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miércoles, 24 de julio de 2024

NOS ABANDONAN




Urgencia e intransigencia
El rechazo a reformar la ley de extranjería supone negar a Canarias una ayuda en la acogida de menores migrantes que no puede esperar.

El Partido Popular, Vox y Junts tumbaron este martes con sus votos en el Congreso de los Diputados la toma en consideración de la reforma de la ley de extranjería, presentada por PSOE, Sumar y Coalición Canaria. El plan era sustituir el actual sistema de acogida de menores migrantes no acompañados, al que se adhieren voluntariamente las comunidades autónomas y cuyo ritmo de reparto está muy por debajo del que necesitan actualmente Canarias, Ceuta y Melilla. El Gobierno canario y el Ejecutivo central pactaron una solución legal —la rechaza este martes— que pretende fijar una serie de cupos obligatorios de reparto cuando cualquier autonomía sobrepase su capacidad de acogida en un 150%. En Canarias ese porcentaje está ampliamente superado, con cerca de 6.000 menores en precarias condiciones asistenciales cuando su capacidad máxima ronda los 2.000. La reubicación se haría teniendo en cuenta una combinación de criterios como la renta, el desempleo y el número de menores ya acogidos, un modelo ya aprobado por las comunidades autónomas para los citados repartos voluntarios.

El no de Vox era de esperar por su rechazo frontal a la mera acogida de menores migrantes, algo que le llevó a romper hace dos semanas sus coaliciones regionales con el PP cuando los populares aceptaron distribuir por la Península a tan solo 347 niños extranjeros no acompañados alojados en Canarias y Ceuta. En su intervención de este martes en el Congreso, la formación ultraderechista volvió a deshumanizarlos y a desplegar la habitual panoplia de bulos sobre la identificación entre inmigración e inseguridad.

Más preocupante es que el Partido Popular votara también en contra de la mera consideración del proyecto, supeditando al desgaste del Ejecutivo de Pedro Sánchez los intereses de una comunidad en la que cogobierna. Esta semana, además, el líder popular, Alberto Núñez Feijóo, hizo suyos parte de los postulados de Vox en la Junta Directiva Nacional del lunes. “Los españoles tienen derecho a salir tranquilamente a la calle”, dijo, aunque ningún dato respalda la perversa relación incriminatoria establecida por PP y Vox. Al rechazo de ambos hay que sumarle el de Junts, que disfraza su insolidaridad y su coincidencia con las derechas españolas con argumentos manidos de supuesta lejanía —en kilómetros— de la toma de decisiones. Para kilómetros, los que han recorrido los menores que esperan acogida.

En un momento, el verano, proclive a la llegada de migrantes a las costas españolas, propuestas como la de convocar una Conferencia de Presidentes llevarían la discusión hasta septiembre sin ninguna garantía de que se produzca un acuerdo cuando el tacticismo reina en nuestra vida política. El pasado viernes, otras 66 personas (dos de ellas menores) llegaron a Gran Canaria en un cayuco, en un estado de agotamiento que llevó a 13 de ellas al hospital y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo.

Este es un problema cuya solución duradera requiere de la intervención tanto del Gobierno central como de las comunidades y ciudades autónomas. Convóquese la Conferencia de Presidentes para la fecha que sea menester, abórdese la política migratoria en profundidad como reclama la oposición. El Gobierno haría bien a atender la reclamación. Pero mientras tanto, Canarias —y más de 6.000 niños, de momento— necesitan con dramática urgencia una respuesta que no puede esperar. Y ayer PP, Vox y Junts se negaron siquiera a considerar la discusión sobre cómo responder.

sábado, 1 de diciembre de 2018

DEMAGOGIA, ¡LAGARTO, LAGARTO!

No es mi intención poner en tela de juicio las bondades de FACEBOOK, que tener las tiene, ahora, también lo contrario. Hace ya pocos meses que decidí desconectarme y ha sido una decisión acertada. Con esta red social el mundo se ha convertido en un voyeur, todos más pendientes de los demás que de uno mismo, absorbiendo el tiempo propio y ajeno. Además está lo que yo llamo la democratización de las noticias, sean las que sean. Cualquiera puede escribir, dejar su impronta en un comentario gratuito, ya sea contrastado o no, verdad o mentira; ahora todos queremos ser periodistas, malos periodistas, periodistas del corazón. 
Una de las razones por las que me descolgué de FACEBOOK ha sido que reconozco que no acepto bien los comentarios majaderos, lo siento, pero es la verdad. Ver la vida desde fuera es muy fñacil, uno sólo tiene que estar dispuesto a hacerle una crítica al trabajo de los demás sin aportar previamente nada de nada. Y así, como el que no hace nada no puede equivocarse, yo sigo escribiendo en mi blog y me gusta pensar que quier lo lees me entiende, no forma parte de los que ven la vida desde la barrera dispuestos a tirar un dardo a la primera de cambio.
Históricamente los buenos periodistas contrastabas sus noticias antes de publicarlas y esto era parte de la grandeza de la profesión, la de mantenernos informados con "verdades", o eso es lo que se intentaba. Hoy la demagogia se ha apoderado del panorama, el vale todo, el todo se publica, el todo puede ser verdad; es terrible la impotencia que crea leer noticias falsas que ya se han mandado a medio mundo sabiendo que son vulgares mentiras, imposible luchar contra esto.
La demagogia es un mal terrible de nuestro tiempo .

lunes, 13 de agosto de 2018

FELIZ SIN FACEBOOK, 7 VECES


"Las redes sociales son una trampa para la soledad"
Siete cosas que puede hacer para empezar a sentirse menos solo.

1. Escribía Bécquer que "la soledad es muy hermosa cuando se tiene alguien a quien decírselo". Una reflexión especialmente cruda cuando Instagram se llena de vacaciones, planes sociales y diversión ajenos.
Algo le pasa. Quizá el tiempo le haya hecho desconectarse de aquellos a los que antes llamaba amigos. O las obligaciones, las mismas que acabaron con su anterior pareja, no le hayan permitido encontrar una nueva. El caso es que, últimamente, se siente muy solo. Y como usted hasta una de cada cuatro personas en las ciudades. Muchas veces a pesar de verse rodeado de gente.
Esa soledad no elegida provoca dolor y mucho más: según "un análisis de 70 estudios con más de tres millones de participantes, incrementa las probabilidades de mortalidad hasta un 29%, aproximadamente lo mismo que la obesidad", escribía el catedrático de Psicología de la Universidad de Chicago y autor de Loneliness (Soledad), John T. Cacioppo.
Como primer paso para combatirla conviene comprender algo: "Todas las emociones son energías para actuar y, aunque es cierto que la soledad pertenece a la esfera de la tristeza, no es más que el germen del cambio". Lo explica Ángel Luis Sánchez, psicólogo y director del Instituto de Desarrollo, quien aclara que el problema llega cuando "nos quedamos estancados en ella, sin evolucionar". Estas son algunas pautas para pelear contra la amenaza de que se instale en nuestra cabeza.

2. ¿Está solo o se siente solo? 
¿Realmente está solo? En muchas ocasiones, las circunstancias conducen a adoptar un rol pasivo que dificulta determinar por qué uno se siente así. Como paso previo, "es importante que diferencie entre estar solo, sentirse solo aún estando con personas y el sentimiento de vacío", explica la psicóloga clínica Lecina Fernández, autora del libro Ilusión positiva.
Porque estar solo no tiene por qué ser negativo; de hecho, es el mejor escenario para encontrar la calma y poder reflexionar. Por el contrario, "sentirse solo sí tiene una connotación negativa, vinculada al descontento, el abandono y el desamparo, sentimientos que pueden experimentarse a pesar de compartir rutinas con personas en las que, realmente, no encontramos el apoyo necesario para vencer esos males", aclara.
Por último, la experta define la sensación de vacío como la más cruel puesto que, aunque parezca similar al hecho de sentirse solo, "tiene unas raíces más profundas, anula cualquier motivación y empuja a ver únicamente la oscuridad de la vida". Avanza Fernández que si se consigue apreciar esta diferencia, si se atiende a las alarmas, será más fácil encontrar soluciones a cada uno de los sentimientos.

3. Del "sin ti no soy nada" a la genialidad de la soledad 
"Para que la felicidad personal no dependa de la presencia de nadie es necesario ser capaz de estar bien con uno mismo", comienza el psicólogo Ángel Luis Sánchez, que invita a pelear contra esos constructos sociales, plasmados en canciones, que sentencian aquello de "sin ti no soy nada", y a "no correr detrás de las mariposas, sino cuidar nuestro jardín para que ellas acudan por sí solas".
El también psicólogo Jesús Matos, experto en la gestión de la tristeza, completa: "La soledad no tiene por qué ser entendida como algo negativo; es el único espacio en el que podemos estar con nosotros mismos en plenitud". Y en un mundo en el que los estímulos externos suelen gozar de todo el protagonismo, escuchar lo que tenemos que decirnos no debería representarse como un escenario negativo. Estar solo a veces es, incluso, abono para la genialidad.

4. Con solo abrir una novela ya empieza a recuperar el control 
Ser proactivo es el primer paso para romper con la dinámica negativa. "Lo mejor es incorporar pequeños avances en el día a día, e ir llenando la vida de aquello que nos hace sentir bien”, sostiene Sánchez. Una charla breve aunque más personal con una persona que tengamos cerca, actividades grupales en el gimnasio, clubes en los que se practiquen hobbies también en grupo. O lectura, o deporte de forma individual…
Se trata de tomar las riendas: "Cuando eres proactivo", cuenta Fernández, "comienzas a tener la sensación de que tomas el control de tu vida". Poner orden rebaja la ansiedad y, al percibir los resultados de esas decisiones, "se obtiene un auto-premio que se convierte en un refuerzo, en la percepción de que poco a poco volvemos a ser dueños de nuestra vida, en detrimento de las circunstancias que nos rodean", explica. Y a la contra: dejarse llevar por el contexto reafirma la creencia de que la situación nos aplasta y no nos deja levantar.
Así, y ante la variedad de posibilidades, tal vez cueste tomar la determinación, pero la recompensa tardará poco en llegar.

5. Olvide la vida 'idílica' de los otros 'instagramers' 
A más insatisfacción personal, menor autoestima y más dudas sobre la estabilidad de la pareja, más purpurina en las publicaciones de Instagram y Facebook. Varias investigaciones apuntan que las personas inseguras tienden a buscar más la aprobación ajena en las redes sociales. No siempre lo consiguen. De hecho, según un estudio de la Universidad de Brunel (Reino Unido), "dado que las publicaciones de las personas con baja autoestima en Facebook son más negativas se las percibe como menos simpáticas y reciben menos likes". Y otra investigación indagó sobre qué señales en un muro de Instagram podían ser indicadoras de una depresión.
Esta relación con las redes sociales como espacio de donde salir reforzado implica mostrar nuestra mejor parte: la mejor comida, el mejor viaje, los éxitos, la vida social... Un escaparate de felicidad que no hará sino que se sienta, por comparación, más solo. "Conviene no dejarse llevar por esas estampas tan perfectas compartidas por los demás y entender que, probablemente, estén edulcoradas y exageradas", confirma el psicólogo Jesús Matos, quien añade: "Asumir como cierta esa vida idílica del resto frente a su existencia, no tan placentera e invadida por ese sentimiento de soledad, le hará salir comparativamente mal parado". Una trampa que, según los expertos, es mejor evitar.
"¿Las redes sociales pueden abrir nuevas vías para conectar con los demás?", reflexiona Cacioppo, y responde: "Depende de cómo se usen. Cuando la gente utiliza las redes para enriquecer las interacciones personales pueden ayudar a disminuir la soledad. [...] Por desgracia, muchas personas solas tienden a considerar las redes sociales como refugios relativamente seguros para relacionarse con los demás", pero generan relaciones superficiales y que no pueden sustituir a las de la vida real.

6. Viaje solo (y aún mejor, de voluntariado) 
Viajar le conducirá de forma espontánea a hablar con otras personas, a enfrentarse a nuevas situaciones que le fortalezcan como el animal social que es por naturaleza. En el caso del voluntariado, al viaje se añade un componente solidario que sumará un ingrediente satisfactorio adicional y "el hecho de trabajar con otras personas en una meta común facilitará la tarea de socialización con los demás", confirma el psicólogo Jesús Matos.

7. No es un tópico: adopte un perro 
No deja de ser otra forma de socializar. Sentirse fundamental para otro ser vivo le ayudará, primero, a derribar inseguridades, afirman los expertos, y, en el caso de un perro, la obligación de salir a pasear es un motor de relaciones sociales. "De nuevo, con un tema contextual compartido del que hablar, será más sencillo entablar conversación con otras personas a las que verá asiduamente y que mitigarán la sensación de soledad", completa Matos.
8Escriba y dele a la imaginación Como dice un proverbio chino, "si lo escucho lo olvido, si lo veo lo recuerdo, y si lo escribo lo entiendo". Ya sea para plasmar sus sentimientos o lo que le apetezca, pero coja el boli. La vertiente terapéutica de la escritura, demostrada en infinidad de estudios científicos, se revela como un arma poderosa también a este respecto. "Escribir, diseñar sobre el papel una ilusión para uno mismo o para los seres queridos, es una puerta de salida a la soledad", sostiene la psicóloga clínica Lecina Fernández. Ella apuesta por esta segunda acción, la de crear sueños para los demás: "En mi estudio ¿Qué es la ilusión? pudimos determinar que el 93% de los españoles asociamos la ilusión positiva a los demás, siendo esta probablemente el polo radicalmente opuesto a la soledad y a los sentimientos que provoca".

sábado, 11 de agosto de 2018

LA RED

Me he dado de baja de FACEBOOK, reconozco que a veces me supera. Escribir es fácil y mucha gente nunca sube nada propio, sólo critica o comenta lo de los demás y eso te acaba cansando. Si eres transparente, opinas del mundo que te rodea y te implicas, hay muchas posibilidades de que acabes metido en alguna polémica absurda que no lleva a nada. Me descuelgo de las redes y sigo con mi blog, que me entretiene y me sirve de desconexión ya que no tengo tiempo para escribir en serio. Vendrán tiempos mejores, estoy seguro.