Provengo de una familia muy cinéfila y mi infancia fue de la mano del cine, mucho cine, en blanco y negro o en color, cine clásico, en la televisión o en las salas de la ciudad donde vivía. El cine antiguo nos enseñaba un mundo desconocido, América y sus gánsteres, el lejano oeste, policías y ladrones, también el anticipo de lo que fue la ciencia ficción , las de romanos y las que nos mostraban horizontes lejanos. Una de estas películas que recuerdo con cariño es "Horizontes Perdidos". Tengo grabados en mi cabeza los últimos minutos de la película.
Año 1935. Varios pasajeros, entre los que se encuentra un joven diplomático inglés, sobreviven a un accidente aéreo en el Himalaya. Cuando creen que la muerte es inevitable, son rescatados por los habitantes de Shangri-La, una idílica y utópica comunidad que vive oculta en el Tíbet. Mientras la Guerra Mundial amenaza al mundo, ellos descubrirán un lugar donde la gente es feliz y no envejece.
Viene a colación esto de la eterna juventud después de leer algunas noticias sobre el auge de la cirugía plástica, el llamado "efecto Madonna" o "cara Mar-a-Lago" como ejemplo más grotesco de estos procedimientos que transforman el aspecto exterior por completo. Veo las fotos del deterioro de Julio Iglesias y me quedo espantado. 82 años, que ya son hasta para Gardel. Me miro yo ante el espejo y no me reconozco, qué va a ser de alguien como él con tantos años. Pues nada, lo normal, vejez. Hacerse viejo es duro, lejos queda nuestra lozanía de los 18 años, pero podemos contarlo y sabernos más sabios. ¿No dicen que cada arruga de la cara es una experiencia que recordar? Para gustos, colores:
A favor: Courtney Cox, Nicole Kidman, Mickey Rourke, Jane Fonda, etc.
En contra: Meryl Streep, Emma Thomson, Daniel Day-Lewis, etc.
Obviamente cada cual hace lo que quiere con su cuerpo y con su dinero; como hubiera dicho Juan, mi sociomuerto, "que cada cual haga de su culo un florero", expresión a la que él recurría muchas veces y, la verdad, nunca entendí muy bien.
Dicho lo dicho y visto lo visto, volvamos a Julio Iglesias, el hombre-meme, convencido de que sin tanta cirugía este señor estaría mucho mejor. Insisto, para gustos, colores.

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