domingo, 18 de octubre de 2026

MILONGAS

Feliz como una perdiz al leer un artículo en EL DÍA, sí, el Pravda canario, bastión de CC, a su vez nuestro PRI isleño. Pues bien, han publicado hoy un estupendo y preclaro artículo que sin decir mucho lo dice todo.
Disfruten de su lectura escuchando al siempre maravilloso Astor Piazziolla y su "Milonda del ángel".
De nada. 



Milongas
Alejandro de Bernardo, 18.10.2026

Contar milongas es un arte menor. No requiere talento, solo desparpajo. Significa fabricar excusas creativas. Adornar verdades incómodas. Empaquetar cuentos chinos para ver quién pica. El milonguero no busca destruir el mundo. Solo quiere salvar su propio pellejo con una historia fantástica.

El bulo es otra cosa. Es más industrial. El bulo no es una disculpa de madrugada. Es una estructura fría. Diseñada en laboratorios de campaña para emponzoñar a la sociedad. La milonga divierte o irrita; el bulo desinforma y pudre.

Luego están las violencias que no hacen ruido. Esas que no dejan moratones visibles pero resquebrajan la convivencia. Hay agresiones sutiles que pasan de largo ante los ojos de la mayoría. A veces porque preferimos mirar hacia otro lado.

Una de las más refinadas consiste en el boicot pasivo. Negarse en redondo a arrimar el hombro cuando las cosas van mal. Y no queda ahí la cosa. El verdadero virtuoso de esta técnica hace todo lo posible para que el incendio crezca. Espera que las cenizas le otorguen el premio que las urnas le negaron.

Por eso, cuando los corifeos habituales repiten en bucle que «en un mes el Gobierno no hizo nada», olvidan un pequeño matiz. Habría que preguntar qué hicieron exactamente los que tenían en su mano cooperar en plena emergencia nacional. En lugar de ayudar, prefirieron usar la tragedia como trampolín político. Claro, los instrumentos limpios del Estado exigen sumar mayorías. Una moción de censura requiere votos, no solo ruido. Por eso prefieren la vía del desgaste por colapso.

Es el colmo del cinismo impreso. Sostener de corrido que Pedro Sánchez es el gran agitador que confronta a la sociedad española ya roza el delirio literario. Con análisis de ese calibre, uno duda si el café de la mañana tenía algo extraño. O si directamente hemos cruzado el espejo hacia el país de las maravillas de Alicia, pero en versión siniestra. Un parque temático muy particular en el que flotan plácidamente los opinadores oficiales de la diestra siniestra.

Vayamos a los datos frente a tanta literatura barata. Al dato que mata el relato. Resulta que el confrontador pasó de 19 a 22,5 millones de empleos. Generó 3,5 millones de puestos de trabajo. Lleva seis años de crecimiento del PIB liderando la OCDE y la Unión Europea. Más que Europa, más que Estados Unidos. Hoy España crece al 2,6%. Deja la menor tasa de paro de toda la historia democrática. Menos que Aznar, González, Zapatero y Rajoy. Sumemos la subida del 70% del SMI y las pensiones blindadas con el IPC. Es terriblemente más fácil hablar de chorradas que hacer. Es comodísimo contar milongas en lugar de bajar la tasa de paro de Rajoy en cinco puntos. Sigan con sus cuentos, que como despierten sus feligreses, puede haber grandes sorpresas.

El loco de la colina, el tipo más cuerdo que ha pisado este suelo, recordaba que José Saramago ya diagnosticó que habitábamos la era de la mentira. Se lo comentaba a Eduardo Galeano, ese Quijote que siempre prefirió la poesía de los perdedores. Galeano asentía frente al Nobel portugués, asqueado del contagio de los embusteros. Decía el uruguayo que nos mienten tanto, y con raíces tan hondas, que ya nos cuesta concebir una realidad limpia de falsedades. Qué bofetada de lucidez. Hoy estarán pensando, allá donde estén, que se quedaron cortos.

El Papa anterior -Francisco - lo resumió bien: «El mundo lo destruyen unos pocos déspotas». Esta vez el Pontífice se calzó las sandalias de pescador y bajó al barro con los débiles. Señaló a esos poderosos sin brújula cuyo único mapa es el que conduce a su cartera. Hablan de liberar patrias y solo liberan sus cuentas corrientes. Su mentira es un virus que viaja del móvil a la neurona. Por eso el periodismo crítico, con firma, el que muerde y pregunta donde incomoda - aunque escasea- es vital. Lo demás, pura milonga. Hay mucho vendido. Y algunos a más de un pagador.

Feliz domingo.

PD: Ah, y por cierto, a todos esos que llamáis hijo de p… al presidente del gobierno, deciros que él también se acuerda de todas las vuestras. De todas vuestras madres, sí. Pero con educación y respeto. Intentando ayudarlas, a muchas de ellas, en lo que puede. Como por ejemplo, subiéndoles las pensiones.

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