domingo, 26 de julio de 2026

HUMOR AMERICANO



Bienvenido, Mr. Marshall (BSO). *Americanos.

YO NO BUSCO, SINO ENCUENTRO


SHANGRI-LA


Provengo de una familia muy cinéfila y mi infancia fue de la mano del cine, mucho cine, en blanco y negro o en color, cine clásico, en la televisión o en las salas de la ciudad donde vivía. El cine antiguo nos enseñaba un mundo desconocido, América y sus gánsteres, el lejano oeste, policías y ladrones, también el anticipo de lo que fue la ciencia ficción , las de romanos y las que nos mostraban horizontes lejanos. Una de estas películas que recuerdo con cariño es "Horizontes Perdidos". Tengo grabados en mi cabeza los últimos minutos de la película.
Año 1935. Varios pasajeros, entre los que se encuentra un joven diplomático inglés, sobreviven a un accidente aéreo en el Himalaya. Cuando creen que la muerte es inevitable, son rescatados por los habitantes de Shangri-La, una idílica y utópica comunidad que vive oculta en el Tíbet. Mientras la Guerra Mundial amenaza al mundo, ellos descubrirán un lugar donde la gente es feliz y no envejece.
Viene a colación esto de la eterna juventud después de leer algunas noticias sobre el auge de la cirugía plástica, el llamado "efecto Madonna" o "cara Mar-a-Lago" como ejemplo más grotesco de estos procedimientos que transforman el aspecto exterior por completo. Veo las fotos del deterioro de Julio Iglesias y me quedo espantado. 82 años, que ya son hasta para Gardel. Me miro yo ante el espejo y no me reconozco, qué va a ser de alguien como él con tantos años. Pues nada, lo normal, vejez. Hacerse viejo es duro, lejos queda nuestra lozanía de los 18 años, pero podemos contarlo y sabernos más sabios. ¿No dicen que cada arruga de la cara es una experiencia que recordar? Para gustos, colores:
A favor: Courtney Cox, Nicole Kidman, Mickey Rourke, Jane Fonda, etc.
En contra: Meryl Streep, Emma Thomson, Daniel Day-Lewis, etc.
Obviamente cada cual hace lo que quiere con su cuerpo y con su dinero; como hubiera dicho Juan, mi sociomuerto, "que cada cual haga de su culo un florero", expresión a la que él recurría muchas veces y, la verdad, nunca entendí muy bien.
Dicho lo dicho y visto lo visto, volvamos a Julio Iglesias, el hombre-meme, convencido de que sin tanta cirugía este señor estaría mucho mejor. Insisto, para gustos, colores.





CRISIS


Durante muchos años y antes del COVID, la palabra que aparecía hasta en la sopa era "crisis", era la muletilla en cualquier conversación, de cualquier tema. La crisis lo explicaba todo, lo justificaba todo, era la panacea, el eslabón perdido. En mi profesión, la arquitectura, la crisis respondía a todas las preguntas -¡se había descubierto el sentido de la vida!-: el porqué de la tardanza en la concesión de una licencia de obra, la subida del aluminio, lo cara que estaba construir y hasta el encarecimiento de los honorarios profesionales. Hoy no hablamos de crisis, la guerra ha aportado a la Historia otra nueva respuesta a todo y se contesta todo con un "es por la guerra". Crisis, guerra, da igual, todo está ya inventado y todo vale para que la rueda siga girando con los mismos radios, que somos nosotros. Los precios suben y ya no vuelven a bajar, los megarricos lo son más cada vez y la clase media va desapareciendo engrosando el resto.
Con los años cada vez entiendo menos cómo la gran masa de asalariados, autónomos o no, con sueldos ridículos, nadando en estos mares de crisis o de guerras, puede dar crédito a estas políticas populistas de recortes que no hacen sino alimentar un imaginario de escenarios imposibles, que perpetúan el statu quo de siempre. Parece mentira que no tengamos los ojos abiertos de espanto al darnos cuenta de que la 3ª Ley de Newton se cumple siempre, acción y reacción. Podrán echarse la culpa unos a otros, llamarse majaderos, aprovechar la leña del árbol caído, pero si recortas los presupuestos de acciones contra el cambio climático el resultado es obvio, casi automático. Si reduces los cuerpos de bomberos, no ayudas a que la ganadería "limpie" los campos, inviertes dinero en prevención y niegas el cambio climático, ¿qué reacción quieres que se produzca?
El día que los políticos tengan responsabilidades civiles por sus actos otro gallo nos cantará.

MIEDO


Entre Trump y la ciberseguridad: de qué hablo cuando hablo de terror
Vivimos entre dos amenazas, elijan: la del regreso a un pasado despótico y la de un futuro de ‘ciber-inseguridad’.
Berna González Harbour, 25.07.2026

Son días extraños. Para quienes nos dedicamos a generar y consumir información, la velocidad que han adquirido los acontecimientos nos ha sometido a tal estrés que añoramos un verano o, en el peor de los casos, al menos un día entero sin noticias. Julián Casanova me hablaba hace unos días de la increíble aceleración de la historia. Vivimos en una centrifugadora donde es imposible relajarse y reestablecer de cuando en cuando ciertas coordenadas estables, las que todos necesitamos para orientarnos.

Hoy, por ejemplo, y aparte del terror de los incendios capaces de devorar pueblos como en la Edad Media, vivimos atrapados entre dos amenazas brutales: una es fea, antigua, la conocemos demasiado bien, es lo peor del pasado; otra es moderna y parece más bonita y futurista, pero oculta peligros que ya son presentes. La primera no nos gusta. La segunda nos asusta. Y entre las dos, parecemos atrapados entre el despotismo y un mundo distópico que ya hubieran querido George Orwell o Steven Spielberg como argumento.

Vamos con la primera. Es un dirigente arbitrario, cruel y cero compasivo llamado Donald Trump. Sus modos de monarca absoluto, su odio, sus guerras y sus barreras comerciales nos van metiendo en una espiral de incertidumbre ante la que seguimos anonadados. Lo mismo quita una tarjeta roja que castiga nuestros productos; nos insulta o nos ama; firma un acuerdo nuclear con Arabia Saudí que al día siguiente invalida; o alcanza una paz con Irán que anula en pocos días. La ley y el orden internacional que nos hicieron tan previsibles y aburridos han muerto. Y el trumpómetro o termómetro de sus locuras se ha instalado en el rojo constante, se dispara tantas veces que nos satura y nos sobra. En general no queremos saber nada más, pero cuidado. Siempre nos la vuelve a liar.

La segunda es aún más inquietante. Un modelo de IA en pruebas ha sido capaz de escapar esta semana de un entorno de aislamiento, recorrer cauces imprevistos hasta salir a Internet y buscar respuestas en otra, que se ha visto asaltada y hackeada sin piedad. El extintor del incendio, nos dicen, fue una IA china. La ciberseguridad ya es lo contrario: inseguridad total. Y poner barreras es cada vez más difícil. ¿Recuerdan el Ministerio de Abundancia para abordar el hambre o el de la Paz para tratar la guerra? Pues ya saben de qué hablamos cuando hablamos de “ciberseguridad”.

Entre el pasado absolutista (que entendemos, porque lo conocemos) y el futuro de ciber-inseguridad (que no entendemos, pero que tememos), cuesta sentirse a salvo estos días. Así que antes de acelerar más la historia, aceleremos las vacaciones. ¡Feliz agosto!

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

 


DE MAGNATES Y MANGANTES


Circo sin pan
El espectáculo ha devenido en estructura profunda de nuestro mundo. Es el sol que nunca se pone en el imperio de la pasividad moderna.
Irene Vallejo, 26.07.2026

Las celebridades nos persiguen, nos asedian, nos acosan con ubicuidad, alevosía y cháchara motivadora. Se diría que viven obsesionadas por nuestra mirada. Su presencia es insistente, acechante, indiscutible, sin réplica. Te asaltan en la sala de espera del dentista, en la peluquería, en los informativos, en la parada de autobús, en una inofensiva charla de ascensor. Sin querer, sin importarte, sin pretenderlo, averiguas sus peripecias, sus cumbres y sus derrumbes. Recuerdo que, siendo aún niña, mientras atravesaba la ría de Vigo en un barco de línea regular con mi pelo corto alborotado por un viento ensordecedor, la televisión retransmitía una boda principesca. Me parece estar viendo aquella pequeña pantalla parpadeante y muda. Con tres años, contemplaba boquiabierta los metros de cola de un vestido interminable —más larga que la estela de espuma del ferry que me llevaba a bordo—. Fue la primera aparición, palpitante y tersa, de lo irreal.

En su raíz latina, la palabra “célebre” significaba “concurrido, abarrotado”, antónimo de desertus. Compartía raíz con celer, de donde viene nuestra “aceleración”. Los famosos activan un veloz hervidero de pasiones, el centrifugado del fisgoneo. Ya en tiempos remotos la mitología se nutría de dramas aristocráticos: fiestas fastuosas, caídas en desgracia, frivolidades e infidelidades, reputaciones dudosas y crónica rosa. Los primeros arquetipos de celebridades globales fueron Aquiles y Helena.

Cuenta la leyenda que Aquiles afrontó una decisión radical sobre la fama. Pudo elegir una existencia larga y oscura, como heredero del trono de su padre, reinando en paz, rodeado de sus hijos y nietos, sin dejar eco en la posteridad. Según las profecías, si participaba en la guerra de Troya, sus hazañas perdurarían en los cantos heroicos, pero moriría en el esplendor de la juventud. Aquiles quiso sacrificarlo todo por los fulgores del renombre. Escogió una muerte gloriosa y la tuvo. Terminada la guerra, Odiseo visitó fugazmente el mundo de los muertos, donde reencontró a su antiguo compañero de armas: “No debe apenarte estar muerto, porque allá arriba los hombres honran tu memoria”. Pero Aquiles, repentinamente enamorado de la vida, contesta: “Preferiría ser labrador en tierra ajena antes que reinar sobre todos los muertos. ¡Ay, si pudiera volver bajo el sol!“. Desde las sombras, el legendario Aquiles envidia las vidas corrientes, anónimas y apacibles.

Bien sabían los poetas épicos del pasado que a nosotros, su audiencia, nos encanta el chismorreo, pero todavía más moralizar sobre los melodramas humanos y divinos. En la mitología griega los inmortales son muy entretenidos: caprichosos, frívolos y pendencieros. Un grupo de deidades con comportamientos bufonescos decide los destinos humanos. Cuenta la leyenda que un certamen de belleza entre concursantes corruptas desencadenó la guerra de Troya. Tetis y Peleo, futuros padres de Aquiles, celebraron en el Olimpo la boda más esperada de la era pagana. Pero, ay, olvidaron invitar a Eris, diosa de la discordia, que tomó venganza arrojando en medio del baile una manzana de oro “para la más bella”. Hera, Atenea y Afrodita la reclamaron. Las tres querían ser la primera reina de la belleza documentada, así que exhibieron sus encantos ante el príncipe troyano Paris, único jurado. A escondidas, ofrecieron regalos a cambio de su voto —el soborno, divino tesoro—. Hera le prometió que dominaría Asia y Europa; Atenea, sabiduría infinita; Afrodita, el amor de Helena, esposa del rey de Esparta, la mujer mortal más hermosa del mundo. Paris, que tenía claras sus prioridades, eligió seducir a la más bella. De aquel juego sucio en las cloacas de miss Olimpo nació el amorío que, según la tradición, desató la masacre entre griegos y troyanos.

Si hacemos caso a Guy Debord en La sociedad del espectáculo, los realities, el pavoneo en bodas tumultuosas, los chanchullos por todo lo alto y los líderes pueriles han ido a más con el paso de los milenios. Como escribió en su célebre ensayo, el espectáculo ha devenido en estructura profunda de nuestro mundo. Es el sol que nunca se pone en el imperio de la pasividad moderna. El autorretrato del poder, que prefiere la copia al original y se guía por la representación antes que por la realidad. El monólogo autoelogioso que el orden actual mantiene acerca de sí mismo. Su falaz paraíso.

La Roma clásica dominó el arte de los espectáculos de masas con fines políticos. Es difícil igualar sus trepidantes carreras hípicas, sus luchas de gladiadores y naumaquias. El poeta satírico Juvenal acuñó la expresión “pan y circo” para denunciar ese cinismo imperial que ofrecía alimentos gratuitos y juegos grandiosos al pueblo, y así lo mantenía entretenido y apaciguado. La parte del pan se refería al reparto mensual de una ración de cereales entre las familias pobres: en tiempos de Augusto, casi un cuarto de la población de la capital se benefició de esta medida. Hoy, gobernantes nostálgicos de viejos imperios dispensan ración cotidiana de circo, pero nos dejan sin pan. El público mira hipnotizado la farsa del poder mientras magnates —y mangantes—encarecen los precios con sus aventuras bélicas, recortan la sanidad pública, eliminan programas de alimentos y traman rebajas en bajas laborales y pensiones. Jerarcas adictos al espectáculo invitan a sus seguidores a invertir en criptodivisas, negocios familiares y otras estafas piramidales; y, mientras ellos multiplican sus fortunas, incautos desplumados aplauden a rabiar la sagacidad de sus amados líderes. Según Oscar Wilde, dadme lo superfluo, que lo necesario es una vulgaridad. Como súbditos, no tenemos precio: la ciudadanía romana, al menos, sabía lo que valía el pan.

En El rugido de nuestro tiempo, Carlos Granés interpreta que hemos invertido los términos: la política debería ser aburrida y el arte provocador. Los líderes macarras transgresores se disfrutan más en una serie que en una legislatura. Las ficciones podrían saciar nuestro apetito de despropósitos. En el pasado, tras las escenificaciones fascinantes, la realidad siempre fue más banal. Nadie atacó la amurallada Troya por una mujer, sino por un estrecho. No fue un conflicto pasional, sino comercial. La ciudad estaba situada estratégicamente en la entrada de los Dardanelos. Controlar ese acceso permitía a sus gobernantes dominar las rutas de navegación hacia el mar Negro y cobrar lucrativos peajes. En la partitura de la historia, el bajo continuo siempre evoca codicia.

Eurípides denunció en una de sus tragedias los motivos inventados para justificar la guerra. La propia Helena confiesa que jamás estuvo allí: “No fui a tierra troyana, un fantasma era”. Y le replican: “¿Qué dices? ¿Por una nube entonces sufrimos tanto?“. Siglos después, otro griego, Georges Seferis, dedicó un poema a los hechos bélicos alternativos: ”Diez años nos degollamos por Helena. Los ríos se hinchaban con el barro, con la sangre". En los versos finales se pregunta si la humanidad volverá a creer el viejo engaño, si después de los siglos escucharemos de nuevo a mensajeros llegados para contar “que tanto dolor, tanta vida se fueron al abismo por una túnica vacía, por una Helena”. En la leyenda troyana hasta las celebridades son tramoya: Aquiles se arrepiente y Helena fue tan solo un vacío, un bulo. Eurípides y Seferis sabían que las pasiones bélicas se enardecen con cuentos. Antiguamente, aedos y trovadores daban voz a esas ficciones, pero hoy los juglares se sientan en el trono. La historia y la mitología enseñan: cuídate de las guerras donde triunfan el espectáculo y los especuladores.

AVISO A NAVEGANTES


“Una familia, un voto”: los hombres (y las mujeres) que quieren prohibir el sufragio femenino en Estados Unidos
La propuesta, marginal hasta hace poco, gana visibilidad en la América de Trump gracias a defensores como el pastor del secretario de Defensa, ‘influencers’ ultraconservadoras y líderes de la ‘machosfera’.
Iker Seisdedos, 26.07.2026

El teólogo y pastor Doug Wilson lleva desde los años 70 predicando desde su rincón, literal y metafórico, de Estados Unidos. Es cofundador de su propia denominación cristiana, que lleva el nombre de Comunión de Iglesias Reformistas Evangélicas y cuenta con unas 170 congregaciones por todo el país. También es líder de un emporio de ideas ultraconservadoras que cuenta con una pequeña universidad y una escuela de primaria y secundaria, un servicio de streaming y una editorial. Todo ello lo maneja desde la localidad de Moscow, en Idaho, uno de los Estados más conservadores de la Unión.

Hay muchos predicadores como él en un país en el que la religión es también un suculento negocio, pero no todos cuentan entre sus feligreses con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que ha llegado a invitar a Wilson al Pentágono para que dé un sermón.

Esa proximidad al nuevo poder de Washington ha concentrado últimamente los focos mediáticos sobre las ideas de este religioso que defiende con desparpajo una teocracia basada en los principios del nacionalismo cristiano blanco. Especialmente, sobre su propuesta de acabar con la Decimonovena Enmienda, cuya aprobación legalizó en 1920 el voto femenino. Aspira a cambiarlo por el sistema con el que, suele recordar, se toman las decisiones en su congregación, en la que el sufragio es “por unidad familiar”. Se trata de combatir el “cáncer del individualismo” que, según él, trajo la citada enmienda.

Suena estrambótico y poco realista que Estados Unidos vaya a despojar a las mujeres de su derecho a participar en el proceso democrático; haría falta el apoyo de los dos tercios del Congreso y de tres cuartas partes de los Estados. Aunque con este país nunca se sabe. Tampoco parecía probable que el Tribunal Supremo fuera a tumbar la protección federal al derecho al aborto. Y sucedió en 2022.

El éxito del viaje de esas teorías marginales al centro del discurso en mitad de un proceso de regresión global ”radica en el hecho mismo de que tengan cierta vigencia o visibilidad”, opina en un correo electrónico la filósofa Wendy Brown, una de las pensadoras políticas más influyentes de Estados Unidos. “Las respaldan tanto hombres como mujeres, lo cual significa que las que lo hacen están dispuestas a renunciar conscientemente a su propia condición de ciudadanas”. A Brown le parecen, con todo, más graves, por mucho más “realistas”, las estrategias con las que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con influir en las elecciones del próximo noviembre: “la manipulación de los distritos electorales (gerrymandering), las leyes que obligan a la identificación de los votantes y las estrategias de intimidación que restringen la participación de la población negra y limitan su peso electoral”.

“A Wilson le encanta provocar, escucharse hablar y hacerse viral con los comentarios más extravagantes y llenos de odio”, según el profesor Matthew Avery Sutton, autor de Chosen Land (La tierra prometida, sin traducción al español), ensayo de reciente publicación que aspira a historia definitiva del cristianismo en Estados Unidos. “Casi nadie en Moscow ve en él nada que les recuerde a Jesucristo, pero las milicias nacionalistas blancas del norte de Idaho adoran lo que representa”.

Tal vez sea el más famoso, pero el pastor no es el único con un un megáfono para abogar por despojar a las mujeres de un derecho centenario. Todo forma parte de un movimiento llamado “masculinismo”, a falta de mejor etiqueta. Se ha hecho fuerte gracias, como siempre, a las redes sociales y en los círculos de la machosfera MAGA (Make America Great Again).
El auge del ‘masculinismo’

Helen Lewis lo definió en el artículo de portada de junio de la revista The Atlantic como “un movimiento para contrarrestar los avances del feminismo y reafirmar la supremacía del hombre”. Es un cuerpo de ideas con origen religioso, basado en la noción del poder del cabeza de familia y en “la creencia de San Pablo de que las mujeres piadosas deben ‘guardar silencio”, escribe Lewis, que advierte que también abundan los masculinistas laicos, entre ellos, “los que se identifican como musulmanes, como el streamer Sneako", “el autoproclamado proxeneta Andrew Tate” o Nick Fuentes, líder antisemita y misógino de un sector de hombres insatisfechos de la generación Z.


“Atacar a las mujeres funciona bien en las redes sociales y genera muchos ingresos publicitarios de sectores como las criptomonedas, las apuestas deportivas y los suplementos. Se puede ganar mucho dinero diciéndoles a los hombres que ellos son el sexo verdaderamente oprimido”, cuenta Lewis en su artículo. Es también posible encontrar trazas de masculinismo en Washington; quizá en ningún otro lugar tantas como en la cúpula del Pentágono, cuyo jefe, el secretario de Defensa Hegseth, bloquea sistemáticamente los ascensos de mujeres y minorías en el Ejército y la semana pasada provocó un pequeño terremoto político al anunciar exámenes obligatorios de testosterona para los soldados (“guerreros”, los llama) estadounidenses mayores de 30 años.

La defensa de la ecuación “una familia, un voto” (siempre que el voto sea el del marido o, en el caso de las solteras, el del padre, un hermano, un tío...) encuentra asimismo eco entre algunas mujeres en la América de Trump y del auge en internet del estilo de vida retrógrado de las tradwives (esposas tradicionales). Tal vez la más famosa de todas sus postulantes sea la influencer Savanna Stone, que participó en junio en la Cumbre de Liderazgo Femenino, celebrada en San Antonio (Texas) por la organización de proselitismo juvenil MAGA Turning Point. Fundada por Charlie Kirk, asesinado en septiembre de 2025, ahora la preside su viuda, Erika Kirk.

Donald Trump y Erika Kirk, en el funeral de Charlie Kirk en Glendale (Arizona), el pasado 21 de septiembre. Julia Demaree Nikhinson (AP)

Stone definió sobre el escenario el feminismo como el “espíritu de Jezabel redivivo”, en referencia a la reina bíblica que pasó a la historia como ejemplo de manipulación. “Se trata de la mayor mentira que nos han contado a las mujeres”, dijo Stone, “cuando en realidad se trata de un movimiento financiado por los ricos más malvados para destruir el matrimonio y la familia”.

En las elecciones de 2024, una versión de “una familia, un voto” hizo fortuna en algunos círculos republicanos, también entre los hispanos, en los que se animaba al hombre de la casa a controlar lo que sus esposas e hijas iban a votar. Se trataba de evitar que lo hicieran por Kamala Harris y no por Trump. Un 54% de las mujeres la escogieron a ella, frente al 44% que optaron por él.

De aquellas urnas salió un Gobierno con una agenda conservadora que está cambiando Estados Unidos de tal manera que ideas descabelladas como prohibir a las mujeres votar no lo parecen tanto. Es lo que en ciencia política se define como la “ventana de Overton”, modelo que describe cómo ciertos activistas logran que sus propuestas, impensables y radicales al principio, acaben pareciendo aceptables a base de mover esa ventana con ideas aún más descabelladas. Trump ha demostrado ser un firme creyente en la eficacia de esa estrategia y en la de que cualquier cosa puede llegar a sonar razonable si se repite muchas veces.

FORMULARIO


Da un poco de vergüenza
La paz consiste en que la gente pueda ir, sin que la bombardeen, de su casa a la panadería.
Juan José Millás, 26.07.2026

La mirada se va al soldado, como si fuera el centro de gravedad de la fotografía. El casco azul, el fusil, el uniforme: todo parece diseñado para llamar nuestra atención. Después, casi por accidente, uno descubre a la persona sentada junto a un puñado de judías verdes.

El militar trabaja para la misión de paz de la ONU en una localidad de la República Democrática del Congo. Forma parte, pues, de un entramado de vehículos de guerra, cadenas logísticas, negociaciones diplomáticas, intérpretes, resoluciones internacionales… Ese inmenso mecanismo ha viajado miles de kilómetros para detenerse aquí, delante de una persona que prepara unas verduras para sí misma o para un comprador francamente improbable. La imagen produce una extraña sensación de desajuste. Sin embargo, basta reflexionar unos minutos para comprender que las guerras destruyen, sobre todo, mercados u oficinas, arrancan cosechas, vacían pozos, matan gallinas, pudren el maíz. La guerra siempre va a por los seres insignificantes o a por el menú del día. No nos parecería mal por tanto que el soldado estuviera defendiendo esas judías.

De hecho, la paz consiste en que la gente pueda ir, sin que la bombardeen, de su casa a la panadería, o del bar de la esquina a los billares. Resulta fundamental proteger a quien prepara unas legumbres. Ahora bien, ¿da vergüenza que hayamos llegado a este estado de cosas? Sí, pero la civilización, cuando funciona, no está al servicio de las grandes palabras, sino al de los pequeños bienes que dejan de parecer importantes precisamente cuando los ponemos a salvo. Principio del formulario.

Final del formulario.

¿DÓNDE COMENZÓ TODO?


El mapa del Holocausto en Viena
Un historiador crea un centro de datos para localizar en el plano de la capital austriaca las últimas viviendas de miles de víctimas del nazismo, y reconstruir sus vidas.
David Granda, 25.07.2026

Cuando preparaba el documental Shoah, Claude Lanzmann se preguntó hasta el tormento por el desenlace del exterminio: “Siempre me han perseguido los últimos momentos de los condenados, los últimos instantes antes de la muerte. ¿Qué significaba esperar desnudo y congelado, entrar a una cámara de gas en Sobibor o Treblinka?”. Cuatro décadas después, el proyecto Memento Wien se hace ahora otra pregunta con la misma obsesión, y la sitúa en el mapa: ¿dónde comenzó todo?

Su responsable, el historiador Wolfgang Schellenbacher, se propuso ubicar en el plano de Viena los nombres de todas las víctimas del Holocausto en esa ciudad. Quiso que se conociera dónde vivían en el momento de su deportación y reconstruir sus historias, en los casos en los que hallara información, con fotografías y documentos oficiales. Se trata de una cartografía exhaustiva de 55.285 nombres y 8.109 edificios —incluidas sedes emblemáticas de la represión nazi, como el cuartel general de la Gestapo— que Schellenbacher ha compilado manualmente.

Memento Wien es una herramienta diseñada para acceder con el móvil mediante geolocalización activa (memento.wien, disponible en inglés y alemán). Mientras paseas por la ciudad, el mapa te guía igual que Google Maps, pero el destino no es un restaurante o una tienda, sino la evocación de las víctimas y del paisaje urbano de entonces, como las sinagogas destruidas durante el pogromo de la Noche de los cristales rotos.

En Europa proliferan diversos trabajos de mapeo de la memoria —archivos históricos con datos de geolocalización— como Joods Monument en Ámsterdam, Mapping the Lives en Berlín y otras ciudades continentales, o MemoMap en Praga, que de inicio plantea: ¿Te preguntas qué ocurrió en tu casa, en tu calle o en tu barrio durante la II Guerra Mundial?

Schellenbacher arrancó su proyecto vienés hace una década, nutriéndose de los archivos del Centro de Documentación de la Resistencia Austriaca (DÖW, en sus siglas en alemán), fundado en 1963 por antiguos miembros de la resistencia durante el Tercer Reich. También exploró archivos belgas y checos.

“El objetivo es poner rostro a las víctimas, crear un archivo vivo que comunique historias individuales ocurridas en nuestro vecindario y que cuentan el destino de la ciudad”, dice Schellenbacher en la sede del DÖW, un edificio barroco en el patio del antiguo Ayuntamiento de Viena. El historiador matiza que Memento Wien no es la versión digital de los Stolpersteine, las placas de latón de 10x10 centímetros que conmemoran a las víctimas de la Alemania nazi en las aceras de sus domicilios. “Nosotros quisimos incluir a todas las víctimas y documentar su última dirección conocida, que en muchos casos no era la misma que la de 1938”.

En los días del Anschluss (la ocupación alemana de Austria en 1938), Viena era una de las mayores metrópolis judías del mundo. Cerca de 200.000 ciudadanos vieneses eran clasificados como judíos según las Leyes de Núremberg, que legalizaban el racismo. Un 10% de la población total. La burocracia nazi empezó entonces una operación logística de desahucio y concentración de los judíos en reubicaciones forzosas. Gran parte de la población fue obligada a mudarse al menos una vez antes de su deportación final.

Uno de los edificios que albergaban los llamados apartamentos de reagrupamiento, antesala de los trenes que llevaban a los campos de exterminio, se encontraba en Adlergasse 4. De esta dirección salieron 55 personas rumbo a los campos. El número 19 de la calle Berggasse, donde Sigmund Freud vivió y pasó consulta durante casi 50 años (hoy un museo), también fue utilizado como vivienda de concentración de judíos. De aquí fueron deportadas 23 personas. Cuatro hermanas de Freud murieron en los campos de concentración nazis.

Junto al Canal del Danubio, Seegasse 9 albergaba la mayor residencia de ancianos de la comunidad judía. Fue el último domicilio de 952 víctimas del Holocausto, según la recopilación de Schellenbacher.


“¡Siempre echaré de menos mi hogar!“, escribió Johanna Weiss cuando tenía 18 años en una foto que regaló a una amiga cuatro días antes de su deportación. El 28 de octubre de 1941 fue conducida con sus padres al gueto de Lodz. Su último domicilio en Viena, Zirkusgasse 10, fue la última residencia de 110 personas antes de ser asesinadas.

No hace falta recorrer la periferia, una calleja apartada o el tradicional barrio judío de Leopoldstadt para encontrar a las víctimas. A Anna Strauss, vecina de la Ópera y el Albertina en Maysedergasse 1, la deportaron con 62 años al gueto de Theresienstadt en 1942 y fue asesinada en Auschwitz dos años después. A la enfermera Freide Beile Ries, de 53 años, la sacaron de su casa en Bösendorferstraße 7, una calle elegante entre el Musikverein y el Ring, para trasladarla directamente a la cámara de gas de Auschwitz.

Hildegard Lustig vivía con su hijo a las puertas de la catedral de San Esteban en Schulerstraße 1. Los deportaron en el transporte número 27 a Sobibor en la primavera del 42. Él resistió un par de meses en el campo de concentración de Majdanek, también en la Polonia ocupada. A ella le obligaron a quitarse la ropa nada más llegar, le confiscaron sus objetos de valor, la raparon y la condujeron desnuda por un pasadizo de 150 metros de largo, junto con otros 950 prisioneros, a la cámara de gas. Así lo atestiguan los documentos recopilados por el DÖW.

La foto de la cantante Herta Maringer es un documento irrepetible. La encontró Schellenbacher en el Archivo Estatal de Bruselas. La artista vienesa se muestra escotada y vestida de marinero, saludando sonriente con la mano en la visera. Había huido a Bélgica tras el Anschluss, como muchos otros judíos austriacos, y allí las autoridades de inmigración eran más relajadas con las fotos exigidas en los documentos de identidad. Esa imagen fue la que vieron luego los agentes que tramitaron su deportación a Auschwitz.

Muy conocida en su época fue la dirección de la Gestapo en el centro de Viena. La policía secreta ocupó un hotel de lujo en Morzinplatz 4, el Metropole. Era más grande que el cuartel general de Berlín y empleaba a 900 agentes. Cada día engullía hasta medio millar de personas para su interrogatorio, tortura y, con frecuencia, deportación a campos de concentración a través de la antigua entrada de reparto del hotel. Los bombardeos aliados lo redujeron a escombros y hoy solo queda un memorial.

Los convoyes se sucedieron hasta octubre de 1942, cuando el gauleiter (líder de zona nazi) Baldur von Schirach declaró Judenfrei (libre de judíos) a Viena en “una contribución a la cultura europea”. Las víctimas habían partido durante años, regularmente, de la estación de ferrocarril a los campos de tránsito, concentración y exterminio del Tercer Reich. ¿En qué momento sospecharon que esas deportaciones conducían a la muerte? “Nunca. Al menos, no en Viena”, deduce Schellenbacher.

El DÖW exhibe una exposición permanente sobre la persecución nazi en Austria. En sus archivos guarda una singular colección sobre la participación austriaca en la Guerra Civil española. Desde 1984 ha recopilado material de referencia (documentos oficiales, fotografías, cartas, artículos periodísticos y textos autobiográficos) de más de 1.400 brigadistas que se movilizaron para luchar contra el fascismo en España.

En su hazaña cinematográfica, testimonio único de los supervivientes del Holocausto, Claude Lanzmann proclamaba que Shoah abolía toda la distancia entre el pasado y el presente. Quien vive en Viena hoy puede saber cuántos de sus antiguos vecinos terminaron en los campos de exterminio.

DÍA DEL SEÑOR


Espero en ayunas el desayuno después de la ingesta de la dosis de hierro pautada, mientras leo el periódico. Como siempre -parece que ya estamos acostumbrados-, todo son noticias negras, tristes, desagradables, que nos recuerdan una y otra vez lo mal que lo estamos haciendo y en definitiva lo malos que somos. Fuego en España y en Francia, insultos, artículos de opinión, mucho fútbol de aquí y de allá (no nos queda nada, intentan que en EEUU el soccer sea un deporte de masas tras el Mundial) y alguna noticia esperanzadora que se cuela entre todas -¿Puede esta nueva enzima revertir el envejecimiento del cuerpo humano?-.
Es un día raro éste, de resaca, y no precisamente de alcohol. Cenamos anoche en casa con unos amigos que han venido desde la calurosa Murcia a pasar unos días en las islas y, después de ordenar un poco la cocina, me senté a leer media hora esperando a que me llegara el sueño. Con el miedo en el cuerpo desde antes de anoche por la posible rotura de una muela, contento porque la tórtola sigue en su afán maternal, no se me va de la cabeza la muerte de mi amigo L, injusta e inesperada, que no hace sino recordarme lo frágiles que somos. Quedan atrás y no volverán los desayunos domingueros en la Junta Suprema y en la Plaza del Adelantado, las tardes en el Palmelita o las largas conversaciones en STUNT. Muy injusto todo, queda un vacío enorme, no se entiende nada.
Somos frágiles, es un hecho, no sabemos lo que nos deparará el día de mañana, ni siquiera el de hoy. Una noche estás cenando salmón entre amigos y notas un crack, una muela que se parte; te secas frente al espejo y descubres algo en el hombro que no es normal; vas a hacerte una revisión rutinaria y, "como ya tienes una edad", te diagnostican hipertensión, anemia, melanoma, diabetes, cataratas, obesidad, cáncer, colon irritable (o irritado siempre), miopía, depresión, bulimia, papiloma, varices, glaucoma, anorexia, celiaco, alérgico, locura, diverticulitis, endometriosis... muerte inminente. Es sabido que el que entra a un Centro de Salud ya no sale de él nunca. Nunca.
L se fue, un amigo menos, éste es el epílogo.
Noticias de economía te soplan al oído que estarás jodido con la pensión si no cotizas más, que te falta una eternidad para jubilarte, si llegas, que la vida son dos días. Un cuadro tan triste que poner los pies sobre el suelo cada mañana no deja de ser un acto de fe.
Seguimos, empieza otro día del Señor y hay que ser optimistas. En el Reino Unido toma posesión un nuevo Primer Ministro, el primer católico de la historia, que dice que su educación le marcará la política social. Qué bueno, pienso, a ver si es verdad. Luego bajo los ojos recordando que España, adalid de la moral católica, cuanta con más políticos conservadores que ninguno, de misa diaria y rezo del angelus interminables loas al Papa, para después abandonar a su suerte a tantos africanos que llegan en pateras, negándoles un futuro digno. Ser de una u otra religión no asegura ser buena persona, para serlo hay que serlo. Eres lo que haces, no lo que dices.

sábado, 25 de julio de 2026

WORLD PRIDE


Máxima de los Países Bajos inaugura por primera vez el Orgullo Mundial en Ámsterdam
WorldPride se celebra cada año en una ciudad distinta y este 2026 es el debut de la capital neerlandesa. La reina consorte, que es la primera en la historia de la realeza en encabezar una apertura de esta clase, ha interrumpido sus vacaciones para asistir a la cita y apoyar a la comunidad LGTBIQ+.
Isabel Ferrer, 25.07.2026

“Sosteneos los unos a los otros y apoyaos mutuamente y disfrutad”, ha pedido este sábado 25 de julio la reina Máxima de Países Bajos durante la inauguración del World Pride 2026, que se celebra por primera vez en Ámsterdam. En su discurso, ha preguntado: “Poder ser uno mismo, amar a quien quieras. ¿No es eso lo normal?”, para contestar luego que, por desgracia, “eso no es algo que se dé por sentado”. La esposa del rey Guillermo de los Países Bajos, que ha interrumpido sus vacaciones para asistir a la cita, ha sido la primera reina en la historia de la realeza en encabezar una apertura de esta clase, mostrando así su apoyo a un encuentro que pretende resaltar la inclusión, visibilidad y derechos de la comunidad LGTBIQ+. Las celebraciones comienzan este sábado y durarán dos semanas, hasta el próximo 8 de agosto, y el Ayuntamiento calcula que podrían asistir hasta un millón de personas a los eventos.

La reina Máxima ha sido recibida entre aplausos a su llegada al Vondelpark de Ámsterdam, el mayor parque urbano de la ciudad, y ha calificado su presencia en la ceremonia de apertura como “un momento histórico”. Ha estado acompañada de la alcaldesa de la ciudad Femke Halsema, ha conversado con representantes de diversas organizaciones y, según medios locales, ha asistido a una de las citas protagonizadas por drag queens. “Es un evento que exige la atención mundial por la visibilidad, emancipación y derechos de la comunidad LGBTQI+”, ha afirmado. Tal y como reflejaba la agenda oficial de palacio, también mantendrá encuentros con representantes de la comunidad y conocerá de cerca proyectos e iniciativas, y se ha reunido con miembros de colectivos deportivos integrados por personas del colectivo. Entre los actos previstos para este sábado destacan la Pride Walk entre la plaza Dam y el Vondelpark, el tradicional desfile de embarcaciones por los canales de la ciudad y conciertos.


World Pride, en su acepción en inglés, se celebra cada año en una ciudad diferente. En 2025 tuvo lugar en Washington. Ha llegado a Ámsterdam 25 años después de que la capital neerlandesa acogiera el primer matrimonio con plenos derechos entre dos personas del mismo sexo a escala mundial. Fue el 1 de abril de 2001 cuando cuatro parejas se casaron en el Ayuntamiento. Este sábado, la reina hace historia al abrir las celebraciones desde el Vondelpark y refuerza el compromiso público que la casa real ha mostrado con esta causa. En 2008, participó, junto con alcaldes y concejales, en una conferencia sobre los derechos de las personas del colectivo, celebrada en La Haya. En mayo de 2013, respaldó el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Y en 2024 hizo otro tanto, esta vez con Países Bajos como anfitrión en colaboración con el Consejo de Europa. Por su parte, el rey Guillermo visitó en 2016 la sede -en Ámsterdam- de COC, la organización LGTBIQ+ más antigua en activo que celebraba su 70.º aniversario.

Ámsterdam está de fiesta, pero, según una encuesta realizada por la agencia neerlandesa de noticias ANP, en 29 municipios del país se han destrozado o pintado con grafiti espacios públicos con símbolos arcoíris, que representan la diversidad. Ha ocurrido en pasos de cebra, bancos del parque o carriles bici. A principios de este mes de julio, varias banderas del Orgullo fueron destrozadas en un distrito de la ciudad.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE














IN MEMORIAM


Luis Arana, DEP.

EL BAÚL DE LOS RECUERDOS





















































Karina, *El baúl de los recuerdos.