Cobh, Ireland.
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domingo, 8 de marzo de 2026
jueves, 17 de marzo de 2022
domingo, 16 de agosto de 2020
GIANT'S CAUSEWAY
Calzada de lo Gigantes, Irlanda del Norte (Bushmills, Condado de Antrim). Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986 y Reserva Natural Nacional en 1987.
Sep. 2017
miércoles, 27 de septiembre de 2017
20 MINUTOS O UNA CRÓNICA VIAJERA (I)
El pasado 14 de septiembre, jueves, estaba invitado a la
oficiosa inauguración del “La Laguna Gran Hotel”, justo mi último día de
trabajo, la víspera del comienzo de mis vacaciones que, además, coincidía con
los fuegos del Cristo, todo un acontecimiento en Tenerife. Me decidí, había que
tirar la casa por la ventana, comenzaban mis vacaciones y aunque durmiera poco
la ocasión lo merecía. En la moto, preveía un tráfico imposible en La Laguna,
me planté en el hotel a la hora fijada y no salí de allí hasta la mitad de los
fuegos, más o menos a la 1 de la mañana, algo tarde ya para dejar lista la
casa, el equipaje, dormir algo y esperar en la esquina de mi casa a que me
recogiera el taxi a las 5:30am, tal y como así ocurrió. Facturé sin problema, un
café y a Madrid.
Me gusta Madrid, me siento bien en esta ciudad; será porque hablamos el mismo idioma -cosa que siempre se agradece-, porque hay árboles por todos lados, porque sus museos son magníficos, sus paseos y parques preciosos, sus cafeterías estupendas. Me gusta Madrid, es una ciudad para caminarla, para disfrutar de su arquitectura, para disfrutar de su cosmopolitismo. Mis primeras vacaciones del año comienzan aquí, en Madrid, en casa de un amigo ¡vaya un lujo! que me presta porque él y su familia están en el extranjero. Situada en pleno centro, conserva todo el sabor de los pisos de mediados del pasado siglo pero con todas las comodidades de hoy: dos balcones a la calle, doble vidrio (siempre olvido lo ruidosas que son las grandes ciudades), persianas de librillo, techos altos, escaleras de madera... Conexión a Internet, vitrocerámica, microondas, ducha con regulador de temperatura. A mi amigo le debo una grande, sin duda.
El taxi del aeropuerto me deja en la dirección dada, dejo las cosas en casa sin deshacer el equipaje y salgo a la calle sin ducharme siquiera, al fin y al cabo no hace más de tres horas que salí de Tenerife como una rosa. Un par de vueltas para hacerme con la zona -soy muy malo en eso de la orientación-, algo frugal para comer y metro hasta casa de mi hermana para disfrutar con ellos de la tarde y la cena. Su casa, en un barrio residencial con una enorme cantidad de vegetación, está llena de familias jóvenes y de niños; pasamos la tarde en el parque, hablando, disfrutando de la alegría infantil. Luego la cena, muy rica, más conversación y yo que me caía de sueño, ya no soy el que era. Regreso a casa, ducha y a la cama. Primer día genial: Tenerife, Madrid centro y Vallecas, un día completo.
¿Planes para el sábado? Ah, sí, Goya. No conocía la ermita de San Antonio de la Florida, aunque la había estudiado no estuve nunca antes, por lo que esta vez la visita se hacía imprescindible. Con el plano y el móvil y callejeo hasta el Teatro y el Palacio Real, punto de partida de mi excursión, y así de camino echar un ojo a la programación operística. Un café sentado frente a los Jardines de Sabatini para echar un vistazo al recorrido ¿Paseo del pintor Rosales o Avenida de Valladolid? Optaré por la primera opción para volver por la otra, buena idea.
Camino sin prisas por el Paseo del pintor Rosales hasta llegar al teleférico de la Casa de Campo, atajando por la preciosa rosaleda del Parque del Oeste y cruzando las vías del tren sobre un puente metálico que tuvo días mejores, llego a las ermitas gemelas, una cerrada y otra abierta, precisamente la que era de mi interés, aquella donde disfrutar los maravillosos frescos de Goya. En la iglesia, con algunos turistas como yo, no se permitía hacer fotos, de manera que he de echar mano de la fototeca de Google. Inteligentemente se había colocado, en ángulos escogidos, unos espejos con cierta inclinación que permitía disfrutar de los frescos en el techo sin necesidad de acabar con complejo de garrote vil.
Estuve un buen rato apabullado por tanta belleza -o lo amas o lo odias- hasta que, empapado de Goya, me dispuse a volver a casa caminando por la Avda. Valladolid, pasando por la Estación del Norte para terminar subiendo por la Calle de Segovia hasta terminar el paseo. Ese día ya había cumplido mis objetivos, estaba cansado y me quedé en casa leyendo después de una ducha y un sándwich pasable. Para el viaje había escogido una lectura que se me antojaba entretenida, tal y como así ha sido: La casa del nazi", novela de detective ambientada en Galicia y escrita por Xavier Quiroga. La verdad es que no le dediqué mucho tiempo a la lectura porque llegaba tan cansado que sólo me apetecía tirarme en la cama a dormir y recuperar fuerzas. Así, poco a poco, se iba terminando la primera parte de mis vacaciones, madrileñas, para pasar a las irlandesas.
Del Museo Thyssen ¿qué puedo decir? El Prado es el Prado y no hay más que hablar, pero el Thyssen... Qué maravilla la colección que esta familia ha adquirido a lo largo de su vida, tanto la antigua como la contemporánea. Estos días pude coincidir con la exposición "Renacimiento Veneciano", verdaderas joyas. Lástima no tener más tiempo para dedicarlo al museo y sentarme frente a mis cuadros preferidos como la protagonista de Vértigo, pero es lo que tiene organizar un viaje a contrarreloj. Nunca podremos agradecerle lo suficiente a los mecenas que hayan preferido España para exponer su colección de arte. Madrid, una ciudad, para empezar, con el Prado y el Thyssen, ¿alguien da más?
El taxi del aeropuerto me deja en la dirección dada, dejo las cosas en casa sin deshacer el equipaje y salgo a la calle sin ducharme siquiera, al fin y al cabo no hace más de tres horas que salí de Tenerife como una rosa. Un par de vueltas para hacerme con la zona -soy muy malo en eso de la orientación-, algo frugal para comer y metro hasta casa de mi hermana para disfrutar con ellos de la tarde y la cena. Su casa, en un barrio residencial con una enorme cantidad de vegetación, está llena de familias jóvenes y de niños; pasamos la tarde en el parque, hablando, disfrutando de la alegría infantil. Luego la cena, muy rica, más conversación y yo que me caía de sueño, ya no soy el que era. Regreso a casa, ducha y a la cama. Primer día genial: Tenerife, Madrid centro y Vallecas, un día completo.
¿Qué hace uno en Madrid un domingo por la mañana? Fácil respuesta: ir al Rastro, a tiro de piedra de mi casa. A tope de gente, como era de esperar, bajé y subí sin prisa alguna disfrutando de los puestos, de algunos más que de otros, parándome sobre todo en las calles con pintores, libreros y anticuarios. No compré ¿quién necesita ya más cosas?, pero disfruté observando cosas interesantes entra tantas y tantas. Terminado el Rastro acometía lo último que tenía apuntado en mi lista de imprescindibles, esta vez el Museo Thyssen, mi favorito. Paseo del Prado cerrado al tráfico, ambiente estupendo, donde uno se reconcilia irremisiblemente con la ciudad; árboles, sombra y bancos para sentarse y relajarse. Un rato para comprobar el whatsaap y ver el periódico, más de lo mismo, referendum en Barcelona y humor español, que no falte.
Volviendo a lo comentado de los árboles, me viene a la cabeza la campaña de la baronesa Thyssen para evitar que Moneo talara parte del Paseo, con encadenamiento a uno de ellos incluido. Un arquitecto que se precie, para estar a la altura, debería tener como premisa número uno que los árboles son intocables, pase lo que pase; lo demás es siempre prescindible, los árboles no. Que aprendan de Carmen Thyssen en Santa Cruz de Tenerife, donde la calle Méndez Núñez se ha quedado sin parte de su arboleda como resultado de la enésima obra de urbanización. Hoy, precisamente, aparqué por allí y se ha convertido en un tramo inhóspito para caminar. Afortunadamente siempre nos quedará Madrid.
Pues sí, de lo previsto casi todo, por no decir todo. Goya, Venecia, pintura moderna y mi sobrina de 2 años recién cumplidos, suficiente para justificar el viaje a Madrid. Por la tarde me reuní en mi casa con mi hermana y su familia y, al despedirme, di por terminada la primera parte de mi viaje, pues por la mañana tendría que coger un vuelo a Londres y desde allí a Belfast.
viernes, 17 de marzo de 2017
domingo, 25 de diciembre de 2016
martes, 13 de diciembre de 2016
sábado, 22 de octubre de 2016
I♣IRELAND
*Road to Sligo.
*White, orange and green.
*Gravelwalk.
*An Irish Party in Thirde Class, Titanic Soundtrack.
miércoles, 19 de octubre de 2016
MÁS JOYCE
Más sobre mi admirado Joyce, esta vez su torre Martello de Sandycove. Joyce, del que acabo de releer su relato "Los muertos", incluido en Dublineses. ¿Qué puedo decir? Nada. Todo sería poco.
Una torre con vistas a la Bahía de Dublín - Ulises,
Capítulo1
World Literary Atlas
AUTOR: James Joyce
CITA:
Majestuoso, el orondo Buck Mulligan llegó por el hueco de la
escalera, portando un cuenco lleno de espuma sobre el que un espejo y una
navaja de afeitar se cruzaban. Un batín amarillo, desatado, se ondulaba
delicadamente a su espalda en el aire apacible de la mañana. Elevó el cuenco y
entonó:
-Introibo ad altare Dei.
Se detuvo, escudriñó la escalera, sinuosa y llamó rudamente:
-¡Sube, Kinch! ¡Sube, desgraciado jesuita!
Solemnemente dio unos pasos al frente y se subió a la plataforma redonda. Dio
media vuelta y bendijo gravemente tres veces la torre, la tierra circundante y
las montañas que amanecían. Luego, al darse cuenta de Stephen Dedalus, se
inclinó hacia él y trazó rápidas cruces en el aire, barbotando y agitando la
cabeza. Stephen Dedalus, molesto y adormilado, apoyó los brazos en el remate de
la escalera y miró fríamente la cara agitada barbotante que lo bendecía, equina
en extensión, y el pelo claro intonso, veteado y tintado como roble pálido.
Buck Mulligan fisgó un instante debajo del espejo y luego cubrió el cuenco
esmeradamente.
-¡Al cuartel! Dijo severamente (...)
Se subió de nuevo al parapeto y extendió la vista por la bahía de Dublín, el
pelo rubio roblepálido meciéndose imperceptiblemente.
-¡Dios! Dijo quedamente. ¿No es el mar como lo llama Algy: una inmensa dulce
madre? El mar verdemoco. El mar acojonante...
LOCALIZACIÓN:
CONTEXTUALIZACIÓN:
Una pequeña torre atalaya de la localidad irlandesa de Dun
Laoghaire, a doce kilómetros del centro de Dublín, tiene el honor de ser el
escenario de uno de los comienzos más célebres de la historia de la literatura:
el de la novela Ulises, de James Joyce. En ese primer capítulo, el
estudiante de Medicina Buck Mulligan, impertinente y verbalmente agresivo,
conversa con el joven escritor y profesor de literatura Stephen Dedalus, un
personaje que ya aparece en la obra de Joyce Retrato del artista adolescente.
La acción comienza a las 8:00 de la mañana del 16 de junio de 1904, día en el
que James Joyce comenzó a hacer la corte a la que más tarde sería su esposa
Nora Barnacle.
La elección de esa torre como escenario para el primer
capítulo de su novela no es casual: el propio James Joyce vivió en ella una
temporada como inquilino durante 1904. Desde ella, como Dedalus y Mulligan,
Joyce disfrutó de unas vistas envidiables de la bahía de Dublín, que son una y
otra vez mencionadas durante ese capítulo. Así, algunas páginas más adelante,
se puede leer: “Una nube empezó a tapar el sol lentamente, completamente,
sombreando la bahía en un verde más profundo. Yacía a sus pies, cuenco de aguas
amargas”. también son frecuentes las referencias geográficas concretas de
ciertos hitos o accidentes de la Bahía de Dubín: "Se detuvieron,
mirando hacia el cabo despuntado del Promontorio de Bray que yacía sobre el
agua como el hocico de una ballena dormida".
Como en el caso de la bahía de Dublín, en este primer
capítulo del Ulises de Joyce no existe una descripción ambiental completa de la
torre donde se sitúa el comienzo de la acción. Sin embargo, las referencias
fragmentarias y a menudo sinestésicas a la torre y sus espacios (“con un codo
apoyado en el granito rugoso” o “sombras de espesura flotaban
silenciosamente por la paz de la mañana desde el hueco de la escalera”)
componen a lo largo de todo el capítulo una reconstrucción atmosférica casi
perfecta de la arquitectura de la torre vigía.
La tipología arquitectónica de la atalaya donde arranca el Ulises corresponde
a las llamadas torres martello, construidas en las costas
del Imperio Británico durante el siglo XIX, durante la época de las guerras
napoleónicas. El nombre de “martello” es una derivación de una torre genovesa
situada en el cabo Mortella de Córcega, que durante varios días en febrero de
1794 resistió el ataque de dos navíso ingleses. La resistencia de estas torres
llevó a los ingenieros británicos a construir unas torres similares para la
defensa de sus costas.
En 1962, con el Ulises de James Joyce ya convertido en un
clásico de la literatura, una contribución popular permitió la restauración de
la torre de Dun Laoghaire, que hoy acoge un pequeño museo con
cartas y algunas propiedades personales del escritor. El 16 de junio, día del
Bloomsday, cientos de fans de la novela peregrinan hasta este lugar en homenaje
a Leopold Bloom, el personaje principal de la novela de James Joyce.
FUENTE: Joyce, James. Ulises. Madrid: Ediciones Catedra.
Edición de Francisco García Tortosa. ISBN. 9788437617251. Págs 3-4.
FECHA DE ESCRITURA O PUBLICACIÓN: 1922
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