miércoles, 21 de octubre de 2026
INDIGNADOS
Muy preocupado por la innecesaria visita de Milei. Como español y demócrata, me parece terrible que un señor venga de otro país e insulte al Presidente del Gobierno de la nación llamándolo impresentable dictador, corrupto y autoritario Pedrito y que se permita decir que hay que sacar a patadas a los socialistas, insultando a su vez a todos los que lo votaron y a cualquiera con dos dedos de frente. A mí me ofende directamente.
Cuando se le ha preguntado por qué no se ha reunido con el primer ministro español en ninguna de las visitas que ha hecho a España como jefe de Estado ―esta es la séptima―, ha respondido: “No voy a ir a ver a un delincuente ladrón como Pedro Sánchez porque no estoy dispuesto a tener que coserme los bolsillos para no salir expoliado”. EL PAÍS
De Ayuso no esperaba otra cosa, hoy de grandes abrazos con él, pero de Feijóo... Sería el momento de que los líderes que pretenden acceder al Gobierno tras las elecciones del 29-N dieran un paso al frente para defender al poder democrático en España ante alguien que insulta al Presidente de todos.
Ésta es el país que nos espera, según parece.
“Donde haya un liberticida, yo lo voy a ir a enfrentar. Aquí tienen uno y yo lo voy a enfrentar porque ese les va a arruinar la vida”, ha dicho. Más adelante ha advertido de que, “si no se revierte a tiempo [la situación], vamos a ver la desaparición de Occidente tal como lo conocemos”, pero ha añadido como mensaje de esperanza: “Los valores de Occidente están renaciendo en América y, si es necesario, América vendrá a rescatar Europa”. Milei solo ha mencionado en una ocasión a sus “amigos” españoles: el líder de Vox, Santiago Abascal, y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, de quienes ha dicho que “tienen ideas sanas y positivas para sacar a España de la decadencia”. EL PAÍS
UN PREMIO PARA PATTI SMITH
Smith en el primero de sus dos conciertos programados en Gijón, la noche de este martes. Foto: Imanol Rimada | Vídeo: Fundación Princesa de Asturias
Patti Smith, 50 años después de su debut en España: mística, compromiso, poesía y puro rock and roll
La estadounidense, Premio Princesa de Asturias de las Artes, dio el primero de sus dos conciertos en Gijón en el que se mostró en plena forma, se recreó en Rimbaud, mencionó la masacre de Gaza y mantuvo al público en estado de liturgia.
Sergio C. Fanjul, 20.10.2026
Patti Smith (Chicago, 79 años) llegó a Oviedo el pasado domingo con ese aspecto de chamán de trenzas canosas y la colocaron delante del Hotel de la Reconquista acompañada de la tradicional banda de gaitas. Se han dado durante la historia de los premios curiosas estampas que nunca creeríamos: Serena Williams con los gaiteros, y Joan Manuel Serrat, y Haruki Murakami y, sobre todo, Meryl Streep, que fue la que mejor se lo pasó con los gaiteros, porque se echó un dancing.
Ahora Smith, premio Princesa de Asturias de las Artes, actúa en el Teatro Jovellanos de Gijón, en el primero de los dos conciertos que da en la ciudad. La han llamado la madre del punk: antes del comienzo del concierto sonaron por megafonía varios hitos del género, de los Sex Pistols a los Ramones, aunque no había punks en el público, sino asturianos variados, con nutrida representación talludita. “¡Hola!”, saludó en español, con su sempiterna americana negra, antes de entonar Dancing Barefoot.
Muchas décadas sobre las tablas, pero Smith, casi octogenaria, se mantiene fresca; su voz no ha perdido el quejío roquero: el poso de los años y cierta calma existencial no le sientan nada mal a su propuesta. Muy aplaudidos, a la hora de las presentaciones, fueron sus hijos, ella y él, Jesse y Jackson, que tocan a su vera: en los 80 Smith abandonó temporalmente su carrera para dedicarse a eso que ahora llamamos los cuidados, y aquí está el resultado. Por lo demás, la clave es que a la gente le cae bien Patti Smith, así que asistió al espectáculo con el respeto reverencial de quien está ante una leyenda. En la austera oscuridad del escenario, su cabellera blancagris refulgía bajo los focos como si efectivamente lo fuera.
El espectáculo se llama 50 años después, en referencia a los cinco decenios transcurridos desde que Smith tocó por primera vez en España, justamente el 20 de octubre de 1976, en el pabellón del Joventut de Badalona. La propia artista recordó haber recordado, subiendo a aquel escenario, un verso de Arthur Rimbaud que habla de la “eternidad” mezclada con el “sol” y recordó también que Jim Morrison era un gran seguidor del francés. Luego tocó Break It Up, inspirada en Morrison. Recordó con cariño al promotor Gay Mercader, al que le dedicó Pissing in a River. También se la dedicó a Lorca.
Cincuenta años después de su primer concierto en España, Patti Smith ha vuelto a encontrarse con un público que nunca ha dejado de acompañarla, en el concierto '50 años después', en el Teatro Jovellanos de Gijón. Yeray Menendez
Los jurados de la Fundación Princesa de Asturias han elegido con ese buen ojo que tienen para los premiados que den lustre mediático; algunos de sus predecesores en el campo de las artes han sido Woody Allen, Bob Dylan, Marina Abramovic o Martin Scorsese. Aquí no ocurre como en el Nobel de Literatura, que a veces cae en un autor que solo conocen en su escalera. El público estaba de acuerdo, entre los “¡we love you!” y los “¡olé tú!”.
La artista despuntó leyendo poesía beat por los garitos del Nueva York de los 70 y frecuentando en el mítico CBGB, un estallido del punk neoyorquino en el que se codeó con muchos iconos de la contracultura. Pero, sobre todo, desde Horses, su gran álbum de debut, en 1975, del que cayeron en el concierto temas como Redondo Beach o el citado Break It Up. En sus conciertos se corean himnos, pero también se escuchan versos de algunos de sus referentes como el citado Rimbaud, Lorca o Bolaño.
Por la mañana había declarado su amor a la cultura española, muy fuertemente a Picasso y a Cervantes. Algo de todo eso hubo en Gijón cuando Smith llamó, en un atmosférico poema, a navegar el “barco ebrio” del que escribió prodigioso poeta francés, antes de tocar la mística Nine en una interpretación que fue litúrgica. La estadounidense se puso seria también al mencionar la masacre de Gaza, la muerte de los niños palestinos, la destrucción de la infraestructura que posibilita la vida.
Smith lo dio todo, la fuerza, la emoción, la inteligencia. Muy movida fue Because The Night, el exito que compuso con Bruce Springsteen. El recital terminó, por supuesto, con People Have The Power —el público eufórico, en pie y palmeando—, esa llamada al poder del pueblo cuando una ola de protestas recorre Europa, pacíficas en España pero con elementos violentísimos en otros lugares, como Francia. La propia Smith había señalado, en la rueda de prensa de la mañana, la necesaria reacción a la administración Trump: “Creo que vivimos tiempos tan difíciles que el arte no es suficiente, necesitamos que surja el pueblo, la gran masa popular, nuestros artistas, nuestros activistas, la gente que quiere hacer el bien para todo el mundo”.
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Patti Smith, *Gloria: In Excelsis Deo.
MÁS CINE, POR FAVOR
Vox veta las ayudas al cine en Castilla y León a películas que “impliquen adoctrinamiento ideológico”
La consejería de Cultura modifica las bases para las subvenciones para prohibir la financiación pública a producciones audiovisuales que contengan “apoyo expreso a opciones políticas concretas”.
Juan Navarro, 20.10.2026
La consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, de alianza entre PP y Vox, ha incluido una cláusula en las subvenciones a la creación cinematográfica por la cual no se financiarán “actuaciones que impliquen adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas”. El departamento, dirigido por Vox, ha publicado este criterio en las “subvenciones destinadas a financiar la preproducción, producción y distribución de largometrajes, documentales y de ficción, y pilotos de series de animación y de televisión” para el año 2026, si bien no aclara cómo analizará si las obras incluyen esos elementos. De momento, la Consejería no ha respondido a las preguntas de este diario sobre cómo se realizará esa evaluación.
El nuevo consejero de Cultura, Alberto Díaz Pico, nombrado el pasado junio, aseguró en su toma de posesión que iba a “combatir la ideologización” y se comprometió a que los españoles sean “los primeros”. También ha sostenido que la “progresía” había “ideologizado” la cultura en Castilla y León, territorio del PP desde 1987, y la catalogó de “sectaria”. Su predecesor, Gonzalo Santonja, también de Vox, cimentó su legislatura en proteger la tauromaquia.
La información ha sido adelantada por eldiario.es y alude a una publicación en el Boletín Oficial de Castilla y León del pasado 9 de octubre. La orden que regula estas ayudas públicas autonómicas estipula nueve requisitos, siendo el último de ellos: “El beneficiario deberá desarrollar las actividades subvencionadas con pleno respeto a los principios de objetividad, neutralidad institucional, pluralismo y servicio al interés general, por lo que no podrán destinarse los fondos públicos concedidos al amparo de esta convocatoria a actuaciones que impliquen adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas”.
No hay más apuntes sobre qué o quién determina si una producción entraña esas presuntas manipulaciones. El resto de los epígrafes aluden a aspectos más formales, como cumplir la normativa de personas con discapacidad, responsabilidad social en el gasto público, mantener solvencia económica o cumplir los tiempos de pago. Al tratarse de una orden de la Consejería, se puede aplicar de inmediato sin tener que ser debatida o votada en las Cortes, donde PP y Vox tienen igualmente mayoría.
La instrucción lanzada por Vox también implica la merma de la cantidad de la financiación que se daba de forma anticipada, ahora un 20% del total, frente al 25% en años anteriores. La publicación oficial recoge que las partidas autonómicas no superarán más de la mitad del presupuesto total de la obra y la productora que impulse la creación debe cubrir al menos el 10% de los costes.
Castilla y León cuenta con ocho productoras cinematográficas afincadas en su territorio, según datos de 2024 del Ministerio de Cultura. El año pasado la Junta otorgó 325.000 euros en ayudas públicas, repartidas entre 10 proyectos de entre los 42 que se presentaron, según la orden firmada el 24 de octubre por el entonces consejero, Gonzalo Santonja. Aunque la cuantía máxima permitida por cada filme era de 60.000 euros, ninguna de las obras seleccionadas la alcanzó: Las locas del obelisco, largometraje de Pablo Moreno sobre la fundación de la congregación religiosa de las Trinitarias, fue la que más obtuvo, con 39.765 euros.
Entre los otros largos financiados aparecen documentales sobre los paisajes del Bierzo, la peculiar pasión del pueblo de Peralejos de las Truchas por Bruce Springsteen, ritos fúnebres de la región, así como obras de ficción centradas en el pequeño habitante de una aldea de la España vaciada o la relación entre dos viejos amigos en un monasterio del norte de España. En 2024 hubo fondos para 14 proyectos, con una partida de 250.000 euros.
Vox ya demostró su capacidad censora en España desde que en 2022 entró por primera vez en un Gobierno autonómico, precisamente el de Castilla y León, y sobre todo cuando en 2023 entró de forma abrumadora en los ayuntamientos y otras comunidades nacionales. En 2022, Juan García-Gallardo, vicepresidente de la Junta como representante del partido de extrema derecha, acusó al festival de cine de Valladolid, la Seminci, de impulsar “la ingeniería social de género y verde” y pidió a sus organizadores que apostaran por un “cine sin ideología”.
Según ha declarado en sus redes sociales el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, “esta es la política cultural de Vox: más censura. Hoy lo hacen en Castilla y León y mañana querrán hacerlo desde el Gobierno de España. Frente a la censura y el control ideológico, vamos a defender la libertad de creación. También en las urnas”.
Mariela Besuievsky, presidenta de Aecine, la asociación que agrupa a las compañías productoras independientes de cine, explica: “Castilla y León cuenta con un enorme patrimonio cultural e histórico, una sociedad diversa y un gran potencial para el desarrollo de la industria audiovisual. Preservar la libertad de creación es fundamental para impulsar ese talento y favorecer un cine diverso y plural. Establecer límites al proceso creativo supone restringir la mirada de sus creadores y empobrecer las obras y la cultura de toda una región”. Y añade: “Desde el sector de la producción defendemos un cine libre, plural y capaz de contar historias desde todas las perspectivas. No nos gustaría que este fuera un patrón que se repita en otras comunidades ni a nivel nacional”.
Por su parte, la productora Guadalupe Balaguer, presidenta de Cima, la asociación de mujeres del audiovisual en España, y que acude este próximo fin de semana a la Seminci —que se inaugura este próximo viernes— con la serie Matar a un oso, asegura: “Desde nuestra asociación, vamos a seguir insistiendo para que no haya ningún tipo de sesgo ideológico ni que a nivel feminista se aplique ningún tipo de restricción en las ayudas públicas, porque nosotras defendemos un cine plural e inclusivo”. Y apostilla: “Es ruido político, porque creo que es materialmente imposible lograr que haya una censura en el mundo en el que vivimos”. Aunque subraya: “Proclamando que no va a haber criterios ideológicos, lo que en realidad están diciendo es que sí los va a haber”.
Un productor audiovisual de Castilla y León agraciado en los últimos años con estas ayudas ruega anonimato porque “solo faltaría” que ese dinero, del que solo han visto el anticipo, no llegara. Visto lo visto, comenta, “te pueden señalar”. “Todo es político, así que [esta medida] es una forma de censura, me parece una barbaridad”, critica esta fuente, quien se pregunta “cómo se tiene en cuenta eso” en cuanto a los criterios para determinar si una creación supera o no el baremo.
El consejero Alberto Díaz Pico ha sido coordinador de Servicios de Políticas Culturales en la Junta entre 2013 y 2022 y ejerció como técnico de la Dirección General de Deportes entre 2024 y 2026, en la misma consejería que ahora lidera. Pico puso al frente de la Fundación Siglo, con 30 millones de financiación y gran relevancia en la vida cultural autonómica, a la exasesora de Vox (2020-2024) Rebeca Arroyo, con pasado profesional en el ámbito jurídico-sanitario pero no en lo cultural.
En 2023, en Santa Cruz de Bezana (Cantabria), la extrema derecha retiró de la programación infantil de cine de verano la película Lightyear, de dibujos animados de Disney, donde dos mujeres se daban un beso al saludarse. También en Briviesca (Burgos) se vetó una obra teatral sobre el docente Antoni Benaiges, represaliado por sus métodos progresistas de educación y sobre el que se basa la película El maestro que prometió el mar. En Valdemorillo (Madrid) los ultras censuraron la obra Orlando, de Virginia Woolf, que aborda la fluidez de género y se considera una base de la literatura trans.
Este nuevo veto al cine se une a las quejas que el sindicato Comisiones Obreras emitió en verano porque la consejería de Cultura ordenó la supervisión de las publicaciones de redes sociales correspondientes a cuentas oficiales de bibliotecas de Castilla y León, algo que ha confirmado EL PAÍS con trabajadores de estos espacios culturales. El sindicato reprobó la “injerencia política incompatible con la autonomía profesional” sin que el consejero o nadie de su departamento se haya pronunciado al respecto. Pico sustituyó en el cargo a Santonja, también muy controvertido por fomentar intensamente la tauromaquia, proteger actividades relacionadas con los toros y elevar a la categoría de Bien de Interés Cultural la conocida como Pirámide de los Italianos, un monumento del fascismo italiano en el norte de Burgos a soldados de Benito Mussolini que murieron durante su apoyo al franquismo en las batallas del norte en la Guerra Civil.
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