viernes, 16 de octubre de 2026

4 LIBROS

 

Marianne y Connell son compañeros de instituto pero no se cruzan palabra. Él es uno de los populares y ella, una chica solitaria que ha aprendido a mantenerse alejada del resto de la gente. Todos saben que Marianne vive en una mansión y que la madre de Connell se encarga de su limpieza, pero nadie imagina que cada tarde los dos jóvenes coinciden. Uno de esos días, una conversación torpe dará comienzo a una relación que podría cambiar sus vidas.
Gente normal es una historia de fascinación mutua, de amistad y de amor entre dos personas que no consiguen encontrarse, una reflexión sobre la dificultad de cambiar quienes somos. La segunda novela de Sally Rooney acompaña durante años a dos protagonistas magnéticos y complejos, dos jóvenes que llegamos a entender hasta en su contradicción más sonada y en sus más graves malentendidos. Esta es una historia agridulce que muestra como nos conforman el sexo y el poder, el deseo de herir y ser herido, de amar y ser amado. Nuestras relaciones son una conversación a lo largo del tiempo. Nuestros silencios, lo que las define.


Como dijera alguna vez Fredric Jameson, hoy parece "más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo". Después de la caída del muro de Berlín, el capitalismo logró erigirse como el único sistema político-económico viable; una situación que la crisis bancaria de 2008, lejos de poner fin, agravó. Este libro analiza los principales rasgos y mecanismos de este realismo capitalista, como el marco ideológico en el cual vivimos. Utilizando ejemplos de la política, el cine, la música y la literatura, Mark Fisher demuestra de qué manera el realismo capitalista permea todas las áreas de la experiencia contemporánea, cubriendo el horizonte de lo pensable y obturando la capacidad de imaginar un nuevo escenario cultural y sociopolítico. El famoso eslogan de Margaret Thatcher, según el cual "no hay alternativa", situó al liberalismo económico y con ello al libre comercio y la desregulación del mercado como el mejor y único modo para organizar las sociedades modernas. 
Realismo capitalista indaga en los numerosos efectos nocivos que esta "ontología de los negocios" tiene para la vida pública, dejando al desnudo que el capitalismo es todo menos un orden natural inevitable y eficiente. La precarización del trabajo, la intensificación de la cultura del consumo, la expansión de la burocracia y de los mecanismos de control social, la gerencialización de la política, la mercantilización de la educación y el aumento de padecimientos mentales como el estrés, la depresión y los desórdenes de atención se muestran bajo esta perspectiva ya no como "errores honestos" de un sistema que tiende al bien común, sino como dispositivos orientados a bloquear toda capacidad colectiva de transformación. Ante este escenario, el único antídoto posible esbozado por Fisher en los dos textos que componen el Apéndice y que se agregan especialmente para esta edición, pasa por la revitalización de una esfera pública que asuma las raíces sociales de nuestra infelicidad.


En su primer libro, Mark Fisher llamó "realismo capitalista" a la creencia generalizada de que no es posible una alternativa al capitalismo, de que estamos obligados a enterrar en el pasado cosas como la solidaridad de clase o el concepto de lo público a cambio de seguir conectados al circuito privado de consumo y entretenimiento. Pero, ¿es posible clausurar de manera definitiva nuestros horizontes y resignar todo proyecto transformador? La tesis central que comparten los artículos aquí reunidos es que este presente clausurado, condenado a la repetición y al pastiche, estará siempre acechado por los fantasmas de aquello que ya no es y aquello que nunca fue. Y que es necesario reactivar la memoria histórica y esos futuros perdidos para escapar de la temporalidad detenida en la que vivimos.
En esta suerte de Espectros de Marx para el siglo XXI, Mark Fisher se enfrenta a las ruinas de aquel momento en que la cultura popular "en especial la música" todavía tenía la capacidad de producir formas innovadoras y soñar con modos de vida radicalmente alternativos. En la experiencia colectiva de las raves, el rechazo al trabajo de los mods, el modernismo militante de los postpunks resuena aún la prometeica ambición de la clase trabajadora de producir un mundo que exceda existencial y estéticamente a la cultura burguesa. Pero no se trata de aferrarse de manera nostálgica a ese pasado para refugiarnos del presente: no abandonar los fantasmas implica no ajustarse a lo que las condiciones actuales llaman "realidad". Estos penetrantes ejercicios de análisis cultural, que comprenden no solo música sino también la obra de directores como Kubrick, Cronenberg o Christopher Nolan, son para Fisher rituales para exorcizar el espectro que lo persiguió toda su vida: la depresión.


Sin dinero y con una formación artística que de poco le ha servido, John-Calum Macleod toma el ferry de vuelta a Harris, la isla donde nació, para descubrir que nada ha cambiado. Salvo él. En la desolada granja familiar donde creció, Cal retoma su antigua vida entre los dos polos que marcaron su infancia: su padre, John, pastor de ovejas, tejedor y puntal de la iglesia presbiteriana local, y su abuela materna, Ella, que durante décadas ha mantenido con su yerno una paz precaria.
Mientras Cal se pregunta si habrá otros hombres solitarios en las laderas yermas de su hogar, John contempla con desasosiego el pelo largo de su hijo y su aparente resistencia a ser salvado. Con el paso de las estaciones, todo empieza a cambiar: los hilos que sostienen esa frágil comunidad están a punto de romperse.
Después de Historia de Shuggie Bain (premio Booker 2020) y Un lugar para Mungo, regresa uno de los novelistas británicos más destacados con la conmovedora historia de una fractura familiar en una aislada comunidad rural escocesa.

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