lunes, 11 de mayo de 2026

DE VERGÜENZA AJENA (IV)




El populismo perjudica la salud
La cooperación entre la OMS y las autoridades españolas se ha visto empañada por la una oposición miope o malintencionada.
EL PAÍS, 11.05.2026
https://elpais.com/opinion/2026-05-11/el-populismo-perjudica-la-salud.html

Lo mejor que se puede decir de la operación de desembarco en Tenerife de los pasajeros del MV Hondius, el barco que ha sufrido un brote de hantavirus, es que está procediendo con normalidad. La clave ha sido, y sigue siendo, la cooperación de las autoridades españolas con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los mecanismos europeos de protección civil, dos instituciones internacionales que utilizan la mejor ciencia disponible como guía para resolver las amenazas que plantean los virus emergentes en nuestra sociedad globalizada. Resulta lamentable que el procedimiento se haya visto empañado, y casi entorpecido, por una oposición política miope o malintencionada, con mención especial al presidente canario, Fernando Clavijo.

Debido a la posición del MV Hondius en aguas de África occidental, y a la disponibilidad de un sistema sanitario avanzado en España, la OMS decidió que el barco se dirigiera a las Canarias para evacuar y monitorizar a los pasajeros, y después redirigirlos a sus países de origen para las cuarentenas necesarias. El presidente Clavijo hizo todo lo posible para evitarlo, aduciendo una variedad de excusas peregrinas, irracionales y populistas sobre una supuesta protección de la población isleña. Este comportamiento alcanzó cotas inéditas en la madrugada del domingo, a solo cuatro horas de la llegada del barco, cuando el presidente canario rehusó autorizar que fondeara junto a un puerto tinerfeño, con el argumento de que los ratones infectados podían saltar del barco y nadar hasta la costa, propagando el virus por todo Tenerife.

Estas objeciones son, en primer lugar, irracionales. Ni los tripulantes ni los pasajeros ni los inspectores de la OMS han visto ningún ratón en el MV Hondius. El contagio se produjo con toda probabilidad en el sur de Argentina, donde el hantavirus de la cepa Andes es endémico, y donde el primer pasajero que se infectó estuvo paseando durante largas horas de observación ornitológica. Los ratones portadores, además, son de campo y no saben nadar. En segundo lugar, los remilgos de Clavijo resultan desproporcionados. El principio de precaución no sirve de nada si se lleva a esos extremos, porque la seguridad absoluta no existe. Y en tercer lugar, el presidente canario, a quien lo único que parece preocuparle del barco es que se aleje de él todo lo posible, incurre en un egoísmo provinciano que raya en la inhumanidad.

Las medidas establecidas por la OMS y adoptadas por el Gobierno español han sido correctas. Entre los virus potencialmente peligrosos, el hantavirus no es lo peor que podría haber pasado. Su huésped natural son los ratones, y sus saltos a las personas son infrecuentes. La cepa Andes que ha causado el brote del MV Hondius es algo más preocupante, porque ha mostrado cierta capacidad de trasmisión entre humanos. El factor que ha sembrado más alarma es seguramente su alta mortalidad, cercana al 40%, y por tanto similar a la del virus ébola. Pero ningún científico espera que los hantavirus puedan causar una pandemia, ni una epidemia. Los virus que centran su atención siguen siendo los respiratorios, como los de la gripe y la covid. En todo caso, el brote actual servirá para obtener datos duros sobre la propagación y la patogenicidad del hantavirus.

Y también habrá alguna lección que extraer. Que las políticas de salud pública se rijan por criterios científicos sigue sin estar garantizado. En esta ocasión todo ha ido bien, pero es obvio que la razón tiene enemigos tozudos. Como demuestra el bajo nivel del debate político alrededor del hantavirus, uno de los peores es el populismo.

El modo canario de hacer un ridículo universal
En su intento por capitalizar políticamente el caso del barco del hantavirus, Fernando Clavijo ha entrado en la historia del terraplanismo sin importarle lo más mínimo alarmar a la población y dejar por los suelos el prestigio de Canarias como destino turístico.
Carlos Sosa, 11.05.2026

Canarias acaba de desaprovechar una oportunidad histórica para colocarse en el mapa de la modernidad, de la europeidad, de la vanguardia. De salir del aldeanismo en el que muchas de las autoridades que nos han gobernado y todavía nos gobiernan se empeñan en meternos y en dejarnos para que creamos que ellas mismas serán las que un día nos saquen. Les conviene que nos sintamos un pueblo inferior, sometido, doblegado por el yugo de la metrópoli, un pueblo incapaz de valerse por sí mismo y dar ejemplo al resto del planeta.

Es lo que ha ocurrido con la desgraciada gestión política del Gobierno regional con la crisis del hantavirus y el traslado del barco donde se detectó este brote hasta la isla de Tenerife. Es "el modo canario de hacer política", del que presume Fernando Clavijo y su tropa de desquiciados...

El día en que Canarias (sin Clavijo) fue el centro del mundo por el hantavirus: “Estoy orgullosa de mi país”
Ni rastro del Gobierno regional en el dispositivo del Puerto de Granadilla (Tenerife) encargado de desembarcar a gran parte de los pasajeros del buque Hondius. Miembros del Ejecutivo autonómico continuaron cargando contra la operativa. En la calle, mientras, se respiraba otra cosa.
Toni Ferrera, 10.05.2026

Lejos de los chalecos reflectantes de los periodistas, las guaguas de la UME, las astas de los molinos de viento, el personal sanitario e incluso el barco más famoso del mundo estos días, el ‘MV Hondius’, la playa de El Médano (sureste de Tenerife) está repleta de gente como una tarde cualquiera de un fin de semana cualquiera.
Allí se encuentran Jennifer Sáez, de 38 años, y Virginia Gómez, de 36. Ambas permanecen sentadas en uno de los paseos de la playa. Parecen tranquilas, relajadas. Aunque la imagen transmite calma (son las 15:00, y el sol pica salvo cuando se cuela una ligera brisa), saben lo que ha pasado a doce kilómetros de allí, en el Puerto de Granadilla.

Decenas de pasajeros a bordo de un buque en el que se desató un brote de hantavirus, que se ha cobrado la vida de tres personas, han desembarcado por grupos en pequeñas barcazas hasta ser repatriados a sus países de origen. Los españoles, un total de catorce, han volado a Madrid, donde cumplen ya cuarentena en el Hospital Gómez Ulla. También han regresado a sus naciones cinco integrantes de Francia, cuatro de Canadá, 26 a Países Bajos, 22 a Reino Unido, dos a Irlanda, tres a Turquía y 17 a Estados Unidos. Faltan por ser evacuados los ocupantes de Australia y un segundo vuelo de Países Bajos, que lo harán mañana.

El operativo, “inédito”, ha salido según lo planeado, ha dicho la ministra de Sanidad, Mónica García, en una rueda de prensa desde el muelle. Junto a ella se encontraban el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom. No estaba el presidente de Canarias, Fernando Clavijo (CC), ni ningún otro miembro de su gobierno, que intentaron boicotear el dispositivo hasta el último minuto.

Pero cualquier canario debería sentirse orgulloso de lo que ha pasado este domingo, opina Sáez. Nunca se había hecho algo así. Y Tenerife fue elegida por su “infraestructura consolidada para la gestión de patógenos de alto riesgo”, justificó la OMS.


“La OMS dijo que el país más cercano y con más recursos para atender el buque era España. Tenemos que estar orgullosos de que nos hayan elegido, ¿no? Canarias es un pueblo increíble. Es un pueblo solidario. Si me ocurriese a mí lo que les ha pasado a los pasajeros, me gustaría que me salvaran la vida. Y que eso se esté haciendo en esta tierra me parece increíble”, continúa Sáez.


No es la única. Rita, de 55 años, camina por una de las calles más residenciales de El Médano algo apurada porque su hijo acaba de tener un bebé y quiere ayudarle. La vida sigue a pesar de lo que ocurre en la otra punta del municipio. Dice que siente una especial empatía por los pasajeros del Hondius porque recuerda que lo pasó “fatal” y “horrible” cuando se contagió de COVID. Y señala que, si ella se encontrara en esa situación, le habría gustado recibir la misma asistencia.

“Estoy orgullosa de que se ayude a esa gente. He viajado también en un crucero y sé lo agobiante que puede ser estar ahí”, confiesa. “Pero he visto tantas cosas en la tele… Que me dan vergüenza”.

El ministro Torres también dijo que “hay que agradecer a este pueblo solidario”, Canarias, la recepción del barco. E incluso el papa León XIV resaltó la “acogida que caracteriza” al Archipiélago. “A nivel internacional, estamos como recibiendo una medalla”, resume Olga Velázquez, de 68 años. “Pero ha sido por una cuestión humanitaria”, le responde su hermana, Pilar, de 77.


Clavijo y su gobierno, sin embargo, han seguido a lo suyo. Ninguno de ellos hizo acto de presencia a lo largo de la jornada en el Puerto de Granadilla. Fuentes del Ejecutivo han explicado a Canarias Ahora que el único personal activo ha sido el del Servicio Canario de Salud (SCS) en el hospital de campaña instalado allí por si fuera necesaria su intervención ante cualquier imprevisto.

La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha publicado en la red social X (antes Twitter) que cree que el Gobierno regional ha actuado “con responsabilidad y defendiendo siempre la seguridad y la protección de nuestra población, además de la solidaridad con las personas que venían en el barco”. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha rechazado el “ruido” político hasta que finalice la actuación, pero ha advertido que ya habrá tiempo para analizar lo ocurrido en el futuro.

“Creo que hoy es un día para hablar de orgullo de país, del orgullo también de la población canaria, que es una población solidaria y que está comprometida con la salud global. Vamos a seguir trabajando hasta que termine todo el operativo y hasta que pongamos a todo el mundo a salvo. Las polémicas están alejadas de los buenos criterios de la preservación de la salud pública”, agregó García.


Clavijo se perdió lo difícil que es acceder a este muelle de madrugada y sin apenas señalética; se perdió el amanecer al ritmo del sonido del helicóptero que sobrevolaba la zona; se perdió observar in situ la ubicación exacta del navío y cómo pequeños barcos de Salvamento y de la Guardia Civil lo custodiaban; se perdió los murmullos en inglés, alemán o japonés de un grupo enorme de periodistas (casi 200) de todo el mundo descrito por un policía local como “una reunión de pingüinos”; se perdió el crujido constante que hacía el carguero Pacific Prospect, atracado en el puerto; y se perdió también cómo los pasajeros del Hondius, igual de curiosos que los fotógrafos que les grababan, respondían usando sus cámaras para inmortalizar el momento.


Estaba invitado. Mónica García ha confirmado que así se lo hizo saber al Gobierno de Canarias, “que no ha venido al operativo” pese a que “hoy era el día de trabajar”. “Más allá de todas las dificultades que hemos tenido”, ha continuado la ministra, “podemos estar orgullosos del éxito de la operación”. No fue, eso sí, por Clavijo.

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