martes, 17 de julio de 2012

AVANCES EN EL VIH

EE UU aprueba el primer tratamiento para prevenir la transmisión del VIH
El fármaco está indicado para personas que van a vivir una relación de riesgo de transmisión. Su uso no implica dejar de utilizar métodos como el preservativo.
Emilio de Benito Madrid 16 JUL 2012 - 21:08 CET
 
La Agencia del Medicamento de EE UU (FDA por sus siglas en inglés) ha aprobado el que será el primer tratamiento preventivo de la infección por VIH (el virus que causa el sida). Se trata de una pastilla que combina dos fármacos antivirales, y que debe tomarse antes de la práctica de riesgo de ser infectado. No sirve si ya se tiene el VIH.
El medicamento, llamado Truvada y fabricado por Gilead, ya se utiliza como un antiviral para mantener controlado el virus en personas con VIH, por lo que se conoce bien. La novedad es que ahora se acepta su uso antes de infectarse. Eso sí, las autoridades insisten en que no debe ser un sustituto de métodos de protección como el uso de preservativosLa Agencia del Medicamento de EE UU (FDA por sus siglas en inglés) ha aprobado el que será el primer tratamiento preventivo de la infección por VIH (el virus que causa el sida). Se trata de una pastilla que combina dos fármacos antivirales, y que debe tomarse antes de la práctica de riesgo de ser infectado. No sirve si ya se tiene el VIH.
La decisión de la agencia del medicamento de EE UU se basa en dos ensayos. En uno, con 2.500 hombres que no estaban infectados y que mantenían relaciones con hombres o con mujeres transexuales la reducción de los casos de infección fue del 42%. Este trabajo lo financió el instituto Nacional de Salud (NIH, el equivalente al Ministerio de sanidad) de EE UU. El otro, financiado por la Universidad de Washington, se hizo con 4.800 parejas heterosexuales en las que uno de los dos estaba infectado y el otro no (lo que se conoce como parejas serodiscordantes). En este caso la reducción del número de infecciones fue del 75%.
Aunque la FDA no lo aclara, se cree que la diferencia está en que en que, en general, el sexo vaginal (típico de parejas heterosexuales) es menos lesivo para las mucosas que el anal (más frecuente en gais).
Esta eficacia es relativamente baja comparada con el preservativo (más del 95% aun en casos en que se utilice mal a veces). De hecho, algunos expertos son contrarios a esta aprobación, por parte de la agencia estadounidense porque temen que se dé el mensaje de que una pastilla puede sustituir el uso del condón, lo que implicaría un aumento de casos de transmisión del VIH. La idea de encontrar un tratamiento preventivo, lo que se conoce como profilaxis preexposición o PPrE, no está, sin embargo, dirigida a la mayoría de la población. Para ellos, lo más efectivo sigue siendo el preservativo. Pero se entiende que hay casos (parejas en las que uno no quiere usar el condón; mujeres que ejercen a prostitución en entornos de violencia) en los que esta protección, aunque no sea tan eficaz, ayudará.
La indicación del Truvada como método preventivo es la primera en esta línea. Y no debe confundirse con otra línea que se está fomentando: asegurar que sean las personas con VIH las que no transmitan el virus durante las relaciones. Para estos casos el mejor método demostrado es que las personas infectadas se mediquen. Con ello no solo mejoran su estado de salud, sino que, al reducir la concentración de virus que tienen en sus fluidos corporales (sobre todo la sangre, que es lo que miden los análisis habituales), la probabilidad de que lo transmitan disminuye.
En la línea de evitar de manera preventiva la infección se está trabajando también en anillos vaginales, parecidos a los anticonceptivos -los llamados microbicidas-, que en lugar de liberar hormonas desprenderían antivirales. Su desarrollo está en un momento clave, y se esperan resultados en dos o tres años. El problema es que estos trabajos dependen de la ayuda internacional, y la crisis los amenaza.

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