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domingo, 18 de octubre de 2026

GRECIA


Lecciones sobre la democracia de la Antigua Grecia
Todos somos y debemos seguir siendo griegos: a pesar de que el mejor de los sistemas políticos facilita a sus enemigos la libertad de expresión para erosionarlo desde dentro, unas elecciones siguen siendo la muralla más sólida para defenderlo.
Manel García Sánchez, 17.10.2026

La convocatoria de elecciones renueva en nuestro país aquel experimento político griego a cuya diosa Democracia los atenienses erigieron una estatua. No era ni es un gesto menor: significaba y significa sacralizar un sistema político que ha convertido la libertad y la participación ciudadana en principios fundamentales de convivencia. Siglos después, las revoluciones americana y francesa reivindicaron aquel legado incorporando la igualdad al horizonte de valores sobre el que se edifican nuestras democracias, aunque la fraternidad fue difícil de conseguir en aquella Atenas escuela de Grecia y muchas veces parece imposible en esta España invertebrada y guerracivilista.

La deriva antiliberal y los autoritarismos populistas de derechas y de izquierdas constituyen síntomas inquietantes de una enfermedad política que amenaza con hacerse crónica. La ingobernable gobernabilidad que facilita tantas veces la democracia se manifiesta en la irresoluble paradoja de que el mejor de los sistemas políticos, desde su imperfección, facilita a sus enemigos la herramienta de la libertad de expresión —parresía la llamaban los griegos— para erosionarla desde dentro.

Ya en Atenas se acusaba a Pericles de que su pareja Aspasia, propietaria de prostíbulos, dictaba realmente la política y que solo las clientelas de turno se beneficiaban corruptamente del poder. Allí Sócrates criticaba la democracia y se convertía en maestro de tiranos o políticos populistas, como Critias o Alcibíades. Oligarcas y demócratas digerían mal el grumo de la derrota electoral vociferando en la Asamblea sobre pucherazos en el recuento de votos, corrupción o subversión del orden constitucional. Entonces, como ahora, se abusaba de la nostalgia de la constitución de los antepasados, la de Solón y Clístenes, y se miraba al pasado en busca de inspiración para la construcción de un futuro mejor.

Laura Sancho Rocher, en El nacimiento de la democracia, o José Luis Moreno Pestaña, en Retorno a Atenas. La democracia como principio antioligárquico, nos recuerdan que la historia de la democracia griega proporciona lecciones oportunas para la política actual y que los atenienses, pese a sus profundas divisiones políticas, raramente desacreditaban sus instituciones con la ligereza con la que lo hacemos hoy. Naturalmente, no faltaron los críticos entonces, pero la crítica siempre es fecunda si se formula desde la controversia constructiva. La democracia permitió a los antidemócratas Platón y Aristóteles señalar las contradicciones de un sistema que confiaba magistraturas al sorteo, otorgaba el protagonismo político al sufragio del populacho y permitía que demagogos alcanzasen posiciones de liderazgo. Ese peligro es consubstancial a la democracia, como es verdad que una democracia censitaria e ilustrada, gobernada por expertos y ciudadanos acomodados no garantiza necesariamente el imperio de la justicia.

Nunca es saludable idealizar el pasado; tampoco aquella democracia ateniense que excluía de la ciudadanía política a mujeres, esclavos y extranjeros; que condenó a muerte a Sócrates, defenestró a sus líderes más sobresalientes y conoció episodios de violencia sectaria y guerra civil que reclamaron la necesidad de vencer la ira con el perdón y rendir cuentas con el pasado mediante el olvido impuesto por una amnistía, otra bella palabra griega. Tucídides nos advirtió de que las democracias lo son nominalmente porque en la práctica están dirigidas por unos pocos de sus ciudadanos, los mejores y los peores. La vieja y la nueva democracia nunca han estado libres de esas contradicciones, pero precisamente ahí reside su grandeza: en la posibilidad de reconocerlas, discutirlas y corregirlas mediante la palabra y el ejercicio del derecho a voto para ratificar o revocar la confianza en nuestros políticos. La isegoría, el derecho igualitario de los ciudadanos a tomar la palabra en las urnas, y la isonomía, la igualdad ante la ley, constituían y deben constituir derechos irrenunciables del único sistema político que permite cuestionar públicamente sus propios fundamentos. Incluso entonces quienes admiraban a la oligárquica Esparta, como el Pseudo Jenofonte, podían expresarlo en la democrática Atenas; todavía hoy tan solo se permite atacar a la democracia desde la propia democracia.

Resulta especialmente inquietante el desafecto democrático que se extiende entre sectores de nuestra sociedad, algo que cíclicamente sucedía también en Atenas. Que depositemos esperanzas en líderes autoritarios, que la xenofobia se disfrace de patriotismo, que el desprecio hacia las minorías se presente como defensa de la libertad y fortaleza inexpugnable de la identidad o que el progresismo se quede en retórica inoperante fue y es un mal inmanente a la democracia. Más preocupante todavía es la actitud de quienes, proclamándose verdaderos demócratas facilitan la legitimación institucional de esas políticas y valores que cuestionan los fundamentos del liberalismo político o la socialdemocracia.

El problema no consiste en impedir la discrepancia, sino en comprender que la tolerancia democrática no exige indiferencia ante quienes aspiran a destruirla. Es cierta la paradoja de que una tolerancia ilimitada puede terminar favoreciendo la desaparición de la propia tolerancia. Los cordones sanitarios frente a determinadas ideologías no deberían entenderse como una negación del pluralismo, sino como una estrategia de defensa constitucional en la que el debate de ideas resuelva las diferencias. Su eficacia, naturalmente, depende de las circunstancias y de la coherencia de quienes los promueven, pero negar al otro es olvidar insensatamente que ese otro forma parte del nosotros. Los vendedores de simulacros pueden convertirse en los peores verdugos de la democracia y las urnas son el mejor lugar para desenmascarar a los antidemócratas y condenarlos al ostracismo.

Frente al nacionalismo o el patrioterismo excluyente, reivindiquemos el patriotismo constitucional. No banalicemos el fascismo o el comunismo aplicándolo a conveniencia a partidos o instituciones y frente al uniformismo autoritario defendamos el pluralismo y las decisiones soberanas expresadas democráticamente. Sobre ello ‒leamos a Demóstenes‒ nos enseñaron muchas cosas los griegos, también sobre los enemigos y peligros que acechan a la democracia. Es por eso por lo que todos somos y debemos seguir siendo griegos; es por ello que una convocatoria electoral sigue siendo la muralla más sólida para la defensa de la democracia.

Manel García es profesor de Historia Antigua de la Universitat de Barcelona.

jueves, 1 de octubre de 2026

NEGANDO EL HOLOCAUSTO


La sombra del antisemitismo regresa al Reagrupamiento Nacional con el escándalo de los mensajes de Bardella
El presidente del partido ultraderechista francés se enfrenta a la condena pública tras una investigación periodística que revela comentarios contra los judíos.
Daniel Verdú, 01.10.2026

El espectro del antisemitismo, como aquel fantasma de Canterville de Oscar Wilde condenado a la eternidad en su castillo, ha vuelto a llamar a la puerta del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN). El partido, fundado por Jean-Marie Le Pen en 1972, condenado más de una decena de veces por delitos de odio contra los judíos —llegó a negar el Holocausto—, había logrado tomar distancia del aquel periodo. Durante más de una década la formación se alejó de su fundador, a quien expulsó, y multiplicó su acercamiento a la comunidad judía. “La desdiabolización”, lo llamaron. La persona elegida para llevar a cabo ese lavado de cara había sido Jordan Bardella, el joven presidente de la formación, el primer miembro del viejo Frente Nacional invitado a Jerusalén y autoproclamado escudo contra el antisemitismo en Francia. Ahora, sin embargo, ha sido acusado de lo que atribuía a otros.

Las revelaciones, publicadas por el diario Mediapart el pasado martes, muestran a un Bardella entre los 17 y los 18 años desatado. Los mensajes, con faltas de ortografías y plagados de clichés racistas sobre los judíos, contienen un reguero de teorías conspirativas de evidente carácter antisemita. “El judío debe dominar a los demás pueblos, aplastarlos y robarlos; un sionista es necesariamente judío. En Francia, dos buenos ejemplos son BHL [el escritor Bernard-Henri Levi] o [el economista Jacques] Attali. Y eso es lo que quieren: un Nuevo Orden Mundial dominado por Israel, con Jerusalén como capital”, afirmó presuntamente.

El Nuevo Orden Mundial, que supuestamente citaba Bardella en esos mensajes, es una teoría conspirativa que atribuye a los judíos la voluntad de dominar el mundo y que ha sido difundida por el activista antisemita Alain Soral, condenado en varias ocasiones. El fundador del movimiento Igualdad y Reconciliación (E&R) participó en la campaña presidencial de Le Pen padre en 2007. Aunque, oficialmente, los vínculos con el FN se rompieron en 2009, tuvo mucha influencia en los jóvenes cachorros de la generación del actual presidente del partido. Sobre él, Bardella habría declarado en 2013: “Sus análisis son correctos porque todo se demuestra en los hechos”.

La historia de la formación, que hoy lidera todas las encuestas para ganar las elecciones presidenciales que se celebrarán entre abril y mayo, no chirría con las revelaciones de Mediapart. Jean-Marie Le Pen fundó el partido junto a colaboracionistas, neonazis —como Pierre Bousquet, exmiembro de las SS alemanas— y antiguos terroristas de la OAS, la organización contraria a la salida francesa de Argelia que intentó asesinar al presidente Charles de Gaulle (aunque hoy su hija Marine le reivindique repetidamente).

Bardella rechaza formalmente las acusaciones. Según su respuesta, se trata de “falsedades manifiestas” difundidas por una “prensa militante” con el objetivo de desestabilizar la campaña presidencial y dañar su honor. Además, afirma que ha encargado a su abogado emprender acciones legales contra Mediapart. La publicación, que todavía no ha mostrado ningún documento, se reafirma “al 100%” en la “veracidad y precisión” de la información, obtenida de decenas de archivos entre los que habría correos electrónicos con varias personas en copia y mensajes privados. “No los hemos publicado para proteger a nuestras fuentes”, señalaron el miércoles por la noche ante el nerviosismo generalizado.

La comunidad política y la judía, sin embargo, lo dan por bueno. “Se trata de una contundente refutación de la estrategia de desdiabolización de RN”, lamentó el lunes Yonathan Arfi, presidente del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF), en sintonía con casi toda la clase política. También reaccionó este miércoles por primera vez el presidente de la República, Emmanuel Macron, otorgando veracidad a la información. “No aceptaremos jamás declaraciones antisemitas. “Jamás. Las declaraciones que se han dado a conocer son, evidentemente, de extrema gravedad e inaceptables. Merecen la condena más contundente. Eso no es la República. Exigen que los responsables den explicaciones y aclaren su posición”, declaró el presidente, plenamente consciente de la gravedad del problema en el que se adentra el RN.

Bardella arremetió también contra el jefe del Estado en la red social X: “Después del 7 de octubre de 2023, caminé por las calles de París y viajé a Israel. Él no”. El presidente del RN hacía referencia a una marcha contra el antisemitismo que tuvo lugar el 12 de noviembre de 2023 en las calles de París, convocada por los presidentes del Senado, Gérard Larcher, y de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet. El jefe del Estado no participó en ella.

En todo caso, de nuevo, la respuesta de Bardella echó balones fuera. También la de algunos miembros de su formación. Por eso, la idea del fuego amigo en torno al origen de esta investigación se ha instalado en el debate público francés. Es decir, que la filtración de la información podría proceder de alguien del partido. O que, en todo caso, a muchos no les parece mal.

La mitad de la formación, la vieja guardia, no comulga con los métodos del joven político. Le ven arrogante, sin linaje e inclinado a frecuentar a una cierta élite social poco del gusto del votante del viejo FN. Bardella ha dejado en la cuneta a íntimos colaboradores de Le Pen, como el alcalde de Perpignan, Louis Aliot, o el de Hénin-Beaumont, Steve Briois.

La relación entre Le Pen y su delfín, además, se vio gravemente deteriorada en julio pasado, cuando ella decidió ser candidata a las elecciones ignorando la posibilidad de ser finalmente condenada por un delito de malversación de fondos cuando se falle el recurso en el Supremo que ha interpuesto. Bardella tuvo un momento de dudas y, según varias fuentes, su principal asesor, François Durvye, le aconsejó que se anticipara y dijese públicamente que sería él el candidato. Cuando Le Pen lo descubrió montó en cólera y despidió al consejero.

Lo sorprendnente esta vez, además, es que tras conocer que el medio iba a publicar la información y rechazar reunirse con los periodistas —que, según ellos, le ofrecieron ver las pruebas que tenían la tarde anterior— no informó a Le Pen. La líder del RN se enteró por la prensa y delante de las cámaras al día siguiente mientras participaba en un acto público. Su reacción fue exagerada, pero mostraba también un cierto desconcierto por lo que estaba escuchando. “Es demasiado loco para ser verdad”, dijo. Tan loco que, si los documentos lo prueban, podría impactar de lleno en las posibilidades del RN de llegar al Elíseo la próxima primavera.

domingo, 27 de septiembre de 2026

NOSOTROS, LOS NUEVOS ARIOS


Por qué necesitamos acoger a los emigrantes
La pureza mata; el mestizaje da vida. El sueño de una Europa blanca y cristiana no es un sueño: es una pesadilla.
Javier Cercas, 26.09.2026

Recapitulemos: la crisis de Ceuta no fue de partida una crisis migratoria; fue una crisis geopolítica: Marruecos olfateó la debilidad nacional e internacional del Gobierno español y organizó, alentó o toleró la entrada de casi 80.000 personas en Ceuta para mostrarle al mundo lo que puede hacer con Ceuta. Solo más tarde, cuando la mayoría de los que entraron había salido, la crisis geopolítica se trocó en una crisis migratoria todavía irresuelta, agravada por la torpeza y la gandulería de un Gobierno cuyo presidente siguió de vacaciones durante semanas en vez de hacer lo que debía haber hecho de inmediato: plantarse en Ceuta con su Gobierno en pleno y encerrarse allí a cal y canto hasta haber controlado la situación. Dicho esto, era inevitable que la internacional nacionalpopulista aprovechara la crisis para proseguir su tarea de demonizar la emigración intentando demostrar que constituye la causa de todos nuestros males. Es una mentira flagrante y una perversión sin paliativos. Infinidad de razones justifican este aserto; menciono tres.

La primera y más importante es moral. Todas las civilizaciones conocen el deber de acogida; es un imperativo ético elemental, literalmente sagrado: sin ir más lejos, las Escrituras llaman en numerosas ocasiones a dar de comer al hambriento y de beber al sediento, como predica Jesucristo (Mateo 25:35). Ahora bien, mientras permitamos que miles de personas mueran cada año tratando de llegar a nuestras costas —más de 1.313 desde enero hasta mayo de 2026—, estamos incumpliendo ese mandato. Es una canallada, y cada día que pasa sin que pongamos todos los medios a nuestro alcance para acabar con ella nos convierte en sus cómplices. He ahí la primera razón para acoger a los emigrantes: para no convertirnos en una banda de desalmados. La segunda razón es económica. Como se sabe, la economía española es ahora mismo una de las que más crecen en Europa, aunque los ciudadanos de a pie no se beneficien lo suficiente de ello (cosa que debería abochornar a un gobierno de izquierdas); pues bien, los economistas convienen en que, de los cuatro pilares que sostienen esa bonanza, uno es la emigración (los otros tres son el turismo, los fondos Next Gen y el bajo precio de la energía). Esta es la segunda razón: si echamos a los emigrantes, el país se arruina. Lo anterior no es una hipócrita declaración biempensante que pretenda ocultar la evidencia de que la mayoría de los emigrantes realiza trabajos subalternos; tampoco un rapaz argumento mercantilista. Es un hecho. La tercera razón es político-cultural. Es verdad que, como escribió George Steiner, Europa nace de la conjunción entre Atenas y Jerusalén, entre Sócrates y Jesucristo, entre razón y revelación; pero esa es la verdad parcial con que el nacionalpopulismo construye una gran mentira: la de que, para dar lo mejor de sí misma, Europa debe ser blanca y cristiana. La verdad completa es que Europa siempre ha dado lo mejor de sí misma cuando ha hecho lo contrario; es decir: cuando, partiendo de su base judeocristiana, ha sabido asimilar nuevas culturas, tradiciones, lenguas y visiones del mundo, al modo de una criatura mutante que solo es fiel a ella misma alimentándose de lo ajeno. En realidad, no podía ser de otro modo. La pureza es estéril; el mestizaje, fecundo. La pureza mata; el mestizaje da vida. El sueño de una Europa blanca y cristiana no es un sueño: es una pesadilla. Ese es el tercer motivo por el que debemos acoger la emigración: para ser mejores y más fuertes, para ser otros sin dejar de ser nosotros.

Hablo de una emigración ordenada y racional, claro está, cosa que nada tiene que ver con lo ocurrido en Ceuta: es imposible que una ciudad de 80.000 almas acoja de golpe a más de 70.000, ni siquiera a las 8.000 o 10.000 que, según dicen, quedan allí cuando escribo estas líneas; o al menos es imposible sin un estallido social que ojalá no se produzca. Pero, por urgente que sea resolver la situación de Ceuta, lo esencial persiste. Y lo esencial es que nosotros necesitamos a los emigrantes tanto como los emigrantes nos necesitan a nosotros. O más.


sábado, 19 de septiembre de 2026

SHAKIRA

Sábado, hoy invitados en casa. En pie desde hace un rato, me tomo un café después de estas notas y empiezo a prepararlo todo. Bueno, todo, será algo sencillo y frugal, lo de menos es la comida, lo demás es la compañía, siempre.
Después de dos días fuera, donde he tenido dos de cal y una de arena, cansado, llegué anoche y dormí más o menos, algo desestabilizado. Hoy se prevé un día de catarsis y esto no tiene premio; es de bien nacido ser agradecido y al enemigo ni agua. Parece que el paso siguiente es el olvido, como la distancia.
Leo el periódico antes de hacer otras cosas, sin café, medio despierto, junto a un par de whatsaaps pendientes de anoche. Todo bien, la vida sigue y yo también, a pesar de los pesares y la mala gente, mala de verdad.
Sé que hoy todo es marketing, que compramos lo que nos dicen, lo que ellos quieren, aunque uno intente resistirse. Lo sé. Pero si he logrado no sucumbir al absoluto embrujo de Rosalía tampoco lo hago con Shakira y todo lo que rodea a sus conciertos en España. La verdad es que no me interesan nada, menos que nada. Leo el fervor, las noticias en las primeras páginas de la prensa, esta gira suya, y me siento cual Boyero ente una peli mediocre (mira que yo creo disfrutar más de todo que él), apático, aburrido. Me ocurrió con Bad Bunny, aunque aquél se movía con aires políticos y el morbo pudo más, con esta señora no se mueve nada alrededor, al menos es lo que yo percibo.
La gira de Shakira no me toca dentro ni fuera, los avances de T que han acabado con "asumir el control permanente" de la seguridad de Groenlandia sí. ¡Quién sabe lo que esto significa y qué va a ser lo siguiente! 
Ay si la pobre Doris Day levantara la cabeza, ni ella sabría qué cantar...

Doris Day, *Qué será, será.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

HA QUEDADO UN DECORADO BELLÍSIMO


Arturo Pérez-Reverte: “Me quedan 5 o 6 años de vida, pero tengo el privilegio de estar asistiendo al final de un mundo, el final de occidente, de Europa”
Pérez-Reverte sostiene que Europa ha dejado de ser el referente que fue y cree que el continente atraviesa una transformación histórica difícil de frenar.
Silvia López. 08.09.2026

Arturo Pérez-Reverte nunca ha escondido que mira la vida con cierta distancia y que el paso del tiempo no le asusta especialmente. A sus 74 años, el escritor habla incluso de la muerte con una naturalidad poco habitual. “No sé qué me queda de vida, cinco o seis años, tres, como mucho. Tampoco quiero ir más allá”, confesó durante una entrevista con 'La Nación'. Pero lo que más le interesa de ese tiempo que cree tener por delante no es tanto cuánto durará, sino lo que está viendo ocurrir a su alrededor. Pérez-Reverte considera que está asistiendo a un cambio histórico profundo.

“Tengo el privilegio de estar asistiendo al final de un mundo, el final de Occidente, de Europa”, aseguró. Para él, observar cómo se transforma aquello que durante siglos pareció inmutable resulta, además de inquietante, profundamente interesante.

El escritor fue especialmente crítico al hablar del presente del continente europeo. Según su visión, Europa fue durante siglos una referencia cultural, política y moral para buena parte del mundo. “Europa hubo un tiempo, y duró mil o dos mil años, en que fue una luz. Europa fue el referente moral, todo el mundo quería imitar Europa”, afirmó. Sin embargo, considera que esa etapa ha terminado.

“Europa ha perdido su influencia moral en el mundo, porque no la merece. Por culpa de ella, de Europa misma”, señaló. Para Pérez-Reverte, el problema no es que Europa haya perdido únicamente peso político, sino también la autoridad cultural y moral que durante mucho tiempo creyó tener.

Su diagnóstico es duro. El académico sostiene que Europa conserva una historia cultural extraordinaria, pero que buena parte de ese legado se ha convertido en algo más cercano al decorado que a una fuerza real. “Ha quedado un decorado bellísimo, una historia cultural rica”, explicó.

Incluso llegó a definir Europa como “un parque temático para turistas”. Pérez-Reverte pone ejemplos muy gráficos, como los turistas que se fotografían frente al acueducto de Segovia o el Vaticano. Para él, esas imágenes representan una Europa que conserva sus monumentos, pero ha perdido parte de aquello que la convirtió en referente.

El escritor interpreta este momento desde una mirada muy ligada a la historia. Ha leído durante toda su vida sobre imperios que parecían eternos y que acabaron desapareciendo. Roma, el Imperio español y otras grandes civilizaciones forman parte de ese bagaje con el que intenta leer lo que ocurre ahora.

“Cuando uno lee la historia de Roma o la historia del Imperio español, te das cuenta de que se van cumpliendo los mismos parámetros, los mismos pasos”, explicó. Desde esa perspectiva, figuras como Donald Trump o Vladímir Putin no serían para él el origen de todo, sino síntomas de un proceso más amplio. “Trump es un síntoma, como lo es Putin. Todo es un síntoma”, aseguró.

En su paso por Buenos Aires, Pérez-Reverte volvió sobre esta misma idea durante un encuentro con lectores. “Tengo la fortuna intelectual de ver cómo se acaba un mundo”, dijo.

No habla solo desde el pesimismo. También existe en él una curiosidad casi histórica por observar desde dentro lo que considera un cambio de civilización. “Ver cómo se va desmoronando todo lo que parecía inmutable desde hace veinte siglos es un espectáculo interesantísimo”, afirmó.

Pérez-Reverte también reconoció sentirse cada vez más distante de la sociedad actual. “Estoy cansado, es difícil de explicar porque no es pedantería ni estar por encima, sino que te sientes cada vez más fuera”, admitió. El escritor explicó que su formación está anclada en una tradición cultural muy concreta.

“Yo vengo del siglo XIX y vengo de una biblioteca que tiene que ver con los griegos, los latinos, los romanos, Dante, Cervantes, Montesquieu, Galdós, Dostoievski, Borges”, enumeró. Ese bagaje, según él, influye profundamente en su manera de mirar el presente y también explica por qué le cuesta sentirse identificado con algunos cambios culturales.

Su pasado como reportero de guerra también aparece en su manera de entender la vida. Pérez-Reverte ha explicado que aquellas experiencias le dejaron una especie de “estoicismo frente a la adversidad”. Haber visto situaciones límite le permitió asumir que la estabilidad nunca es definitiva y que la historia puede cambiar de manera brusca.

“La historia no cambia, la historia hace crac y pita una historia nueva”, resumió. Para él, el problema está en que muchas sociedades occidentales han perdido parte de las herramientas culturales que ayudaban a comprender esos procesos. Su propia muerte no parece preocuparle tanto como una mala agonía.

lunes, 3 de agosto de 2026

LA TIBIA VON DER LEYER Y LA VERGÜENZA QUE DA EL PP


Von der Leyen felicita a España y Marruecos por la gestión de la crisis, pero pide reforzar las fronteras
Albares carga contra la “internacional reaccionaria” y considera la desinformación el elemento clave de la crisis en Ceuta | El PP carga contra Sánchez por “ir por libre con la regularización de inmigrantes”.
EL PAÍS, 03.08.2026

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha felicitado a los Gobiernos de España y de Marruecos por haber gestionado de forma “eficiente y efectiva” la crisis y ha pedido que se refuercen las fronteras. “Tras este incidente, está claro que tenemos que reforzar más las fronteras en los puntos críticos”, ha respondido Von der Leyen. Por el contrario, el PP ha cargado duramente contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que ha acusado de “irresponsable”, y no cree posible que el Gobierno no supiese por los servicios de inteligencia de la “marea humana” que iba a entrar en Ceuta. Afirma, además, que esa marea se debió a la reciente regularización de inmigrantes, por lo que ha acusado a Sánchez de “ir por libre” frente al resto de países de Europa. Por su parte, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, considera que la desinformación ha sido el “elemento clave” que desencadenó la entrada masiva de migrantes a Ceuta. “Hubo una sincronización de la internacional reaccionaria que con mucha rapidez salió a amplificar lo que estaba ocurriendo y también a difundir mentiras y falsas noticias sobre el espacio Schengen”, ha denunciado en TVE. El ministro de Exteriores ha asegurado que España “exigirá” a los socios europeos este martes “solidaridad” en la reunión de los 27 titulares de Interior de la UE y la Comisión Europea.

lunes, 20 de julio de 2026

¿EL PRINCIPIO DEL CAMBIO?


Burnham se convierte en primer ministro del Reino Unido y comienza a nombrar a su nuevo gabinete
Para sorpresa de todos, Andy Burnham nombró a John Healey, un veterano político, como nuevo ministro de Hacienda. Anteriormente, Burnham había prometido impulsar un cambio radical en el gobierno.
The New York Times, Michael D. Shear, 20.07.2026
https://www.nytimes.com/live/2026/07/20/world/uk-prime-minister-burnham-starmer?campaign_id=60&emc=edit_na_20260720&instance_id=179032&nl=breaking-news&regi_id=313998447&segment_id=223393&user_id=eaf9c35f2ae355f948e1489a372473d7

Andy Burnham se convirtió el lunes en líder de Gran Bretaña, culminando una extraordinaria demostración de poder político en la que ganó fácilmente un escaño en el Parlamento y orquestó rápidamente la dimisión del primer ministro en funciones.

En sus primeras declaraciones en Downing Street, el Sr. Burnham se comprometió a "poner el bienestar de las personas en el centro de todo lo que haga" y dijo que su llegada al cargo más importante de Gran Bretaña será un "momento decisivo" para cambiar el rumbo que el gobierno ha tomado en las últimas cuatro décadas.

«Sé que la gente en casa está harta de la política», les dijo a sus seguidores. «Los entiendo y quiero ser honesto con ustedes. No hemos estado a la altura y necesitamos mejorar. Lo haremos».

El señor Burnham es el séptimo primer ministro británico en una década, lo que refleja un período de agitación que comenzó con el referéndum del Brexit en 2016, cuando los votantes rompieron los lazos con Europa. El lunes por la mañana, el señor Burnham viajó al Palacio de Buckingham, donde el rey Carlos III le pidió formalmente que formara gobierno.

El lunes por la tarde, el Sr. Burnham comenzó a conformar su nuevo gabinete. David Lammy, quien fuera viceprimer ministro durante el mandato de su predecesor, Keir Starmer, anunció su salida del gobierno. Rachel Reeves también confirmó su renuncia como ministra de Hacienda, cargo que supervisaba las finanzas nacionales.

En su discurso, el Sr. Burnham anunció una nueva política: erradicar la indigencia. Sin embargo, recientemente se han dado indicios de que modificará algunos aspectos del programa del Sr. Starmer.


La Casa Blanca confirmó que el presidente Trump habló con el Sr. Burnham después de asumir el cargo de primer ministro. Según un comunicado de Downing Street sobre la llamada , ambos conversaron sobre Oriente Medio y el Sr. Burnham invitó al Sr. Trump a visitar Manchester.

Lucy Powell, vicepresidenta del Partido Laborista y estrecha aliada del Sr. Burnham, declaró el domingo que él adoptaría un enfoque más pragmático respecto al gas y el petróleo del Mar del Norte que el Sr. Starmer, pero añadió: "No creo que sea un cambio de política, sino más bien un cambio de enfoque".

En una publicación en Truth Social el domingo, el Sr. Trump pareció dar la bienvenida —y posiblemente exagerar— al cambio esperado, diciendo que la gente en la ciudad portuaria escocesa de Aberdeen "está bailando en las calles porque el nuevo Primer Ministro, Andy Burnham, ha declarado que abrirá, por completo, el invaluable petróleo del Mar del Norte".

jueves, 16 de julio de 2026

R_C_NC_L__C__N (FUGA DE VOCALES)


Hoy me dilataron la pupila en el oftalmólogo y, mientras esperaba la acción de las gotas cual vampiro con gafas oscuras, gorra y ojos cerrados, me vinieron a la cabeza las noticias del Tribunal de Justicia de la UE respecto a la dichosa amnistía a los del procés. Nadie diría que esta gente tan vetusta es procatalana y quiero pensar en su ecuanimidad, de manera que el fallo respaldando la amnistía es una buena noticia porque nos lleva al camino de la reconciliación, ¿y qué mejor que eso?


Raudo el PP, como no cabía esperar otra reacción, se ha apresurado a asegurar que acata la sentencia (como si no hubiera otra opción; bueno, sí despotricar contra los jueces europeos, pero de eso ya se encargará Ayuso, su mentor MAR, Aznar y si me apuras hasta Felipe; Rajoy no está ni se le espera, envuelto él en otros lares más afrancesados), pero después erre que erre contra Pedro Sánchez, el diablo con cuernos y rabo. Respeta el fallo pero carga contra Sánchez, reza el titular. Un respeto envenenado, claramente; Aznar lo denomina agresión sediciosa que no debe quedar impune, a pesar de lo que ha dictaminado el Tribunal europeo. ¿Dónde está el respeto pues? 

Veamos, ¿cómo está Cataluña ahora? ¿No está tranquila, con un presidente no independentista precisamente, integrada en el país como una autonomía más? La amnistía, y por supuesto Illa, han traído la paz, se mire como se mire. Lo peor de esto, sin duda, es tener que aguantar otra vez al majadero traidor Puigdemont alegando sin parar.



El asunto de Begoña Gómez lo dejamos para otro día, no tengo fuerzas hoy.

miércoles, 15 de julio de 2026

UN NUEVO HITO

El PP no dirá nada y, si lo hace, habrá encontrado algo para echar mierda sobre Pedro Sánchez, Albares, el Gobierno y cualquiera que se haya cruzado por delante o tenga que ver con Gibraltar, los británicos y, si me apuras, con el accidente de Lady Di. Pero todos tenemos que felicitarnos porque ésta es una magnífica noticia, se impone el sentido común y se da un pasito más, aunque pueda parecer invisible, para la integración del Peñón en España, como debe ser.
¿No se ha dicho siempre ¡Gibraltar español! Pues eso. 
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La frontera de Gibraltar hace historia a medianoche: “Hemos esquivado el Brexit”
El paso fronterizo inaugura el paso libre en un momento marcado por la alegría de miles de personas: “La cosa pintaba mala, pero esto es histórico”.
Jesús A. Cañas, 15.07.2026
https://elpais.com/espana/2026-07-14/la-frontera-de-gibraltar-hace-historia-a-medianoche-hemos-esquivado-el-brexit.html

El taxista Tyrone Smith espera paciente a lomos de su moto en la frontera entre Gibraltar y La Línea, acompañado de su amigo con el que comparte nombre de pila y profesión. Espera paciente a que el reloj marque la medianoche. Los nervios están a flor de piel. Viene de tomar algo con su amigo en un bar de La Línea, se les hizo tarde y ahora están ahí apostados justo en las puertas históricas de la Verja. Miles de personas esperan en el lado español, embriagadas por la victoria de España en el mundial. El reloj avanza, el martes se convierte en un histórico miércoles 15 de julio. Los vítores y gritos se vuelven ensordecedores. “La cosa pintaba mala, pero esto es histórico. Estoy muy feliz”, acierta a valorar Smith arranca la moto y avanza. Paradojas de la vida, un gibraltareño acaba de convertirse en el primer ciudadano en cruzar desde el lado español hasta el británico.

Un 17 de febrero de 1909, el Gobierno inglés comenzó a construir la Verja de Gibraltar y justo en la madrugada de este 15 de julio ese paso se ha vuelto a convertir en la línea fronteriza prácticamente libre que era 117 años atrás. En ese lapso de tiempo da tiempo para demasiadas historias, máxime en un territorio envuelto en un constante conflicto de soberanía —con un cierre total de 13 años, incluido, impuesto por el régimen franquista— sobre el que han cabalgado como han podido generaciones y generaciones de linenses y gibraltareños. Las palabras “felicidad”, “ilusión” y “alegría” se han repetido de forma constante entre los miles de ciudadanos de un lado y de otro de la frontera que se han lanzado a cruzar por primera vez en un paso ya sin controles policiales. Esa emoción se contagiaba hasta en agentes fronterizos como el gibraltareño Dwayne Ignacio, último turno de control fronterizo en el lado llanito: “Esto no se me olvidará nunca. Me ha hecho mucha ilusión que me tocase estar aquí”.

El ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, aún guarda en su despacho, en una urna triangular, la bandera de la Unión Europea que arrió la medianoche del 1 de febrero de 2020, cuando se materializó oficialmente la salida. Aquella fue una noche aciaga para él, marcada por la incertidumbre. Lo de esta madrugada ha estado justo en el otro espectro de los sentimientos. Oficialmente han sido él y el alcalde de La Línea, Juan Franco, los primeros en pasar, en un sencillo acto ceremonioso que ha incluido el derribo simbólico de un tramo del que se denominaba el último muro en pie en territorio europeo. “Estamos mucho mejor que antes, cuando estábamos en la Unión Europea. El Brexit era un gran reto, pero usamos la política para resolver problemas. Ya podemos decir que hemos esquivado al Brexit”, ha explicado Picardo.


“En una noche como esta me acuerdo de mi abuela, Rosario Bautista, costurera, a la que el gobierno de Franco le retiró el pasaporte en 1966 para poder ir a Gibraltar a trabajar”, ha explicado Franco. El alcalde asegura que el acto vivido en la medianoche de este miércoles “era un homenaje a las personas que se comían estas colas”. Además ha manifestado al Gobierno español su “total y absoluto agradecimiento”. “Con otra formación política esto no se habría dado”, ha añadido. Pero también ha puesto tarea al Ejecutivo para resolver toda la tarea pendiente, como la situación de los pensionistas, de los pescadores o incluso qué será de los terrenos libres que quedarán ahora en la frontera.

Era siquiera difícil de imaginar que esa decisión del Reino Unido que desaprobó masivamente el 95,9% de los vecinos de Gibraltar (40.000 habitantes) hace una década fuese a terminar con una mayor apertura del territorio británico hacia la Unión Europea. El tratado de más de 1.000 páginas que se firmó formalmente este martes en Bruselas y que contempla una amalgama de aspectos —desde la fiscalidad al medioambiente— tiene quizás su cara más visible en esa frontera entre Gibraltar y La Línea que cruzan cada día 15.622 trabajadores transfronterizos, 10.915 españoles, según cálculos del gobierno gibraltareño. Desde esta medianoche, ya no necesitarán DNI o pasaportes para pasar. Esos controles se trasladarán al aeropuerto, donde ya esta noche se podían apreciar los módulos provisiones construidos en el lado español para albergar a la policía.

Justo en esa zona, las máquinas llevan semanas trabajando a destajo en uno y otro lado para desmantelar garitas, marquesinas y edificios acumulados de una forma un tanto caótica en estas últimas décadas. Justo ahí el Gobierno de Gibraltar ha querido celebrar justo pasada la medianoche un acto de “hermanamiento” entre ambos lados. Y también ahí —pero ya en el lado español— se espera la visita del presidente español, Pedro Sánchez, al mediodía de este miércoles. En el programa, está previsto que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se reúna con los alcaldes del Campo de Gibraltar. Además, el presidente del Gobierno visitará la zona fronteriza, aún con obras a medio ejecutar.


Recuerdos lejanos

La gibraltareña Louise tiene 50 años, así que tiene recuerdos infantiles lejanos de echar mucho tiempo libre en la Roca o del largo viaje que había que hacer —barco a Tánger y otro barco a Algeciras— para visitar La Línea. También tiene recuerdos más frescos de una década de “inestabilidad” tras el Brexit. Por eso, la noche de este martes, solo podía expresar “alegría”. Acompañada de una amiga del Peñón, cruzó a cenar a La Línea “por aquello de pasar el pasaporte por última vez y ya luego volver sin nada”. “Es algo bonito para todas las partes. Soy profundamente optimista, tenía claro que iba a haber acuerdo. Ahora vamos a estar hasta mejor que antes de que se produjese el Brexit”, acertaba a valorar la gibraltareña, antes de cruzar hacia La Línea.

Después de idas y venidas del tratado, de décadas de tensiones en la frontera y de ese cierre franquista de 13 años, eliminar ese “síndrome de jaula”, como lo define un mando policial español, no será fácil. De facto, el paso libre recuperado no es el mismo que existía en enero de 1909, cuando la frontera funcionaba prácticamente como un paso franco. El Gobierno de Gibraltar tuvo que salir a aclararlo a principios de julio, después de palpar la “inquietud” de sus vecinos al ver cómo los obreros demolían esa valla metálica coronada de espinos y pilares de viejo hormigón. De los 1,2 kilómetros de frontera que discurren de mar a mar por el istmo que conecta al Peñón con el resto de la península, solo quedarán sin valla alguna unos 150 metros.

Ese espacio coincide justo con la parte de la frontera en la que antes estaban ubicadas las marquesinas y garitas y que atraviesan diariamente miles de personas. Desde esta medianoche, esa abertura no tendrá controles de pasaportes, DNI o vehículos, pero no estará desatendida. Como ya explicó el gobierno llanito, el lugar contará con constante vigilancia policial y cámaras de seguridad. El resto del perímetro verá sustituida una Verja por otra más moderna, a apenas unos metros de distancia. En el lado oriental —donde ya asoma los arcos de luces para la próxima feria de La Línea— será así para proteger la pista del aeropuerto, el túnel de paso de vehiculos, los depósitos de combustible y las instalaciones aduaneras. En el lado occidental será igual, en ese caso por la presencia de instalaciones militares británicas.

Todo el espacio fronterizo entre España y Gibraltar está, además, en plena transitoriedad. Después de despejar la zona del paso de marquesinas, garitas y vallas, esa apariencia expedita del presente mutará en un tiempo no determinado. El gobierno del Peñón ya ha adelantado que construirá zonas ajardinadas, una rotonda, un espacio para las fuerzas de seguridad, nuevas oficinas de turismo y una marquesina que sirva de intercambiador de taxis y autobuses, ya que los transportes colectivos de uno y otro lado no cruzarán. Pero aún queda por concretar entre ambas partes cómo será la distribución definitiva de carriles para el paso de vehículos. Lo que sí ha dejado claro Gibraltar es que en el resultado final estará bien plagado de banderas y elementos para que el recién llegado tenga claro que está entrando en el territorio británico. Más allá de esos nacionalismos que ya vendrán, la gibraltareña Tere Cacela, daba, a pocos minutos de entrar, lo que para ella era un titular periodístico de la noche: “Un Franco la cerró y otro Franco la abrió”.

miércoles, 8 de julio de 2026

"ESTUPENDA LA EDUCACIÓN EN FINLANDIA, ¿Y EL FRÍO, LOS SUICIDIOS Y NO PODER SENTARTE EN UNA TERRAZA A TOMAR UNAS CAÑAS Y UNAS TAPAS?" AR


The New York Times, Nicholas Kristof & Marthe Thu, 08.07.2026

¿Sabes cómo conseguir que una empresa estadounidense te ofrezca un sueldo excelente y prestaciones increíbles, incluso para un puesto de nivel principiante?

Múdate a Noruega y acepta el trabajo allí.

Los obreros de la construcción, las camareras de hotel, los empleados de gasolineras y los cajeros de tiendas suelen ganar más de 20 dólares la hora, además de bonificaciones por trabajar por la noche o los fines de semana, unas cinco semanas de vacaciones pagadas al año, una pensión, licencias de maternidad y paternidad que suman un año en total y días libres remunerados cuando un hijo está enfermo. Incluso puedes recibir días libres pagados si te mudas a una nueva vivienda.

Esas son, en términos generales, las condiciones que ofrecen tanto las empresas noruegas como las extranjeras, incluidas tiendas como 7-Eleven, los restaurantes Burger King y gasolineras afiliadas a ExxonMobil. Lo que nos lleva a preguntarnos: si las empresas estadounidenses y otras multinacionales pueden ofrecer condiciones tan generosas para trabajos en el sector minorista en Noruega, ¿podrían hacerlo también en nuestro país?

Ya llegaremos a eso, pero lo que vemos aquí es el resultado del modelo social y económico nórdico, que busca reducir la desigualdad, potenciar las oportunidades y optimizar la calidad de vida, con especial énfasis en quienes se encuentran en los escalones más bajos de la escala de ingresos. Lo que solemos considerar empleos de “bajos salarios” no son realmente mal remunerados en Noruega, y además incluyen atención médica y guarderías subvencionadas por el Estado, además de sindicatos fuertes que garantizan que los despidos sean poco frecuentes.

¿Quieres seguridad, atención médica y el sueño americano? Fíjate en Escandinavia.

“Nosotros vivimos de verdad el sueño americano”, me dijo Jens Stoltenberg, ex primer ministro de Noruega y actual ministro de Finanzas. “El sueño americano es más una realidad en los países nórdicos que en Estados Unidos”.



Los escépticos han argumentado que las generosas prestaciones sociales y los elevados impuestos resultantes han frenado las economías nórdicas. Quizá un poco. “Adiós, modelo nórdico”, escribía The Economist en 2006. Pero Noruega es ahora más rica que Estados Unidos en términos de renta per cápita, y los trabajadores noruegos son más productivos que los estadounidenses, con una mayor producción por hora. Los escandinavos viven más que los estadounidenses, y la gente es más feliz. Los cinco países nórdicos —Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia— figuran todos entre los seis países más felices del mundo según el Informe Mundial sobre la Felicidad, basado en encuestas de Gallup.

Sin embargo, los propios países nórdicos se enfrentan a retos importantes, como las presiones fiscales, la inmigración, una desigualdad creciente y, tal vez, cierto deterioro del consenso social. Algunos dudan de que el modelo pueda sobrevivir aquí, y mucho menos exportarse a países más grandes, menos homogéneos y más recelosos de los impuestos.

Por otro lado, no se trata de un modelo ajeno sino, para los estadounidenses, de un camino que alguna vez nosotros mismos abrimos. Lawrence Katz, un economista de Harvard, me contó que Estados Unidos y los países escandinavos aplicaron políticas similares desde la década de 1940 hasta la de 1960. Ese fue el periodo en el que Estados Unidos amplió rápidamente las oportunidades educativas, contaba con sindicatos fuertes y, en la década de 1940, experimentó con el cuidado infantil universal. A veces se considera que el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial fue una época dorada, ya que el pastel económico no solo creció, sino que también se repartió de forma más equitativa.

“Estados Unidos a mediados del siglo XX se parecía un poco a la Escandinavia de hoy”, dijo Katz. Pero Estados Unidos cambió de rumbo en la década de 1970 y acabó adoptando la revolución de Reagan.

Una de las razones de ese retroceso, según he argumentado, fue la retórica política racializada que tildaba algunos programas de protección social e inversiones en igualdad de oportunidades —utilizados por estadounidenses de todos los ámbitos sociales— de “limosnas” que beneficiaban principalmente a la población negra, haciendo especial hincapié en la caricatura de la “reina de la asistencia social”.

También es cierto que la economía estadounidense de la década de 1970 no rendía lo suficiente y que los mercados necesitaban un empujón en forma de desregulación. Mientras tanto, los países nórdicos siguieron, en gran medida, invirtiendo en capital humano y reduciendo la desigualdad.

Aunque llevo décadas visitando los países nórdicos, mi interés por su modelo creció en los últimos 15 años debido a las dificultades que atraviesa mi ciudad natal, en la zona rural de Oregón. Cerraron fábricas y plantas industriales, apareció la metanfetamina y tres amigos del colegio murieron en situación de calle.

No puedo evitar pensar que quizá hoy seguirían vivos si hubieran nacido en Escandinavia, con su sólida red de protección social.

¿Cómo funciona este sistema en la práctica?


Piensa en Hauk Kjaeran, de 24 años, mesero en el restaurante Nektar de Oslo. Lleva solo unos meses en el trabajo, pero gana más de 25 dólares la hora, sin contar las propinas.

Además, tiene cinco semanas de vacaciones, acumula una pensión, tiene derecho a amplias bajas por paternidad y por enfermedad, y está estudiando para ser sumiller, todo ello financiado.

Una semana laboral completa en Noruega es de 37,5 horas, pero Kjaeran pidió un contrato al 60 por ciento. “Tengo otras cosas que hacer y también me gusta mi libertad”, explicó.

Una mesera del restaurante está de licencia, dando la vuelta al mundo en barco con unos amigos. Le pregunté a la dueña del restaurante, Veslemoey Hvidsten, qué pensaba de su empleada ausente.

“Ella quería hacer esto”, dijo Hvidsten. “Así que le dijimos: ‘Sí, ¿por qué no?’”.

Hvidsten subrayó que su objetivo no es exprimir hasta el último centavo de su restaurante y que los empleados felices benefician tanto a los clientes como a su negocio.

“Así es como construimos todo el país”, añadió. “Cuidándonos unos de otros”.

Cuando los estadounidenses hablan del sistema nórdico, suelen incurrir en tres malentendidos.

El primero es creer que son países socialistas. Aunque con frecuencia son gobernados por socialdemócratas, tienen economías de mercado. Suecia sí que experimentó en las décadas de 1970 y 1980 con políticas cuasi-socialistas, pero el resultado fue una crisis económica. Como dijo Johan Norberg, un escritor sueco: “Hemos sido socialistas y hemos tenido éxito, pero nunca las dos cosas a la vez”.

El segundo malentendido es creer que, gracias a sus sólidos sistemas de bienestar, los ciudadanos de los países nórdicos se quedan de brazos cruzados cobrando prestaciones. Claro, hay quien se aprovecha del sistema, pero la tasa de actividad es más alta en los países nórdicos que en Estados Unidos.

El tercero es creer que, en el caso de Noruega, su éxito es principalmente un reflejo de su riqueza petrolera. El petróleo le ha dado a Noruega un buen colchón, pero el país también lo ha gestionado excepcionalmente bien, invirtiéndolo en uno de los fondos soberanos más grandes del mundo. Además, según Geir Axelsen, director general de la Oficina de Estadística de Noruega, el aumento de la participación femenina en el mercado laboral noruego desde principios de la década de 1970 parece haber aportado al producto interno bruto del país más o menos lo mismo que el petróleo.



De hecho, las mujeres son un componente subestimado del motor económico nórdico. Históricamente, las mujeres estadounidenses tenían tasas de participación en el mercado laboral más altas que las de la mayoría de los demás países, pero ahora Escandinavia supera con creces a Estados Unidos en este indicador. En 2025, alrededor del 56 por ciento de las mujeres estadounidenses en edad de trabajar formaban parte de la fuerza laboral; en Suecia y Noruega, la cifra rondaba el 62 por ciento; en Islandia, el 70 por ciento. Tener la flexibilidad de trabajar a tiempo parcial o ajustar el horario es un factor que, sin duda, aumenta la proporción de mujeres en la población activa de los países nórdicos. Otro factor es la disponibilidad de guarderías de alta calidad. El sistema noruego, representativo de la región, acepta a niños a partir de 1 año y el costo ronda los 120 dólares al mes. Para las familias de bajos ingresos, es prácticamente gratuito.

“Si no fuera por esta guardería, no tendríamos tres hijos”, me dijo Mats Brekke, ingeniero solar, mientras pasaba por la guardería de Oslo donde su hijo del medio pasa el día. Llevaba en brazos a su hija de 10 meses; ella empezará en agosto.

La guardería donde conocí a Brekke estaba en un barrio obrero de Oslo, con salas luminosas y un grupo diverso de niños jugando juntos, todos parloteando en noruego. Ese es uno de los objetivos del sistema: animar a los niños de las comunidades de inmigrantes a sentirse noruegos desde pequeños.


“Especialmente para los niños que vienen de otros países, como los inmigrantes o los refugiados, esto les ayudará a integrarse”, dijo la maestra Worod Alkazemi, ella misma noruega de origen iraquí que cuenta que fue “moldeada” como noruega hace una generación, cuando era una niña pequeña en la guardería.

Una quinta parte de los noruegos son inmigrantes o hijos de inmigrantes, a menudo procedentes de países como Siria o Somalia, con culturas sociales conservadoras. Las guarderías intentan fomentar las actitudes sociales nórdicas, que suelen ser más liberales.

“Estamos en junio y hablamos del Mes del Orgullo”, dijo Cathrine Pedersen, la directora de la guardería, en cuya fachada ondeaba una bandera arcoíris. “Para tener un símbolo de diversidad. Para mostrar que hay diferentes formas de vivir la vida”.


Para entender cómo evolucionó el sistema socioeconómico nórdico, me pasé por la oficina de Kalle Moene, economista de la Universidad de Oslo. El sistema se remonta a la década de 1930, dijo, cuando los trabajadores de los sectores prósperos de la economía acordaron moderar sus exigencias salariales para apoyar a los sectores que atravesaban dificultades.

Ese principio —sacrificarse para ayudar a quienes no están tan bien— sigue siendo la base del modelo empresarial de la región. Los noruegos con mayor poder adquisitivo están dispuestos a ceder parte de sus ingresos para garantizar que los trabajadores de cuello azul puedan salir adelante.

Moene sostiene que esta compresión salarial fomenta la innovación y el dinamismo al aumentar la rentabilidad de las industrias en crecimiento y reducir las ganancias de las industrias rezagadas.

“Los salarios más bajos suben, eliminando los malos empleos”, dijo Moene. “Los salarios más altos bajan, lo que crea más empleos de calidad”.

Además, la red de seguridad social de los países nórdicos hace que los trabajadores tengan menos miedo a que el comercio y la tecnología les quiten el trabajo. Esto facilita la adopción de políticas que impulsan el crecimiento en general, pero que amenazan algunos puestos de trabajo, dijo Stoltenberg.

Me pregunto si la compresión salarial también habrá dado lugar a una compresión política. Parece haber menos toxicidad política en los países nórdicos que en Estados Unidos y en muchos otros países. Según los estándares internacionales, reina la civilidad. Aquí hay nacionalistas de derecha, pero no han ganado tanto terreno como en Alemania, Francia o Gran Bretaña.

Eirik Lae Solberg, el alcalde de Oslo, es una figura destacada del partido conservador del país. Se opone al impuesto sobre el patrimonio y, en general, considera que los impuestos noruegos son demasiado altos. Pero según los estándares estadounidenses, se le consideraría liberal.

“Creo firmemente que lo que hacemos en los países nórdicos para ofrecer oportunidades a todos fomenta el crecimiento”, me dijo Solberg. “En Estados Unidos, probablemente estaría en la izquierda”.

A pesar de todo el éxito que ha tenido el modelo nórdico hasta la fecha, está bajo gran presión. Muchas prestaciones sociales son caras, y financiarlas supone un reto cada vez mayor a medida que la población envejece y requiere más cuidados para las personas mayores.


“Todas las instituciones de la sociedad están bajo presión”, dijo Shazia Majid, columnista de VG, un periódico noruego. Señaló que, como hay tantas mujeres trabajando, no pueden cuidar de sus padres mayores —una labor doméstica que recaería más sobre las mujeres que sobre los hombres— y el sistema está en apuros económicos, incluso cuando necesita decenas de miles de trabajadores de salud más.

La inmigración se suma a estos retos, sobre todo en Suecia, donde una cuarta parte de la población está compuesta ahora por inmigrantes o sus hijos. Los delitos violentos, que los comentaristas suelen vincular con la inmigración, son un problema grave en Suecia (aunque el país está lejos de ser la “capital mundial de las violaciones”, como afirman algunos relatos sensacionalistas de la derecha).

Observadores serios, sobre todo Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y exprimer ministro de Italia, sugieren que Europa ha perdido algo de su competitividad, y esa opinión también tiene eco en los países nórdicos. Creo que hay algo de verdad en eso, pero en el caso de los países nórdicos se puede exagerar un poco el alarmismo. Suecia ocupa el segundo puesto en el Índice Global de Innovación, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, por delante de Estados Unidos, que está en tercer lugar. Finlandia y Dinamarca también están entre los 10 primeros.

He estado hablando de las políticas nórdicas, pero ¿y si el principal motor del éxito no fueran tanto las políticas como las normas sociales? Se trata de sociedades tradicionalmente homogéneas que mantienen valores comunitarios de apoyo mutuo. Cuando investigadores “perdieron” billeteras en 40 países de todo el mundo, los dos países con las tasas más altas de devolución de las billeteras (cuando contenían dinero) fueron Dinamarca y Suecia.

Mi impresión es que las normas y las políticas se refuerzan mutuamente. Iyad el-Baghdadi, un destacado palestino en Noruega al que se le concedió el estatuto de refugiado, dijo que los noruegos habían sido extraordinariamente acogedores y amables. Pero no es solo eso, añadió: “Es que así es el sistema”.

Stoltenberg puso un ejemplo de cómo las políticas dan forma a las normas. En la década de 1980, él y otros impulsaron las licencias de paternidad remuneradas, en parte para garantizar que los papás pasaran tiempo con sus hijos recién nacidos. Esta ingeniería social funcionó: los papás ahora participan activamente en el cuidado de los niños, lo que alivia un poco la carga de las mamás. “Esa es quizás una de esas reformas que realmente han cambiado Noruega”, me dijo Stoltenberg.

¿Es replicable el modelo nórdico? ¿Podrían las tiendas de conveniencia y las gasolineras de Estados Unidos pagar a sus cajeros y empleados 20 dólares o más por hora, además de una pensión y cinco semanas de vacaciones?

Un desafío, según me explicaron los economistas, es que, en comparación con muchos trabajadores estadounidenses, los noruegos suelen tener mayores índices de alfabetización, parecen más capaces de pasar una prueba de drogas, manejan mejor la tecnología y se puede confiar en que permanezcan más tiempo en sus empleos, lo que significa que los empleadores se benefician de una mano de obra más experimentada y productiva. En efecto, los empleadores nórdicos pueden pagar más, en parte porque los trabajadores generan más ingresos.

En ese sentido, aprender de los países nórdicos no es tan sencillo como subir el salario mínimo y ver cómo se dispara la felicidad. Más bien, se trata del reto de invertir en capital humano desde la primera infancia hasta la educación universitaria, impulsando sin descanso la ampliación de oportunidades a todos los niveles.

Todo esto supone un aumento de los impuestos. Pero también eleva las habilidades y hace que los trabajadores sean más productivos. Desde lejos, vemos lo mucho que reciben los trabajadores nórdicos; de cerca, también ves lo mucho que aportan.