Vuelvo a ver, desde la cinta de correr en el gimnasio, al señor con perrito, que pudiera haber escrito Chéjov. el mismo dueño y el mismo perro pequeño al que solía ver y que debió haber cambiado su horario de paseos; hoy volvió a su rutina y los observé mientras pasaban delante del ventanal, medio oculto tras las persianas japonesas siempre desplegadas. Estos paseos perrunos mañaneros me tranquilizan, uno puede sentir que la vida continúa. Ya en casa, el gato Medianoche me esperaba en la puerta para que le dejara desayunar en el zaguán, como así hice. Esos minutos me siento en la escalera mientras lo veo degustar su pienso para gatos. 2 de 2, pensé, un perro y un gato para comenzar la mañana (del perro desconozco el nombre).
Hace calor, no se va. 26° marca el termómetro de mi despacho, y no son ni las 10 de la mañana. Paciencia.
Esta mañana he puesto de fondo musical a Dolly Parton como homenaje, su álbum clásico de country "Smoky Mountain DNA: Family, Faith and Fables". Me hace recordar esta música a un viaje por el interior de Estados Unidos, cruzando de noche las Montañas Rocosas, para terminar en un motel en medio de la nada. Por la mañana, al salir a desayunar y sin esperarlo, nos encontramos con un paisaje espectacular, el pequeño pueblo estaba rodeado de montañas completamente nevadas.
Miércoles ya, estrenan hoy la película "La constelación del perro", la última de Ridley Scott, ¡qué ganas de ir a verla!
Feliz día.
♫
Dolly Parton & Family, *Singing his praise.
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