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lunes, 24 de agosto de 2026

domingo, 23 de agosto de 2026

ÁFRICA Y CANARIAS


Las empresas canarias necesitan a los jóvenes de Malí y Senegal
Tenemos delante un potencial humano y laboral extraordinario que Canarias no debería desperdiciar. Nuestras empresas de servicios necesitan trabajadores.
Sergio Ramos, 23.08.2026

Durante demasiado tiempo hemos hablado de los jóvenes inmigrantes que llegan a Canarias únicamente como un problema que debemos gestionar. Hablamos de cayucos, centros de acogida, tutela, reparto entre comunidades autónomas, fronteras, costes y legislación. Todo eso forma parte de una realidad compleja sobre la que hay que debatir. Pero creo que estamos dejando fuera una pregunta mucho más interesante para el futuro de nuestras islas: ¿y si una parte de esos jóvenes que hoy acogemos puede convertirse mañana en una parte fundamental de los trabajadores que necesitan nuestras empresas?

Quiero hablar especialmente de los jóvenes procedentes de Malí y Senegal. Los datos de la Fiscalía muestran el peso que tienen ambas nacionalidades entre los menores extranjeros no acompañados llegados a España. Según la Memoria de la Fiscalía General del Estado correspondiente a 2024, llegaron por vía marítima 5.922 menores extranjeros no acompañados: 1.190 procedían de Malí y 687 de Senegal. Además, a finales de ese año Senegal era la segunda nacionalidad más numerosa en el Registro de Menores Extranjeros No Acompañados y Malí la tercera. Son cifras suficientemente importantes como para empezar a mirar esta realidad no solo desde la emergencia, sino también desde la formación, el empleo y el futuro.

Quiero dejar claro que cuando hablo de esta oportunidad no estoy hablando de todos los países africanos ni pretendo meter todas las realidades en el mismo saco. Hablo principalmente de los chicos que están llegando de Malí y Senegal porque son los que especialmente me han llamado la atención. Muchos transmiten un enorme espíritu de lucha y superación. Son chicos que han pasado por situaciones durísimas, que han recorrido un camino que pocos seríamos capaces de recorrer y que, cuando tienen una oportunidad, muestran unas ganas enormes de aprender y trabajar. Sorprenden su carácter bondadoso y amable, su educación y esa voluntad de salir adelante. Evidentemente no todos serán iguales, porque no podemos juzgar a una persona por el país en el que nació, pero sería igualmente absurdo negar lo que estamos viendo: tenemos delante un potencial humano y laboral extraordinario que Canarias no debería desperdiciar.

Nuestras empresas de servicios necesitan trabajadores. Los necesita la hostelería, pero también el mantenimiento, la construcción, la logística, la limpieza, la jardinería y otras muchas actividades. Necesitamos camareros, ayudantes de cocina, cocineros, electricistas, fontaneros, pintores, albañiles, soldadores, mecánicos, personal de mantenimiento, jardineros, trabajadores de limpieza o mozos de almacén. No estoy diciendo que estos jóvenes tengan que quedar relegados para siempre a estos puestos. Todo lo contrario. Estoy hablando de enseñarles un oficio, permitirles empezar desde abajo, adquirir experiencia y darles la posibilidad de desarrollar una carrera profesional.

También tenemos que ser justos con nuestros propios jóvenes. Decir simplemente que 'los jóvenes canarios no quieren trabajar' sería demasiado fácil e injusto. Hay puestos en los que debemos mejorar salarios, horarios, estabilidad y condiciones laborales, y las empresas también tenemos que hacer autocrítica. Pero quien está todos los días al frente de una empresa sabe que existe otra realidad: hay determinados trabajos para los que cada vez cuesta más encontrar gente y oficios donde el relevo generacional empieza a convertirse en un problema. Mientras tenemos esa dificultad, tenemos jóvenes inmigrantes que necesitan precisamente una oportunidad. ¿Por qué no conectar ambas necesidades?

Pensemos en un chico de 16 o 17 años que ha llegado desde Malí o Senegal. En lugar de pensar solamente dónde alojarlo hasta que alcance la mayoría de edad, pensemos dónde queremos que esté cuando tenga 22 o 25 años. Puede aprender español y después electricidad, fontanería, soldadura, albañilería, jardinería, cocina, mantenimiento hotelero o logística. Puede obtener certificados profesionales y aprender junto a personas que llevan décadas trabajando en un oficio. Puede terminar convirtiéndose en un trabajador cualificado, cotizando, pagando sus impuestos, independizándose y construyendo su propia vida en Canarias.

Y aquí hay algo que debemos reconocer: el Gobierno de Canarias ya está trabajando en esta dirección. Existen programas de formación e integración sociolaboral dirigidos a menores y jóvenes inmigrantes, con enseñanza de castellano, orientación laboral, capacitación profesional e intermediación con empresas. Por tanto, no partimos de cero. Lo que necesitamos ahora es aumentar considerablemente la capacidad de lo que ya se está haciendo para que pueda llegar a muchos más jóvenes y hacerlo con mayores posibilidades de éxito.

Si funciona con cientos, intentemos que pueda funcionar con muchos más. Si una empresa está dispuesta a formar a cinco jóvenes, facilitemos que pueda hacerlo. Si un sector sabe que dentro de cinco años necesitará electricistas, fontaneros, mecánicos, cocineros o técnicos de mantenimiento, sentemos hoy a ese sector con el Gobierno de Canarias y los centros de formación. Necesitamos más plazas, más formadores, más enseñanza del idioma, más certificados profesionales, más colaboración empresarial y más acompañamiento cuando estos jóvenes alcanzan la mayoría de edad. El verdadero éxito de la acogida no puede medirse únicamente por haber proporcionado alojamiento y manutención durante unos años. También debe medirse por cuántos salen con un oficio, un empleo y capacidad para mantenerse por sí mismos.

Las empresas canarias también tenemos que dar un paso adelante. Es fácil exigir soluciones a la Administración y más difícil comprometerse. Las organizaciones empresariales podrían identificar los perfiles que necesitan sus asociados y los oficios donde existen mayores dificultades. Se podrían crear convenios por sectores, escuelas de oficios vinculadas a las necesidades reales del mercado, formación dual, cursos de español ligados a una profesión, becas para certificaciones y sistemas de mentoría con trabajadores experimentados. Incluso las empresas podrían participar desde el principio en la formación de grupos de jóvenes y, cuando cumplan los requisitos legales y profesionales, incorporarlos a sus plantillas. Instituciones y empresas tienen que ir de la mano.

Por supuesto, existe el debate sobre la inmigración irregular. Estos jóvenes han llegado en muchos casos por vías irregulares y no tiene sentido ocultarlo. España y Europa deben trabajar por una inmigración más legal, segura y ordenada. Pero una cosa no elimina la otra. La legislación española contempla mecanismos para la residencia de menores extranjeros no acompañados bajo protección de las administraciones. Mientras discutimos cómo deberían producirse las llegadas en el futuro, tenemos que decidir qué hacemos con quienes ya están aquí.

Podemos pasarnos años discutiendo cómo tendrían que haber venido y, mientras tanto, esos chicos cumplirán 18, 20 y 25 años. La pregunta es sencilla: ¿queremos que entonces sigan dependiendo del sistema o queremos que sean electricistas, cocineros, mecánicos, camareros, jardineros, fontaneros, encargados, autónomos o incluso empresarios? Si existe un camino legal hacia la formación, el empleo y la integración, hagamos que funcione.

También debemos ser responsables cuando hablamos de seguridad. No podemos convertir la nacionalidad en una presunción sobre el comportamiento de una persona. Cada joven tendrá que demostrar con sus actos quién es y qué quiere hacer con la oportunidad que reciba, y quien cometa un delito deberá responder ante la justicia, venga de donde venga. A mí me interesa mucho más otra estadística: cuántos terminan trabajando, cuántos aprenden un oficio, cuántos consiguen su primer contrato, cuántos cotizan y cuántos pasan de necesitar recursos públicos a contribuir con su trabajo a mantenerlos. Esa es la estadística que Canarias debería querer multiplicar.

Porque nos hacen falta. Nos hacen falta trabajadores cualificados, relevo generacional y personas que quieran aprender determinados oficios. Nos hacen falta para que nuestras empresas puedan seguir creciendo, ser competitivas y mantener la calidad de los servicios que prestamos. Y ellos necesitan de nosotros formación, estabilidad y oportunidades. Esto no consiste en sustituir a un trabajador canario por uno africano. Se trata de sumar, formar profesionales y cubrir necesidades reales de nuestra economía, pagándoles con las mismas reglas, exigiéndoles la misma profesionalidad y ofreciéndoles la misma dignidad que a cualquier otro trabajador.

Canarias sabe perfectamente lo que significa emigrar. Durante generaciones fueron nuestros abuelos y nuestros padres quienes hicieron una maleta y buscaron una oportunidad fuera. Quizá dentro de diez o quince años algunos de nuestros mejores oficiales, encargados, cocineros, técnicos, electricistas, mecánicos, autónomos o pequeños empresarios sean aquellos chicos que un día llegaron desde Malí o Senegal sin prácticamente nada. El Gobierno de Canarias ya ha empezado ese camino; ahora debemos darle más capacidad y recursos, y las empresas tenemos que implicarnos de verdad. Podemos seguir hablando únicamente de inmigración, cayucos y fronteras, o empezar a hablar también de formación, trabajo, integración y futuro. Porque estos jóvenes necesitan a Canarias, pero no nos equivoquemos: Canarias también los necesita a ellos.

jueves, 20 de agosto de 2026

EMOCIONA


Los menores que no querían su traslado a la Península: “Ya tenía media vida hecha en Tenerife”
Más de mil adolescentes se resistieron a su traslado desde Canarias para ser reubicados en otras comunidades por su arraigo en las islas. Muchos lo lograron.
Carmen Morán Breña, 19.08.2026

“Dije que no quería ir a la Península, que yo tenía amigos y familia de confianza en Canarias y también que estaba estudiando y me faltaban dos meses para acabar el ciclo formativo de Electricidad. Lo escribí en un papel y lo firmé”, explica Saliou, resolutivo, por teléfono. El muchacho tiene 17 años y es de Senegal, pero le llaman El Canario, por el acento isleño que se le pegó bien pronto. En medio de la marabunta política por la reubicación de los chiquillos migrantes que saturaban los centros de Canarias, Ceuta y Melilla y debían ser trasladados a otras comunidades, muchos de esos muchachos levantaron la voz. Generalmente, los recién llegados a esas plazas lo primero que preguntan es cómo se llega a “España”, es decir, a la Península, pero no siempre. Algunos, como Saliou, han quedado atrapados en las redes solidarias de familias que no les han dejado caer, que los sacan de excursión con sus hijos los fines de semana, los invitan a comer y les ayudan a sortear las mil trabas burocráticas con las que han peleado para encontrar un hueco en su nueva patria. Ya hablan con acento.

En Canarias se registraron 1.090 alegaciones de muchachos contra su traslado a la Península, 204 en Melilla y ninguna en Ceuta, desde que se puso en marcha el proceso el verano del año pasado. Esas son las cifras a las que ha tenido acceso este periódico, cerradas a 31 de julio. Así que, mientras ciertos presidentes de las comunidades autónomas levantaban su voz para que no les incluyeran en el reparto solidario de menores no acompañados, muchos ni siquiera querían viajar a la Península. Y se les escuchó en gran medida, por el “interés superior del menor”, dice la directora general de Protección de la Infancia y las Familias de Canarias, Sandra Rodríguez González. “No a todos, claro, porque alegar que no quieren salir porque tienen amigos en las islas... pues no es determinante, pero sí, se les escuchó”, afirma.

En los meses posteriores al decreto gubernamental, cuando los menores iban llegando a la Península, de tarde en tarde saltaba a los noticieros la actitud poco edificante de algunos alcaldes que no los querían en su pueblo. Ciertos vecinos ponían el grito en el cielo y montaban espectáculos nada ejemplares. En Canarias se armó un verdadero escándalo, pero por razones distintas: decenas de familias pelearon para que no se llevaran a los chicos con los que ya habían trabado relaciones de cariño, a los que veían enderezar su vida día a día con los estudios, arraigarse en el barrio con los amigos, con el equipo de fútbol. Pasaron de ser tímidos adolescentes salidos de una patera a mostrarse confiados, peleones y cabezotas, como cualquier otro chico de esas edades. Y si bien es verdad que algunos decían sí y luego no y luego otra vez sí cuando se les seleccionaba para ir a la Península ―como recuerda la directora general canaria― otros lo tuvieron claro desde el principio.

Babacar Gueye tenía el año pasado 17 años y ya llevaba en Canarias “tres y pico”. Había encontrado un empleo de camarero y ni la presencia de un hermano en la Península le convenció para dar el salto. “Fui con la directora de mi centro de menores a la dirección general y les dije que tenía un buen trabajo, que tenía dinero, que no quería tener que empezar de cero. Yo siempre estuve en Tenerife. Lo alegué y firmé”. Tiempo después, cuando ya había “olvidado el tema”, le volvieron a llamar con idéntico motivo y ahí contó con la ayuda de su familia de confianza, de abogados amigos y de nuevo obtuvo su propósito. Sigue trabajando de camarero en un buen ambiente, “con un jefe maravilloso” y con colegas que son, dice, “una familia”.

“No se les obligó nunca a tomar un avión si no querían, ni hemos recibido comunicación de ninguno que quiera volver. Las comunidades han hecho un trabajo importante”, asegura la directora general. Pero si bien hubo casos polémicos de difícil adaptación, gritos de alcaldes y recursos de las comunidades autónomas de acogida, el trabajo se ha ido haciendo en los niveles inferiores, con un funcionariado eficiente y alejado del ruido político. Así lo manifiestan también en Ceuta.

Muchos de aquellos muchachos fueron cumpliendo la mayoría de edad a medida que se completaban los trámites y tuvieron que quedarse en las islas, donde se han organizado para que puedan trabajar y tener acceso a una vivienda, explica la directora general: “Algunos han estado viviendo en hoteles que les daban formación para la hostelería y trabajan allí”. “Y hemos abierto cerca de 10 centros con 200 plazas para que puedan alojarse”, añade, porque deben salir de los establecimientos para menores al cumplir los 18. Rodríguez explica también que a otros extutelados los han sacado a la Península con una red de apoyo ya constituida, para la que han contado con ayuda “de empresas o de organizaciones como Cáritas”. Se trata del proyecto Urdimbre, con el que buscan trabajo y vivienda para ellos en la otra orilla española.

Los profesores han sido en Canarias una buena red de apoyo para los menores que se matriculaban en sus centros y en los que pronto atisbaban aptitudes para el estudio. Saliou ha completado con éxito su grado medio en Electricidad y, después de no pocas vicisitudes, este año podrá jugar al fútbol ya sin las trabas que impuso la FIFA. Está feliz y se le nota hasta por teléfono. “Ahora llevo dos semanas trabajando en una empresa de electricidad. Yo quería matricularme en el Grado Superior, pero no hay plazas”, explica, poniendo de manifiesto uno de los grandes problemas con los que chocan los migrantes más jóvenes en España. El plan de Integración y Ciudadanía que presentó el presidente Pedro Sánchez a finales de junio, dotado con 505 millones de euros en su primer año, establecía la creación de 100.000 nuevas plazas de Formación Profesional para la integración de estos muchachos en sectores de mayor demanda. Pero la legislatura corre.

Y la vida de estos jóvenes también. Saliou se quedó, Babacar sigue en su restaurante y Abdoulah también lo logró y pudo acabar su ciclo básico de Formación Profesional y ahora espera matricularse en el grado medio. Mientras, trabaja en una panadería, “horneando”, y juega al fútbol. “Yo siempre soñaba con ser jugador profesional, pero bueno, ahora tengo una vida mejor y puedo ayudar a mi familia. Allí en Mali tengo siete hermanos y aquí en Canarias, un hermano y dos hermanas”. Abdou cumplió 18 y su familia de acogida le ofreció la vivienda para que se quedara con ellos. “Se lo agradezco muchísimo. Yo no quería ir a la Península porque ya tengo media vida hecha aquí y no quiero empezar de nuevo”. Lejos quedan aquellos días largos de la patera, prácticamente perdidos en el mar. “Se rompió el mapa, no sabíamos llegar, estuvimos cinco días en el agua, algunos sin poder comer ni beber. Cansadísimos. Fue difícil. Una historia larga. No quiero hablar de ello”.

martes, 11 de agosto de 2026

COMIENZA LA TEMPORADA

 


Comienza la Temporada 2026-2027 de la Sinfónica de Tenerife. El primer concierto será el 10 de septiembre con la 2ª de Mahler, y así hasta el que haga el nº19. Si te gusta la música clásica ésta es una magnífica fórmula para disfrutarla, accesible y con un programa fantástico. Aquí tienes el programa de los conciertos.





PULPOS


Naufraga el polémico plan que pretendía crear en Canarias la primera granja de pulpos del mundo
Nueva Pescanova renuncia a la concesión presentada en 2021, que había despertado protestas de animalistas y quejas de científicos: “Son animales extremadamente inteligentes”.
Guillermo Vega, 04.08.2026

Fin al polémico proyecto de implantar la primera granja de pulpos del mundo en el Puerto de Las Palmas de Gran Canaria. Nueva Pescanova informó la pasada semana a la Autoridad Portuaria de su solicitud de desistimiento del procedimiento de otorgamiento de concesión demanial —un permiso oficial que da el gobierno para usar un bien público de forma exclusiva, con un tiempo límite y pagando una tasa— para la instalación de una “Granja de Cultivos Marinos” en el puerto canario.

Según ha informado el organismo público, la empresa ha concluido “que no resulta oportuno continuar impulsando la solicitud de concesión presentada en los términos actualmente planteados”. Argumenta para ello “las circunstancias concurrentes sobrevenidas” durante el procedimiento y ante “los nuevos requerimientos administrativos” demandados por la Comisión Autonómica de Evaluación Ambiental. La empresa matiza en su escrito que esta decisión “no implica reconocimiento alguno” sobre la eventual viabilidad futura de otras alternativas técnicas, ambientales o de ubicación que pudieran analizarse en su caso.

En 2022, trascendió que la compañía gallega tenía previsto poner en marcha en el plazo de un año unas instalaciones de 52.000 metros cuadrados en el Puerto de Las Palmas de Gran Canaria. En ellas se emplearía a 300 personas, que producirían unas 3.000 toneladas de pulpos al año. Los planes contaron desde un primer momento con la oposición de numerosas organizaciones científicas y en favor de los derechos de los animales.

Elena Lara, la responsable de investigación de la organización internacional Compassion in World Farming, explicaba en 2022 su rechazo a estos planes. “Los pulpos son animales extremadamente inteligentes y complejos, necesitan mucha estimulación en su entorno”, subraya. “Son especies solitarias, no adaptadas a las condiciones intensivas en las granjas. Sería irresponsable ponerlos en tanques vacíos sin ningún estímulo”.

La científica Lara había elaborado poco antes un informe en el que reclamaba al Gobierno español que hiciese “lo correcto, lo moral y lo ético y no permita que Canarias, ni ningún otro lugar del país, sufra el deshonor de abrir este centro de exterminio de pulpos”. Recalcaba que este tipo de instalaciones no son comparables a las granjas tradicionales con otros seres. “Estos son animales salvajes, no los hemos domesticado, a diferencia de lo que sucede en las granjas tradicionales. Sabemos cómo mejorar las condiciones de vida de los cerdos y los pollos. Los pulpos, en cambio, son muy frágiles: no hay forma de sacrificar a un pulpo de manera humanitaria”.

Nueva Pescanova ha rehusado hacer declaraciones a este periódico sobre esta decisión. En su comunicación a la Autoridad Portuaria, la empresa explicó que dicha decisión “responde exclusivamente a consideraciones empresariales y regulatorias derivadas de la evolución del procedimiento administrativo”. Durante la tramitación afloró la necesidad de atender las “observaciones y condicionantes” de distintos órganos sectoriales, además de someter al proyecto al procedimiento de evaluación ambiental ordinaria “al apreciar la posible existencia de efectos ambientales que requerían de un análisis adicional”.

“Todas estas circunstancias”, según indica Nueva Pescanova y recoge el organismo público, “aunque no afectan a la viabilidad ambiental del proyecto, han supuesto una modificación sustancial de las condiciones, alcance, plazos y requisitos regulatorios del proyecto inicial, lo que ha obligado a la empresa a replantear su configuración y estrategia de desarrollo”.

En el fondo del debate está el éxito del pulpo entre los consumidores. Los cefalópodos —pulpos, calamares y sepias— representaron el 7% de las exportaciones mundiales de productos acuáticos animales en 2024, según el informe Sofia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con un valor total de exportaciones de 12.700 millones de dólares (10.990 millones de euros). Esto supuso un descenso del 2,5 % respecto a 2023, tras una caída del 8,6 % en 2022.

China, Marruecos y Mauritania concentran la mayoría de las capturas mundiales de pulpo. Entre los exportadores, destacan China, España, Marruecos, Indonesia y Vietnam. España también es uno de los principales importadores en términos de valor, junto con Italia, China y Japón.

“El tema es mucho más complejo”, explicaba en 2022 a EL PAÍS Eduardo Almansa, investigador del IEO, del Centro Oceanográfico de Canarias y de la Universidad de La Laguna, que colaboró con Nueva Pescanova en el desarrollo de la granja ahora abandonada. “¿Queremos seguir comiendo pulpo? Porque la demanda está aumentando a escala mundial, y a este ritmo, las pesquerías no van a poder cubrirla. Nosotros tratamos de buscar alternativas para producir un alimento del que hay demanda, de una manera viable y sostenible y que se asegure el bienestar animal”.

Polémica

Las granjas marinas han ocupado titulares en las islas en los últimos meses. En noviembre, saltó la noticia sobre la misteriosa muerte de miles de lubinas que estaban siendo criadas en jaulas en Melenara, en la costa este de Gran Canaria. El propietario de las instalaciones es Aquanaria, una empresa de origen cántabro dedicada a la crianza de lubinas de gran talla para uso gastronómico que opera en Canarias desde 1987. Cuenta con 48 viveros en la isla, donde cría entre 40.000 y 50.000 ejemplares al año. Este hecho provocó el cierre de más de una docena de playas en la isla.

Las causas de este suceso siguen sin resolverse: la Fiscalía de Medio Ambiente abrió diligencias de investigación tras detectar “numerosas irregularidades” en la gestión de la EDAR (depuradora) cercana. Aquanaria, que también presentó una denuncia como afectada —murieron 2.500 toneladas de lubinas y sufrió unas pérdidas económicas estimadas en 30 millones de euros—, desmontará esta granja marina antes de que expire la concesión administrativa en abril de 2029, si bien reforzará otras tres explotaciones de mayor capacidad situadas en Tufia, Arinaga y Castillo del Romeral.

El dilema ético de la primera granja comercial de pulpos del mundo proyectada en Canarias
La apertura de las instalaciones en el puerto de Las Palmas provoca protestas de animalistas y quejas de científicos.
Guillermo Vega, 10.02.2022

Los pulpos tienen tres corazones, carecen de esqueleto, viven en aguas tropicales y templadas en océanos alrededor del mundo. Sus características siguen sorprendiendo a los científicos: son capaces de saborear con los tentáculos o de soñar, y su red neuronal, extremadamente compleja, se expande fuera de los límites de su cabeza, abarcando sus tentáculos, ventosas e incluso la piel, haciendo de estos animales de ocho brazos auténticos cerebros andantes. Tanto es así, que están considerados los más inteligentes de todos los invertebrados (como puso de manifiesto el oscarizado documental Lo que el pulpo me enseñó). Pero, además, resultan un manjar para muchos humanos. Tanto, que la pesca de calamares, jibias y pulpos ascendió a 3,74 millones de toneladas en 2019 —último dato disponible, según el informe anual de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas inglesas)— y el valor de sus exportaciones se triplicó entre 1999 y 2019 hasta 17.109 millones de dólares.

Este éxito ha provocado la sobreexplotación de los caladeros y ha empujado a buscar formas alternativas de negocio. Así, la pesquera gallega Nueva Pescanova tiene previsto invertir unos 45 millones de euros en construir la que sería la primera granja de cría de pulpos para uso comercial del mundo, un objetivo perseguido también por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAP), que cuentan con dos patentes que todavía no han conseguido llevar a esta escala industrial. En el caso español, la compañía prevé contar con unas instalaciones de 52.000 metros cuadrados en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria y generar 300 puestos de trabajo para la producción de unas 3.000 toneladas de pulpos al año a partir de 2023. El Gobierno de Canarias estudia en la actualidad si el proyecto cumple los requisitos de impacto ambiental.

La noticia no ha tardado en causar reacciones airadas en algunos científicos y en los defensores de los animales. El pasado sábado, algunas decenas de personas se manifestaron ante el Ayuntamiento de las Palmas de Gran Canaria, convocadas por el partido animalista Pacma, en nombre de “más de 60 organizaciones españolas e internacionales” para protestar por el proyecto. “Debemos caminar hacia la construcción de una sociedad más justa para los animales, en la que el respeto, la ética y la empatía sean el eje central, pilares que se verían fuertemente amenazados por la instalación de esta terrible granja de pulpos”, han asegurado los organizadores de la protesta. “Hemos condenado a otras especies a vivir esclavizadas, explotadas en granjas de por vida... no condenemos ahora a los pulpos”.

Elena Lara, la responsable de investigación de la organización internacional Compassion in World Farming, incide en esta idea en conversación telefónica. “Los pulpos son animales extremadamente inteligentes y complejos, necesitan mucha estimulación en su entorno”, subraya. “Son especies solitarias, no adaptadas a las condiciones intensivas en las granjas. Sería irresponsable ponerlos en tanques vacíos sin ningún estímulo”.

Lara es la autora de un informe publicado en octubre en el que reclamaban al Gobierno español que hiciese “lo correcto, lo moral y lo ético y no permita que Canarias, ni ningún otro lugar del país, sufra el deshonor de abrir este centro de exterminio de pulpos”. Lara ve una gran diferencia entre implantar granjas de animales como pollos o cerdos y una de pulpos. “Estos son animales salvajes, no los hemos domesticado a diferencia de lo que sucede en las granjas tradicionales. Sabemos cómo mejorar las condiciones de vida de los cerdos y a los pollos. Los pulpos, en cambio, son muy frágiles: no hay forma de sacrificar a un pulpo de manera humanitaria”, afirma.

Décadas de investigación

El proyecto de Nueva Pescanova es la conclusión de décadas de investigación de organizaciones como el Instituto Español de Oceanografía (IEO), que desarrolló un protocolo que mejoró drásticamente la mortalidad larvaria, “el momento de más riesgo”, explica Eduardo Almansa, investigador del IEO, del Centro Oceanográfico de Canarias y de la Universidad de La Laguna. “El tema es mucho más complejo”, sostiene Almansa. “¿Queremos seguir comiendo pulpo? Porque la demanda está aumentando a escala mundial, y a este ritmo las pesquerías no van a poder cubrirla. Nosotros tratamos de buscar alternativas para producir un alimento del que hay demanda, de una manera viable y sostenible y que se asegure el bienestar animal”.

“La otra opción es seguir esquilmando las reservas”, comentan fuentes del sector empresarial canario que ha trabajado en el desarrollo de la nueva planta. “La pesca no es el medio más sostenible posible. Evidentemente, hay que asegurar unas condiciones de bienestar básicas”.

Un portavoz de Nueva Pescanova asegura que el “desafío científico” se concentra ahora, precisamente, en “la optimización y bienestar del pulpo común bajo condiciones de cultivo”, y especifica que están trabajando en esa línea con ocho centros de investigación. Estos grupos de trabajo, detalla el representante de la compañía, están “desvelando propiedades y comportamientos inéditos sobre la especie del octopus vulgaris que se compartirán con la comunidad científica durante los próximos meses”. La empresa sostiene, además, que los estudios de densidades de población desarrollados por el IEO, iniciados en el año 2005, han demostrado que estos animales se adaptan “con normalidad” a los entornos de vida en grupo “sin agresiones por territorialidad”.

Su adaptación, recalca Nueva Pescanova, se ha logrado aplicando una solución avanzada de zootecnia, denominada EcoBiological Production System (EBPS_O), que traslada al cultivo las condiciones naturales propias y específicas de la especie en su estado salvaje al cultivo. “Estas condiciones evitan que el pulpo tenga respuestas asociadas a falsas sensaciones de peligro, como la huida ante depredadores, y priorice su movimiento más natural y habitual a través de los brazos, evitándose así que sufra daños por colisión y reduciéndose de forma notable el estrés del animal”, asegura la empresa promotora.

Y NOSOTROS...

...TAMBIÉN ÉRAMOS PUERTO DE LA CRUZ (Libro, 2026).

lunes, 10 de agosto de 2026

KF



A VER QUÉ SE INVENTAN AHORA

El propio periódico EL DÍA, el PRAVDA de Tenerife, acepta llamar al monumento a Franco como tal y no con ninguna otra eufemística denominación. A ver ahora qué se inventa el ayuntamiento de Santa Cruz, y por ende su alcalde, para saltarse la ley.
Comienza la cuenta atrás para que Santa Cruz de Tenerife se despida del monumento a Franco: debe retirarlo antes del 10 de febrero
El Gobierno de Canarias concluye el procedimiento que rechaza la protección del monumento a Franco de Santa Cruz de Tenerife, por lo que empieza a correr el plazo de seis meses dado por el Estado al Ayuntamiento para retirarlo.
Eloísa Reverón, 10.08.2026





lunes, 3 de agosto de 2026

EN DEFENSA DE LA VIVIENDA VACACIONAL


España es el país del NO, no por si acaso, no por si las moscas; no, no vaya a ser que... Y ahora le ha tocado el turno a la Vivienda Vacacional, la Vv, la culpable de todos los males.
En muchos municipios canarios está prohibido que las cubiertas sean azoteas, que se pueda acceder a ellas, que tengan cajas de escaleras, etc. ¿A qué se debe esto? Muy sencillo, a la policía del futuro que tantas veces opera dentro de nuestra patria chica. Sí, piensan estas mentes preclaras a la ora de "ordenar" el territorio, se evita que la gente se construya otra planta más en la azotea. Muerto el perro se acabó la rabia. Esto de la prohibición de acceder a la cubierta, o la de construir piscinas en las mismas, etc., no deja de ser un ejemplo más de cómo las mentes obtusas dirigen el cotarro, no sólo del urbanismo o de la construcción sino de nuestras vidas en general. En mis años de arquitecto municipal he asistido amuchas reuniones y discusiones sobre numerosos temas que se zanjaban con un ¡mientras yo esté aquí no habrá esto o aquello!, sin debate, sin argumentos y jaleado por casi todos los funcionarios. Digo casi, sin falsa modestia, porque casos como éste son los que me granjearon el odio de algunas "compañeras y compañeros" y que acabaron con el vuelo de la paloma. De los estudios existentes al respecto, de las estadísticas y las cifras, de eso jamás escuché una palabra.
El caso de las viviendas vacacionales es un ejemplo perfecto para lo que cuento esta mañana. Sin debate alguno, sin un estudio profuso y serio, una vez se ha colgado el santo a esta modalidad de alquiler la guerra está ya perdida. 
Sé que hay muchos intereses, que los hoteleros presionan, que la política contra ellas tiene buena prensa, que el turismo, aunque sea una paradoja en sí mismo, es lo peor (y lo mejor) para las ciudades, que ha traído la tan odiada gentrificación a los barrios, y posiblemente todo sea cierto. O no.
Antes que un estudio en profundidad se decide por el NO, el automático NO, más fácil imposible. Eso no se puede, eso no funciona así, ésta es la manera que se ha hecho siempre, etc.
Muchas familias pueden vivir mejor, e incluso sobrevivir, poniendo en alquiler vacacional un pisito que han heredado o un apartamento que han comprado con sus ahorros, no todos los arrendadores son millonarios, pero ¿y si lo fueran? ¿No vivimos en un mundo capitalista? Parecería que lo somos sólo cuando interesa. La solución no debe ser prohibir sino controlar, ordenar. Todo tiene cabida porque el mercado acaba ordenándose por sí mismo. ¿De verdad se cree que la guerra contra las viviendas vacacionales va a multiplicar el mercado del alquiler y que éste va a recuperar un ratio de precios lógico? ¿Los precios han bajado una vez se han terminado las guerras que supuestamente los había inflado? 
La solución del problema del alquiler y el de la vivienda vacacional supone un reto importante que requiere de un estudio serio y profundo, ver cómo lo han solucionado en otras ciudades y países, antes de basarlo todo en el NO y en la prohibición. Nos estamos perdiendo las maravillas de colocar dos hamacas en una azotea y contemplar la ciudad bajo las estrellas, o la riqueza que supone un turismo ordenado, o r d e n a d o. 
Las aglomeraciones -otrora sólo ejemplo en Venecia- las encontramos ya en cualquier ciudad del planeta, se salvan quizá lugares remotos como Nueva Zelanda, Alaska, la Antártida (cruzo los dedos para que siga siendo así). En ciudades como Atenas o La Valeta, por poner únicamente dos ejemplos, los residentes aconsejan organizar las visitas a museos o las excursiones fuera de los horarios de los cruceristas. ¿La solución está entonces en prohibir los cruceros? Obviamente no, acabaríamos con tantos y tantos comercios y restaurantes que sobreviven gracias al turismo. Debemos buscar fórmulas para ordenar el turismo, sabedores de que el modelo actual no funciona. 
En Canarias y en Baleares hemos tenido manifestaciones multitudinarias que abogaban por un cambio en el modelo turístico, manifestaciones que los político leyeron en quejas "contra el turismo", cómo no, haciendo oídos sordos y sin que se haya producido cambio alguno. 
La solución no es prohibir, es ordenar.

miércoles, 29 de julio de 2026

ALL STARS


Starmus celebra en Canarias los diez años de la Medalla Stephen Hawking
Starmus, el festival global de la ciencia, las artes, la exploración y la música, regresa a Tenerife y La Palma. El físico Brian Cox recibirá un reconocimiento global por su contribución a la curiosidad, la creatividad y el descubrimiento científico en el festival. Pero no será el único. La antropóloga Christiana Figueres será la primera reconocida en una nueva categoría.
J.P.Z., 21.07.2026

El próximo 17 de octubre coinciden en Tenerife varios motivos para señalar en rojo esa fecha. Ese día comienza una nueva edición de Starmus, el festival global dedicado a la ciencia, la exploración, la música y el arte, que se celebrará entre Tenerife y La Palma, convirtiendo a las Islas Canarias en el punto de encuentro de algunas de las mentes más brillantes del mundo. Este enfoque ecléctico y creativo refleja la visión de sus fundadores —el astrofísico Garik Israelian y el guitarrista de Queen y también astrofísico Sir Brian May— y en cada edición “reúne a premios Nobel, astronautas, científicos, pensadores y artistas para celebrar la curiosidad, la creatividad y el descubrimiento humanos”, explican desde la organización.


Será una edición especial: este año celebra que en 2016 (el festival en sí nació en 2011 y en 2026 organiza su octava edición) tuvo lugar uno de los encuentros más emblemáticos de la divulgación científica y artística en lo que va de siglo cuando se reunieron el astrofísico Stephen Hawking, el físico de partículas Brian Cox, los astronautas Chris Hadfield y Rusty Schweickart, el astrónomo Sir Martin Ress o los músicos y compositores Brian Eno y Brian May, entre otros.

El nacimiento de la Medalla Stephen Hawking para la divulgación científica tuvo lugar en una edición de Starmus dedicada, de hecho, al astrofísico más famoso de la historia bajo el lema Beyond the Horizon: A Tribute to Stephen Hawking (Más allá del horizonte: Un tributo a Stephen Hawking). “Aún resuena en la memoria de los asistentes la conferencia magistral impartida por el protagonista: A Brief History of Mine", añade el festival.


“La Medalla fue creada para reconocer a aquellas personas cuyo trabajo contribuye a acercar la ciencia, la exploración y el pensamiento crítico a la sociedad, y se ha convertido en un símbolo mundial de excelencia en la comunicación científica que distingue a algunas de las voces más influyentes de nuestro tiempo”, detalla la organización.

Entre esas voces reconocidas se encuentran David Attenborough (celebridad por sus documentales sobre naturaleza), el director de cine, guionista y productor Christopher Nolan, el empresario Elon Musk, compositores y músicos como Hans Zimmer, Jean-Michel Jarre o Brian Eno, un icono conservacionista de la talla de Jane Goodall, o el astrofísico y escritor Neil deGrasse Tyson.


“Hace diez años, Stephen Hawking nos ayudó a poner en marcha un sueño”, afirma Garik Israelian. “Este año, celebramos no solo lo que se ha conseguido, también la extraordinaria comunidad que ha crecido en torno a la idea de que la ciencia pertenece a todos”.

Para Sir Brian May, “la Medalla Stephen Hawking nació de una convicción compartida: que la ciencia debe inspirar a las personas mucho más allá de la comunidad científica. Una década después, su mensaje es más importante que nunca, en un momento en el que la verdad, la evidencia y el pensamiento crítico se enfrentan a desafíos cada vez mayores. Nos sentimos orgullosos de celebrar a quienes ayudan a llevar la ciencia, el asombro y el conocimiento al mundo”.

Ese mundo no tendrá que esperar a conocer al elegido porque la organización del festival acaba de anunciarlo: “El profesor Brian Cox recibirá la Medalla Stephen Hawking para la Comunicación Científica 2026 en reconocimiento a su extraordinaria contribución a la divulgación de la ciencia ante audiencias globales y a su capacidad para inspirar a millones de personas a través de su labor como físico, divulgador y comunicador público”.

No será, además, el único premiado. Para completar la celebración del décimo aniversario, la organización añade una nueva categoría que agradece su labor a científicos de primera fila. Con ese objetivo, estrena la Medalla Terrestre Jane Goodall, y su primera receptora será la antropóloga y economista Christiana Figueres “por su extraordinario liderazgo en la promoción de la conciencia medioambiental global, la acción climática y la gestión sostenible de nuestro planeta”.

La antropóloga y economista Christiana Figueres.

La doctora Jane Goodall, dama comandante del Imperio Británico, mensajera de la Paz de Naciones Unidas y fundadora del Instituto que lleva su nombre, entregó al desarrollo del conocimiento descubrimientos fundamentales en etología “y entregó toda su vida, hasta su fallecimiento en 2025, a la conservación de la naturaleza, de ahí su elección para nombrar y dotar de contenido esta nueva Medalla”, explican desde Starmus.

¿Qué podrán ver los asistentes además de la entrega de ambos galardones? La ceremonia inaugural del festival, el 17 de octubre, volverá a fusionar ciencia, música y cultura con la participación de Andrea Bocelli (cantante, músico, productor y escritor), Sarah Brightman (cantante, actriz, bailarina y directora de orquesta) y Sir Brian May, acompañados por la Orquesta Sinfónica de Las Palmas y la banda Starmus All Stars. “Entre los invitados especiales, ya están confirmados Rick Wakeman (compositor y miembro del grupo Yes) y Rusanda Panfili (compositora y virtuosa del violín), aunque en los próximos meses anunciaremos otros participantes”, concluye la organización.