lunes, 19 de octubre de 2026

EN EL GYM

Esta mañana me dieron una mala noticia al llegar al gimnasio, los dueños van a traspasarlo y el mes que viene empieza la nueva etapa. En principio nada va a cambiar, me dicen, pero me da en la nariz que nada va a ser igual, el tiempo lo dirá.
Por lo pronto han colocado un torno para acceder e imagino que nos darán una tarjeta magnética, o tal vez ya optarán por instalarnos un microchip en la muñeca, mucho más cómodo.
Mientras hablaba con una compañera de ejercicios, a la que yo llamo diosa del Olimpo, apenada como yo por los nuevos acontecimientos, pude fijarme en otra piba, cual estatua, que llevaba un rato sin moverse en el aparto que había escogido, no precisamente para hacer ejercicio sino para usar el móvil como si no hubiera un mañana. Estuve a punto de preguntarle si había ocurrido algo en el mundo, pero desistí al ver el movimiento de su dedo gordo sobre la pequeña pantalla. 
Mi compañera me dijo que iba a darle un voto de confianza a los nuevos dueños -yo pienso igual-, que esperaba que el ambiente no cambiara para no tener que buscar otro gimnasio. Cruzaré los dedos también.

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