Ayer me tomé la tarde libre, lo necesitaba. Ya fuera por las terrible agujetas en brazos y hombros, la falta de sueño (o mejor el sueño descontrolado) o por simple procrastinación, decidí hacer un par de cosas pendientes fuera de casa, para las que nunca encuentro oportunidad, e ir al cine después, a la absurda hora de las 5 de la tarde. La película bien, quizá demasiada puesta en escena, pero intensa. Leo que las críticas no están resultando ser muy positivas, pero yo no me aburrí nada durante toda la película.
Nada más llegar a casa busqué raudo la novela para releerla porque esta película es una versión bastante libre y quisiera recordar el original.
Por cierto, la historia de la novela es muy interesante, recordemos que está escrita en plena época victoriana, a mediados del siglo XIX (1847).
La “apuesta” de las hermanas Brontë fue una decisión audaz y casi estratégica: publicar tres novelas a la vez para irrumpir con fuerza en el panorama literario victoriano, manteniendo inicialmente su identidad en secreto. En 1846 —Charlotte Brontë, Emily Brontë y Anne Brontë— ya habían publicado un libro de poemas bajo seudónimos masculinos (Currer, Ellis y Acton Bell), que pasó casi desapercibido. Lejos de rendirse, decidieron apostar más fuerte: cada una escribiría una novela y las enviarían a distintas editoriales, conservando los mismos seudónimos masculinos para evitar prejuicios contra las mujeres escritoras.
Publicaron casi al mismo tiempo, compitiendo indirectamente entre ellas usando seudónimos masculinos para entrar en un mercado dominado por hombres, arriesgando su reputación en un contexto social poco favorable a las mujeres autoras. El éxito rotundo de Jane Eyre ayudó a que las otras dos novelas recibieran mayor atención, consolidando el nombre de las Brontë en la historia literaria.
En 1847 aparecieron casi simultáneamente:
"Jane Eyre" – de Charlotte (Currer Bell). Fue un éxito inmediato y revolucionó la novela victoriana con su protagonista femenina independiente y su intensidad emocional.
"Cumbres Borrascosa" (Wuthering Heights) – de Emily (Ellis Bell). Al principio desconcertó a la crítica por su oscuridad y estructura innovadora, pero hoy es considerada una obra maestra de la literatura inglesa.
"Agnes Grey" – de Anne (Acton Bell), basada en su experiencia como institutriz. Ofrece una mirada realista y crítica sobre la condición femenina y la educación.

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