sábado, 24 de octubre de 2026

SENTIDO COMÚN


Llevo varios días dándole vueltas en la cabeza y la razón es porque quiero a mis amigos. Ello me llevó a la conclusión de no hablar más de política ni compartir mis reflexiones ni mis disquisiciones sobre cómo anda el mundo y, sobre todo, España. Si para tener buenos amigos hay que tener mala memoria, también es mejor no embarcarse en guerras fratricidas que no llevan a nada si no todo lo contrario.
Me duele ver cómo a mi alrededor no se reacciona ante lo que nos viene encima y no decirlo, al menos a la gente a la que quiero. Hemos perdido la capacidad de dialogar, de compartir maneras diferentes de pensar; lo más fácil es no involucrarse en nada, no tomar partido nunca. 
Me duele ver cómo mis amigas no reaccionan ante las barbaridades que ya, sin vergüenza ninguna, comparten los partidos de la derecha respecto al aborto, a la violencia de género, a las mujeres en general.
Me duele ver cómo los asalariados y autónomos permanecen inalterables a lo que se augura del futuro de las pensiones, el salario mínimo o el despido libre.
Me duele saber que los logros sociales que se han conseguido pueden desaparecer, avances en defensa de los desfavorecidos, de los que sufren, de los que lo han perdido todo.
Me duele ves cómo se desmantela ante nuestros ojos la sanidad y la educación pública y permanecemos con los brazos caídos.
Me duele todo, por mis sobrinos y ahijados, por los hijos e hijas de todos a los que quiero, por el presente y el futuro que les vamos a entregar en bandeja, un regalo envenenado.
Me duele ver qué próxima vuelva de tuerca se le pueda dar al mundo ante elecciones próximas en Israel, Estados Unidos, Brasil, España...
Me duele ver qué tipo de campañas electorales se preparan, llenas de bulos y todo lo rastreras posibles, viendo lo que están siendo ya.
Me duele, sobre todo, porque no entiendo nada de nada.

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