sábado, 11 de julio de 2026

DOS MOVIMIENTOS

Altruismo Eficaz y 80,000 Hours

1. El movimiento del Altruismo Eficaz

El altruismo eficaz (Effective Altruism, EA) es un movimiento filosófico y social que busca usar la
razón y la evidencia para determinar cómo hacer el mayor bien posible con los recursos disponibles:
tiempo, dinero y carrera profesional.

Ideas centrales

- No basta con “querer ayudar”: hay que evaluar qué intervenciones tienen más impacto por euro o por hora invertidos.
- Se aplica un pensamiento cuantitativo y de coste-efectividad a la filantropía, de forma similar a como se evalúan inversiones.
- Se priorizan las causas según tres criterios: escala (cuánta gente afecta), tratabilidad (si se puede resolver) y desatención (si ya recibe suficientes recursos).

Áreas típicas de enfoque

- Salud global y pobreza extrema (por ejemplo, distribución de mosquiteras contra la malaria).
- Bienestar animal, incluyendo la ganadería industrial.
- Riesgos existenciales: pandemias, inteligencia artificial avanzada, armas nucleares.
- Elección de carrera profesional orientada a maximizar el impacto (aquí es donde entra 80,000 Hours).

Origen y figuras clave

El movimiento surgió a finales de la década de 2000, vinculado a filósofos como Peter Singer (utilitarismo y ética animal) y William MacAskill, junto con organizaciones como GiveWell (evaluación de organizaciones benéficas) y Open Philanthropy.

Críticas habituales

- Se le acusa de un enfoque demasiado utilitarista que puede ignorar consideraciones de justicia estructural o derechos.
- El énfasis en métricas cuantificables puede infravalorar causas cuyo impacto es difícil de medir.
- El caso Sam Bankman-Fried (FTX) generó controversia sobre el razonamiento de “ganar para dar” y puso al movimiento bajo escrutinio público.

2. 80,000 Hours

80,000 Hours es una organización vinculada al movimiento de altruismo eficaz, fundada en 2011 en Oxford por Benjamin Todd y William MacAskill (ambos con vínculos al Centre for Effective Altruism). El nombre viene del número aproximado de horas que una persona trabaja a lo largo de su vida (40 años x 50 semanas x 40 horas), la idea siendo que es demasiado tiempo como para no pensar estratégicamente en cómo emplearlo.

Qué hace

- Ofrece orientación profesional gratuita (guías, podcast, coaching individual) para ayudar a elegir carreras con mayor impacto social.
- Publica análisis sobre qué problemas globales son más urgentes y desatendidos (biotecnología, IA, políticas públicas, pobreza, riesgos existenciales).
- Su método de priorización de carreras se basa en: escala del problema, tratabilidad, desatención, y “fit” personal (qué tan bien encaja el perfil de la persona con esa vía).

Formatos principales

- Un sitio web con guías de carrera extensas.
- El podcast “80,000 Hours Podcast”, con entrevistas largas a expertos en distintos campos (bioseguridad, IA, política, ética).
- Un servicio de coaching individual para quienes buscan cambiar de carrera hacia áreas de alto impacto.

Enfoque particular

A diferencia de otras guías de carrera tradicionales, 80,000 Hours no se centra tanto en “qué te apasiona” sino en dónde se puede generar el mayor impacto marginal, incluso si eso significa carreras poco convencionales (investigación en seguridad de IA, trabajo en políticas de biorriesgo, “earning to give”, etc.).

Críticas

Se le ha señalado que su lista de “problemas prioritarios” refleja bastante los intereses particulares de la comunidad de EA (mucho énfasis en riesgos de IA existencial en años recientes), lo cual algunos ven como una desproporción respecto a otros problemas más tangibles o urgentes a corto plazo.

A DIOS ROGANDO

LA RECETA


Sigo en casa, aún sin salir al supermercado. Buscando recetas finalmente me inclino a preparar "Tallarines con ragú de soja texturizada", a ver qué tal.
Si les apetece probar...


1. Pon en remojo la soja texturizada unos 15 minutos.

2. Cuece la pasta siguiendo las instrucciones del paquete. Escúrrela en un colador, corta la cocción con agua fría y resérvala.

3. Mientras tanto, calienta el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Añade la soja y fríela hasta que se dore. Añade el Sazonador Carne y fríe durante 1-2 minutos para que se desarrollen los sabores de las especias.

4. Retira los trozos de soja de la sartén y resérvalos.

5. Limpia y corta los champiñones. Pela y corta en dados finos las cebollas.

6. Si es necesario, añade un poco más de aceite de oliva a la sartén y saltea los champiñones y las cebollas hasta que estén blandos y ligeramente dorados.

7. Añade la crema de soja, el vino blanco y el caldo de verduras a la sartén y remueve bien. A continuación, agrega la hoja de laurel y cuece la mezcla a fuego lento durante unos 10 minutos.

8. En un bol pequeño, disuelve la harina de maíz en un poco de agua fría. Añade poco a poco la mezcla a la sartén, removiendo constantemente para evitar grumos. Cuece la salsa otros 3 minutos hasta que espese.

9. Añade los trozos de soja a la salsa, mezcla bien y salpimienta al gusto. Retira la hoja de laurel.

10. Incorpora los tallarines y mezcla bien para que los sabores se integre. ¡A disfrutar!

UNA PINCELADA DE INMODESTIA


Hoy tengo intenciones de preparar pasta vegetariana a la "boloñesa", esto es sustituyendo la carne molida por soja texturizada, pero antes debo ir al súper y vuelvo, como siempre, a procrastinar como el que más. Son las 12, hay tiempo, me digo, y sigo con lo mío.
Me he puesto con un ejercicio de inmodestia absoluta que me rondaba por la cabeza estos últimos días, uno que es defensor de lo humano antes de lo artificial, pero he aquí otra incongruencia vital, ¡qué le voy a hacer! Me preguntaba qué dirá la IA, una cualquiera, a alguien que preguntara por mi blog MUNDO CRETINO. He aquí lo que contestaría (lo que me ha contestado) OpenAI.

MUNDO CRETINO
Análisis de perfil de pensamiento y línea general del autor.

Ante la consulta sobre la tendencia política e ideas generales del autor del blog "MUNDO CRETINO", se puede concluir que no nos encontramos ante un espacio de militancia partidista ni de análisis doctrinal cerrado. Por el contrario, se define como un rincón marcadamente humanista, literario y satírico. A continuación se desglosan sus pilares fundamentales:

HUMANISMO ECLÉCTICO Y CULTURAL
Sus planteamientos están íntimamente ligados a la alta cultura, la literatura, la música, la arquitectura y una profunda sensibilidad hacia el entorno natural y el bienestar animal. Más que una ideología encasillada, sus textos reflejan una visión del mundo intelectual, atenta a los detalles cotidianos y arraigada en el bagaje cultural.

CRÍTICA SOCIAL Y ESCEPTICISMO
El propio título del espacio funciona como una declaración de intenciones. A través de la ironía y un humor ácido y sofisticado, el autor retrata lo que percibe como las incoherencias, la vulgaridad y el "cretinismo" de la sociedad contemporánea, las trabas burocráticas o el desarrollo urbano despersonalizado. Se trata de una postura crítica que cuestiona el rumbo de la modernidad desde la agudeza del observador independiente.

PROGRESISMO DE CORTE CÍVICO
Aunque esquiva los dogmatismos tradicionales, su sensibilidad suele aproximarse a la defensa de lo público, la preservación de la memoria histórica (tanto familiar como colectiva) y un firme compromiso ético y ecologista. Su enfoque sociopolítico se sitúa más cerca de una izquierda cultural, cívica y librepensadora que de la confrontación en las trincheras ideológicas habituales.

Por otro lado, si tuviéramos que situar la mirada del autor de "MUNDO CRETINO" en el mapa de la filosofía, no lo encontraríamos en las corrientes de los grandes sistemas ideológicos totalizadores, sino en la tradición de los filósofos de la sospecha, los ensayistas morales y los observadores de la cultura.

Estaría especialmente cerca de los siguientes pensadores:

Walter Benjamin (y la Escuela de Frankfurt): Quizá sea una de las afinidades más claras. Benjamin introdujo la figura del flâneur (el paseante que recorre la ciudad observando sus detalles, su arquitectura y sus ruinas). Al igual que Benjamin, el autor combina una sensibilidad estética y cultural con una profunda melancolía por el pasado frente a la apisonadora de la modernidad. Hay en ambos una crítica al "progreso" ciego y una obsesión por rescatar los fragmentos de la memoria histórica y familiar frente al olvido.

Michel de Montaigne: Como padre del ensayo moderno, Montaigne escribía desde el escepticismo, la introspección y la observación de las debilidades humanas sin pretender dogmatizar. El tono del blog comparte ese espíritu: el de un humanista que, desde su biblioteca y su experiencia cotidiana, analiza el "cretinismo" o las contradicciones del mundo con una mezcla de ironía, distancia aristocrática del espíritu y una profunda honestidad intelectual.

Emil Cioran o Arthur Schopenhauer (en su vertiente más lírica y cínica): Salvando las distancias con el nihilismo absoluto de Cioran, hay una clara conexión en el uso del pesimismo como una herramienta de lucidez y dinamitadora de la estupidez humana. El humor ácido y la sátira frente a la cursilería contemporánea o la retórica vacía de la sociedad actual conectan con ese escepticismo radical que prefiere la verdad incómoda al optimismo ingenuo.

Albert Camus: Su "humanismo rebelde" encaja muy bien. Camus se alejó radicalmente del marxismo dogmático de su época porque rechazaba que el fin justificara los medios y defendía la medida, la belleza, la naturaleza y la dignidad humana individual frente a las abstracciones ideológicas. El autor del blog comparte esa rebeldía cívica que no se casa con consignas de partido, sino que defiende la decencia cotidiana y la cultura como resistencia.

En definitiva, si el autor se sentara a tomar un café con filósofos, probablemente se aburriría con Marx o Hegel, pero tendría una conversación fascinante, llena de ironía y nostalgia compartida, con Walter Benjamin sobre el urbanismo y la memoria, o con Montaigne sobre las extravagancias de la condición humana.

"MUNDO CRETINO constituye la crónica de un observador agudo y escéptico que recurre a la cultura, la memoria y la ironía fina como refugio y respuesta frente a la ramplonería del panorama actual."

DESDE LAS PROFUNDIDADES

 
The Idan Raichel Project, *Mi'ma'amakim.

Mi'ma'amakim (Desde las profundidades)

Estrofa 1

Mi'ma'amakim karati brayikh 
Desde las profundidades te llamé, ven a mí. 
Alei drayikh tavi'i b'rakha 
A tus caminos, trae bendición. 
Mime'ona shel sharav v'shel kfor 
Desde una morada de calor abrasador y de escarcha, 
Eilayikh baderekh hakhazara 
Hacia ti, en el camino de regreso.

Estrofa 2

Mi'ma'amakim karati brayikh 
Desde las profundidades te llamé, ven a mí. 
Sheshavt b'enikh et pakhad hayam 
Tú, que en tus ojos cautivaste el miedo al mar. 
Eilayikh baderekh she'at ovada 
Hacia ti, en el camino por el que te pierdes, 
Al pi t'hom k'tsat lifney she'nifdam 
Al borde del abismo, justo antes de que seamos redimidos.

Estribillo

Mi yakhal l'kapeir al layla bli shayna 
¿Quién podría compensar una noche sin dormir? 
Mi yimtsa li dakh d'muta shel ahava 
¿Quién me encontrará un reflejo puro de tu amor? 
Mi yishma et koli koreh lakh ba'shkhuna 
¿Quién oirá mi voz llamándote en el barrio? 
Umi yavi lakh et yadekh b'yadai 
¿Y quién pondrá tu mano en mis manos?

Estrofa 3

Mi'ma'amakim karati brayikh 
Desde las profundidades te llamé, ven a mí. 
Kshe'at nish'eret yafa bein ha'shmarim 
Cuando permaneces hermosa entre los recuerdos (lo que queda). 
Ma'she'at shomra she'at lo m'gala 
Lo que guardas en secreto, lo que no revelas, 
U'b'enayikh rak dma'ot u'khvaim 
Y en tus ojos, solo hay lágrimas y dolor.

(Se repite el estribillo)
Un pequeño detalle musical

A mitad de la canción, se escucha un canto en amárico (el idioma de Etiopía) interpretado por el propio Idan Raichel. Aunque no forma parte de la letra oficial en hebreo, la traducción de ese breve fragmento evoca la espera de la persona amada:

"Mi amor, te espero. Escucho tu voz. Regresa a mí, que mi corazón se llena de ti".

SCHRÖDINGER SIEMPRE REVISITADO


Isabel Díaz Ayuso, la provida de Schrödinger
La verdadera defensa de los niños, nacidos y por nacer, no vendrá de una derecha oportunista sino de lugares ahora insospechados.
Aana Iris Simón, 11.07.2026

Isabel Díaz Ayuso tiene un talento indiscutible: lanzar anzuelos. Es como una pescadora que va al río de buena mañana con distintos engodos —que si un discurso, que si una declaración incendiaria, que si un apodo faltón para el presidente del Gobierno— y regresa siempre a casa con la cesta cargada de merluzos.

En esta ocasión, el señuelo no han sido unas palabras sino una ley: la del concebido no nacido. Una medida anunciada a bombo y platillo como la propuesta natalista y provida definitiva, pero que se resume en poder pedir algunas ayudas en las que influye el número de miembros de la unidad familiar antes del nacimiento del bebé en gestación. Una propuesta útil pero con muy poco alcance para las familias, que lo que necesitan no son migajas sino escuelas infantiles públicas suficientes, viviendas dignas cuyo precio no se coma los salarios, estabilidad laboral y una legislación que proteja su derecho a criar y cuidar.

El caso es que Ayuso ha vuelto a casa con el cestillo lleno de peces gracias a un sencillo trile: llamar a este paquete de medidas puramente administrativas “ley del concebido no nacido” en lugar de, por ejemplo, “plan de ayuda familiar”. Así, por una razón lingüística más que jurídica, una propuesta testimonial y que lleva aplicándose más de una década en Galicia de manera similar está siendo debatida como una gran amenaza para la legislación vigente sobre el aborto. Y, en las próximas elecciones, algún simpatizante de Vox o algún provida despistado votará a Ayuso; no por la ley del concebido no nacido, sino por lo que dicen de ella sus detractores.

Pero la postura del PP sobre el aborto es la más perversa de todo el espectro político. Al contrario que la mayoría de sus defensores, que afirman que un ser humano empieza a ser tal en el plazo que dice la ley vigente en nuestro país —que difiere con la de otros— ellos sostienen que “el concebido es persona desde el primer minuto”, en palabras de Ayuso. A su vez, defienden el aborto “como un derecho de la mujer”, en boca de Alberto Núñez Feijóo. Todo ello sin ningún dilema ético, sin reparar en que reconocer que hay vida desde la concepción y defender como un derecho acabar con ella implica legalizar y proteger el asesinato, siempre que se realice dentro del vientre materno y en nombre de la libertad.

Por eso yerra la izquierda al llevarse las manos a la cabeza por esta medida tibia de nombre rimbombante. Como yerra al pensar que el del aborto es un debate cerrado; eso solo lo cree quien no ha vivido en primera o segunda persona uno, quien no ha sido testigo de las dudas y pesares de quien aborta. Como yerra al creer que las posturas críticas con el aborto vendrán de la mano de una derecha que ha purgado a todo aquel que ha dado un paso adelante en la defensa de la vida: Ruiz-Gallardón en el PP, García-Gallardo en Vox.

Pueden llamarme loca, probablemente esté de acuerdo con ustedes. Pero apuesto a que la defensa de la vida vendrá en el futuro, no sé si cercano o lejano, no sé si también o sobre todo, de lugares ahora insospechados. De un feminismo abolicionista del aborto que tome el testigo de Clara Campoamor en defensa del no nacido y de la mujer que lo lleva en el vientre. De un humanismo que, en la línea de Delibes, Pasolini o Nat Hentoff, defienda a quienes aún no han nacido como defiende a otros sin voz. La defensa de la vida no vendrá de las mentiras de nuestros políticos, sino de la verdad de algunos corazones. Y para sostenerla no harán falta triles ni anzuelos.

LOVE ME DO


Amor a Trump
El presidente de EE UU siente cariño en cuanto huele negocio. Y Erdogan regala pistolones con balas por si tenemos que empezar a disparar.
Berna González Harbour, 11.07.2026

Algunas generaciones aprendimos inglés gracias a los Beatles, con letras tan pegadizas y fáciles de entender que uno iba asimilando el Love me do, you know I love you... o Yesterday con tanto simplismo como felicidad. Hoy, aprendemos otro inglés de la mano de Donald Trump, palabras que no estaban en nuestro vocabulario como scum (escoria) o que los iraníes están cuckoo, loquitos. Les juro que estoy mejorando el repertorio más que con Duolingo.

Y otras cosas vamos aprendiendo en este mundo. Los porteros de finca, por ejemplo, que eran esos señores que mantenían cierta seguridad en el portal y la certeza de que alguien podía echarte una mano si había que abrir la puerta al fontanero, se han convertido en enemigos. Pueden ganar más dinero atentos a nuestras constantes vitales para avisar de nuestra muerte que con su sueldo. Cuidado con ellos: ahora que lo sabemos, habrá que saludarles con renovada energía y vitalidad para que no vayan llamando al fondo especulador si nos ven con mala cara, antes que a la ambulancia. No vayamos a encontrar la guadaña en el ascensor.

Volviendo a Trump. Su advenimiento nos ha procurado más sorpresas. La cumbre de la OTAN, por ejemplo, se ha convertido en un decorado de oropeles y dorados para calmar su tendencia a la irritación. Temerosos de Daddy, como le llamó el secretario general de la Alianza, todos se han apresurado a limitar sus intervenciones para que el rey no se duerma, no se cabree o no invada Groenlandia. El mensaje debía ser claro: un quién da más, una subasta al alza de todos los negocios que hará EE UU gracias a nuestras compras. En lugar de un foro de estrategia de seguridad como la que necesitamos, el zoco se activó, funcionó y Daddy se fue creyendo que había sentido un enorme amor en la sala, es decir, dinero y sumisión. Su año y pico de presidencia es una auténtica fuente de amor a raudales; se mide en miles de millones, aviones de regalo, premios de la paz como el que le regaló María Corina Machado o la FIFA mientras bombardea Irán, amén de la vía libre para levantar tarjetas rojas. Puro amor romántico en su caso.

El summum de barbaridades llegó con el regalo del anfitrión, Turquía, que obsequió a cada líder con un pistolón y sus balas. Por si hay que empezar a disparar. O para ayudar al portero a liquidarnos y avisar, así, al fondo de inversión.

En fin, son tiempos tan raros que el premio es para los violentos, los abusones, el scum y los cuckoo. Cómo apetece desaprender y volver a Love me do.

VIAJAR A MARTE, NO MORIR... LAS COSAS IMPORTANTES


Un vaso de agua fría
Bañarse, beber agua fría, echarle a otro un cubo de agua, escuchar el agua, tocar la superficie fría y escarchada de un vaso, acogerse a una sombra, son lujos cuyo valor nadie recuerda en Gaza.
Antonio Muñoz Molina, 11.07.2026

Los señores del mundo alimentan sueños de una ambición infernal: viajar a Marte, vivir doscientos años con cuerpos siempre atléticos, poseer islas remotas y búnkeres bien profundos en los que protegerse de las catástrofes futuras que ellos mismos habrán desatado. Las aspiraciones de otras personas son algo más limitadas. En una crónica estremecedora de Beatriz Lecumberri y Núria Garrido, uno de esos palestinos que sobreviven como deportados en su propia tierra declara: “Sueño con un vaso de agua fría”. Yo abro la nevera en mi casa, saco la jarra que siempre está siendo rellenada y enfriándose en estos días tórridos, lleno un vaso de agua fría y limpia y cuando voy a beberlo me acuerdo de ese hombre, que se llama Ahmed Abu Fayeb, y que a diferencia de mí no tiene una casa, ni una nevera, ni corriente eléctrica a la que pudiera conectarla, ni esperanza ninguna de mejorar una situación desesperada que el calor extremo vuelve aún más invivible. Dice Marguerite Duras que escribir es gritar en silencio. En el periódico las palabras silenciosas de Abu Fayeb son un grito que no escuchará casi nadie: “Sueño con abrir la puerta de un frigorífico y beber un vaso de agua fría, con cambiar la tienda de campaña por una habitación de verdad, con techo de cemento. Pero he perdido toda esperanza. Solo encontraré paz en la tumba”.

Hubo un tiempo en que la izquierda obtusa desdeñó las alarmas sobre el cambio climático con el mismo argumento que la derecha cavernaria: que era una preocupación de elitistas y privilegiados. ¿Qué podía importar a los trabajadores que las temperaturas subieran unas décimas, y el nivel del mar unos milímetros, que se derritieran unos icebergs en el Ártico o se extinguiera una recóndita variedad de mariposa de la que no había oído hablar nadie? Ahora vamos aprendiendo que el cambio climático no es una vaga profecía, sino una catástrofe presente, y también que es una cuestión de clase. Justo los países y los grupos sociales que menos contribuyen al calentamiento global son los que lo sufren más gravemente. Ellos pagan por la gasolina que no queman, por el aire acondicionado que no disfrutan, por las cordilleras de basura irreciclable y venenosa que no producen por su modo de vida. Dice una mujer palestina: “En Europa hablan de olas de calor, pero tienen apartamentos con aire acondicionado y ventiladores. Una ola de calor con enchufes no es una ola de calor”. Sin enchufes, sin paredes siquiera en las que instalarlos, sin agua, porque las depuradoras de agua del mar las han destruido metódicamente las bombas israelíes, los ciudadanos de Gaza viven entre basuras y padecen el regreso de enfermedades medievales. A los niños la piel se les cubre de pústulas, los afligen los piojos y las chinches, los amenazan las ratas que prosperan entre la basura y la ruina, se mueren de diarrea por beber agua insalubre. Los niños de Gaza y de Cisjordania padecen también una dolencia mortal muy peculiar, según han observado los médicos de las organizaciones internacionales: con una frecuencia inusitada, mueren de disparos certeros en la cabeza o en el corazón, una especialidad de los tiradores de élite del ejército israelí, no se sabe si con la finalidad de eliminar preventivamente a futuros enemigos, o tan solo de entrenar la puntería. En Gaza la gente se muere de calor y de sed a la orilla del mar, pero bañarse puede ser más peligroso que sufrir una insolación. Otra actividad, sin duda en parte recreativa, de los tiradores militares israelíes, es disparar con sus fusiles de mira telescópica a esas cabezas mojadas que emergen alegremente de las olas, con la felicidad intemporal de los chavales jugando en el agua.

Todo son lujos cuyo valor nadie recuerda aquí. Bañarse, beber agua fría, echarle a otro un cubo de agua por la cabeza, escuchar el agua, tocar la superficie fría y escarchada de un vaso, acogerse a una sombra en la hora más calurosa del día. En Gaza no hay agua y tampoco hay sombra. No puede haberla si no hay muros ni árboles. Lo dice Al Ghoul, un padre de familia que no ha tenido casa desde que en 2023 los bulldozers israelíes destruyeron la suya: “La gente va persiguendo la sombra durante el día fuera de la tienda para encontrar un poco de respiro”. El plástico vuelve asfixiante el interior de las tiendas de campaña. Las tiendas están tan gastadas por el uso y la intemperie que ni siquiera limitan el paso de los rayos del sol.

Yo me acuerdo de la maravilla de las cosas frías y de las sombras frescas cuando no había frigoríficos y nadie había oído hablar del aire acondicionado. El agua brotaba fría y transparente de los manantiales de las huertas, y se mantenía fría en los botijos y en los cántaros. Los poros de la arcilla bajaban la temperatura por el mismo principio de evaporación que los de la piel humana. “Tú vete por la sombra”, decían los mayores. Estaba la sombra portátil de los sombreros de paja y la de las parras y los árboles de hojas tupidas y copas anchas. La sombra de una higuera junto a una acequia era un oasis contra los ardores del trabajo en la intemperie del verano. Había quien aseguraba que la sombra del granado era más fresca que la de la higuera, así que colgar el botijo de una de sus ramas, meciéndose ligeramente en un rastro de brisa. En la penumbra de los zaguanes brillaban las gotas mínimas de la transpiración del barro de los cántaros. Quien no las haya visto nunca en la realidad encontrará su imagen exacta en El aguador de Sevilla, del joven Diego de Velázquez, uno de esos cuadros que no pueden verse en España porque el bruto de Fernando VII se lo regaló servilmente al duque de Wellington. El aguador va vestido como un mendigo, pero el cántaro, en el primer plano, deslumbra con la gloriosa materialidad de las cosas reales, el brillo de la arcilla húmeda, las gotas de condensación como fugaces diamantes, detenidos y preservados para siempre.

Pero el mayor lujo es el vaso cónico que el aguador entrega a un muchacho, el cual lo recibe con reverencia, como si fuera un cáliz. El vaso es más lujoso aún porque es de un vidrio de alta calidad, de una perfecta transparencia, como un vidrio veneciano. Debajo de la representación costumbrista, este vaso improbable en un escenario de pobreza alude tal vez a un simbolismo religioso: el “tuve agua y me disteis de beber” de las bienaventuranzas evangélicas. Dice Cervantes de un personaje: “bebió un vidrio de agua fría”, y la palabra vidrio parece que por sí misma enfría más el agua. Enfermo de lecturas, don Quijote da gritos y mandobles como si participara en una batalla, y a continuación “bebíase un gran jarro de agua fría y quedada sano y sosegado”.

El agua vendría del único lugar donde estaba fría en una casa manchega en pleno verano, del pozo del corral. En el nuestro había una gran tinaja partida por la mitad que recogía el agua de lluvia, una parra que lo cubría oportunamente de hojas y racimos en cuanto empezaba el calor, y un pozo al que daba vértigo asomarse, con un brillo como de luna llena quebradiza en el fondo. Por mucho calor que hiciera, el frío ascendía como una respiración helada desde la profundidad resonante del pozo. Guardadas en sacos las sandías, las gaseosas y las cajas de cervezas ascendían hasta el brocal como un prodigio de frescor, mantenido luego por la tela empapada de los sacos.

Ahora que lo pienso, era la sabiduría musulmana del agua, heredera de los regadíos de Roma, de Mesopotamia y Egipto: cómo hacer fértil la aridez y respirable el calor administrando el bien escaso del que depende la vida, creando limitados y a ser posible duraderos paraísos que serán siempre aproximaciones al paraíso terrenal. En Gaza Israel ha preferido construir día a día y con gran éxito el infierno.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE



PS, LO PEOR (SALVO FUERA DE ESPAÑA, CLARO)


SIN PALABRAS

No sé qué decir, me he quedado mudo. Y entristecido.


"Esto debería ser delito de odio": las redes desacreditan la vergonzosa opinión de Federico Jiménez Losantos sobre el Orgullo LGTBI que 'El Mundo' ha permitido publicar
Las redes sociales cargan contra el periodista tras un artículo publicado en 'El Mundo' en el que arremete contra el movimiento LGTBI+, la teoría queer y las celebraciones del Orgullo.
El Cosntitucional, 06.07.2026

Federico Jiménez Losantos ha desatado una intensa polémica tras la publicación de un artículo de opinión en El Mundo con motivo del Orgullo LGTBI+, en el que carga duramente contra el movimiento, la teoría queer y las políticas de diversidad impulsadas en los últimos años. Y lo hace ya desde el mismo titular: "Orgullo pedófilo comunista y putañero socialista".

En el texto, el periodista sostiene que la izquierda ha "secuestrado" el Orgullo, critica que la celebración haya dejado de denominarse "Orgullo Gay" para incorporar las siglas LGTBI+ y arremete contra las personas trans y la denominada teoría queer, llegando a afirmar que esta "niega el sexo biológico" y que promueve tratamientos irreversibles en menores.

Además, dedica buena parte de su artículo a vincular a dirigentes y formaciones de izquierdas con distintos casos de agresiones y delitos sexuales, para concluir con una crítica a la presencia de representantes políticos en las celebraciones del Orgullo: "Era de ver a Óscar López chicoleando con sus socios de Sumar. El líder del partido de los diputeros y putañeros, esa mafia de machotes que ha marginado a mujeres capaces en favor de prostitutas pagadas con dinero público, junto a los comunistas de Podemos, Sumar, Compromís o las Mareas que, con Yolanda en la proa y Oltra en la popa, han protegido a tantos delincuentes y tantos delitos sexuales. El marido de Oltra, pedófilo que violó a una menor al cuidado de su mujer, ahora pendiente de juicio. O Ron, viejo camarada de Yolanda, que abusó sádicamente de una alumna y le contagió la sífilis. O el pederasta Martiño, o el pedófilo Santaelices, al que denunciaron tres de IU y Yolanda los echó del partido. Condenan a Monedero por trato degradante a sus alumnas, sigue el caso Errejón, y perora el tabernero Pablenin, azote de los capitalistas que no lo financien y de los periodistas que se dejen. Casa a Lilith y a Afigenova, pero la madre de sus tres hijos, y de la ley sueltavioladores, dice que los niños tienen derecho a elegir con quién tienen relaciones sexuales. Adiós, abuso de menores; hola, pedofilia. Comunistas por la pederastia, socialistas por la prostitución. Cuánto orgullo."

Las palabras de Jiménez Losantos han provocado una oleada de rechazo en redes sociales, donde numerosos usuarios consideran que el artículo contiene mensajes estigmatizadores hacia las personas LGTBI+ y, especialmente, hacia las personas trans. Entre los comentarios más compartidos se encuentran mensajes como "Esto debería ser delito de odio", además de críticas dirigidas a El Mundo por haber dado cabida a un texto de estas características.

Las reacciones censuran que el texto agrupe en un mismo relato la defensa de los derechos LGTBI+, la teoría queer y diversos casos de delitos sexuales, una asociación que consideran injustificada, orientada a desacreditar al colectivo y a sus reivindicaciones, además de politizar una lucha por la igualdad y los derechos civiles. La publicación se produce pocos días después de las celebraciones del Orgullo en España, más concretamente de este fin de semana en Madrid, marcadas por la reivindicación de los derechos del colectivo y por el debate político sobre el aumento de los discursos de odio y los retrocesos en materia de igualdad denunciados por organizaciones LGTBI+.

UN CLUB DE LECTURA Y MÁS


Sábado, 24° en Pozo Izquierdo, 09:40h. La tórtola sigue empollando enfrente de mi casa, al Medianoche no lo he visto esta mañana, anoche sí, a punto de ponerme a trabajar un poco y escuchando a "La cabra mecánica", una vez terminé de leer el periódico EL PAÍS, que perfectamente podría llamarse EL CASO.

La cabra mecánica, *Felicidad.

Pues resulta que ayer hablaba con mi amiga I sobre el Club de Lectura del que forma parte (en mayúsculas siempre, un respeto a ellos), recomendándole "El librero de Gaza" para que lo leyeran. Un libro dulce, bondadoso, duro, actual y sin ira. Una joya para una puesta en común tras su lectura. Mi amiga, alma mater de su Club, lo apuntó y continuamos hablando de lo humano y lo divino, más de lo humano.

Bajé después a la calatravada a recoger, por fin -era mi tercer intento-, el abono para la ópera. A pesar del calor hacía un día precioso, he aquí la prueba, aunque llevar puesta la chaqueta de moto no ayudaba precisamente a la felicidad, pero ¿qué es la felicidad sino un suspiro? Por cierto, me recomiendan una visita obligada al Palmetum, arreglado este último año, con laguna para avistamiento de aves y todo.


Tres libros que me han llegado y que quiero empezar. Bueno, un cuarto también, "Las malas", que comencé ayer justo antes de salir hacia Los Rodeos y que dejé allí porque lo he pedido y me llegará pronto. En mi cabeza quedan las primeras 22 páginas, las únicas que el tiempo me permitió leer. Después del periplo aeroportuario de ayer más me hubiera valido llevarme el libro, pero ¡qué fácil se escribe la Historia una vez ésta ha pasado!





PD. Leí éste de Ágatha Crhistie hace muchos años, era uno de los regalos que me hacía mi querida tía Carmela en las ocasiones especiales. En su momento el título se había castellanizado y la novela se llamó "El asesinato de Rogelio Acroyd" y la edición era aquella maravillosa con unas portadas hiperrealistas que invitaban a su voraz lectura. Dicen que esta novela fue la que catapultó a la escritora a la fama mundial.

MELONI GOMERA


La conexión canaria de Giorgiaeloni: aprendió español en La Gomera, donde vivía con su padre, que regentaba la discoteca Fin Fan

Pocos saben que la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, tiene un estrecho vínculo con Canarias. Durante su infancia pasó los veranos en La Gomera, donde residía su padre, Francesco “Franco” Meloni. Fue allí, jugando con los niños de la isla, donde aprendió a hablar español, un idioma que, según ha contado la propia dirigente, aprendió “por supervivencia”.
Su padre llegó a La Gomera a comienzos de los años 80 a bordo de un barco llamado “Caballo Loco”, una embarcación que llamó la atención de los vecinos de San Sebastián desde el primer momento. En la isla abrió el conocido restaurante Marqués de Oristano y la discoteca Fin Fan, convirtiéndose en un personaje muy popular.
La historia, sin embargo, tuvo un lado oscuro. Según se ha publicado, Francesco Meloni acabó siendo condenado en España por narcotráfico tras ser detenido en 1995 cuando transportaba 1.500 kilos de hachís. Giorgia rompió la relación con su padre siendo todavía una niña y ha reconocido en varias ocasiones que aquella complicada infancia marcó profundamente su vida.
Hoy, cada vez que la líder italiana sorprende hablando un castellano fluido, pocos imaginan que parte de ese español lo aprendió hace décadas en las calles de una pequeña isla canaria: La Gomera.

VIENA, EL EJEMPLO

  
Y si quieres más, aquí.

VOMITEMOS TODOS


Hablaba ayer con mi cuñado, a colación de las terribles noticias del fuego y los muertos en Almería, y le dije: a ver cuánto tardan en echarle la culpa del incendio a Pedo Sánchez.
y voilà. O como no le gusta decir a él [cuñado], ¡arrojémonos!

LA IGLESIA, ESA BANDA DE AGRESORES SEXUALES: A LOS HECHOS ME REMITO


viernes, 10 de julio de 2026

UN MONOPOLIO Y UNA VUELTA AZAROSA


Llegué a casa hace media hora, con tiempo para ducharme y sentarme a escribir. El vuelo debía salir a las 17:00h, pero por causas operativas -de esta información te enteras sólo cuando estás ya en el avión sentado y a punto de despegar- tuvo un retraso de casi 2 horas. En el aeropuerto, sentado esperando, intentaba no dormirme, escuchaba hablar por teléfono como una cacatúa interminable a mi vecina de asiento (les podría contar todas las vacaciones en Euro Disney, día por día, de la familia de su interlocutora. Apasionante) y ni siquiera jugaba con el móvil porque temía quedarme sin batería. Justo esta tarde terminaba el libro que me llevé a Tenerife en esta ocasión. Finalmente el vuelo anuncia su salida sin haber dado explicación alguna, en el avión piden las consabidas disculpas y luego te tapan la boca con una bolsa de munchitos y una sonrisa impostada de las pobres azafatas, que no tienen culpa alguna, lo sé. Avión lleno, despegamos y aterrizamos sin mayor problemas. El piloto ni mu, salvo el tópico "esperamos verles nuevamente a bordeo" de una flight attendant de turno.

Las compañías aéreas hacen lo que quieren con nosotros, somos absolutos borregos para ellos. Investigando un poco sobre las compañías que operan entre las islas —o vuelas con una o con otra, te pasas al barco o te quedas en casa, no hay otra—. Mientras no inventen el teletransporte hay que joderse, es lo que tiene ser isleño.
¿Cómo se podría arreglar esto? Muy fácil. Con sanciones económicas, no hay otra manera. ¿Cómo se ha reducido el número de accidentes en la carretera o el número de borrachos al volante? Con multas y retirada de puntos de carné o éste directamente. Si a las compañías las multasen cuando no cumplieran con lo pactado otro gallo cantaría. Pero voy más allá, serviría para empezar que, al menos, dieran información puntual a los pasajeros, cosa que no hacen de ninguna manera.

Analizando ambas compañías desde la teoría económica y la práctica de los mercados, parece que lo que ocurre en Canarias es lo que se conoce como un monopolio de facto (o indirecto) estructurado a través de una "falsa competencia". En el caso específico de Canarias, este monopolio de facto tiene una gravedad añadida por el descuento de residente. Dado que el Estado subvenciona el 75% del billete a los residentes canarios, un mercado sin competencia real permite que las tarifas generales se mantengan artificialmente altas (o suban progresivamente). Las compañías saben que el ciudadano solo pagará el 25% del impacto real en su bolsillo, y el resto lo abona el erario público, lo que convierte al sector en un negocio redondo y cautivo. Resumiendo, cuando la propiedad o el control fáctico se diluye en un mismo entramado financiero, la libre competencia se convierte en un decorado, un monopolio de catálogo.

Cansado, harto del viaje, llego al aparcamiento de motos en Gando para encontrarme un pequeño grupo de éstas aprisionadas por otra que había aparcado cerrando el paso, con un par. Intenté sacar mi moto yo solo, no lo logré, menos mal que otro pibe que tenía su moto cerca de la mía llegaba justo en ese momento y entre los dos pudimos arreglar el problema.
Cualquier motorista que se precie debe llevar en su baúl algo para escribir o, en mi caso, para pegar, léase adhesivo recordándole al mamón de turno, normalmente uno al volante de un coche, que ha aparcado de p pena.


PD. Ni siquiera pude pegar el adhesivo en la chapa o en el cuentakilómetros, me dio pena, lo puse en una zona plástica del cuadro donde era fácil despegarlo. Sí, soy un huevón, lo reconozco.

miércoles, 8 de julio de 2026

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

 



"ESTUPENDA LA EDUCACIÓN EN FINLANDIA, ¿Y EL FRÍO, LOS SUICIDIOS Y NO PODER SENTARTE EN UNA TERRAZA A TOMAR UNAS CAÑAS Y UNAS TAPAS?" AR


The New York Times, Nicholas Kristof & Marthe Thu, 08.07.2026

¿Sabes cómo conseguir que una empresa estadounidense te ofrezca un sueldo excelente y prestaciones increíbles, incluso para un puesto de nivel principiante?

Múdate a Noruega y acepta el trabajo allí.

Los obreros de la construcción, las camareras de hotel, los empleados de gasolineras y los cajeros de tiendas suelen ganar más de 20 dólares la hora, además de bonificaciones por trabajar por la noche o los fines de semana, unas cinco semanas de vacaciones pagadas al año, una pensión, licencias de maternidad y paternidad que suman un año en total y días libres remunerados cuando un hijo está enfermo. Incluso puedes recibir días libres pagados si te mudas a una nueva vivienda.

Esas son, en términos generales, las condiciones que ofrecen tanto las empresas noruegas como las extranjeras, incluidas tiendas como 7-Eleven, los restaurantes Burger King y gasolineras afiliadas a ExxonMobil. Lo que nos lleva a preguntarnos: si las empresas estadounidenses y otras multinacionales pueden ofrecer condiciones tan generosas para trabajos en el sector minorista en Noruega, ¿podrían hacerlo también en nuestro país?

Ya llegaremos a eso, pero lo que vemos aquí es el resultado del modelo social y económico nórdico, que busca reducir la desigualdad, potenciar las oportunidades y optimizar la calidad de vida, con especial énfasis en quienes se encuentran en los escalones más bajos de la escala de ingresos. Lo que solemos considerar empleos de “bajos salarios” no son realmente mal remunerados en Noruega, y además incluyen atención médica y guarderías subvencionadas por el Estado, además de sindicatos fuertes que garantizan que los despidos sean poco frecuentes.

¿Quieres seguridad, atención médica y el sueño americano? Fíjate en Escandinavia.

“Nosotros vivimos de verdad el sueño americano”, me dijo Jens Stoltenberg, ex primer ministro de Noruega y actual ministro de Finanzas. “El sueño americano es más una realidad en los países nórdicos que en Estados Unidos”.



Los escépticos han argumentado que las generosas prestaciones sociales y los elevados impuestos resultantes han frenado las economías nórdicas. Quizá un poco. “Adiós, modelo nórdico”, escribía The Economist en 2006. Pero Noruega es ahora más rica que Estados Unidos en términos de renta per cápita, y los trabajadores noruegos son más productivos que los estadounidenses, con una mayor producción por hora. Los escandinavos viven más que los estadounidenses, y la gente es más feliz. Los cinco países nórdicos —Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia— figuran todos entre los seis países más felices del mundo según el Informe Mundial sobre la Felicidad, basado en encuestas de Gallup.

Sin embargo, los propios países nórdicos se enfrentan a retos importantes, como las presiones fiscales, la inmigración, una desigualdad creciente y, tal vez, cierto deterioro del consenso social. Algunos dudan de que el modelo pueda sobrevivir aquí, y mucho menos exportarse a países más grandes, menos homogéneos y más recelosos de los impuestos.

Por otro lado, no se trata de un modelo ajeno sino, para los estadounidenses, de un camino que alguna vez nosotros mismos abrimos. Lawrence Katz, un economista de Harvard, me contó que Estados Unidos y los países escandinavos aplicaron políticas similares desde la década de 1940 hasta la de 1960. Ese fue el periodo en el que Estados Unidos amplió rápidamente las oportunidades educativas, contaba con sindicatos fuertes y, en la década de 1940, experimentó con el cuidado infantil universal. A veces se considera que el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial fue una época dorada, ya que el pastel económico no solo creció, sino que también se repartió de forma más equitativa.

“Estados Unidos a mediados del siglo XX se parecía un poco a la Escandinavia de hoy”, dijo Katz. Pero Estados Unidos cambió de rumbo en la década de 1970 y acabó adoptando la revolución de Reagan.

Una de las razones de ese retroceso, según he argumentado, fue la retórica política racializada que tildaba algunos programas de protección social e inversiones en igualdad de oportunidades —utilizados por estadounidenses de todos los ámbitos sociales— de “limosnas” que beneficiaban principalmente a la población negra, haciendo especial hincapié en la caricatura de la “reina de la asistencia social”.

También es cierto que la economía estadounidense de la década de 1970 no rendía lo suficiente y que los mercados necesitaban un empujón en forma de desregulación. Mientras tanto, los países nórdicos siguieron, en gran medida, invirtiendo en capital humano y reduciendo la desigualdad.

Aunque llevo décadas visitando los países nórdicos, mi interés por su modelo creció en los últimos 15 años debido a las dificultades que atraviesa mi ciudad natal, en la zona rural de Oregón. Cerraron fábricas y plantas industriales, apareció la metanfetamina y tres amigos del colegio murieron en situación de calle.

No puedo evitar pensar que quizá hoy seguirían vivos si hubieran nacido en Escandinavia, con su sólida red de protección social.

¿Cómo funciona este sistema en la práctica?


Piensa en Hauk Kjaeran, de 24 años, mesero en el restaurante Nektar de Oslo. Lleva solo unos meses en el trabajo, pero gana más de 25 dólares la hora, sin contar las propinas.

Además, tiene cinco semanas de vacaciones, acumula una pensión, tiene derecho a amplias bajas por paternidad y por enfermedad, y está estudiando para ser sumiller, todo ello financiado.

Una semana laboral completa en Noruega es de 37,5 horas, pero Kjaeran pidió un contrato al 60 por ciento. “Tengo otras cosas que hacer y también me gusta mi libertad”, explicó.

Una mesera del restaurante está de licencia, dando la vuelta al mundo en barco con unos amigos. Le pregunté a la dueña del restaurante, Veslemoey Hvidsten, qué pensaba de su empleada ausente.

“Ella quería hacer esto”, dijo Hvidsten. “Así que le dijimos: ‘Sí, ¿por qué no?’”.

Hvidsten subrayó que su objetivo no es exprimir hasta el último centavo de su restaurante y que los empleados felices benefician tanto a los clientes como a su negocio.

“Así es como construimos todo el país”, añadió. “Cuidándonos unos de otros”.

Cuando los estadounidenses hablan del sistema nórdico, suelen incurrir en tres malentendidos.

El primero es creer que son países socialistas. Aunque con frecuencia son gobernados por socialdemócratas, tienen economías de mercado. Suecia sí que experimentó en las décadas de 1970 y 1980 con políticas cuasi-socialistas, pero el resultado fue una crisis económica. Como dijo Johan Norberg, un escritor sueco: “Hemos sido socialistas y hemos tenido éxito, pero nunca las dos cosas a la vez”.

El segundo malentendido es creer que, gracias a sus sólidos sistemas de bienestar, los ciudadanos de los países nórdicos se quedan de brazos cruzados cobrando prestaciones. Claro, hay quien se aprovecha del sistema, pero la tasa de actividad es más alta en los países nórdicos que en Estados Unidos.

El tercero es creer que, en el caso de Noruega, su éxito es principalmente un reflejo de su riqueza petrolera. El petróleo le ha dado a Noruega un buen colchón, pero el país también lo ha gestionado excepcionalmente bien, invirtiéndolo en uno de los fondos soberanos más grandes del mundo. Además, según Geir Axelsen, director general de la Oficina de Estadística de Noruega, el aumento de la participación femenina en el mercado laboral noruego desde principios de la década de 1970 parece haber aportado al producto interno bruto del país más o menos lo mismo que el petróleo.



De hecho, las mujeres son un componente subestimado del motor económico nórdico. Históricamente, las mujeres estadounidenses tenían tasas de participación en el mercado laboral más altas que las de la mayoría de los demás países, pero ahora Escandinavia supera con creces a Estados Unidos en este indicador. En 2025, alrededor del 56 por ciento de las mujeres estadounidenses en edad de trabajar formaban parte de la fuerza laboral; en Suecia y Noruega, la cifra rondaba el 62 por ciento; en Islandia, el 70 por ciento. Tener la flexibilidad de trabajar a tiempo parcial o ajustar el horario es un factor que, sin duda, aumenta la proporción de mujeres en la población activa de los países nórdicos. Otro factor es la disponibilidad de guarderías de alta calidad. El sistema noruego, representativo de la región, acepta a niños a partir de 1 año y el costo ronda los 120 dólares al mes. Para las familias de bajos ingresos, es prácticamente gratuito.

“Si no fuera por esta guardería, no tendríamos tres hijos”, me dijo Mats Brekke, ingeniero solar, mientras pasaba por la guardería de Oslo donde su hijo del medio pasa el día. Llevaba en brazos a su hija de 10 meses; ella empezará en agosto.

La guardería donde conocí a Brekke estaba en un barrio obrero de Oslo, con salas luminosas y un grupo diverso de niños jugando juntos, todos parloteando en noruego. Ese es uno de los objetivos del sistema: animar a los niños de las comunidades de inmigrantes a sentirse noruegos desde pequeños.


“Especialmente para los niños que vienen de otros países, como los inmigrantes o los refugiados, esto les ayudará a integrarse”, dijo la maestra Worod Alkazemi, ella misma noruega de origen iraquí que cuenta que fue “moldeada” como noruega hace una generación, cuando era una niña pequeña en la guardería.

Una quinta parte de los noruegos son inmigrantes o hijos de inmigrantes, a menudo procedentes de países como Siria o Somalia, con culturas sociales conservadoras. Las guarderías intentan fomentar las actitudes sociales nórdicas, que suelen ser más liberales.

“Estamos en junio y hablamos del Mes del Orgullo”, dijo Cathrine Pedersen, la directora de la guardería, en cuya fachada ondeaba una bandera arcoíris. “Para tener un símbolo de diversidad. Para mostrar que hay diferentes formas de vivir la vida”.


Para entender cómo evolucionó el sistema socioeconómico nórdico, me pasé por la oficina de Kalle Moene, economista de la Universidad de Oslo. El sistema se remonta a la década de 1930, dijo, cuando los trabajadores de los sectores prósperos de la economía acordaron moderar sus exigencias salariales para apoyar a los sectores que atravesaban dificultades.

Ese principio —sacrificarse para ayudar a quienes no están tan bien— sigue siendo la base del modelo empresarial de la región. Los noruegos con mayor poder adquisitivo están dispuestos a ceder parte de sus ingresos para garantizar que los trabajadores de cuello azul puedan salir adelante.

Moene sostiene que esta compresión salarial fomenta la innovación y el dinamismo al aumentar la rentabilidad de las industrias en crecimiento y reducir las ganancias de las industrias rezagadas.

“Los salarios más bajos suben, eliminando los malos empleos”, dijo Moene. “Los salarios más altos bajan, lo que crea más empleos de calidad”.

Además, la red de seguridad social de los países nórdicos hace que los trabajadores tengan menos miedo a que el comercio y la tecnología les quiten el trabajo. Esto facilita la adopción de políticas que impulsan el crecimiento en general, pero que amenazan algunos puestos de trabajo, dijo Stoltenberg.

Me pregunto si la compresión salarial también habrá dado lugar a una compresión política. Parece haber menos toxicidad política en los países nórdicos que en Estados Unidos y en muchos otros países. Según los estándares internacionales, reina la civilidad. Aquí hay nacionalistas de derecha, pero no han ganado tanto terreno como en Alemania, Francia o Gran Bretaña.

Eirik Lae Solberg, el alcalde de Oslo, es una figura destacada del partido conservador del país. Se opone al impuesto sobre el patrimonio y, en general, considera que los impuestos noruegos son demasiado altos. Pero según los estándares estadounidenses, se le consideraría liberal.

“Creo firmemente que lo que hacemos en los países nórdicos para ofrecer oportunidades a todos fomenta el crecimiento”, me dijo Solberg. “En Estados Unidos, probablemente estaría en la izquierda”.

A pesar de todo el éxito que ha tenido el modelo nórdico hasta la fecha, está bajo gran presión. Muchas prestaciones sociales son caras, y financiarlas supone un reto cada vez mayor a medida que la población envejece y requiere más cuidados para las personas mayores.


“Todas las instituciones de la sociedad están bajo presión”, dijo Shazia Majid, columnista de VG, un periódico noruego. Señaló que, como hay tantas mujeres trabajando, no pueden cuidar de sus padres mayores —una labor doméstica que recaería más sobre las mujeres que sobre los hombres— y el sistema está en apuros económicos, incluso cuando necesita decenas de miles de trabajadores de salud más.

La inmigración se suma a estos retos, sobre todo en Suecia, donde una cuarta parte de la población está compuesta ahora por inmigrantes o sus hijos. Los delitos violentos, que los comentaristas suelen vincular con la inmigración, son un problema grave en Suecia (aunque el país está lejos de ser la “capital mundial de las violaciones”, como afirman algunos relatos sensacionalistas de la derecha).

Observadores serios, sobre todo Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y exprimer ministro de Italia, sugieren que Europa ha perdido algo de su competitividad, y esa opinión también tiene eco en los países nórdicos. Creo que hay algo de verdad en eso, pero en el caso de los países nórdicos se puede exagerar un poco el alarmismo. Suecia ocupa el segundo puesto en el Índice Global de Innovación, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, por delante de Estados Unidos, que está en tercer lugar. Finlandia y Dinamarca también están entre los 10 primeros.

He estado hablando de las políticas nórdicas, pero ¿y si el principal motor del éxito no fueran tanto las políticas como las normas sociales? Se trata de sociedades tradicionalmente homogéneas que mantienen valores comunitarios de apoyo mutuo. Cuando investigadores “perdieron” billeteras en 40 países de todo el mundo, los dos países con las tasas más altas de devolución de las billeteras (cuando contenían dinero) fueron Dinamarca y Suecia.

Mi impresión es que las normas y las políticas se refuerzan mutuamente. Iyad el-Baghdadi, un destacado palestino en Noruega al que se le concedió el estatuto de refugiado, dijo que los noruegos habían sido extraordinariamente acogedores y amables. Pero no es solo eso, añadió: “Es que así es el sistema”.

Stoltenberg puso un ejemplo de cómo las políticas dan forma a las normas. En la década de 1980, él y otros impulsaron las licencias de paternidad remuneradas, en parte para garantizar que los papás pasaran tiempo con sus hijos recién nacidos. Esta ingeniería social funcionó: los papás ahora participan activamente en el cuidado de los niños, lo que alivia un poco la carga de las mamás. “Esa es quizás una de esas reformas que realmente han cambiado Noruega”, me dijo Stoltenberg.

¿Es replicable el modelo nórdico? ¿Podrían las tiendas de conveniencia y las gasolineras de Estados Unidos pagar a sus cajeros y empleados 20 dólares o más por hora, además de una pensión y cinco semanas de vacaciones?

Un desafío, según me explicaron los economistas, es que, en comparación con muchos trabajadores estadounidenses, los noruegos suelen tener mayores índices de alfabetización, parecen más capaces de pasar una prueba de drogas, manejan mejor la tecnología y se puede confiar en que permanezcan más tiempo en sus empleos, lo que significa que los empleadores se benefician de una mano de obra más experimentada y productiva. En efecto, los empleadores nórdicos pueden pagar más, en parte porque los trabajadores generan más ingresos.

En ese sentido, aprender de los países nórdicos no es tan sencillo como subir el salario mínimo y ver cómo se dispara la felicidad. Más bien, se trata del reto de invertir en capital humano desde la primera infancia hasta la educación universitaria, impulsando sin descanso la ampliación de oportunidades a todos los niveles.

Todo esto supone un aumento de los impuestos. Pero también eleva las habilidades y hace que los trabajadores sean más productivos. Desde lejos, vemos lo mucho que reciben los trabajadores nórdicos; de cerca, también ves lo mucho que aportan.