Cuando trabajaba de Arquitecto Municipal los jueves eran mis días favoritos. Como mi horario era algo absurdo -de lunes a jueves, de 05:00h a 14:00h-, la mañana del viernes era una bendición porque colocaba en OFF la pestañita del despertador que marcaba las 04:20h.
Hoy jueves, después del viaje de ayer y su cansancio ad hoc, esta tarde me la he tomado libre, o casi. Algo de limpieza (es increíble lo del polvo en una casa ubicada donde el viento no cesa nunca) después de una corta siesta, un descafeinado, un poco de lectura periodística actual para mover la bilis y finalmente un buen rato en el sillón con el libro de Eduardo Mendoza que releo, y casi termino, "El misterio de la cripta embrujada". Acabaré después con "El librero de Gaza", pues éste es un préstamo y quiero devolverlo el sábado, para continuar con una novela de Agatha Christie de la que tengo grandes expectativas; en algún lugar leí que era muy buena. Me costó encontrarlo, por cierto.
Ya les contaré.
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