martes, 24 de febrero de 2026

LOA A POZO


A la pregunta boba de ¿dónde prefieres vivir, en el campo o en la playa?, teniendo en cuenta que no puedo tomar sol por aquello de ser pelirrojo, melanomas, etc., respondería en el campo, más aún al borde de un lago con pantalán. 
Soñar es gratis, ¿o no?
La vida te da cosas y te quita otras, pero lo de tener una casa rodeada de árboles, con vistas a un lago de montaña y una barquita atracada en el pequeño pantalán, no he logrado conseguirlo. Tiempo al tiempo. Bien, sin casa en el campo -la tuve, sí, con vistas a La Laguna-, disfruto de un loft en Pozo Izquierdo, un barrio costero de Vecindario, en Gran Canaria; barrio que puso en el mapa una tertuliana y su novio/ marido/ exmarido e influencer local, quién lo iba a decir. 
¿Te mudaste a Pozo Izquierdo? me preguntaba asombrado hace un año un compañero arquitecto cuando le conté mis planes de aquel momento y mis intenciones de dejar el trabajo ayuntamentil, como finalmente ocurrió. Con cara de asombro él me hablaba desde su precioso chalé de Guamasa. Sí, a Pozo, nada que ver con la velocidad de las ciudades, créeme. Asintió, pensando seguramente que me había vuelto loco.
Todo son cosas buenas, no puedo decir lo contrario. Si para Paul John, tu casa es donde dejas el sobrero, la mía es donde finalmente decidí vivir, da igual el lugar. Aquí estás algo aislado y eso es lo bueno. Cosas tan sencillas como no tener que preocuparte por encontrar aparcamiento (salvo durante la Fiesta del Agua, ese día mejor no mover el coche o salir en moto), o tener una sensación más fresca aunque haga calor gracias al viento veraniego, no tienen precio. Caminar por el barrio sin tráfico, saludar a los vecinos, darle de comer al gato callejero que todos cuidamos, hablar de terraza a terraza como si estuviésemos en una calle napolitana, encontrar siempre una cara conocida en la pizzería o en la tienda de windsurf de la esquina. ¿Se puede pedir más tranquilidad?
Playa para el deporte y playa para nadar. Sitios para comer y amigos con quien hablar, todo a tiro de piedra. Para lo demás, en 5 min estás en Doctoral o vecindario, como mi gimnasio, el cine, el súper, la cafetería de menú diario rico rico o la gasolina. 
Ha sido una buena decisión, no tengo duda alguna.

PD. No escribo lo que echo de menos porque todo/s sigue/n conmigo, incluso lo que no. Nombraré el jardín perdido, sí, aunque la larga jardinera que construimos ha quedado genial, creciendo, verde que te quiero verde. ¿A quién no le relaja un poco regar?
Paul Young, *Wherever I lay my hat.

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