miércoles, 28 de octubre de 2026

TE LO JURO POR SNOOPY

Claro que esto fue antes de que Aznar pontificara su "el que pueda hacer, que haga".
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Si Rajoy levantara la cabeza
En 1996, el entonces vicesecretario del PP exigió a González la retirada del vídeo del dóberman y prometió no usar la voz e imagen del líder socialista en su propaganda electoral.
Natalia Junquera, 28.10.2026

El ser humano —y no digamos ya el gallego, que posee la patente de la morriña— tiende a la nostalgia, la “tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida”, según la RAE. La melancolía es vaga por naturaleza, paralizante, y cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor, por mucho que siempre será más agradable recibir una carta de amor escrita a mano que un sexting intempestivo en el WhatsApp. Quizá es mucho decir que las campañas electorales de antes nos causaran “dicha”, pero en las de ahora, claramente, ha habido pérdidas: sobriedad, buen gusto, sentido del ridículo... Desde que los comicios generales tienen fecha, cuesta diferenciar las jornadas de precampaña en redes de cualquier episodio de La hora chanante, y cada vez es más difícil distinguir la realidad de las desternillantes sátiras de El Mundo Today.

Fue vía tuit, en su cuenta en X, desde donde Ada Colau, candidata del Frente Amplio por Barcelona, difundió este lunes una carta a los líderes de los principales partidos solicitándoles que se comprometan a no usar “Inteligencia Artificial vejatoria” durante la campaña. El partido que más ha recurrido a esa herramienta, el PP, ha sustituido a Begoña Gómez por José Luis Ábalos en la imagen del beso con Pedro Sánchez en pleno mitin; ha creado un vídeo suplantando a la esposa del presidente, al líder del PSOE y a José Luis Rodríguez Zapatero y otro en el que una rata salta de un barco ardiendo con las siglas del PSOE. A ver quién les quita ahora el juguete. La polémica por el vídeo del dóberman en la campaña de los socialistas en 1996 —que mostraba la imagen deformada de Aznar y al PP como el partido de una España en blanco y negro mientras con el PSOE todo iba a ser gente guapa, enamorada y trabajando en su verdadera vocación— parece hoy un juego de niños.

Si quieres ver los vídeos:



En aquel momento, por cierto, Mariano Rajoy, que era vicesecretario general de los populares, envió una carta a Felipe González exigiéndole la retirada de “tan zafio panfleto audiovisual”. “Nos resistimos a creer”, decía Rajoy, “que haya podido usted autorizar tan monstruosa agresión, que se diría concebida por un moderno Goebbels”. Y añadía: “No se le oculta, señor González, lo fácil que nos resultaría, sin deformación alguna ni el recurso a técnicas subliminales, emplear en nuestra propaganda su propia voz e imagen poniendo la mano en el fuego por Mariano Rubio, abrazando efusivamente a Luis Roldán o asociándolo, por ejemplo, a las imágenes de las víctimas del GAL. Descuide, señor González, no vamos a hacerlo”. A la vista de los últimos vídeos difundidos, en el PP han cambiado de opinión. Cabe recordar que fue también Rajoy quien, tiempo después, citando a Churchill, y para explicar por qué había subido los impuestos tras hacer campaña prometiendo bajarlos, dijo: “La mejor dieta para un político es comerse sus propias palabras”. Ahí — también es verdad— pocos pueden tirar la primera piedra.


Ha habido otros episodios más propios de una despedida de soltero que de una campaña, sin la excusa de la inteligencia artificial y con el único propósito de subir el vídeo a redes, como los mariachis que envió el PP a la Delegación del Gobierno en Madrid para celebrar la dimisión de Francisco Martín.


En el programa de Iker Jiménez se discutió que el beso de Sánchez y Gómez hubiera sido con lengua —aquí, en todo caso, recomendaría al líder socialista unas clases de baile. Dos tardes, como la economía— y en la cuenta del PP en X se colgó una grabación de Óscar Puente gritando de dolor por una lesión con el mensaje: “Miedo le tenías tú a un esguince”. No fue el momento de mayor madurez del partido, pero lo justo sería recordar que tampoco el ministro de Transportes es ejemplo de sobriedad o contención en la red social. En el programa Cara al show aseguró que, de media, al día, escribe “entre 12 y 20 tuits”. En algunos de ellos ha llamado a Feijóo “imbécil”, “rastrero”, “miserable” o “ser” que da “asco”.


Y aún no han aparecido los bots rusos en la campaña. Lo que nos queda.



COLOSSAL


Observe cómo un restaurador retira con delicadeza el barniz opaco y un panel de madera deformado de una pintura antigua
Kate Sierzputowski, 28.12.2018

Julian Baumgartner, de Baumgartner Fine Art Restoration en Chicago, condensa más de 40 horas de delicado trabajo de raspado, pulido y retoque de pintura en un video narrado de 11,5 minutos sobre un proyecto de conservación reciente. Baumgartner guía al público a través de la restauración de El asesinato de Arquímedes , que incluyó la limpieza de un barniz oscurecido de la superficie de la obra, su desmontaje del panel de madera original mediante técnicas modernas y tradicionales, el montaje de la fina pintura sobre papel en un tablero libre de ácido y, finalmente, el retoque de pequeñas áreas que se habían desgastado con el paso de los años.

Puedes ver todo el proceso en el vídeo de arriba y conocer otros proyectos de conservación de Baumgartner en Instagram y YouTube .






BOLUDA + CNI


El CNI frena la venta de los puertos de Boluda en Canarias a Marruecos por riesgo militar
Boluda carga contra el CNI y amenaza con ir a los juzgados por bloquear en Madrid la venta del 45% de sus terminales canarias a Marruecos.
Aday Moreno, 26.10.2026

La controversia política en torno a la entrada de capital marroquí en el sector portuario de las islas ha provocado una contundente respuesta desde el ámbito empresarial. Según recoge una reciente información de El Espejo Canario, titulada "Boluda reivindica su compromiso con Canarias y acusa al Cabildo de alimentar un alarmismo injustificado sobre Marruecos", el director general de Boluda Shipping, Javier Climent Melián, ha salido al paso de las críticas insulares para defender la solidez del Puerto de La Luz, recordando que la naviera mantiene su sede fiscal en Gran Canaria, acumula más de 250 millones de euros de inversión en el archipiélago y que la futura participación marroquí será minoritaria y sin capacidad de decisión sobre las operaciones en las islas.

Los puertos de las Islas son la única arteria por la que respira la economía del Archipiélago, pero también constituyen la frontera sur de Europa y una plataforma de control en el Atlántico medio. La venta del 45% de Boluda Maritime Terminals (BMT) a la empresa estatal marroquí Marsa Maroc ha encendido las alertas en los despachos de seguridad de Madrid. Mientras el expediente sigue congelado, la naviera de Vicente Boluda ha pasado al ataque contra los servicios de inteligencia y las instituciones insulares.

El director del grupo en Canarias, Javier Climent Melián, calificó este lunes de «alarmismo peligroso y sin sentido» la vigilancia que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el Ministerio de Defensa mantienen sobre la transacción. El contrato permanece atascado en la Junta de Inversiones Exteriores (Jinvex), donde Economía, Defensa, el CNI y Seguridad Nacional evalúan las consecuencias de dar entrada a un Estado extranjero en una infraestructura crítica.

Cuando una empresa privada vende activos a otra, el mercado asigna recursos con eficiencia. El escenario cambia cuando el comprador es el brazo ejecutor de un Gobierno como el de Rabat, que ya aprobó por decreto la toma de control de estas participaciones. Sentar a Marsa Maroc en las terminales canarias trasciende el ámbito mercantil porque otorga al Reino alauita acceso a los flujos de información portuaria en tiempo real.

Quien opera o participa en las dársenas conoce al detalle qué entra, qué sale y cuándo lo hace. Esa posición permite monitorizar desde las reservas de suministros básicos, combustibles y alimentos que garantizan la supervivencia de las Islas, hasta el tránsito de buques de Estado, escalas logísticas y movimientos militares españoles y aliados en la ruta atlántica. En un contexto de fricción por las aguas adyacentes y el espacio aéreo, ceder esa visibilidad supone entregar una ventaja geopolítica en la frontera más sensible de España.

Desde Boluda defienden que el socio marroquí no tendrá capacidad de gestión ni mando operativo en los puertos. En declaraciones a El Espejo Canario, Climent Melián cargó contra el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales (Nueva Canarias), a quien acusó de mantener una «inquina» contra la empresa y afirmó que las instituciones críticas «están haciendo el ridículo». El directivo advirtió de que acudirán a los tribunales si continúan los frenos a sus alianzas internacionales.

El portavoz pasó por alto que el recelo institucional no responde a una trinchera partidista. El Cabildo de Tenerife, gobernado por Coalición Canaria y el Partido Popular, también se opone a la operación al entender que compromete la posición del Archipiélago y deja la logística insular expuesta a decisiones que no se toman buscando el beneficio empresarial, sino el interés de una potencia vecina.
La competencia del puerto de Dakhla

A la derivada de seguridad se suma la competencia comercial asimétrica. Marruecos construye en el Sáhara Occidental el macropuerto de Dakhla Atlantique para absorber el comercio hacia el África Occidental. Permitir que el operador estatal marroquí entre en los muelles canarios implica compartir la cartera de clientes, tarifas y rutas con el mismo actor político que levanta una infraestructura competidora a pocos kilómetros de distancia.

La dirección de Boluda tildó estos argumentos de «vacíos y sin consistencia», asegurando que Dakhla no operará hasta 2030 y que su impacto será «residual». Para reivindicar su arraigo tras casi 40 años en las Islas, la naviera recordó que ha movilizado más de 250 millones de euros, con inversiones recientes de 35 millones en Tenerife, 12 millones en La Palma, 10 millones en Fuerteventura y 6 millones en Lanzarote. Ahora, la última palabra la tiene el Gobierno central, que deberá decidir en Madrid si autoriza el desembarco de Rabat en los muelles canarios o protege el perímetro estratégico de las Islas.

LA MALA EDUCACIÓN


Hay algo que envidio de los ricos, aun creyendo que el dinero no da la felicidad, y es que pueden permitirse tener chófer y que les hagan la compra sin tener que ir ellos mismos al supermercado, uno de los lugares con más maleducados por m² que existen.

Hace un momento, terminando con mi periplo mecánico, aproveché para pasar por el supermercado, habida cuenta de que, al volver del taller, me quedaba de paso. El Mercadona de la zona no es de los más grandes y tiene un parking al aire libre con cuatro calles interiores paralelas, pero con sentidos opuestos de manera intermitente. Yo suelo aparcar en la última de ellas, la más alejada del acceso y, por tanto, la menos concurrida, aunque eso obliga a recorrer antes otra calle para llegar.

Hace unos minutos, tanto al llegar como al irme, me encuentro con dos doñas que, sin cortarse un pelo, maniobraban en sentido contrario, encontrándome a mí de frente. Nada de disculparse o dar marcha atrás, no; la primera, cuando le dije «conduce usted en dirección prohibida», comenzó a hacer aspavientos con las manos, azuzándome para que aparcara de una puta vez y la dejara pasar. Tal cual. Luego me la crucé dentro del súper. Me abstengo de describirla porque uno es un caballero.

Al salir, mientras maniobraba, entra otra señora, ésta fumando como si tal cosa, también en contrasentido. Esta vez opté por no decir nada: solo sacar el coche y salir raudo, alejándome de su áurea chunga. Ella ni me miró; pegó su coche como pudo, sabiendo que lo que hacía estaba mal, pero eso no importaba. Debía de estar pensando: «Lo hago porque yo lo valgo».

Qué fea es la ordinariez y cuánta tenemos a nuestro alrededor.

MIÉRCOLES


Termino de leer la estupenda novela "Aire de familia" de piperno, llena de injusticias revulsivas y, a falta de un capítulo y medio, las dos temporadas de la exuberante y magistral adaptación de "Cien años de soledad" que nos ha regalado NETFLIX, auténtico reflejo de la idiosincrasia humana atemporal.
Por fin recibo unos documentos que permiten terminar un proyecto enquistado, inacabado e interminable; mi intención es dejarlo listo esta semana, aunque aún creo que no tengo en mi poder las mediciones, imprescindibles para que todo encaje.
Esta mañana sí hubo desayuno de Medianoche pero no gimnasio, asuntos mecánicos me lo impidieron. Mañana toca piernas, aunque a mi edad ya no hay posibilidad alguna de que mi cuerpo noserrano se convierta en una papa pinchada.
Sigue el calor, la humedad y la calima mientras sigo luchando por adaptarme a este odiado horario de verano que acorta las tardes.
Por cierto, hoy cocinaré pasta: "espaguetis a la boloñesa", salsa cocinada con soja texturizada. 
Los dejo, debo seguir con la memoria del proyecto.
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Rolando Alarcón, *A la huelga.

ALVARO SIZA: ESTO ES UN DESASTRE

 

martes, 27 de octubre de 2026

% DE VOTANTES EN ANTERIORES ELECCIONES

 


EN DIRECTO, 19:24h (HORA CANARIA)

 

GRAFFITI

 






HUMOR NEGRO

 

ALEA IACTA EST

Son todos iguales, no hay escrutinio aún y ya están preparando el terreno. Terrible hasta donde ha llegado la política actual en todo el mundo.
O no saben perder o las elecciones están amañadas, las están robando, la culpa es de Correos o del chachachá.



VIVIR EN NY

MISSING

 Everything but the girl, *Missing.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE





INSTITUTO CERVANTES DE PARÍS


3 MÁS DE MARK FISHER


«Al establecer conexiones entre campos remotos, Mark podía identificar la metafísica de un programa de televisión, las verdades psicoanalíticas latentes en una canción de Joy Division, las resonancias políticas de una película de Kubrick. Siento su ausencia como amigo y como camarada, pero más que nada como lector. Muchos días me pregunto qué habría dicho Mark sobre esto o aquello. Su escritura hacía que todo pareciera más cargado de significados. Leerlo producía adicción.» Simon Reynolds

“Intelectual sin ser académica, popular sin ser populista”: de esta manera caracterizaba Mark Fisher la misión de su labor crítica. Su relación con la vida universitaria había sido siempre incomoda, y fue a partir de descubrir el potencial democratizador de los blogs y de utilizarlo como un conducto para el intercambio entre la cultura popular y la teoría que encontró su medio y su voz. k-punk (primero el nombre de su página, luego una especie de identidad digital alternativa, como las de los productores de jungle que tanto amaba) pronto devino el centro y el catalizador de una comunidad de investigadores autodidactas, académicos desencantados y excéntricos de toda clase que saqueaban la obra de pensadores consagrados en busca de herramientas analíticas que eran utilizadas de modo no convencional.

Al reunir una parte significativa de esa desbordante producción online, además de reseñas, columnas de opinión, artículos activistas y ensayos que publicaba en simultaneo en revistas y libros, esta ambiciosa recopilación se propone reconstruir por primera vez la huella de aquellos años de escritura frenética y contagiosa en las que ya aparecerían sus obsesiones: el modernismo popular, los privilegios de clase, la precariedad y la depresión, las formas poscapitalistas del deseo, la hauntología y el realismo capitalista. Este libro –el primero de tres volúmenes– incluye sus textos sobre literatura, cine y televisión, y cubre un amplio arco de referentes que incluye a autores como J.G. Ballard, Margaret Atwood o Patricia Highsmith, directores como Cronenberg, Marker o Nolan, películas como Stars Wars, Los juegos del hambre o Terminator y programas televisivos como Big Brother, Breaking Bad, Westworld o The Americans.


La coincidencia de la música y la política en este segundo volumen de los escritos de Mark Fisher podría parecer arbitraria. Sin embargo, ese cruce será fundamental para lograr lo que él consideraba un objetivo estratégico: superar el efecto alienante del pensamiento académico y la estética deslibidinizante de la izquierda. Tanto el laboratorio de escritura experimental que fue durante los años ochenta la prensa musical británica como aquellos episodios electrificantes en los que la música popular se convirtió en un catalizador para las tendencias colectivas y sensibilidades radicales son las bases sobre las que Fisher edificó un proyecto que se proponía volver a conectar la crítica cultural con un programa político. El glam de clase trabajadora de bandas como Roxy Music o Visage, el modernismo pulp de The Fall, el culto suburbano a bandas góticas como The Cure, el sonido alienígena del jungle o los paisajes sónicos post-rave de Burial proporcionarán modelos para escapar del agotamiento de la imaginación que impone el realismo capitalista.

K-punk puede interpretarse como un manual sobre cómo escribir crítica cultural en el siglo XXI. Si en el primer volumen comprendimos que la “k” del seudónimo blogger de Fisher refería a kuber (el término griego para «ciber»), esta entrega despeja toda duda sobre el segundo componente. Aquí la estética punk se manifiesta tanto en la prosa afilada con la que demuele a sus enemigos (Tony Blair, la prensa liberal británica, los festivales de rock) como en la urgencia de sus intervenciones, que operan como incisivos comentarios de la coyuntura en tiempo real. Leemos agudas reflexiones sobre resultados electorales o la crisis financiera de 2008, crónicas de los saqueos de Londres en 2011 y glosas sobre su insidiosa cobertura mediática. Este libro nos sugiere también elementos para una certera crítica a la privatización de la educación y de la salud mental, y para un análisis de los efectos nocivos del empleo precario y la adicción a los smartphones. El efecto de lectura refuerza la pregunta que nos acecha desde su muerte: ¿qué pensaría Mark Fisher sobre nuestra catastrófica actualidad? Las últimas entradas de este volumen –sobre ISIS, Trump y el Brexit– nos ayudan a imaginar algunas respuestas.


Si bien el principio que organiza los escritos reunidos de Mark Fisher no es cronológico, este tercer volumen refleja de manera fiel aquellas problemáticas que lo desvelaron los últimos años de su vida. En varias de las entrevistas seleccionadas para este libro, así como en sus numerosas intervenciones online entre las que destacan escritos como “Spinoza, k-punk, neuropunk”, “Bueno para nada” o el audaz, y en su momento muy debatido, “Salir del Castillo de Vampiros”, Fisher confrontaba una vez más con el purismo paralizante de la izquierda. Solo que en esta oportunidad su foco está puesto fundamentalmente en cómo las redes sociales, con sus ejércitos de trolls tóxicos y moralismo de caza de brujas, amplifican nuestros peores impulsos, incentivando por medio de algoritmos la indignación rápida y desmantelando casi por completo todo sentido de camaradería, conciencia de clase y solidaridad. Un fenómeno que, por supuesto, no ha dejado de crecer y que demuestra cuán efectivas son las tecnologías sociales del capitalismo comunicativo a la hora de exacerbar ciertas pulsiones y bloquear otras.

Pero, como suele ocurrir con la obra de Fisher, a la crítica de los mecanismos que empobrecen nuestra potencia política le sigue el señalamiento sobre la positividad de aquello que “el capital se ve obligado a obstruir siempre: la capacidad colectiva de producir, cuidarnos y disfrutar”. En esta última entrega de K-punk, lo que funciona como coda inspiradora y luminosa son las mismas páginas que estamparon el final abierto con el que concluyó su legado intelectual. Nos referimos a la introducción a Comunismo ácido, el libro en el que estaba trabajando al momento de su muerte. Mucho se escribió y se seguirá escribiendo al respecto de su última visión para una política emancipadora. Comunismo ácido iba a ser un programa materialista y psicodélico destinado a liberar la imaginación política del constreñimiento del realismo capitalista, a partir de retomar la revolución social y psíquica que la contracultura de los años sesenta había comenzado y que el neoliberalismo tan eficazmente supo desarticular. Que el proyecto haya quedado inconcluso puede interpretarse como una invitación a continuarlo allí donde él lo dejó, teniendo siempre presente que la invención de un horizonte inédito de activismos culturales y políticos debe exceder la subjetividad de un escritor para volverse una tarea colectiva.

AIRE DE FAMILIA


En ese momento habría dado cualquier cosa por respirarlo profundamente. Si hay una lección que me han enseñado los años, es que el olfato es el sentido de la nostalgia.

No me importó. Al contrario, me pareció embriagador. Los sollozos a los que se abandonó me recordaban de forma inquietante al ataque de llanto que me había deformado las facciones décadas atrás, cuando me di cuenta, demasiado tarde, no tanto de que mi madre ya no existía, sino de que, por muchas vidas que viviera, no volvería a verla.

Nos metimos bajo el edredón. Con toda esa adrenalina en el cuerpo perdí la esperanza de conciliar el sueño. Pertenezco a esa clase de personas ansiosas incapaces de encontrar alivio en la idea de haber sorteado el peligro. Mi mente no dejaba de obsesionarse, de darle vueltas, demorándome en las desgracias que podrían haber ocurrido si las cosas hubieran salido mal.

Aire de familia", Alessandro Piperno.

Frank Barcellini, *Mon oncle.

LEJOS QUEDÓ LO DE ALEJARSE DE VOX


Cristina Monge, 27.10.2026

El acuerdo alcanzado por Partido Popular y Vox para las listas del Senado surge en respuesta a los pactos alcanzados por las fuerzas progresistas para la Cámara alta. Vox renuncia a concurrir en 14 circunscripciones y en otras 14 presenta un solo candidato. El PP, por su parte, hará lo mismo en tres, Gipuzkoa, Girona y Tarragona, un alto precio para un partido de Estado que ha gobernado España más de 13 años y aspira a volver a hacerlo.

Esta alianza tiene sus hándicaps. Parece lógico pensar que los conservadores más templados serán reacios a marcar la equis en los nombres de Vox, de la misma forma que resultará complicado explicar a quienes surgen como una escisión del PP que deben votar por aquel partido del que han huido. Tampoco parece sensato pensar que quienes van a salir de la abstención para unirse al lado pretendidamente “antiestablishment” de Vox puedan apoyar a un partido tan sistémico como el PP. Veremos si el objetivo de acabar con “el sanchismo” es suficiente.

Más allá de cuestiones tácticas, desde el punto de vista estratégico, el acuerdo alcanzado por PP y Vox clarifica mucho más de lo que parece. En primer lugar, una alianza ya clara y firme entre la derecha conservadora, liberal y sistémica que representa el Partido Popular y la ultraderecha de Vox. Podrá pensarse que era previsible tras compartir gobierno en cuatro comunidades autónomas. Ciertamente. Pero ello no permite obviar la distancia que hay entre la estrategia actual de los populares y las declaraciones que tan solo tres años atrás, en la campaña de 2023, hacía Alberto Núñez Feijóo para diferenciarse de los ultras. En aquella ocasión, el líder popular manifestaba su objetivo de “gobernar en solitario” y buscaba conquistar el centro, para lo que necesitaba alejarse de Vox. Hoy todo esto ha cambiado. Así lo muestran los acuerdos PP-Vox en los gobiernos autonómicos, y la asunción cada vez más clara de los marcos de la ultraderecha en temas como la migración, las políticas ambientales, las cuestiones de género o el modelo fiscal. Esta alianza para el Senado es la puesta de largo, nada menos que en la Cámara alta, de esta connivencia previamente establecida.

Si todo esto es posible, no es solo por la necesidad de llegar a acuerdos para gobernar, dada la fragmentación del voto conservador. Si así fuera, se trataría de mera táctica. Una observación de las propuestas políticas y los marcos utilizados muestra algo más. El único leitmotiv conocido de la campaña del PP es acabar con el sanchismo. Poco se conoce de sus propuestas políticas, del modelo social, económico y político que plantea. Un vacío que guarda relación con la profunda crisis ideológica por la que atraviesan los conservadores en el conjunto de Occidente, y que explica, en buena medida, por qué están teniendo tanta facilidad para asumir los postulados ultras. Nostalgia de los conservadores, titulaba en una tribuna en este medio hace unos días el profesor Innerarity. Carecen de una oferta propia, de un programa elaborado desde ópticas conservadoras dentro de parámetros democráticos. Está por ver los resultados que esta alianza PP-Vox obtiene en la Cámara alta, pero el acuerdo es de lo más expresivo. Se trata de una alianza clarificadora.

I♥NY