martes, 12 de mayo de 2026

CIENCIA Y RULETA RUSA


El brote del crucero deja un nuevo aviso: los humanos seguimos jugando a la ruleta rusa con los virus letales
Los científicos calculan que hay unos 10.000 virus desconocidos que pueden saltar potencialmente de los animales a los humanos. Nuestra invasión de sus hábitats y el cambio climático son los dos principales motores para estos intercambios.
Antonio Martínez Ron, 11.05.2026

En 1993, un brote mortal causado por un hantavirus sacudió a la comunidad de los indios Navajo en la región de las Cuatro Esquinas, en Estados Unidos. El patógeno, al que se etiquetó como Sin Nombre virus (SNV), se cobró alrededor de 30 muertes entre 50 infectados. En los meses posteriores, los biólogos llegaron a la conclusión de que hubo episodios anteriores y eso quedó en la tradición oral de los navajo. Según sus creencias, los ratones habitan el mundo nocturno y exterior y los humanos el mundo diurno e interior; ambos no deben mezclarse porque pueden producirse enfermedades y la muerte.
Tras el brote de hantavirus registrado en el crucero MV Hondius —que se ha saldado con una operación de evacuación sin precedentes– la Organización Mundial de la Salud (OMS) está investigando si se produjo uno de estos cruces entre mundos en los que hay un intercambio de patógenos. Junto con las autoridades sanitarias de Argentina, la OMS está analizando los movimientos de la primera pareja infectada y fallecida. Por lo que se sabe hasta ahora, antes de abordar el barco el matrimonio neerlandés había viajado por Argentina, Chile y Uruguay en un viaje de observación de aves, que incluyó visitas a sitios como el basurero de Ushuaia, donde podría estar presente la especie de ratón que porta el virus de los Andes.

Los investigadores llevan años advirtiendo de que ciertas formas de turismo están creando puntos de contacto inéditos entre humanos y reservorios animales potencialmente peligrosos. En 2012, una decena de visitantes contrajeron hantavirus tras alojarse en unas cabañas infestadas por ratones ciervo en el parque nacional de Yosemite, en California. Muchos trabajos han alertado del riesgo sanitario asociado a las excursiones turísticas para alimentar y fotografiar macacos en el Atlas marroquí, gorilas de montaña en Uganda y Ruanda o las visitas masivas a cuevas con colonias de murciélagos en África y Asia. En todos estos casos, el temor no es solo que los humanos introduzcan enfermedades, sino que estas actividades acerquen a nuestra especie a virus que durante miles de años circularon aislados en animales salvajes, lo que se conoce como zoonosis.

En su amplia experiencia como investigador antártico, Antonio Quesada, secretario técnico del Comité Polar Español, ha constatado estas situaciones de riesgo en zonas extremas del planeta. “En Patagonia hay cada vez más gente”, explica. “Hay un boom de visitantes que van a pasar a la Antártida o de viaje por el Cono Sur. Allí hay unas playas de pingüineras enormes y los vemos intentando tocar a los pollitos de los pingüinos. Y cada vez hay más”. Quesada recuerda que está prohibido acercarse a los animales y que los cruceros como el MV Hondius siguen unos protocolos estrictos, pero a veces se topan con grupos que van por libre. “En la base Gabriel de Castilla vimos un velerito noruego que llegó sin ningún tipo de permiso con un grupo que se puso a escalar un glaciar en zapatillas de deporte”.

Un riesgo exponencial

Los científicos calculan que hasta un 75% de las enfermedades infecciosas emergentes proceden de fauna salvaje y que existen al menos 10.000 virus animales con capacidad potencial para infectar humanos. De ellos, la OMS reconoce que más de 200 han saltado a nuestra especie, pero la inmensa mayoría circula silenciosamente en mamíferos y aves sin haber dado todavía un salto que hacemos cada vez más probable con nuestro comportamiento. Al mismo tiempo, la globalización ha convertido esos saltos locales en amenazas planetarias; en el brote del crucero MV Hondius, por ejemplo, había alrededor de 140 pasajeros de 23 nacionalidades, lo que da una idea del alcance potencial de la dispersión.


“Las zoonosis cada vez se están haciendo más abundantes por la relación que tenemos con el medio ambiente”, asegura Noemí Sevilla, directora del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA-CSIC). “Cada vez nos movemos más, cada vez vamos más a sitios que antes no íbamos y estamos en contacto con animales con los que antes no estábamos”. “Somos 8 mil millones de habitantes, vivimos muy juntos en grandes urbes y nos movemos mucho por todo el planeta; esto es lo mejor para la transmisión de una enfermedad infecciosa”, coincide Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra. “Además estamos en contacto cada vez más con animales silvestres, y alteramos los ecosistemas”.

Hay evidencia sólida de que los eventos de spillover zoonótico —saltos de patógenos de animales a humanos— han aumentado en frecuencia durante las últimas décadas, incluso tras corregir el sesgo de vigilancia y diagnóstico. Un análisis publicado en BMJ Global Health concluye que existe una tendencia histórica de brotes “cada vez más frecuentes y severos”. De cara al futuro, otro trabajo estima que habrá unas 4 veces más epidemias zoonóticas y hasta 12 veces más muertes asociadas a esos brotes. “Para 2050, podríamos estar lidiando con 12 veces más desbordamientos virales de los que tenemos hoy”, dice su autor principal, Colin Carlson, en el documental Spillover (2024). “Si sigue esa tendencia exponencial hacia el futuro, lo que hemos vivido nos va a parecer una anécdota en comparación con lo que viene”.

Cerdos en la selva

En las últimas décadas son muchos los casos en los que nuestras incursiones en territorios deshabitados o silvestres han desembocado en la transmisión de nuevos virus. El detonante del brote de Nipah de Malasia en 1998, por ejemplo, fue haber instalado enormes explotaciones porcinas en zonas selváticas y en el estallido del virus Hendra, en Australia, pasó algo parecido con los caballos. En ambos casos, los animales domésticos entraban en contacto con los zorros voladores, que eran el reservorio de la enfermedad. En la misma línea, el brote inicial de ébola en África occidental en 2013 se relacionó con la creciente penetración humana en bosques tropicales, el virus Marburgo apareció en minas y cuevas frecuentadas por trabajadores y turistas, y algunos brotes de fiebre hemorrágica boliviana y argentina se asociaron a transformaciones agrícolas que favorecieron la proliferación de roedores portadores.

“La naturaleza siempre está produciendo virus que no sabemos qué efecto podrían tener en el ser humano”, señala el médico chileno Gaspar Domínguez, el especialista en salud pública que coordinó la respuesta al último gran brote de hantavirus en la Patagonia. “Por distintas razones, estos virus pueden entrar en contacto con el ser humano, porque estamos ocupando cada vez más lugares rurales y vamos allí con el ganado que se llama periantrópico, es decir, los perros, los gatos, las vacas o las gallinas. Estos animales están en contacto con fauna salvaje y este contacto aumenta dramáticamente la posibilidad de que un virus pase al humano”.

Animales desplazados

Aunque la intrusión en territorios antes deshabitados es una de las causas de los contactos zoonóticos, lo cierto es que muchas veces es nuestra presión la que provoca que las especies huyan de sus territorios para internarse en nuestros espacios. Cuando se miró con más detalle lo ocurrido en el brote del virus Nipah (NiV) en Malasia de 1998 se vio que los grandes incendios forestales provocados para despejar terreno destinado a explotaciones agrícolas desempeñaron un papel crucial. El fuego destruyó amplias zonas de bosque y obligaron a los murciélagos frugívoros a desplazarse hacia áreas cultivadas y granjas porcinas en busca de alimento. Y, en Australia, la investigadora Peggy Eby ha documentado cómo la tala de los árboles de los que se alimentan los murciélagos en invierno jugó un papel esencial en el brote de virus Hendra que afectó a los caballos.

“Estar invadiendo territorios donde históricamente ha estado la fauna silvestre tranquilamente tiene un impacto, pero es muy difícil separarlo del cambio global, el cambio climático y la alteración de los ecosistemas”, asegura Elisa Pérez Ramírez, viróloga y experta en salud animal del CISA-INIA-CSIC. “Está claro que una situación de minería, deforestación masiva y urbanización explosiva en zonas tropicales, donde estamos deteriorando gravemente los ecosistemas y obligando a los animales a moverse a zonas más antropizadas, está produciendo un mayor riesgo de contacto con los humanos”.

“Ahora mismo estamos entrando en contacto con animales reservorio, que se acercan a las personas, a las viviendas, a los cultivos y ha aumentado más el contacto humano animal también por el cambio climático”, coincide Noemí Sevilla. “Cada vez viajamos más y cada vez hay más animales que vienen hacia nosotros, es un caldo de cultivo y tenemos que estar preparados para una posible pandemia”.

Al mismo tiempo, la crisis climática y los fenómenos meteorológicos extremos asociados a ella están desplazando a especies de sus hábitats originales. “En Chile hemos estado viendo cada vez más la presencia de mosquitos Aedes aegypti, que son vectores de enfermedades infecciosas que van apareciendo en el norte del país”, confirma Gaspar Domínguez. “Y algo parecido sucede con la llamada enfermedad de Chagas, que ahora está en la zona central de Chile y cada vez está más al sur, porque la crisis climática hace que los vectores vayan desplazándose y así nos exponen a zoonosis que antes no existían”.

En el brote de hantavirus que afectó a los indios Navajo en los años 90, se sabe que las lluvias excepcionales asociadas a El Niño habían disparado la población de ratones en la región de las Cuatro Esquinas, multiplicando las probabilidades de propagación del virus. “Esto ha sucedido con los hantavirus en otros lugares: cambian las temperaturas y hay una mayor época de lluvias, aumenta la vegetación, aumenta la alimentación y aumenta la población de roedores”, describe López Goñi. “Esto se ha visto con otros virus transmitidos por roedores, como el virus Lassa en Nigeria”.

“Las enfermedades transmitidas por vectores están íntimamente ligadas a condiciones climáticas, ambientales y alteraciones de los ecosistemas”, subraya Elisa Pérez Ramírez. “A estos picos de roedores en Argentina lo llaman ‘ratadas' y están íntimamente relacionados con el medio ambiente”. En opinión de la especialista, a pesar de la pandemia reciente, hemos perdido de vista que nuestra salud no depende solo de nosotros mismos. “Se nos ha olvidado la conexión profunda entre salud humana, animal y ambiental, y que una zoonosis local pude convertirse en una crisis global en pocas semanas”, concluye. “Aunque no creo que sea este el caso con el brote de hantavirus, deberíamos tenerlo muy presente”.

YA LO DIJO VOLTAIRE

Si para alguien que ha hecho un ridículo monumental es difícil zafarse de la situación -recordemos el siempre útil "trágame tierra" ante un: qué bien, no sabía estás embarazada; no, estoy gorda-, reconozco que para un político, más cuando goza de sus interminables minutos de gloria, debe ser harto complicado. Más le valdría a Clavijo, Presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias, correr un tupido velo y pasar a otros menesteres en vez de seguir erre que erre con sus diatribas pseudocientíficas contra todo y todos, a la vez que aprovecha para cargar contra Pedro Sánchez, cómo no. La manía que tienen estos políticos canarios de echarle la culpa de todo a Madrid no consigue sino aumentar nuestro complejo pueblerino colonial, que no deja de ser algo completamente trasnochado, reaccionario y mentiroso. Si Fernando Clavijo quería pasar a la Historia, parece que lo hará por el bochornoso espectáculo que el Gobierno de Canarias ha dado, él a la cabeza, en la llamada (bien les gusta a los periodistas ponerle un nombre a todo) crisis del hantavirus.
Nada ya en el Puerto de Granadilla, el barco de camino a Holanda y siguen los periódicos publicando artículos sobre lo acontecido y el futuro del virus y de los pobres pacientes, nunca mejor dicho.

¿Personas o roedores?
Sólo los mecanismos universales nos van a salvar de la epidemia del nacionalismo ultraorgulloso.
David Trueba, 12.05.2026

Parece que fue hace un siglo cuando Pedro Sánchez quiso iniciar su mandato presidencial con la acogida a un barco cargado de náufragos. El resto de países, con la Italia de Meloni entonces a la cabeza del giro autoritario, se negaban a aceptar el desembarco del Aquarius con sus emigrantes extenuados y hambrientos. El Gobierno español se marcó un guiño de humanidad. En un mundo cargado de gestos brutales contra los pobres y desfavorecidos cabe aplaudir cada guiño de humanidad porque nos va el prestigio de especie en ello. Esta última semana fue noticia otro barco marcado por el desprecio generalizado. El MV Hondius rozaba Cabo Verde cuando se desató la alarma por el contagio de hantavirus entre su pasaje. El pánico condujo de nuevo a una precipitada reacción de desprecio por los valores humanos. En lugar de idear la fórmula más razonable para rescatar a los pasajeros comenzó una carrera desalmada por quitárselos de encima. Daba un poco de pena oír, como si eso fuera lo capital, que entre los atrapados en el barco había 14 de nacionalidad española. La acogida del Gobierno nos salvó de entregarnos a la profunda debacle moral. Ya Groucho Marx preguntó hace un siglo: ¿que si somos personas o roedores? Tire un trozo de queso al suelo y se lo demostraremos.

Empieza a ser evidente que la próxima gran crisis de la humanidad, aparte de las guerras en que nos hemos dejado meter de nuevo, va a venir por un desmoronamiento del sistema ciberinformático o por otra epidemia sanitaria. El origen del virus que ha convertido un apacible crucero de lujo en una pesadilla apunta a un roedor andino. Lo curioso es que en esa Argentina, una de las primeras decisiones del nuevo Gobierno autoritario de Milei fue abandonar la Organización Mundial de la Salud. Y al día de hoy anda desmontando sus hospitales universitarios, privados de fondos. Son ese tipo de decisiones populares y aplaudidas por la masa las que muy poco tiempo después se desvelan como un ahorro trágico y una estupidez de libro. Ha sido precisamente la OMS la que ha coordinado con el gobierno español el modo de proceder en esta alarma. Sólo los mecanismos universales nos van a salvar de la epidemia del nacionalismo ultraorgulloso, ese regionalismo caníbal en el que nos quieren meter algunos. Ya lo vimos con el reparto de los menores no tutelados que se arracimaban en los centros de Canarias, ni tan siquiera las autonomías dentro de un mismo país fueron capaces de trabajar con generosidad y unidas por el bien común. Lo dijo Voltaire, la única ley que guía a los hombres es la del sálvese quien pueda.

Los que pretendían que los pasajeros del barco en cuarentena siguieran en alta mar durante semanas con un cadáver en el congelador tan sólo prolongaban el lema populista de Nosotros primero. Ante cualquier desafío, primero yo. La deshumanización del hombre comenzó exactamente el mismo día en que se convirtió en Yo y miró al de enfrente como un extraño Tú. La cota más baja la hemos alcanzado con ese anuncio de una casa en venta en nuda propiedad donde se explicaba que los propietarios eran diabéticos y se les vaticinaba una muerte rapidita. Leer esa noticia provocaba un asco tremendo, un asco inmobiliario. Lo del barco infectado ha sido otra oportunidad para demostrar si somos roedores o personas. A algunos el humanismo les parece cosmético y facilón, un guiño. Pero ante la ceguera general, un ojo medio abierto es la única grieta por la que se puede colar la luz.

Qué le pasa a un político cuando apuesta su credibilidad a la teoría de las ratas nadadoras
El presidente canario sigue insistiendo en que existía el peligro de que unas ratas contagiadas por el hantavirus pudieran llegar nadando a Canarias a pesar de que los roedores sospechosos de contagiar la enfermedad estaban en Argentina y no se dedican a actividades acuáticas.
Íñigo Sáenz de Ugarte, 11.05.2026

Es difícil reprochar a un alto cargo si empieza a ponerse nervioso por un brote de una enfermedad respiratoria poco conocida. Sabemos desde la pandemia que los iniciales mensajes tranquilizadores de un Gobierno pueden no verse confirmados más tarde. Somos conscientes de que la coordinación de las administraciones gobernadas por partidos diferentes puede dejar mucho que desear. Lo que no es igualmente aceptable es que se exija al Gobierno central que tome las medidas necesarias para reducir al mínimo los riesgos sanitarios y que luego se diga que está sobreactuando o, aún peor, que haya ignorado amenazas imaginarias.

En menos de 24 horas tras el comienzo de la crisis del hantavirus el martes 5 de mayo, el Partido Popular ya había exigido la dimisión de la ministra de Sanidad. Son de gatillo rápido. Una vez producida la llegada del crucero MV Hondius a un puerto de Tenerife este fin de semana en medio de exigentes medidas de seguridad, el PP prefirió el lunes no seguir apostando a esa carta, mientras dejaba que el presidente canario, Fernando Clavijo, continuara con sus quejas. No solo sigue en contra de que el barco descargara su pasaje en las islas, sino que ni siquiera se bajaba de la burra de las ratas nadadoras, una interpretación que ya sabía que no tenía base científica.

Clavijo, de Coalición Canaria, y su Gobierno de coalición con el PP delegaron en un director general su representación en el despliegue realizado en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife). Lo cierto es que sus protestas habían conseguido que el barco no atracara allí, sino que fondeara en las aguas cercanas, lo que obligó a que los pasajeros fueran enviados a tierra en zodiacs. Ni aun así quiso presentarse en el puerto. Tampoco para vigilar cómo iba todo.

Antes se había sabido que el presidente canario envió el sábado a Mónica García una captura de una búsqueda de Google con el fragmento hecho por inteligencia artificial que respondía a la pregunta sobre la capacidad natatoria de las ratas. A Clavijo tampoco le servía que el crucero fondeara, porque las ratas se harían unos largos para llegar a tierra. La gente se reía de él en las redes sociales empleando también la IA. Es lógico que la gente se lo tomara a broma. El lunes, se quejó de que la ministra había difundido “una conversación privada” con la intención de ridiculizarle.

La gente espera que los responsables políticos se basen en el mejor análisis científico posible y que escuchen las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). No que hagan una búsqueda en el móvil y no pasen del primer resultado hecho con IA. Por la misma razón por la que cuando Clavijo se pone enfermo va al médico y no se limita a consultar al doctor Google.

El origen del brote de hantavirus no estaba en el barco ni había que especular con el estilo de las ratas en el agua. Los que pueden contagiar el hantavirus son un tipo de roedores sin gran experiencia natatoria que existe en la zona de Argentina que visitó un matrimonio holandés que luego subió al barco. Ambos cayeron enfermos y fallecieron más tarde después de haber sido evacuados.


A pesar de esto último, Clavijo seguía inmerso en su universo alternativo, que incluía opciones propias de películas de serie B con malos efectos especiales como la invasión de las ratas mutantes o algún escenario similar de pesadilla. “En la nota del secretario de Estado dice que no es esperable que este roedor pudiera colonizar nuestro territorio, pero no lo descarta. No es esperable y la posibilidad es remota, pero no se descarta”, dijo el lunes haciendo gala de una gran imaginación al interpretar el comunicado.

El Gobierno canario continúa insistiendo en que el problema se lo tendría que haber comido entero Cabo Verde. “Debe ser atendido donde está” para luego irse directamente a Holanda, dijo Clavijo sobre el barco. Había catorce pasajeros españoles a bordo, pero él no pensaba que fueran de su incumbencia. En total, eran cerca de 150 pasajeros de 23 nacionalidades diferentes. Su edad media era de 65 años.

Formado por varias islas, el pequeño país africano se encuentra en el puesto 131º en el Índice de Desarrollo Humano. Cuenta con una renta per cápita de 4.218 euros, ocho veces menos que España (34.210). Para la OMS, era mucho más seguro llevar el barco a un puerto español con más medios materiales y experiencia en lidiar con emergencias sanitarias.

Un grupo ultraderechista acudió a la Audiencia Nacional para intentar que los jueces dieran la razón a Clavijo. La denuncia fue rechazada con argumentos basados en la jurisprudencia y la realidad de las emergencias sanitarias. “Existe un interés prevalente en la protección de la vida y la salud de las personas que se encuentran en el barco”, dictaron los tres jueces por unanimidad. Sobre el riesgo que podría suponer para Canarias, el tribunal respondió que “no se evidencian datos o circunstancias que permitan apreciar que con tal actuación se comprometa la vida y la salud de la población española”.

El Gobierno envió a Tenerife a tres ministros –los de Sanidad, Interior y Política Territorial–, un despliegue que demuestra que pretendía aprovechar el operativo en términos de imagen, una costumbre muy extendida entre gobiernos. Si hubiera hecho lo contrario, le habrían acusado de desentenderse de la crisis.

La presencia de Fernando Grande-Marlaska fue la menos justificada. Marlaska cometió el error político de no asistir al funeral de los dos guardias civiles muertos al colisionar dos de sus embarcaciones cuando perseguían a una narcolancha en la costa de Huelva. El ministro debería asistir a todos los funerales de agentes muertos en acto de servicio en la lucha contra la droga.


El ejemplo más claro de que la crisis ha transcurrido por los cauces por los que apostó el Gobierno fue que este lunes varios medios lo acusaban haber sobrerreaccionado. Ana Rosa Quintana se quejó de que el Gobierno había “centrado el foco en el hantavirus” con su despliegue y encargó a uno de esos redactores que lo demostrara de forma prolija. Los espectadores vieron cómo se resaltaba en tono negativo que se celebraran siete ruedas de prensa y se publicaran ocho comunicados.

“¡Luces! ¡Cámaras! ¡¡¡Desembarco!!!”, se veía en el videowall del plató de Telecinco. Todo se presentaba como un gran show. Lo mismo hizo El Español, que denunció que se había montado “un espectáculo global”. Su director, Pedro J. Ramírez, lo llamó “un 'reality' televisivo”.

Al comienzo de la crisis, se rieron o escandalizaron por las declaraciones de Fernando Simón afirmando que el riesgo era bajo para España y luego denunciaron que el Gobierno había reaccionado con demasiada energía. Lo que antes era caos, ahora era un exceso de organización. No apreciaron ninguna contradicción entre las dos posiciones.

Las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo y la OMS han elogiado a España por su papel en esta crisis. El Papa León XIV agradeció el domingo “la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius”. Cuando el pontífice visite Canarias en junio, Clavijo podrá informarle de que la Iglesia debería ser más consciente del peligro que supone un ejército invasor de ratas nadadoras.

'Marca España' en la gestión del hantavirus: de la OMS a la UE, se multiplican las felicitaciones por la "excelencia técnica" del operativo
El crucero fondeado en Tenerife ha partido este lunes por la tarde en dirección a Países Bajos, tras la evacuación de los últimos pasajeros. Todos han sido derivados a sus países de origen, incluidos los 14 españoles ingresados en el Hospital Gómez Ulla. Los organismos internacionales, volcados con la gestión española.
Miguel Fernández Molina, 11.05.2026

El crucero MV Hondius se aleja de las costas tinerfeñas tras unos días de máxima tensión por el brote del hantavirus. Con únicamente ya los tripulantes más un médico a bordo del puerto de Róterdam (Países Bajos) y con el resto del pasaje ya evacuado rumbo a sus países de origen para pasar la cuarentena, llega el momento del primer balance.

La emergencia aún no ha pasado, como recuerdan las autoridades, pero ya hay quienes ponen nota a la gestión inicial... y esta vez España queda en buen lugar tras la culminación del operativo de desembarco y traslado de los pasajeros. Entre ellos, los 14 españoles llevados al Hospital Gómez Ulla de Madrid, donde este domingo iniciaron la cuarentena en aislamiento y a la espera del resultado de sus pruebas.

A diferencia de lo que ocurre en clave de política nacional, la respuesta internacional ha sido prácticamente unánime, en forma de reconocimiento por la gestión "solidaria" y "eficiente" de la emergencia sanitaria, especialmente cuando otros países rechazaron ofrecer apoyo a los pasajeros afectados. De puertas para dentro, el panorama es diferente; tanto el Gobierno de Canarias como la oposición al Ejecutivo central han acusado a Pedro Sánchez, Mónica García y otros ministros de "descoordinación" entre administraciones.

Desde la sede del PP, Borja Sémper ha reprochado "lo que consideramos una descoordinación absoluta entre administraciones o una coordinación manifiestamente mejorable". Para el portavoz nacional del PP es "muy razonable" la demanda de "información y coordinación" por parte del presidente canario, Fernando Clavijo, que ha sido muy crítico con la actuación de Moncloa desde que se decretó que Canarias acogiera al crucero.

"Hay que recordar al inicio cómo se abordó esta crisis con información contradictoria dentro y en el seno del propio Gobierno", ha apostillado, para señalar que al PP lo que le ha parecido "peor" de la gestión es "la sensación de descoordinación" y "que ni el propio Gobierno se ponía de acuerdo en las horas iniciales".

De inmediato, Ferraz ha dado su propia versión, presumiendo de que "España le ha dado de nuevo una lección al mundo y al Partido Popular". Para la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, frente a la actuación "responsable" del gobierno, enfrente han encontrado "lo de siempre del PP: intoxicar, estorbar [...] alimentar los bulos".

La polarización choca con la práctica unanimidad recibida en el juicio de las principales instituciones mundiales. Así lo ha transmitido el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Tras compartir un vídeo del operativo en Tenerife, felicitaba a "todo el Gobierno" y al resto de administraciones "por su liderazgo y excelencia técnica demostrada a lo largo de esta operación".


Su entusiasmo ha ido a más al completarse el desembarco de los pasajeros y tras la salida del buque hacia Países Bajos. En una rueda de prensa compartida con Mónica García, Fernando Grande-Marlaska y otros altos cargos, Adhanom ha aplaudido con cierto tono de broma que España lo ha hecho "bien" y "con mucho estilo".

En su breve intervención sí ha remarcado que "era necesario" sacar a los contagiados de hantavirus y a los pacientes sospechosos para evitar un empeoramiento de sus estados. "Nunca se consideró la opción de dejarles en el barco", ha explicado en el turno de preguntas, tras insistir en que "este es el tiempo de la solidaridad", cuestión que ha agradecido a España por "aceptar el barco" la semana pasada.

La relevancia de la operación ha sido tal que este mismo lunes por la tarde Moncloa anunciaba una reunión entre Pedro Sánchez y el máximo responsable de la OMS, con una posterior comparecencia conjunta para valorar la respuesta española e internacional a la crisis del hantavirus.

En términos similares a los del doctor Tedros Adhanom, el secretario general de la ONU, António Guterres, se ha sumado a los apoyos y reconocimientos por la labor del Gobierno de España y otros estamentos en la crisis del hantavirus. El mandatario portugués añadía en el mismo mensaje la petición de que, superada la primera y más tensa fase, "que los esfuerzos internacionales en materia de salud garanticen la seguridad de todos".


La UE comparte un mensaje unitario entre sus grandes responsables. Así, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha puesto en valor el trabajo "codo con codo" entre los organismos sanitarios de la UE y España, con un mensaje de "agradecimiento al gobierno español y a todas las autoridades involucradas sobre el terreno".


El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha alabado el "excelente ejemplo de cooperación multilateral" encabezado por España, junto con la OMS, el ECDC y otros organismos sanitarios internacionales. "Enhorabuena por las rápidas y eficientes operaciones de desembarco en Tenerife, y gracias a las autoridades españolas y a todos los equipos por su dedicación", añadía Costa en sus redes.


El reconocimiento se torna en agradecimiento en el caso neerlandés. El primer ministro de Países Bajos aplaudía la gestión española "por haber hecho posible" la llegada y el tratamiento con seguridad de los pasajeros del crucero con bandera neerlandesa. Rob Jetten añadía el reconocimiento de todo su equipo "por la buena y constructiva colaboración entre nuestros dos países en los últimos días".

AYUSO EN EXTREMO PELIGRO

 

Estamos en una época que difícilmente puede explicarse con palabras, a pesar de tener un idioma tan rico en léxico propio. Lo de esta mujer no tiene nombre, así me ahorro buscar adjetivos que la califiquen. No sólo desprecia al Gobierno una y otra vez, lo aparta de "sus" actos oficiales, de "sus" entrega de medallas, de "sus" viajes al extranjero; no sólo insulta al Presidente con la sonrisa en la boca con palabras y expresiones absolutamente groseras y tendenciosas; no sólo va por libre en todos los ámbitos de la política local sino que traspasa la línea continuamente como si se tratara de la adalid iluminada española. Ahora,  después del numerito en México, acaba echándole la culpa a Pedro Sánchez sin vergüenza alguna. Me pregunto, créanme, qué ven los madrileños en esta señora, yo no me lo explico.

lunes, 11 de mayo de 2026

HEMEROTECAS


Fernando Simón con Mónica García y con Ana Mato: esta crisis no es como la covid, sino como el ébola
Se equipara el brote de hantavirus del crucero con el coronavirus, pero esta emergencia sanitaria es mucho más similar al contagio de la sanitaria Teresa Romero en 2014.
Javier Salas, 11.05.2026

Cualquier persona que tuviera edad de ver telediarios en 2014 recuerda uno de esos formidables descalabros políticos a los que España entera pudo asistir en directo: el de Ana Mato con el ébola. Aquella rueda de prensa de la ministra de Sanidad del Gobierno de Rajoy se considera ya un ejemplo de manual, para todos los expertos en comunicación de emergencias, de cómo cagarla absolutamente en todo. Para manejar con acierto una crisis, solo tienes que mirar aquella comparecencia y hacer todo lo contrario.

Más de una década después, afrontamos una crisis sanitaria similar, por las dimensiones del problema: la del brote del MV Hondius. Entre ambas hemos vivido la pandemia de covid, un evento histórico tan brutal y trascendente que todo lo cambia y todo lo nubla. Y por eso el cuerpo nos pide comparar el hantavirus con el coronavirus. Pero lo de ahora se parece mucho más a ese brote de ébola, una crisis fortuita, una enfermedad muy mortal, pero muy rastreable. Un virus peligroso y desconocido aquí, pero que mata a docenas en el hemisferio sur, y que toca a las puertas de España. ¿Qué debe hacer un gobierno cuando oye el toc-toc?

Nada entonces y nada ahora es responsabilidad directa de España, pero es el azar el que nos retrata con sus imprevistos. Unos misioneros españoles se contagiaron en Liberia y, ya en Madrid, se produjo el primer caso de transmisión humana de la enfermedad fuera de África de toda la historia. Al comunicar que una enfermera española, Teresa Romero, se había infectado, Mato se disolvió de tal manera ante las cámaras —leía mal, balbuceaba, no respondía, no conocía a quienes le acompañaban en la comparecencia— que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría tuvo que apartar a la ministra y tomar las riendas de la crisis unos días después. Había una única unidad de persona contagiada y quince contactos controlados, pero el Ejecutivo de Rajoy colapsó.

¿Cuál fue la solución para ese desparrame comunicativo? Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Ahora es un hombre extraordinariamente marcado, pero entonces era un técnico solvente y calmado que se designó para tranquilizar a la población. Estos días, el PP ha pedido su cese y es inevitable recordar, para los que tenemos memoria, cuando Simón rescató a ese mismo partido. Otro paralelismo con la crisis del ébola: la unidad de aislamiento del Hospital Gómez Ulla en la que se confinará a los pasajeros españoles se construyó en tiempo récord tras estallar aquella emergencia.

La oposición hace y dice lo que esperamos de ellos, pero cuando gobernaron en similares circunstancias, el fracaso fue absoluto. Hasta se acabó sacrificando al perro de Teresa Romero, Exkalibur, mientras la gente protestaba a las puertas de su casa. Entonces, Ana Mato se escondió de los medios durante días hasta que le pusieron a Simón de parapeto. Hoy, tenemos a tres ministros —Sanidad, Interior y Política Territorial— dando la cara a todas horas en el puerto de Granadilla con 350 agentes y junto con el líder de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom. Esto último es, además, muy simbólico: la prioridad es y debe ser el criterio sanitario, humanitario y científico. La OMS pidió ayuda a España y España responde.

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, no quiere el crucero en sus puertos. Con el ébola, también hubo muchas críticas por el “riesgo” de repatriar a los religiosos enfermos, pero lo que se debería esperar de los gobernantes es que asuman riesgos en los que prime la “responsabilidad moral”, como respondió estos días el Gobierno a la OMS. Los diez años más felices de mi vida los he pasado formando una familia en Tenerife y puedo asegurar que los chicharreros no son insolidarios ni cobardes. Y no se asustan ante una enfermedad de este tipo, porque tienen laboratorios y científicos de categoría para arrimar el hombro y explicar que el riesgo real es muy bajo. El partido de Clavijo, Coalición Canaria, ha agitado mensajes alarmistas y victimistas, ha asegurado que la OMS está “desnortada” y ha embarullado el discurso hasta el punto de ligar la gestión de esta embarcación con la de las pateras que traen migrantes a nuestras costas.

En 2014 también hubo lío con la administración regional, en aquel caso con el consejero de Sanidad madrileño, Javier Rodríguez, que fue destituido porque no dejó de enredar con mensajes que solo aportaban ruido, como ahora hace Clavijo. La vicepresidenta Sáenz de Santamaría, al tomar el timón del comité de crisis, le hizo un 155 de facto a la Comunidad de Madrid. Estos días, el presidente de los canarios pide que Moncloa le imponga el fondeo del crucero para que nadie le pueda reprochar que un ratón colilargo nade desde la embarcación hasta la costa tinerfeña. “No vamos a ser cómplices de algo que pone en peligro la seguridad sanitaria de nuestra tierra”, dijo Clavijo en un órdago populista. Unas horas antes, se había puesto en ridículo a sí mismo al mandar a la ministra Mónica García su argumento científico definitivo: el pantallazo de la respuesta de la IA a un simple googleo, en el que preguntó por “ratas nadadoras”, cuando sabemos desde hace días que son ratones colilargos quienes contagian el virus. ¿Por qué no googlear murciélagos o armadillos zombis? Para Coalición no hay nada peor que un titular internacional asociando Canarias con algo malo como un brote contagioso, porque la patronal hotelera les tira de las orejas (aunque en este caso pidió que se priorizara la atención humanitaria). Pero a largo plazo, ciudadanos, votantes y turistas deberían fijarse en una cosa: quién se esconde cuando llegan los problemas y quién lo da todo por resolverlos, aunque sea el mar el que los lleva a nuestra costa.

CONSPIRANOIDES


He tenido esta tarde una "conversación" algo desagradable por whassap, desagradable por frustrante, por no saber cómo acometerla, cómo llevarla de manera natural, cómo contestar de forma normal. Una conversación sobre un tema cualquiera que se torna compleja, con su punto surrealista, difícil de entender y, por supuesto, imposible de resolver con argumentos lógicos.
Hablar con un conspiranoide tiene su aquel, parece interesante pero no deja de ser una trampa. Digas lo que digas siempre existirá una respuesta que puede tambalear tu argumento desde la base, y he ahí cuando aparece tu frustración. Da igual que sea un argumento sencillísimo u obvio, la respuesta de tu interlocutor siempre será la contraria a tu visión pues todo es una conspiración oficialista u orquestada por las farmacéuticas, o por las grandes corporaciones; siempre hay un vídeo que ofrece a enviarte, en el cual, si te fijas bien, puedes escuchar a tal o cual ministro diciendo una frase preclara que apoya su teoría, una noticia de hace un par de semana que ha leído en una web de no-se-sabe-dónde, algo que le contó un amigo sobre cómo tal o cual sujeto organizó un simulacro que ha terminado ser verdadero. Y claro, ¿cómo estar a la altura de tales argumentos? Imposible.

EL VIAJE DE LOS MALDITOS


El buque fantasma
La dramática aventura del ‘MV Hondius’ ha convertido una comunidad de gente adinerada en una amenaza migratoria: el crucero se ha llenado de pronto —digamos— de subsaharianos clandestinos, de esos que no queremos que lleguen a nuestros puertos.
Santiago Alba Rico, 11.05.2026

La dramática aventura del crucero MV Hondius tiene una vertiente sanitaria respecto de la cual los ciudadanos apenas podemos hacer otra cosa que informarnos y confiar en nuestras instituciones. Pero tiene otra antropológica y política que vale la pena analizar. Todo lo que en los últimos días hemos aprendido sobre esta nueva amenaza —la existencia de los hantavirus, el carácter excepcional de la variante Andes, su baja morbilidad y su alta mortalidad— ha activado en nosotros la memoria reciente de la pandemia del coronavirus y reeditado temores muy radicales de los que aún no nos hemos curado, pues están demasiado cerca y forman parte además, me atrevería a decir, de la condición humana.

El primer temor tiene que ver, en efecto, con la idea de la zoonosis; es decir, con la transmisión a los humanos de enfermedades propias de los animales. La larga convivencia neolítica con especies domésticas (porque nos servimos de ellas o porque nos parasitan) lleva siglos erosionando una frontera que para los humanos es fundamental conservar y que, bajo la presión del capitalismo y de la globalización, se ha vuelto más frágil que nunca. ¿Por qué nos asusta ese salto —del murciélago, de la gallina, del ratón— al cuerpo humano? Porque revela una continuidad interespecista que cuestiona nuestra exterioridad dominante: formamos parte inconsútil de la naturaleza, como puntita periférica de un gran arbusto bacteriano. No creo que un ser humano sea más especista que una ardilla o un escarabajo; más bien, al contrario, hay que recordar que somos los únicos animales que podemos ser también antiespecistas; que podemos considerarnos cúspide de la creación o de la evolución, sí, pero también reconocernos como una especie más, y no la menos dañina, en el seno de un gran telar biológico.

Ahora bien, forma parte inalienable de nuestra especie, y de nuestro particular especismo, la voluntad taxonómica. Quiero decir que nos distinguimos de los otros animales porque solo los humanos hacemos clasificaciones: reino, filo, clase, orden, familia, género, etc., según el conocido esquema de Linneo. Las hacemos para comprender el mundo circundante; pero las hacemos también para defendernos de él. Conocer, sí, es nuestra forma de defendernos del entorno; y el conocimiento, por tanto, está siempre lastrado por nuestros miedos y nuestros deseos, socialmente determinados. Una clasificación es un procedimiento mediante el cual ponemos fronteras —nombres— a las criaturas y que nos permite, al mismo tiempo, afirmar nuestra diferencia frente a un abanico de diferencias bien definidas. Pues bien, la idea de zoonosis nos desasosiega porque viene a destruir o disolver nuestras clasificaciones: el salto de la enfermedad entre especies amenaza la condición humana no tanto porque pueda matar nuestros cuerpos individuales sino porque revela de pronto inútiles todos nuestros esfuerzos por nombrar y mantener separadas las diferencias. La continuidad entre virus, ratones y seres humanos nos aterra, pero no porque demuestre el fracaso de nuestra ciencia y nuestra medicina sino porque debilita la singularidad de nuestra especie: la voluntad de establecer y defender límites mentales.

El otro temor es aún más poderoso. Es la idea del “intruso”. Ratones y ratas, lo sabemos, siempre han viajado como polizones en los largos viajes marítimos. Es verdad que en un crucero de lujo, perfectamente desinfectado, no hay intrusos animales. Pero uno de los pasajeros del MV Hondius, después fallecido, llevaba en su cuerpo un ratón metonímico (el virus de un roedor contraído quizás en Ushuaia), de manera que con él introdujo en el barco el monstruo que ahora puebla desde allí todas nuestras pesadillas. ¿A qué nos recuerda esto? A lo que sucedió en el Nostromo, la nave espacial de la mítica película de Ridley Scott Alien (1979), cuyo subtítulo acertadísimo nos produce una y otra vez un escalofrío: “el octavo pasajero”, ese que no debía estar ahí, la criatura de más que, por eso mismo, amenaza la supervivencia de los otros siete. Ese octavo pasajero es la otra fuente de terror del MV Hondius: el otro que, de pronto, está entre nosotros. En el caso del hantavirus y en razón de esa continuidad entre las especies que mencionábamos, ese otro no es extraterrestre sino intraterrestre.

Es este “intruso intraterrestre” el que ha volteado de manera siniestra un crucero de placer y lo ha hecho por tres vías simultáneas. En primer lugar ha convertido el océano infinito (el lugar terrestre más parecido al universo) en un recinto cerrado, claustrofóbico, del tamaño de un dedal: el barco entero es ahora él mismo un roedor, un diminuto cuerpo intruso que pretende entrar en nuestro territorio. En segundo lugar, ha convertido un espacio multinacional (en el que hay representantes de 23 nacionalidades) en una otredad homogénea y amenazadora: el virus los ha igualado a todos, incluidos los 14 españoles, al menos a los ojos de Fernando Clavijo, el presidente del Gobierno de Canarias. Por último, ha convertido una comunidad de gente adinerada (las tarifas del viaje oscilan entre los 8.000 y los 25.000 euros) en una amenaza migratoria: el MV Hondius se ha llenado de pronto ―digamos― de subsaharianos clandestinos, de esos que no queremos que lleguen a nuestros puertos.

Esto último, creo, es muy importante. En 1966, la antropóloga británica Mary Douglas escribió un libro aún fundamental, Pureza y peligro, en el que se ocupaba precisamente de la voluntad clasificatoria de las sociedades humanas: las liturgias, las reglas alimenticias, los tabús dejan siempre fuera ciertos objetos que, por eso mismo, se consideran sucios o impuros y que, por eso mismo, se experimentan como peligrosos. La idea de Douglas es que hay un reflejo especular entre el cuerpo y la sociedad, y que la prácticas corporales que protegen los límites de nuestro cuerpo —las higiénicas o profilácticas, por ejemplo— intentan proteger también los límites sociales. El intruso, según el cliché racista más común, es al mismo tiempo, y de manera indiscernible, sucio y amenazador. Fuera de nuestras clasificaciones, pasa a representar una amenaza biológica.

Quiero decir que los humanos solemos tender a biologizar el peligro o lo que percibimos como tal. Y que este es el verdadero peligro social. Por eso es bueno contar con instituciones sanitarias que nos recuerdan que un enfermo merece cuidados y compasión; y por eso es bueno contar con instituciones democráticas que nos recuerdan que los migrantes forman parte de nuestra especie y, por lo tanto, tienen los mismos derechos que cualquier otro ciudadano, cualquiera que sea su origen o su color. Esas instituciones, no lo olvidemos, son antiguas decisiones nuestras que deben primar luego sobre nuestros temores o deseos coyunturales. Lo inquietante del insolidario e interesado discurso de Clavijo en Canarias contra la acogida del MV Hondius es que reproduce con fidelidad casi religiosa los argumentos de la derecha española y europea contra los inmigrantes. Al explotar políticamente el temor “ancestral” de los ciudadanos, aupado en medias verdades y alarmas populistas, Clavijo está tratando a los enfermos como intrusos intraterrestres, como aliens, como inmigrantes. ¿No debería servirnos esta crisis —y ese discurso— para revisar desde ahí la monstruosidad de las políticas migratorias europeas? Primero los españoles, primero los sanos, primero los arios. Así empezó todo hace 90 años. Quizás nos cueste trabajo imaginarnos a nosotros mismos “negros” o “pobres” o “trans”, pero seguro que nos resulta más fácil imaginarnos enfermos, al menos después de la pandemia de 2020. Tengo la esperanza de que los supervivientes de esta aventura aciaga se pongan luego en la piel de un africano que, a merced de las olas en una frágil patera, son rechazados en todos los puertos de Europa.

El ser humano es el único animal que hace clasificaciones; y el único que se rebela contra ellas. No hay intrusos, ni extraterrestres ni intraterrestres, en la nave común.

ANÓNIMO

DE VERGÜENZA AJENA (V)

 

El misterio de los ratones nadadores que estuvo a punto de bloquear una operación internacional de la OMS
Fernando Clavijo apeló a la respuesta de la inteligencia artificial de un buscador y Mónica García le envió un informe técnico que descarta que haya roedores en el barco y mucho menos capaces de nadar desde el crucero hasta la isla.
Carlos E. Cué, 10.05.2026

La crisis del hantavirus está dejando en el camino escenas casi hilarantes, si no fuera porque llegan a poner en riesgo una operación internacional que implica a 23 países y que dirige la OMS, cuyo director, Tedros Adhanom, se ha trasladado a Canarias para seguirla in situ. Desde el primer minuto, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha buscado todo tipo de excusas para intentar que el barco no llegara a las islas.

Clavijo se iba quedando sin argumentos, sobre todo después de que el Gobierno decidiera que el barco no atracaría en Canarias, solo fondearía, algo que impediría que los supuestos ratones contagiadores de los que lleva días hablando el presidente pudieran acceder a la costa por las maromas del barco. Pero a medianoche, Clavijo encontró uno nuevo que dejó totalmente descolocados a los técnicos del Ministerio de Sanidad y de la OMS, según fuentes del Ejecutivo: la hipótesis de los ratones nadadores, que podrían saltar del barco, llegar a tierra y extender el virus por la isla de Tenerife.


—Pero vamos a ver, presidente, si el virus se moviera así, por ratas que saltan de los barcos, Canarias ya estaría infectada hace años con todo tipo de virus. No se mueven las ratas, se mueven las personas infectadas. Lo mismo pasa con el dengue: no viajan los mosquitos, viajan los enfermos. Si no fuera así, en un sitio turístico como Canarias, con centenares de cruceros cada año, habría todo tipo de enfermedades de otros continentes.

El informe tardó varias horas en elaborarse. La ministra se lo envió a Clavijo casi a las 23.00, con el nombre “informe_roedore” [sic]. El texto explica con claridad por qué ninguno de los técnicos sobre el terreno se está planteando esta posibilidad. No es que los ratones hayan entrado en el barco, un crucero con todos los sistemas de prevención de plagas, no un carguero descontrolado, explican los técnicos. La hipótesis principal es que un hombre holandés −aficionado al avistamiento de aves, y que había recorrido con su esposa durante cuatro meses Chile y Argentina antes del crucero−, se contagió en algún punto de su viaje antes de embarcar ambos en el MV Hondius en la costa de Ushuaia (Argentina). Fueron ellos, según esta hipótesis, los que previsiblemente llevaron el virus al barco.

El informe, con sello oficial del Ministerio de Sanidad, es claro (aunque no cite sus fuentes): los animales que contagian el hantavirus no suben a ningún barco, viven en los bosques, no saben nadar, no se acercan a los puertos. “El reservorio natural del virus hantavirus Andes (ANDV), el roedor Oligoryzomys longicaudatus, ratón colilargo patagónico, vive principalmente en Chile y el sur de Argentina, en zonas boscosas, no portuarias, y no está presente en Europa, por lo tanto, no es posible su introducción en las poblaciones de roedores de Europa ni una posible transmisión de roedores a humanos”, sentencia.

Pero es que hay más: el barco fue inspeccionado y no hay ningún rastro de roedores. “El Colilargo Patagónico se encuentra principalmente en los bosques andinos y zonas cercanas a la estepa, no vive en zonas portuarias o cercanas a la costa, por lo que no es esperable que este roedor pudiera colonizar nuestro territorio si es que hubiera una remota posibilidad de su presencia en el crucero. Según la información de las inspecciones de los expertos que han subido al barco, las condiciones higiénicas y medioambientales son adecuadas y no han detectado roedores, por lo que no se considera esperable la transmisión por exposición a roedores a bordo del crucero”.

Ahí el texto detalla la explicación más lógica para el contagio. “La hipótesis actual que explica la dinámica de la transmisión de la enfermedad es que varios pasajeros estuvieron expuestos al virus ANDV mientras pasaban un tiempo en Argentina antes de embarcar, donde el ANDV es endémico, y que posteriormente pudieron haber transmitido el virus a otros pasajeros a bordo del crucero. No se han detectado nuevos casos desde que se han establecido las medidas necesarias para el control de la infección y evitar la transmisión por vía aérea. Si es que hubiera roedores en el barco, seguirían detectándose nuevos casos. El crucero MV Hondius dispone de la Declaración Marítima de Sanidad que garantiza las adecuadas condiciones sanitarias del barco, que incluyen la no existencia de algún tipo de roedor. Además, se trata de un crucero nuevo, moderno, con instalaciones adecuadas que evitan la aparición de posibles nichos que favorezcan el acúmulo de roedores y que se creen espacios a los que pudieran acceder roedores”.

Por si había dudas, el informe asegura que no saben nadar, no son del tipo que Clavijo le envió a la ministra tras su consulta rápida a la inteligencia artificial. “Este roedor es de hábitos nocturnos. Trepa a los árboles, desplazándose por matorrales y árboles de poca altura, vive en entornos rurales, como bosques, campos y granjas. No es un roedor con capacidad para desplazarse nadando desde el lugar en el que se ubique el barco y la costa. Hay más de 500 cruceros al año procedentes de Argentina y Chile, donde habita el reservorio natural del virus, sin embargo, nunca se ha producido un brote por esta enfermedad en el territorio europeo, por lo que la posibilidad de que esto ocurriera relacionado con este crucero es remota”, remata el texto.

A pesar de este informe, Clavijo mantuvo su posición. Incluso habló en distintos medios después de tenerlo, diciendo que no lo conocía: “No vamos a ser cómplices de algo que pone en peligro la seguridad sanitaria de nuestra tierra”. Fue entonces cuando el Gobierno decidió que el presidente de Canarias no iba a ceder. La interpretación de La Moncloa es que Clavijo está pensando en utilizar políticamente esta crisis para ofrecerse como el único que intentó impedir la llegada del barco. Con el argumento de las ratas que nadie ha detectado, Clavijo insistió en que no autorizaría la llegada del barco. Y el Ejecutivo decidió entonces imponerlo a la fuerza con una orden ministerial. Desde entonces, la comunicación se ha roto, al menos al máximo nivel, porque la operación pasa a estar dirigida completamente por la administración central con supervisión de la OMS. El Ejecutivo confía en poder finalizarla el lunes por la tarde, y cree que lo más probable es que no haya ya más contagiados porque se han establecido todas las medidas para impedirlo. Y está absolutamente seguro de que en ningún momento aparecerá ningún ratón llegado desde Argentina nadando en aguas canarias.

Clavijo critica que el Gobierno le ha querido “ridiculizar” y llevar “a la anécdota y el meme”
El Gobierno de Canarias decidirá este lunes si recurre a la justicia la decisión de la Marina Mercante de permitir el fondeo del buque, tras analizar si se han invadido competencias.
Guillermo Vega, 11.05.2026

El viernes por la noche, el presidente canario, Fernando Clavijo, recalcaba en una entrevista con este periódico que no había habido un “choque político” con La Moncloa, sino “de gestión” en torno al operativo de la llegada del crucero antártico MV Hondius. El encontronazo es más que patente este lunes. El líder nacionalista ha querido reafirmarse ante los micrófonos de la Cadena SER en Tenerife en el peligro que había de que algún ratón procedente del barco pudiese saltar a tierra, basándose en el propio informe de Sanidad, y ha criticado que el Ejecutivo central lo haya querido “ridiculizar y llevar a la anécdota y el meme”.

A última hora del sábado, a apenas unas horas antes de la llegada del buque, el presidente de Canarias envió a la ministra de Sanidad, Mónica García, un pantallazo de una búsqueda rápida con inteligencia artificial. En él, subrayada, una frase: “Las ratas son excelentes nadadoras”. El argumento de Clavijo era que no podía autorizar el fondeo del Hondius porque existía el riesgo de que, en caso de que hubiera roedores portadores del hantavirus en el barco, podrían saltar al mar, nadar hasta la costa y contagiar a los canarios. Los técnicos del ministerio respondieron con un informe que señala que el reservorio natural del virus de los Andes, la variedad presente en el MV Hondius, no son las ratas, sino el ratón colilargo patagónico, que no nada. Pero Clavijo anunció que no autorizaría el fondeo. A la 1.12, la directora general de la Marina Mercante firmó una resolución administrativa invocando el artículo 299 de la Ley de Puertos, que anuló el veto de Clavijo e impuso la entrada del barco. El Hondius entró en Granadilla seis horas después y la operación siguió su curso.

Este lunes, con el operativo de evacuación casi concluido —quedan dos contingentes por evacuar: un vuelo a Australia en el que irán seis personas y otro a Países Bajos con 18 pasajeros—, el presidente autonómico ha lamentado que el Estado haya hecho pública esa conversación privada con la ministra, la cual ha generado miles de memes en las redes sociales. “En la propia circular del Ministerio del Interior reconocen que el hantavirus se transmite por la saliva, orina o heces de roedores. Dice que no es esperable que este roedor pudiera colonizar nuestro territorio, pero no lo descarta”, argumenta Clavijo.

El Gobierno de Canarias decidirá este lunes, en su reunión semanal, si recurre a la justicia la decisión de la Marina Mercante de permitir el fondeo del buque, tras analizar si se han invadido competencias. Ahí se sitúa ahora el principal foco del conflicto político, aunque el presidente tampoco entiende por qué no se hicieron tests PCR a todos los pasajeros que bajaron del barco: “Entendíamos que, por la seguridad del operativo y la seguridad de Canarias, el test de antígenos se tenía que haber hecho antes”.

Clavijo ha avanzado que el Gobierno de Canarias no rompe “nunca” relaciones con las instituciones —en este caso con el Gobierno de España—, a pesar de la tensión del momento, por el “interés general del ciudadano”. No obstante, no se atreve aún a tomar una decisión sobre el futuro apoyo de Coalición Canaria a Pedro Sánchez en el Congreso: “No es el momento de decidir esto en medio de una emergencia. Lo decidirá el partido con posterioridad porque no queremos generar ruido”.

Por su parte, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha lamentado en una entrevista en RNE el “choque institucional” por la gestión de la crisis y, sin nombrar al presidente canario, ha advertido que las afirmaciones de los políticos deben estar basadas “siempre” en “cuestiones científicas” para evitar la alarma de la población. Así, ha afirmado que no responderá a las “teorías” de Clavijo hasta que concluya el operativo del MV Hondius.

Tampoco quiso entrar en el choque directo la ministra de Sanidad, Mónica García, en las sucesivas comparecencias públicas que ofreció a pie de muelle del Puerto de Granadilla. “Las polémicas están alejadas de los buenos criterios de la preservación de la salud pública. Cualquier desinformación, cualquier polémica, cualquier alarmismo es contrario a las medidas básicas de salud pública”. García apuntó, además, que el Gobierno de Canarias había sido invitado al operativo, pero “no ha venido”, pese a que “hoy era el día de trabajar”.

DE VERGÜENZA AJENA (IV)




El populismo perjudica la salud
La cooperación entre la OMS y las autoridades españolas se ha visto empañada por la una oposición miope o malintencionada.
EL PAÍS, 11.05.2026
https://elpais.com/opinion/2026-05-11/el-populismo-perjudica-la-salud.html

Lo mejor que se puede decir de la operación de desembarco en Tenerife de los pasajeros del MV Hondius, el barco que ha sufrido un brote de hantavirus, es que está procediendo con normalidad. La clave ha sido, y sigue siendo, la cooperación de las autoridades españolas con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los mecanismos europeos de protección civil, dos instituciones internacionales que utilizan la mejor ciencia disponible como guía para resolver las amenazas que plantean los virus emergentes en nuestra sociedad globalizada. Resulta lamentable que el procedimiento se haya visto empañado, y casi entorpecido, por una oposición política miope o malintencionada, con mención especial al presidente canario, Fernando Clavijo.

Debido a la posición del MV Hondius en aguas de África occidental, y a la disponibilidad de un sistema sanitario avanzado en España, la OMS decidió que el barco se dirigiera a las Canarias para evacuar y monitorizar a los pasajeros, y después redirigirlos a sus países de origen para las cuarentenas necesarias. El presidente Clavijo hizo todo lo posible para evitarlo, aduciendo una variedad de excusas peregrinas, irracionales y populistas sobre una supuesta protección de la población isleña. Este comportamiento alcanzó cotas inéditas en la madrugada del domingo, a solo cuatro horas de la llegada del barco, cuando el presidente canario rehusó autorizar que fondeara junto a un puerto tinerfeño, con el argumento de que los ratones infectados podían saltar del barco y nadar hasta la costa, propagando el virus por todo Tenerife.

Estas objeciones son, en primer lugar, irracionales. Ni los tripulantes ni los pasajeros ni los inspectores de la OMS han visto ningún ratón en el MV Hondius. El contagio se produjo con toda probabilidad en el sur de Argentina, donde el hantavirus de la cepa Andes es endémico, y donde el primer pasajero que se infectó estuvo paseando durante largas horas de observación ornitológica. Los ratones portadores, además, son de campo y no saben nadar. En segundo lugar, los remilgos de Clavijo resultan desproporcionados. El principio de precaución no sirve de nada si se lleva a esos extremos, porque la seguridad absoluta no existe. Y en tercer lugar, el presidente canario, a quien lo único que parece preocuparle del barco es que se aleje de él todo lo posible, incurre en un egoísmo provinciano que raya en la inhumanidad.

Las medidas establecidas por la OMS y adoptadas por el Gobierno español han sido correctas. Entre los virus potencialmente peligrosos, el hantavirus no es lo peor que podría haber pasado. Su huésped natural son los ratones, y sus saltos a las personas son infrecuentes. La cepa Andes que ha causado el brote del MV Hondius es algo más preocupante, porque ha mostrado cierta capacidad de trasmisión entre humanos. El factor que ha sembrado más alarma es seguramente su alta mortalidad, cercana al 40%, y por tanto similar a la del virus ébola. Pero ningún científico espera que los hantavirus puedan causar una pandemia, ni una epidemia. Los virus que centran su atención siguen siendo los respiratorios, como los de la gripe y la covid. En todo caso, el brote actual servirá para obtener datos duros sobre la propagación y la patogenicidad del hantavirus.

Y también habrá alguna lección que extraer. Que las políticas de salud pública se rijan por criterios científicos sigue sin estar garantizado. En esta ocasión todo ha ido bien, pero es obvio que la razón tiene enemigos tozudos. Como demuestra el bajo nivel del debate político alrededor del hantavirus, uno de los peores es el populismo.

El modo canario de hacer un ridículo universal
En su intento por capitalizar políticamente el caso del barco del hantavirus, Fernando Clavijo ha entrado en la historia del terraplanismo sin importarle lo más mínimo alarmar a la población y dejar por los suelos el prestigio de Canarias como destino turístico.
Carlos Sosa, 11.05.2026

Canarias acaba de desaprovechar una oportunidad histórica para colocarse en el mapa de la modernidad, de la europeidad, de la vanguardia. De salir del aldeanismo en el que muchas de las autoridades que nos han gobernado y todavía nos gobiernan se empeñan en meternos y en dejarnos para que creamos que ellas mismas serán las que un día nos saquen. Les conviene que nos sintamos un pueblo inferior, sometido, doblegado por el yugo de la metrópoli, un pueblo incapaz de valerse por sí mismo y dar ejemplo al resto del planeta.

Es lo que ha ocurrido con la desgraciada gestión política del Gobierno regional con la crisis del hantavirus y el traslado del barco donde se detectó este brote hasta la isla de Tenerife. Es "el modo canario de hacer política", del que presume Fernando Clavijo y su tropa de desquiciados...

El día en que Canarias (sin Clavijo) fue el centro del mundo por el hantavirus: “Estoy orgullosa de mi país”
Ni rastro del Gobierno regional en el dispositivo del Puerto de Granadilla (Tenerife) encargado de desembarcar a gran parte de los pasajeros del buque Hondius. Miembros del Ejecutivo autonómico continuaron cargando contra la operativa. En la calle, mientras, se respiraba otra cosa.
Toni Ferrera, 10.05.2026

Lejos de los chalecos reflectantes de los periodistas, las guaguas de la UME, las astas de los molinos de viento, el personal sanitario e incluso el barco más famoso del mundo estos días, el ‘MV Hondius’, la playa de El Médano (sureste de Tenerife) está repleta de gente como una tarde cualquiera de un fin de semana cualquiera.
Allí se encuentran Jennifer Sáez, de 38 años, y Virginia Gómez, de 36. Ambas permanecen sentadas en uno de los paseos de la playa. Parecen tranquilas, relajadas. Aunque la imagen transmite calma (son las 15:00, y el sol pica salvo cuando se cuela una ligera brisa), saben lo que ha pasado a doce kilómetros de allí, en el Puerto de Granadilla.

Decenas de pasajeros a bordo de un buque en el que se desató un brote de hantavirus, que se ha cobrado la vida de tres personas, han desembarcado por grupos en pequeñas barcazas hasta ser repatriados a sus países de origen. Los españoles, un total de catorce, han volado a Madrid, donde cumplen ya cuarentena en el Hospital Gómez Ulla. También han regresado a sus naciones cinco integrantes de Francia, cuatro de Canadá, 26 a Países Bajos, 22 a Reino Unido, dos a Irlanda, tres a Turquía y 17 a Estados Unidos. Faltan por ser evacuados los ocupantes de Australia y un segundo vuelo de Países Bajos, que lo harán mañana.

El operativo, “inédito”, ha salido según lo planeado, ha dicho la ministra de Sanidad, Mónica García, en una rueda de prensa desde el muelle. Junto a ella se encontraban el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom. No estaba el presidente de Canarias, Fernando Clavijo (CC), ni ningún otro miembro de su gobierno, que intentaron boicotear el dispositivo hasta el último minuto.

Pero cualquier canario debería sentirse orgulloso de lo que ha pasado este domingo, opina Sáez. Nunca se había hecho algo así. Y Tenerife fue elegida por su “infraestructura consolidada para la gestión de patógenos de alto riesgo”, justificó la OMS.


“La OMS dijo que el país más cercano y con más recursos para atender el buque era España. Tenemos que estar orgullosos de que nos hayan elegido, ¿no? Canarias es un pueblo increíble. Es un pueblo solidario. Si me ocurriese a mí lo que les ha pasado a los pasajeros, me gustaría que me salvaran la vida. Y que eso se esté haciendo en esta tierra me parece increíble”, continúa Sáez.


No es la única. Rita, de 55 años, camina por una de las calles más residenciales de El Médano algo apurada porque su hijo acaba de tener un bebé y quiere ayudarle. La vida sigue a pesar de lo que ocurre en la otra punta del municipio. Dice que siente una especial empatía por los pasajeros del Hondius porque recuerda que lo pasó “fatal” y “horrible” cuando se contagió de COVID. Y señala que, si ella se encontrara en esa situación, le habría gustado recibir la misma asistencia.

“Estoy orgullosa de que se ayude a esa gente. He viajado también en un crucero y sé lo agobiante que puede ser estar ahí”, confiesa. “Pero he visto tantas cosas en la tele… Que me dan vergüenza”.

El ministro Torres también dijo que “hay que agradecer a este pueblo solidario”, Canarias, la recepción del barco. E incluso el papa León XIV resaltó la “acogida que caracteriza” al Archipiélago. “A nivel internacional, estamos como recibiendo una medalla”, resume Olga Velázquez, de 68 años. “Pero ha sido por una cuestión humanitaria”, le responde su hermana, Pilar, de 77.


Clavijo y su gobierno, sin embargo, han seguido a lo suyo. Ninguno de ellos hizo acto de presencia a lo largo de la jornada en el Puerto de Granadilla. Fuentes del Ejecutivo han explicado a Canarias Ahora que el único personal activo ha sido el del Servicio Canario de Salud (SCS) en el hospital de campaña instalado allí por si fuera necesaria su intervención ante cualquier imprevisto.

La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha publicado en la red social X (antes Twitter) que cree que el Gobierno regional ha actuado “con responsabilidad y defendiendo siempre la seguridad y la protección de nuestra población, además de la solidaridad con las personas que venían en el barco”. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha rechazado el “ruido” político hasta que finalice la actuación, pero ha advertido que ya habrá tiempo para analizar lo ocurrido en el futuro.

“Creo que hoy es un día para hablar de orgullo de país, del orgullo también de la población canaria, que es una población solidaria y que está comprometida con la salud global. Vamos a seguir trabajando hasta que termine todo el operativo y hasta que pongamos a todo el mundo a salvo. Las polémicas están alejadas de los buenos criterios de la preservación de la salud pública”, agregó García.


Clavijo se perdió lo difícil que es acceder a este muelle de madrugada y sin apenas señalética; se perdió el amanecer al ritmo del sonido del helicóptero que sobrevolaba la zona; se perdió observar in situ la ubicación exacta del navío y cómo pequeños barcos de Salvamento y de la Guardia Civil lo custodiaban; se perdió los murmullos en inglés, alemán o japonés de un grupo enorme de periodistas (casi 200) de todo el mundo descrito por un policía local como “una reunión de pingüinos”; se perdió el crujido constante que hacía el carguero Pacific Prospect, atracado en el puerto; y se perdió también cómo los pasajeros del Hondius, igual de curiosos que los fotógrafos que les grababan, respondían usando sus cámaras para inmortalizar el momento.


Estaba invitado. Mónica García ha confirmado que así se lo hizo saber al Gobierno de Canarias, “que no ha venido al operativo” pese a que “hoy era el día de trabajar”. “Más allá de todas las dificultades que hemos tenido”, ha continuado la ministra, “podemos estar orgullosos del éxito de la operación”. No fue, eso sí, por Clavijo.