lunes, 29 de junio de 2026

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HUMOR, REMEDIO INFALIBLE


LOS NIÑOS DEL BRASIL


Tras la pista del nazi Mengele en Suiza: unas vacaciones en la nieve y las incógnitas de un archivo secreto
La esposa del apodado ‘Ángel de la Muerte’ alquiló un piso cerca del aeropuerto de Zúrich en 1961 y fue vigilada por la policía, pero la presencia del criminal no llegó a confirmarse. Los servicios de inteligencia suizos abrirán con limitaciones un dosier sobre el caso sellado hasta ahora.
Sara Velert, 29.06.2026

Hay historias que se olvidan y otras que no se dejan enterrar. Como la del horror del nazismo y uno de sus integrantes más abyectos, Josef Mengele. Fue de los nazis destacados que logró huir tras la derrota alemana en la II Guerra Mundial. Se instaló en Argentina en 1949 y murió en 1979 en Brasil. Nunca fue juzgado por sus macabros crímenes. Sobre él hay mucho escrito, pero a veces quedan hilos de los que tirar desde el presente. Uno de ellos está en Suiza, donde el Archivo Nacional custodia un dosier en torno a la incógnita de su posible paso por una localidad de Zúrich en los sesenta que no iba a ver la luz hasta 2071. Recientemente, el Servicio Federal de Inteligencia suizo (NDB) ha cambiado sus criterios a raíz de un recurso y dará acceso con limitaciones a su contenido. Se abre así la puerta para completar un capítulo del papel de Suiza en torno a una contienda mundial en la que no fue atacada, pero que dejó dañada su reputación.

Oficial de las SS y médico en el campo de Auschwitz-Birkenau, en la Polonia ocupada, Mengele seleccionaba a las víctimas que morirían directamente en las cámaras de gas al bajar de los trenes del exterminio. Al apodado Ángel de la Muerte, además, le obsesionaba la supremacía aria y sometió a un sinfín de prisioneros a sádicos experimentos, mutilaciones y todo tipo de torturas. Sobrevivieron pocas de sus víctimas, judíos y gitanos, muchos niños, principalmente gemelos, y personas de talla baja.

Tras ocultarse en Alemania, Mengele escapó a Buenos Aires con papeles falsos a nombre de Helmut Gregor en un barco desde Génova. Allí se sintió seguro durante años. Tanto que se atrevió a regresar a Europa. En 1956 disfrutó de unas cortas vacaciones de esquí en la población suiza de Engelberg con su hijo, Rolf, como atestiguan fotografías publicadas en la revista alemana Bunte fallecido ya Mengele.

Las autoridades suizas aún no daban por buena esa información, pese a las imágenes, cuando a finales de los años noventa parlamentarios suizos como el socialista Jean Ziegler, fallecido este mes, preguntaron a su Gobierno por investigaciones periodísticas que apuntaban a la posibilidad de que también hubiera estado en Suiza en la primavera de 1961. Su segunda esposa, Martha Mengele, viuda de su hermano, alquiló un piso en la localidad de Kloten, cerca del aeropuerto de Zúrich, y fue vigilada unos días por la policía. Se marchó una mañana con un hombre que no llegó a ser identificado.

No se confirmó la presencia de Mengele allí y diversos historiadores lo consideran improbable; desde 1959 existía una orden de detención contra él y la presión internacional sobre la captura de nazis huidos aumentó, lo que le llevó a mudarse a Paraguay primero, y a Brasil después. En 1960, además, el Mosad secuestró en Argentina a Adolf Eichmann, oculto bajo el nombre de Ricardo Clement, juzgado y sentenciado luego a la horca en Jerusalén.

Pero las actas policiales conocidas sobre el episodio de Kloten revelan cuando menos una reacción suiza lenta y envuelta en la burocracia a la hora de afrontar las pesquisas.

Josef Mengele, en una imagen tomada en 1956 en Buenos Aires para expedirle un documento de identidad.Universal History Archive (Universal History Archive/Getty)

Así lo sostiene la historiadora suiza Regula Bochsler, que ultima un libro sobre las llamadas rutas de las ratas, redes utilizadas por los nazis para escapar de la justicia y ocultarse. Del archivo que ahora se desclasificará no espera grandes revelaciones sobre Mengele. “Pero sí espero obtener más información sobre la actuación de las autoridades y, por supuesto, que se sigan investigando el asunto”, afirma en una cafetería de Zúrich.

La historiadora y periodista topó con Mengele casi de casualidad. “Yo buscaba información de otro nazi, Vaclav Hajek, un experto en explosivos”, cuenta. Le seguía la pista para otro libro, publicado en 2022, que trataba sobre una importante empresa química suiza que, al igual que ocurrió en otros países en la posguerra, contrató a personal especializado alemán, entre los que se encontraban antiguos nazis.

Indagando sobre Hajek encontró una notificación de los servicios secretos austriacos sobre la posible presencia de Mengele en Austria, Alemania o Suiza en 1961. En ese contexto, Bochsler pidió ver el dosier del médico nazi en el Archivo Nacional y se le denegó el acceso: “Me pareció escandaloso que no se abriera un archivo sobre un asesino nazi tanto tiempo después”. Los servicios de inteligencia suizos alegaron la protección de fuentes y el posible daño a terceros para mantenerlo secreto hasta 2071.

Aunque Mengele no era el objeto de sus investigaciones, Bochsler pudo consultar después las idas y venidas policiales en el Archivo Estatal de Zúrich, donde constan el intercambio de información con la Fiscalía alemana, la entrega de una fotografía de Mengele a los suizos ―“ni siquiera sabían el aspecto que tenía”― y un seguimiento de Martha Mengele “más bien descuidado y, en parte, amateur”.

El fiscal alemán encargado del caso del médico nazi envió a un periodista a Kloten para vigilar el piso después de que una empleada de una inmobiliaria, supuestamente de origen judío, avisara al consulado alemán de Zúrich de que la mujer de Mengele estaba allí, cuenta Bochsler. Había leído que desde 1959 existía una orden de detención contra el nazi y que se había ofrecido una recompensa por su captura. Poco después, el periodista informó a la policía de que había visto a un hombre en el balcón del piso de Martha Mengele y sospechaba que podría tratarse de su marido. La vigilancia comenzó el 6 de marzo de 1961, tres días después de la denuncia, “porque entre medias había un fin de semana”.

Al día siguiente, los agentes preguntaron en Berna si se podía proceder a una detención. “Al principio se dijo que sí, luego que el caso era complicado y debía someterse al jefe [del servicio]. La autorización por escrito se concedería al día siguiente”. Esa mañana, Martha Mengele, que supuestamente estaba en Suiza porque el hijo del nazi estudiaba allí en un internado, se marchó “en su coche con un hombre” al que no se pudo poner nombre.

Las actas, según la historiadora, muestran también que la mujer, al regresar a Kloten, intentó obtener un permiso de residencia que los suizos le denegaron. Tuvo claro entonces que estaba en el punto de mira de las autoridades, por lo que cualquier posible plan de viaje de Mengele habría quedado descartado, afirma la historiadora. La mujer se marchó a Merano (Italia).


Bochsler sospecha que la mudanza de la mujer y el hijo a Suiza pudo formar parte de un plan para que Mengele los viera en un lugar más seguro que Alemania. “Surge una pregunta muy sencilla: ¿por qué alquilar un piso a 8,4 kilómetros del aeropuerto, en un feo bloque de apartamentos en el que los aviones no dejan de pasar rugiendo por encima de la cabeza?”.

Aunque el dosier del Archivo Nacional no despeje finalmente esas incógnitas, “tiene que ser público y los investigadores tienen que poder hacer su trabajo”, afirma por teléfono desde Berna Gerhard Wettstein, historiador de formación y quien intentó ver el dosier tras conocer que a Bochsler se lo habían denegado. “La verdad histórica tiene que conocerse, si no se da pie a especulaciones”, enfatiza Wettstein, que con un ‘crowdfunding’ cubrió los gasto para recurrir judicialmente el secreto del archivo. Durante el proceso, los servicios de inteligencia decidieron abrirlo con condiciones aún por especificar.

“La historia siempre tiene una carga política, y la relación de Suiza y la II Guerra Mundial también”, dice Wettstein. La llamada Comisión Bergier, instaurada por el Gobierno suizo bajo la presión internacional para la restitución de bienes en cuentas bancarias de judíos asesinados en el Holocausto, analizó entre 1996 y 2002 esa denuncia contra las entidades financieras, la política suiza hacia los refugiados del nazismo, a los que cerró la frontera en 1942, y los negocios de filiales en Alemania o la venta de armas, entre otros aspectos que arrojaron oscuras sombras sobre la Suiza de esa etapa.

El análisis histórico no se ha agotado. Bochsler traza en su nuevo libro la “tela de araña” de colaboradores en la huida de nazis. En Suiza operaban a través de una especie de oficina de emigración en Berna, que colaboraba con la Embajada argentina, la cual concedía visados y proporcionaba fondos para sacar del país a especialistas en armamento, entre los que también hubo antiguos nazis, explica. Eso no habría sido posible sin la ayuda de los suizos, destaca. “Había quienes ayudaban a cambio de dinero, y había funcionarios que, en el momento decisivo, hacían la vista gorda, restaban importancia al asunto o, sencillamente, no se interesaban por él”, afirma.


“Suiza desempeñaba una especie de doble papel. Por un lado, era un país de tránsito para refugiados; y por el otro, albergaba un centro de organización” de esa red. La Argentina de Juan Domingo Perón buscaba expertos para crear su propia industria armamentística, y “desde la denominada oficina de emigración se reclutaba y se sacaba clandestinamente a gente”.

Bochsler estima que varios cientos de alemanes, entre ellos mujeres y niños, emigraron a Argentina pasando por Suiza, y que entre ellos se encontraban algunos criminales de guerra y unas tres docenas de antiguos miembros de las SS, las SA o el partido nazi, aunque cree que hay muchos casos que no se han registrado. Sin embargo, en el caso de Mengele no está claro que la oficina de Berna interviniera.

Suiza, ante estos manejos, “miró hacia otro lado”. “Querían deshacerse de los refugiados, que suponían una carga para las arcas del Estado. Esa fue una de las razones por las que se trató con tanta delicadeza a los traficantes de personas argentinos, ya que se esperaba que Argentina acogiera al mayor número posible”, explica Bochsler.

La mencionada oficina “también coordinaba a los colaboradores que trasladaban a las personas desde Alemania a Italia pasando por Austria”. En los traslados a través de Suiza “colaboraban abogados y traficantes de personas, que sacaban a las personas de forma ilegal por la frontera y les conseguían alojamiento y documentos de identidad para continuar el viaje. El colaborador más importante fue, sin duda, un teniente coronel suizo. Gracias a un llamado acuerdo de caballeros con los argentinos, pudo interrogar a los expertos en armamento que estaban de paso y, de este modo, recabar conocimientos técnicos para el ejército suizo”. La salida de los miembros del partido nazi o de sus familias se realizó desde Ginebra y Roma en avión, o desde Génova en barco. Desde allí huyó también Mengele.

ASÍ NOS VEN DESDE UK


Tom McTague, director de 'The New Statesman': “Andy Burnham intentará parecerse más a Pedro Sánchez”
El director de la revista más influyente en la izquierda británica cree que el probable sucesor de Keir Starmer gobernará apoyándose en una coalición de votantes de izquierdas en oposición con el bloque de la derecha como el presidente español, pero seguirá con la mano dura en inmigración y tendrá difícil nacionalizar más servicios públicos.
María Ramírez, 28.06.2026

Tom McTague, reportero y escritor, lleva 15 años contando la política británica. Su libro Between the Waves es uno de los mejores repasos a la relación conflictiva entre las élites políticas del Reino Unido y el continente europeo después de la Segunda Guerra Mundial y hasta el Brexit. Desde hace un año, el periodista dirige The New Statesman, la revista política y cultural de referencia de la izquierda británica fundada en 1913 y que ahora es también una serie de pódcast y una web actualizada a diario.
La publicación ha sido la mejor fuente para seguir en los últimos meses el drama del Partido Laborista que ha desembocado en la dimisión de Keir Starmer. También para entender a su probable sucesor, Andy Burnham, que de momento es el único candidato a las primarias con las que espera proclamarse líder del partido y del país el 17 de julio.

McTague hizo el año pasado la entrevista a Burnham que retrató mejor que nadie las ambiciones del entonces alcalde de Manchester y sus posibles planes. Burnham le contó su idea del “manchesterismo”, que, según decía entonces el laborista, consiste en tomar el control de los servicios públicos, como hizo su ciudad con los buses y tranvías. Ahora, McTague es más escéptico sobre esos planes y su ejecución por falta de financiación, pero cree que Burnham puede convencer al público con su naturalidad en el trato físico y virtual.

Esta es nuestra conversación, editada por extensión y claridad.

¿Le sorprendió la dimisión de Starmer vista con la perspectiva de los dos últimos años?

No me sorprendió cuando sucedió porque nos habíamos dado cuenta de que era insostenible. No tenía suficiente apoyo dentro del grupo parlamentario ni en su gabinete para poder sobrevivir. Ese fue el problema fundamental: había perdido la confianza de sus diputados y, sin eso, no podía gobernar. La estabilidad que quería proteger o proyectar no era posible.
Me sorprende que se haya llegado a esto tan rápido, teniendo una mayoría absoluta de 165 escaños. Debería haber podido gobernar durante cinco años cómodamente. No ha tenido una crisis en su política exterior... No ha hecho nada que por sí mismo fuera motivo para que dimitiera con descrédito.
Su mandato se desmoronó de forma drástica. No ha ocurrido solo en las últimas semanas o meses, sino que se ha ido deteriorando durante al menos un año. Solo ha estado en el cargo dos años. En mis 15 años de carrera, nunca había escuchado tal nivel de odio contra un primer ministro por parte del público o de sus propios diputados y ministros.

¿Ni siquiera con Boris Johnson o Liz Truss?

El público obviamente estaba enfadado con ambos. Lo extraño es que Keir Starmer genera más rechazo. Según las encuestas, es más impopular y, además, no tiene seguidores reales. Boris Johnson tenía partidarios que lo respaldaban. Perdió el apoyo público, pero tenía una base electoral que pensaba que debían ser ellos los que le quitaran o le castigaran y no los diputados.
En cambio, con Starmer es muy difícil encontrar una base electoral o un núcleo duro que lo apoye. Puede que haya cierta inquietud en la “Inglaterra media” por el hecho de que se haya ido otro primer ministro. Pero eso es lo extraño de Starmer: ¿por qué se le detesta tanto?

¿Qué pasó entonces?

Cometió errores políticos, pero no creo que por sí solos expliquen la profundidad de su impopularidad.
Tuvo impacto el recorte de la ayuda para la factura eléctrica en invierno, pero eso es algo pequeño, fue hace tiempo y no explica lo que está pasando. La razón por la que eso fue tan significativo es porque se presentó sin contexto, como ocurrió con muchas de sus decisiones. Cada una era explicable por sí misma, pero ¿para qué servían? ¿Cuál era su argumento político general que justificara reducir las ayudas públicas o el subsidio para la factura eléctrica?
Casi de manera inadvertida, todo su proyecto se convirtió en la estabilidad, el statu quo y conservadurismo fiscal. Decía que el principal fallo del anterior Gobierno conservador había sido la irresponsabilidad fiscal y que el Partido Laborista sería fiscalmente responsable y aseguraría la vuelta a la estabilidad.
En el fondo, el país no pide estabilidad; pide que las cosas cambien y mejoren. El país ha decidido que el sistema no funciona y necesita cambiar, y él era la encarnación del sistema. Era Sir Keir, un hombre que pasó toda su vida trabajando dentro del sistema. Ese es el núcleo del problema.

¿Qué opina del argumento, que ha calado también en España, de que Starmer se escoró demasiado a la derecha y que por eso fracasó?

En la entrevista que le hicimos al presidente del Gobierno español en el New Statesman, defendió que existe un futuro alternativo para la izquierda en el Reino Unido, y que no es Dinamarca, sino España. Es algo que merece ser considerado, aunque es difícil adoptar el modelo español por muchas razones. España está en la UE, en el euro, y ha superado retos en las últimas décadas de los que está saliendo. Nosotros tenemos un contexto inmediato diferente.
Además, parte del proyecto de Starmer desde el principio fue intentar proteger una coalición electoral distinta a la que han reunido los socialistas en España. Fue elegido con votos de personas socialmente conservadoras que apoyaron el Brexit y quieren más control sobre la inmigración y el asilo. Cambiar eso hacia otro modelo no es factible sin un cambio de liderazgo. No es posible ser elegido con un mandato y luego gobernar para una base de votantes completamente nueva.


¿Cree que Andy Burnham estaría más cerca del modelo español?

Diría que sí. Supongo que Burnham se verá atraído hacia esa dirección más española. España es un modelo en el que existen ciudades y centros de poder que compiten entre sí, mientras que Gran Bretaña depende excesivamente de una sola megaciudad. Es un lugar muy diferente a España, Alemania, Italia o de la mayoría de países europeos, con la excepción de Francia.
Burnham intentará, en cierto modo, crear un sistema más europeo, en el que Mánchester tenga más competencias y autonomía de una manera que podría compararse a Barcelona.
También creo que tratará de formar una base electoral como la de Pedro Sánchez, una base de izquierdas definida por la oposición a la base de derechas. Es un tipo de política más polarizada, donde existe una clara división entre “nosotros” y “ellos”.
En cambio, el Gobierno de Starmer pensaba que personas del centro que habían votado por el Partido Conservador o incluso por Reform podían ser parte de la base laborista. Los llamaban “votantes héroes” porque valen el doble: si le quitas un voto a la derecha y lo ganas tú, equivale a dos votos. En cambio, si simplemente captas a alguien que antes votaba a los verdes o a los liberaldemócratas el impacto es menor: desde el punto de vista del frío cálculo electoral, es menos eficaz.
Creo que habrá lecciones que aprender de España y Burnham intentará parecerse a Sánchez. Pero hay que entender el contexto de Burnham, que ha sido elegido en el noroeste de Inglaterra, en una zona que tiende a ser socialmente más conservadora.
No representa a la Gran Bretaña urbana, sino una circunscripción de pueblos y ciudades con dificultades económicas. Eso moderará cualquier impulso de ser demasiado progresista. La realidad es que la mayoría de los votantes británicos quieren menos inmigración y que se detengan los cruces de pateras en el canal de la Mancha. No veo a Burnham alejándose sustancialmente de esa posición.

¿Nacionalizará los servicios públicos privatizados más que lo que ya está haciendo Starmer?

Es muy difícil por las limitaciones fiscales. El Reino Unido no tiene mucho margen de maniobra. Sin embargo, habrá más impulso hacia la transferencia de poder a las regiones y un mayor control central sobre servicios públicos y suministros básicos.
Esto formará parte de un argumento político; él dejará claro que es parte del proyecto. Puede ser lento e incremental, pero se presentará como la dirección deseada. Starmer nunca planteó un argumento político ni explicó para qué servían sus acciones a largo plazo más allá de la disciplina fiscal. Que ocurra rápido o no es secundario si Burnham logra convencer a la gente de que eso es lo que quiere y de que lo apoyen.


Usted ha hablado de la necesidad de un primer ministro moderno en la era post-Brexit. ¿Puede serlo Burnham?

Se le ve mucho más cómodo que a Starmer. Es un político de carrera que sabe comunicarse con los votantes. Se siente a gusto hablando con la gente, con los medios y en redes sociales. Starmer es un abogado nuevo en política a quien esto le ha costado; no le gusta.
Burnham está cómodo con los requisitos del cargo y eso se nota en redes sociales, donde muestra humor y personalidad. Starmer ha sido tan anticuado que resulta doloroso verlo. Sabe que debe hacer esas cosas, pero no puede ser él mismo; parece un político analógico en una era digital. Burnham no es Donald Trump, pero se maneja en redes sociales tan bien como cualquier otro político británico.

¿Cuál es la respuesta al problema fundamental del caos del Brexit más allá de volver a la UE?

El Brexit ha desestabilizado la política británica al romper las bases de apoyo de ambos partidos. Ha creado una dinámica donde los votantes tienen menos lealtad a los partidos principales y nuevas identidades. Ahora es más probable que alguien cambie su voto del laborismo a otra opción progresista, o hacia Reform en la derecha.
No creo que volver a la UE sea la solución. El propio proceso de reingreso desestabilizaría la política, aceleraría las divisiones actuales y crearía otras nuevas. No es posible volver a un mundo donde el Brexit no haya ocurrido; estamos en un nuevo paradigma.
Además, en Francia, España o Alemania ocurren cosas similares. En Francia, Le Pen y Bardella son favoritos; en Alemania, la AfD supera a la CDU y los socialistas casi han desaparecido. Más allá del Brexit, está pasando algo más fundamental en la política europea de lo cual el Brexit fue solo un síntoma, no la causa.
Esto obliga al Reino Unido a decidir su lugar en el mundo: su papel en la seguridad con Europa o Estados Unidos, y su modelo económico. La City de Londres es más grande ahora que antes del Brexit y no quiere volver a la UE. Se ve como un centro financiero global vinculado al Golfo y a Estados Unidos, al igual que el sector tecnológico. Son dinámicas que exigen respuestas sobre si somos parte de un mundo anglófono o europeo.

¿Ve algún escenario de prosperidad más allá de la City si el país sigue fuera de la UE y cerrado a la inmigración?

Sí, lo veo. Europa nunca ha sido la causa de nuestros problemas, ni estando fuera ni estando dentro.
Económicamente, es sensato estar en la UE, pero nuestros problemas tienen razones diferentes. Ya teníamos dificultades entre 2008 y 2016. Las soluciones están a nuestro alcance; si tomamos decisiones sensatas y nos gobernamos bien, podemos ser prósperos. Podríamos incluso ser más prósperos que si estuviéramos en la UE. Hay países como Canadá, Australia o Suiza que prosperan sin estar en un bloque más grande. El problema es que el Reino Unido no se está gobernando bien, ni dentro ni fuera de la UE.

Pero, ¿no llevará mucho tiempo? A veces cuesta creer el nivel de declive de las ciudades británicas fuera de Londres…

El declive viene de lejos; esas ciudades ya eran pobres dentro de la UE. Birmingham lo era hace 10 o 20 años. No es una cuestión de estar o no en la UE, sino de encontrar un modelo económico y político que funcione fuera de Londres.
Burnham llegará a primer ministro porque como alcalde ha logrado que una ciudad, Mánchester, progrese. Su centro tiene un aire de prosperidad y optimismo similar al de Madrid o Múnich. En las afueras es distinto, algo que también pasa en ciudades españolas. La gran pregunta para el Reino Unido es cómo crear una economía que eleve los lugares fuera de los centros urbanos, y nadie tiene aún la respuesta.

El Brexit es muy impopular, pero Nigel Farage, su principal artífice, lidera las encuestas de intención de voto. ¿Por qué no se culpa a Farage de los efectos del Brexit?

Porque no es el culpable del problema que más enfada a la gente: que el Gobierno conservador perdiera el control de la inmigración y no resolviera la crisis de las pateras en el canal. Saben que él sería más autoritario en ese asunto. Muchos le culpan de los problemas económicos y jamás le votarán, pero un 30% del país prioriza otros temas y culpa de ellos a los conservadores y laboristas.

¿Farage puede ganar las próximas elecciones, incluso compitiendo con Burnham?

Desde luego, está muy ajustado. Una alianza entre conservadores y Reform es posible y juntos podrían superar el 40% del voto. Veremos si se forman bloques de derecha e izquierda. Partidos como los liberaldemócratas o los verdes tendrán que decidir cómo encajan, pero habrá un duelo reñido entre Burnham y Farage.

En un contexto de mayor agresividad política en redes e incluso en la Cámara de los Comunes, ¿cuál es el papel de una revista como la suya?

Debemos cubrir a los políticos con buena fe, respeto e inteligencia. Somos una revista inclinada a la izquierda, pero no quiero que seamos personalmente irrespetuosos o antagonistas, ni siquiera con Farage. El objetivo es cubrir la política y tratar de liderar el debate intelectualmente. Por lo menos podemos elevarlo.

¿Qué le da esperanza?

Me da esperanza saber que somos dueños de nuestro destino. Si tomas decisiones valientes y explicas los sacrificios necesarios, puedes tener éxito. España es un ejemplo obvio: ha tenido peores problemas que los británicos en el último siglo y hoy está muy bien. Irlanda era de los lugares más pobres hace 40 o 50 años, tomó decisiones sensatas y ahora es un país próspero.
Me da esperanza saber que somos dueños de nuestro destino. Si tomas decisiones valientes y explicas los sacrificios necesarios, puedes tener éxito. España es un ejemplo obvio: ha tenido peores problemas que los británicos en el último siglo y hoy está muy bien. Irlanda era de los lugares más pobres hace 40 o 50 años, tomó decisiones sensatas y ahora es un país próspero.

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POCO MÁS QUE AÑADIR


Me gustaría saber qué piensan, qué opinan los diputados y diputadas, senadores y senadoras, alcaldes y alcaldesas, concejales y concejalas homosexuales del PP, que haberlos haylos/as. Al otro partido ni lo nombro, no hay que hacerles apología alguna, ya tienen suficientes voceros actualmente..
La ley para castigar con cárcel las falsas terapias de conversión LGTBI avanza en el Congreso con la oposición de PP y Vox
La Comisión de Igualdad da luz verde al dictamen de la norma antes de pasar a pleno e incorpora una enmienda que reconoce la independencia del consentimiento de la víctima para que estas prácticas sean perseguidas penalmente.

VIEJOS

Tengo especial sensibilidad con los ancianos, como así con los niños y los animales; en general con cualquiera, humano o animal, que se encuentre en alguna situación de fragilidad. Será porque nací así, porque viví doce años con mis longevos abuelos maternos, porque conocí la vejez y el deterioro de mis padres o simplemente porque vivo en este mundo y tengo ojos. Conozco historias, como todos, de ancianos abandonados en gasolineras, como perros (y nunca mejor dicho), de viejitos que esperan su muerte en residencias, solos, de homeless demenciados durmiendo en los cajeros e incluso de desahuciados tras toda una vida de alquiler. 
Anoche, sin ir más lejos, con la barriguita llena tras salir de cenar una rica hamburguesa vegetariana, como debe ser, entramos al cine del centro comercial y nos encontramos en la puerta a un mendigo, calculo que tendría menos de 30 años. Terrible. 
La vida no es justa, al contrario, y la llamada 3ª edad es sufridora por naturaleza. De ahí que noticias como ésta me hierva la sangre. Tratar mal a una persona desvalida es de los actos más despreciables que puedan hacerse, más si lo perpetra alguien que supuestamente está ahí para cuidarlos, sea civil, religioso o boy scout. Esta gentuza es, simplemente, unos seres repulsivos.

“Solo reciben una ducha a la semana”: una multinacional indigna a familiares y empleados de un geriátrico en Menorca
El Ajuntament de Sant Lluís ha abierto un expediente contra la empresa por incumplimiento de contrato tras las primeras denuncias. “Cuando decidieron doblar el número de camas mantuvieron el mismo personal. Estábamos explotadas, no te daba la vida”, asegura una extrabajadora.
Santiago Torrado, 28.06.2026

“Desde que aumentó el número de plazas, la atención ha bajado en todo sentido. La comida ha empeorado, las raciones son escasas y hay pacientes que solo reciben una ducha completa a la semana. Nuestros mayores merecen una atención digna”. J.M. Riutort, familiar de un residente de la Residencia Geriátrica y Centro de Día de Sant Lluís, al sur de Menorca, relata a elDiario.es la desatención que asegura sufrir esta persona.

No está solo en esta denuncia. La olla a presión explotó en los últimos meses del año pasado, aunque la tensión se venía acumulando desde mucho tiempo atrás, cuando decenas de familiares como Riutort se concentraron frente a las puertas del centro para denunciar que, tras el cambio de gestión del hogar de ancianos, reina en el lugar una “falta total de atención”. Algunos familiares en su momento llegaron a calificar el trato dispensado a los adultos mayores como digno de “un moridero”.

Tras las protestas impulsadas por familiares y amigos de residentes –que tuvieron su auge a finales del año pasado–, los trabajadores del Centro de Día denunciaron ser objeto de una campaña de agresiones verbales por redes, insultos y amenazas. “Sabemos que hay mucha gente que respeta nuestro trabajo porque nos conoce y sabe de nuestro esfuerzo y dedicación, pero después de las manifestaciones el ambiente comenzó a cambiar y se nos acusaba a nosotras de cosas que estaban por fuera de nuestra responsabilidad”, ha señalado una ex trabajadora del centro.

“Recuerdo abrir redes sociales en ese momento y leer los comentarios, fue realmente horrible”, concluye esta sanitaria que ha solicitado a elDiario.es permanecer en el anonimato. La profesional cuenta que terminó por pedir el traslado a otro centro de salud por ansiedad. “Estaba mal, fui al médico de cabecera y me dio la baja automáticamente porque ya era público conocimiento lo que pasaba en el geriátrico. Yo estaba trabajando en contra de mi ética y me estaba afectando mucho. Acabé petando y me fui”, relata.
Por su parte, M.L., que es actualmente auxiliar del Centro de Día, ha reconocido en diálogo con elDiario.es algunas de las quejas planteadas por los familiares. “Sí, es verdad que hubo errores de medicación, somos personas y estamos saturadas”, ha señalado, aunque niega que se llegaran a servir alimentos en mal estado o se hayan reducido raciones. “Nunca se ha servido comida en mal estado, jamás. Sí hubo una época en la que no conseguimos una plantilla estable para la cocina, por lo que la comida no salía bien”, explica.

Añade que, a raíz de las denuncias y quejas, se constituyó un Comité de Alimentación del que actualmente forma parte cuyo objetivo es elaborar conjuntamente con los usuarios un programa de comidas saludables. “Decidimos impulsar todos los meses una encuesta entre los residentes y entre las personas que reciben el servicio de Cruz Roja, cuya comida también se prepara en la cocina del geriátrico, para dar seguimiento e ir modificando alimentos según sus preferencias”, señala.
Expediente sancionador

Con todo, ambas trabajadoras confirman el deterioro de los cuidados en este Centro de Día que supo ser un ejemplo entre los geriátricos de la isla. En el mismo sentido que los familiares de residentes, señalan que el declive se produjo tras el cambio de gestión del espacio. “Esta residencia era pionera en Menorca, era una referencia para los siete geriátricos que hay en toda la isla. Hay sanitarios que llevan 14 años trabajando y nos hablaban maravillas del lugar. Era una de las mejor valoradas en cuanto a trato, gestión y organización, pero en marzo del año pasado terminó el contrato de la empresa que históricamente había dirigido el centro municipal y comenzó la de Serveo, entonces comenzó este drama”, explica.

Serveo Servicios SAU es una multinacional con sede en Madrid especializada en la externalización y gestión de servicios esenciales para administraciones públicas y empresas privadas. Según indica en su portal oficial, opera en ámbitos como “sanidad, los servicios sociales, la restauración, la limpieza y el mantenimiento de infraestructuras”. Al aterrizar en Menorca, una de las primeras decisiones de la compañía fue habilitar una nueva planta para doblar la capacidad del centro que hoy alberga casi cincuenta residentes adultos mayores con distintos grados de dependencia, según los empleados.

“Cuando decidieron doblar el número de camas mantuvieron el mismo personal. Estábamos explotadas, no te daba la vida”, asegura la extrabajadora, quien sostiene que trasladó a la dirección sus quejas, a pesar de que nunca recibió respuesta. “Pasaba de todo: los usuarios no estaban debidamente identificados en el comedor, se cometieron errores en la administración de medicación e insulina y se comenzaron a multiplicar las caídas diariamente”, explica.

Además, señala que, ante la falta de respuestas de la nueva dirección, se incrementaron las renuncias. “La situación se volvió insostenible para todos, recuerdo una chica que entró poco después de mí y duró una semana y otra apenas un día”. Por último, comenta que vivió algunas situaciones durante los cuidados diarios que la llegaron a escandalizar. “Había días que tenía que hacer higienes yo sola. También vi cómo hacían la higiene a ciertas personas y me escandalicé, todo deprisa y corriendo, con movilizaciones bruscas. No es la manera de trabajar”, concluye.

A pesar de los intentos por recoger su versión de lo sucedido, ni los directivos de Serveo ni la actual dirección del geriátrico han respondido a las preguntas de elDiario.es sobre los hechos denunciados por familiares de pacientes y trabajadores. Por su parte, desde el Ayuntamiento de Sant Lluís han confirmado la apertura de un expediente contra la empresa por incumplimiento de contrato. “Tras las primeras denuncias solicitamos un informe de situación a la empresa concesionaria, que entregó un documento genérico y de carácter no profesional, por lo que decidimos abrir una vía sancionadora –que se encuentra actualmente en curso– por incumplimiento de contrato”, explican desde el Consistorio.
Cinco auxiliares para 47 usuarios

M.L. es todavía –y desde hace varios años– trabajadora del Centro de Día de Sant Lluís. Vivió la transición de una gestión a otra y, según ha explicado a elDiario.es, años atrás el ambiente era muy distinto. “Este lugar antes era una casa, una familia, nos conocíamos todos por nuestros nombres: pacientes, enfermeros y auxiliares. Ahora, con esta lógica de saturación, es imposible. Después de las protestas y todo, seguimos siendo cinco auxiliares para 47 residentes. Estamos todas muy quemadas, cada vez venimos con menos ganas. Desde el Ayuntamiento nos han prometido incorporaciones, pero ninguna ha llegado. Primero dijeron que no serían dos, que serían cuatro, pero seguimos a la espera”, concluye.

Fuentes del Consistorio han confirmado a elDiario.es que “se ha elaborado un informe desde el área de Servicios Sociales para la contratación de cuatro auxiliares a jornada completa y uno a media jornada”, aunque no han detallado plazos concretos. “En este momento el trámite sigue en curso. Se procederá a la ampliación del personal una vez que hayamos calculado la inversión económica que supondrá para las arcas municipales y se haya dado el visto bueno”, insisten desde el municipio.

Población envejecida

La crisis del geriátrico de Sant Lluís es una expresión concreta de un problema más general que atraviesa Menorca –y aún Balears–. Una larga y persistente crisis demográfica en la que hay cada vez menos nacimientos y la media de edad es cada vez más alta. Menorca es la isla más envejecida: hay un 34% más de personas mayores de 65 años que menores de 16, mientras que los nacimientos han caído un tercio en las dos últimas décadas, según cifras del Instituto de Estadística de las Islas Baleares (IBESTAT).

A pesar de que la población residente en la isla el año pasado superó los 102.000 habitantes –máximo histórico–, el crecimiento se sostiene gracias a la inmigración y no al relevo generacional. Este escenario aumenta la presión sobre los servicios destinados a la dependencia y los cuidados de larga duración como geriátricos, centros de salud y centros de día.

HUMOR ROTO


SUBCONSCIENTE


Ésta fue la película que escogimos ayer, "The Backrooms", después de cenar una hamburguesa veggy. Sin aire acondicionado en el cine, con la típica doña dos filas más abajo que no paraba de encender el móvil, aguantamos la película estoicamente sin entender nada. En mi defensa he de decir que desconocía el canal de YouTube de Bachkrooms.


Acerca de las críticas (buscado en Internet):

La recepción del público ante Backrooms ha sido masiva (la película se ha convertido en un auténtico fenómeno de taquilla junto a otros éxitos de terror independiente), pero las opiniones de los espectadores están bastante divididas. Mientras que los fans más acérrimos están entusiasmados, el público general que iba buscando una película de terror convencional ha reaccionado de forma más tibia. Los comentarios del público se dividen principalmente en estos dos bandos:

Lo que el público aclama (Los puntos fuertes)

  • La atmósfera y la inmersión: Los espectadores coinciden en que el diseño de producción (esos interminables pasillos amarillos de más de 3.000 metros cuadrados de decorados reales) y el zumbido constante de las luces fluorescentes generan una sensación de agobio, ansiedad y claustrofobia brutal.
  • Fiel al material original: Los seguidores del canal de YouTube de Kane Parsons (Kane Pixels) están encantados. Sienten que la película respeta al 100% la esencia del creepypasta original, expande el universo (el lore) de forma inteligente e incluye guiños directos que premian al fan.
  • Terror psicológico real: Se valora mucho que no recurra al truco fácil de los sustos repentinos (jump scares) cada cinco minutos, sino que cocine el miedo a fuego lento a través de la psicología, el vacío y el aislamiento.
  • Las actuaciones: Las interpretaciones de Renate Reinsve y Chiwetel Ejiofor son muy aplaudidas porque aportan una seriedad y una carga dramática que elevan el proyecto por encima del cine de terror comercial común.

Lo que al público le divide o decepciona (Las quejas)

  • El ritmo y la falta de acción: Muchos espectadores casuales se han quejado de que la película "tarda en arrancar" o que pasa demasiado tiempo mostrando a los personajes simplemente deambulando por habitaciones vacías. Para algunos, la lentitud se traduce en aburrimiento.
  • Demasiadas preguntas sin respuesta: El final tan abierto y deliberadamente incompleto —diseñado claramente para abrir las puertas a una secuela— ha frustrado a parte del público, que siente que la trama se resuelve de golpe en los últimos 20 minutos dejando una sensación de "anticlímax".
  • Exceso de explicaciones: Curiosamente, un sector de los fans más puristas del misterio en internet siente que la película intenta dar demasiado contexto a los Backrooms (conectándolo con los traumas personales de los protagonistas), restándole parte de ese encanto terrorífico que tiene lo completamente desconocido.

En resumen, el público la define como "el Blair Witch Project de la Generación Z": una experiencia asombrosa si conectas con el estilo de terror abstracto de la productora A24 o si ya eres fan del universo original, pero un laberinto confuso si esperabas una película de monstruos tradicional.

domingo, 28 de junio de 2026

AND THEN THERE WERE NONE


El misterio de Agatha Christie: la autora más vendida, imitada e incomprendida de la literatura universal
En el centenario de la publicación de ‘El asesinato de Roger Ackroyd’, la novela que la catapultó a la fama, desentrañamos las claves de una autora única, prolífica y compleja que va mucho más allá de los 2.000 millones de libros vendidos.

En junio de 1926 Agatha Christie publicó El asesinato de Roger Ackroyd y algo cambió para siempre en la historia de la literatura. Era su sexta novela, la tercera de la serie de Hercule Poirot, personaje irritante y genial a partes iguales con el que había inaugurado su carrera literaria seis años antes. El éxito fue inmediato. El desenlace de la historia, inédito y controvertido, catapultó la popularidad de Christie y la novela pavimentó una carrera de éxito con cifras casi inasumibles: por encima de 1.000 millones de copias vendidas en inglés de sus más de cien libros, otras tantas en el resto de idiomas; solo Shakespeare y La Biblia la superan. Paradójicamente, este éxito global y su carácter prolífico han desdibujado las aristas de una autora mucho más oscura, profunda e inquietante de lo que pueda parecer, una escritora metida de tal forma en el ADN de la ficción criminal que su efecto no se percibe, una urdidora de tramas que hace un siglo ya reventó algunos de los mejores finales de la historia.
“Es una autora intergeneracional; sus novelas están muy bien hechas y tienen un punto brillante. Se la banaliza por prolífica y por mujer, pero no escribe novelitas, para nada: son grandes novelas. Y no se ha pasado de moda, sino todo lo contrario”, cuenta la editora Miriam Vall, quien dirige en Espasa la publicación en español de toda la obra de la autora británica. Llevan casi un centenar de libros y pretenden completar esta ardua misión en 2028. Los lectores, también los jóvenes, han respondido con entusiasmo: “Con Agatha ves pero no ves, no quieres volver atrás, te metes en la historia. Y eso a los chavales les encanta. La novela los convierte en detectives, les pide un poco de ayuda y ellos se quedan atrapados”.

No siempre reconocida, la huella de Christie (Devon, 1890 - Oxfordshire, 1976) en autores contemporáneos es inmensa. En el último libro de Juan Gómez Jurado (Mentira, Ediciones B) se puede rastrear la influencia de la autora de Muerte en el Nilo, en especial de ese narrador no confiable que estrenó en la citada El asesinato de Roger Ackroyd. No en vano, el autor de Reina Roja es uno de sus grandes defensores: “Me enseñó que el lector merece ser respetado. Puedes sorprenderle, puedes manipularle, pero no puedes mentirle. Toda la información tiene que estar ahí. Christie es aparentemente sencilla. Esa transparencia es el resultado de un trabajo brutal, no de su ausencia. Que venda cientos de millones de libros y la crítica todavía arquee la ceja solo habla de quien la arquea”. Ese método estajanovista se alimentaba de una actividad incansable (tomaba notas de todo, dispersas, que solo más adelante adquirían forma), disciplina y una gran capacidad para beber de la realidad: sus novelas se anclan en el tipo de sociedad en la que vivió siempre, acomodada, con grandes casas y servicio, pero en cierta decadencia moral y económica.


A pesar de conocer por fin el éxito, 1926 fue un año convulso para ella. En diciembre desapareció durante 11 días y el caso agitó la sociedad británica. Abandonó su casa en Berkshire sin avisar a nadie. Posteriormente, su coche se encontró abandonado en la estación de Kings Cross, desde donde luego se supo que había tomado un tren a Harrogate (sede, en la actualidad, de uno de los mejores festivales de novela negra del mundo) para alojarse en un hotel. Algunos empleados la reconocieron y dieron el aviso. Se había registrado con el nombre de Nancy Neele, golfista amiga de la familia y amante de su marido, al que no reconoció cuando se reencontraron. Nunca habló del tema con nadie. El divorcio llegó dos años después. En medio del huracán, en 1927 creó a la perspicaz Miss Marple, que aparece por primera vez en The Tuesday Night Club, un relato publicado en Royal Magazine. María G. S., madrileña de 14 años, defiende desde su pasión por los libros de la británica a la infravalorada investigadora: “A pesar de que dé la sensación de que reservaba los mejores casos para Poirot, me encanta de Agatha Christie que incluyera un personaje como Miss Marple en un momento en el que todavía casi no se había desarrollado la presencia de protagonistas femeninas en la literatura”.

Las historias cortas formarán otro caudal narrativo: más de 160, publicadas en 14 antologías. La producción ya no iba a cesar y no tardaría en alcanzar una media de dos novelas por año, amparada en el éxito de público y en la estabilidad emocional y personal que encontró al lado de su segundo marido, el arqueólogo Max Mallowan, cuya labor en diversas excavaciones a lo ancho del mundo se convirtió en la otra gran pasión de Christie.

En esta época crea el pseudónimo de Mary Westmacott (bajo el que escribió seis novelas románticas) y algunas de sus obras maestras protagonizadas por el peculiar Poirot: Asesinato en el Orient Express, Muerte bajo el sol o Cita con la muerte, por recoger tres de las más célebres. Alice Hallett, conocida como la Agatha Christie del siglo XXI por su atrevida actualización de la técnica de la maestra en obras como La apelación o La pregunta mortal (publicadas en España por Ático de los libros), comenta un aspecto muy particular del éxito de Christie: “Escribió cerca de 70 novelas, pero solo cinco o seis son de verdad conocidas hoy. Parece que gusta más la autora de la primera época, la de los puzles sorprendentes, historias con giros divertidos, mientras que la Christie más tardía y más oscura ha quedado solo para los fans más especializados”. Si quieren salirse de los títulos que ya forman parte del canon de la cultura occidental, quizás podrían adentrarse en Pleamares de la vida, uno de los más oscuros casos de Poirot (de reciente publicación en Espasa); en El misterioso señor Brown (nazis, espías y documentos perdidos en el primer caso del dúo Tommy y Tuppence) o en Sangre en la piscina (Booket) recomendada por la propia Hallett y muy veraniega.


Guionista de formación, Hallett llegó precisamente a Christie a través de las adaptaciones televisivas (un género en sí mismo, casi inabarcable) y cinematográficas, que empezaron ya en la década de los cuarenta del siglo pasado. “Su estructura es perfecta. Crea un grupo de personajes que se compenetran a la perfección y se integran en el misterio y solo entonces hace pedazos todo y mueve a los personajes para que vayas creyendo que ha sido cada uno de ellos. Manipular así al lector no es nada fácil”, comenta Hallett para explicar por qué se ha adaptado con tanta frecuencia.

Un negocio redondo

Con dos hermanos 10 y 11 años mayores que ella, de niña Christie pasaba mucho tiempo sola, con la imaginación como único sustento. De ahí esas tramas que se pliegan y despliegan con soluciones inéditas, una capacidad única que enriquece la experiencia de la relectura. Prueben, por ejemplo, con la celebrada El asesinato de Roger Ackroyd, La casa torcida o Asesinato en el Orient Express: cuando se conocen aquellos finales rompedores, volver a ellos, buscando cada huella que explique el desenlace, es una experiencia. Marina Sanmartín, escritora y librera en la madrileña Cervantes y Cía, aporta otras claves: “Creo que lo que la hace imbatible es todo lo que no se ve, que los textos de Christie son en sí mismos una gran trampa. Parecen sencillos, son breves y su esquema se traza fácilmente una vez los terminamos. Sin embargo, son juegos de prestidigitación muy complejos, pura magia”. Su última novela, La doble desaparición de Abril del Pino (Salamandra) rinde homenaje a la maestra: “Como novelista, intento que mis textos se miren en los suyos por tres razones: su atemporalidad —hoy se sigue vendiendo de una manera sostenida y a todo tipo de lectores—; su capacidad para jugar con el lector y mantenerlo en vilo hasta la última página y su habilidad para perfilar escenarios y personajes en pocas palabras, pero tremendamente certeras”.

La británica conoció el éxito en casi todos los campos, si bien hacia el final de su vida cultivó algo más el teatro, donde produjo 25 piezas; la más conocida es La ratonera, que ostenta el récord de la obra representada durante más días consecutivos en la historia: desde 1952 hasta hoy en tres teatros distintos. Cifras apabullantes de un negocio inmenso que gestiona desde mediados del siglo pasado el consorcio Agatha Christie Limited, en la actualidad liderado por su bisnieto James Prichard. Según la ley británica, tienen los derechos en exclusiva 75 años después de su muerte, acaecida en enero de 1976, a los 85 años. Les queda, por tanto, un cuarto de siglo. Y por citar solo algunos de los proyectos en marcha, amén de las constantes reediciones de todas sus novelas, se estrenó a principios de año la serie Las siete esferas (Netflix), Sophie Hannah ampliará la lista de continuaciones autorizadas de las novelas de Poirot (lleva seis, lo que habla de la sed lectora por estas historias) y en septiembre se publicará la primera Miss Marple con licencia de sus herederos: Muerte en el gran hotel Alpine, escrita por Lucy Foley.


Los gestores de este tesoro narrativo buscan, ávidos, nuevos mercados, atraer a las nuevas generaciones. Una de esas jóvenes es María G. S., que ha notado su huella en otras autoras de éxito: “Hoy en día, por ejemplo, veo la presencia de Agatha Christie en los finales de los libros de la inglesa Holly Jackson y en la resolución del misterio. Esa sensación satisfactoria pero frustrante a la vez cuando terminas una historia, piensas que todo cuadra, pero te preguntas: ¿por qué no me di cuenta?”.
Final calculado al milímetro

En la última etapa de su vida, Christie bajó el ritmo a una novela al año que arrasaba en ventas en época navideña, y a principios de los setenta fue cerrando todas sus series. El capítulo final de las dos más famosas, sin embargo, estaba escrito y oculto en una caja fuerte desde la Segunda Guerra Mundial, lo que da una idea del control que sobre su carrera y sus personajes ejercía esta mujer. El plan pretendía que se publicaran tras su muerte, pero al final Poirot se despidió en Telón, que llegó al mercado un año antes. Un crimen dormido, el último caso de Miss Marple, sí se publicó de forma póstuma en 1976.

“Estoy lista para aceptar la muerte”, decía al final de su autobiografía, escrita 11 años antes de su adiós definitivo. No podemos saber si a esas alturas sabría ya que su obra iba a alimentar la curiosidad, el hambre de aventuras y la capacidad de diversión de cientos de millones de lectores en todo el mundo, pero la honorable dama del crimen parecía intuirlo.

DON'T RUN, YOU'LL SWEAT!

En una boda a la que fui hace unos años, me tocó de vecino de mesa un abogado, más canario que el gofio, al que conocía desde hacía muchos años. Él, recasado en segundas nupcias, había sido padre por segunda vez y el churumbel correteaba por el jardín donde la celebración. ¡No corras más que vas a sudar! le gritaba en inglés al pibe.


Nacidos para triunfar
Los padres de hoy contagian a sus hijos el estrés que provoca la necesidad de ser los mejores.
Elvira Lindo, 28.06.2026

Niños de los sesenta o los setenta, niña de entonces, acuérdate hoy del inicio de las vacaciones. Recuerda que el lejano rumor de los coches de la carretera de Valencia eran un anticipo de las olas del mar. Recuerda la paz que te provocaba un boletín de notas sin mácula. Tus padres no pedían demasiado, solo el salvoconducto para seguir adelante. Para que no se te enfriara demasiado el cerebro, te compraban el cuaderno de vacaciones de la EGB, que más que de refuerzo parecía un libro de crucigramas. Nos estaban ablandando el cerebro, se decía entonces, pero es que habíamos dejado atrás los años cincuenta y la severidad se estaba diluyendo.

Severos seguían siendo los padres de los que conseguíamos zafarnos en cuanto llegábamos al pueblo. Era más fácil practicar la travesura clandestina bajo el autoritarismo paterno, un tanto negligente, que sometido al exceso de sobreprotección. Acuérdate de que cuando pasados unos años, no tantos, te convertiste en madre, una de esas gatas jóvenes que compatibilizaban el juego de los niños con la caña en el chiringuito. Madres y padres jóvenes de los viernes. Hubo algún lío. Ay, la vida secreta de los progenitores. Era el tiempo de las separaciones y tú, en ese campo, como en otros, fuiste precoz; acuérdate de que no querías calcar el código moral de tus padres. Pretendías educar con palabras prestadas de Summerhill, de Montessori, de centros que defendían el derecho a una infancia libre y creativa. La teórica sonaba bien; en la práctica, como suele ocurrir, hacías lo que podías. Amabas sumida en contradicciones. La muchachada no salió mal, a pesar de que teoría y descuido siempre iban de la mano.

Por eso, ahora me pregunto: si venimos de aquella educación relajada, si aquellos niños nuestros son ahora estos padres, ¿cómo llegaron a integrarse tan dócilmente en un sistema que somete a sus hijos a una agenda propia de ejecutivos? Un astuto diablo ha convencido a los progenitores para que desde el nacimiento pavimenten el camino hacia la PAU; alguien les inoculó la certeza de que a una criatura se le ha de dar bien toda materia, de que las tardes son para las extraescolares: unas veces por refuerzo; otras, porque ni el notable ni el excelente les son suficientes. En las familias humildes aún podría entenderse, desean que sus hijos se escapen del círculo de la pobreza, pero son las clases pudientes las que están forzando una competitividad ciega. Los padres vuelven a hablar de notas, ¿no es esto extraordinario? Contagian a los niños el estrés que provoca la necesidad no ya ser buenos, sino de ser los mejores. Quieren que experimenten el éxito desde la casilla de salida.

Un ensayo perspicaz de Santiago Gerchunoff, En la era de los niños cosa. Ensayos contra la crianza como emprendimiento, se refiere entre otras absurdas situaciones al angloparlante del parque infantil: “Hay algo muy turbador en oír a un muchacho de Madrid hablar en inglés a sus hijos, como si lo vieras llevando una máscara”. Recuerda las palabras sobre el exilio de Hanna Arendt: “Hay una diferencia abismal entre tu lengua materna y todas las demás”. Cualquier divertimento debe justificarse como parte de un currículum. Pero esos niños tan adiestrados para no decepcionar llegarán pronto a una adolescencia y frente al espejo se encontrarán con complejos e insatisfacciones que serán aún más evidentes si han sido adiestrados para ser individuos de éxito. Siempre nos quedará el inolvidable consejo de Natalia Ginzburg: hay que enseñar a los hijos no las pequeñas virtudes sino las grandes, “no el deseo del éxito, sino el deseo de ser y saber”. Recordemos que no le salieron mal sus descendientes, ahí estaba el brillante historiador Carlo Ginzburg, que nos dejó la pasada semana. Yo me remito a un deseo: dejen a los niños jugar entre ellos, inventar sus reglas. Si eso les consuela, en el juego y la indolencia estival estarán recibiendo la lección más decisiva de su infancia.

PELOTEROS


Un pariente lejano
Si usted tuviera que empujar una bola de estiércol 10 veces más grande que su organismo a través de un terreno repleto de obstáculos, ¿no viviría en un estado de inquietud permanente?
Juan José Millás, 28.06.2026

Compartimos este desasosegante rincón del universo con gente muy extraña. Claro que, para apreciar las diferencias, conviene primero reconocer las semejanzas. Este escarabajo pelotero, por ejemplo, se parece a nosotros en la simetría bilateral. Significa que está hecho de dos mitades iguales pegadas entre sí. Tiene además un tubo digestivo que atraviesa, como el nuestro, sus posesiones corporales. Dispone por tanto de una boca por la que introduce la materia procedente del exterior y de un culo por el que devuelve al mundo aquello que le sobra. Nosotros hemos construido civilizaciones enteras alrededor de esos dos agujeros. Hay infinidad de restaurantes con estrellas Michelin, así como una red universal de miles de millones de kilómetros de alcantarillado por la que circulan las digestiones de esas mismas estrellas. Hay poesía amorosa dedicada a los besos y hay papel higiénico de tres capas. El escarabajo posee asimismo un sistema nervioso encargado de interpretar las noticias que le llegan del entorno. ¿Sufre ansiedad? Quizá. Si usted tuviera que empujar una bola de estiércol 10 veces más grande que su organismo a través de un terreno repleto de obstáculos, ¿no viviría en un estado de inquietud permanente?

Si observamos las cosas desde cierta altura, firmar una hipoteca de 40 años con la mierda de los intereses, y disponiendo solo de cuatro extremidades (el bicho tiene seis), es de locos. Así que cuanto más me fijo en el insecto, más se parece a mí. Uno de esos parientes lejanos, en fin, con los que te encuentras de ciento a viento porque andamos todos de cabeza.

MAAAAAMBO (DE STENDHAL), MARAVILLOSO

 

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE



LA BOLSA O LA VIDA


Anoche fui a la zarzuela, "La verbena de la Paloma", terminando así la temporada de ópera de Tenerife 2025-2026.


Hace unos años se corrió la voz de que en las piscinas comunitarias le añadían algo al cloro para que el agua se tiñera cuando alguien se hacía pis dentro. Esto, otra leyenda urbana como tantas, mantuvo a generaciones con la vejiga apretada no fuera a ser que... Ahora, donde los reyes del mambo son TikTok e Instagram, se ha puesto de moda colocar paquetes de Amazon con buena pinta, fuera de los portales de las casas, animando a los cacos a llevárselos. Claro que, como tienen truco, al moverlos explotan llenándolo todo, al ladón incluido, de polvos de colores que lo dejan como una croqueta.
Una cosa así es lo que haría con algunas personas en teatros, cines, auditorios o salas de conciertos. Pongámonos primero en contexto.
Anoche fui a la zarzuela, "La verbena de la Paloma", como ya saben. Yo me abono siempre en el asiento 1 de la fila 4, pasillo y posibilidad anexa de estiramiento de piernas durante la función (no se imaginan la comodidad si se trata de una ópera de Wagner). Por no-sé-qué ayer me cambiaron el asiento y me plantaron en la fila 1, cómoda pero frente al muro curvo de madera que protege el foso de la orquesta, de manera que estuve encajado entre el señor de la derecha que me daba pataditas continuamente y la petarda de la izquierda, una majadera insoportable, que recurrentemente abría el bolso para sacar el móvil y comprobar, quiero suponer, el índice Nikkei en tiempo real.
¿Qué haría yo en estos casos? Aprovechando que los ordenadores cuánticos son casi una realidad y que parece que la IA es la panacea del presente y del futuro (¡no nos espera nada!), inventaría un mecanismo que pudiera congelar por unos segundos la orquesta, el director o el espectáculo que fuera, colocaría varios focos en el techo para que justo esos segundos se encendieran dirigiendo el haz de luz sobre la susodicha o el susodicho, de manera que el acomodador pudiera localizarla/o, "invitarla/o" a abandonar la sala y regalarle un tarjetón de persona non grata con un regalo añadido, la imposibilidad de volver a ese recinto, digamos por ejemplo, in aeternum. Una vez se resolviera la cuestión se reanudaría la función, continuarían las toses y todos tan felices.
¿La zarzuela? Bien, gracias. Una función muy entretenida que nos hizo pasar un buen rato, incluso a pesar de la inversora en bolsa de al lado.
Feliz domingo.