domingo, 21 de junio de 2026

OTRO PRIMER MINISTRO


Starmer planea dimitir este mismo lunes y permitir que el exalcalde de Mánchester sea el nuevo primer ministro
El diario ‘The Observer’ ha adelantado la posible decisión del jefe de Gobierno. Donald Trump ha dado por sentada la renuncia en la red social Truth.
Rafa de Miguel, 21.06.2026

Keir Starmer ha decidido rendirse y planea anunciar su dimisión como primer ministro del Reino Unido este lunes, según ha adelantado el diario The Observer y da ya por sentado este domingo la mayoría de la prensa británica.

Después de haber consultado a sus ministros, miembros del Partido Laborista y representantes sindicales, Starmer ha llegado a la conclusión de que debe dar paso al favorito de las bases, el exalcalde de Mánchester Andy Burnham, si quiere evitar una rebelión que acabaría expulsándole del cargo esta misma semana, según señalan varios diarios. El conjunto del Gobierno tenía planeado reunirse, como es habitual, el próximo martes y todo apuntaba a una dimisión en cadena de ministros para forzar los acontecimientos.

El tono que utiliza Downing Street ya no es el de resistencia numantina que hasta ahora había expresado el primer ministro. “Además de trabajar intensamente a lo largo del fin de semana, creo que ha tenido tiempo de reflexionar sobre la realidad política, los desafíos y las oportunidades a los que debe hacer frente”, ha señalado en Sky News el ministro de Negocios, Peter Kyle, que pudo mantener una larga conversación con Starmer el viernes.

Al menos cuatro ministros le han pedido ya expresamente que se eche a un lado y establezca un calendario de retirada: la titular de Exteriores, Yvette Cooper; el de Lucha contra el Cambio Climático, Ed Miliband; la del Interior, Shabana Mahmood; y la de Transportes, Heidi Alexander.

Hasta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se distanció mucho de Starmer después de que éste negara el uso de las bases británicas para lanzar la ofensiva contra Irán, ha dado este domingo por sentada la renuncia del primer ministro: “Keir Starmer dimitirá como primer ministro del Reino Unido. Ha fracasado gravemente en dos asuntos muy importantes: inmigración y energía (Abrid ya el petróleo del Mar del Norte). Le deseo que vaya bien”, ha escrito Trump en la red social Truth, de su propiedad.

Burnham logró imponerse el pasado jueves a la ultraderecha de Nigel Farage en la elección parcial de Makerfield, lo que le permitió lograr un escaño de diputado y estar ya en condiciones de activar un proceso de primarias.

La dimensión de la victoria fue tal que acabó de convencer a muchos diputados laboristas de que el exalcalde de Mánchester es el único político capaz de rescatar al partido y al Gobierno del foso de impopularidad en que se halla sumido, según todas las encuestas, y de frenar el avance de Farage, al que muchos veían con temor como el inevitable próximo primer ministro del Reino Unido en unas futuras elecciones generales.

Burnham obtuvo más del 50% de los votos, y reunió él solo más apoyos que el resto de candidatos. No solo dejó atrás con holgura a las dos formaciones de ultraderecha, Reform UK y Restore Britain, sino que redujo casi a la irrelevancia a los Verdes y a los liberales demócratas, las dos formaciones que hasta ahora habían ido acumulando voto progresista en todos los comicios municipales o autonómicos.

Desde entonces, la presión sobre Starmer no ha cesado. Aunque el primer ministro sostiene hasta ahora oficialmente que no piensa rendirse, y que de haber unas primarias también competirá, cada vez eran más las voces que le acusaban de no entender la realidad y le transmitían que su posición es insostenible.

Burnham y su equipo decidieron permitir que el primer ministro reflexionara sobre su situación política durante el fin de semana, para que fuera él quien eligiera la salida que considerara más razonable y menos traumática para el partido y para el país. Pero le transmitieron claramente que el exalcalde, que tomará posesión de su escaño de diputado este mismo lunes, cuenta ya con el apoyo expreso de más de la mitad de un grupo parlamentario de 400 miembros.

El proceso de primarias

Las reglas establecen que para poder activar un proceso de primarias es necesario contar con las firmas del 20% de ese grupo. Es decir, ochenta diputados ,más la propia firma del aspirante.

Desde que el hundimiento del Partido Laborista, en las elecciones municipales de Inglaterra y autonómicas de Escocia y Gales del 7 de mayo, puso contra las cuerdas y en una situación sin salida al actual primer ministro, han sido varios los candidatos dispuestos a postularse como reemplazos, aunque ninguno lo hiciera oficial. El exministro de Justicia Wes Streeting, cuya dimisión dejó claro que Starmer perdía apoyos aceleradamente, ha sido el más evidente. Pero también el más cuestionado.

El ala más a la izquierda del partido estaba dispuesta a plantar batalla a Streeting si hubiera acelerado el proceso de primarias antes de que Burnham hubiera tenido tiempo de conseguir el necesario escaño. Nombres como el de Angela Rayner, ex viceprimera ministra o el del actual ministro Miliband se pusieron sobre la mesa.

La victoria de Burnham ha convertido su elección como primer ministro en algo casi inevitable. Si ningún otro aspirante decidiera seguir adelante, y si Starmer se retirara de escena y decidiera no competir por su puesto, el excalde sería elegido prácticamente por aclamación, en un proceso de primarias más formalista que real. Sin embargo, todavía algunas voces del laborismo defienden que haya una competición efectiva de candidatos, para poder dar legitimidad al triunfador y liberarlo en alguna medida de los compromisos electorales con que Starmer logró acceder al poder en julio de 2024.

En Chequers, la residencia oficial de descanso del primer ministro, Starmer solo ha expresado públicamente, a través de la red social X, una felicitación por el día del padre, que en el Reino Unido se celebra este domingo: “Ser padre es la mayor de las alegrías. Hoy pienso en mi padre, y en el padre que soy para mis hijos gracias a él. Feliz día del padre”, ha escrito.

Si se consuma la dimisión y Burnham sustituye a Starmer, el Reino Unido tendrá su séptimo primer ministro en una década, justo cuando se cumplen diez años del referéndum del Brexit, que empujó al país a una inestabilidad de la que no logra salir.

El nuevo inquilino de Downing Street heredará una situación compleja respecto a las relaciones entre Londres y Bruselas. Si el Gobierno de Starmer centró sus esfuerzos en lograr un mayor acercamiento a Europa y un “reinicio” de las relaciones que reparara los destrozos de aquel divorcio, la realidad es que lo conseguido hasta ahora ha sido más bien modesto. Y las líneas rojas prometidas en el programa electoral ―nada de reingresar en el mercado interior o el espacio común aduanero, y nada de plantear la reincorporación a la UE― siguen vigentes.

Burnham no ha escondido nunca su rechazo al Brexit y su deseo de que la próxima generación de británicos protagonice el regreso a la Unión Europea, pero no mencionó el asunto durante su campaña en Makerfield (donde una abrumadora mayoría de vecinos respaldó la salida de la UE en el referéndum de 2016), y es consciente de que, por mucho que las encuestas señalen cómo una mayoría de ciudadanos se arrepiente ya de aquella decisión, cualquier intento de revertirla puede sumergir de nuevo al Reino Unido en años de parálisis y agrios debates.

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