Esto se está pareciendo al día de la marmota, aunque soy suficientemente espabilado para saber que no es así. A pesar de lo que pudiera decir Gardel, en mi caso veinte años sí son muchos y la readaptación a la nueva vida no está siendo sencilla. Parece que mi reloj biológico se empeña en continuar la inercia adquirida durante todos estos años y a las cinco de la mañana mi cabeza ordena despertarme.
Enciendo la cafetera y espero un minuto para prepararme el primer café de la mañana, me siento un momento a escribir estas notas y creo que desde que las termine me sentaré un rato en el salón a terminar el último capítulo de la tercera temporada de Mr. Mercedes, que es sin duda la más gore y que no veo la hora de que acabarla. Un rato de serie y después a trabajar; hoy no iré al gimnasio, toca la rutina de piernas, pero tengo tantas agujetas que me duele hasta ponerme la camiseta. Descansaré un día y mañana vuelvo, igual no ha sido buena idea eso de ir de lunes a viernes sin descansar, por mucho que lo pida el modelo de CK que pugna optimista por salir. Y les aseguro que me lo he tomado con mucha calma, nada de poner peso en las barras ni clavijas con mucho ídem, no. Todo tranquilo, pausado, nada que ver con la cantidad ingente de peso que colocan aquellos a los que voy conociendo porque comparten el gimnasio a la hora que yo voy, las siete de la mañana. Tanto peso que cuando realizar el ejercicio deben cumplir la Ley de la Conservación de la Energía y emitir unos rugidos que no cesan mientras dura el espectáculo.
Ayer, antes de comenzar mi rutina, escuchaba a uno de los transformadores energéticos hablar con la monitora sobre Milei, sobre sus bondades y lo maravilloso que estaba siendo para la Argentina. ella asentía pero no soltaba palabra mientras él la ametrallaba con su diatriba contra la izquierda que no cesaba en criticar al Presidente. Mira tú, la política está en todas partes, pensé, incluso en el gimnasio. ¡Qué fácil es proclamar alabanzas a la actual política argentina desde España! pensé a continuación. Pero con mi boquita cerrada mientras escuchaba los gritos termodinámicos de los que ya se afanaban en modelar su cuerpo. ¿Será este pibe-¿viste?, votante de VOX aquí, que no tenemos a Milei pero que lo mismo es? ¿Se habrá dado cuenta que si estos salen finalmente empezarán con la misma política del odio norteamericano al inmigrante (Abascal dixit), argentinos incluidos?
Ya ven que una hora en el gimnasio da para mucho, política, física y termodinámica. Incluso da para hablar cuando uno decide no ir, incluso.
Feliz día de Júpiter.

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