Estamos en una época que difícilmente puede explicarse con palabras, a pesar de tener un idioma tan rico en léxico propio. Lo de esta mujer no tiene nombre, así me ahorro buscar adjetivos que la califiquen. No sólo desprecia al Gobierno una y otra vez, lo aparta de "sus" actos oficiales, de "sus" entrega de medallas, de "sus" viajes al extranjero; no sólo insulta al Presidente con la sonrisa en la boca con palabras y expresiones absolutamente groseras y tendenciosas; no sólo va por libre en todos los ámbitos de la política local sino que traspasa la línea continuamente como si se tratara de la adalid iluminada española. Ahora, después del numerito en México, acaba echándole la culpa a Pedro Sánchez sin vergüenza alguna. Me pregunto, créanme, qué ven los madrileños en esta señora, yo no me lo explico.
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