jueves, 1 de octubre de 2026

NEGANDO EL HOLOCAUSTO


La sombra del antisemitismo regresa al Reagrupamiento Nacional con el escándalo de los mensajes de Bardella
El presidente del partido ultraderechista francés se enfrenta a la condena pública tras una investigación periodística que revela comentarios contra los judíos.
Daniel Verdú, 01.10.2026

El espectro del antisemitismo, como aquel fantasma de Canterville de Oscar Wilde condenado a la eternidad en su castillo, ha vuelto a llamar a la puerta del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN). El partido, fundado por Jean-Marie Le Pen en 1972, condenado más de una decena de veces por delitos de odio contra los judíos —llegó a negar el Holocausto—, había logrado tomar distancia del aquel periodo. Durante más de una década la formación se alejó de su fundador, a quien expulsó, y multiplicó su acercamiento a la comunidad judía. “La desdiabolización”, lo llamaron. La persona elegida para llevar a cabo ese lavado de cara había sido Jordan Bardella, el joven presidente de la formación, el primer miembro del viejo Frente Nacional invitado a Jerusalén y autoproclamado escudo contra el antisemitismo en Francia. Ahora, sin embargo, ha sido acusado de lo que atribuía a otros.

Las revelaciones, publicadas por el diario Mediapart el pasado martes, muestran a un Bardella entre los 17 y los 18 años desatado. Los mensajes, con faltas de ortografías y plagados de clichés racistas sobre los judíos, contienen un reguero de teorías conspirativas de evidente carácter antisemita. “El judío debe dominar a los demás pueblos, aplastarlos y robarlos; un sionista es necesariamente judío. En Francia, dos buenos ejemplos son BHL [el escritor Bernard-Henri Levi] o [el economista Jacques] Attali. Y eso es lo que quieren: un Nuevo Orden Mundial dominado por Israel, con Jerusalén como capital”, afirmó presuntamente.

El Nuevo Orden Mundial, que supuestamente citaba Bardella en esos mensajes, es una teoría conspirativa que atribuye a los judíos la voluntad de dominar el mundo y que ha sido difundida por el activista antisemita Alain Soral, condenado en varias ocasiones. El fundador del movimiento Igualdad y Reconciliación (E&R) participó en la campaña presidencial de Le Pen padre en 2007. Aunque, oficialmente, los vínculos con el FN se rompieron en 2009, tuvo mucha influencia en los jóvenes cachorros de la generación del actual presidente del partido. Sobre él, Bardella habría declarado en 2013: “Sus análisis son correctos porque todo se demuestra en los hechos”.

La historia de la formación, que hoy lidera todas las encuestas para ganar las elecciones presidenciales que se celebrarán entre abril y mayo, no chirría con las revelaciones de Mediapart. Jean-Marie Le Pen fundó el partido junto a colaboracionistas, neonazis —como Pierre Bousquet, exmiembro de las SS alemanas— y antiguos terroristas de la OAS, la organización contraria a la salida francesa de Argelia que intentó asesinar al presidente Charles de Gaulle (aunque hoy su hija Marine le reivindique repetidamente).

Bardella rechaza formalmente las acusaciones. Según su respuesta, se trata de “falsedades manifiestas” difundidas por una “prensa militante” con el objetivo de desestabilizar la campaña presidencial y dañar su honor. Además, afirma que ha encargado a su abogado emprender acciones legales contra Mediapart. La publicación, que todavía no ha mostrado ningún documento, se reafirma “al 100%” en la “veracidad y precisión” de la información, obtenida de decenas de archivos entre los que habría correos electrónicos con varias personas en copia y mensajes privados. “No los hemos publicado para proteger a nuestras fuentes”, señalaron el miércoles por la noche ante el nerviosismo generalizado.

La comunidad política y la judía, sin embargo, lo dan por bueno. “Se trata de una contundente refutación de la estrategia de desdiabolización de RN”, lamentó el lunes Yonathan Arfi, presidente del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF), en sintonía con casi toda la clase política. También reaccionó este miércoles por primera vez el presidente de la República, Emmanuel Macron, otorgando veracidad a la información. “No aceptaremos jamás declaraciones antisemitas. “Jamás. Las declaraciones que se han dado a conocer son, evidentemente, de extrema gravedad e inaceptables. Merecen la condena más contundente. Eso no es la República. Exigen que los responsables den explicaciones y aclaren su posición”, declaró el presidente, plenamente consciente de la gravedad del problema en el que se adentra el RN.

Bardella arremetió también contra el jefe del Estado en la red social X: “Después del 7 de octubre de 2023, caminé por las calles de París y viajé a Israel. Él no”. El presidente del RN hacía referencia a una marcha contra el antisemitismo que tuvo lugar el 12 de noviembre de 2023 en las calles de París, convocada por los presidentes del Senado, Gérard Larcher, y de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet. El jefe del Estado no participó en ella.

En todo caso, de nuevo, la respuesta de Bardella echó balones fuera. También la de algunos miembros de su formación. Por eso, la idea del fuego amigo en torno al origen de esta investigación se ha instalado en el debate público francés. Es decir, que la filtración de la información podría proceder de alguien del partido. O que, en todo caso, a muchos no les parece mal.

La mitad de la formación, la vieja guardia, no comulga con los métodos del joven político. Le ven arrogante, sin linaje e inclinado a frecuentar a una cierta élite social poco del gusto del votante del viejo FN. Bardella ha dejado en la cuneta a íntimos colaboradores de Le Pen, como el alcalde de Perpignan, Louis Aliot, o el de Hénin-Beaumont, Steve Briois.

La relación entre Le Pen y su delfín, además, se vio gravemente deteriorada en julio pasado, cuando ella decidió ser candidata a las elecciones ignorando la posibilidad de ser finalmente condenada por un delito de malversación de fondos cuando se falle el recurso en el Supremo que ha interpuesto. Bardella tuvo un momento de dudas y, según varias fuentes, su principal asesor, François Durvye, le aconsejó que se anticipara y dijese públicamente que sería él el candidato. Cuando Le Pen lo descubrió montó en cólera y despidió al consejero.

Lo sorprendnente esta vez, además, es que tras conocer que el medio iba a publicar la información y rechazar reunirse con los periodistas —que, según ellos, le ofrecieron ver las pruebas que tenían la tarde anterior— no informó a Le Pen. La líder del RN se enteró por la prensa y delante de las cámaras al día siguiente mientras participaba en un acto público. Su reacción fue exagerada, pero mostraba también un cierto desconcierto por lo que estaba escuchando. “Es demasiado loco para ser verdad”, dijo. Tan loco que, si los documentos lo prueban, podría impactar de lleno en las posibilidades del RN de llegar al Elíseo la próxima primavera.

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