Nada de política, de verdad, la vida tiene otras cosas. No quiero seguir dándole vueltas a lo mismo, terminado el Mundial seguimos con Zapatero. Al final terminaremos todos como en el fútbol, vaya como vaya la liga uno es de un equipo a muerte.
Me acordaba esta mañana de la serie "Doctor en Alaska" ("Northern Exposure"), a saber por qué relación de cosas pensé en esto, quizá al estar un rato fijándome en el hábitat natural de mi calle donde continúa la tórtola empollando, como el correo en América: ni la nieve, ni la lluvia, ni el calor, ni la penumbra de la noche... No sé ya el tiempo que lleva la tórtola en el nido sin moverse, espero que su espera acabe pronto.
Decía que me acordé de la serie y, en particular del alce de la cabecera. En nuestro viaje a Alaska hace años tuvimos la oportunidad, y la sorpresa, de encontrarnos cara a cara con un alce mientras paseábamos por Chugach State Park, si no recuerdo mal. Nuestro primer alce en libertad, imponente el tamaño. También vimos osos, pero no aquí, en una reserva al sur de Anchorage. Sí vimos, durante otro paseo más cercano, en Kinkaid Park, carteles de DANGER advirtiendo de lo peligroso que son estos durante la temporada del salmón.
Un par de años más tarde nos cruzamos con una manada de renos, aquella vez en Kiruna, en el Círculo Polar Ártico, a unos -25°, mientras cruzábamos el lago en una moto de nieve (recuerdo que me gustó más la experiencia de ver renos que la moto en sí mismo). Ambos viajes maravillosos.
Aquí, en casa, debemos conformarnos con la modesta fauna con la que contamos, desde el gato Medianoche, palomas, tórtolas, unas cuantas gallinas salvajes que viven en los solares cercanos y los perros de los vecinos, una familia de cuatro buldogs franceses, una pitbull anciana y ciega, un ratonero, el labrador negro "Kanet" y un pastor australiano. Con todos se me cae la baba, hecho tanto de menos a Augusta y Octavia.
¡Qué bien sienta no escribir de política!, créanme. ¿Hablas de la política española?, ¿qué es eso? Ni idea. Pero de entrada, ya que lo nombras, ¿por qué no dejamos de llamar a los parlamentarios "señorías"? Yo empezaría por aquí.
Subiendo un poco el nivel intelectual, hablemos un poco de filosofía, mejor Filosofía, con mayúsculas. Ya me gustaba en el instituto (modestia aparte, fue la única matrícula de honor que saqué cuando estudiaba) y también mientras le preguntaba,. antes de un examen, a mi amigo G en su primer año de universidad, antes de que empezara yo arquitectura fuera de Tenerife. Así, con los años, un poco más leído y mucho más viejo, sigo fascinado por esta gente con mentes tan prodigiosas para llegar a pensar lo impensable, a descubrir lo ignoto. Esta semana me llegaron dos libros, estos que puedes leer de forma anárquica, cuando te apetezca, donde todo lo escrito es pura enseñanza. Se trata de "El libro del filósofo", de Friedrich Nietzsche, y "Hegel. Sin rodeos", de Sofía Larra.



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