lunes, 12 de octubre de 2026

CUATRO ESQUINITAS


Me he tomado unos días en modo OFF, tanto informático como informativo, hasta esta mañana. Ya escribí hace un momento mi revoltura al volver a escuchar a unos energúmenos llamar hijo de puta al Presidente del Gobierno.

Casualmente comienza mi desconexión con la muerte de Maricarmen, esta pobre anciana que no pudo reponerse a su desahucio. Me desconecté, entre otras razones, porque esta noticia me tocó directamente, diría que hasta de manera personal. A mis padres los echaron de su casa; mi padre no lo superó y murió al cabo de poco tiempo y mi madre, ya sola en casa, le siguió. Los hermanos pensamos siempre en una vida longeva para ambos, pero no pudo ser. La avaricia de unos pocos acaba y acabó con todos.

Después de lo sucedido en Madrid, aún en modo desconexión -imposible que ésta sea completa salvo que te mudes a una isla desierta sin Internet ni televisores siempre encendidos-, se han dicho tantas barbaridades con tanta falta de compasión y de solidaridad, que por momentos he vuelto a avergonzarme de mi país. Cosas más pequeñas han comenzado revoluciones y guerras.

Tenemos que aferrarnos a los avances conseguidos porque se ha visto que estos corren riesgos, al sistema político al que tanto nos costó llegar. Debemos ser fuertes para combatir los bulos y mentiras que multiplican los periódicos del antiguo régimen que repiten una y otra vez lo mal que está España. Me pregunto en qué está tan mal España... Muy mal que en el extranjero estén tan equivocado con los logros de este Gobierno, ¡todo mentira!, y ellos sin darse cuenta. De hecho he vuelto a rezar cada noche para que la derecha nos salve del precipicio al que nos acercamos irremisiblemente. He renovado el "Cuatro esquinitas tiene mi cama..." por "Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan, Feijóo y Abascal se asoman, y hasta mi vela se inflama".

1 comentario:

PILICA dijo...

Después de haber visto La Bola Negra ayer, esto es como una pesadilla.