domingo, 28 de junio de 2026

MAAAAAMBO (DE STENDHAL), MARAVILLOSO

 

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE



LA BOLSA O LA VIDA


Anoche fui a la zarzuela, "La verbena de la Paloma", terminando así la temporada de ópera de Tenerife 2025-2026.


Hace unos años se corrió la voz de que en las piscinas comunitarias le añadían algo al cloro para que el agua se tiñera cuando alguien se hacía pis dentro. Esto, otra leyenda urbana como tantas, mantuvo a generaciones con la vejiga apretada no fuera a ser que... Ahora, donde los reyes del mambo son TikTok e Instagram, se ha puesto de moda colocar paquetes de Amazon con buena pinta, fuera de los portales de las casas, animando a los cacos a llevárselos. Claro que, como tienen truco, al moverlos explotan llenándolo todo, al ladón incluido, de polvos de colores que lo dejan como una croqueta.
Una cosa así es lo que haría con algunas personas en teatros, cines, auditorios o salas de conciertos. Pongámonos primero en contexto.
Anoche fui a la zarzuela, "La verbena de la Paloma", como ya saben. Yo me abono siempre en el asiento 1 de la fila 4, pasillo y posibilidad anexa de estiramiento de piernas durante la función (no se imaginan la comodidad si se trata de una ópera de Wagner). Por no-sé-qué ayer me cambiaron el asiento y me plantaron en la fila 1, cómoda pero frente al muro curvo de madera que protege el foso de la orquesta, de manera que estuve encajado entre el señor de la derecha que me daba pataditas continuamente y la petarda de la izquierda, una majadera insoportable, que recurrentemente abría el bolso para sacar el móvil y comprobar, quiero suponer, el índice Nikkei en tiempo real.
¿Qué haría yo en estos casos? Aprovechando que los ordenadores cuánticos son casi una realidad y que parece que la IA es la panacea del presente y del futuro (¡no nos espera nada!), inventaría un mecanismo que pudiera congelar por unos segundos la orquesta, el director o el espectáculo que fuera, colocaría varios focos en el techo para que justo esos segundos se encendieran dirigiendo el haz de luz sobre la susodicha o el susodicho, de manera que el acomodador pudiera localizarla/o, "invitarla/o" a abandonar la sala y regalarle un tarjetón de persona non grata con un regalo añadido, la imposibilidad de volver a ese recinto, digamos por ejemplo, in aeternum. Una vez se resolviera la cuestión se reanudaría la función, continuarían las toses y todos tan felices.
¿La zarzuela? Bien, gracias. Una función muy entretenida que nos hizo pasar un buen rato, incluso a pesar de la inversora en bolsa de al lado.
Feliz domingo.

HAPPY GAY PRIDE