sábado, 20 de junio de 2026

LLEGANDO DE BERLÍN


La vida podría ser como alguno de esos carteles gigantes de publicidad de los aeropuertos, todo sonrisas y buen rollo: amigos y parejas paseando por la playa, flamantes y lustrosas tarjetas de crédito con nombres apetecibles que a saber cómo se pagan, paisajes idílicos, incluso doradas bitcoins para invertir en ellas.
Pero no.
La vida es muchas cosas, pero no precisamente llena de felicidad completa. Pero ¡nada de quejarme!, me parecería feo, a pesar de haber llegado de estar unos días intentando desconectar, sin conseguirlo, y encontrarme trabajo sin hacer... ¡Qué tiempos en que nos sentábamos en el estudio y desde el primer papel hasta el último dependía de nosotros y de nadie más! Ahora da igual que lleves el trabajo al día si dependes de documentos externos que nunca terminan de llegar.
Repito, no quiero quejarme, no sería justo. 
Me llega un correo estos días y aún estando en modo OFF no pude resistirme y lo abrí, un nuevo requerimiento de urbanismo, ¡cómo no! Afortunadamente no es difícil de resolver, me pondré a ello mañana. Difícil es no perder el romanticismo que le quedaba a nuestra profesión, para ser arquitecto hoy hay que tener, aparte de suerte y trabajo, mucha moral. 
Por lo pronto es sábado, tenemos entradas para el teatro y mañana será otro día. 
Voy a bajar las fotos de Berlín para preparar la crónica, que para mí es como volver a repetir el viaje.

No hay comentarios: