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sábado, 18 de julio de 2026

TERMINANDO DOS LIBROS


Tengo la intención de acabar de leer dos libros este fin de semana con la vista puesta en quedarme en casa ¡una semana completa sin coger un avión? Una semana para trabajar con calma, acostarme algo más tarde y recuperarme de mis últimos achaques, ahora que parece que mi hemoglobina a llegado a valores normales. Hoy sábado, aire acondicionado encendido porque el reloj-termómetro de mi despacho indicaba hace 2 minutos 27° dentro de casa, casi listo para acercarme al supermercado a comprar papas para guisar (sancochar, Cum Romae fueris, Romano vivito more) para acompañar el atún en adobo que voy a preparar para el almuerzo de hoy.

Comentaba los dos libros a los que me entrego estos días, el famoso "El asesinato de Rogerd Ackroyd", de Agatha Christie, del que dicen que dio un giro para siempre a las novelas de detectives y que introdujo a Poirot en escena (aquí lo llaman, por desconocimiento en el pueblo donde se desarrolla la trama, Porrot), el cual leí hace años y del que poco recuerdo. Esta novela me ha acompañado en mis últimos viajes a Tenerife, ♪ volando voy, volando vengo ♫.
Empecé hace un par de días, haciendo tiempo en casa para salir al aeropuerto ¿o era para ir al gimnasio?, la novela de Calima Sosa Villada "Las Malas", de la que estoy absolutamente enganchada. Escrita con mucho optimismo, a pesar de la crudeza del tema, narra las vicisitudes de un grupo de travestis en una ciudad argentina. Dura pero imprescindible su lectura. Aviso, engancha desde las primeras páginas por su dulzura; ¿es posible esto? Pues parece que sí.

sábado, 11 de julio de 2026

LA RECETA


Sigo en casa, aún sin salir al supermercado. Buscando recetas finalmente me inclino a preparar "Tallarines con ragú de soja texturizada", a ver qué tal.
Si les apetece probar...


1. Pon en remojo la soja texturizada unos 15 minutos.

2. Cuece la pasta siguiendo las instrucciones del paquete. Escúrrela en un colador, corta la cocción con agua fría y resérvala.

3. Mientras tanto, calienta el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Añade la soja y fríela hasta que se dore. Añade el Sazonador Carne y fríe durante 1-2 minutos para que se desarrollen los sabores de las especias.

4. Retira los trozos de soja de la sartén y resérvalos.

5. Limpia y corta los champiñones. Pela y corta en dados finos las cebollas.

6. Si es necesario, añade un poco más de aceite de oliva a la sartén y saltea los champiñones y las cebollas hasta que estén blandos y ligeramente dorados.

7. Añade la crema de soja, el vino blanco y el caldo de verduras a la sartén y remueve bien. A continuación, agrega la hoja de laurel y cuece la mezcla a fuego lento durante unos 10 minutos.

8. En un bol pequeño, disuelve la harina de maíz en un poco de agua fría. Añade poco a poco la mezcla a la sartén, removiendo constantemente para evitar grumos. Cuece la salsa otros 3 minutos hasta que espese.

9. Añade los trozos de soja a la salsa, mezcla bien y salpimienta al gusto. Retira la hoja de laurel.

10. Incorpora los tallarines y mezcla bien para que los sabores se integre. ¡A disfrutar!

martes, 20 de enero de 2026

SÍ SE PUEDE


Alain Passard, el chef con tres estrellas Michelin que renuncia a la carne: “Un animal muerto no es poesía”
El cocinero cumple 40 años al frente del restaurante L’Arpège, en París, adoptando una carta plenamente vegana, lo que ha generado sorpresa y críticas en su país.
Álex Vicente, 20.01.2026

Alain Passard (La Guerche-de-Bretagne, 69 años) lleva décadas instalado en la cima de la cocina francesa. Su restaurante en París, L’Arpège, cumplirá este año su 40º aniversario. El establecimiento, a dos pasos del Museo Rodin, conserva tres estrellas Michelin desde 1996 y fue durante años un templo de la carne, emblema de una idea tradicional del lujo gastronómico en su país. Pero a este chef le gustan los retos. Tras la crisis de las vacas locas, decidió eliminar la ternera de su carta y convirtió los productos del huerto en el centro de su cocina.

El verano pasado dio el paso definitivo: retiró de la carta todos los productos de origen animal, con la única excepción de la miel, y se volcó en una propuesta plenamente vegana. El resultado ha generado tanta sorpresa como críticas. Para algunos ha sido una provocación dictada por una moda pasajera. Él sostiene, mientras prepara el servicio del almuerzo junto a un equipo joven, dinámico y muy internacional, que se trata más bien de un nuevo comienzo.

Pregunta. Al anunciar este giro, ¿no temió que sus clientes le dieran la espalda?
Respuesta. No, porque mi decisión respondía a un largo proceso de reflexión. Creo mucho en esta cocina de la tierra, saludable y artística. Hemos mantenido el volumen de reservas, aunque me parece normal que este cambio sorprenda. Supongo que llama la atención que un chef con tres estrellas Michelin, que contaba con caviar, foie gras, rodaballo o pularda en su menú, se ponga a cocinar lo que cultiva en sus tres huertos.

P. ¿Qué le empujó a dar este paso?
R. Sentí que había llegado al final de mi aprendizaje de la cocina animal. Aún preparaba algo de cordero y alguna ave, pero ya estaba en el último capítulo de ese libro. Quise dejar de lado las cosas fáciles. Con mantequilla, nata, queso y leche, es sencillo que cualquier plato funcione. El reto es conseguir una salsa sabrosa sin productos de origen animal. Si no aprendo, no me interesa trabajar. Y ahora aprendo cada día.

P. No es su primera metamorfosis. L’Arpège nació como un restaurante de piezas asadas, hasta que un día decidió prescindir de la carne roja.
R. Fue después de la crisis de las vacas locas, un episodio muy doloroso para mí. Mi relación con lo animal se deterioró. Hasta entonces, la carne era toda mi vida. De pronto, me sentí incapaz de poner un filete en la cazuela. Me pareció que la carne estaba enferma. Estuve a punto de dejarlo todo.

P. ¿Por qué no lo hizo?
R. Se me apareció una salida. Tuve la idea de recurrir a los colores de las frutas, las hierbas y las flores. Fue como recuperar la fe, aunque también fue un proceso duro. De un día para otro, el restaurante se vació. Los clientes llegaban y, al descubrir que apenas había carne en el menú, daban media vuelta. Perdí a parte del equipo y tuve que empezar de cero. Esta vez no ha sido así. Las cosas van avanzando.

P. ¿Su decisión también responde a la preocupación climática?
R. Por supuesto. Hay que dar la voz de alarma y hacer que el sector sea consciente de la necesidad de un cambio radical al respecto. Y no solo respecto al consumo de carne roja: al eliminar los productos animales, hemos reducido también un 50% de los residuos. Ya no usamos film de plástico, ni productos de aluminio, ni bolsas de plástico.

P. Incorpora prácticas poco habituales en la alta gastronomía, como el compostaje o la elaboración de kombucha casera, asociadas a otro tipo de establecimientos.
R. Sé que hay muchos prejuicios al respecto, pero hay que cambiar ya. Si no, no sé qué planeta les dejaremos a nuestros hijos.

P. Georges Perec escribió un libro sin usar la letra e y los directores del Dogma 95 prohibieron la música en sus películas. En su caso, ¿las restricciones también han estimulado su creatividad?
R. Mucho. Para mí, las prohibiciones son una fuente de felicidad. Te obligan a encontrar recursos: gestos, sabores, cocciones y perfumes nuevos. Y los clientes lo notan: en mi restaurante detecto una nueva emoción. Llevamos solo seis meses. ¿Dónde estaremos dentro de seis años?

P. ¿La cocina francesa sigue siendo demasiado conservadora?
R. Sí, pero no me opongo a ese conservadurismo. Es una base necesaria. Es como en la música: sin aprender solfeo a la manera tradicional no llegas a ser John Coltrane. Hay que saber elaborar una blanquette, un navarin, una salsa bearnesa… Y, a partir de ahí, innovar.

P. Desde que introdujo su nueva carta, ha recibido críticas muy severas.
R. Sí, hemos tenido una en Le Monde y otra en Le Figaro, las dos bastante sangrientas. Puedo entender que un crítico no tenga aprecio por esta cocina. Pero hay maneras de decirlo... Y seamos claros: después de medio siglo en los fogones, creo que sé cocinar un puerro. En cualquier caso, no me duele: las críticas me dan alas.

P. Su menú degustación cuesta 420 euros. ¿No es un precio excesivo?
R. Nadie está obligado a pagar eso. Se puede cenar por menos de 100 euros pidiendo medias raciones y una infusión del huerto. Y uno se va satisfecho, se lo aseguro.

P. ¿Qué justifica ese precio?
R. Somos 50 empleados para 40 cubiertos. Y he contratado a una decena de jardineros dedicados a mis huertos, que nos mandan los productos que utilizamos a diario. Además, yo estoy aquí cada día, al mediodía y por la noche. En todo el año pasado solo falté a tres servicios. Eso tiene un coste. Y también un precio.

P. Existe la idea de que lo vegetal exige menos trabajo que la carne. ¿Es comparable, en términos de dificultad y coste, cocinar una remolacha y un pichón al vinagre de frambuesa?
R. No se equivoque: preparar una remolacha lleva horas. Ir al huerto, limpiarla, costra de sal, dos horas al horno, romper la sal, hacer la salsa… Hay mucha sofisticación en lo vegetal. Y además tiene algo que la carne no tendrá nunca: poesía, sinfonía y amor.

P. ¿La carne no puede ser todas esas cosas?
R. No de la misma manera. No podemos decir que un animal muerto sea poesía.

P. Vegetarianos y veganos siguen siendo minoría. ¿Por qué cuesta tanto cambiar los hábitos?
R. Porque nos crían con la carne y porque ya hemos perdido la noción de las estaciones. En invierno comemos tomate, pepino, melón… Es absurdo y genera una gran confusión en el consumidor. Si el mercado falsea los ciclos, es difícil conectar con esta cocina. ¿Cómo vas a querer comerte un tomate en enero? Y además, lo que te sirven ni siquiera es un tomate: lo producen en 50 días. En mi huerto, un tomate tarda cinco meses en crecer. La naturaleza ya lo escribió todo. Solo hay que saber leerla.

P. Fuera del restaurante, ¿usted es vegano?
R. No del todo. Todavía me como algún huevo, pero ya he dejado la mantequilla. A mí lo que me importa es el “pasaporte” del producto: su identidad y su procedencia.

P. ¿Cómo nació su vocación?
R. Crecí en un pequeño pueblo bretón muy gastronómico. Mercados, panaderos, charcuteros… Mi familia vivía al lado de una pastelería. Levantarme cada día con olor a brioche me marcó. A los 12 años vi salir de un restaurante a una brigada de cocina, vestidos con chaquetilla y sonrientes, y pensé: “Quiero dedicarme a eso”.

P. La cocina se ha convertido en espectáculo televisivo.
R. No me molesta, hay lugar para todos. Pero yo no aceptaría salir en MasterChef.

P. En su restaurante no hay órdenes militares ni se grita “sí, chef”.
R. Hubo mucha violencia en las cocinas. Por suerte, eso ha cambiado. Yo creo que se puede ser exigente usando palabras amables, enseñar y corregir con respeto. Mi equipo trabaja de forma autónoma y horizontal. Todo el mundo puede probar sus ideas, incluso los becarios.

P. Su próximo reto: privilegiar los zumos, las tisanas y otras bebidas sin alcohol en su carta.
R. Armonizan mejor con este tipo de cocina. Una infusión caliente limpia el paladar. El vino, a veces, es demasiado fuerte. Ya lo ve: soy un chef francés que no cocina carne y que recomienda no tomar vino. Un día no podré ni salir a la calle... [risas].

jueves, 29 de agosto de 2024

DE LO HUMANO (MÁS) Y LO DIVINO (MENOS)


Subo en taxi a trabajar esta mañana y hablamos el conductor y yo sobre los horarios de trabajo y la necesidad de compatibilizar la vida personal con la profesional, o mejor viceversa. El tiempo libre escasea, me dice (gran verdad). Yo asiento fervorosamente. Hoy que aprovecharlo y pasarlo con la familia. Sabias palabras, reitero. Para mi el descanso perfecto sería un atardecer en la terraza con vistas y mi perro al lado.
Motivación 0.
Así, con buena filosofía de asiento trasero, llego a la oficina técnica a empezar este jueves con sabor a viernes y a minivacaciones caseras que disfrutaré el miércoles que viene. Y como menos es nada, bienvenidas sean.
Cadena perpetua para Daniel Sancho, un actor joven que muere, otro que se accidenta gravemente con su moto, la Princesa que entra en la Armada; EL PAÍS parece el ¡HOLA! Lo mejor que leo es una receta para tacos con setas que anuncian en El Comidista como la versión rápida y vegana del pulled pork con la que "no echarás de menos la carne". Apuntada queda, ahora que se acerca invitados.
En España, ¡España!, tenemos ahora la inmigración como tema estrella, deportaciones pendientes, viajes de Estado... solidaridad extrema, vamos. Complicada situación de solución imposible, no sé cómo acabará la cosa. Está claro que, sea como sea, islas como El Hierro no pueden absorber tanta gente como así lo está haciendo, como antes lo hizo Lampedusa en Italia o la griega Gavdos. Lástima que los políticos no sean capaces que buscar una solución JUNTOS (léase Pacto de Estado) y que se dediquen a tirarse del pelo repitiendo como un mantra "y tú más". 
Invitación anoche para cenar, rica rica la comida, agradabilísima la conversación y la compañía. Empezó bien la velada; temperatura en el interior más que gustosa (sí, bendito aire acondicionado), amigos a los que saludamos en las mesas contiguas, que además se conocían también entre ellos. Lo que tiene vivir en una ciudad pequeña.
> Ah, ¿eres de Tenerife? Yo conozco a un médico allí, se llama José, a lo mejor lo conoces... Que diría alguien con quién entablas una conversación casual en Madrid, por ejemplo.
Al mediodía almorcé con mi amiga E, a la que veo menos de lo que debería y con la que me río a gusto siempre.Nuestra lista de elementos prescindibles en este mundo es digna de publicarse, créanme. Después de repasar chismes, series, cine y viajes, terminamos hablando de libros de zombis, entre otros. Parece mentira como algo tan sencillo y tan a mano como un almuerzo o una cena compartida - tan sólo hay que proponérselo y buscar/ encontrar un hueco en nuestra agenda de embajador- se convierte en un placer tan grande. Está claro que el amor a los amigos es una de las mejores cosas que disfrutamos los humanos.
La semana se termina, otra para sumar, otra para restar. Entre lo humano y lo divino seguimos aquí aguantando, resignados, disfrutando de la vida misma que no de la misma vida, o eso intentamos.
Tenemos que vernos más.
Cantemos, ♫ Sing, Sing, Sing! ♪
 
 
Benny Goodman, *Sing, Sing, Sing.

sábado, 24 de agosto de 2024

COLORES Y SABORES Y VICEVERSA


Gran descubrimiento esta mañana escuchando radio Clásica de camino al supermercado: Julie London. Una preciosa voz para amenizar el traslado y, ya en casa, el rato frente al ordenador que espero sea corto. Los fines de semana los atesoro ahora como oro en paño.
Me apetecen unos días caseros, música, lectura y algo de siesta reparadora. 
Ya fuimos anoche al cine, "Parpadea dos veces", una película de suspense algo inclasificable, bien montada y con un argumento algo inclasificable que, posiblemente, la convierta en una película de culto. Ya veremos.
Mi primera intención de este día, tras el tranque que me supone ir al súper, es cocinar: sopa de verduras, que ya se está preparando sin prisas, dorada al horno con langostinos, atún también al horno y papas panadera con cebolla.
Lectura intrascendente y facilona: "Asesinato en Buckingham Palace. La reina investiga", una novela que no recuerdo haber comprado pero tiene toda la pinta de haber sido en un aeropuerto. Y, si termino con ganas, trabajaré otro poco, aunque lo del oro en paño lo decía literalmente. La tortura volverá el lunes, ya saben, aunque por poderes se hace más llevadera.
♫
Julie London, *Misty.

domingo, 30 de julio de 2023

ENÉSIMA DECLARACIÓN DE AMOR


I♥NY
, reza el antiguo eslogan, y no puedo estar más de acuerdo con él.
Anoche soñé de nuevo, uno de esos vívidos tan recurrente en esta etapa vital con tanto desasosiego. No recuerdo ya de qué trataba ni cuán caótico fue, pero ahora, mientras me preparaba mi primer café del día e ingería las pastillas que tocan, esas mismas del "vengo a repetir", frase que se te pega a la vida una vez entras por primera vez en un centro de salud, del que ya no terminas de salir nunca -ya me he vuelto a perder el hilo-, me dio por recordar mis desayunos en Nueva York, sólo o acompañado (mucho mejores, siempre, estos segundos, como el café). Los desayunos más ricos los recuerdo en el Cafe Galaxy, ahora renombrado Galaxy Diner, en la 9ª Avenida, entre las calles 46 y 47. En él, aparte del típico desayuno a base de huevos y baggles, sirven un batido de avena con jugo de naranjas y yogur para chuparse los dedos.
Otras mañanas optamos por el Au Bon Pain, cadena de panaderías y cafés americana con nombre afrancesado, cerca del Park Central, nuestro hotel de referencia en Manhattan. De este lugar recuerdo unos yogures con granola y unos bollos de eso que los americanos saben hacer de maravilla. Quizá sean estos dos lugares los más recurrentes o, al menos, aquellos a los que podría volver de memoria. 
Después recuerdo también desayunos en la cafetería del Edison Hotel, allí de manera más frugal, cereales y jugo de naranja, nada de fritangos (ya iba P conmigo cual Pepito Grillo), o cafeterías cerca de Times Square o el ubícuo Starbucks para un apuro.
Creo que no hemos vuelto a Nueva York desde antes de la pandemia, así que ya va siendo hora de hacerlo; 2024 será el año del reencuentro y, by the way, visitar a nuestros queridos W&S en San Francisco. Soñar es gratis.

PD. En otra ocasión escribiré sobre los pantagruélicos huevos benedictine que nos zampábamos en una cafetería de Anchorage antes de comenzar nuestra ruta alaskeña del día. ¿O quizá ya lo hice...?
♫
Billy Joel ft. Tony Bennet, *New York State of Mind.

martes, 18 de abril de 2023

LO QUE NOS GUSTA Y LO QUE NO

 

En estos últimos años hemos visto el resurgir de toda aquella información que tenga que ver con las estrellas Michelin, publicadas en la Guía homónima desde 1900 por André Michelin, que se regalaba con la compra de neumáticos. En aquellos años, Francia contaba con 2400 conductores y la guía tenía información valiosa para los pioneros del automóvil: lista de mecánicos, médicos, planos de algunas ciudades y lista de curiosidades. La guía es popular por asignar de una a tres "estrellas de la buena mesa" a los establecimientos gastronómicos que, en referencia a distintos parámetros fijados por sus propios jueces, destacan en calidad, creatividad y esmero de sus platos. En cambio, asigna de uno a cinco cubiertos en función del confort y el servicio con que se sirve a los clientes cuando se trata de un restaurante, o de una a cinco casas por el mismo criterio si se refiere a un hotel.
En consecuencia, pueden existir establecimientos con un gran lujo (cinco cubiertos, por ejemplo) que tienen una sola estrella o ninguna; mientras que a veces sencillas mesas en cuanto a montaje y servicio, pero con una cocina distinguida pueden ser poseedoras de varias estrellas.
Este asunto de las estrellas, con el que nos bombardean desde los medios dada la categoría de los restaurantes en España, me recuerda a los jueces. Me explico.
Estas figuras del Derecho, que existen casi desde la que civilización lo es, han sido históricamente personajes anónimos, absolutamente desconocidos, dedicados a impartir justicia y poco más. Ahora los jueces son personajes públicos, famosos, de los que salen en las revistas e incluso conocemos sus nombres. Jueces-estrella, los llaman a veces. Estrellas, como las Michelin. Los pobres.
A mi, me van a perdonar, esto de los restaurantes con estrellas me produce bastante indiferencia, cada vez me atrae menos este mundo del espectáculo culinario, no está entre mis prioridades. Me gusta comer, claro está, como al que más, pero no necesito nada con reducción de nada, ni comida deconstruida, ni un puchero que cabe en un dedal (palabrita); unos huevos fritos con papas en Casa Ramallo y tan feliz.
♫
Little Shop of Horrors, *Feed Me (Git It!).

martes, 7 de marzo de 2023

HISTORIA DE UNA TARTA

Reunión familiar con toque herreño este sábado. Mi aportación: tarta fría de cereales con chocolate negro. Un éxito.




domingo, 21 de febrero de 2021

EN EL HORNO

Aquí estamos, casi casi terminando las pequeñas modificaciones en unas viviendas, escuchando a Dvořák mientras espero que se cocinen unos medallones de pescado que he puesto en el horno. Ahora almorzaremos Octavia y yo.
♫
Dvořák, *8 Humoresque, No7 Op.101.

jueves, 21 de mayo de 2020

HOY, CHOCOLATE

Pocas cosas más placenteras que el dolce far niente, más cuando uno necesita descansar urgentemente y se toma una tarde sabática, por ejemplo, con siesta (aunque sin pijama ni orinal, que uno tiene su dignidad y quiere volver a despertarse esa misma tarde) y despreocupación. De esta manera repartí ayer mi tiempo vespertino: siesta y algo de trabajo, poco, el suficiente para actualizar el correo y hacer dos llamadas telefónicas pendientes. Y soñé, sí, con chocolate, qué bueno. Estaba en El Calafate y, al mismo tiempo, en Anchorage, visitando las dos fábricas de chocolate que he visitado durante mis viajes. La primera, en la Patagonia, donde vendían una suerte de trozos de chocolate irregulares, amorfos, que resultaban exquisitos al paladar. En Alaska, más finos de aspectos, nos recibía una fuente que ellos anunciaban como "The World's Largest Chocolate Fall", ¡cómo no! En cualquier caso, qué listo mi cerebro que ayer hasta en sueños me sumergió en chocolate en vez de en los problemas que me persiguen como a un atormentado personaje de Dickens.
El Calafate, Patagonia argentina.
Alaska Wild Berry Products, Anchorage.
♫
Silvio Rodríguez, *Mi unicornio azul.

sábado, 11 de agosto de 2018

CATARSIS POR IMPERATIVO


Después de una semana catártica, complicada familiarmente hablando, en la que se han abierto algunas ventanas pero -sobre todo, se han cerrado definitivamente muchas puertas, llego al sábado con ganas de descansar, leer, escuchas música, dormir, cocina, dibujar... Sí, lo sé, son demasiadas cosas, pero uno es como es. Por lo pronto me levanté temprano, cafecito y al súper a por provisiones. Hoy tengo prevista una sopa de verduras, sobre todo de calabaza y probar una nueva receta: arroz con bacalao y gambas. La sopa ya está lista, huele muy bien; el arroz debe esperar un rato, ahora estoy sentado dibujando y quisiera aprovechar aún un par de horas más.

Bach, *Chaconne. James Rhodes.

domingo, 16 de julio de 2017

AL FRESCO

Foto de ayer por la tarde.

Con este calor apetece estar en casa encerrado y leyendo, ¿o no? Hoy, para almorzar, ensalada cruda de zucchini y salmón ahumado.
Foto de hace 5 minutos.

domingo, 28 de mayo de 2017

EMPEZANDO

Domingo, una mañana soleada perfecta para acercarme a desayunar a La Esperanza, leer un rato el último Planeta (Todo esto te daré, de Dolores Redondo) y después darme un salto al supermercado antes de sentarme a trabajar en el despacho de mi casa. 
Como mi menú de hoy creo que me voy a preparar una crema de zanahorias y un sandwich de atún con espárragos, y ver el penúltimo capítulo de "Sucesor designado", ya que anoche terminé de ver la primera temporada de "Madam Secretary". Me espera también la primera temporada de "Hinterland" y los primeros capítulos de una serie francesa que me han recomendado: "Braquo".

El inspector Tom Mathias, abrumado por sus problemas personales, decide abandonar Londres y pedir el traslado a una comisaria de Aberystwyth en la perdida costa oeste de su Gales natal. A su llegada a esa zona rural debe resolver casos independientes de diferentes asesinatos en la región conocida como el Hinterland galés. La serie se estructura como cuatro casos independientes que son desarrollados en los cuatro episodios de 90 minutos de los que consta la primera temporada de la serie, con el mismo equipo policial dirigido por el inspector Mathias encargado de todos ellos.

A raíz de la condena injusta y el suicidio de su superior, cuatro policías de París deciden cruzar la línea roja de la ética policial, usando la violencia y la intimidación para vengar a su jefe. 

martes, 18 de abril de 2017

EVOLUCIÓN

1960: Bar Paco
Tortillas y judías con chorizo

1970: Café Bar Paco
Tortillas y Fabada Asturiana

1980: Mesón Paco 
Ración de Tortilla y Ración de Fabada para compartir

1990: El Rincón de Paco
Tortillitas guisadas en su salsa campera y Judías al sabor de la abuela de segundo

2000: Paco's Delicatessen
Tortilla cuajada con cebolla roja del Penedés y Alubias en salsa chantillí

2010: Gastrobar Francis
Degustación de Tortilla con huevos ecológicos  de corral  de primavera adornados con alubias minué.

2017: Can Françes

Deconstrucción de Tortilla con esferificaciones de alubia macha sobre cama de musgo.

lunes, 27 de marzo de 2017

MARMITAKO

Preparé hoy un marmitako de atún fresco que compré al salir del trabajo; era la primera vez que cocinaba este plato. ¿La verdad? De gusto bueno, de aspecto no, las papas estaban demasiado guisadas y parecía un potaje. Aún así el atún es siempre muy agradecido, está bueno de cualquier manera. La próxima vez saldrá mejor, estoy seguro. Este fin de semana tengo previsto preparar tataki.