domingo, 7 de junio de 2026

LOS PRIMEROS MEMES DEL PAPA





HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

SIN PELOS


Nieves Concostrina: "Hay un golpe de Estado mediático y judicial en España"
'Público' le otorga el Premio de Periodismo por su trabajo "valiente y comprometido con la verdad". La periodista es una referencia por contar la historia de forma "única y peculiar", con humor y sátira.
Henrique Mariño, 05.06.2026

Nieves Concostrina (Madrid, 1961) ha sido galardonada con el Premio Público de Periodismo 2026 por su trabajo "valiente y comprometido con la verdad". Antes desde RNE y ahora desde la Cadena SER, ha contado la historia de forma "única y peculiar", con humor y sátira, como también hace en su columna Borbolandia, que publica los domingos en este diario.

Pregunta. Estará contenta con la visita del papa…
Respuesta. Me han llamado de varios sitios para tirarme de la lengua, aunque no he querido hablar del tema. Ya saben mi respuesta: el papa es el líder de una secta asesina desde el siglo IV.

P. Ya lleva varios papas: ¿quién le ha caído más simpático?
R. Ninguno. Esto es como lo de los reyes: ¿hay que elegir al peor? No tengo por qué elegir a ninguno. No ha habido ningún rey ni papa bueno en la historia de la humanidad. Todos son antidemócratas.

P. Siempre demostrando que la realidad supera a la ficción.
R. Por eso nunca me ha divertido especialmente leer novelas. Me resulta más entretenido conocer lo que pasó de verdad que leer una historia imaginada. Claro que he leído historias inventadas, pero por cada novela que me apetece leer hay veinte libros de historia.

P. Como comentaba en esta entrevista Benjamín Prado, "la literatura no consiste en contar historias, consiste en saberlas contar". Es su caso.
R. Creo que las cuento bien porque así lo demuestran los treinta millones de descargas que tienen los programas de la SER al año, sin contar el millón y pico de oyentes que escuchan en antena La Ventana, el programa de Carles Francino.

P. ¿Abruman esas cifras?
R. Me abruman mucho menos porque es radio y yo no veo a quien me está escuchando. Por eso no me gusta la tele, porque me imagino quién está detrás, me pongo tensa y no hablo con libertad. En todo caso, el mérito no está en lo que yo cuento, sino en Carles Francino, que me da la libertad para contarlo. Por decir lo mismo me echaron de Radio Nacional. Y lo que hago ahora no podría hacerlo en ningún otro sitio. Bueno, con Julia Otero seguramente sí.

P. ¿Y podría haberlo hecho hace treinta años, antes de su estreno en Radio 5 con Polvo eres?
R. Sí, perfectamente. Lo que pasa es que todo el mundo ha empezado a acojonarse ahora. Hace veinte años, con Zapatero en el Gobierno, ya hablaba de las amantes del rey en RNE y se quedaban un poco sorprendidos: "Oye, está diciendo lo que todo el mundo sabe". Lo que pasa es que aquí la prensa ha protegido los desmanes del rey.

P. ¿Le ha sorprendido la investigación a Zapatero?
R. Sí, me ha sorprendido y quiero ver qué pasa, porque además de un acoso al Gobierno estamos asistiendo a un golpe de Estado mediático y judicial. Pero como si tiene que ir para adelante el farsante de Felipe González o cualquiera. Yo no tengo ningún miedo. No soy una fanática del PSOE. Es más, estoy decepcionadísima con el PSOE y me he sentido engañada. Al Gobierno de Pedro Sánchez le doy muchísimo mérito y me gusta mucho, aunque la han cagado tanto a lo largo de 45 años que todo lo que puedan hacer ahora ya no va a ninguna parte. Volviendo a la anterior pregunta, yo hace veinte años ya contaba cosas; quienes no lo hacían eran los demás. No se puede generalizar, pero los periodistas viven en este país con el culo apretado.

P. ¿Cómo dio con la tecla para cautivar al público con sus historias?
R. No lo sé, porque nadie me dijo cómo había que hacerlo. Yo me había formado en Diario 16 y eso es lo que te da la prensa escrita.

P. Y nunca ha dejado de escribir en la revista Adiós.
R. Pues se la han cargado hace un mes. La propiedad de la revista, que era maravillosa y hablaba de la cultura de la muerte, había cambiado de manos. Como era laica y abordábamos temas de memoria histórica, empezó a ser incómoda. No solo la ahogaron, sino que en internet han borrado de un plumazo todos los contenidos de treinta años.

P. ¿Funciona mejor la muerte, el morbo o el sexo?
R. La muerte interesa mucho. Lo que pasa es que se informa de forma muy pacata por culpa de una prevención absurda impuesta por la secta religiosa católica, que solo se acuerda de los muertos el Día de Todos los Santos y el Día de Difuntos. La misma que luego defiende que haya 115.000 personas en las cunetas. La religión mete mucho miedo con la muerte porque le interesa y, así, te tienen acojonado en vida. La gente es muy tonta y se lo cree, aun sabiendo que no hay nada después. Por eso los curas pecan tanto, porque saben que no hay infierno.

P. ¿Quiénes han sido los grandes olvidados de la historia?
R. No tengo una frase lapidaria para un gran titular.

P. Quizás debería haber dicho las olvidadas.
R. En mis charlas Tapadas y sobresalientes hablo precisamente de ellas, empezando por Carmen de Burgos, la primera periodista de este país. Sí, las mujeres han sido las grandes olvidadas o tapadas.

P. ¿A qué personaje histórico le gustaría entrevistar?
R. A José Bonaparte. Me gustaría saber todo lo que podría haber hecho si lo hubieran dejado. Y eso que ya hizo mucho, aunque lo llamaban Pepe Botella pese a que era abstemio, un bulo de la época. O Pepito Plazuelas, porque quiso ordenar urbanísticamente Madrid para que corriera el aire, porque era una guarrería de ciudad. José Bonaparte era un tío ilustrado que puso a estudiar a las niñas, que quitó la educación de las garras de la Iglesia católica, que quiso formar a maestros, que creó academias y sociedades científicas…

P. ¿Tendrían que haber rodado cabezas?
R. Bueno, cuando se fue José I Bonaparte y llegó Fernando VII de Borbón rodaron las cabezas de miles de liberales. Pero bueno, yo no soy partidaria del asesinato y creo que no era necesario haber decapitado a Luis XVI ni a María Antonieta. Bastaría con echarlos, aunque aquí no paramos de echar reyes y vuelven otra vez. Por eso, lo que hace falta es instalar una república y, sobre todo, una ciudadanía formada, y la española no lo está. Los españoles son un campo de champiñones. O, como decía Machado, en este país "de diez cabezas nueve embisten y una piensa".

P. Recibe el Premio Público de Periodismo por su trabajo "valiente y comprometido con la verdad". ¿Le ha costado algún disgusto?
R. No veo ninguna valentía en lo que digo. El periodista tiene que estar para contar la verdad. Es como si felicitaras a un camarero por servir bien un café. No he tenido disgustos, quizás por la contundencia, quizás porque no voy pidiendo perdón por cada cosa que digo. He cometido errores, pero no miento. En todo caso, no sé si me hace más ilusión el Premio Público de Periodismo o el hecho de verme rodeada de los otros galardonados, porque me provoca una emoción tremenda estar entre Joan Manuel Serrat, Álvaro García Ortiz, Emilio Silva, Ruth Ortiz, las asociaciones de víctimas de la Dana y la gente de la Ruta al Exilio.

P. ¿Qué tal se vive en Borbolandia, su columna en Público?
R. Me divierto mucho escribiéndola. Como dice mi amigo Diego Galaz, el músico de Fetén Fetén, en el espectáculo Érase una vez en Borbonia, en la Zarzuela tienen una foto de Nieves Concostrina en una diana. Y entonces me pregunta: "¿Te sientes segura?". Pues me odiarán.

P. ¿Cree que la leen?
R. No tengo ni idea. Supongo que no. Para ellos seré una súbdita molesta de la que no tiene noticia. Hombre, Letizia supongo que sabrá quién soy, igual que yo sé quién es ella. Ella me odiará, y yo digo de ella que es una farsante y que tiene los mismos principios que Groucho Marx. Pero no me preocupa. Ni ella ni Felipe, hijo de un corrupto, que acabará siendo lo mismo que fue su padre, y que ahora nos encajan a una niña.

P. ¿Cómo ha dicho?
R. Que terminará haciendo lo mismo que un Borbón, porque los Borbones no han cambiado nada en 180 años. ¿Qué datos tengo para pensar que este es el bueno?

P. ¿A Felipe VI es más difícil sacarle punta?
R. No. Yo tampoco los busco, me lo enseñan ellos. ¿Tengo que buscar a Felipe y a Letizia cuando se van a homenajear a los republicanos en Mauthausen y no tienen los cojones de hacerlo aquí? ¡Serán hipócritas!

P. ¿Ve más al rey emérito como un patrón que como una anomalía?
R. No es ninguna anomalía. Juan Carlos I ha hecho lo mismo que hacía María Cristina de Borbón, Isabel II, Alfonso XII, Alfonso XIII y Juan de Borbón. No es ninguna anomalía, es el patrón.

P. ¿Qué Borbón le ha dado más juego?
R. Todos. Desde el primero, que era un perturbado mental. ¡Si es que no ha habido uno decente en este país! Nos mandaron a Felipe V con una tara, al que sucedió su hijo. Luis I, un imbécil. Carlos III, "el mejor alcalde de Madrid", por ser más ilustrado. Carlos IV, un gilipollas. Fernando VII, un asesino. Y luego llamaban a José Bonaparte el rey intruso porque era francés. ¿De dónde venían los Borbones? ¿De Zamora? ¡Venga, hombre! En este país, la ignorancia es la madre del entretenimiento.

P. ¿Qué ha sido necesario para descabalgar al rey emérito?
R. La fractura de cadera de Botsuana. Eso deja al descubierto todo y nadie tiene los huevos de seguir manteniendo la mentira. Pero la prensa lo sabía. Los políticos lo sabían. Los gobiernos lo sabían. Sabían que Juan Carlos era un sinvergüenza moral y un corrupto. Esto se conocía, aunque la prensa ha protegido al corrupto.

P. ¿Qué tema sigue siendo tabú?
R. Los amantes y las amantes.

P. ¿Le sorprende la vigencia de algún mito histórico español?
R. El 2 de mayo madrileño, que fue una mentira. La defenestración de José Bonaparte y de Amadeo de Saboya, los dos mejores reyes que pudimos tener, aunque no quiero a ninguno. El escaso apoyo y lo poco que se ha hablado bien de la Primera República. Y ese respeto malentendido a una secta a la que nadie se atreve a llamar por su nombre.

P. ¿Con qué piedra seguimos tropezando los españoles?
R. Con la ignorancia y la desidia. Somos unos ignorantes.

P. ¿Qué tal se lleva con la inteligencia artificial?
R. No me llevo. No la trato. No la uso.

P. Investigando sobre tantos personajes históricos, ¿qué ha aprendido o desaprendido sobre la condición humana?
R. Que el hombre no es bueno por naturaleza y que esto se va a la mierda.

MÚSICA Y LETRA


Trump pone la música, Europa la letra
Los centros de deportación como los que Bruselas ha autorizado son Guantánamos, campos de concentración donde no existen los derechos.
Berna González Harbour, 07.06.2026

Hace un año, varios campesinos contemplaban silenciosos el trasiego de autobuses y policías italianos que llegaban a sus turnos en el centro de deportación que el Gobierno de Meloni levantó en Albania. En plena tierra de cultivos, entre granjas donde picotean las gallinas y los burros siguen tirando de carros, una gigantesca instalación blanca, luminosa y distópica, con verjas metálicas, cámaras y celdas para casi 900 personas había crecido ante sus ojos mucho más alto y rápido que las berzas y judías de Gjadër, una zona cercana a la costa. Los policías italianos iban y venían, mucho más numerosos que los inmigrantes que llegaban a este esperpento levantado por orden de Meloni y frenado varias veces por los jueces italianos.

“Antes veíamos la montaña, el verde. Y ahora, mire. Ni siquiera ha traído trabajo a la zona”, se lamentaba un campesino ante la mole alzada junto a su terreno.

El centro de Gjadër es un campo de concentración en el corazón de Europa, un Guantánamo. Un campo de concentración que no es precisamente para delincuentes, sino que se ha levantado para que los inmigrantes que llegan a las costas italianas tras dramáticas travesías sean derivados fuera de las fronteras antes de pisar el continente.

Las iniciativas de los jueces para devolver a Italia a cada grupo de inmigrantes que el Gobierno iba enviando a Albania nos han recordado que algunos tribunales defienden la ley más que los propios gobernantes. Pero apenas han servido para mucho más. Meloni lo ha seguido utilizando para alojar a otros retenidos en Italia en centros de repatriación y promete persistir hasta que funcionen plenamente.


Y ahora le ha salido un gran aliado. Su iniciativa, que reventó las costuras de los valores europeos y que ha desafiado todo sentido de humanidad y derechos que creíamos vigente en Europa, ha encontrado una puerta mucho más grande por la que colarse: el propio Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo, que esta semana la han hecho suya al acordar un nuevo reglamento de retornos que crea el marco legal para enviar migrantes a campos de deportación fuera de la UE. Trump puso la música con el ICE y Europa pone ahora la letra de su sinfonía más negra.

La UE promete el respeto de los derechos fundamentales en la nueva era, pero no hay derechos en un Guantánamo como el que Italia tiene en Albania, donde se niega la libertad más elemental. Los países europeos se proponen ahora abrir otros centros en terceros países, especialmente en África, al estilo Donald Trump, que precisamente está deportando ya latinoamericanos a países como Ghana o la República Democrática del Congo. La chequera es lo de menos.

Esta semana, la imagen de cuatro jornaleros quemados en vida por dos explotadores (inmigrantes, como ellos) nos ha zarandeado las conciencias desde Italia. Tengamos claro que de quienes caigan en manos de los nuevos centros de deportación no habrá ni siquiera imágenes. Porque si el negocio de la inmigración irregular era hasta ahora de las mafias, a partir de ahora lo será de esos terceros países que harán caja. Y nosotros, pagándolo.

PUFNSTUF

 

La Flauta Mágica, una de mis películas favoritas durante mi infancia. Aquí la película completa, aunque la calidad no sea muy buena. Disfrútenla.

UN DÍA EN TENERIFE


24 horas dan para mucho si se organizan bien, y parece que los astros se alinearon ayer en la isla. Llegué a Los Rodeos muy temprano, temeroso de que la niebla apareciera y no pudiésemos aterrizar, ya que el aeropuerto había estado cerrado las anteriores dos mañanas. Pero no, cielo despejado, sin nubes, aterrizaje sin complicacio0nes y en hora salvo quizá un poco más de movimiento de lo normal.
Recogida, moto y a Santa Cruz con el tiempo cronometrado para visitar a mi tío en la residencia donde está, con horario militar de visitas: de 10 a 12; en esta ocasión tres Schwartz arreglando el mundo en la terraza del centro. Una visita agradable y buena conversación que siempre se hace corta, a pesar de lo deprimentes que son las residencias de ancianos, o como eufemísticamente las denominen ahora, cuando todo debe ser tan políticamente correcto..., todo menos los políticos, donde la corrección brilla por su ausencia, paradojas de la vida moderna.
Novelero y motorizado como estaba, me di un salto a la Avenida Marítima para echarle un ojo al escenario que han preparado en la ciudad, en el muelle junto a la calatravada, para la misa que dará el Papa esta semana.  Terminado el montaje, esto será lo más cerca que esté de la visita papal a las islas, encerrado en casa para huir de los cortes y el caos viario que se prevé. Espero, eso sí, que mis amigos envíen fotos del papamóvil y el susodicho por Santa Cruz o por Las Palmas. De Madrid ya he visto imágenes, ahora espero con interés volver a ver el interior de la Sagrada Familia de Barcelona, siempre espectacular.
Quería aprovechar para coger el abono de la ópera de la temporada 2026-2027 pero el auditorio ha vuelto a posponer la fecha de entrega hasta el 1 de julio. En fin... De esta temporada sólo nos queda ver zarzuela, "La verbena de la paloma".
Sin abono y con el almuerzo previsto, pasta con salmón, volví a casa a comer y esperar sesteando hasta la hora de volver a bajar a Santa Cruz, pues teníamos entradas para un espectáculo de ballet español argentino en el auditorio.



Fantástico espectáculo de baile, sin duda. Disfrutamos desde el primer minuto, con orquesta en el foso y solos de guitarra española.


viernes, 5 de junio de 2026

INFIRMITAS


Enfermedad y síntoma
En política, la corrupción se recibe como una oportunidad más que como una desgracia: la satisfacción táctica anula la preocupación moral.
Juan José Millás, 05.06.2026

Perdón por la ingenuidad, pero me he levantado un poco flojo ante el panorama político y ante el horizonte económico y ante el paisaje colectivo en general, y se me ha ocurrido que todos deberíamos entristecernos cada vez que se descubre un caso de corrupción, aunque afecte al partido cuyas ideas detestamos. La indecencia no perjudica solo a quienes la practican, sino al conjunto de la sociedad, al cuerpo místico, podríamos decir, según esa extraña y poderosísima idea del cristianismo. Constituye, en fin, una avería del sistema. Celebrarla porque daña al adversario es como alegrarse de que el motor del autobús en el que viajamos se incendie porque el conductor pertenece a otro sindicato. Pero en política, la corrupción se recibe como una oportunidad más que como una desgracia. La satisfacción táctica anula la preocupación moral porque hemos transformado la militancia en una seña de identidad. Cuando uno se identifica mucho con el Real Madrid, por poner un ejemplo, se alegra de que el mejor jugador del Barça se rompa una pierna que le impida llegar a la final. El malestar ajeno, en fin, consuela a menudo del descontento propio. Se trata de una alegría negativa, casi de una alegría inversa que deja un sabor un poco extraño, como el de la saliva en las resacas medicamentosas. Dos vecinos viven pared con pared. Uno descubre una grieta gravísima en el piso del otro, al que odia, y lo celebra con champán sin advertir que su vivienda comparte cimientos con la de la grieta. La democracia es un fenómeno raro y permanentemente amenazado. Cada caso de corrupción descubierto es una buena noticia porque revela la enfermedad, pero una mala nueva porque confirma su existencia. Cuando solo nos parece una buena noticia, algo se desajusta en nuestra sensibilidad cívica. Tal vez la patología consista en gozar de los beneficios secundarios que proporciona el síntoma, en vez de preocuparnos por la enfermedad de fondo que nos mata.

¿TE SUENA?


Ellos no sabían lo que podía suceder. Nosotros, sí. Una advertencia urgente sobre los peligros que acechan a nuestras democracias.

Lejos de ser un desenlace inevitable, el ascenso de Hitler al poder fue el resultado de las acciones conscientes de unas élites políticas, económicas y militares que, cegadas por sus propios intereses, creyeron poder manipular al nazismo y plegarlo a su voluntad. No hubo fatalidad histórica ni procesos imparables: fueron decisiones concretas, tomadas por personas concretas, las que franquearon el camino al desastre. Von Papen, Hindenburg, Hugenberg o los industriales Krupp y Thyssen apostaron por una alianza peligrosa que terminó devorándolos: el flirteo de la derecha conservadora con la extrema derecha, motivado por el miedo al cambio y la defensa de sus privilegios, acabó volviéndose en su contra y abriendo las puertas del infierno.

A través de documentos inéditos y un análisis minucioso, Chapoutot reconstruye las intrigas, pactos secretos y errores fatales que convirtieron una democracia vibrante en el umbral del totalitarismo. Pero esta no es solo una lección de historia: también es una advertencia urgente sobre nuestro presente. Porque los mecanismos que erosionaron Weimar siguen acechando.

Alianza editorial, colección Alianza Ensayo.

El autor, Johann Chapoutot, es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de París-Sorbona. Especialista en el estudio del nacionalsocialismo, es autor de "El nacionalsocialismo y la antigüedad"; "Hitler"; "Fascisme, nazisme et régimes autoritaires en Europe (1918-1945)"; y "La revolución cultural nazi", "La ley de la sangre" y "Libres para obedecer", publicadas en Alianza Editorial. Chapoutot colabora con distintos medios de comunicación franceses, especialmente con el diario "Libération". Con "La ley de la sangre" ganó los premios Emile Perreau Saussine, Pierre Simon «Ética y Sociedad» y el Yad Vashem a la investigación sobre el Holocausto. Con "Libres para obedecer", el Premio Biguet de la Academia Francesa.

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