto nº165 y se trata de la de Barcelona.


Cuando uno pasea por sus grandes explanadas de césped y respira el ambiente piensa enseguida lo bien que se estudia en América si eres rico (o un gran deportista y/o estudiante). Según el artículo, respecto al coste universitario, el presupuesto de dos tercios del sistema público español (50 centros) equivale al de Harvard, privado y en el quinto puesto en el ranking QS. Con la diferencia de que, mientras en España el alumno abona en torno a 1.000 euros de matrícula de grado (si no está becado), en Harvard llega a los 62.000 dólares (53.000 euros).

domingo, 21 de junio de 2026

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE



PROBITATIS


Quizá no estemos de acuerdo, lo acepto (uno es del Barça o del Madrid pase lo que pase), pero lo que debe estar sufriendo pedro Sánchez y su familia, por el mero hecho de ser el Presidente electo -o sea, elegido democráticamente en unas elecciones generales, le pese a quien le pese- se leerá en los libros de historia, estoy absolutamente convencido. Uno lee las medidas cautelares que le han impuesto a Begoña Gómez, la esposa, y se queda alucinado, nadie pensaría en otra cosa que en una terrorista internacional o una ladrona de bancos o cosas así; del hermano tres cuartos de lo mismo, aunque a éste ya lo han juzgado y seguimos a la espera del veredicto. En Badajoz, donde debe vivir, me temo que saldrá poco de la casa y a saber si sigue dirigiendo la orquesta sinfónica.
Al juez, ese baluarte de la ecuanimidad, la imparcialidad y la rectitud, no se le ocurre ahora que hacer de "policía del futuro" y decir públicamente, y por escrito, que la escolta (policías del Cuerpo de Seguridad del Estado) podría ayudar a la esposa a huir del país. No hay palabras.
Se habrán fijado que a Zapatero ni lo he nombrado, ¿para qué?

A PERROS FLACOS


Las posesiones de los indigentes
No tener nada ya no es garantía de que uno no pueda ser aún más despojado, como ya hace Madrid con las personas sin hogar.
Antonio Muñoz Molina, 20.06.2026

Desposeído de un espacio propio con muros o cortinas que lo protejan, habitando una perpetua intemperie a la vista de todos, el indigente disfruta de una intimidad paradójica, porque nadie lo mira, y ni siquiera registra su existencia, a no ser los guardias que lo despiertan al amanecer en el banco de un parque, o los bárbaros beodos que amenizan una noche de juerga jugando a prenderle fuego. Que la Policía Municipal vaya al amanecer de banco en banco del Retiro sacudiendo a los mendigos dormidos quizás tenga la finalidad moral de disuadirlos de la pereza, según el precepto de que a quien madruga Dios le ayuda. En mi desnortada juventud, a los mochileros que pernoctábamos malamente en el suelo de las estaciones de ferrocarril italianas los carabinieri nos expulsaban sin miramientos en cuanto amanecía. Gracias a eso, tuve una vez el privilegio imborrable de caminar por una Florencia desierta con las primeras claridades violetas de una mañana de agosto, con el estómago vacío, el pelo sucio y el espíritu exaltado, llegando por puro azar a la plaza de Santa Croce, delante de los mármoles como de fichas de dominó de la iglesia. Providencialmente, estaba levantándose la persiana metálica de un café en el que el amigo que me acompañaba y yo pudimos tomarnos un capuchino que nos confortó el alma y nos saqueó nuestra mísera bolsa compartida. Todo era tan caro y nosotros tan pobres que nos alimentábamos de cartones de leche, mortadela y pan. En las afueras de las ciudades buscábamos los campings para plantar al lado nuestra tienda. Lo más fatigoso era levantarla todas las mañanas, llenar las dos mochilas con nuestro equipaje, ir a dejarlo hasta la noche en la consigna de la estación. No tener casa era llevarla siempre encima.

Yo también aparto la vista cuando paso cerca de las madrigueras de los indigentes, pero los miro de soslayo, y cuando ellos no miran me fijo en las cosas que tienen, en sus tentativas o simulacros de vida doméstica. A veces sigo a alguno cuando emigra de un lado a otro empujando su carro tambaleante de supermercado, colmado hasta arriba de todo tipo de cosas, bolsas de ropa, pares colgantes de zapatos, un colchón mugriento, un saco de dormir. Los indigentes parecen nómadas, pero en realidad tienen el mismo apego al sedentarismo que nosotros, los que vivimos al otro lado de la frontera invisible delante de la cual se extinguen las miradas. Aparecen un día en una esquina, en un cierto banco, arrastrando una maleta demasiado grande, o cargando una escueta mochila, y allí se quedan; rondan por las calles cercanas, y alguno toma tanta confianza que si hace buen tiempo tiende su colchón en medio de la acera, con una bolsa o una almohada sin funda como cabecero, y ahí se tumba con las dos manos en la nuca, en la intimidad de su dormitorio sin paredes, quizás con un brillo de delirio o de alcohol en los ojos entrecerrados.

En mi vecindario de clase media creo que los conozco de vista a todos, y es probable que ellos me conozcan a mí. Llegó uno nuevo hace años, arrastrando una maleta enorme, sin ruedas, y se instaló en un banco, sobre el que tenía siempre una pila de libros muy usados, que se pasaba gran parte del día leyendo. Le di una vez algo de dinero, y me contó su vida. Hablaba español con la solvencia peculiar de los inmigrantes rumanos. Me dijo que era ingeniero, y que una serie de desgracias, entre las que se incluían el matrimonio roto y el alcohol, lo habían expulsado a la calle. A veces me veía y a veces no. Nos cruzábamos y él iba arrastrando su maleta excesiva, con el agobio de quien ha acumulado más cosas de las que en realidad necesita, avaro y codicioso de su misma indigencia. En Nueva York hay homeless que son así, que llenan tanto los carros metálicos que apenas pueden empujarlos, de modo que parece que viven esclavizados por ellos, como los millonarios aplastados por lo descomunal de sus fortunas. Volví a ver al exingeniero rumano en una acera más ancha, en una zona de más pujanza, la calle de Alcalá. Ahora, los libros los tenía desplegados sobre un banco y sobre una parte de la acera, no sé si con el propósito de vender alguno, con una ambición de progreso en su miseria, el pelo y la barba ahora más desordenados, los ojos más huidizos, como en un descenso gradual hacia la locura.

Hay otro vecino a la intemperie en quien he observado un declive semejante. Hace unos años, lo veía sentado tras la repisa de un café que daba a la calle, junto al ventanal, escribiendo siempre en una libreta, muy absorto. Tomaba un café con leche, y tenía junto a él una pequeña maleta y un maletín de ángulos metálicos, como de ejecutivo. Por las noches lo veía, siempre solo, mirando la televisión en un bar de tapas y raciones, siempre con el cuaderno, con una taza al lado, nunca un plato de comida. Ahora la maleta es más grande, y más deteriorada. El maletín ha desaparecido. El hombre tiene mucho peor aspecto, y ya no lo veo entrar a los bares. Una noche lo descubrí tapando con unos cartones el rincón de acceso al semisótano de una tienda de cosméticos. Ahora lo veo allí cada noche, encogido tras la pantalla de cartones, con su maleta, sus cartapacios como de archivadores, las extrañas láminas en las que escribe columnas de números y listas de palabras. Resulta que era eso lo que escribía cuando yo lo imaginaba poseído por una solitaria inspiración.

No tener nada ya no es garantía de que uno no pueda ser aún más despojado. Álvaro Sánchez-Martín ha contado en el periódico la historia de Badr El Merroun, un muchacho marroquí de 19 años que llegó a España en patera cuando tenía 14, y que en el tiempo que lleva en la calle ha aprendido unas cuantas habilidades necesarias para la supervivencia. Sabe que en los barrios de la periferia es más fácil encontrar ropa en los contenedores, pero que la comida es más abundante en los cubos de basura del centro de Madrid, aunque también es mayor la competencia: hay más gente rebuscando, y es probable que otro indigente te robe lo que poseías. Pero el peligro mayor, según la experiencia precoz de El Merroun, son los servicios municipales de limpieza. El Ayuntamiento de Madrid no le ofrece plaza en un albergue, ni acceso a los servicios sociales; la Comunidad ha establecido que los extranjeros no empadronados no tienen derecho a la tarjeta de transporte. Pero, según una nueva directiva municipal, los servicios de limpieza están autorizados a quitarles sus pertenencias a los indigentes, y a tirarlas sin que ellos estén delante. Es una perversidad administrativa parecida a la de poner bancos con extrañas formas oblicuas en las calles, o en forma de sillones, con el fin de que se luzca algún diseñador afecto al municipio y se lucre algún concejal o allegado; y también, sobre todo, para que quienes no tienen casa ni tienen nada tampoco tengan un banco en el que tenderse, igual que se ponen pinchos o excrecencias metálicas en escalones o bordillos en los que pudiera sentarse una persona exhausta que no puede pagarse una silla en un bar.

Dice Badr El Merroun que a él le han quitado y tirado tres veces las cosas que tenía. “Le han tirado su ropa, su saco de dormir, su tienda de campaña, los documentos de un curso de comercio que estaba siguiendo y un collar que le regaló su madre”, escribe Sánchez-Martín. En el Madrid de los especuladores urbanos y los ricachones eximidos de pagar impuestos, donde las aceras de todos desaparecen bajo la invasión de las terrazas, y las calles son pistas de velocidad para coches y motos de lujo, verse forzado a dormir en la calle cuando no se tiene dinero ni para alquilar la más pobre habitación ya no es la última ignominia. Vigilaré esta noche por si a mi vecino sin techo lo han desahuciado de su domicilio de cartones.

TODO TERMINÓ BIEN


El cierre de la crisis del hantavirus en España deja una lección para la ciencia: “La salud pública no tiene fronteras”
Este domingo marca el fin de la cuarentena de los españoles que viajaron a bordo del MV Hondius, mientras la crisis sanitaria deja nuevas evidencias sobre el hantavirus e investigaciones en marcha.
David Noriega, 19.06.2026

Todo comenzó en una excursión por el fin del mundo a bordo de un crucero de lujo y terminará este domingo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) había recomendado una cuarentena de 42 días para los pasajeros del buque MV Hondius, donde se detectó el brote de hantavirus que, al menos en España, puede darse por concluido este 21 de junio. De esa 'Odisea Atlántica', como la naviera llamó a la expedición, han quedado algunas lecciones y ha reforzado el convencimiento de los científicos de que “la salud pública no tiene fronteras”.

Desde que el pasado 2 de mayo se notificó el primer caso de hantavirus, la OMS intercambió cientos de notificaciones con diferentes países. Unas 800, en apenas veinte días, según los datos de la organización. Entre ellas, las negociaciones con España para que acogiera el crucero, varado frente a la costa de Cabo Verde, y desembarcara al pasaje, tocado anímicamente por la incertidumbre y el fallecimiento de tres personas que habían viajado en MV Hondius.


Una de las comunicaciones que cambió el curso de la crisis fue la carta que el director de la OMS, Tedros Adhanom, envió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para solicitar formalmente su apoyo en la operación, a última hora de la tarde del 5 de mayo.

Al margen del reconocimiento internacional a España por liderazgo en la gestión de la crisis —y las felicitaciones de las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo o el Papa León XIV, entre otros—, la evolución de la crisis sanitaria implicó “investigaciones epidemiológicas exhaustivas, aislamiento de casos y manejo clínico, evacuaciones médicas, pruebas de laboratorio, rastreo internacional de contactos y medidas de cuarentena y vigilancia”, explican a elDiario.es fuentes de la OMS.

Desde ese 2 de mayo, cuando se notificó el primer caso confirmado y falleció la tercera y última víctima del brote, las autoridades sanitarias realizaron un seguimiento exhaustivo de más de 600 contactos. En España, el grueso del trabajo se desarrolló en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde se internaron para hacer cuarentena los 14 conciudadanos que viajaban en el crucero de lujo.

Dos de esas personas dieron positivo en hantavirus y fueron trasladadas a unidades de aislamiento de alto nivel del hospital militar. La primera superó la enfermedad y fue dada de alta a principios de junio. Sanidad informó que el segundo paciente había recibido el alta este martes. Era el último pasajero del buque que permanecía hospitalizado, porque al resto se les permitió finalizar la cuarentena en sus domicilios a partir del fin de semana del 6 y 7 de junio.


Este domingo marca el fin del seguimiento a los pasajeros del barco en España, pero deja abierta la vía de la colaboración para investigar los efectos del virus hantavirus de la cepa Andes en el cuerpo humano. “Es una ocasión espectacular para ver cómo responde el organismo de cada individuo a nivel inmunitario”, explica la doctora Anabel Negredo, del Centro Nacional de Microbiología (CNM), donde se han analizado todas y cada una de las pruebas PCR que se han realizado en este país.

El brote a bordo del crucero ha aportado nuevas evidencias sobre la transmisión entre humanos, indican los expertos consultados, de la cepa andina del hantavirus. Era algo que ya se sabía, pero los nuevos casos aportan “más información”, apunta el presidente saliente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), Eduardo Satué.

La OMS ha puesto en marcha una “iniciativa mundial coordinada sobre brotes, en la que participan 21 países, con el fin de coordinar y optimizar los esfuerzos de investigación sobre el virus Andes”, indican desde la organización. Esto permitirá mejorar la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico y el manejo de la enfermedad, con una letalidad cercana al 30% y sin tratamiento, también en las zonas de donde es endémico, como Argentina, Uruguay o Chile.

En ese proyecto participa España que analizará la respuesta inmunológica e inflamatoria de los casos de hantavirus diagnosticados en el Centro Nacional de Microbiología. “Esto permitirá ver cómo responde cada individuo a la presencia de la infección sobre la que, al ser tan minoritaria, apenas se conoce su reacción”, explica Negredo.

El CNM trabaja también en analizar las secuencias genéticas de los distintos pacientes, a la búsqueda de alguna característica común. “Lo estamos evaluando y todavía no tenemos una confirmación, porque a algunos países les falta esa secuenciación del genoma, pero si la tuvieran, entonces tendríamos que identificar esa característica y con qué está relacionada: la facilidad de saltar de roedor a humanos, de transmisión, entre humanos...”, señala.

El laboratorio de Negredo en el Centro Nacional de Microbiología se encarga de estudiar y anticiparse a las enfermedades víricas emergentes y las transmitidas por vectores o zoonosis —es decir, por animales, en este caso roedores—. “Detectar virus que no circulan en nuestro país y sabemos que pueden aparecer”, resume la doctora. Esto les permite contar con un arsenal de pruebas diagnósticas, de las que carecen los hospitales. “No tiene sentido que un hospital tenga un kit de diagnóstico para ébola, cuyo mantenimiento cuesta 2.000 euros, cuando quizá no tenga ningún caso nunca”, pone como ejemplo.

“Esta situación nos ha hecho más conscientes de la necesidad de tener métodos diagnósticos para esos patógenos poco frecuentes”, continúa Negredo, que explica que el CNM disponía de PCR para hantavirus, como parte de ese trabajo de previsión, que tuvo que verificar con material biológico facilitado por la OMS: “Eso facilitó mucho asegurarnos de que la metodología que habíamos desarrollado funcionaba”.


Para Satué, la otra lección aprendida que deja el hantavirus es la “necesidad de reforzar las herramientas de coordinación entre administraciones”. A su juicio, la Agencia Estatal de Salud pública, aprobada pero pendiente de desarrollar, debería estar ya operativa para “facilitar el trabajo conjunto cuando ocurran alertas como esta”. Durante los momentos de más incertidumbre, la gestión terminó desembocando en un choque político, con el presidente canario Fernando Clavijo oponiéndose a la llegada del barco a Canarias.

“Las cuestiones de salud pública generan mucha alarma, fundamentada o no. Así que las respuestas no se basan realmente en los datos que tenemos”, considera el experto, que apuesta por “tener protocolizado cómo intervenir en determinadas situaciones, las medidas de protección y los recursos que se van a destinar, en lugar de decidirlo en el momento”. “Por eso es importante que exista la Agencia Estatal, capaz de anticiparse y preparar protocolos de contingencia”, insiste, porque “ningún plan sobrevive a la batalla, pero no puedes ir a la batalla sin un plan”.

OTRO +


Starmer planea dimitir este mismo lunes y permitir que el exalcalde de Mánchester sea el nuevo primer ministro
El diario ‘The Observer’ ha adelantado la posible decisión del jefe de Gobierno. Donald Trump ha dado por sentada la renuncia en la red social Truth.
Rafa de Miguel, 21.06.2026

Keir Starmer ha decidido rendirse y planea anunciar su dimisión como primer ministro del Reino Unido este lunes, según ha adelantado el diario The Observer y da ya por sentado este domingo la mayoría de la prensa británica.

Después de haber consultado a sus ministros, miembros del Partido Laborista y representantes sindicales, Starmer ha llegado a la conclusión de que debe dar paso al favorito de las bases, el exalcalde de Mánchester Andy Burnham, si quiere evitar una rebelión que acabaría expulsándole del cargo esta misma semana, según señalan varios diarios. El conjunto del Gobierno tenía planeado reunirse, como es habitual, el próximo martes y todo apuntaba a una dimisión en cadena de ministros para forzar los acontecimientos.

El tono que utiliza Downing Street ya no es el de resistencia numantina que hasta ahora había expresado el primer ministro. “Además de trabajar intensamente a lo largo del fin de semana, creo que ha tenido tiempo de reflexionar sobre la realidad política, los desafíos y las oportunidades a los que debe hacer frente”, ha señalado en Sky News el ministro de Negocios, Peter Kyle, que pudo mantener una larga conversación con Starmer el viernes.

Al menos cuatro ministros le han pedido ya expresamente que se eche a un lado y establezca un calendario de retirada: la titular de Exteriores, Yvette Cooper; el de Lucha contra el Cambio Climático, Ed Miliband; la del Interior, Shabana Mahmood; y la de Transportes, Heidi Alexander.

Hasta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se distanció mucho de Starmer después de que éste negara el uso de las bases británicas para lanzar la ofensiva contra Irán, ha dado este domingo por sentada la renuncia del primer ministro: “Keir Starmer dimitirá como primer ministro del Reino Unido. Ha fracasado gravemente en dos asuntos muy importantes: inmigración y energía (Abrid ya el petróleo del Mar del Norte). Le deseo que vaya bien”, ha escrito Trump en la red social Truth, de su propiedad.

Burnham logró imponerse el pasado jueves a la ultraderecha de Nigel Farage en la elección parcial de Makerfield, lo que le permitió lograr un escaño de diputado y estar ya en condiciones de activar un proceso de primarias.

La dimensión de la victoria fue tal que acabó de convencer a muchos diputados laboristas de que el exalcalde de Mánchester es el único político capaz de rescatar al partido y al Gobierno del foso de impopularidad en que se halla sumido, según todas las encuestas, y de frenar el avance de Farage, al que muchos veían con temor como el inevitable próximo primer ministro del Reino Unido en unas futuras elecciones generales.

Burnham obtuvo más del 50% de los votos, y reunió él solo más apoyos que el resto de candidatos. No solo dejó atrás con holgura a las dos formaciones de ultraderecha, Reform UK y Restore Britain, sino que redujo casi a la irrelevancia a los Verdes y a los liberales demócratas, las dos formaciones que hasta ahora habían ido acumulando voto progresista en todos los comicios municipales o autonómicos.

Desde entonces, la presión sobre Starmer no ha cesado. Aunque el primer ministro sostiene hasta ahora oficialmente que no piensa rendirse, y que de haber unas primarias también competirá, cada vez eran más las voces que le acusaban de no entender la realidad y le transmitían que su posición es insostenible.

Burnham y su equipo decidieron permitir que el primer ministro reflexionara sobre su situación política durante el fin de semana, para que fuera él quien eligiera la salida que considerara más razonable y menos traumática para el partido y para el país. Pero le transmitieron claramente que el exalcalde, que tomará posesión de su escaño de diputado este mismo lunes, cuenta ya con el apoyo expreso de más de la mitad de un grupo parlamentario de 400 miembros.

El proceso de primarias

Las reglas establecen que para poder activar un proceso de primarias es necesario contar con las firmas del 20% de ese grupo. Es decir, ochenta diputados ,más la propia firma del aspirante.

Desde que el hundimiento del Partido Laborista, en las elecciones municipales de Inglaterra y autonómicas de Escocia y Gales del 7 de mayo, puso contra las cuerdas y en una situación sin salida al actual primer ministro, han sido varios los candidatos dispuestos a postularse como reemplazos, aunque ninguno lo hiciera oficial. El exministro de Justicia Wes Streeting, cuya dimisión dejó claro que Starmer perdía apoyos aceleradamente, ha sido el más evidente. Pero también el más cuestionado.

El ala más a la izquierda del partido estaba dispuesta a plantar batalla a Streeting si hubiera acelerado el proceso de primarias antes de que Burnham hubiera tenido tiempo de conseguir el necesario escaño. Nombres como el de Angela Rayner, ex viceprimera ministra o el del actual ministro Miliband se pusieron sobre la mesa.

La victoria de Burnham ha convertido su elección como primer ministro en algo casi inevitable. Si ningún otro aspirante decidiera seguir adelante, y si Starmer se retirara de escena y decidiera no competir por su puesto, el excalde sería elegido prácticamente por aclamación, en un proceso de primarias más formalista que real. Sin embargo, todavía algunas voces del laborismo defienden que haya una competición efectiva de candidatos, para poder dar legitimidad al triunfador y liberarlo en alguna medida de los compromisos electorales con que Starmer logró acceder al poder en julio de 2024.

En Chequers, la residencia oficial de descanso del primer ministro, Starmer solo ha expresado públicamente, a través de la red social X, una felicitación por el día del padre, que en el Reino Unido se celebra este domingo: “Ser padre es la mayor de las alegrías. Hoy pienso en mi padre, y en el padre que soy para mis hijos gracias a él. Feliz día del padre”, ha escrito.

Si se consuma la dimisión y Burnham sustituye a Starmer, el Reino Unido tendrá su séptimo primer ministro en una década, justo cuando se cumplen diez años del referéndum del Brexit, que empujó al país a una inestabilidad de la que no logra salir.

El nuevo inquilino de Downing Street heredará una situación compleja respecto a las relaciones entre Londres y Bruselas. Si el Gobierno de Starmer centró sus esfuerzos en lograr un mayor acercamiento a Europa y un “reinicio” de las relaciones que reparara los destrozos de aquel divorcio, la realidad es que lo conseguido hasta ahora ha sido más bien modesto. Y las líneas rojas prometidas en el programa electoral ―nada de reingresar en el mercado interior o el espacio común aduanero, y nada de plantear la reincorporación a la UE― siguen vigentes.

Burnham no ha escondido nunca su rechazo al Brexit y su deseo de que la próxima generación de británicos protagonice el regreso a la Unión Europea, pero no mencionó el asunto durante su campaña en Makerfield (donde una abrumadora mayoría de vecinos respaldó la salida de la UE en el referéndum de 2016), y es consciente de que, por mucho que las encuestas señalen cómo una mayoría de ciudadanos se arrepiente ya de aquella decisión, cualquier intento de revertirla puede sumergir de nuevo al Reino Unido en años de parálisis y agrios debates.

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ZARZUELA PARA UN DOMINGO

Tomás Bretón, *La verbena de la Paloma.
Seguidillas.

ICH WÜRDE GERNE IN BERLIN LEBEN


Cualquier disculpa para viajar se agradece, ¿o no? En nuestro caso ha sido un concierto del grupo de Tennessee "Kings of Leon", curiosamente formado por tres hermanos, Caleb, Nathan y Jared Followill y su primo Matthew Followill, donde cada miembro de la familia es conocido por su segundo nombre en vez del primero. El nombre del grupo deriva del padre y abuelo de Nathan, Caleb y Jared, los dos llamados Leon. El concierto se celebraba en un castillo, el Zitadell Sapandau, y allí nos plantamos el jueves por la tarda, un día después de nuestra llagada a Berlín. En esta ocasión también "disfrutamos" de más calor que el esperado, entre 30° y 32° durante el día, de manera que los pateos o paseos en bicicleta se hicieron algo durillos. 
Era ésta mi primera experiencia "Berlín en bici" y les aseguro que ha sido fantástica; una manera magnífica de recorrerse la ciudad (a pesar del solajero), bicicletas eléctricas fáciles de conducir, con asiento ajustable y cesta delantera que siempre viene bien. Incluso llevan incorporado un ingenioso y pequeño artilugio para colocar el móvil ya que conducir con GPS se hace imprescindible, de manera que es seguro, rápido, barato y extremadamente útil. Cruzar el Tiergarten o atravesar la Puerta de Brandenburgo se hizo muy emocionante, además de hacer un poco de ejercicio, claro.
Llegamos a Berlín el miércoles por la noche, casi con el tiempo justo de registrarnos en el hotel y cenar algo antas de acostarnos. El jueves teníamos un programa completo y por la tarde, ir y volver al concierto nos tomaría bastante tiempo, como así fue. El hotel bien, bastante nuevo, bien situado, junto a Reichpietschufer, a tiro de piedra de la maravillosa Shell Haus (edificio construido entre 1930 y 1932 según un diseño del arquitecto Emil Fahrenkamp), una joya.











Pasear por Berlín es siempre un placer, no sólo porque está llena de parques, porque es una ciudad vital, animada y con una arquitectura maravillosa que siempre te sorprende. Muchos de los pasos fueron en bicicleta y montado en ella no es fácil sacar fotos, pero aún así me las ingenié, entre paradas estratégicas u otros paseos a pie, para tomar muchas fotografías de aquello que me iba encontrando por el camino, sobre todo de arquitectura anónima más o menos modesta, edificios residenciales, escaparates, naturaleza, etc.






















La mañana del jueves nos esperaban dos visitas, el concierto sería por la tarde. Primero teníamos cita para visitar la cúpula (construida en 1993) de Norman Foster en el Parlamento, el famoso edificio del Reichstag. Con la reunificación alemana y la decisión de trasladar la capital de Bonn a Berlín, se decidió que el edificio del Reichstag fuese reconstruido con una nueva cúpula que se identificase con una Alemania unida. El arquitecto Norman Foster ganó un concurso para el diseño y reconstrucción de la cúpula en 1993. Foster quiso que la cúpula fuese un cilindro, después de su original diseño de un parasol, que fue rechazado debido a su costo. El diseño de la cúpula fue al principio polémico, pero ha llegado a ser uno de los mayores atractivos de Berlín. Parece que Calatrava, que no ganó el concurso (¡alabado sea el Señor!), acabó diciendo de Foster era un arquitecto mediocre. C'est la vie!
Desgraciadamente, el interior de la cúpula estaba en labores de mantenimiento y no pudimos acceder a ella. Sea pues éste un motivo como otro cualquiera para volver a visitar Berlín.













Y tras Foster... ¡¡¡Mies!!! Por fin logré visitar la Neue Nationalgalerie, edificio construido en 1968 por uno de mis arquitectos favoritos, Mies van der Rohe, joya entre las joyas, recientemente renovado por el estudio de David Chipperfield, de ahí que no pudiera haberlo visto en mi viaje anterior al estar cerrado.










































Esta película de Fritz Lang, "Metrópolis", la vimos hace algunos años en el cine Castro de San Francisco; una copia original arreglada. Una pasada.








Imposible describir la emoción se pasear por ese maravilloso y enorme espacio, sentarme en la silla Barcelona, fijarme y disfrutar cada elemento arquitectónico, la madera, los mármoles verdes, el acero de la estructura, los pavimentos... Nuestro estudio proyectó el tanatorio SERVISA en Tenerife y los pilares metálicos de la entrada son un modestísimo homenaje a Mies. No hablo más, las fotos hablan por sí solas. Por cierto, coincidimos con una exposición interesantísima de Brancusi, el famosísimo artista rumano, en la sala principal del museo, arriba; en la planta baja vimos otras exposiciones también.















Salimos de la Neue Nationalgalerie con tiempo para comer y visitar antes otra interesante galería, ésta en Bülowstraße 7, adonde fuimos en bici. Se trata del museo URBAN NATION de arte contemporáneo. 



















Se acercaba la hora del concierto y todavía no habíamos resuelto el desplazamiento, muy lejos para ir en bicicleta. Finalmente optamos por un UBER que nos dejó en el Zitadel Spandau, una suerte de castillo en las afueras donde estaba instalado el escenario y, al llegar, ya estaba lleno de gente, casi repleto. En casa había hecho la tarea escuchando su música en Spotify para que el concierto no se me hiciera muy largo. Ahora, estos alemanes son muy raros, el concierto empezó a las 8 y, tras una hora y media, seguía siendo de día. ¡Un concierto de rock de día! Ya ven.






Terminado el concierto volvimos en UBER al centro, directos a Alexanderplatz a buscar algún sitio rico para cenar en Mitte, un barrio que nos encanta.











Otro día más, terminadas las primeras visitas programadas y el concierto seguimos con la Boros Collection, una colección privada de arte moderno emplazada en un antiguo búnker. Únicamente pude sacar un par de fotos a la entrada, después no dejaban, de manera que, salvo las primeras y el exterior, las fotos son bajadas de Internet. El edificio de lo más interesante, la colección... bueno, me aburrió un poco, todo he de decirlo.












Empezábamos ya la última etapa del viaje con mucho calor, tanto que los paseos en bici o caminando fueron infernales. Continuamos con un viaje en barco por el río Spree y la subida a la torre de TV en Alexanderplatz, imposible parecer más un guiri de catálogo. Pero valió la pena.














Las últimas visitas fueron completamente arquitectónicas, empezando por la Biblioteca Estatal de Berlín (Sede 2), el edificio más nuevo del Kulturforum en Potsdamer Straße , diseñada por Hans Scharoun y Edgar Wisniewski. La construcción comenzó en 1967 para albergar aquellas partes de las propiedades evacuadas de la biblioteca de las zonas de ocupación aliadas occidentales al final de la Segunda Guerra Mundial y se abrió al público en 1978, renovado de 1999 a 2001. Desgraciadamente, a la sala de lectura se debía acceder con un carné, así que no pudimos entrar.







Después de la biblioteca y a dos pasos de ésta nos encontrábamos a las puerta del magnífico edificio de la Filarmónica de Berlín, nuestra última visita programada, esta vez guiada. Una visita imprescindible para un arquitecto, para cualquier amante de la música o de la belleza en general. Una obra de arte de la arquitectura, absolutamente innovador en el momento de su construcción y con una historia más que interesante. 


Durante la Segunda Guerra Mundial, la antigua Filarmónica fue destruida en un ataque aéreo aliado el 30 de enero 1944. En 1956 se convoca un concurso de un nuevo edificio para la Orquesta Filarmónica de Berlín, por lo que se animó a 14 arquitectos a participar. Un año después, en enero de 1957, el diseño de realizado por Hans Scharoun gana el primer premio, pero por desavenencias, su plan no se llevó a cabo y en su lugar se le encargó a otro arquitecto, aunque finalmente pudo construirlo.
La elección del lugar fue una señal en contra de la megalomanía del nazismo, pues el lugar es adyacente al que fue el edificio administrativo de la Acción Nacional Socialista, edificio que fue gravemente dañado en los bombardeos de 1944 y posteriormente demolido.
La nueva Filarmónica emergió finalmente como la primera construcción prevista en el período de posguerra para el Kulturforum. Abrió sus puertas el 15 de octubre de 1963. Su costo ascendió a unos 17 millones de marcos, unos 35 millones de euros con la inflación actual.
Este edificio asimétrico con un salón principal de conciertos en forma de pentágono, ofrece a la audiencia posiciones realmente buenas para ver el escenario, dado que la altura de las cubiertas se incrementa de forma irregular para favorecer su visibilidad y perceptibilidad, introduciendo una atmósfera especial y una mayor dialéctica entre los artistas y el público. La excelente acústica de la sala hace que el sonido sea mejor y más cercano al espectador. Se comenta que se puede distinguir cada una de las voces de los instrumentos desde cualquier asiento, este cerca o lejos del escenario. La sala cuenta con 2.440 asientos.
La Filarmónica fue la primera sala de conciertos en colocar el escenario entre el público. Este concepto sería adquirido posteriormente por muchas otras salas de conciertos, establecido así un estándar. Algunas de las más importantes son: Sydney Opera House (Jørn Utzon, 1973), Boettcher Concert Hall, Denver (Hardy Holzman Pfeiffer 1978), Leipzig Gewandhaus (Rudolf Skoda y Volker Victoria, 1981), Suntory Hall, Tokyo (Shoichi Sano, 1986). Por otro lado, entre los edificios más importantes construidos recientemente que utilizan este estándar establecido por Scharoun están: Parco della Musica, Roma (Renzo Piano, 2002), Walt Disney Concert Hall, Los Ángeles (Frank Gehry, 2003), DR Koncerthuset, Copenhague (Jean Nouvel, 2009), Musiikkitalo, Helsinki (Marko Kivistö, 2011), Filarmónica del Elba, Hamburgo (Herzog & de Meuron, Vorauss, 2016).
La ruptura con la tradición, al disponer la sala de conciertos en una posición central será interpretada por los críticos como una redefinición de la construcción social del concierto.
La visita duró algo más de una hora y en ella pudimos recorrer ambas salas, la sinfónica y la de cámara. Todos sus detalles son dignos de estudio, desde las cabinas de teléfono, ahora sin uso, a las lámparas, barandillas, apliques, colores, vidrio, el pavimento... Desde la entrada ya se disfruta de un ambiente tan espectacular que uno intuye lo que se va a encontrar dentro de las salas, como así es. La pena fue no haber tenido entradas para el concierto de esa misma marte de la Filarmónica, otra vez será. Hace años tuve la oportunidad de escucharla en Tenerife, dentro del Festival de Música de Canarias de aquel año, que no recuerdo cuál fue.


























Sala sinfónica ↓












Sala de cámara ↓













Y se termina el viaje, lo bueno no dura siempre. Último paseo por la ciudad, esta vez a pie, una parada en un food/cocktail truck que amenizaba con música de jazz, un helado en Potsdamer Platz, visita al Monumento al Holocausto y cena en un libanés cerca de la Puerta de Brandemburgo para acabar el viaje. Luego poco más que contar salvo el largo y aburrido vuelo de vuelta a Gran Canaria la mañana siguiente.
Tristes por dejar esta ciudad que nos encanta y donde podríamos vivir, ahora con la cabeza puesta en otro lugar. Ya saben, el que no se consuela es porque no quiere.











Kings of Leon, *Use somebody.