sábado, 22 de agosto de 2026
CONVERSACIONES CONMIGO MISMO
- El concepto de alienación: Marx argumentaba que en el capitalismo el trabajador se vuelve un extraño respecto al producto de su trabajo, al acto de producción, a su propia naturaleza y a los demás seres humanos.
- La estructura y la superestructura: Marx sostuvo que las condiciones materiales y económicas de una sociedad (la base) determinan sus ideas, cultura, leyes y política (la superestructura).
- Actualización del marxismo: Los pensadores franckfurtianos notaron que las predicciones de Marx sobre el colapso inminente del capitalismo no se cumplían del todo. El capitalismo se había adaptado y controlaba no solo la economía, sino también la cultura, los medios de masas y la psicología de las personas (lo que llamaron la "industria cultural").
- Teoría Crítica: Buscaron analizar cómo la dominación social ya no se ejercía solo mediante la fuerza física o la pobreza, sino a través de la manipulación ideológica y psicológica que impedía que las personas tomaran consciencia de su situación de opresión.
- El psicoanálisis humanista: Fromm argumentaba que el marxismo necesitaba del psicoanálisis para entender cómo el sistema económico cala en la mente humana. Para él, las estructuras sociales moldean el "carácter social" (la estructura psicológica compartida por la mayoría de los miembros de una cultura).
- La crítica al consumismo: En obras como Miedo a la libertad o ¿Tener o ser?, Fromm adaptó el concepto marxista de alienación a la sociedad moderna. Señaló que el capitalismo transforma a las personas en meras consumidoras, alienándolas de su capacidad de amar, crear y conectar auténticamente con los demás.
- Divergencias con la Escuela de Frankfurt: Con el tiempo, Fromm se distanció de Adorno y Horkheimer porque estos últimos se volvieron cada vez más pesimistas respecto a la posibilidad de que el ser humano se liberara. Fromm, en cambio, mantuvo una postura más optimista y humanista, creyendo firmemente en el potencial de transformación del ser humano a través del amor y la razón.
- La represión básica y la excedente: Retomando a Freud, Marcuse distinguía entre la "represión básica" (necesaria para vivir en sociedad) y la "represión excedente" (la que imponen las estructuras de dominación social para mantener el statu quo). Sostenía que el capitalismo avanzado había incrementado esta represividad extra bajo la falsa apariencia de libertad y abundancia.
- La sociedad opulenta y el consumo: Para Marcuse, el sistema capitalista ya no controlaba a las personas solo mediante la miseria o la fuerza, sino a través de la satisfacción de falsas necesidades creadas por la publicidad y la tecnología. Al ofrecer comodidades materiales, el sistema adormece la capacidad crítica.
- El hombre unidimensional: El resultado es un individuo integrado, acrítico y consumista ("unidimensional") que ha perdido la capacidad de pensar en alternativas radicales al sistema.
- La esperanza en los marginados: Al volverse la clase trabajadora tradicional más conservadora y cómplice del bienestar capitalista, Marcuse depositó su esperanza de cambio en los "marginados" (estudiantes, minorías y pueblos del tercer mundo) capaces de romper la lógica establecida.
- El carácter social: Fromm argumentaba que las sociedades moldean la psicología de sus miembros a través de instituciones clave, generando un "carácter social" compartido. En el capitalismo moderno, este carácter se orienta patológicamente hacia la acumulación, la competencia y el consumismo.
- Tener versus Ser: En su célebre obra ¿Tener o ser?, Fromm profundizó en cómo el capitalismo reduce la existencia humana a la modalidad del "tener" (acumular bienes, estatus, poder e incluso relaciones como objetos), lo que genera una profunda angustia, vacío existencial y alienación. La alternativa es recuperar la modalidad del "ser", basada en la experiencia activa, la creatividad, la solidaridad y el disfrute desinteresado de la vida.
- La necesidad de amor y razón: A diferencia del pesimismo creciente de Marcuse (y de otros francfurtianos como Adorno), Fromm creía firmemente que el ser humano posee una necesidad innata de conexión, razón y trascendencia que el sistema económico jamás logra apagar por completo.
- La crítica al algoritmo y el consumo tecnológico: Si Marcuse viviera hoy, vería en las redes sociales, el streaming y el consumo algorítmico la máxima expresión del "hombre unidimensional". Las plataformas tecnológicas nos ofrecen entretenimiento infinito y aparente libertad, pero a cambio neutralizan la capacidad de imaginar un mundo diferente. Nos dan falsas necesidades (comprar, figurar, entretenernos sin parar) para que no cuestionemos las estructuras de poder.
- La "Gran Rechaza" (The Great Refusal): Marcuse abogaba por una resistencia cultural y política que se niegue a obedecer las reglas del juego establecido. Hoy esto inspira a los movimientos sociales contemporáneos (ecologismo radical, anticlasismo, luchas por la justicia social y de género) que no solo pelean por un aumento de sueldo, sino por un cambio radical en la forma en que vivimos, trabajamos y tratamos al planeta.
- Cuestionar la falsa libertad: Nos hace ver que la libertad de elegir entre cientos de marcas en un supermercado o opciones en internet no es libertad real si no podemos decidir sobre las condiciones fundamentales de nuestra vida y nuestro trabajo.
- La patología del "Tener": En un mundo hipercapitalista donde el éxito se mide en seguidores, productividad constante y acumulación de bienes, la teoría de Fromm (¿Tener o ser?) cobra absoluta vigencia. Fromm argumentaba que el sistema nos entrena para vernos a nosotros mismos y a los demás como mercancías (lo que él llamó la "orientación de mercado"). Aplicar a Fromm hoy significa frenar la autoexplotación y buscar formas de vida basadas en la colaboración, la empatía y la creatividad (el "ser").
- El socialismo humanista y democrático: Fromm defendía que una sociedad verdaderamente justa no puede construirse desde arriba por un partido político dictatorial, sino desde abajo, mediante la autogestión, la descentralización económica y comunidades donde las personas pongan la vida y el bienestar humano por encima del beneficio económico.
- El despertar de la conciencia: Para Fromm, cualquier cambio social real requiere primero una transformación psicológica: dejar de lado los miedos, el conformismo y el deseo de someternos a figuras autoritarias.
- El diagnóstico de Bakunin: Bakunin advirtió proféticamente que si el marxismo utilizaba al Estado ("la dictadura del proletariado") para llegar al socialismo, ese Estado no se extinguiría nunca, sino que crearía una nueva clase de burócratas y tiranos que oprimirían al pueblo en nombre de la revolución (lo que luego ocurrió trágicamente en la Unión Soviética).
- La sintonía con Marcuse y Fromm: Tanto Marcuse como Fromm compartieron este profundo antiestatismo y desprecio por el modelo soviético. Marcuse criticó duramente a la burocracia soviética por ser tan "unidimensional" y enfocada en la producción industrial como el capitalismo occidental. Fromm, por su parte, abogaba por un socialismo descentralizado, antiautoritario y autogestionado, muy cercano a las ideas de federación libre que proponía Bakunin.
- La libertad radical: Bakunin sostenía célebremente que la libertad humana no es una concesión del Estado, sino que solo puede lograrse destruyendo las jerarquías opresivas (la Iglesia, el Estado, el capital). Su lema era que la libertad de los demás amplía y amplifica la propia.
- La psicología de la sumisión (Fromm): En obras como Miedo a la libertad, Erich Fromm analiza exactamente el fenómeno que preocupaba a los anarquistas: por qué las personas a menudo huyen de la libertad y desean someterse a figuras autoritarias. Fromm utiliza el psicoanálisis para explicar los mecanismos psíquicos del autoritarismo que Bakunin describía desde un punto de vista puramente político.
- La autonomía individual y social: Bakunin creía que la revolución no debía ser solo un cambio en la propiedad de las fábricas (como proponía el marxismo ortodoxo), sino una transformación cultural y moral donde el ser humano se libere de toda autoridad dogmática.
- El vínculo con Marcuse: En su análisis de la "Gran Rechaza", Marcuse rescata la idea de que la verdadera revolución debe liberar la sensibilidad, el cuerpo y el eros del ser humano (como plasma en Eros y civilización). Esto se alinea con el espíritu libertario y antiautoritario de Bakunin, alejándose por completo de la seriedad productivista y rígida del comunismo tradicional.
- La moralidad de fronteras frente al universalismo: El humanismo cristiano original es profundamente universalista (el "prójimo" es cualquier ser humano, sin importar su origen). Con el tiempo, algunos sectores conservadores han desplazado el foco hacia una identidad cultural, nacional o tradicional defensiva, donde la religión se utiliza como un marcador de "pertenencia a un grupo" frente a lo extranjero o lo desconocido.
- El miedo al cambio y la pérdida de control: Coincidiendo con las ideas de Erich Fromm sobre el miedo a la libertad y la búsqueda de seguridad en estructuras autoritarias o dogmas rígidos, los momentos de crisis social y económica suelen generar ansiedad colectiva. Ante un mundo moderno que cambia rápidamente, muchos sectores buscan refugio en la defensa de normas tradicionales estrictas y ven en la diversidad cultural o de género una amenaza a sus valores heredados.
- La instrumentalización política de la fe: A menudo, los discursos políticos conservadores han logrado entrelazar la identidad religiosa con posturas nacionalistas o económicas concretas. De este modo, la fe deja de ser un motor de revolución ética y compasión universal para convertirse en una herramienta de cohesión partidista o de defensa del statu quo.
- Más allá de la política estatal: Apunta hacia formas de autoorganización social, cooperación horizontal y democracia directa (la autogestión), donde las decisiones sobre nuestras vidas se toman en comunidad y no desde despachos lejanos de poder.
- Más allá de la religión dogmática: Apunta a recuperar la espiritualidad, la ética y el sentido de asombro ante el universo y la naturaleza —ese "Todo" del que hablabas antes—, pero despojado de estructuras de opresión, culpa, exclusión o control moral.
¿QUIÉN SE OPONE A NETANYAHU?
Benjamin Moser: “Muchos países se opusieron al nazismo. ¿Quién se opone a Netanyahu? Solo Pedro Sánchez”
viernes, 21 de agosto de 2026
LA VARIANTE MARXISTA
Hablar de marxismo hoy es complicado, diría que hasta osado, pues el marxismo está unido irremisiblemente al comunismo soviético. ¿Cómo ampliar los conocimientos acerca de la figura de Karl Marx, filósofo, economista, sociólogo, historiador, periodista, intelectual y revolucionario? Sólo hay una respuesta a esta sencilla pregunta: leyendo.
Dos aspectos sobresalientes presenta este Breviario: la publicación de los Manuscritos económico-filosóficos del autor de El Capital y el análisis que Erich Fromm hace a fin de valorar, dentro de las ideas marxistas, la naturaleza del hombre y su espíritu de independencia. Marx no fue sólo el teórico de la lucha de clases, sino que concebía al hombre en plena libertad, más allá de los inconvenientes que el capitalismo crea para estorbar su completa realización como persona. Los Manuscritos recogen particularmente estas ideas cuando hacen referencia al salario, al rendimiento de capital y el trabajo enajenado, así como a la propiedad privada, al comunismo y al dinero, temas estrechamente ligados con el problema de la libertad individual. Fromm penetra en esas ideas que tan profundamente han influido en nuestra época y sitúa al autor como existencialista espiritual, destacando a la vez la índole real de su materialismo histórico y de su socialismo para oponerlos como protesta a la deshumanización y a la enajenación del hombre en la sociedad industrial. Con el fin de afirmar sus tesis, Fromm incluye -al lado de los Manuscritos- diversos textos de discípulos, colaboradores y familiares, que completan el retrato de Marx enfocado desde los más variados puntos de vista. (Casa del Libro)
ANTONIO MACHADO
ESPAÑOLITO
CONSULTA 12
jueves, 20 de agosto de 2026
ANCIANOS SOMOS TODOS
No se puede permitir que los malos tratos y la mala praxis aflore únicamente cuando se graba o se filma con cámaras ocultas porque esto lo dice todo de la Administración y su falta de control.
EMOCIONA
SOMNÍFERO
Los vuelos de BINTER entre las islas son mis somníferos naturales: ni pastillas, ni alcohol, ni nada. Es sentarme y aguantar a que las azafatas larguen su speech de seguridad para quedarme traspuesto. Tanta es la rapidez que hace un par de vuelos me sentaron en la fila 4 —se me debió de haber olvidado asignarme asiento—, y cuando la azafata empezó a repartir el donut o los munchitos (no recuerdo a qué hora era el viaje) desde la fila 1, cuando llegó a la 4 yo ya estaba en la Luna. Abrí los ojos al escuchar el crujido de las papas o tal vez el olor del dulce, y la señorita andaba ya por la fila 8, calculé.
Como me desperté del sueñecillo ligeramente alarmado, hambriento, sediento o todo lo anterior, no pude conciliarlo de nuevo y abrí el libro que llevaba en la bolsa de tela de STRAND —la de los perritos, que uso cuando traigo café de Tenerife—: Manolito Gafotas, esa delicia de Elvira Lindo que se lee de maravilla en cualquier avión cuando uno viaja por este mundo mundial, sobre todo si lo hace con la cabeza llena de datos, de presión cual olla a ídem o de fechas de entrega. Sí, problemas de ricos, lo acepto.












