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viernes, 23 de octubre de 2026

RYU MURAKAMI, RIP


Muere a los 74 años el escritor Ryu Murakami, autor de ‘Azul casi transparente’ y ‘Sopa de miso’
El japonés, una de las voces más provocadoras de la literatura contemporánea de su país, exploró en sus novelas la violencia, el sexo y la deshumanización de la sociedad.
EFE. 23.10.2026

El escritor japonés Ryu Murakami ha muerto a los 74 años, según ha informado este viernes su editorial, Gentosha, El novelista, autor de títulos como Azul casi transparente o Sopa de miso, falleció el pasado 17 de octubre, en un lugar no precisado de Japón. La editorial no ha comunicado la causa de su deceso.

“Nos entristece profundamente la noticia del fallecimiento de Ryu Murakami, quien dedicó su carrera a publicar incansablemente trabajos impactantes que conectaron con las generaciones más jóvenes”, ha señalado Gentosha en un comunicado difundido en redes sociales.

Murakami nació el 19 de febrero de 1952 en la prefectura de Nagazaki y es considerado una de las figuras más singulares de la literatura japonesa contemporánea. Sin parentesco con Haruki Murakami, el también célebre novelista japonés, construyó una obra marcada por la exploración del sexo, la violencia y los aspectos más oscuros de la sociedad de su país.

Su reconocimiento llegó en 1976 con Azul casi transparente, su primera novela, escrita mientras estudiaba en la Universidad de Arte de Musashino, al oeste de Tokio. La obra le valió el premio Akutagawa, uno de los galardones literarios más importantes de Japón, que distingue especialmente a escritores emergentes. Murakami escribió esta novela con 24 años.

A lo largo de su trayectoria publico otros títulos como Los chicos de las taquillas (1980), Piercing (1994) y Sopa de miso (1997). En sus novelas abordó cuestiones como la prostitución, y el maltrato infantil, al tiempo que cuestionaba la deshumanización del capitalismo y la perdida de la identidad de la sociedad japonesa.

Sus libros, traducidos a decenas de idiomas, lo han convertido en un autor de culto dentro y fuera de Japón. Además de su labor como novelista, escribió y dirigió adaptaciones cinematográficas de sus propias obras.

El portavoz del gobierno japonés, Minoru Kihara, ha destacado la capacidad del escritor para retratar “las luces y sombras de la sociedad, así como las esperanzas y ansiedades de la gente”, y ha subrayado que su obra deja una huella significativa en la literatura de su país.

“Fue un escritor que no dejó de plantear interrogantes. Creo que sus palabras seguirán siendo leídas por muchos lectores y perdurarán en el corazón de la gente”, ha añadido el portavoz del Gobierno durante una rueda de prensa.

En los últimos años, el creciente interés internacional por la literatura japonesa ha favorecido en la recuperación de algunos de sus títulos. En España, la editorial Malas Tierras reeditó Sopa de miso en 2024, después de que la novela permaneciera descatalogada durante casi dos décadas.

miércoles, 21 de octubre de 2026

CIEN AÑOS DE SOLEDAD


Estoy viendo en NETFLIX la serie "Cien años de soledad" y me estoy quedando impactado de lo buena que me parece. Empezando el tercer capítulo, la serie ha logrado retrotraerme al espíritu de la novela que leí hace muchos años. Tanto es así que mañana, sin falta, voy a buscar el libro en la biblioteca y nada más terminar de releer "El conde de Montecristo" me pongo con ésta, alternándola con literatura actual y unos ensayos de Mark Fisher que tengo aún pendientes. Espero tener la novela y que no haya sido de las que quedaron bajo en agua en la inundación de Villa Titanic donde perdí casi toda la biblioteca reunida hasta la fecha.
Qué placer más grande me espera.

martes, 20 de octubre de 2026

LA HIÓTESIS MÁS PELIGROSA


Arturo Pérez-Reverte: “Me pone caliente cada nueva novela, cada batalla me obliga a ser joven de nuevo”
El escritor publica ‘La hipótesis más peligrosa’, donde mezcla el mito del Judío Errante con un relato iniciático sobre un padre y un hijo navegando por el Mediterráneo y su historia.
Jacinto Antón, 20.10.2026

En la luminosa isla napolitana de Prócida, cuando desde el puerto llegas por una calle empinada a la bonita piazzetta Sèmmarèzio —actual plaza de los Mártires—, al lado de la iglesia de la Madonna della Grazie, se abre inesperadamente un panorama de no creérselo. Es el Mediterráneo todo el que se extiende hasta el infinito en una imprevista explosión de azul y de luz que llena el corazón de júbilo y de un extraño anhelo. Hay un hombre de espaldas contemplando ensimismado el mar desde la privilegiada atalaya del mirador. Su quietud y su porte lo hacen rivalizar con los de la estatua que preside la placita. Dado que el que observa las aguas con el conocimiento de causa de un Billy Bones es el escritor Arturo Pérez-Reverte la situación pide que el monumento sea de un marino ilustre, un navegante indómito o un capitán corsario; sin embargo se trata del insigne Antonio Scialoja, economista y político del Risorgimento, que no dejó de vivir aventuras: fue exiliado y volvió como ministro del primer gobierno de Garibaldi.

Pero son otras peripecias en las que piensa Pérez-Reverte enfrascado en ese mar que ha surcado tantas veces y, recalca, es su lugar, su casa (“mi patria es el Mediterráneo”) y su vida. O sus vidas si parangonamos al escritor con el protagonista de su nueva novela, La hipótesis más peligrosa (Alfaguara, ya a la venta, con una tirada inicial en España de 180.000 ejemplares): Asier Lerrant, una personalísima recreación del mito del Judío errante —el personaje condenado a vagar eternamente para penar una afrenta al Redentor— que le sirve al autor para narrar una conmovedora historia de relación paterno-filial y de iniciación instalada en un relato marinero en la tradición de Conrad, Stevenson, Jack London o el capitán Marryat. Estamos en los predios también, claro, de otra leyenda, la del Holandés errante.

Lerrant, correoso y leído marino con muchos pasados e identidades, sube a su velero, de homérico nombre Nostos y dotado de una gran biblioteca de clásicos, a Cal Gadea, un jovencito de 16 años experto en juegos de ordenador y con lenguaje de ahora (“ni tan mal, muy random”) que acredita ser su hijo. Juntos emprenden un peligroso viaje por el Mediterráneo que los llevará —pasando por Formentera, Cerdeña, las Eolias, Kasos…— hasta el puerto de Tiro, en el Líbano, y durante el cual el chico (al que no le gusta que le llamen así) ajustará cuentas con el marino y este le dará, con el ejemplo (“los verdaderos maestros son los que enseñan con lo que hacen, no con lo que dicen”) y algún puñetazo, una lección de navegación y de vida. El argumento central de la novela transcurre en la actualidad con una decena de flashes, que configuran una suerte de palimpsesto, a épocas y sucesos tan variados como la antigüedad romana y la Crucifixión, las cruzadas, la expulsión de los judíos de España, la caída de Constantinopla, Lepanto, el fusilamiento de Torrijos, la pesca en una almadraba siciliana en el XIX, la inauguración del canal de Suez, la erupción del Vesubio de 1872, Galípoli, o la huida de un campo de concentración nazi. La historia se sale de los caminos habituales de Pérez-Reverte (si es que los tiene) para transitar un espacio insólito en el que muchas de sus ideas y obsesiones navegan en un mar de rara emotividad. En La hipótesis más peligrosa hay aventura, amor romántico (el que se profesaron Lerant y la madre de Cal), un elemento fantástico y hasta sobrenatural, memoria, historia a raudales (cada vida anterior del protagonista) y mucho, mucho mar: una verdadera novela de mar.


Precisamente junto al mar, en el puerto de Nápoles, a punto de embarcar en un ferry para Prócida como síntesis y emblema de la mediterraneidad que fluye por toda La hipótesis más peligrosa, aunque la isla, qué le vamos a hacer, no sale en la novela, está Pérez-Reverte. El escritor refunfuña contra el turismo de masas que llena la ciudad y la terminal, con cruceros gigantescos como el que se cruzan los protagonistas en la novela y del que Errant reniega. Es verdad que igual el autor ha dormido mal porque se aloja en el Hotel Vesubio, que ya es nombre para buscar tranquilidad, y además en la habitación de encima de la que murió Caruso. “Nápoles se ha llenado de guiris, ya no es peligroso”, dice con mirada afilada y recordando que en el Castel Nuovo que domina el puerto “hizo muchas guardias Alatriste” (Nápoles es el escenario principal de Corsarios de Levante). Sale el ferry y el escritor se lo toma con paciencia como un león enjaulado. ¿La popa?, pregunta alguien. “Suele estar detrás”, contesta el novelista.

Durante la travesía la conversación toma diferentes rumbos: La belleza de la navegación a vela, con la bóveda nocturna durante las guardias tachonada de innúmeras estrellas. La muerte absurda de Éric Tabarly cayendo de su velero, “ya ves, probablemente cuando ponía un rizo”. Del amigo desaparecido Javier Marías. De la Odisea que sale en su libro y de la Nolan (“me gusta, pero Matt Damon no es Ulises, es un marine de Kansas con síndrome bélico postraumático, el verdadero Ulises es un astuto cabrón trapacero, como lo hacía Kirk Douglas; también lo reconozco en el Ralph Fiennes de El regreso”). Y habla del episodio erótico central de la novela, con las tres rotundas noruegas, recias sirenas del velero Sigrid que amarran junto al Nostos en la caleta de Chélatros (“tres vikingas en el Egeo, el sueño de cualquier marino”). La iniciación de Cal con una de ellas le ha supuesto al novelista problemas con su agente estadounidense que le advirtió del riesgo de poner la relación de un menor con una mujer. “A eso hemos llegado”, deplora.

Ya en Prócida, isla con gran tradición marinera —el capitán Domenico Scotto di Perta—, literaria —la Graziella de Lamartine, L’isola di Arturo (!) de Elsa Morante—, y cinematográfica —Il postino, El talento de Mister Ripley de Minghella y, precisamente, El temible burlón, el filme de piratas de Siodmak con Burt Lancaster, rodado en parte aquí—, Pérez-Reverte habla de su libro. “Es una novela sobre el Mediterráneo, su historia y su memoria, y a la vez un relato de iniciación de un joven, con el mismo Mediterráneo como territorio de aprendizaje”. El autor recalca el perfil de Cal, alias Kowalski, una lealtad, dice, en busca de una causa: “Está cabreado, airado, enfadado como es habitual a esa edad, siente rencor, busca revancha”. En la novela laten La isla del tesoro, Capitanes intrépidos, El lobo de mar, con el aderezo de la identidad gamer del joven, un espacio nuevo con el que Pérez-Reverte dice estar familiarizado. ¿Es Cal un joven como los acampados de la Puerta del Sol? “Eso es otra cosa. Yo hablo desde otro cabreo. Ahí entra la política, yo me refiero al adolescente intrínsecamente cabreado. Ese rencor que hemos pasado todos”.


“Muchas de las cosas que ocurren en la novela yo las he vivido”, continúa, alejándose de Sol, “como lo de la vieja tortuga que Lerrant libera de las redes, o lo de las noruegas…; todo lo que cuento del mar es personal, y he estado en los sitios, como en la cripta de los caballeros hospitalarios, que en realidad eran templarios pero los he cambiado porque los templarios aparecen en mi siguiente novela”. Pérez-Reverte cae en la cuenta de lo que ha revelado y pone cara de si lo cuentas te capo. Prosigue: “El episodio del capitán de inteligencia israelí que se hacía pasar por mendigo lo viví con Manu Leguineche, y así tantas cosas. Yo he llegado a ver un Mediterráneo que ya ha desaparecido, un fin de época”.

¿Cree en el destino Pérez-Reverte? “Creo en el azar, y en que el azar tiene reglas. El mundo es un caos pero hay reglas en el caos. El truco está en conocer esas reglas. Eso vuelve el caos ordenado. Como en una batalla, o en una partida de ajedrez. O en el mar: el mar es peligrosísimo, pero tiene sus reglas. Desde mi primera novela, El húsar, escribo del caos y cómo ordenarlo. El corolario es que hay que prepararlo todo según la hipótesis más probable, pero tenerlo todo listo para la hipótesis más peligrosa; de eso va esta nueva novela”.

El escritor, “cada vez con más dudas y menos certezas”, se describe como “un viejo elefante” que busca ya dónde tumbarse a descansar y morir —“todos estamos solos y morimos solos”— , pero no hay que fiarse un pelo de ese modo melancólico porque enseguida dice que “me pone caliente cada nueva novela, cada batalla me obliga a ser joven de nuevo”, y se pone a teorizar enérgicamente como si diera tajos con un sable sobre una Europa que está siendo “maravillosamente caotizada y mestizada” por un Mediterráneo vigoroso al que había impuesto su civilización. “Cada patera, cada emigración, extiende el Mediterráneo, la historia tiene muy mala lecha, es vengativa y no tiene moral”.

Saltando a la técnica narrativa, Pérez-Reverte afirma que huye del didactismo y que apuesta porque el lector complete cosas como reconocer citas y personajes, de Lawrence de Arabia a Brigitte Bardot o Agatha Christie, algunos de los cameos innominados de la novela.

“Mi forma de ver el mundo es la de Lerran”, continúa, “su certeza es la mía, aunque claro, yo no soy inmortal. Pero también he sido Cal, mi padre me hizo embarcar en un pesquero al suspender un año en los estudios. Mi ventaja es que he tenido una biografía muy movida, he navegado mucho, he pisado sangre, he vivido en el territorio hostil que es el mundo, sé lo que hay ahí afuera, todo eso lo he visto ya. He reconocido Troya en Sarajevo, en Beirut; el Caballo en los misiles y drones. Suscribo lo de que cuando esta civilización se vaya al carajo rezaremos por una espada —la frase es de Connan el bárbaro—. Que la civilización es un barniz que salta muy rápido. Todo eso es difícil de explicar a una Greta Thunberg”.

Para salir del discurso de tintes nihilistas-cimerianos, ¿Long John Silver o el entrañable Manuel —“ay mi pescadito”— de Spencer Tracy? “Los dos funcionan como maestros, hasta el mayor hijo de puta puede ser nutritivo, ya sea un pirata o un francotirador de Sarajevo”. ¿Qué le recomendaría Pérez-Reverte a los jóvenes. “No me atrevería, yo no fui educado para este mundo de hoy, no hablo el lenguaje”. Pues prece desenvolverse bien, por lo visto, en el mundo de los videojuegos. “Lo entiendo, reconozco el territorio, el peligro, como me pasó con el mundo de los grafiteros. El videojuego, lo apunto en la novela, es el futuro. El gran futuro de la narración está en el videojuego, y cuanto más inmersivo más éxito. Cuando puedes ir a las cruzadas, a conquistar a Shakira o a Brad Pitt, ¿para qué leer? El relato es necesario pero puedes cambiar el formato, el soporte. El videojuego también te permite imaginar”.

Puesto a imaginar, ¿qué contestaría a Feijoo si este ganara las elecciones y le propusiera ser ministro de Cultura? “¿En serio? Me tiraría al suelo y me revolcaría de risa. Me parece ofensivo que alguien pueda pensar que diría que sí”.

El regreso a Nápoles desde Prócida (a la que menciona Virgilio en la Eneida, por cierto) se hace en el ferry rápido Achernar, nombre con una sonoridad que recuerda al Acheron, el navío francés rival en Master & Commander, esa peli que le gusta tanto al novelista. Le quita un poco de épica a la vuelta tener al lado el ferry de coches Don Peppino. Pero navegamos con Pérez-Reverte y aunque sea por aguas calmas y seguras su mera presencia pone en alerta. Nos recuerda que el mar tiene una línea de sombra, que no se le vence, solo se negocia, que nunca dejan de acechar una tormenta, una ballena, un contenedor semisumergido, un ruso borracho de guardia en el puente de un petrolero, o simplemente la mala suerte. Y que viajando con él, con Arturo Pérez-Reverte, siempre pones rumbo a la aventura, al peligro y a las islas más hermosas; y que vengan muchas más.

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4 LIBROS



Intelectual pública, renovadora de la crítica, figura totémica: Susan Sontag retratada como nunca, en una biografía merecedora del Premio Pulitzer 2020.
Esta es, sí, una biografía de Sontag: el paradigma de la intelectual pública en la segunda mitad del siglo veinte americano; la renovadora de la crítica, que abarcó y valoró (sin necesariamente nivelarlos) lo supuestamente «alto» y «bajo»; la figura totémica, tan intimidante como magnética, presente en todas las conferencias, y también en todas las portadas de las revistas: casi una marca registrada.
Pero esta biografía empieza siendo la de Sue Rosenblatt, que comenzó a transformarse cuando a los once años, y tras adoptar el apellido de su padrastro, decidió dejar de ser una outsider. «Solo me interesa la gente que se ha embarcado en un proyecto de transformación personal», escribió Susan Sontag en sus diarios, y en Sontag Benjamin Moser resigue su metamorfosis sin dejar de atender a las grietas por las que aún puede entreverse a Sue: «mi “verdadero yo”, ese ser inerte. Ese yo del que huyo, en parte, cuando estoy con otras personas». Sus primeros textos en Chicago Review; su matrimonio con el profesor y ensayista Philip Rieff, y la verdadera autoría del primer libro de este; el nacimiento de su hijo David, al que lo unió una problemática dependencia; sus temporadas en Inglaterra y París; el redescubrimiento de su sexualidad y sus relaciones más duraderas, con la dramaturga María Irene Fornés y la fotógrafa Annie Leibovitz; y, por encima de todo, la construcción de una carrera cultivada en The New York Review of Books y en la editorial Farrar, Straus and Giroux, en la que sus ensayos señalaron a generaciones enteras qué valía la pena mirar, dónde había que mirarlo y qué implicaba hacerlo en realidad.
Y, recorriendo todos los sitios donde Sontag puso la mirada, Moser dibuja también un mapa de los principales debates intelectuales de su época: la oposición a la Guerra del Vietnam, Cuba como promesa, el comunismo, el compromiso feminista o la crisis del sida, pero también el sitio de Sarajevo o la fetua decretada contra Salman Rushdie.
Personal, penetrante, abarcadora y guiada por un respeto que no cae nunca en lo hagiográfico, Sontag, que ha sido merecedora del Premio Pulitzer 2020 a la Mejor Biografía, recurre a un despliegue de voces y documentos inéditos hasta ahora para constituir el retrato definitivo de Sue Rosenblatt, Susan Sontag y todas las transformaciones que mediaron entre ellas.
Casa del Libro.


La nieve del siglo agonizante aún cubría el borde del oscuro bosque cuando Lajos von Lázár, el niño de piel casi transparente y ojos azul agua, vio por primera vez al hombre que sería su padre para toda la vida y más allá.
Lajos von Lázár llega a este mundo con el amanecer del nuevo siglo, y su nacimiento es tanto un milagro como una maldición: su verdadero linaje es un secreto que nunca llegará a conocer. Los Lázár han gobernado sus tierras húngaras durante generaciones. En su antiguo castillo, al borde de un bosque oscuro que enloquece a quienes se adentran en él, sucumben a los vicios y viven sólo para saciar sus deseos. Pero el antiguo orden se desmorona: los días de la monarquía de los Habsburgo tocan a su fin.
Cuando Lajos hereda el título, por fin hay un barón capaz de reavivar el esplendor perdido, pero ni siquiera su fuerza resiste los estragos de la guerra y la ocupación. Recaerá en sus hijos, un niño que habla con las sombras y una niña que reniega de su sangre azul, encontrar la manera de desafiar la opresión y dar los primeros pasos, aún vacilantes, hacia la libertad.
Lázár, una novela épica que transporta al lector desde los albores del siglo XX hasta el levantamiento nacional húngaro de 1956 es un logro extraordinario para cualquier escritor. Con su aire de sabiduría atemporal, se lee como un clásico redescubierto, lo que hace aún más asombroso que su autor la haya escrito con sólo veintiún años.
Casa del Libro.


A Bill Bryson se le ocurrió un día la idea de que dedicamos mucho más tiempo a estudiar las batallas y las guerras de la historia que a reflexionar sobre aquello de lo que está hecha la historia: siglos de gente desarrollando con discreción sus tareas diarias, comiendo, durmiendo y tratando de vivir con más comodidades, y que la mayor parte de los principales descubrimientos de la humanidad se encuentran en la mismísima estructura de las casas que habitamos. Esto fue lo que le inspiró a iniciar un viaje por su propia casa, una viaja rectoría de Nordfolk, y a pasear de habitación en habitación reflexionando sobre el origen de los objetos cotidianos de la vida.
En su recorrido llevó a cabo una cantidad prodigiosa de investigación sobre la historia de absolutamente todo, desde la arquitectura hasta la electricidad, desde la conservación de los alimentos hasta las epidemias. Bryson aplica la misma curiosidad insaciable y el mismo ingenio irresistible que hicieron de Una breve historia de casi todo una de las obras más elogiadas de los últimos años, y ofrece uno de los libros más entretenidos y esclarecedores sobre la historia de nuestra forma de vida.
Casa del Libro.


Entre los libros del año para Financial Times, The Economist, New Statesman, Bloomberg, TIME, The Washington Post y The New York Times, así como para Barack Obama. 
«Uno de los mejores libros de historia que he leído».The Wall Street Journal
La crítica ha dicho:«1929 es un libro fascinante de principio a fin, y de una enorme importancia. Es una auténtica lección magistral sobre cómo escribir un ensayo: un relato deslumbrante de un momento decisivo de la historia, reconstruido gracias a una investigación minuciosa. Da la sensación de estar leyendo sobre el presente. Me dejó maravillado».Walter Isaacson«A medida que avanza esta brillante narración, en la que el arco trágico de las historias personales refleja la calamidad que acaba envolviendo a todo el país, es imposible no pensar en el presente».Liaquat Ahamed«El relato vívido y minucioso de Sorkin abre verdaderamente los ojos. Es una obra de auténtica erudición. [...] 1929 ocupará un lugar destacado entre los grandes libros sobre el crac».Andy Haldane, Financial Times«Vívido, trepidante, con una galería de personajes magníficamente retratados. Muestra cómo la ceguera, la miopía y la codicia condujeron al desastre financiero. Sorkin reconstruye un Wall Street que resulta al mismo tiempo un retrato de época y un escenario inquietantemente familiar».Pratinav Anil, The Times«Un relato absolutamente apasionante y revelador del crac bursátil de 1929, que desmonta muchos malentendidosy resuena con enorme fuerza en el presente».David Grann«Una obra revolucionaria».Matthew Bishop, The Observer.
Casa del Libro.

AIRES DE FAMILIA

Uno se pasa la vida protegiéndose de la vulgaridad. Y no me refiero a la vulgaridad ordinaria, la que te asalta cada vez que sales a la calle, abres un periódico o miras el móvil. Sino esa otra, mucho más sutil, que impone el Zeitgeist: la vulgaridad filistea de los biempensantes y los moralizadores. Ya puedes hartarte de decirte a ti mismo que con un poco de previsión sabrás cómo esquivarla. Pues bien, reza a Dios para que no sea ella la que te encuentre. Si lo hace, ¡estás perdido!
"Aire de familia", Alessandro Piperno.

viernes, 16 de octubre de 2026

4 LIBROS

 

Marianne y Connell son compañeros de instituto pero no se cruzan palabra. Él es uno de los populares y ella, una chica solitaria que ha aprendido a mantenerse alejada del resto de la gente. Todos saben que Marianne vive en una mansión y que la madre de Connell se encarga de su limpieza, pero nadie imagina que cada tarde los dos jóvenes coinciden. Uno de esos días, una conversación torpe dará comienzo a una relación que podría cambiar sus vidas.
Gente normal es una historia de fascinación mutua, de amistad y de amor entre dos personas que no consiguen encontrarse, una reflexión sobre la dificultad de cambiar quienes somos. La segunda novela de Sally Rooney acompaña durante años a dos protagonistas magnéticos y complejos, dos jóvenes que llegamos a entender hasta en su contradicción más sonada y en sus más graves malentendidos. Esta es una historia agridulce que muestra como nos conforman el sexo y el poder, el deseo de herir y ser herido, de amar y ser amado. Nuestras relaciones son una conversación a lo largo del tiempo. Nuestros silencios, lo que las define.


Como dijera alguna vez Fredric Jameson, hoy parece "más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo". Después de la caída del muro de Berlín, el capitalismo logró erigirse como el único sistema político-económico viable; una situación que la crisis bancaria de 2008, lejos de poner fin, agravó. Este libro analiza los principales rasgos y mecanismos de este realismo capitalista, como el marco ideológico en el cual vivimos. Utilizando ejemplos de la política, el cine, la música y la literatura, Mark Fisher demuestra de qué manera el realismo capitalista permea todas las áreas de la experiencia contemporánea, cubriendo el horizonte de lo pensable y obturando la capacidad de imaginar un nuevo escenario cultural y sociopolítico. El famoso eslogan de Margaret Thatcher, según el cual "no hay alternativa", situó al liberalismo económico y con ello al libre comercio y la desregulación del mercado como el mejor y único modo para organizar las sociedades modernas. 
Realismo capitalista indaga en los numerosos efectos nocivos que esta "ontología de los negocios" tiene para la vida pública, dejando al desnudo que el capitalismo es todo menos un orden natural inevitable y eficiente. La precarización del trabajo, la intensificación de la cultura del consumo, la expansión de la burocracia y de los mecanismos de control social, la gerencialización de la política, la mercantilización de la educación y el aumento de padecimientos mentales como el estrés, la depresión y los desórdenes de atención se muestran bajo esta perspectiva ya no como "errores honestos" de un sistema que tiende al bien común, sino como dispositivos orientados a bloquear toda capacidad colectiva de transformación. Ante este escenario, el único antídoto posible esbozado por Fisher en los dos textos que componen el Apéndice y que se agregan especialmente para esta edición, pasa por la revitalización de una esfera pública que asuma las raíces sociales de nuestra infelicidad.


En su primer libro, Mark Fisher llamó "realismo capitalista" a la creencia generalizada de que no es posible una alternativa al capitalismo, de que estamos obligados a enterrar en el pasado cosas como la solidaridad de clase o el concepto de lo público a cambio de seguir conectados al circuito privado de consumo y entretenimiento. Pero, ¿es posible clausurar de manera definitiva nuestros horizontes y resignar todo proyecto transformador? La tesis central que comparten los artículos aquí reunidos es que este presente clausurado, condenado a la repetición y al pastiche, estará siempre acechado por los fantasmas de aquello que ya no es y aquello que nunca fue. Y que es necesario reactivar la memoria histórica y esos futuros perdidos para escapar de la temporalidad detenida en la que vivimos.
En esta suerte de Espectros de Marx para el siglo XXI, Mark Fisher se enfrenta a las ruinas de aquel momento en que la cultura popular "en especial la música" todavía tenía la capacidad de producir formas innovadoras y soñar con modos de vida radicalmente alternativos. En la experiencia colectiva de las raves, el rechazo al trabajo de los mods, el modernismo militante de los postpunks resuena aún la prometeica ambición de la clase trabajadora de producir un mundo que exceda existencial y estéticamente a la cultura burguesa. Pero no se trata de aferrarse de manera nostálgica a ese pasado para refugiarnos del presente: no abandonar los fantasmas implica no ajustarse a lo que las condiciones actuales llaman "realidad". Estos penetrantes ejercicios de análisis cultural, que comprenden no solo música sino también la obra de directores como Kubrick, Cronenberg o Christopher Nolan, son para Fisher rituales para exorcizar el espectro que lo persiguió toda su vida: la depresión.


Sin dinero y con una formación artística que de poco le ha servido, John-Calum Macleod toma el ferry de vuelta a Harris, la isla donde nació, para descubrir que nada ha cambiado. Salvo él. En la desolada granja familiar donde creció, Cal retoma su antigua vida entre los dos polos que marcaron su infancia: su padre, John, pastor de ovejas, tejedor y puntal de la iglesia presbiteriana local, y su abuela materna, Ella, que durante décadas ha mantenido con su yerno una paz precaria.
Mientras Cal se pregunta si habrá otros hombres solitarios en las laderas yermas de su hogar, John contempla con desasosiego el pelo largo de su hijo y su aparente resistencia a ser salvado. Con el paso de las estaciones, todo empieza a cambiar: los hilos que sostienen esa frágil comunidad están a punto de romperse.
Después de Historia de Shuggie Bain (premio Booker 2020) y Un lugar para Mungo, regresa uno de los novelistas británicos más destacados con la conmovedora historia de una fractura familiar en una aislada comunidad rural escocesa.