Visité una obra ayer y, al final de la misma, hablamos un rato con los trabajadores. el promotor comentaba algo de las armaduras, el hormigón o cualquier cosa por el estilo hasta que, no me pregunten cómo, la reunión terminó con insultos a Pedro Sánchez -me recordó a aquel locutor canario que siempre, siempre, terminaba metiendo al Tenerife (club de fútbol) en cualquier conversación-. Entre Pedro Sánchez es esto y lo otro miré a mi amigo y le dije: te recuerdo que estoy delante, a ver si se cortaba un pelo. Aproveché para continuar: entiendo que ustedes, mirando a los trabajadores, serán de izquierdas, ¿no? siendo asalariados como todos nosotros. Uno de ellos, que parecía ser el más avispado, contestó sin mala leche alguna y como si no me hubiese oído decir lo que dije: "dicen" que Pedro Sánchez no se va porque tiene tantas cosas que esconder que así lo tiene todo controlado. Tiré la toalla, sonreí sin asentir, y me encaminé hacia el coche dando por terminada la visita de obra.
Cualquier lugar se presta ya a una buena e intelectual conversación política.
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Serrat, *Disculpe el señor.

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