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lunes, 3 de agosto de 2026

EN DEFENSA DE LA VIVIENDA VACACIONAL


España es el país del NO, no por si acaso, no por si las moscas; no, no vaya a ser que... Y ahora le ha tocado el turno a la Vivienda Vacacional, la Vv, la culpable de todos los males.
En muchos municipios canarios está prohibido que las cubiertas sean azoteas, que se pueda acceder a ellas, que tengan cajas de escaleras, etc. ¿A qué se debe esto? Muy sencillo, a la policía del futuro que tantas veces opera dentro de nuestra patria chica. Sí, piensan estas mentes preclaras a la ora de "ordenar" el territorio, se evita que la gente se construya otra planta más en la azotea. Muerto el perro se acabó la rabia. Esto de la prohibición de acceder a la cubierta, o la de construir piscinas en las mismas, etc., no deja de ser un ejemplo más de cómo las mentes obtusas dirigen el cotarro, no sólo del urbanismo o de la construcción sino de nuestras vidas en general. En mis años de arquitecto municipal he asistido amuchas reuniones y discusiones sobre numerosos temas que se zanjaban con un ¡mientras yo esté aquí no habrá esto o aquello!, sin debate, sin argumentos y jaleado por casi todos los funcionarios. Digo casi, sin falsa modestia, porque casos como éste son los que me granjearon el odio de algunas "compañeras y compañeros" y que acabaron con el vuelo de la paloma. De los estudios existentes al respecto, de las estadísticas y las cifras, de eso jamás escuché una palabra.
El caso de las viviendas vacacionales es un ejemplo perfecto para lo que cuento esta mañana. Sin debate alguno, sin un estudio profuso y serio, una vez se ha colgado el santo a esta modalidad de alquiler la guerra está ya perdida. 
Sé que hay muchos intereses, que los hoteleros presionan, que la política contra ellas tiene buena prensa, que el turismo, aunque sea una paradoja en sí mismo, es lo peor (y lo mejor) para las ciudades, que ha traído la tan odiada gentrificación a los barrios, y posiblemente todo sea cierto. O no.
Antes que un estudio en profundidad se decide por el NO, el automático NO, más fácil imposible. Eso no se puede, eso no funciona así, ésta es la manera que se ha hecho siempre, etc.
Muchas familias pueden vivir mejor, e incluso sobrevivir, poniendo en alquiler vacacional un pisito que han heredado o un apartamento que han comprado con sus ahorros, no todos los arrendadores son millonarios, pero ¿y si lo fueran? ¿No vivimos en un mundo capitalista? Parecería que lo somos sólo cuando interesa. La solución no debe ser prohibir sino controlar, ordenar. Todo tiene cabida porque el mercado acaba ordenándose por sí mismo. ¿De verdad se cree que la guerra contra las viviendas vacacionales va a multiplicar el mercado del alquiler y que éste va a recuperar un ratio de precios lógico? ¿Los precios han bajado una vez se han terminado las guerras que supuestamente los había inflado? 
La solución del problema del alquiler y el de la vivienda vacacional supone un reto importante que requiere de un estudio serio y profundo, ver cómo lo han solucionado en otras ciudades y países, antes de basarlo todo en el NO y en la prohibición. Nos estamos perdiendo las maravillas de colocar dos hamacas en una azotea y contemplar la ciudad bajo las estrellas, o la riqueza que supone un turismo ordenado, o r d e n a d o. 
Las aglomeraciones -otrora sólo ejemplo en Venecia- las encontramos ya en cualquier ciudad del planeta, se salvan quizá lugares remotos como Nueva Zelanda, Alaska, la Antártida (cruzo los dedos para que siga siendo así). En ciudades como Atenas o La Valeta, por poner únicamente dos ejemplos, los residentes aconsejan organizar las visitas a museos o las excursiones fuera de los horarios de los cruceristas. ¿La solución está entonces en prohibir los cruceros? Obviamente no, acabaríamos con tantos y tantos comercios y restaurantes que sobreviven gracias al turismo. Debemos buscar fórmulas para ordenar el turismo, sabedores de que el modelo actual no funciona. 
En Canarias y en Baleares hemos tenido manifestaciones multitudinarias que abogaban por un cambio en el modelo turístico, manifestaciones que los político leyeron en quejas "contra el turismo", cómo no, haciendo oídos sordos y sin que se haya producido cambio alguno. 
La solución no es prohibir, es ordenar.

miércoles, 15 de julio de 2026

LA MEJOR HERRAMIENTA


Árboles urbanos para mitigar el calor: crean una herramienta para plantar los que las ciudades realmente necesitan
Fue desarrollada por científicos del Reino Unido junto a vecinos y funcionarios de cinco ciudades. Cómo la investigación demuestra que cuando los vecinos participan, eligen soluciones que benefician tanto a las personas como a la naturaleza.
Veleria Román, 13.07.2026

Las ciudades se calientan y los árboles son parte de la respuesta. Pero nadie les pregunta a los vecinos qué árboles quieren ni para qué los quieren.

Un grupo de científicos del Reino Unido desarrolló una herramienta gratuita que ubica a las comunidades en el centro de las decisiones sobre los espacios verdes urbanos.

La investigación, que fue publicada en la revista npj Urban Sustainability, partió de un problema concreto: las políticas sobre árboles urbanos ignoran el vínculo emocional que las personas tienen con la naturaleza, y propone una forma más justa e inclusiva de planificar esos espacios.
La herramienta se llama Visiones de Valor de los Árboles y posibilita que las personas incluso sin formación técnica participen en esas decisiones de manera real. Fue desarrollada por Jasper Kenter, de la Universidad de Aberystwyth en Gales, y colaboradores que trabajan en instituciones del Reino Unido y Estados Unidos.


Las decisiones sobre árboles urbanos generalmente son tomadas por expertos con criterios técnicos y poca participación de quienes viven en los barrios.

Si bien miden el carbono que absorbe un árbol o su valor visual, dejan afuera el vínculo afectivo que las personas construyen con la naturaleza a lo largo de su vida.

Ese vínculo tiene un nombre: valores relacionales

Son las conexiones profundas que surgen de la experiencia, la memoria y las emociones que las personas asocian con los árboles de su barrio, de acuerdo con la Evaluación de Valores de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), un organismo internacional que había sistematizado el concepto.


Cuando esos valores no se consideran, las políticas de plantación de árboles pierden legitimidad y no logran el respaldo de las comunidades a las que supuestamente benefician.

El nuevo estudio también coloca en el centro del debate la justicia multiespecie: la idea de que los animales, las plantas y los ecosistemas tienen intereses que las instituciones deben considerar al tomar decisiones, no solo los humanos.


Los científicos quisieron desarrollar la herramienta participativa de bajo costo y lista para usar. Al ponerla a disposición, ahora esperan ayudar a gobiernos locales y comunidades a planificar los árboles urbanos de manera más justa, especialmente útil para municipios con recursos limitados.

Raíces, relatos y decisiones compartidas

Los investigadores desarrollaron la herramienta a partir de talleres con vecinos en Cardiff, Milton Keynes y York, tres ciudades del Reino Unido con realidades urbanas muy distintas.

Paneles de alrededor de 30 residentes, representativos en género, edad, clase social y etnia, se reunieron tres veces para compartir historias personales sobre su relación con los árboles, imaginar el futuro de esos espacios y priorizar acciones concretas.

Los valores obtenidos se trasladaron luego a Camden y Edimburgo para comprobar si el enfoque funcionaba en contextos distintos.

La herramienta final incluye cuatro visiones narrativas del futuro, 15 resultados posibles a priorizar, 23 acciones concretas de política pública y un taller de tres horas, todo diseñado para aplicarse sin grandes presupuestos.

Los resultados mostraron vínculos profundos entre los participantes y los árboles de su entorno, muchas veces ligados a la salud mental y a la cohesión del barrio.


Un testimonio recogido en York lo dijo así: “Honestamente siento que salir y ver esos árboles y estar en ese ambiente realmente me salvó; me sacó de un lugar muy oscuro. Y los árboles para mí son solo una garantía… Siempre están ahí”.

Al priorizar acciones concretas, todos los paneles optaron por medidas de beneficio mutuo entre personas y naturaleza, no solo para los humanos.

Eso reveló que, cuando se les da la oportunidad, los ciudadanos buscan puntos de encuentro entre sus necesidades y las de los árboles y la vida silvestre, lo que el estudio reconoce como una expresión práctica de la justicia multiespecie.

Esa dimensión también apareció en las historias sobre el futuro que los participantes escribieron libremente.


Un vecino de Cardiff imaginó: “En el futuro los árboles se volvieron conscientes y aprendieron a hablar. Al principio las relaciones entre personas y árboles fueron tensas. Pero lentamente personas y árboles empezaron a construir amistades”.

Los investigadores concluyeron que la herramienta integra valores diversos en la gestión local de los árboles urbanos con acciones que responden tanto a las necesidades humanas como a las de la naturaleza.

Entre las limitaciones, los investigadores señalaron que los procesos participativos dependen de una buena facilitación para evitar que las diferencias de poder entre participantes distorsionen los resultados.

Algunos vecinos sintieron que ciertas propuestas, como que los árboles tengan guardianes ciudadanos en decisiones formales, representaban una carga demasiado grande en contextos de privación social.

Cualquier gobierno local, organización comunitaria o grupo ciudadano puede acceder a la herramienta de forma gratuita a través del curso en línea de Open University, sin necesidad de grandes presupuestos ni equipos especializados.


La sabiduría ancestral para tener en cuenta

En diálogo con Infobae, la científica Ana Ladio, investigadora superior del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue en etnobiología, conservación y sostenibilidad, opinó tras leer el nuevo estudio: “Lo que proponen los investigadores del Reino Unido tiene un poder conceptual enorme para ser aplicado en los parques urbanos de países como la Argentina, especialmente por la raíz multicultural de nuestra población en todo el territorio”.

Por ejemplo, resaltó, el concepto de “vivir como la naturaleza”, que los investigadores definen como la integración de los árboles como miembros activos con derechos dentro de la comunidad, “es la forma exacta en la que las comunidades mapuches se relacionan ancestralmente con el pewen (la planta Araucaria araucana) en la Patagonia”.

Los estudios etnobiológicos locales en la cuenca de Ruca Choroy, Neuquén, demuestran que “este vínculo no es puramente utilitario, sino una unidad biocultural que implica profundas conexiones de parentesco, reciprocidad, espiritualidad y animismo con el bosque”, afirmó.


“Esa cosmovisión, viva en las poblaciones rurales y transmitida a los niños a través de prácticas tradicionales como el piñoneo —la recolección de semillas—, bien podría extenderse y adaptarse al diseño de los espacios verdes y parques urbanos de nuestras ciudades para reconstruir el lazo humano-naturaleza”, precisó Ladio.


Además, de acuerdo con la investigadora, “el estudio sobre los paisajes arbóreos urbanos enfatiza la necesidad de diseñar políticas públicas orientadas a la infancia y la educación ambiental al aire libre para generar futuros defensores de los ecosistemas”.

Para la científica, adaptar la herramienta desarrollada en el Reino Unido “permitiría a los planificadores urbanos y municipios dejar atrás los enfoques puramente técnicos o estéticos de los parques”.

También dijo que “daría un método accesible para escuchar las diversas voces e historias de la comunidad, rescatar los saberes bioculturales locales y diseñar espacios verdes urbanos basados en acciones de beneficio mutuo, donde los árboles no sean tratados como simples objetos decorativos, sino como verdaderos ciudadanos verdes esenciales para la resiliencia y la salud mental colectiva”.

jueves, 23 de octubre de 2025

PGO

Me soplan que hoy se presenta el borrador del futuro Plan General de un municipio tinerfeño...

martes, 8 de julio de 2025

NO APRENDEMOS

  

 https://elpais.com/espana/2025-07-08/los-barrios-de-palma-se-sublevan-contra-la-nueva-ley-urbanistica-de-pp-y-vox.html

 
Trabajo por las mañanas como arquitecto municipal desde hace casi 20 años y leo con estupor noticias como ésta. Parece que no aprendemos nada del pasado, salimos de una burbuja inmobiliaria para, con el pretexto de no tener viviendas, empezar a urbanizar como posesos el suelo rústico, más cuando no se ha colmatado el urbanizable. Increíble pero cierto.
¿Nadie ha pensado que a lo mejor una solución puede ser replantearnos el modelo residencial en las islas? ¿Y si optamos por densidad localizada en pequeñas áreas, por ejemplo con construcciones en altura? Nunca es una buena idea la construcción extensiva, sin límites, que se lo digan a ciudades absurdas como Los Ángeles, tal extensa que el propio concepto de ciudad se ha desvanecido. 
  
Los Ayuntamientos deben solventar el problema de la vivienda pública, punto nº1, y no sólo la vivienda sino las guarderías y, sobre todo, las residencias de ancianos, todo lo demás es pura demagogia. Antes de ponerse a construir en el suelo rústico -que en las islas es doble delito por la superficie de la que disponemos- habría que saber el parque de viviendas vacías existentes para incentivar su alquiler ("incentivar", he dicho, no me malinterpreten), inventariar el suelo urbano y urbanizable no construido y sólo si está todo colmatado plantearse otra posible solución. Otra cuestión a estudiar es el modelo poblacional, las islas no pueden soportar que la población aumente y aumente de manera descontrolada, no es posible. No sé qué habría que hacer, ojalá tuviera la respuesta, pero ante la ignorancia debemos estudiar sin parar, el urbanismo es muy muy complejo. La solución no es, NUNCA, deportar a ocho millones de migrantes y a sus hijos, ¿nos hemos vuelto locos? ¿Dónde ha quedado la caridad cristiana tantas veces nombrada en estos siglos? 
Por otro lado, ¿qué hacer con las viviendas ilegales que pueblan nuestro territorio? Difícil dilema. No se pararon las obras a tiempo, o se hizo la vista gorda, o a saber, pero la realidad es que ahora viven familias en ellas y no es fácil echarlas a la calle y crear otro problema nuevo. Las amnistías son siempre la solución final y no debería ser así, aunque a veces no haya otra forma de arreglarlo. La "disciplina urbanística" no es una tarea fácil de acometer para los ayuntamientos pequeños y con pocos recursos, pero ésta debería ser la fórmula, evitar que se construya ilegalmente desde el principio, en el mismo momento de colocar la primera piedra y no esperar a los hechos consumados. Para ello es necesario, también, educación urbanística y, sobre todo, agilizar los trámites administrativos y burocráticos para que la obtención de una Licencia de Obra no se convierta en una tarea ímproba, como ahora lo es. Muchas veces se tira la toalla ante tanto requisito y se opta por la construcción ilegal, yo lo veo todos los días. Propongo que el "Urbanismo", y la que estamos la "Solidaridad", sean asignaturas obligatorias en los colegios, desde primaria. Otro gallo nos cantaría.
 
Desde luego, la solución de los especuladores es la que vemos: abrir la mano y dejar construir en el suelo rústico, y cuando acabemos siendo como Singapur o lo que nos mostraba Blade Runner sólo nos quedará tirarnos al mar con plomos en los pies.