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viernes, 15 de mayo de 2026

APROVECHA LOS 50 QUE QUEDAN


“Las probabilidades de vivir 50 años más son muy bajas”: la advertencia de David Gross, premio Nobel de Física
En una entrevista, el Nobel de Física David Gross advirtió que la humanidad podría no sobrevivir 50 años más por el riesgo de guerra nuclear y el avance de la inteligencia artificial.
Nicole Iporre, 27.04.2026

David Gross es uno de los físicos más destacados en la actualidad. En 2004, junto a sus compañeros Frank Wilczek y H. David Politzer, recibió el Premio Nobel de Física por haber descubierto la libertad asintótica, es decir, las fuerzas entre los quarks.
Con su trabajo, ayudó a explicar una de las fuerzas más fundamentales de la naturaleza y el comportamiento interno de la materia a nivel subatómico.
Recientemente, fue entrevistado por el medio especializado en ciencia Live Science, donde, entre otros temas, conversaron sobre el futuro de la humanidad, en medio del vertiginoso desarrollo de la inteligencia artificial y las guerras.

Fue en ese contexto que Gross mencionó que es poco probable que los humanos puedan vivir 50 años más. Esta es su perspectiva.
En medio de la entrevista con Live Science, le preguntaron a David Gross si es que creía que en 50 años podría haber una “teoría unificada”, una idea ambiciosa en el mundo de la física que busca encontrar una sola teoría que explique todas las fuerzas fundamentales del universo.

Pero la respuesta del premio Nobel sorprendió al entrevistador, pues tomó otro rumbo.
“Actualmente, dedico parte de mi tiempo a intentar explicarle a la gente... que las probabilidades de que vivan 50 años más son muy bajas”.
Según Gross, debido al peligro de una guerra nuclear, la expectativa de vida es de unos 35 años más.
“Es una estimación aproximada. Incluso después del fin de la Guerra Fría, cuando teníamos tratados de control de armas estratégicas, que ya no existen, se estimaba que había un 1% de probabilidad de guerra nuclear cada año. La situación ha empeorado muchísimo en los últimos 30 años, como se puede comprobar cada vez que se lee el periódico”, dijo el físico.

Entonces, el entrevistador le pregunta qué podemos hacer para reducir ese riesgo “inminente”.
El premio Nobel le respondió: “Hay medidas que son fáciles de tomar, al menos para las naciones. Por ejemplo, hablar entre sí”.
Sin embargo, destacó que en los últimos 10 años, “ya no existen tratados. Estamos entrando en una increíble carrera armamentística. Tenemos tres superpotencias nucleares y se habla del uso de armas nucleares”.
“Hay una guerra importante en pleno desarrollo en el centro de Europa. Estamos bombardeando Irán. India y Pakistán estuvieron a punto de entrar en guerra. Eso ha aumentado la probabilidad”.

Ahora, la combinación de guerra nuclear con inteligencia artificial también representa un gran peligro, según el físico. Es muy probable que la IA aprenda a lanzar armas nucleares y que estas armas sean cada vez más sofisticadas.
Gross reconoció que le asusta este escenario, y que la IA llegue a ser tan desarrollada que pueda tomar decisiones por sí sola, en algún nivel. “Me pediste que pensara en el futuro, y llevo unos años obsesionado con eso. No con el futuro de las ideas y la comprensión de la naturaleza, sino con la supervivencia de la humanidad”.

martes, 12 de mayo de 2026

EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ


Viajar sin pasaporte, sin tarjeta de embarque y sin llave de hotel: los viajes fluidos con los que sueña Amadeus
La empresa tecnológica aspira a ser un gigante mundial de la biometría, pero los analistas están divididos sobre si está en el camino correcto o debería enfocarse en proteger su negocio principal.
María Fernández, 12.05.2026

Prepárese para ser escaneado. Viajar sin tarjeta de embarque, cruzar una frontera sin pasaporte o entrar en la habitación de un hotel sin llaves ni tarjetas está cada vez más cerca. Las empresas tecnológicas sueñan con facilitar esos “viajes fluidos” gracias a la biometría, que identifica inequívocamente a las personas basándose en su biología individual. Y quien controle la mecánica biométrica controlará una parte importante de la experiencia de los futuros turistas, convirtiéndose en un proveedor clave para los operadores de las infraestructuras (y los gobiernos).

Bajo ese razonamiento de negocio se ha colocado Amadeus, la muy rentable tecnológica de soluciones para el sector (traduce a beneficios más del 20% de sus ventas) fundada en 1987 por cuatro aerolíneas europeas, Iberia entre ellas. La pasada semana la compañía realizaba un anuncio que quizá sea determinante para su futuro: quiere comprar, por 1.200 millones de euros, la empresa más importante del continente en biometría e identidad, la francesa Idemia Public Security (IPS). En 2024 ya había adquirido la portuguesa Vision-Box, especializada en biometría para controles fronterizos, y ha implantado ya sus soluciones en algunos aeropuertos, como el de Narita (Japón).

Luis Maroto, su consejero delegado, explicaba en un encuentro con analistas posterior que la adquisición es “estratégicamente importante” porque, además de su plataforma tecnológica, IPS les aportaría “una cartera de clientes global fuerte”, sobre todo en Estados Unidos y Asia, que complementaría a lo que ya poseen. La biometría, entendida como el control de accesos, la identificación y las soluciones de datos que lleva aparejada, es, para el directivo, un componente esencial de su negocio que, cifró, les permitirá ahorros de 50 millones anuales en el medio plazo.

No todo el mundo es tan entusiasta respecto al futuro del grupo. Es cierto que Amadeus viene de completar un 2025 bueno: ingresó más (un 6%, 6,517 millones de euros), ganó más (1.758 millones, con un 8% de avance) y sus plataformas tecnológicas ayudaron a sus clientes a tramitar más reservas (484 millones). Pero el mercado percibe algunas amenazas sobre su posición competitiva. Sus acciones fueron de las más castigadas en la Bolsa en 2025, y en 2026 acumulan un retroceso adicional de casi un 20%, al hilo de lo que le está pasando a otros proveedores de software amenazados por las empresas nativas de IA, según recuerdan la media docena de expertos consultados.

Jaime Sicilia, de Singular Bank, explica que, por más rentable que sea su GDS, el sistema de Amadeus que conecta a proveedores de viajes con las agencias para hacer reservas en tiempo real, el nuevo estándar tecnológico que ha creado IATA permite a las aerolíneas vender “con más control sobre contenido, personalizar precios, generar ofertas atractivas y personalizadas, y evitar fees [pagos] del GDS, aunque no sustituirlo del todo”. Las propias aerolíneas están intentando canalizar el negocio directamente y empresas basadas en IA o de fuera del sector, como Google Flights, “podrían añadir competencia”, según este experto. El analista de mercados Franco Macchiavelli va por el mismo camino. Con la biometría, Amadeus quiere controlar la cadena completa de los procesos por los que pasarán los viajeros. Hasta ahí, todo encaja. “El problema parece estar en que el mercado no acaba de comprar al 100% esa tesis. El valor de las acciones tocó techo a mediados de 2025 en 74 euros y desde entonces acumula una caída superior al 30%. Tras el anuncio de la mayor compra de su historia, el precio ni se ha inmutado. Esto invita a preguntarse qué hay detrás”. Y cree que la biometría quizá no pueda eclipsar el hecho de que su sistema GDS “lleva años bajo presión”, porque aerolíneas como Iberia, Lufthansa o KLM se inclinan a usar el estándar NDC. “Amadeus parece estar adaptándose, pero su modelo de ingresos podría tener los días contados en su forma actual. Eso hace que la biometría no solo sea una apuesta de futuro, sino también una huida hacia adelante”.

Hay otro motivo que rebaja el entusiasmo, y son las dificultades regulatorias, que podrían ralentizar los crecimientos de beneficios y márgenes que espera tener gracias a la adquisición. Hace unos meses, la Agencia de Protección de Datos multaba a Aena con 10 millones de euros por identificar con reconocimiento facial a los pasajeros de ocho aeropuertos españoles, y un año antes la empresa World, cofundada por Sam Altman, había tenido que parar las lecturas de iris en una treintena de centros comerciales del país por el mismo motivo. Son solo dos ejemplos que ilustran las dificultades con las que se puede encontrar esta tecnología. La custodia de los datos puede hacer que, por ejemplo, un país no quiera ceder activos sensibles sin condiciones especiales a las empresas. Igualmente plantea riesgos para la privacidad y el control ciudadano. Pero aquí, de nuevo, hay quien ve la botella medio llena: “El mercado va hacia este tipo de reconocimientos faciales para mejorar el tránsito en los aeropuertos”, opina Luis Padrón, de GVC Gaesco. Algo que no solo notarán los pasajeros: además de menores tiempos de espera y la eliminación de cuellos de botella en horas punta, el reconocimiento facial o con huellas permitiría rediseñar terminales eliminando barreras físicas y reforzaría la seguridad.

Guerra en Irán

Nikola Egia, analista de Kutxabank Investment, añade otro riesgo más a corto plazo: el conflicto de Oriente Próximo. “Aunque su exposición es baja, entre el 7% y el 9% de las ventas, hay muchas cancelaciones de vuelos y se anuncian más restricciones por falta de queroseno”, algo que ha ralentizado el crecimiento de ingresos en el primer trimestre, según los datos presentados el pasado viernes, que aún así fueron mejores de lo esperado por algunos analistas.

A medio y largo plazo los números sonríen. El tráfico mundial podría crecer, según las previsiones del sector, un 3,8% cada año, lo que duplicaría el tránsito en las próximas dos décadas, hasta los 8.000 millones de viajeros. Amadeus, cree Iván San Félix, de Renta 4, ha demostrado siempre ser tecnológicamente superior en su sector. “Evidentemente, la amenaza es importante, pero como líder lleva años invirtiendo en IA y, si se atiende a la historia, ha sido capaz de mantener esa hegemonía tecnológica”. Él es moderadamente optimista con la compañía. El tiempo dirá si Amadeus está lo suficientemente protegida para afrontar lo que está por llegar.

sábado, 14 de febrero de 2026

ALGO GRANDE ESTÁ SUCEDIENDO


El terremoto de la última versión de la IA alarma a los expertos: “El mundo está en peligro”
Arrecian las voces que advierten sobre las consecuencias para la sociedad de los últimos modelos de inteligencia artificial y sobre despidos masivos en tareas de cuello blanco.
Jesús Sérvulo González, 14.02.2026

“Estamos ante algo mucho, mucho más grande que la covid”, ha advertido esta semana Matt Shumer. Este prestigioso programador que trabaja con la inteligencia artificial (IA) acaba de publicar un artículo titulado Algo grande está sucediendo en el que advierte sobre las amenazas de los nuevos modelos de IA para millones de puestos de trabajo de cuello blanco a lo largo de todo el mundo. Su ensayo se ha viralizado con más de 80 millones de visitas desde el martes.

“La razón por la que tanta gente del sector está dando la voz de alarma ahora mismo es porque esto ya nos ha pasado", explica Shumer, quien relata cómo las empresas de IA están despidiendo a informáticos y desarrolladores porque las herramientas que ellos crearon ya se están programando a sí mismas para hacerse más inteligentes. “No estamos haciendo predicciones. Les contamos lo que ya ha ocurrido en nuestros propios trabajos y les advertimos que son los siguientes”, apunta.

El artículo de Shumer coincide con una semana de agitación en Wall Street. Los inversores han castigado a compañías que se van a ver más afectadas por la irrupción de esta tecnología. Empresas de software, videojuegos o desarrolladores informáticos han recibido un serio correctivo en Bolsa al difundirse las altas capacidades de los nuevos modelos de IA y el riesgo que supone para millones de empleos. Los expertos aseguran que un niño podrá dar instrucciones para crear un videojuego a medida. Y proliferan programas de idiomas creados por personas con escasos conocimientos informáticos.

Pero los inversores también ven cómo la automatización está lista para saltar a otros sectores no tan evidentes como la logística, aseguradoras o consultoras. Con un par de órdenes se podrá crear un programa de planificación fiscal o un bot de atención al cliente que supere la interacción humana.

“El rápido progreso de las herramientas de IA alimenta el temor generalizado de una disrupción en las industrias más expuestas a la difusión de esta tecnología dentro de la economía del conocimiento, en particular en los modelos de negocio que no requieren un uso intensivo de capital, con las empresas de software a la cabeza”, explica Yves Bonzon, responsable de inversiones del banco suizo Julius Baer. “Las preocupaciones de los inversores sobre el impacto disruptivo de la IA siguen pesando sobre las acciones estadounidenses, desde los corredores de seguros y los servicios inmobiliarios hasta la logística”, explica el banco de inversión suizo UBS, que adopta, no obstante, un tono optimista para los inversores: “Aunque está por ver el impacto global en estas industrias y en las empresas individuales, consideramos [este proceso] una validación del potencial de monetización de la IA. Los avances subrayan su naturaleza transformadora”.

“Esto es diferente a todas las oleadas de automatización anteriores, y necesito que entiendan por qué”, avanza Shumer en un relato inquietante que ha encontrado eco en varios ejecutivos del sector. “La IA no reemplaza una habilidad específica. Es un sustituto general del trabajo cognitivo. Mejora en todo simultáneamente. Cuando las fábricas se automatizaron, un trabajador despedido pudo capacitarse para trabajar como oficinista. Cuando internet irrumpió en el comercio minorista, los trabajadores se trasladaron a la logística o los servicios. Pero la IA no deja un hueco conveniente para ocupar. Sea cual sea el objetivo de la capacitación, también está mejorando en eso”, añade.

Las voces de alarma arrecian al tiempo que las grandes tecnológicas redoblan sus apuestas por una tecnología disruptiva. Solamente durante 2026, las cuatro grandes tecnológicas globales, Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft, planean invertir más de 650.000 millones en IA. Es la mayor cantidad invertida en un solo año en cualquier otro desarrollo tecnológico; ni la expansión del ferrocarril a finales del siglo XIX, los programas de la NASA para conquistar el espacio o la burbuja de las puntocom de principios del siglo XXI consumieron tantos recursos en tan poco tiempo.


Estos colosos tecnológicos, que manejan un presupuesto mayor que el de algunos países, están lanzados en una alocada carrera para desarrollar la IA. Necesitan entrenar sus modelos informáticos con miles de ordenadores montados con microprocesadores de última generación. Los reúnen en unas naves gigantescas, los centros de datos, con cientos de servidores para que el sistema siga aprendiendo. Y requieren de plantas especiales de suministro de energía para asegurar su enorme consumo.

Schumer dibuja un panorama estremecedor. Explica cómo en los últimos años las mejoras en los modelos cognitivos creados por algoritmos han logrado avances exponenciales. Pero las últimas versiones de OpenAI, creador del popular ChatGPT, o Anthopic, que desarrolla el modelo Claude, “no son mejoras graduales. Es algo completamente diferente”, advierte.

“La IA no es un sustituto de trabajos humanos específicos, sino más bien un sustituto laboral general para los humanos”, sostiene Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, la empresa fundada por antiguos investigadores de OpenAI. Amodei publicó hace un par de semanas un inquietante artículo, La adolescencia de la tecnología. Cómo afrontar y superar los riesgos de la IA potente, sobre los riesgos que provocará una tecnología de este calibre o la IA general (IAG), aquella que podrá pensar por sí misma. Este ejecutivo calcula que la mitad de todos los trabajos de cuello blanco en el mundo van a desaparecer en el plazo de entre uno y cinco años. Tras analizar en el artículo las consecuencias de esta revolución, concluye: “El shock a corto plazo tendrá una magnitud sin precedentes”.

Esta semana la empresa ha alcanzado una valoración de 380.000 millones de dólares, después de la última ronda de financiación en la que logró fondos por 30.000 millones. Anthropic se ha posicionado como una de las compañías tecnológicas más concernidas por la seguridad. Asegura que su modelo está entrenado siguiendo principios éticos para evitar la manipulación y el engaño.

Esta semana ha anunciado la creación de una SPAC, una herramienta de cotización bursátil, dotada con 20 millones de dólares, para promover la transparencia y seguridad en los modelos de inteligencia artificial. La empresa Public First busca influir en los legisladores para establecer una regulación y barreras en la IA que impidan los abusos. En realidad, su estrategia es contra su rival OpenAI, que utiliza tácticas más agresivas.

El ensayo de Shumer coincide también con la renuncia de dos ejecutivos de OpenAI y Anthropic, alertando de la profundidad de los cambios que se le vienen al mundo encima, no solo a nivel laboral. “El mundo está en peligro. Y no solo por la IA o las armas biológicas, sino por toda una serie de crisis interconectadas que se desarrollan en este preciso momento”, escribió Mrinank Sharma, un investigador de seguridad de IA que abandonó Anthropic para irse a Reino Unido a escribir poesía y “volverse invisible”.

Sharma ha trabajado en un área para tratar de garantizar la seguridad de la IA para combatir los riesgos del bioterrorismo asistido por IA e investigar “cómo los asistentes de IA podrían hacernos menos humanos”. Y dice que abandona con un cierto sentimiento de resignación.

El miércoles, Zoe Hitzig, investigadora de OpenAI, el creador del popular ChatGPT, publicó un artículo en The New York Times alertando sobre sus dudas respecto a la nueva práctica de que las empresas de IA ofrezcan publicidad. Hitzig, doctora de Economía en Harvard, escribió: “Tengo serias reservas sobre la estrategia de OpenAI”. Al día siguiente presentó su renuncia. En el artículo explica cómo muchas personas emplean las herramientas de IA como terapeutas, para confesar sus emociones o para charlar. El sistema logra una ventaja a la hora de ofrecer publicidad y Hitzig observa problemas éticos.

También existen riesgos de seguridad. Amodei pone el ejemplo de un nuevo país integrado por los 50 millones de mentes más brillantes del mundo. Piensan de 10 a 100 veces más rápido que cualquier humano. Nunca duermen. Pueden usar internet, controlar robots, dirigir experimentos y operar cualquier cosa con una interfaz digital. El experto advierte de que supondría “la amenaza a la seguridad nacional más grave que hemos enfrentado en un siglo, posiblemente nunca”.

sábado, 30 de noviembre de 2024

LO MEJOR, CASI AL FINAL


Microsoft y Atom Computing anuncian un ordenador cuántico tras batir un récord de computación fiable
Una investigación de las compañías proclama el entrelazamiento robusto de 24 cúbits lógicos que asegura un procesamiento mejor que con sistemas clásicos.
Raúl Limón, 30.11.2024

Las compañías Microsoft y Atom Computing han publicado en el repositorio científico Arxiv la consecución de un récord cuántico: computación robusta y fiable mediante el entrelazamiento de 24 cúbits lógicos a partir de átomos neutros. Según ambas empresas, el avance les permite anunciar la comercialización de un computador de esta tecnología para este próximo año. “Los resultados muestran los avances hacia la ventaja cuántica científica [ejecutar tareas de manera más rápida, económica y eficiente que una computadora clásica], que requerirá no solo una computación fiable, sino también la integración con la inteligencia artificial y procesamientos de alto rendimiento”, explica Krysta Svore, técnica de esta tecnología en Microsoft.

Jian-Wei Pan, científico de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China (USTC) y líder de uno de los mejores grupos de investigación cuántica del mundo, ya advertía hace dos años que uno de los logros más disruptivos en esta tecnología sería “contar con un cúbit lógico con mayor fidelidad que el físico”. El investigador calculaba que este avance se alcanzaría en unos cinco años. Microsoft y Atom Computing aseguran haberlo conseguido ya.

La computación cuántica aprovecha las propiedades de átomos, iones, fotones o sistemas superconductores para salvar las limitaciones binarias y multiplicar exponencialmente la capacidad de procesamiento. Lo consigue aprovechando la superposición de estados, el principio que permite estar simultáneamente en más de dos valores a la vez. Pero esta superposición es vulnerable a cualquier perturbación y la información contenida en cúbits físicos se pierde o altera (decoherencia), por lo que se utiliza la corrección de errores y la recuperación para desarrollar un cúbit lógico, que preserva la información cuántica.

“Pero no todos los tipos de cúbits permiten la corrección de errores cuánticos necesaria para permitir una computación fiable. Y sin ella, es poco probable que se logren soluciones valiosas a problemas clásicamente intratables [irresolubles con procesamiento convencional]. Es esencial pasar de la informática con cúbits físicos [vulnerables al ruido] a operar con lógicos y fiables”, argumenta Svore.

Para conseguirlo, Atom Coputing han recurrido a átomos neutros, con más estabilidad y capacidad de interconexión, como cúbits físicos para almacenar y procesar información cuántica mediante la manipulación con pulsos de luz láser.

Con 112 de ellos se han desarrollado, mediante la plataforma Azure Quantum de Microsoft, 24 cúbits lógicos entrelazados (el mayor número registrado hasta la fecha en un sistema comercial de átomos neutros) cuya fidelidad, según la investigación publicada en Arxiv, ha sido del 99,6%, la mayor robustez alcanzada por un sistema comercial, según los investigadores. Microsoft ha conseguido en esta ocasión duplicar los 12 cúbits lógicos fiables que alcanzó anteriormente con una trampa de iones de Quantinuum.

“Esos qubits lógicos son capaces no solo de entrelazarse, sino también de someterse a muchas operaciones lógicas sin fallar para permitir soluciones exitosas a cálculos complejos”, asegura Svore. La confluencia de ambas tecnologías permite, de acuerdo con las dos compañías, “una corrección de errores cuánticos más rápida, avanzada y eficiente”.

“Los cúbits lógicos han realizado con éxito cálculos basados en el algoritmo de Bernstein-Vazirani [un algoritmo cuántico diseñado por Ethan Bernstein y Umesh Vazirani a principios de los noventa para resolver un problema específico de forma más eficiente que por métodos clásicos]. Además, fueron capaces de producir una solución más precisa que el mismo cálculo con cúbits físicos”, detalla la investigadora de Microsoft.

En este sentido, Ben Bloom, fundador y director general de Atom Computing, añade: “Nuestra tecnología de átomos neutros altamente escalable se puede utilizar para crear grandes cantidades de cúbits de alta fidelidad, que son una parte crucial de la estrategia de Atom para construir computadoras cuánticas tolerantes a fallos”.

Los resultados han llevado a las dos compañías a anunciar la comercialización de un computador cuántico el próximo año con la tecnología desarrollada. “Al acoplar nuestros cúbits de átomos neutros de última generación con el sistema de virtualización de Microsoft [cúbits lógicos], ahora podemos ofrecer una máquina cuántica comercial confiable. Este sistema permitirá un rápido progreso en múltiples campos, incluyendo la química y la ciencia de los materiales”, asegura Bloom.

Las compañías no han especificado el precio de próximo computador que, además del sistema desarrollado a partir de los átomos neutros, integrará nube de computación de alto rendimiento (HPC) y modelos avanzados de inteligencia artificial a partir de la plataforma Azure Elements,

Este recurso ya se utiliza en química generativa para el desarrollo de nuevas moléculas sintetizables y útiles. Además, permite la creación de nuevos conjuntos de datos para entrenar modelos de inteligencia artificial y proporcionar soluciones a problemas complejos en otras industrias.

En este control de las unidades de información cuánticas participan numerosos laboratorios del mundo. En el ámbito de equipos, el Instituto de Investigación de Electrónica y Telecomunicaciones (ETRI, por sus siglas en inglés), en colaboración con el centro tecnológico coreano Kaist y la Universidad de Trento, ha anunciado el desarrollo de un sistema capaz de controlar ocho partículas de luz portadoras del campo electromagnético utilizando un chip de circuito integrado fotónico.

El equipo de investigación midió el efecto Hong-Ou-Mandel, un fenómeno cuántico por el cual dos fotones que entran desde diferentes direcciones pueden interferirse y recorrer juntos el mismo camino, y consiguió un estado entrelazado de cuatro cúbits en un circuito integrado. El objetivo es fabricar chips de 16 y 32 cúbits para avanzar en computación cuántica.

“Planeamos avanzar en nuestra tecnología de hardware [equipamiento] cuántico para un servicio de computación basado en la nube. Nuestro objetivo principal es desarrollar un sistema a escala de laboratorio para fortalecer nuestras capacidades de investigación en computación cuántica”, explica Yoon Chun-Ju, vicepresidente de la división de esta tecnología en el ETRI.

Su compañero Lee Jong-Moo, que participó en el desarrollo, es cauto aún, a pesar de los avances: “La investigación para la implementación práctica de los ordenadores cuánticos es muy activa en todo el mundo. Sin embargo, aún se necesita una amplia investigación a largo plazo para realizar la computación cuántica práctica, especialmente para superar los errores computacionales causados por el ruido en los procesos cuánticos”.

En este sentido, científicos del Instituto Max-Planck han demostrado una forma particularmente eficiente para que los fotones pueden entrelazarse con fonones acústicos de una forma resistente al ruido externo, según publica Physical Review Letters. La posibilidad de implementar este concepto en fibras ópticas o chips fotónicos integrados hace que este mecanismo sea de especial interés para su uso en tecnologías cuánticas modernas.

lunes, 10 de junio de 2024

EQUILIBRIO


Pienso muchas veces en la dependencia que tenemos de la informática, más bien de los ordenadores, y lo poco que somos conscientes de ella: el ordenador de sobremesa de casa, el portátil, el teléfono móvil... Es ver cómo no enciende uno de estos aparatos y saltar las alarmas. 
Subo esta mañana a dejarlo en mi taller informático de cabecera, donde me esperaba mi amigo G y su precioso perro Sendero (lo encontró en un ídem durante la pandemia y lo adoptó), para ver cómo desmontaba la tapa de la torre de mi preciado ordenador, le quitaba y ponía cosas muy concentrado, cambiaba cables, encendía/ apagaba, etc., hasta sentenciar: ¡el software está bien!, pero hay que cambiarle ´lk,@mb lkj€f1we kj#hkj fehwkj... Ya no escuchaba nada, me había quedado con la frase mágica "el software está bien", ya nada importaba, el futuro era mío, la felicidad absoluta, mi ordenador no estaba muerto, iba a revivir.
Volviendo a la Tierra, recuperando el hilo del monólogo informático sobre tarjetas gráficas, fuentes de alimentación y memorias RAM (éste es el truco de los informáticos, rociarte atropelladamente con términos con muchas letras y números para que te quedes boquiabierto), dije SÍ A TODO. Arréglalo, por favor, mi vuelta a casa, mi teletrabajo, los planos pendientes y mi tranquilidad depende de ello, y cambia lo que necesites (aquí es cuando sale el rico que llevo dentro, que diría Pablo).
Después del sí quiero, espero hasta que mañana o el miércoles tenga el ordenador listo para llevarlo en el avión de regreso. 
Seguimos aguantando la piedra.
Bien.

domingo, 10 de octubre de 2021

EL APAGÓN


Tiempo atrás, quizá ya mucho antes, un apagón era un apagón. ¿Quién no recuerda noticias sobre Nueva York a oscuras? la leyenda urbana del aumento de la natalidad, el caos total en las ciudades tenebrosas, etc. Se echaba mano de las velas, farolitos, linternas, para sobrellevar como cada cual podía la falta de luz. Yo viví uno, durante una semana, a consecuencia de la tormenta ¿Delta? que asoló Tenerife hace algunos años.
Hoy parece que las cosas han cambiado, incluso el significado de las palabras. Ahora un apagón parece serlo informático, de las redes, como ocurrió la semana pasada con Facebook, Whassap e Instagram, las joyas de la corona de Zuckenberg. El rey ha muerto, larga vida a Telegram y a Twitter. Unas horas sin mensajería ni redes sociales y los periódicos dale que te pego "al apagón" ocurrido como si no hubiera un mañana. Entrevistas a los usuarios para conocer su reacción y, al nivel de la pregunta tal nivel de respuesta. Estupideces, una tras otra, acerca de lo ocurrido como si de la 3ª Guerra Mundial se tratara. Todo por unas horas en las que no fue posible subir la foto de turno a Instagram o a Facebook, sin poder comentar ésta o aquella cosa por Whassap.
¡Tío! ¿te has enterado! ¡no hay Whassap!.. Puedo morir. 
No caerá esa breva.

miércoles, 23 de junio de 2021

(DES)CONECTADO

Hace años, en los albores de la informática, viajaba a menudo en barco entre las islas y, cuando había ahorrado algo, podía coger un avión. Recuerdo a la señorita -o señorito- de la agencia de viajes rellenando el billete a mano, aquel billete lleno de papel de calco rojo y del que se arrancaban multitud de hojas, se pasaba por una bacaladera para no-se-qué para, finalmente, salir del establecimiento con el billete en ristre, tan ufano. Cuando empezaron a emitirse los billetes por ordenador llegó el caos; no funciona la red, algo pasa con el servidor, etc., el hecho era que ya no se podían hacer a mano y uno esperaba y desesperaba hasta que hubiera conexión, ¡vuelva usted más tarde, a ver si...!. De aquello pasamos, directamente, a la desaparición de los billetes, al código en el móvil, a la nada o al todo, según se mire. Nuestra dependencia de los ordenadores es tal que sin ellos la vida se para, o al menos eso hemos llegado a creer. ¿Pastilla roja o azul?
Me han instalado un nuevo ordenador en la oficina, el anterior simplemente dejó de funcionar, adiós, KO, muerte absoluta, agur, bye bye, á revoir. El nuevo, flamante, sin problema, todo fluye, pero... ¿y mis archivos? ¿y los antiguos accesos a mis programas? ¿y mi firma? Nada, a esperar, no sé ni cómo empezar a trabajar. 
Suspiro por un fin de semana en un lago, sin cobertura pero con canoa, sin noticias, sin lista de muertos, sin políticos ni política, con música, libros y compañía.
Evidentemente erré en el color de la pastilla.
Daft Punk, *Get lucky.

sábado, 29 de agosto de 2020

MACINTOSH


Allá por el año 2000 andaba yo paseando por la 5th Av de Manhattan para encontrarme, en una magnífica tienda Nachintosh-Apple, la nueva gama de ordenadores que habías sacado al mercado rompiendo todos los moldes de la época. Se trataba del iMac 3G, ¡de colores! Se me caía la baba cuando los ordenadores no eran un elemento tan normal, de consumo de masas, como ahora.

Ayer, visitando el piso de unas amigas para ver una posible, y necesaria, reforma del salón, me encuentro con esta joya, un Apple II (fíjense en el logo) de ni-se-sabe cuándo. Fue como volver a un pasado desconocido en un instante.
Cher, *Strong enough.

lunes, 20 de octubre de 2014

7

Después de unos días en el taller de informática vuelvo a estar online, conectado con el mundo a través de mi ordenador de sobremesa. Parece que el Windows XP pertenece al pasado y ahora hay que tener el 7 o el 8, que cambia de interface, por lo que he optado por el Windows 7. Poco a poco voy haciéndome al sistema operativo, recupero mis programas, configuro el Outlook, etc., etc. Parece mentira el trastorno (pequeño, vale) que puede suponer configurar nuevamente un ordenador para hacerlo uno a su mano. Sigamos pues...

domingo, 31 de agosto de 2014

UN DÍA MARRÓN

Hoy parece que los astros se han confabulado para que las cosas se tuerzan: Octavia está algo coja de la pata trasera izquierda, mi ordenador de siempre parece haber muerto (uso el que traje del estudio cuando lo alquilamos) y mi iPhone hace cosas raras con el indicador de la batería. Por supuesto lo que más me preocupa es mi perra, así que si mañana no le veo mejoría la llevaré al veterinario por la tarde. El móvil lo resetearé a ver si cambia algo la cosa y desde las 7 ando metido en instalar los programas básicos que necesito para poder trabajar. En fin, más se perdió en Cuba ¿no creen?

Luz Casal, *Un día marrón

jueves, 31 de mayo de 2012

EDICIÓN DE PARTITURAS

Obras: Arabesque No.1 de Claude Debussy y Prelude No.5 Op.23 de Sergei Rachmaninov. El audio está íntegramente sintetizado con Cubase y el instrumento virtual.