viernes, 12 de junio de 2026

UNIVERSIDAD


Lo siento por ese chaval
El piso de estudiantes era, para los chicos de pueblo, el trampolín a la emancipación y una trinchera urbana de resistencia al sistema. Ahora está en peligro de extinción.
Paco Cerdá, 12.06.2026

Fue vaciando el piso de mi abuelo cuando apareció la revista olvidada. La abrí. Contenía uno de mis primeros artículos. En él recordaba la gran aventura vital que para un chico de pueblo suponía irse a Valencia a estudiar. Ya ha pasado casi un cuarto de siglo, pero en mi memoria sigue intacta aquella imagen. Hay un chico de 18 años tumbado en el camastro de un cuartucho caluroso al que sus compañeros llaman ratonera. Lee un libro de Francisco Peregil, el reportero al que más admira, ese reportero que algún día sueña ser. Suena airada la voz de Raimon por el radiocedé. Sobre el cabecero de la cama hay un cartel del año 36 con unos niños tristes, caras de hambre y brazaletes negros. Per ells! Vota les esquerres. Por la ventana ve ocho carriles para el tráfico y otros dos para el tranvía: monotonía urbana tras los cristales. Qué distinto todo al pueblo. Sobre todo, la independencia. Esa desconocida sensación de libertad. Los ojos que no te escrutan. La pregunta que no te aguarda. El pasado que no cuenta. Todo idealizado, claro: así era la juventud, así es la nostalgia.

El recuerdo ha regresado en estos días amorfos del final de curso, cuando el vía crucis de la selectividad desembocaba en la aventura de buscar piso para el curso siguiente. Pero no ha vuelto por melancolía: a quién le queda tiempo hoy para las magdalenas de Proust. El disparadero ha sido una noticia cruda. Dice el titular que los universitarios afrontan el curso más caro de la historia con habitaciones en Valencia a 500 euros al mes. Yo pagaba 135 euros: casi cuatro veces menos. Antes de que pueda improvisar una mínima reflexión, leo el comentario de una persona que se pregunta, con tono elegíaco, qué será de la Valencia universitaria. Qué será de la ciudad llena de jóvenes estudiantes de todas las comarcas. Qué será del ir a estudiar a Valencia como etapa vital de emancipación y entrada en la adultez. Nada quedará. Solo una ciudad de guiris y alquileres turísticos.

Es Valencia. Es Madrid. Es Barcelona. Es Granada. Es Palma. Es San Sebastián. Son algunas ciudades españolas más. Cada vez es más difícil, cuando no imposible, que un chico humilde de pueblo que rellena la beca y pone bracero y auxiliar administrativa en las casillas de las profesiones paternas pueda quedarse a vivir en la gran ciudad en la que estudia. Ya no puede permitirse estudiar en la universidad pública y vivir en esa ciudad. Es un veto práctico a su vida como universitario. Así lo ha decretado el mercado inmobiliario y la dejadez política: si eres de pueblo y clase obrera, casi mejor no estudies, como ocurría hace medio siglo por razones económicas. En mi pueblo era famoso el único chico que había podido ir a estudiar a la Universidad cuando mi padre era joven. Aquel mundo de ayer todavía me impresiona: ni siquiera poder contemplar la opción.

Alguien alegará: puede ir y volver cada día con el transporte público. Seguramente lo dirá quien no ha tenido que pasarse una hora larga de ida y otra hora larga de vuelta en el tren para ir a estudiar y que luego tu padre te deje y tu madre te recoja en la estación para llevarte otra vez al pueblo, y así un día y otro y otro más, y así cuatro años seguidos, porque vives en un pueblo pequeño y por allí no pasa el tren. Seguramente lo dirá quien no sufre, en el país de la alta velocidad japonesa sin ejecutivos nipones, el desmantelamiento de facto que se ha producido en los trenes de cercanías: más lentos, mucho más impuntuales, algo sombríos ya.

Otro alguien alegará: que estudie en las universidades por internet, esa burbuja privada que ha engordado sin límites para enriquecer bolsillos que hablan poco latín salvo el gaudeamus igitur de la cuenta final. Seguramente lo dirá quien entiende la vida universitaria como una acumulación de créditos para recibir un título enmarcado firmado por el Rey. Porque aquel universitario rural que no puede vivir donde estudia ni acceder a la ciudad tampoco tiene tiempo para apuntarse a un grupo de teatro, ver una exposición, acudir a una conferencia, visitar grandes librerías, trabar amistades nuevas, pasar un atardecer conversando en un café con gente distinta o tener un camastro íntimo donde poder volar con otra persona más allá de una pantalla. Además: con 18 años, estudiar aislado frente al ordenador crea un perfil individualista temible como sociedad.

O no tan temible. Depende de quien lo mire.

La rebeldía universitaria contribuyó decisivamente al despertar antifranquista de la sociedad española. El silencio de posguerra y aquel entorno universitario de sistemática depuración —catedráticos fusilados, rectores exiliados, profesores apartados, las clases vencedoras copando todos los bancos de clase— dejó paso a la protesta creciente de una nueva generación estudiantil, nacida tras la guerra, que desafió al régimen y lo pagó con las manos sucias y ásperas de los torturadores y con las delicadas manos que firmaban penas: mans fines que manen matar. Muchos estudiantes de pueblo estaban allí, viviendo en sus ciudades, peleando en sus calles por las libertades y los derechos de todo un país.

Más tarde, la vida universitaria —no exactamente la universidad— también fue un disparador de democracia en la Transición. Aquellos cuadros de Genovés pintados en los agitados setenta, con las pequeñas motas coloreadas de jóvenes que corrían a toda prisa para escapar al zarpazo de las porras grises, estarían hoy protagonizados por chicos que huyen despavoridos de la página de Idealista y corren hacia sus pueblos para quedarse a vivir en la casa de sus padres. Adiós a la juventud que podrían haber vivido. Antes por dinero; ahora también.

La vida universitaria contribuyó decisivamente a la vida democrática de este país. Pero si hoy los universitarios están atomizados y apenas conviven, si los tienes viajando arriba y abajo en el tren tres horas al día y poniéndole reclamaciones a Renfe cuando llegan de noche a casa, la alienación es perfecta. Y si en las ciudades dejan de latir los pisos universitarios —no las residencias estudiantiles: Lorca, Dalí y Buñuel no se peleaban en la Residencia de Estudiantes por quién tenía que lavar el retrete esa semana—, serán ciudades con menos pintadas y con menos manifestaciones. Serán ciudades más dóciles, menos contestatarias: el sueño de toda dictadura.

Y no digo política. Me refiero a esa otra clase de dictadura que nos va cercenando las libertades con su mano invisible. Una dictadura que no prohíbe ni censura, pero que sí expulsa. Que no encarcela a la disidencia, pero que sí la disuade. Que diseña libertades de papel. Porque, sobre el papel, ese chaval de pueblo puede estudiar donde quiera. Sobre el papel puede alquilar un piso, participar en la vida de la ciudad, quedarse a una conferencia o volver andando de madrugada a su piso de estudiante después de una conversación interminable que arreglará el mundo. Sobre el papel puede hacerlo todo. La realidad se lo impide.

Recuerdo aquel chaval de pueblo tumbado en la cama, con las páginas de Reportero en Bagdad entre las manos y soñando cada día un futuro distinto. Pienso en él y en todo lo que vivió en aquel microcosmos de besos, canciones y periódicos. Y siento una pena enorme por aquel otro chaval de pueblo, al que no conozco, que no podrá irse de casa a estudiar.

PV5, BELLO

 





LAS PÁGINAS IZQUIERDA Y DERECHA


Àngels Barceló se despide en su último 'Hoy por Hoy' de la SER: “Pasamos página, yo soy la página de la izquierda, toca completar la de la derecha”
La periodista ha reivindicado en su despedida que deja 'Hoy por Hoy' en “lo mejor de la audiencia”. “Cuando uno se recupera de una ruptura, se pasa un tiempo de duelo, pero luego la gente es capaz de volverse a enamorar. O sea que enamórense de nuevo, yo no me desenamoraré de la radio”, ha añadido.
elDiario.es, 11.06.2026

La periodista Àngels Barceló ha anunciado por sorpresa este jueves que se despide de la Cadena SER tras 21 años en la emisora. “Pasamos página, lo dejo aquí; yo soy la página de la izquierda, toca completar la de la derecha”, ha dicho la presentadora en el que ya es su último Hoy por Hoy tras siete años. “Agradezco infinito la lealtad y la confianza de los oyentes, de mis equipos y de mis colaboradores”, ha asegurado en un adiós inesperado que se esperaba para finales de mes al terminar la temporada radiofónica.

“Últimos minutos del programa y hoy yo soy la que hablo”, ha comenzado Àngels Barceló en el regreso del programa tras el boletín de las 12. “Algo os estáis oliendo porque está el estudio y el control lleno, es el último Hoy por Hoy que hago. Se acabó. Lo he acordado con la casa y con su complicidad que lo dejo aquí, porque la casa tiene que empezar a pensar en lo que viene. Pasamos página: yo soy la página de la izquierda, toca completar la de la derecha”, ha explicado la periodista que ha reivindicado que deja Hoy por Hoy en “lo mejor de la audiencia”: “Que vengan a perseguirnos con los datos históricos del Hoy por Hoy”.

“Hemos tenido siempre el compromiso de contaros la verdad, de ser rigurosos y de hacerles pasar un buen rato con la radio”, ha asegurado Barceló en un mensaje a la audiencia. “Hoy termina una etapa, comienza otra. Yo tampoco hubiera llegado hasta aquí sin mi equipo”, ha dicho la periodista que ha adelantado que lo le toca ahora es “poner los pies en remojo, sin perder de vista la información y sin perderos de vista a vosotros”. “Sed muy felices con lo que os toque, yo os aseguro que seré muy feliz con lo que me toca”, ha añadido.

“Estos días he recibido tantas muestras de cariño por parte de la gente que me decía ‘es que no será igual, es que nada será lo mismo’. Cuando uno se recupera de una ruptura o de un amor que no ha funcionado al final de todo, se pasa un tiempo de duelo, pero luego la gente es capaz de volverse a enamorar. O sea que enamórense de nuevo, yo no me desenamoraré de la radio”, ha dicho Àngels Barceló.

En su último mensaje a los oyentes, Àngels Barceló les ha pedido que cuiden al equipo de Hoy por Hoy: “Cuídenlos mucho a todos y cuiden mucho a José Luis Sastre”. Solo una hora más tarde, la Cadena Ser ha anunciado que Sastre relevará a Aimar Bretos al frente de Hora 25.

Aimar Bretos sustituirá a Barceló al frente de Hoy por Hoy

Según informó la SER, el 31 de agosto será el estreno de la nueva temporada 26-27 sin Barceló a la que relevará Aimar Bretos, hasta ahora director de Hora 25. “Agradezco infinito la lealtad y la confianza de los oyentes, de mis equipos y de mis colaboradores”, ha señalado la presentadora tras su renuncia. Durante el primer programa tras el anuncio, añadió que “solo puedo decir gracias” al personal de la cadena por el trabajo de estos años: “A los que han estado al otro lado de la pecera, a los oyentes por las muestras de cariño, a toda la redacción de esta casa, que me han mostrado que cuando uno trabaja a favor las cosas salen mucho mejor”.

La salida de Barceló se produce en medio de un enfrentamiento de diferentes profesionales de la Cadena SER con el director de contenidos, Fran Llorente, agudizado en este caso por la mayor autonomía de la periodista como directora del programa estrella de la cadena. Fuentes de la redacción señalaron a elDiario.es cuando se anunció su salida que la dirección de Prisa exigía a la periodista “más pluralidad” en la tertulia del programa sin aclarar si su concepto de pluralidad se refería a una mayor presencia de tertulianos conservadores.
Los trabajadores de la SER defienden la “profesionalidad” de la plantilla

Varios compañeros de la Cadena SER han lamentado públicamente las formas de la salida de Barceló durante estas últimas semanas. “No es el mejor día en la historia de la Cadena SER”, aseguró el arranque de su programa Carles Francino que añadió que “me cabrea, pero la SER sigue en su lugar de siempre”. “Agradecería un pelín más de prudencia a la hora de sentenciar que la SER se ha derechizado o se va a derechizar”, afirmó el director y presentador de La Ventana.

En la misma línea, la sección sindical de Comisiones Obreras en Prisa Radio, la empresa del Grupo Prisa que engloba a la Cadena SER, y mayoritaria en el comité de empresa, afirmó en un comunicado que manifestaban su “absoluto rechazo” a las acusaciones que han sido vertidas en algunos medios y en redes sociales “en las que se pone en duda la labor y profesionalidad de la plantilla” o se vincula la situación “a supuestos giros ideológicos o a injerencias” que, afirman, “a día de hoy” no les consta “se hayan producido”.

“La Cadena SER, como cualquier medio, cuenta con una línea editorial definida, pero esta nunca se sitúa por encima del principio que vertebra nuestro trabajo: el rigor informativo y el compromiso con la verdad”, aseguraron desde el sindicato CCOO, que defendieron que los profesionales de la cadena radiofónica ejercen su responsabilidad con “criterios periodísticos firmes basados en el contraste de fuentes, la verificación de los hechos y el respeto estricto a la deontología”. Y añadieron que “ese rigor y la lealtad hacia los ciudadanos es lo que nos ha consolidado como referente informativo durante décadas”.

Por su parte, Mara Torres, conductora de El Faro, en la misma cadena, señaló que “la SER no debía permitirse perder a alguien como ella”. “Ha hecho el mejor Hoy poy Hoy desde Iñaki Gabilondo”, subrayó durante una entrevista en Al cielo con ella, en la 1 de TVE.
Siete años al frente de las mañanas de la SER

Barceló (Barcelona, 1963), que desde 2019 hasta hoy ha presentado cada mañana el programa Hoy por Hoy (programa líder de las mañanas en audiencias) tiene una larga trayectoria a las espaldas. Empezó a trabajar con 20 años en Catalunya Radio, tras lo que dio el salto a la televisión para presentar el informativo de TV3. Años más tarde, en 1997, se estrenó en la televisión nacional como editora de los informativos de Telecinco los fines de semana.

Fue en 2005 cuando fichó por la Cadena SER para dirigir y presentar el programa A vivir que son dos días, que se emite los fines de semana. En 2007 fue elegida para ponerse al frente de Hora 25, el programa informativo diario de las tardes, labor que comenzó a principios de 2008.

Desde el 2 de septiembre de 2019, dirige y presenta Hoy por hoy, desde las 6.00 horas hasta las 12.20, de lunes a viernes. Entre medias, también ha sido conductora de programas deportivos en Cuatro, como previas de los partidos de la Selección o programas durante la Eurocopa de 2008.

Durante su carrera profesional, Barceló ha recibido varios premios por su trabajo, entre ellos dos premios Ondas –en 2017 a mejor presentadora de radio y en 2024 por su trayectoria profesional–, el premio Iris a mejor comunicadora de programas informativos en 2005, el premio Antena de Oro a mejor presentadora de informativos en 1999 o el premio Micrófono de Oro en 2010. En 2024 también recibió la Creu de Sant Jordi por sus cuatro décadas de trabajo periodístico.

EL PRIMER PAPA ALGORÍTMICO


Un origen divino
El Papa tiene la habilidad de producir una satisfacción transversal como el algoritmo de las redes sociales.
Juan José Millás, 12.06.2026

¿Nos encontramos ante el primer papa algorítmico de la historia? Quizá sí, si atendemos a su capacidad para producir un grado de satisfacción trasversal desconocido hasta el momento. Los conservadores perciben en él señales de continuidad. Los progresistas, matices revolucionarios. Los jóvenes lo hallan cercano. Los mayores, sensato. Los creyentes se sienten ratificados en su fe, y a los ateos les parece un hombre razonable y hasta maravilloso, da gusto verle bendecir ambulancias. Como los algoritmos, León XIV es un espejo que devuelve una imagen mejorada a quien se busca en él. Abres una red social y enseguida tienes la impresión de que el mundo piensa igual que tú. Pues eso, que el algoritmo nos sirve una realidad a medida. León XIV habla de forma que cada cual escucha la música que le conviene.

ChatGPT posee una habilidad semejante. Millones de personas diferentes conversan a diario con esta IA y a todas proporciona el consuelo de ser entendidas. El mérito de una inteligencia artificial consiste en ofrecer a cada usuario lo que espera encontrar minimizando el ruido provocado por los motores de esa prestación. Hay algo inquietante en esta capacidad para agradar a todos, porque los seres humanos estamos acostumbrados a que la realidad nos contradiga. De hecho, a veces, confiamos más en quien nos incomoda que en quien nos halaga. Pero cuando alguien satisface simultáneamente a las izquierdas y a las derechas, a los optimistas y a los pesimistas, a los altos y a los bajos, a los jóvenes y a los viejos, cabe preguntarse si estamos ante una persona verdaderamente sabia o ante un espejo muy sofisticado.

Ni idea. Solo sé que, observando estos días a León XIV, tuve la impresión de que el Espíritu Santo había elegido, para ocupar el trono de San Pedro, a la encarnación de un algoritmo. A ver si dejamos de meternos, en fin, con la inteligencia artificial, que, como queda demostrado, es un invento de los dioses.

MÁS MEMES IV









EL PAPA EN TENERIFE


Este pobre hombre estará exhausto, no ha parado la pata desde que llegó a Madrid. Por fin acaba su periplo en España, ¡España!, en esta ocasión en las islas, ayer en Gran Canaria y hoy en Tenerife. Mis corresponsales (mis amigos más noveleros) me mandan fotos de su estancia. Loe memes después, ahora me pongo serio.















DAVID HOCKNEY, RIP

Acabo se leer que ha muerto David Hockney, qué pena. El arte, el mundo y todos estamos de luto. Tuve la suerte de ver una retrospectiva magnífica de su obra en un viaje a París el año pasado. Descanse en paz.

Muere David Hockney, uno de los artistas británicos más influyentes del siglo XX
El pintor, que tenía 88 años, alcanzó un éxito masivo con sus coloridas escenas de California, Normandía y el Reino Unido.
Rafa de Miguel, 12.06.2026
https://elpais.com/cultura/2026-06-12/muere-david-hockney-uno-de-los-artistas-britanicos-mas-influyentes-del-siglo-xx.html

En mayo de 2021, cuando el mundo trataba aún de resucitar de una terrible pandemia, el artista británico David Hockney presentó en la Royal Academy de Londres su exposición The Arrival of Spring. Normandy, 2020 (La Llegada de la Primavera. Normandía, 2020). Una muestra de las decenas de horas de minucioso trabajo que dedicó a capturar en su iPad, con la aplicación Brushes, la esencia del cambio de estación mientras el mundo vivía recluido por la tragedia. En su línea, no renunció ni a la innovación ni a la alegría.

Hockney, uno de los creadores británicos más influyentes del siglo XX, ha muerto este viernes en Londres a los 88 años, según ha confirmado su equipo de comunicación en un mensaje. “Podrán detener todo, pero no podrán cancelar la primavera”, había escrito por aquel entonces a las dos docenas de amigos a los que cada día enviaba una nueva pintura salida de su tableta.

La vida de Hockney, nacido en Bradford en 1937, no fue una primavera eterna, aunque él hizo todo lo posible por que lo fuera. Sus pinturas de bellos jóvenes en la piscina, bajo el baño de sol y la luz resplandeciente de Los Ángeles, donde vivió una larga época de su vida, se convirtieron en un icono de aquella era pop, en la que Hockney compartió amistad y fama con figuras como Andy Warhol o Dennis Hopper.

Una visitante observa el cuadro de Hockney 'Retrato de un artista (Piscina con dos figuras', en la gran retrospective que la Tate Britain de Londres le dedicó en 2017. Alamy Stock Photo

Pero sus inicios fueron menos glamurosos, y dan fe de una ética inglesa del trabajo y del esfuerzo que el artista no abandonó a lo largo de su vida. Nacido en el seno de una familia que él mismo definió como de “radical clase trabajadora”, el cuarto de cinco hermanos tuvo la gran suerte de que sus padres supieron animar desde un principio su vocación artística.

Comenzó sus estudios en el Bradford College, pero la formación, después dos años de servicios en un hospital como objetor de conciencia, reacio a la prestación del servicio militar, la completó en el Royal College of Art de Londres, donde ingresó en 1959.

Rebelde e iconoclasta, reacio a seguir las normas académicas conservadoras (el desnudo de mujer que estaba obligado a presentar en su currículum fue finalmente un desnudo masculino sacado de una revista picante), los profesores de la academia aceptaron aun así que obtuviera su diploma de graduado, con medalla de oro, desbordados por su inmenso talento.

En los sesenta optó por alejarse del expresionismo abstracto que dominaba la vanguardia artística y centrarse en una obra figurativa, de líneas marcadas y sensación naíf que jugaba contra la corriente de la época.

Fue al mudarse a Los Ángeles cuando encontró el ambiente propicio para que prosperara su propuesta artística. Su serie de piscinas y hombres jóvenes, una celebración del hedonismo y la intimidad, consolidó su reputación como artista cotizado. A Bigger Splash (Un Chapuzón Más Grande), de 1967; Retrato de un artista (Piscina con dos figuras), de 1972; o El nadador de Hollywood, de 1964, representan la culminación de esa época, en la que Hockney celebró con libertad una homosexualidad que en su país natal constituía aún un acto delictivo.

David Hockney, posando ante una de sus obras en una exposición en Liverpool en 1967. Mirrorpix (Mirrorpix via Getty Images)

Ya había ensayado previamente esa temática sexual, con obras como We Two Boy Together Clinging (Nosotros dos chicos fuertemente abrazados), basada y nombrada a partir de un poema del estadounidense Walt Whitman, que cantó el amor entre hombres en el siglo XIX.

Hockney buscó también el reflejo de la intimidad individual con retratos dobles como el de Christopher Isherwood y Don Bachardy (1968), o el del señor y la señora Clark y Percy (1971), para los que desplegó una técnica que usaría durante mucho tiempo antes de renegar de ella, las fotografías preparatorias sobre las que después trabajaba su obra.

El artista logró en vida el récord de ver cómo su obra Retrato de un artista (Piscina con dos figuras) obtuvo en una subasta de Christie’s en noviembre de 2018 el desorbitado precio de 90,3 millones de dólares (unos 78 millones de dólares al cambio actual).
El amor por la tecnología

Si en el final de sus días, fue el iPad el instrumento elegido para expresar su arte, a lo largo de su trayectoria siempre abrazó las nuevas tecnologías. Sus foto-collages realizados con instantáneas capturadas con una máquina Polaroid le permitieron esquivar las rígidas reglas de la pintura figurativa para ensayar nuevas perspectivas, con un cubismo actualizado que los críticos asemejaron al del Picasso.

Hockney también tuvo notables aportaciones en el diseño artístico de la ópera y del teatro, como su trabajo para el Ubu Roi de Alfred Jarry, para el Royal Court Theatre de Londres, El Progreso del Libertino de Stravinsky, para el festival de Glyndebourne o el Turandot de Puccini para la Ópera de Los Ángeles.

Fue durante toda su vida un fumador empedernido, tanto de tabaco como de marihuana. Tenía una tarjeta de comprador de hierba medicinal, legal en California, y fumaba por las noches porque le ayudaba a dormir.

Consideraba ambos hábitos una vía directa e imprescindible para experimentar el placer de la vida, y no renunció a ellos hasta el final, a pesar del ictus que sufrió en 2012, que le dejó durante un tiempo incapaz de hablar, aunque siguió trabajando.

Poco antes de inaugurarse una de sus últimas grandes retrospectivas en la Tate Britain de Londres, en 2017, uno de los comisarios le preguntó qué le gustaría que la gente extrajera de este estudio de seis décadas de su obra. “Un poco de alegría”, respondió Hockney, “que disfruten del mundo como yo disfruto mirándolo”.

David Hockney posa junto a la vidriera que diseñó en honor a Isabel II en la Abadía de Westminster, en 2018. Pool (REUTERS)

Le siguió una década más de trabajo prolífico que lo acompañó hasta sus últimos días. “Cuando estoy pintando me siento como si tuviera 30 años, como Picasso. Cuando no estoy pintando me siento como si tuviera 60 o así”, reconoció en una entrevista para EL PAÍS en 2016.

En marzo de 2021 vio cómo se inauguraba una muestra en la Serpentine Gallery de Londres, con una de las obras más ambiciosas de su larga carrera: un monumental lienzo de 70 metros de longitud, inspirado en el tapiz de Bayeux y en su adorado cambio de las estaciones en Normandía.

Aunque siempre se rumoreó que rechazó en varias ocasiones ser nombrado caballero, y dijo no a la oferta de pintar un retrato de Isabel II, aceptó la invitación del decano de la Abadía de Westminster para producir una vidriera de color en honor a la entonces reina de Inglaterra, que fue inaugurada en 2017.

Se instaló definitivamente en Londres en 2023, y empezó entonces una era de retrospectivas y homenajes de un artista que ya era considerado patrimonio intocable del Reino Unido. Hasta el final le acompañó su pareja Jean Pierre Gonçalves, de Lima.

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