miércoles, 17 de junio de 2026
BLOOMBERG DIXIT
“Es probable que la IA no produzca ni un apocalipsis laboral ni una utopía de productividad, sino algo más difícil de medir: una degradación silenciosa de la calidad de los empleos que permanezcan”, según Bloomberg.
El paralelismo con Marx es obvio e intencionado: lo que el capitalismo industrial hizo con el trabajo en el siglo XIX —vaciarlo de contenido, fragmentarlo, alienar al trabajador de su obra—, la IA podría estar repitiéndolo ahora en el sector servicios y el trabajo cognitivo. No te quita el trabajo, te lo convierte en algo mecánico, supervisado y sin autonomía. Alienación 2.0, podría decirse.
martes, 16 de junio de 2026
DE LO QUE NO SE HABLA NO EXISTE
Pablo León, 16.06.2026
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Madrid celebra el Orgullo más multitudinario de España y uno de los más icónicos del mundo. También acoge la manifestación estatal en defensa de los derechos LGTBIQ+ (este año, el sábado 4 de julio). Sin embargo, desde sus principales instituciones, Ayuntamiento y Comunidad, ambas gobernadas por el PP con mayoría absoluta, obvian instalar la bandera LGTBIQ+ en sus respectivas sedes. “Madrid está implicado en esta fiesta”, ha dicho la vicealcaldesa de la ciudad tras admitir que la enseña no ondeará en ningún edificio institucional, como lleva ocurriendo desde la llegada a Cibeles de José Luis Martínez Almeida, para después definir lo de la bandera como una “polémica” que “ensucia la fiesta”.
El Orgullo no es una fiesta. O no solo. Es un momento de reivindicación que se visualiza con una explosión de alegría. Se podría definir como una manifiestación, que celebra los derechos conseguidos, a la vez que reclama nuevos avances. Gracias a esa lucha, España ha ascendido al primer puesto del Mapa Arcoíris, que elabora anualmente la organización internacional LGTBIQ+ ILGA-Europe.
“Madrid está posicionado a nivel global como un referente LGTBIQ+, y, a la vez, tiene unas instituciones políticas que, aunque no se muestran del todo hostiles, se posicionan en los márgenes de la defensa de nuestros derechos y juegan con ellos”, afirma Ronny de la Cruz, presidente de Cogam, la principal organización LGTBIQ+ de la capital. “Es algo que viene motivado por el interés ideológico del PP de intentar absorber a la extrema derecha, por eso hace guiños a la lgtbifobia de Vox”, añade De la Cruz.
Aunque muchas ciudades y comunidades aún no han mostrado su posición, Madrid no será la única que no instale la enseña arcoíris. Así ha sido otros años y casi la totalidad de las ciudades y regiones que no lo han hecho estaban gobernadas bien por el PP, bien por una coalición de los conservadores con los ultras de Vox. Para justificar su negativa a instalarlas, han argumentado que “hay una normativa que establece una serie de banderas oficiales que tiene que ondear en los edificios institucionales”. Esto lo ha dicho este año el alcalde de Madrid.
Esa normativa existe, pero hace referencia a banderas políticas, no a enseñas que defiendan los derechos humanos. Y así lo avalan cinco sentencias del Tribunal Supremo, la primera de 2024, que ha dictaminado que la bandera arcoíris “no es un símbolo de significación partidista” y que tampoco “propugna ningún tipo de enfrentamiento”, sino que “proyecta la igualdad entre las personas, valor reconocido por la Constitución y por la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea”.
Por su parte, desde el PSOE de Madrid ya han anunciado que llevará a los plenos de los 21 distritos de la capital una iniciativa para instar a las Juntas municipales a exhibir la bandera LGTBIQ+ en las fachadas de los edificios públicos durante el Orgullo.
“El Supremo ha dejado claro que la bandera LGTBIQ+ no es partidista, sino una bandera de igualdad, de reclamación de derechos humanos”, resume Miguel Ángel Aguilar, responsable de la Unidad de delitos de odio y discriminación de la Fiscalía General del Estado. “Como demócratas, es algo que debería concernirnos a todos”, añade.
Las idas y venidas de la bandera arcoíris no es algo que solo ocurre en España. A comienzo de este año, el Gobierno de Donald Trump retiró la enseña del Monumento Nacional de Stonewall, cuna de la lucha por los derechos LGTBIQ+ y lugar que dio origen a la conmemoración, el 28 de junio, del Día internacional del Orgullo. Lo hizo después de la publicación de un memorándum que buscaba “orientar sobre las políticas y procedimientos para la exhibición e izado de banderas y estandartes” en sitios oficiales. (Se parece mucho al argumentario de las banderas oficiales y los edificios institucionales).
La realidad es que, retorciendo la ley y con una falsa institucionalidad, la Administración Trump pretendía, además de politizar la igualdad, borrar un icono y eliminar referentes. La visibilidad ha sido una de las estrategias más poderosas en la lucha por la igualdad LGTBIQ+ de los últimos años, de ahí ese interés por invisibilizarnos. Gracias a la presión ciudadana, y a la resistencia de las autoridades de Nueva York, gobernadas por los demócratas, la bandera fue restituida.
Con un ataque a la bandera arcoíris, vetándola y persiguiéndola, comenzó Vladímir Putin a instaurar una lgtbifobia de Estado. En 2013, el Gobierno de Rusia aprobó su ley de propaganda, con la que comenzó a multar a todo aquel que hablara o mostrara la diversidad sexual y de género así como los símbolos que la representaban. Actualmente, hacerlo puede conllevar cargos de extremismo político.
MEMOS, JETAS Y OTROS
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Leo esta noticia y me revuelvo, generalizar es lo que tiene. Estuve trabajando como "funcionario" (la verdad es que era laboral indefinido ¿o fijo? en puesto de funcionario, que para el caso es lo mismo) 20 años, que aunque para Gardel no sea nada, lo es, lo fue, y mucho.
En mi caso, en todos esos años cogí 2 bajas, la primera de 3 días y la segunda de 4 meses y ambas, casualmente, por el mismo motivo que ahora no viene al caso. Les aseguro que el motivo era serio.
En mi trabajo no éramos demasiados, se trataba de un Ayuntamiento pequeño, a lo sumo seríamos unos 200 trabajadores, y les aseguro que, en general, la gente no se coge bajas por la cara, aunque imagino que alguno habría, no lo dudo. Mi reflexión va por otros derroteros, las "bajas de mentira" dependen de dos cosas, la primera es la ética del trabajador, o se tiene o no, como tantas otras virtudes o defectos. Pero lo segundo me parece más grave y he ahí el quid de la cuestión, adonde habría que ir para erradicar el asunto.
Las "bajas de mentira" existen porque un médico la ha firmado, poco más que añadir.
el derecho a una baja es legal, hasta diría inalienable, y no se puede generalizar diciendo que el absentismo es porque los jóvenes son unos memos. Ahora, si de verdad hay casos donde éste no está justificado, acudan a la fuente, miren la razón por la que se le ha dado la baja y después volvemos a hablar del asunto.
PD. Sé de dos casos sobre jetas, el primero una compañera que estuvo varios meses de baja mientras estudiaba para unas oposiciones y el alta, oh magia, la obtuvo el día antes del examen. Palabra.
En otra Administración -esto me lo contó una amiga médico- una chica se acerca a la consulta con un fuerte dolor en el brazo derecho, un dolor invalidante, etc.. Mi amiga, que no se creía demasiado el asunto, dejó caer algo al suelo frente a ella y la susodicha, por inercia, rápidamente se agachó con su brazo malo malísimo a recogerlo.
Hay de todo, como en botica.
QUIEN ESTÁ EN MADRID ES DE MADRID
Me pregunto cómo no se les habrá ocurrido en la Comunidad de Madrid utilizar un trozo de tela como lo que hicieron los nazis con los judíos durante los albores de la 2ª Guerra Mundial y en la propia guerra, con lo cómodo que era. Así, mientras caminas por la Gran Vía, por ejemplo, si eres inmigrante lo podrá saber todo el mundo en el acto.
Prioridad regional
Además de xenófoba, la medida que quiere plantar la Comunidad de Madrid en materia de transporte demuestra un profundo desprecio por lo público, que pasa a concebirse como algo fragmentario y excluyente.
Pilar Mera, 16.06.2026
“Quien está en Madrid es de Madrid”, dijo León XIV hace apenas una semana. Pero quienes compraban con entusiasmo el 100% de su discurso no han tardado ni un día en enmendarlo. El viernes, mientras el Papa volvía a Roma, el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicaba como requisito para conseguir la tarjeta personal de transporte público la obligación de estar empadronado. La exigencia llega, no por casualidad, cuando el abono de transportes se ha convertido en un papel clave para el proceso de regularización extraordinaria abierto por el Gobierno de Pedro Sánchez. Una manera sencilla de justificar arraigo y permanencia continuada en territorio español se convierte, de pronto, en una meta imposible. La “prioridad nacional” se disfraza de prioridad regional. Madrid ya no somos todos.
La medida estaba prevista desde 2011, justifican desde la Comunidad. Que 15 años no son nada, podría cantarles Carlos Gardel. La otra cantinela que ha resonado estos días es que los madrileños solo subvencionan a los madrileños. Como si el abono no incluyese el cercanías, transporte de titularidad nacional. Como si los no residentes que trabajan y pagan sus impuestos en Madrid no contribuyesen también a la parte comunitaria. Como si las políticas de subvención del transporte público no partiesen del Gobierno central. Como si lo público fuese un cajero de ida y vuelta.
Analizada en profundidad, la medida no solo destila xenofobia. En el fondo late un profundo desprecio por lo público, que pasa a concebirse como algo fragmentario y excluyente, desde una ideología que apuesta por subvencionar al que más tiene y reducir la cobertura del Estado a una caridad malentendida. Y que nadie se queje, encima de que recibe limosna. Es la misma filosofía con la que Vox propone reducir a tres los tramos del IRPF. Una medida que iguala a quienes cobran 22.000 euros con quienes ganan 69.000. Que reduce en casi 20 puntos la tributación de quienes ganan 300.000. Que haría caer a la mitad los ingresos del Estado. Ya se sabe. El que tiene, que se pague su sanidad, su educación, sus cuidados… El resto, que se apañe con lo que pueda recibir el Estado o que se aguante. Un razonamiento similar a quien propone reducir las pensiones como respuesta a que la renta de los pensionistas supere a la de los jóvenes. Que las pensiones se actualicen, y los salarios no, debe ser un detalle sin importancia.
A ver si al final vamos a descubrir que la batalla cultural es sobre todo material.
ESTO NO ES POLÍTICA, DICEN
Debe haber muchísimas posibilidades de que Begoña Gómez, la esposa de Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España, huya del país una noche sin luna, estoy convencido de ello, como así parecen estarlo los de Hazte Oír, la joya de la corona de las asociaciones españolas. Esto y el mundial de fútbol me tienen en un sinvivir. Se diría que de este asunto depende la paz y el equilibrio geopolítico del mundo mundial.
Hablando en serio, vaya cruz le ha caído a esta pobre señora.
6 HOTELES
MORIR POR LA ÓPERA
L'Europa riconosciuta es una ópera en tres actos de Antonio Salieri hecha a manera de dramma per musica con el libreto en italiano de Mattia Verazzi.
La ópera toma lugar en Tiro y cuenta una historia de amor, violencia y discordia política en tiempos antiguos. El personaje principal, Europa, fue la amante de Zeus y ayuda a resolver todo los desacuerdos luego de reconocer su identidad –por eso el título “Europa Reconocida”. Aunque de forma tradicional es una ópera seria este trabajo se diferencia de las características de este género. Por ejemplo: un asesinato es visto en escena y un final extendido es usado en los dos actos, una práctica más propia de la opera buffa. Musicalmente, la ópera sigue el esquema tradicional aria-recitativo, con abundante colocatura al uso italiano de la época, recurriendo al agudo y ágiles saltos vocales.
Se representó por primera vez con motivo de la inauguración del Teatro de la Scala de Milán el 3 de agosto de 1778, y fue recuperada después de un largo olvido para la reapertura del mismo teatro el 7 de diciembre de 2004, bajo la dirección del director de orquesta Riccardo Muti.
La ópera fue presentada para la inauguración del Teatro de la Scala el 3 de agosto de 1778 pero no se volvió a presentar hasta el 7 de diciembre del 2004 para la reapertura luego de reparaciones. Dado que el trabajo no había sido representado por tanto tiempo, el teatro tuvo que reimprimir la partitura usando la original en la librería de la Scala.
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Salieri, "L'Europa riconosciuta". *Numi, repiro!
UNA SERIE DURA
Vimos anoche el último episodio de la serie británica "Half Man", difícil de encasillarla. De entrada lo más rápido sería decir que la serie -miniserie, sólo tiene 6 capítulos- es muy, muy dura. Es verdad que nos la recomendó un amigo y sus palabras fueron "la serie es dura", difícil de ver, y claro, eso fue lo que nos enganchó, por decirlo de alguna manera.
Los dos personajes, en dos etapas de su vida, estudiantes y adultos, hermanos y absolutamente destructivos con ellos mismos y con los demás, tienen una existencia tan compleja que nunca ves un rayo de luz y, cuando crees verlo, éste es puro espejismo. Relaciones tóxicas llevadas al extremo, enamoramientos que no lo son y violencia (mucha), física y sexual. Quienes hemos tenido la desgracia de conocer a personas realmente tóxicas, de catálogo, sabemos el sufrimiento que se padece hasta que llega la liberación completa.
El famoso grupo de reseñas y críticas de cine Rotten Tomatoes la clasifica con un 78% de aprobación y dice de ella: "Richard Gadd ofrece una segunda entrega sombría y desoladora que se atreve a explorar las profundidades de la masculinidad tóxica y la represión en una historia compleja e inquietante que resulta en una serie de televisión inquietantemente buena".
La serie está creada, escrita, producida y protagonizada por Richard Gadd, protagonizada por Gadd y Stuart Campbell (en su versión joven) como Rubens Pallister; y por Jamie Bell y Mitchell Robertson (en su versión joven) como Niall Kennedy.
Ruben (Stuart Campbell) y Niall (Mitchell Robertson) crecieron como hermanos a pesar de no estar emparentados por sangre: uno fuerte y ferozmente leal, el otro tranquilo y gentil. Treinta años después, se reencuentran en la boda de Niall (Jamie Bell), pero Ruben (Richard Gadd) parece inquieto y nervioso. Cuando estalla un repentino acto de violencia, la historia retrocede a su pasado compartido, revelando cómo se forjó su vínculo y cómo incluso las relaciones más cercanas pueden llegar a desmoronarse.
Respecto a Richard Gadd, anteriormente escribió, produjo y protagonizó la serie Baby Reindeer (Mi reno de peluche) para Netflix, basada en su propia experiencia personal.
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