Smith en el primero de sus dos conciertos programados en Gijón, la noche de este martes. Foto: Imanol Rimada | Vídeo: Fundación Princesa de Asturias
Patti Smith, 50 años después de su debut en España: mística, compromiso, poesía y puro rock and roll
La estadounidense, Premio Princesa de Asturias de las Artes, dio el primero de sus dos conciertos en Gijón en el que se mostró en plena forma, se recreó en Rimbaud, mencionó la masacre de Gaza y mantuvo al público en estado de liturgia.
Sergio C. Fanjul, 20.10.2026
Patti Smith (Chicago, 79 años) llegó a Oviedo el pasado domingo con ese aspecto de chamán de trenzas canosas y la colocaron delante del Hotel de la Reconquista acompañada de la tradicional banda de gaitas. Se han dado durante la historia de los premios curiosas estampas que nunca creeríamos: Serena Williams con los gaiteros, y Joan Manuel Serrat, y Haruki Murakami y, sobre todo, Meryl Streep, que fue la que mejor se lo pasó con los gaiteros, porque se echó un dancing.
Ahora Smith, premio Princesa de Asturias de las Artes, actúa en el Teatro Jovellanos de Gijón, en el primero de los dos conciertos que da en la ciudad. La han llamado la madre del punk: antes del comienzo del concierto sonaron por megafonía varios hitos del género, de los Sex Pistols a los Ramones, aunque no había punks en el público, sino asturianos variados, con nutrida representación talludita. “¡Hola!”, saludó en español, con su sempiterna americana negra, antes de entonar Dancing Barefoot.
Muchas décadas sobre las tablas, pero Smith, casi octogenaria, se mantiene fresca; su voz no ha perdido el quejío roquero: el poso de los años y cierta calma existencial no le sientan nada mal a su propuesta. Muy aplaudidos, a la hora de las presentaciones, fueron sus hijos, ella y él, Jesse y Jackson, que tocan a su vera: en los 80 Smith abandonó temporalmente su carrera para dedicarse a eso que ahora llamamos los cuidados, y aquí está el resultado. Por lo demás, la clave es que a la gente le cae bien Patti Smith, así que asistió al espectáculo con el respeto reverencial de quien está ante una leyenda. En la austera oscuridad del escenario, su cabellera blancagris refulgía bajo los focos como si efectivamente lo fuera.
El espectáculo se llama 50 años después, en referencia a los cinco decenios transcurridos desde que Smith tocó por primera vez en España, justamente el 20 de octubre de 1976, en el pabellón del Joventut de Badalona. La propia artista recordó haber recordado, subiendo a aquel escenario, un verso de Arthur Rimbaud que habla de la “eternidad” mezclada con el “sol” y recordó también que Jim Morrison era un gran seguidor del francés. Luego tocó Break It Up, inspirada en Morrison. Recordó con cariño al promotor Gay Mercader, al que le dedicó Pissing in a River. También se la dedicó a Lorca.
Cincuenta años después de su primer concierto en España, Patti Smith ha vuelto a encontrarse con un público que nunca ha dejado de acompañarla, en el concierto '50 años después', en el Teatro Jovellanos de Gijón. Yeray Menendez
Los jurados de la Fundación Princesa de Asturias han elegido con ese buen ojo que tienen para los premiados que den lustre mediático; algunos de sus predecesores en el campo de las artes han sido Woody Allen, Bob Dylan, Marina Abramovic o Martin Scorsese. Aquí no ocurre como en el Nobel de Literatura, que a veces cae en un autor que solo conocen en su escalera. El público estaba de acuerdo, entre los “¡we love you!” y los “¡olé tú!”.
La artista despuntó leyendo poesía beat por los garitos del Nueva York de los 70 y frecuentando en el mítico CBGB, un estallido del punk neoyorquino en el que se codeó con muchos iconos de la contracultura. Pero, sobre todo, desde Horses, su gran álbum de debut, en 1975, del que cayeron en el concierto temas como Redondo Beach o el citado Break It Up. En sus conciertos se corean himnos, pero también se escuchan versos de algunos de sus referentes como el citado Rimbaud, Lorca o Bolaño.
Por la mañana había declarado su amor a la cultura española, muy fuertemente a Picasso y a Cervantes. Algo de todo eso hubo en Gijón cuando Smith llamó, en un atmosférico poema, a navegar el “barco ebrio” del que escribió prodigioso poeta francés, antes de tocar la mística Nine en una interpretación que fue litúrgica. La estadounidense se puso seria también al mencionar la masacre de Gaza, la muerte de los niños palestinos, la destrucción de la infraestructura que posibilita la vida.
Smith lo dio todo, la fuerza, la emoción, la inteligencia. Muy movida fue Because The Night, el exito que compuso con Bruce Springsteen. El recital terminó, por supuesto, con People Have The Power —el público eufórico, en pie y palmeando—, esa llamada al poder del pueblo cuando una ola de protestas recorre Europa, pacíficas en España pero con elementos violentísimos en otros lugares, como Francia. La propia Smith había señalado, en la rueda de prensa de la mañana, la necesaria reacción a la administración Trump: “Creo que vivimos tiempos tan difíciles que el arte no es suficiente, necesitamos que surja el pueblo, la gran masa popular, nuestros artistas, nuestros activistas, la gente que quiere hacer el bien para todo el mundo”.
♫
Patti Smith, *Gloria: In Excelsis Deo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario