Tengo la intención de acabar de leer dos libros este fin de semana con la vista puesta en quedarme en casa ¡una semana completa sin coger un avión? Una semana para trabajar con calma, acostarme algo más tarde y recuperarme de mis últimos achaques, ahora que parece que mi hemoglobina a llegado a valores normales. Hoy sábado, aire acondicionado encendido porque el reloj-termómetro de mi despacho indicaba hace 2 minutos 27° dentro de casa, casi listo para acercarme al supermercado a comprar papas para guisar (sancochar, Cum Romae fueris, Romano vivito more) para acompañar el atún en adobo que voy a preparar para el almuerzo de hoy.
Comentaba los dos libros a los que me entrego estos días, el famoso "El asesinato de Rogerd Ackroyd", de Agatha Christie, del que dicen que dio un giro para siempre a las novelas de detectives y que introdujo a Poirot en escena (aquí lo llaman, por desconocimiento en el pueblo donde se desarrolla la trama, Porrot), el cual leí hace años y del que poco recuerdo. Esta novela me ha acompañado en mis últimos viajes a Tenerife, ♪ volando voy, volando vengo ♫.
Empecé hace un par de días, haciendo tiempo en casa para salir al aeropuerto ¿o era para ir al gimnasio?, la novela de Calima Sosa Villada "Las Malas", de la que estoy absolutamente enganchada. Escrita con mucho optimismo, a pesar de la crudeza del tema, narra las vicisitudes de un grupo de travestis en una ciudad argentina. Dura pero imprescindible su lectura. Aviso, engancha desde las primeras páginas por su dulzura; ¿es posible esto? Pues parece que sí.



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