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lunes, 3 de agosto de 2026

LA TIBIA VON DER LEYER Y LA VERGÜENZA QUE DA EL PP


Von der Leyen felicita a España y Marruecos por la gestión de la crisis, pero pide reforzar las fronteras
Albares carga contra la “internacional reaccionaria” y considera la desinformación el elemento clave de la crisis en Ceuta | El PP carga contra Sánchez por “ir por libre con la regularización de inmigrantes”.
EL PAÍS, 03.08.2026

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha felicitado a los Gobiernos de España y de Marruecos por haber gestionado de forma “eficiente y efectiva” la crisis y ha pedido que se refuercen las fronteras. “Tras este incidente, está claro que tenemos que reforzar más las fronteras en los puntos críticos”, ha respondido Von der Leyen. Por el contrario, el PP ha cargado duramente contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que ha acusado de “irresponsable”, y no cree posible que el Gobierno no supiese por los servicios de inteligencia de la “marea humana” que iba a entrar en Ceuta. Afirma, además, que esa marea se debió a la reciente regularización de inmigrantes, por lo que ha acusado a Sánchez de “ir por libre” frente al resto de países de Europa. Por su parte, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, considera que la desinformación ha sido el “elemento clave” que desencadenó la entrada masiva de migrantes a Ceuta. “Hubo una sincronización de la internacional reaccionaria que con mucha rapidez salió a amplificar lo que estaba ocurriendo y también a difundir mentiras y falsas noticias sobre el espacio Schengen”, ha denunciado en TVE. El ministro de Exteriores ha asegurado que España “exigirá” a los socios europeos este martes “solidaridad” en la reunión de los 27 titulares de Interior de la UE y la Comisión Europea.

lunes, 20 de julio de 2026

¿EL PRINCIPIO DEL CAMBIO?


Burnham se convierte en primer ministro del Reino Unido y comienza a nombrar a su nuevo gabinete
Para sorpresa de todos, Andy Burnham nombró a John Healey, un veterano político, como nuevo ministro de Hacienda. Anteriormente, Burnham había prometido impulsar un cambio radical en el gobierno.
The New York Times, Michael D. Shear, 20.07.2026
https://www.nytimes.com/live/2026/07/20/world/uk-prime-minister-burnham-starmer?campaign_id=60&emc=edit_na_20260720&instance_id=179032&nl=breaking-news&regi_id=313998447&segment_id=223393&user_id=eaf9c35f2ae355f948e1489a372473d7

Andy Burnham se convirtió el lunes en líder de Gran Bretaña, culminando una extraordinaria demostración de poder político en la que ganó fácilmente un escaño en el Parlamento y orquestó rápidamente la dimisión del primer ministro en funciones.

En sus primeras declaraciones en Downing Street, el Sr. Burnham se comprometió a "poner el bienestar de las personas en el centro de todo lo que haga" y dijo que su llegada al cargo más importante de Gran Bretaña será un "momento decisivo" para cambiar el rumbo que el gobierno ha tomado en las últimas cuatro décadas.

«Sé que la gente en casa está harta de la política», les dijo a sus seguidores. «Los entiendo y quiero ser honesto con ustedes. No hemos estado a la altura y necesitamos mejorar. Lo haremos».

El señor Burnham es el séptimo primer ministro británico en una década, lo que refleja un período de agitación que comenzó con el referéndum del Brexit en 2016, cuando los votantes rompieron los lazos con Europa. El lunes por la mañana, el señor Burnham viajó al Palacio de Buckingham, donde el rey Carlos III le pidió formalmente que formara gobierno.

El lunes por la tarde, el Sr. Burnham comenzó a conformar su nuevo gabinete. David Lammy, quien fuera viceprimer ministro durante el mandato de su predecesor, Keir Starmer, anunció su salida del gobierno. Rachel Reeves también confirmó su renuncia como ministra de Hacienda, cargo que supervisaba las finanzas nacionales.

En su discurso, el Sr. Burnham anunció una nueva política: erradicar la indigencia. Sin embargo, recientemente se han dado indicios de que modificará algunos aspectos del programa del Sr. Starmer.


La Casa Blanca confirmó que el presidente Trump habló con el Sr. Burnham después de asumir el cargo de primer ministro. Según un comunicado de Downing Street sobre la llamada , ambos conversaron sobre Oriente Medio y el Sr. Burnham invitó al Sr. Trump a visitar Manchester.

Lucy Powell, vicepresidenta del Partido Laborista y estrecha aliada del Sr. Burnham, declaró el domingo que él adoptaría un enfoque más pragmático respecto al gas y el petróleo del Mar del Norte que el Sr. Starmer, pero añadió: "No creo que sea un cambio de política, sino más bien un cambio de enfoque".

En una publicación en Truth Social el domingo, el Sr. Trump pareció dar la bienvenida —y posiblemente exagerar— al cambio esperado, diciendo que la gente en la ciudad portuaria escocesa de Aberdeen "está bailando en las calles porque el nuevo Primer Ministro, Andy Burnham, ha declarado que abrirá, por completo, el invaluable petróleo del Mar del Norte".

jueves, 16 de julio de 2026

R_C_NC_L__C__N (FUGA DE VOCALES)


Hoy me dilataron la pupila en el oftalmólogo y, mientras esperaba la acción de las gotas cual vampiro con gafas oscuras, gorra y ojos cerrados, me vinieron a la cabeza las noticias del Tribunal de Justicia de la UE respecto a la dichosa amnistía a los del procés. Nadie diría que esta gente tan vetusta es procatalana y quiero pensar en su ecuanimidad, de manera que el fallo respaldando la amnistía es una buena noticia porque nos lleva al camino de la reconciliación, ¿y qué mejor que eso?


Raudo el PP, como no cabía esperar otra reacción, se ha apresurado a asegurar que acata la sentencia (como si no hubiera otra opción; bueno, sí despotricar contra los jueces europeos, pero de eso ya se encargará Ayuso, su mentor MAR, Aznar y si me apuras hasta Felipe; Rajoy no está ni se le espera, envuelto él en otros lares más afrancesados), pero después erre que erre contra Pedro Sánchez, el diablo con cuernos y rabo. Respeta el fallo pero carga contra Sánchez, reza el titular. Un respeto envenenado, claramente; Aznar lo denomina agresión sediciosa que no debe quedar impune, a pesar de lo que ha dictaminado el Tribunal europeo. ¿Dónde está el respeto pues? 

Veamos, ¿cómo está Cataluña ahora? ¿No está tranquila, con un presidente no independentista precisamente, integrada en el país como una autonomía más? La amnistía, y por supuesto Illa, han traído la paz, se mire como se mire. Lo peor de esto, sin duda, es tener que aguantar otra vez al majadero traidor Puigdemont alegando sin parar.



El asunto de Begoña Gómez lo dejamos para otro día, no tengo fuerzas hoy.

miércoles, 15 de julio de 2026

UN NUEVO HITO

El PP no dirá nada y, si lo hace, habrá encontrado algo para echar mierda sobre Pedro Sánchez, Albares, el Gobierno y cualquiera que se haya cruzado por delante o tenga que ver con Gibraltar, los británicos y, si me apuras, con el accidente de Lady Di. Pero todos tenemos que felicitarnos porque ésta es una magnífica noticia, se impone el sentido común y se da un pasito más, aunque pueda parecer invisible, para la integración del Peñón en España, como debe ser.
¿No se ha dicho siempre ¡Gibraltar español! Pues eso. 

La frontera de Gibraltar hace historia a medianoche: “Hemos esquivado el Brexit”
El paso fronterizo inaugura el paso libre en un momento marcado por la alegría de miles de personas: “La cosa pintaba mala, pero esto es histórico”.
Jesús A. Cañas, 15.07.2026
https://elpais.com/espana/2026-07-14/la-frontera-de-gibraltar-hace-historia-a-medianoche-hemos-esquivado-el-brexit.html

El taxista Tyrone Smith espera paciente a lomos de su moto en la frontera entre Gibraltar y La Línea, acompañado de su amigo con el que comparte nombre de pila y profesión. Espera paciente a que el reloj marque la medianoche. Los nervios están a flor de piel. Viene de tomar algo con su amigo en un bar de La Línea, se les hizo tarde y ahora están ahí apostados justo en las puertas históricas de la Verja. Miles de personas esperan en el lado español, embriagadas por la victoria de España en el mundial. El reloj avanza, el martes se convierte en un histórico miércoles 15 de julio. Los vítores y gritos se vuelven ensordecedores. “La cosa pintaba mala, pero esto es histórico. Estoy muy feliz”, acierta a valorar Smith arranca la moto y avanza. Paradojas de la vida, un gibraltareño acaba de convertirse en el primer ciudadano en cruzar desde el lado español hasta el británico.

Un 17 de febrero de 1909, el Gobierno inglés comenzó a construir la Verja de Gibraltar y justo en la madrugada de este 15 de julio ese paso se ha vuelto a convertir en la línea fronteriza prácticamente libre que era 117 años atrás. En ese lapso de tiempo da tiempo para demasiadas historias, máxime en un territorio envuelto en un constante conflicto de soberanía —con un cierre total de 13 años, incluido, impuesto por el régimen franquista— sobre el que han cabalgado como han podido generaciones y generaciones de linenses y gibraltareños. Las palabras “felicidad”, “ilusión” y “alegría” se han repetido de forma constante entre los miles de ciudadanos de un lado y de otro de la frontera que se han lanzado a cruzar por primera vez en un paso ya sin controles policiales. Esa emoción se contagiaba hasta en agentes fronterizos como el gibraltareño Dwayne Ignacio, último turno de control fronterizo en el lado llanito: “Esto no se me olvidará nunca. Me ha hecho mucha ilusión que me tocase estar aquí”.

El ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, aún guarda en su despacho, en una urna triangular, la bandera de la Unión Europea que arrió la medianoche del 1 de febrero de 2020, cuando se materializó oficialmente la salida. Aquella fue una noche aciaga para él, marcada por la incertidumbre. Lo de esta madrugada ha estado justo en el otro espectro de los sentimientos. Oficialmente han sido él y el alcalde de La Línea, Juan Franco, los primeros en pasar, en un sencillo acto ceremonioso que ha incluido el derribo simbólico de un tramo del que se denominaba el último muro en pie en territorio europeo. “Estamos mucho mejor que antes, cuando estábamos en la Unión Europea. El Brexit era un gran reto, pero usamos la política para resolver problemas. Ya podemos decir que hemos esquivado al Brexit”, ha explicado Picardo.


“En una noche como esta me acuerdo de mi abuela, Rosario Bautista, costurera, a la que el gobierno de Franco le retiró el pasaporte en 1966 para poder ir a Gibraltar a trabajar”, ha explicado Franco. El alcalde asegura que el acto vivido en la medianoche de este miércoles “era un homenaje a las personas que se comían estas colas”. Además ha manifestado al Gobierno español su “total y absoluto agradecimiento”. “Con otra formación política esto no se habría dado”, ha añadido. Pero también ha puesto tarea al Ejecutivo para resolver toda la tarea pendiente, como la situación de los pensionistas, de los pescadores o incluso qué será de los terrenos libres que quedarán ahora en la frontera.

Era siquiera difícil de imaginar que esa decisión del Reino Unido que desaprobó masivamente el 95,9% de los vecinos de Gibraltar (40.000 habitantes) hace una década fuese a terminar con una mayor apertura del territorio británico hacia la Unión Europea. El tratado de más de 1.000 páginas que se firmó formalmente este martes en Bruselas y que contempla una amalgama de aspectos —desde la fiscalidad al medioambiente— tiene quizás su cara más visible en esa frontera entre Gibraltar y La Línea que cruzan cada día 15.622 trabajadores transfronterizos, 10.915 españoles, según cálculos del gobierno gibraltareño. Desde esta medianoche, ya no necesitarán DNI o pasaportes para pasar. Esos controles se trasladarán al aeropuerto, donde ya esta noche se podían apreciar los módulos provisiones construidos en el lado español para albergar a la policía.

Justo en esa zona, las máquinas llevan semanas trabajando a destajo en uno y otro lado para desmantelar garitas, marquesinas y edificios acumulados de una forma un tanto caótica en estas últimas décadas. Justo ahí el Gobierno de Gibraltar ha querido celebrar justo pasada la medianoche un acto de “hermanamiento” entre ambos lados. Y también ahí —pero ya en el lado español— se espera la visita del presidente español, Pedro Sánchez, al mediodía de este miércoles. En el programa, está previsto que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se reúna con los alcaldes del Campo de Gibraltar. Además, el presidente del Gobierno visitará la zona fronteriza, aún con obras a medio ejecutar.


Recuerdos lejanos

La gibraltareña Louise tiene 50 años, así que tiene recuerdos infantiles lejanos de echar mucho tiempo libre en la Roca o del largo viaje que había que hacer —barco a Tánger y otro barco a Algeciras— para visitar La Línea. También tiene recuerdos más frescos de una década de “inestabilidad” tras el Brexit. Por eso, la noche de este martes, solo podía expresar “alegría”. Acompañada de una amiga del Peñón, cruzó a cenar a La Línea “por aquello de pasar el pasaporte por última vez y ya luego volver sin nada”. “Es algo bonito para todas las partes. Soy profundamente optimista, tenía claro que iba a haber acuerdo. Ahora vamos a estar hasta mejor que antes de que se produjese el Brexit”, acertaba a valorar la gibraltareña, antes de cruzar hacia La Línea.

Después de idas y venidas del tratado, de décadas de tensiones en la frontera y de ese cierre franquista de 13 años, eliminar ese “síndrome de jaula”, como lo define un mando policial español, no será fácil. De facto, el paso libre recuperado no es el mismo que existía en enero de 1909, cuando la frontera funcionaba prácticamente como un paso franco. El Gobierno de Gibraltar tuvo que salir a aclararlo a principios de julio, después de palpar la “inquietud” de sus vecinos al ver cómo los obreros demolían esa valla metálica coronada de espinos y pilares de viejo hormigón. De los 1,2 kilómetros de frontera que discurren de mar a mar por el istmo que conecta al Peñón con el resto de la península, solo quedarán sin valla alguna unos 150 metros.

Ese espacio coincide justo con la parte de la frontera en la que antes estaban ubicadas las marquesinas y garitas y que atraviesan diariamente miles de personas. Desde esta medianoche, esa abertura no tendrá controles de pasaportes, DNI o vehículos, pero no estará desatendida. Como ya explicó el gobierno llanito, el lugar contará con constante vigilancia policial y cámaras de seguridad. El resto del perímetro verá sustituida una Verja por otra más moderna, a apenas unos metros de distancia. En el lado oriental —donde ya asoma los arcos de luces para la próxima feria de La Línea— será así para proteger la pista del aeropuerto, el túnel de paso de vehiculos, los depósitos de combustible y las instalaciones aduaneras. En el lado occidental será igual, en ese caso por la presencia de instalaciones militares británicas.

Todo el espacio fronterizo entre España y Gibraltar está, además, en plena transitoriedad. Después de despejar la zona del paso de marquesinas, garitas y vallas, esa apariencia expedita del presente mutará en un tiempo no determinado. El gobierno del Peñón ya ha adelantado que construirá zonas ajardinadas, una rotonda, un espacio para las fuerzas de seguridad, nuevas oficinas de turismo y una marquesina que sirva de intercambiador de taxis y autobuses, ya que los transportes colectivos de uno y otro lado no cruzarán. Pero aún queda por concretar entre ambas partes cómo será la distribución definitiva de carriles para el paso de vehículos. Lo que sí ha dejado claro Gibraltar es que en el resultado final estará bien plagado de banderas y elementos para que el recién llegado tenga claro que está entrando en el territorio británico. Más allá de esos nacionalismos que ya vendrán, la gibraltareña Tere Cacela, daba, a pocos minutos de entrar, lo que para ella era un titular periodístico de la noche: “Un Franco la cerró y otro Franco la abrió”.

miércoles, 8 de julio de 2026

"ESTUPENDA LA EDUCACIÓN EN FINLANDIA, ¿Y EL FRÍO, LOS SUICIDIOS Y NO PODER SENTARTE EN UNA TERRAZA A TOMAR UNAS CAÑAS Y UNAS TAPAS?" AR


The New York Times, Nicholas Kristof & Marthe Thu, 08.07.2026

¿Sabes cómo conseguir que una empresa estadounidense te ofrezca un sueldo excelente y prestaciones increíbles, incluso para un puesto de nivel principiante?

Múdate a Noruega y acepta el trabajo allí.

Los obreros de la construcción, las camareras de hotel, los empleados de gasolineras y los cajeros de tiendas suelen ganar más de 20 dólares la hora, además de bonificaciones por trabajar por la noche o los fines de semana, unas cinco semanas de vacaciones pagadas al año, una pensión, licencias de maternidad y paternidad que suman un año en total y días libres remunerados cuando un hijo está enfermo. Incluso puedes recibir días libres pagados si te mudas a una nueva vivienda.

Esas son, en términos generales, las condiciones que ofrecen tanto las empresas noruegas como las extranjeras, incluidas tiendas como 7-Eleven, los restaurantes Burger King y gasolineras afiliadas a ExxonMobil. Lo que nos lleva a preguntarnos: si las empresas estadounidenses y otras multinacionales pueden ofrecer condiciones tan generosas para trabajos en el sector minorista en Noruega, ¿podrían hacerlo también en nuestro país?

Ya llegaremos a eso, pero lo que vemos aquí es el resultado del modelo social y económico nórdico, que busca reducir la desigualdad, potenciar las oportunidades y optimizar la calidad de vida, con especial énfasis en quienes se encuentran en los escalones más bajos de la escala de ingresos. Lo que solemos considerar empleos de “bajos salarios” no son realmente mal remunerados en Noruega, y además incluyen atención médica y guarderías subvencionadas por el Estado, además de sindicatos fuertes que garantizan que los despidos sean poco frecuentes.

¿Quieres seguridad, atención médica y el sueño americano? Fíjate en Escandinavia.

“Nosotros vivimos de verdad el sueño americano”, me dijo Jens Stoltenberg, ex primer ministro de Noruega y actual ministro de Finanzas. “El sueño americano es más una realidad en los países nórdicos que en Estados Unidos”.



Los escépticos han argumentado que las generosas prestaciones sociales y los elevados impuestos resultantes han frenado las economías nórdicas. Quizá un poco. “Adiós, modelo nórdico”, escribía The Economist en 2006. Pero Noruega es ahora más rica que Estados Unidos en términos de renta per cápita, y los trabajadores noruegos son más productivos que los estadounidenses, con una mayor producción por hora. Los escandinavos viven más que los estadounidenses, y la gente es más feliz. Los cinco países nórdicos —Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia— figuran todos entre los seis países más felices del mundo según el Informe Mundial sobre la Felicidad, basado en encuestas de Gallup.

Sin embargo, los propios países nórdicos se enfrentan a retos importantes, como las presiones fiscales, la inmigración, una desigualdad creciente y, tal vez, cierto deterioro del consenso social. Algunos dudan de que el modelo pueda sobrevivir aquí, y mucho menos exportarse a países más grandes, menos homogéneos y más recelosos de los impuestos.

Por otro lado, no se trata de un modelo ajeno sino, para los estadounidenses, de un camino que alguna vez nosotros mismos abrimos. Lawrence Katz, un economista de Harvard, me contó que Estados Unidos y los países escandinavos aplicaron políticas similares desde la década de 1940 hasta la de 1960. Ese fue el periodo en el que Estados Unidos amplió rápidamente las oportunidades educativas, contaba con sindicatos fuertes y, en la década de 1940, experimentó con el cuidado infantil universal. A veces se considera que el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial fue una época dorada, ya que el pastel económico no solo creció, sino que también se repartió de forma más equitativa.

“Estados Unidos a mediados del siglo XX se parecía un poco a la Escandinavia de hoy”, dijo Katz. Pero Estados Unidos cambió de rumbo en la década de 1970 y acabó adoptando la revolución de Reagan.

Una de las razones de ese retroceso, según he argumentado, fue la retórica política racializada que tildaba algunos programas de protección social e inversiones en igualdad de oportunidades —utilizados por estadounidenses de todos los ámbitos sociales— de “limosnas” que beneficiaban principalmente a la población negra, haciendo especial hincapié en la caricatura de la “reina de la asistencia social”.

También es cierto que la economía estadounidense de la década de 1970 no rendía lo suficiente y que los mercados necesitaban un empujón en forma de desregulación. Mientras tanto, los países nórdicos siguieron, en gran medida, invirtiendo en capital humano y reduciendo la desigualdad.

Aunque llevo décadas visitando los países nórdicos, mi interés por su modelo creció en los últimos 15 años debido a las dificultades que atraviesa mi ciudad natal, en la zona rural de Oregón. Cerraron fábricas y plantas industriales, apareció la metanfetamina y tres amigos del colegio murieron en situación de calle.

No puedo evitar pensar que quizá hoy seguirían vivos si hubieran nacido en Escandinavia, con su sólida red de protección social.

¿Cómo funciona este sistema en la práctica?


Piensa en Hauk Kjaeran, de 24 años, mesero en el restaurante Nektar de Oslo. Lleva solo unos meses en el trabajo, pero gana más de 25 dólares la hora, sin contar las propinas.

Además, tiene cinco semanas de vacaciones, acumula una pensión, tiene derecho a amplias bajas por paternidad y por enfermedad, y está estudiando para ser sumiller, todo ello financiado.

Una semana laboral completa en Noruega es de 37,5 horas, pero Kjaeran pidió un contrato al 60 por ciento. “Tengo otras cosas que hacer y también me gusta mi libertad”, explicó.

Una mesera del restaurante está de licencia, dando la vuelta al mundo en barco con unos amigos. Le pregunté a la dueña del restaurante, Veslemoey Hvidsten, qué pensaba de su empleada ausente.

“Ella quería hacer esto”, dijo Hvidsten. “Así que le dijimos: ‘Sí, ¿por qué no?’”.

Hvidsten subrayó que su objetivo no es exprimir hasta el último centavo de su restaurante y que los empleados felices benefician tanto a los clientes como a su negocio.

“Así es como construimos todo el país”, añadió. “Cuidándonos unos de otros”.

Cuando los estadounidenses hablan del sistema nórdico, suelen incurrir en tres malentendidos.

El primero es creer que son países socialistas. Aunque con frecuencia son gobernados por socialdemócratas, tienen economías de mercado. Suecia sí que experimentó en las décadas de 1970 y 1980 con políticas cuasi-socialistas, pero el resultado fue una crisis económica. Como dijo Johan Norberg, un escritor sueco: “Hemos sido socialistas y hemos tenido éxito, pero nunca las dos cosas a la vez”.

El segundo malentendido es creer que, gracias a sus sólidos sistemas de bienestar, los ciudadanos de los países nórdicos se quedan de brazos cruzados cobrando prestaciones. Claro, hay quien se aprovecha del sistema, pero la tasa de actividad es más alta en los países nórdicos que en Estados Unidos.

El tercero es creer que, en el caso de Noruega, su éxito es principalmente un reflejo de su riqueza petrolera. El petróleo le ha dado a Noruega un buen colchón, pero el país también lo ha gestionado excepcionalmente bien, invirtiéndolo en uno de los fondos soberanos más grandes del mundo. Además, según Geir Axelsen, director general de la Oficina de Estadística de Noruega, el aumento de la participación femenina en el mercado laboral noruego desde principios de la década de 1970 parece haber aportado al producto interno bruto del país más o menos lo mismo que el petróleo.



De hecho, las mujeres son un componente subestimado del motor económico nórdico. Históricamente, las mujeres estadounidenses tenían tasas de participación en el mercado laboral más altas que las de la mayoría de los demás países, pero ahora Escandinavia supera con creces a Estados Unidos en este indicador. En 2025, alrededor del 56 por ciento de las mujeres estadounidenses en edad de trabajar formaban parte de la fuerza laboral; en Suecia y Noruega, la cifra rondaba el 62 por ciento; en Islandia, el 70 por ciento. Tener la flexibilidad de trabajar a tiempo parcial o ajustar el horario es un factor que, sin duda, aumenta la proporción de mujeres en la población activa de los países nórdicos. Otro factor es la disponibilidad de guarderías de alta calidad. El sistema noruego, representativo de la región, acepta a niños a partir de 1 año y el costo ronda los 120 dólares al mes. Para las familias de bajos ingresos, es prácticamente gratuito.

“Si no fuera por esta guardería, no tendríamos tres hijos”, me dijo Mats Brekke, ingeniero solar, mientras pasaba por la guardería de Oslo donde su hijo del medio pasa el día. Llevaba en brazos a su hija de 10 meses; ella empezará en agosto.

La guardería donde conocí a Brekke estaba en un barrio obrero de Oslo, con salas luminosas y un grupo diverso de niños jugando juntos, todos parloteando en noruego. Ese es uno de los objetivos del sistema: animar a los niños de las comunidades de inmigrantes a sentirse noruegos desde pequeños.


“Especialmente para los niños que vienen de otros países, como los inmigrantes o los refugiados, esto les ayudará a integrarse”, dijo la maestra Worod Alkazemi, ella misma noruega de origen iraquí que cuenta que fue “moldeada” como noruega hace una generación, cuando era una niña pequeña en la guardería.

Una quinta parte de los noruegos son inmigrantes o hijos de inmigrantes, a menudo procedentes de países como Siria o Somalia, con culturas sociales conservadoras. Las guarderías intentan fomentar las actitudes sociales nórdicas, que suelen ser más liberales.

“Estamos en junio y hablamos del Mes del Orgullo”, dijo Cathrine Pedersen, la directora de la guardería, en cuya fachada ondeaba una bandera arcoíris. “Para tener un símbolo de diversidad. Para mostrar que hay diferentes formas de vivir la vida”.


Para entender cómo evolucionó el sistema socioeconómico nórdico, me pasé por la oficina de Kalle Moene, economista de la Universidad de Oslo. El sistema se remonta a la década de 1930, dijo, cuando los trabajadores de los sectores prósperos de la economía acordaron moderar sus exigencias salariales para apoyar a los sectores que atravesaban dificultades.

Ese principio —sacrificarse para ayudar a quienes no están tan bien— sigue siendo la base del modelo empresarial de la región. Los noruegos con mayor poder adquisitivo están dispuestos a ceder parte de sus ingresos para garantizar que los trabajadores de cuello azul puedan salir adelante.

Moene sostiene que esta compresión salarial fomenta la innovación y el dinamismo al aumentar la rentabilidad de las industrias en crecimiento y reducir las ganancias de las industrias rezagadas.

“Los salarios más bajos suben, eliminando los malos empleos”, dijo Moene. “Los salarios más altos bajan, lo que crea más empleos de calidad”.

Además, la red de seguridad social de los países nórdicos hace que los trabajadores tengan menos miedo a que el comercio y la tecnología les quiten el trabajo. Esto facilita la adopción de políticas que impulsan el crecimiento en general, pero que amenazan algunos puestos de trabajo, dijo Stoltenberg.

Me pregunto si la compresión salarial también habrá dado lugar a una compresión política. Parece haber menos toxicidad política en los países nórdicos que en Estados Unidos y en muchos otros países. Según los estándares internacionales, reina la civilidad. Aquí hay nacionalistas de derecha, pero no han ganado tanto terreno como en Alemania, Francia o Gran Bretaña.

Eirik Lae Solberg, el alcalde de Oslo, es una figura destacada del partido conservador del país. Se opone al impuesto sobre el patrimonio y, en general, considera que los impuestos noruegos son demasiado altos. Pero según los estándares estadounidenses, se le consideraría liberal.

“Creo firmemente que lo que hacemos en los países nórdicos para ofrecer oportunidades a todos fomenta el crecimiento”, me dijo Solberg. “En Estados Unidos, probablemente estaría en la izquierda”.

A pesar de todo el éxito que ha tenido el modelo nórdico hasta la fecha, está bajo gran presión. Muchas prestaciones sociales son caras, y financiarlas supone un reto cada vez mayor a medida que la población envejece y requiere más cuidados para las personas mayores.


“Todas las instituciones de la sociedad están bajo presión”, dijo Shazia Majid, columnista de VG, un periódico noruego. Señaló que, como hay tantas mujeres trabajando, no pueden cuidar de sus padres mayores —una labor doméstica que recaería más sobre las mujeres que sobre los hombres— y el sistema está en apuros económicos, incluso cuando necesita decenas de miles de trabajadores de salud más.

La inmigración se suma a estos retos, sobre todo en Suecia, donde una cuarta parte de la población está compuesta ahora por inmigrantes o sus hijos. Los delitos violentos, que los comentaristas suelen vincular con la inmigración, son un problema grave en Suecia (aunque el país está lejos de ser la “capital mundial de las violaciones”, como afirman algunos relatos sensacionalistas de la derecha).

Observadores serios, sobre todo Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y exprimer ministro de Italia, sugieren que Europa ha perdido algo de su competitividad, y esa opinión también tiene eco en los países nórdicos. Creo que hay algo de verdad en eso, pero en el caso de los países nórdicos se puede exagerar un poco el alarmismo. Suecia ocupa el segundo puesto en el Índice Global de Innovación, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, por delante de Estados Unidos, que está en tercer lugar. Finlandia y Dinamarca también están entre los 10 primeros.

He estado hablando de las políticas nórdicas, pero ¿y si el principal motor del éxito no fueran tanto las políticas como las normas sociales? Se trata de sociedades tradicionalmente homogéneas que mantienen valores comunitarios de apoyo mutuo. Cuando investigadores “perdieron” billeteras en 40 países de todo el mundo, los dos países con las tasas más altas de devolución de las billeteras (cuando contenían dinero) fueron Dinamarca y Suecia.

Mi impresión es que las normas y las políticas se refuerzan mutuamente. Iyad el-Baghdadi, un destacado palestino en Noruega al que se le concedió el estatuto de refugiado, dijo que los noruegos habían sido extraordinariamente acogedores y amables. Pero no es solo eso, añadió: “Es que así es el sistema”.

Stoltenberg puso un ejemplo de cómo las políticas dan forma a las normas. En la década de 1980, él y otros impulsaron las licencias de paternidad remuneradas, en parte para garantizar que los papás pasaran tiempo con sus hijos recién nacidos. Esta ingeniería social funcionó: los papás ahora participan activamente en el cuidado de los niños, lo que alivia un poco la carga de las mamás. “Esa es quizás una de esas reformas que realmente han cambiado Noruega”, me dijo Stoltenberg.

¿Es replicable el modelo nórdico? ¿Podrían las tiendas de conveniencia y las gasolineras de Estados Unidos pagar a sus cajeros y empleados 20 dólares o más por hora, además de una pensión y cinco semanas de vacaciones?

Un desafío, según me explicaron los economistas, es que, en comparación con muchos trabajadores estadounidenses, los noruegos suelen tener mayores índices de alfabetización, parecen más capaces de pasar una prueba de drogas, manejan mejor la tecnología y se puede confiar en que permanezcan más tiempo en sus empleos, lo que significa que los empleadores se benefician de una mano de obra más experimentada y productiva. En efecto, los empleadores nórdicos pueden pagar más, en parte porque los trabajadores generan más ingresos.

En ese sentido, aprender de los países nórdicos no es tan sencillo como subir el salario mínimo y ver cómo se dispara la felicidad. Más bien, se trata del reto de invertir en capital humano desde la primera infancia hasta la educación universitaria, impulsando sin descanso la ampliación de oportunidades a todos los niveles.

Todo esto supone un aumento de los impuestos. Pero también eleva las habilidades y hace que los trabajadores sean más productivos. Desde lejos, vemos lo mucho que reciben los trabajadores nórdicos; de cerca, también ves lo mucho que aportan.

miércoles, 1 de julio de 2026

¿QUÉ HA SIDO DEL PRIMO DE RAJOY?


Otra posible ola de calor
Clemente Álvarez, 01.07.2026
El País | Clima y medio ambiente <elpais@newsletter.elpais.com>

Vuelven las temperaturas extremas a España. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha advertido del posible comienzo de una nueva ola de calor a partir del fin de semana. Se espera que los termómetros sobrepasen los 40 a 42 grados Celsius en los valles del Tajo, Guadiana y el Guadalquivir.

Este junio se han contabilizado más de un millar de fallecimientos en España atribuibles a las altas temperaturas ―663 de las cuales se concentraron en la semana de la ola de calor―, según la estimación provisional del sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III. Esto lo convierte en el mes de junio con más muertes vinculadas al calor desde que hay registros, que comenzaron en 2015. En estos 11 años, la media es de 330 fallecimientos cada junio (en general por el agravamiento de otras patologías).


No es el calor de siempre, es el cambio climático: la ola que achicharra Europa habría sido imposible hace solo 50 años
Un estudio apunta al calentamiento global como responsable de las altas temperaturas registradas en este evento extremo.
Manuel Planelles, 26.06.2026

La temprana ola de calor que está achicharrando buena parte de la Europa occidental, incluida la península Ibérica y Baleares hasta este jueves, habría sido “prácticamente imposible” hace solo 50 años. Es la conclusión principal de un estudio del World Weather Attribution (WWA), un grupo de científicos especializado en elaborar informes de atribución al cambio climático de eventos meteorológicos extremos.

En esta ocasión han centrado su atención en esta extraordinaria ola, que se espera que siga disparando los termómetros durante varios días más en parte del continente. La relación entre el aumento de este tipo de eventos de calor extremo en el mundo, tanto en frecuencia como en intensidad, y el cambio climático causado por el ser humano está bien documentada en decenas de estudios. Lo que han hecho ahora los investigadores del WWA, encabezados por Theodore Keeping, del Centro de Política Medioambiental del Imperial College de Londres, es cuantificar qué efecto ha tenido el calentamiento global en este episodio concreto, que ha dejado un reguero de récords de temperaturas por Europa.

Un grupo de jóvenes se refresca en el río Sena en París el 19 de junio. Edgar Sapiña (EFE)

Estos científicos concluyen que hace solo medio siglo, en 1976, una ola de esta intensidad habría sido “prácticamente imposible de alcanzar en junio, y también muy improbable en cualquier época del año”. “Una ola de calor similar en junio habría sido aproximadamente 3,5 grados Celsius más fresca durante el día en 1976″, detalla el informe. “Las temperaturas nocturnas habrían sido aproximadamente 2,4 grados más frías″, añaden.

Los autores han hecho el mismo ejercicio con el año 2003, cuando se vivió la primera gran ola de calor de este siglo en Europa. Y concluyen que, de haberse producido hace 23 años, las temperaturas diurnas habrían sido 2 grados menores y las nocturnas 1,3.

“Este evento no hubiera sido posible en junio sin el cambio climático”, remacha Keeping. El estudio, además, descarta que el fenómeno de El Niño, que acaba de comenzar, haya influido algo en este episodio.

Keeping explica que junio en muchas zonas de Europa occidental es el mes que se “está calentando más rápido”. Esto se traduce en un adelanto de las olas de calor, como demuestran los datos de España, por ejemplo.


Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), entre 1975 y 2000 tan solo hubo dos olas en junio en la España peninsular; entre 2000 y 2025, hubo 10, cinco veces más.

“La salvaje ola de calor de Europa tiene las huellas de la crisis climática por todas partes”, ha señalado a través de un comunicado el responsable del área de cambio climático de la ONU, Simon Stiell, quien ha recordado la necesidad de que la economía mundial se aleje de los combustibles fósiles para no seguir cebando el problema. “El cambio climático se está descontrolando debido a la adicción mundial a la quema de carbón, petróleo y gas”, ha añadido.

Por eso se necesita, ha remachado Stiell, “un cambio más rápido hacia las renovables —que ahora son mucho más baratas que los combustibles fósiles— así como la protección de los bosques”. De lo contrario, aumentarán los impactos de este tipo de eventos extremos.

Las olas de calor tienen un impacto directo sobre la salud, especialmente, entre los sectores de población más vulnerables, como las personas mayores. Hans Henri P. Kluge, director regional en Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recordaba hace una semana que “las olas de calor” se han convertido “en una crisis recurrente que causa sufrimiento, se cobra vidas y colapsa nuestros sistemas e infraestructuras sanitarias”. Solo en los últimos cuatro años el calor se ha cobrado más de 200.000 vidas en Europa, recordó este directivo de la OMS. Pero estos fallecimientos son solo “la punta del iceberg, ya que millones de personas más se ven afectadas física y mentalmente”.

lunes, 29 de junio de 2026

ASÍ NOS VEN DESDE UK


Tom McTague, director de 'The New Statesman': “Andy Burnham intentará parecerse más a Pedro Sánchez”
El director de la revista más influyente en la izquierda británica cree que el probable sucesor de Keir Starmer gobernará apoyándose en una coalición de votantes de izquierdas en oposición con el bloque de la derecha como el presidente español, pero seguirá con la mano dura en inmigración y tendrá difícil nacionalizar más servicios públicos.
María Ramírez, 28.06.2026

Tom McTague, reportero y escritor, lleva 15 años contando la política británica. Su libro Between the Waves es uno de los mejores repasos a la relación conflictiva entre las élites políticas del Reino Unido y el continente europeo después de la Segunda Guerra Mundial y hasta el Brexit. Desde hace un año, el periodista dirige The New Statesman, la revista política y cultural de referencia de la izquierda británica fundada en 1913 y que ahora es también una serie de pódcast y una web actualizada a diario.
La publicación ha sido la mejor fuente para seguir en los últimos meses el drama del Partido Laborista que ha desembocado en la dimisión de Keir Starmer. También para entender a su probable sucesor, Andy Burnham, que de momento es el único candidato a las primarias con las que espera proclamarse líder del partido y del país el 17 de julio.

McTague hizo el año pasado la entrevista a Burnham que retrató mejor que nadie las ambiciones del entonces alcalde de Manchester y sus posibles planes. Burnham le contó su idea del “manchesterismo”, que, según decía entonces el laborista, consiste en tomar el control de los servicios públicos, como hizo su ciudad con los buses y tranvías. Ahora, McTague es más escéptico sobre esos planes y su ejecución por falta de financiación, pero cree que Burnham puede convencer al público con su naturalidad en el trato físico y virtual.

Esta es nuestra conversación, editada por extensión y claridad.

¿Le sorprendió la dimisión de Starmer vista con la perspectiva de los dos últimos años?

No me sorprendió cuando sucedió porque nos habíamos dado cuenta de que era insostenible. No tenía suficiente apoyo dentro del grupo parlamentario ni en su gabinete para poder sobrevivir. Ese fue el problema fundamental: había perdido la confianza de sus diputados y, sin eso, no podía gobernar. La estabilidad que quería proteger o proyectar no era posible.
Me sorprende que se haya llegado a esto tan rápido, teniendo una mayoría absoluta de 165 escaños. Debería haber podido gobernar durante cinco años cómodamente. No ha tenido una crisis en su política exterior... No ha hecho nada que por sí mismo fuera motivo para que dimitiera con descrédito.
Su mandato se desmoronó de forma drástica. No ha ocurrido solo en las últimas semanas o meses, sino que se ha ido deteriorando durante al menos un año. Solo ha estado en el cargo dos años. En mis 15 años de carrera, nunca había escuchado tal nivel de odio contra un primer ministro por parte del público o de sus propios diputados y ministros.

¿Ni siquiera con Boris Johnson o Liz Truss?

El público obviamente estaba enfadado con ambos. Lo extraño es que Keir Starmer genera más rechazo. Según las encuestas, es más impopular y, además, no tiene seguidores reales. Boris Johnson tenía partidarios que lo respaldaban. Perdió el apoyo público, pero tenía una base electoral que pensaba que debían ser ellos los que le quitaran o le castigaran y no los diputados.
En cambio, con Starmer es muy difícil encontrar una base electoral o un núcleo duro que lo apoye. Puede que haya cierta inquietud en la “Inglaterra media” por el hecho de que se haya ido otro primer ministro. Pero eso es lo extraño de Starmer: ¿por qué se le detesta tanto?

¿Qué pasó entonces?

Cometió errores políticos, pero no creo que por sí solos expliquen la profundidad de su impopularidad.
Tuvo impacto el recorte de la ayuda para la factura eléctrica en invierno, pero eso es algo pequeño, fue hace tiempo y no explica lo que está pasando. La razón por la que eso fue tan significativo es porque se presentó sin contexto, como ocurrió con muchas de sus decisiones. Cada una era explicable por sí misma, pero ¿para qué servían? ¿Cuál era su argumento político general que justificara reducir las ayudas públicas o el subsidio para la factura eléctrica?
Casi de manera inadvertida, todo su proyecto se convirtió en la estabilidad, el statu quo y conservadurismo fiscal. Decía que el principal fallo del anterior Gobierno conservador había sido la irresponsabilidad fiscal y que el Partido Laborista sería fiscalmente responsable y aseguraría la vuelta a la estabilidad.
En el fondo, el país no pide estabilidad; pide que las cosas cambien y mejoren. El país ha decidido que el sistema no funciona y necesita cambiar, y él era la encarnación del sistema. Era Sir Keir, un hombre que pasó toda su vida trabajando dentro del sistema. Ese es el núcleo del problema.

¿Qué opina del argumento, que ha calado también en España, de que Starmer se escoró demasiado a la derecha y que por eso fracasó?

En la entrevista que le hicimos al presidente del Gobierno español en el New Statesman, defendió que existe un futuro alternativo para la izquierda en el Reino Unido, y que no es Dinamarca, sino España. Es algo que merece ser considerado, aunque es difícil adoptar el modelo español por muchas razones. España está en la UE, en el euro, y ha superado retos en las últimas décadas de los que está saliendo. Nosotros tenemos un contexto inmediato diferente.
Además, parte del proyecto de Starmer desde el principio fue intentar proteger una coalición electoral distinta a la que han reunido los socialistas en España. Fue elegido con votos de personas socialmente conservadoras que apoyaron el Brexit y quieren más control sobre la inmigración y el asilo. Cambiar eso hacia otro modelo no es factible sin un cambio de liderazgo. No es posible ser elegido con un mandato y luego gobernar para una base de votantes completamente nueva.


¿Cree que Andy Burnham estaría más cerca del modelo español?

Diría que sí. Supongo que Burnham se verá atraído hacia esa dirección más española. España es un modelo en el que existen ciudades y centros de poder que compiten entre sí, mientras que Gran Bretaña depende excesivamente de una sola megaciudad. Es un lugar muy diferente a España, Alemania, Italia o de la mayoría de países europeos, con la excepción de Francia.
Burnham intentará, en cierto modo, crear un sistema más europeo, en el que Mánchester tenga más competencias y autonomía de una manera que podría compararse a Barcelona.
También creo que tratará de formar una base electoral como la de Pedro Sánchez, una base de izquierdas definida por la oposición a la base de derechas. Es un tipo de política más polarizada, donde existe una clara división entre “nosotros” y “ellos”.
En cambio, el Gobierno de Starmer pensaba que personas del centro que habían votado por el Partido Conservador o incluso por Reform podían ser parte de la base laborista. Los llamaban “votantes héroes” porque valen el doble: si le quitas un voto a la derecha y lo ganas tú, equivale a dos votos. En cambio, si simplemente captas a alguien que antes votaba a los verdes o a los liberaldemócratas el impacto es menor: desde el punto de vista del frío cálculo electoral, es menos eficaz.
Creo que habrá lecciones que aprender de España y Burnham intentará parecerse a Sánchez. Pero hay que entender el contexto de Burnham, que ha sido elegido en el noroeste de Inglaterra, en una zona que tiende a ser socialmente más conservadora.
No representa a la Gran Bretaña urbana, sino una circunscripción de pueblos y ciudades con dificultades económicas. Eso moderará cualquier impulso de ser demasiado progresista. La realidad es que la mayoría de los votantes británicos quieren menos inmigración y que se detengan los cruces de pateras en el canal de la Mancha. No veo a Burnham alejándose sustancialmente de esa posición.

¿Nacionalizará los servicios públicos privatizados más que lo que ya está haciendo Starmer?

Es muy difícil por las limitaciones fiscales. El Reino Unido no tiene mucho margen de maniobra. Sin embargo, habrá más impulso hacia la transferencia de poder a las regiones y un mayor control central sobre servicios públicos y suministros básicos.
Esto formará parte de un argumento político; él dejará claro que es parte del proyecto. Puede ser lento e incremental, pero se presentará como la dirección deseada. Starmer nunca planteó un argumento político ni explicó para qué servían sus acciones a largo plazo más allá de la disciplina fiscal. Que ocurra rápido o no es secundario si Burnham logra convencer a la gente de que eso es lo que quiere y de que lo apoyen.


Usted ha hablado de la necesidad de un primer ministro moderno en la era post-Brexit. ¿Puede serlo Burnham?

Se le ve mucho más cómodo que a Starmer. Es un político de carrera que sabe comunicarse con los votantes. Se siente a gusto hablando con la gente, con los medios y en redes sociales. Starmer es un abogado nuevo en política a quien esto le ha costado; no le gusta.
Burnham está cómodo con los requisitos del cargo y eso se nota en redes sociales, donde muestra humor y personalidad. Starmer ha sido tan anticuado que resulta doloroso verlo. Sabe que debe hacer esas cosas, pero no puede ser él mismo; parece un político analógico en una era digital. Burnham no es Donald Trump, pero se maneja en redes sociales tan bien como cualquier otro político británico.

¿Cuál es la respuesta al problema fundamental del caos del Brexit más allá de volver a la UE?

El Brexit ha desestabilizado la política británica al romper las bases de apoyo de ambos partidos. Ha creado una dinámica donde los votantes tienen menos lealtad a los partidos principales y nuevas identidades. Ahora es más probable que alguien cambie su voto del laborismo a otra opción progresista, o hacia Reform en la derecha.
No creo que volver a la UE sea la solución. El propio proceso de reingreso desestabilizaría la política, aceleraría las divisiones actuales y crearía otras nuevas. No es posible volver a un mundo donde el Brexit no haya ocurrido; estamos en un nuevo paradigma.
Además, en Francia, España o Alemania ocurren cosas similares. En Francia, Le Pen y Bardella son favoritos; en Alemania, la AfD supera a la CDU y los socialistas casi han desaparecido. Más allá del Brexit, está pasando algo más fundamental en la política europea de lo cual el Brexit fue solo un síntoma, no la causa.
Esto obliga al Reino Unido a decidir su lugar en el mundo: su papel en la seguridad con Europa o Estados Unidos, y su modelo económico. La City de Londres es más grande ahora que antes del Brexit y no quiere volver a la UE. Se ve como un centro financiero global vinculado al Golfo y a Estados Unidos, al igual que el sector tecnológico. Son dinámicas que exigen respuestas sobre si somos parte de un mundo anglófono o europeo.

¿Ve algún escenario de prosperidad más allá de la City si el país sigue fuera de la UE y cerrado a la inmigración?

Sí, lo veo. Europa nunca ha sido la causa de nuestros problemas, ni estando fuera ni estando dentro.
Económicamente, es sensato estar en la UE, pero nuestros problemas tienen razones diferentes. Ya teníamos dificultades entre 2008 y 2016. Las soluciones están a nuestro alcance; si tomamos decisiones sensatas y nos gobernamos bien, podemos ser prósperos. Podríamos incluso ser más prósperos que si estuviéramos en la UE. Hay países como Canadá, Australia o Suiza que prosperan sin estar en un bloque más grande. El problema es que el Reino Unido no se está gobernando bien, ni dentro ni fuera de la UE.

Pero, ¿no llevará mucho tiempo? A veces cuesta creer el nivel de declive de las ciudades británicas fuera de Londres…

El declive viene de lejos; esas ciudades ya eran pobres dentro de la UE. Birmingham lo era hace 10 o 20 años. No es una cuestión de estar o no en la UE, sino de encontrar un modelo económico y político que funcione fuera de Londres.
Burnham llegará a primer ministro porque como alcalde ha logrado que una ciudad, Mánchester, progrese. Su centro tiene un aire de prosperidad y optimismo similar al de Madrid o Múnich. En las afueras es distinto, algo que también pasa en ciudades españolas. La gran pregunta para el Reino Unido es cómo crear una economía que eleve los lugares fuera de los centros urbanos, y nadie tiene aún la respuesta.

El Brexit es muy impopular, pero Nigel Farage, su principal artífice, lidera las encuestas de intención de voto. ¿Por qué no se culpa a Farage de los efectos del Brexit?

Porque no es el culpable del problema que más enfada a la gente: que el Gobierno conservador perdiera el control de la inmigración y no resolviera la crisis de las pateras en el canal. Saben que él sería más autoritario en ese asunto. Muchos le culpan de los problemas económicos y jamás le votarán, pero un 30% del país prioriza otros temas y culpa de ellos a los conservadores y laboristas.

¿Farage puede ganar las próximas elecciones, incluso compitiendo con Burnham?

Desde luego, está muy ajustado. Una alianza entre conservadores y Reform es posible y juntos podrían superar el 40% del voto. Veremos si se forman bloques de derecha e izquierda. Partidos como los liberaldemócratas o los verdes tendrán que decidir cómo encajan, pero habrá un duelo reñido entre Burnham y Farage.

En un contexto de mayor agresividad política en redes e incluso en la Cámara de los Comunes, ¿cuál es el papel de una revista como la suya?

Debemos cubrir a los políticos con buena fe, respeto e inteligencia. Somos una revista inclinada a la izquierda, pero no quiero que seamos personalmente irrespetuosos o antagonistas, ni siquiera con Farage. El objetivo es cubrir la política y tratar de liderar el debate intelectualmente. Por lo menos podemos elevarlo.

¿Qué le da esperanza?

Me da esperanza saber que somos dueños de nuestro destino. Si tomas decisiones valientes y explicas los sacrificios necesarios, puedes tener éxito. España es un ejemplo obvio: ha tenido peores problemas que los británicos en el último siglo y hoy está muy bien. Irlanda era de los lugares más pobres hace 40 o 50 años, tomó decisiones sensatas y ahora es un país próspero.
Me da esperanza saber que somos dueños de nuestro destino. Si tomas decisiones valientes y explicas los sacrificios necesarios, puedes tener éxito. España es un ejemplo obvio: ha tenido peores problemas que los británicos en el último siglo y hoy está muy bien. Irlanda era de los lugares más pobres hace 40 o 50 años, tomó decisiones sensatas y ahora es un país próspero.

domingo, 21 de junio de 2026

OTRO +


Starmer planea dimitir este mismo lunes y permitir que el exalcalde de Mánchester sea el nuevo primer ministro
El diario ‘The Observer’ ha adelantado la posible decisión del jefe de Gobierno. Donald Trump ha dado por sentada la renuncia en la red social Truth.
Rafa de Miguel, 21.06.2026

Keir Starmer ha decidido rendirse y planea anunciar su dimisión como primer ministro del Reino Unido este lunes, según ha adelantado el diario The Observer y da ya por sentado este domingo la mayoría de la prensa británica.

Después de haber consultado a sus ministros, miembros del Partido Laborista y representantes sindicales, Starmer ha llegado a la conclusión de que debe dar paso al favorito de las bases, el exalcalde de Mánchester Andy Burnham, si quiere evitar una rebelión que acabaría expulsándole del cargo esta misma semana, según señalan varios diarios. El conjunto del Gobierno tenía planeado reunirse, como es habitual, el próximo martes y todo apuntaba a una dimisión en cadena de ministros para forzar los acontecimientos.

El tono que utiliza Downing Street ya no es el de resistencia numantina que hasta ahora había expresado el primer ministro. “Además de trabajar intensamente a lo largo del fin de semana, creo que ha tenido tiempo de reflexionar sobre la realidad política, los desafíos y las oportunidades a los que debe hacer frente”, ha señalado en Sky News el ministro de Negocios, Peter Kyle, que pudo mantener una larga conversación con Starmer el viernes.

Al menos cuatro ministros le han pedido ya expresamente que se eche a un lado y establezca un calendario de retirada: la titular de Exteriores, Yvette Cooper; el de Lucha contra el Cambio Climático, Ed Miliband; la del Interior, Shabana Mahmood; y la de Transportes, Heidi Alexander.

Hasta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se distanció mucho de Starmer después de que éste negara el uso de las bases británicas para lanzar la ofensiva contra Irán, ha dado este domingo por sentada la renuncia del primer ministro: “Keir Starmer dimitirá como primer ministro del Reino Unido. Ha fracasado gravemente en dos asuntos muy importantes: inmigración y energía (Abrid ya el petróleo del Mar del Norte). Le deseo que vaya bien”, ha escrito Trump en la red social Truth, de su propiedad.

Burnham logró imponerse el pasado jueves a la ultraderecha de Nigel Farage en la elección parcial de Makerfield, lo que le permitió lograr un escaño de diputado y estar ya en condiciones de activar un proceso de primarias.

La dimensión de la victoria fue tal que acabó de convencer a muchos diputados laboristas de que el exalcalde de Mánchester es el único político capaz de rescatar al partido y al Gobierno del foso de impopularidad en que se halla sumido, según todas las encuestas, y de frenar el avance de Farage, al que muchos veían con temor como el inevitable próximo primer ministro del Reino Unido en unas futuras elecciones generales.

Burnham obtuvo más del 50% de los votos, y reunió él solo más apoyos que el resto de candidatos. No solo dejó atrás con holgura a las dos formaciones de ultraderecha, Reform UK y Restore Britain, sino que redujo casi a la irrelevancia a los Verdes y a los liberales demócratas, las dos formaciones que hasta ahora habían ido acumulando voto progresista en todos los comicios municipales o autonómicos.

Desde entonces, la presión sobre Starmer no ha cesado. Aunque el primer ministro sostiene hasta ahora oficialmente que no piensa rendirse, y que de haber unas primarias también competirá, cada vez eran más las voces que le acusaban de no entender la realidad y le transmitían que su posición es insostenible.

Burnham y su equipo decidieron permitir que el primer ministro reflexionara sobre su situación política durante el fin de semana, para que fuera él quien eligiera la salida que considerara más razonable y menos traumática para el partido y para el país. Pero le transmitieron claramente que el exalcalde, que tomará posesión de su escaño de diputado este mismo lunes, cuenta ya con el apoyo expreso de más de la mitad de un grupo parlamentario de 400 miembros.

El proceso de primarias

Las reglas establecen que para poder activar un proceso de primarias es necesario contar con las firmas del 20% de ese grupo. Es decir, ochenta diputados ,más la propia firma del aspirante.

Desde que el hundimiento del Partido Laborista, en las elecciones municipales de Inglaterra y autonómicas de Escocia y Gales del 7 de mayo, puso contra las cuerdas y en una situación sin salida al actual primer ministro, han sido varios los candidatos dispuestos a postularse como reemplazos, aunque ninguno lo hiciera oficial. El exministro de Justicia Wes Streeting, cuya dimisión dejó claro que Starmer perdía apoyos aceleradamente, ha sido el más evidente. Pero también el más cuestionado.

El ala más a la izquierda del partido estaba dispuesta a plantar batalla a Streeting si hubiera acelerado el proceso de primarias antes de que Burnham hubiera tenido tiempo de conseguir el necesario escaño. Nombres como el de Angela Rayner, ex viceprimera ministra o el del actual ministro Miliband se pusieron sobre la mesa.

La victoria de Burnham ha convertido su elección como primer ministro en algo casi inevitable. Si ningún otro aspirante decidiera seguir adelante, y si Starmer se retirara de escena y decidiera no competir por su puesto, el excalde sería elegido prácticamente por aclamación, en un proceso de primarias más formalista que real. Sin embargo, todavía algunas voces del laborismo defienden que haya una competición efectiva de candidatos, para poder dar legitimidad al triunfador y liberarlo en alguna medida de los compromisos electorales con que Starmer logró acceder al poder en julio de 2024.

En Chequers, la residencia oficial de descanso del primer ministro, Starmer solo ha expresado públicamente, a través de la red social X, una felicitación por el día del padre, que en el Reino Unido se celebra este domingo: “Ser padre es la mayor de las alegrías. Hoy pienso en mi padre, y en el padre que soy para mis hijos gracias a él. Feliz día del padre”, ha escrito.

Si se consuma la dimisión y Burnham sustituye a Starmer, el Reino Unido tendrá su séptimo primer ministro en una década, justo cuando se cumplen diez años del referéndum del Brexit, que empujó al país a una inestabilidad de la que no logra salir.

El nuevo inquilino de Downing Street heredará una situación compleja respecto a las relaciones entre Londres y Bruselas. Si el Gobierno de Starmer centró sus esfuerzos en lograr un mayor acercamiento a Europa y un “reinicio” de las relaciones que reparara los destrozos de aquel divorcio, la realidad es que lo conseguido hasta ahora ha sido más bien modesto. Y las líneas rojas prometidas en el programa electoral ―nada de reingresar en el mercado interior o el espacio común aduanero, y nada de plantear la reincorporación a la UE― siguen vigentes.

Burnham no ha escondido nunca su rechazo al Brexit y su deseo de que la próxima generación de británicos protagonice el regreso a la Unión Europea, pero no mencionó el asunto durante su campaña en Makerfield (donde una abrumadora mayoría de vecinos respaldó la salida de la UE en el referéndum de 2016), y es consciente de que, por mucho que las encuestas señalen cómo una mayoría de ciudadanos se arrepiente ya de aquella decisión, cualquier intento de revertirla puede sumergir de nuevo al Reino Unido en años de parálisis y agrios debates.