domingo, 1 de febrero de 2026

¡QUÉ VIENE EL LOBO! (Y QUE SIGA VINIENDO)


Bruselas abre expediente a España por no enviarle el informe sobre el estado del lobo y otras especies protegidas
El Gobierno, que debería haber enviado esta evaluación el verano de 2025, asegura que el documento “no ofrece todavía una base científica solvente”.
Esther Sánchez, 30.01.2026

Bruselas ha abierto un expediente a España por el retraso en la remisión del informe sexenal (2019-2024) que evalúa el estado de conservación de las especies en peligro, que el Gobierno debería haber enviado antes del 31 de julio de 2025. Este documento valora cómo se encuentran las especies y sirve de base para determinar las actuaciones de gestión que pueden aplicarse sobre ellas. La situación del lobo, una de las especies más controvertidas, es la que está provocando la demora: una evaluación desfavorable sobre el número de ejemplares —como la que defiende el Ministerio para la Transición Ecológica— dificultaría su caza. Por el contrario, un dictamen favorable avalaría el control letal de la especie, un procedimiento que ya se está aplicando y que es precisamente el objetivo de las comunidades autónomas con presencia de lobo.

Tras la apertura del expediente, la Comisión ha informado este viernes de que enviará una carta de emplazamiento a España, que dispone “de dos meses para responder” y subsanar las deficiencias. “De no recibirse una respuesta satisfactoria, la Comisión podría optar por emitir un dictamen motivado”, algo que en último término podría desembocar en un procedimiento judicial contra España.

El ministerio responde a EL PAÍS que el informe, “en su estado actual, no ofrece todavía una base científica solvente”, debido a que se han producido “cambios sustanciales” en los últimos meses en las poblaciones de lobo. Entre ellos, la eliminación de ejemplares por parte de algunas comunidades autónomas, además de las muertes y desplazamientos causados por los grandes incendios forestales.

Además, la entrada en vigor de la ley de desperdicio alimentario en marzo de 2025 por la que el lobo salió del listado de especies protegidas, obliga a que los informes sexenales sean aprobados por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente ―un órgano político donde participan los consejeros autonómicos―. Este extremo está siendo “analizado por el Tribunal Constitucional [fue denunciado por el Defensor del Pueblo]”, recuerda el ministerio, por lo que van a esperar a que se resuelva para que el dictamen no afecte a la tramitación del informe sexenal.

Unos razonamientos que tacharon de “excusa” este viernes siete comunidades autónomas (País Vasco, Galicia, Cantabria, La Rioja, Aragón, Madrid y Castilla y León) en una reunión mantenida en Santander sobre el lobo. Exigen al Gobierno central en envío del informe sexenal a Europa, que en su opinión muestra que la situación del lobo es buena. En todas estas comunidades viven lobos, todas están gobernadas por PP (algunas con apoyo de Vox), excepto el País Vasco, donde el ejecutivo está formado por PNV y los socialistas. En el comunicado emitido tras el encuentro aseguran que también cuentan con el apoyo de otras tantas que no tienen población del cánido.

Asturias, gobernada por el PSOE, se ha desmarcado de la reunión a la que considera “electoralista”, aunque también está abatiendo ejemplares de sus 45 manadas. Castilla y León, con 193 manadas ―la región que más lobos tiene―, aún no ha aprobado ningún plan para eliminar a ejemplares, mientras que en Galicia los jueces han paralizado de forma cautelar la concesión de autorizaciones para su caza.

Sin embargo, Cantabria ―la comunidad que ha convocado el encuentro de este viernes― ha cazado 35 lobos en controles oficiales desde que se desprotegió por la ley de marzo, entre ellos hay tres hembras recién paridas y otra preñada. El plan actualmente en vigor permite la captura de 41 individuos.

Matar a estos animales ha generado un profundo rechazo en asociaciones conservacionistas y en científicos. El biólogo Juan Carlos Blanco, uno de los mayores expertos en la especie, considera que “matar lobos en época de cría es una brutalidad que no se veía desde las campañas de alimañas de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado”.

El Fondo para la Protección del Lobo Ibérico ha denunciado tras analizar las necropsias que matar a esas hembras podría haber provocado la muerte de entre 11 y 16 cachorros. Por su parte, la asociación para la conservación del lobo ASCEL advierte de que Cantabria había matado entre un 60% y un 77% de la población, una actuación que “está comprometiendo seriamente” la viabilidad de la especie en este territorio.

El último censo del lobo, utilizado para elaborar el informe sexenal, se publicó el año pasado y contabiliza 333 manadas (entre 1.300 y 1.600 individuos), lo que supone un aumento de 36 manadas con respecto al recuento anterior de hace más de una década.

El Ministerio para la Transición Ecológica considera que esta cifra no es suficiente para garantizar la viabilidad genética del mamífero ni su supervivencia a largo plazo. Según los criterios científicos serían necesarias 500 manadas en la península Ibérica ―incluidas las 60 que existen en Portugal― según los criterios científicos. Por ello, el ministerio concluye que el estado de conservación del lobo sigue siendo desfavorable.

Una posición totalmente contraria a la de las comunidades autónomas con presencia de lobo (y las que las apoyan), que consideran imprescindible el control letal de la especie para reducir los daños que sufren las explotaciones ganaderas.

La organización ecologista WWF ha pedido a las comunidades autónomas que han participado en el encuentro que no utilicen a la especie como un arma política y que apuesten por una gestión basada en criterios científicos, que permitan una coexistencia con la ganadería. Algo que, de momento, parece difícil.

MILLÁS X 2


Un poco de vitamina, por si acaso
Juan José Millás, 01.02.2026

La imagen muestra la fachada de un pequeño supermercado de barrio en Caracas. Pero he visto escaparates parecidos en calles de Madrid. El grito se multiplica como un eco. Ausente ya de nuestras vidas la pulsión estética, lo urgente es anunciar que aquí hay de todo y a precios tan tirados como los carteles que anuncian el producto. Vinagre, mayonesa, aceite, sardinas, café, pimienta… Llama la atención que el anuncio bajo el que se ordenan (o desordenan) los demás sea el de “suplementos vitamínicos”. La vitamina es una de las últimas creencias a las que aferrarse cuando ha fallado todo lo demás. ¿Será eso?, te preguntas un día. ¿Serán la depresión o la tristeza o esta falta de fe en cuanto me rodea producto de una carencia vitamínica? Los antiguos marinos, continúas razonando, enfermaban de escorbuto por falta de ácido ascórbico o vitamina C. Y el escorbuto no es ninguna broma: se te caen los dientes, se te pudren las encías, sufres dolor óseo y hemorragias internas… Lo mío es una tontería al lado de ese cuadro.

De modo que vas al médico, que te saca la sangre, y resulta que sí, que andabas bajo de vitamina B, también llamada antineurítica, o sea, que algo tiene que ver con el sistema nervioso, que es mayormente de lo que estás tú, de los nervios. De los nervios, como ese escaparate, porque hay que estar frenético para dar esos gritos cromáticos y tipográficos que apenas nadie escucha, como se deduce del par de viandantes borrosos que atraviesan la escena como el que atraviesa un día. Uno más, un martes o un miércoles cualquiera. El caso es que te tomas la vitamina, por si acaso.

No vayas hoy
Al abandonar la ducha, un frasco de perfume por el que siento gran aprecio se arrojó desde una balda para estrellarse contra el suelo.
Juan José Millás, 30.01.2026

Hay días en los que percibes a tu alrededor una intensidad suicida que contrasta con tus ganas de vivir. Hoy, por ejemplo, salí de la cama eufórico. Probé un nuevo champú que resultó muy refrescante. Pero, al abandonar la ducha, un frasco de perfume por el que siento un gran aprecio se arrojó desde una balda para estrellarse contra el suelo. Lo hizo mientras yo permanecía de espaldas, de modo que no lo vi en el momento de lanzarse al vacío, aunque escuché el estrépito que hizo al romperse. A lo mejor, dirán algunos, estaba mal colocado, porque resulta difícil atribuirles voluntad alguna a los objetos. Es más tranquilizador pensar eso. Pero los objetos son muy hijos de puta.

Y mientras recogía los pedazos del frasco suicida, uno de los cristales, al girarlo bajo la luz, me devolvió un reflejo de mi rostro. Era un rostro fatigado, como si ese espejo espontáneo tuviera acceso a una versión terrible de mí que aún no había sucedido, pero que me esperaba quizá a la vuelta de la esquina. Fue entonces cuando sospeché que el frasco no se había roto por desesperación, sino para avisarme de algo. Luego, advertí que el cable del secador estaba desenrollado de tal forma que recordaba vagamente la palabra “aún”. ¿Aún qué?, me pregunté. ¿Aún estoy a tiempo de volver a la cama? Entre tanto, el grifo goteaba en código morse. Lo descifré y decía “no vayas hoy”. ¿Adónde no debía ir? Mientras me tomaba el café en el bar de siempre, el camarero me dijo que mi amigo el ventrílocuo había preguntado por mí. “Llevaba el muñeco en brazos y el que parecía más interesado en saber a qué hora solías venir era el muñeco”.

Hay temporadas en las que los objetos intentan establecer algún tipo de conexión conmigo. Son épocas aciagas, de las que procuro huir porque los objetos, en general, tienen un lado muy siniestro. Por eso se rompen. Pero hay personas, como yo, que les debemos algo, no sabemos qué, e intentamos recomponerlos.

¡ENHORABUENA!

 

LA SOMBRE DEL EPSTEIN ES ALARGADA


Los cipreses han pasado de moda, ¡dónde esté Epstein que se quite todo lo demás! La sombra de este siniestro millonario pedófilo ha logrado borrar de un plumazo (o dos) al príncipe Andrés de Inglaterra, ahora renombrado como "ciudadano" Andrés con su sarta de apellidos. Y cuando no habíamos terminado con los asuntos de la familia real británica aparece ahora otra, la noruega, donde la princesa consorte heredera también tonteó con el tal Jeffrey. En España el balonmano casi acaba con la monarquía, pero la cárcel de uno y la abdicación del otro parece que le han dado un respiro. Ahora, lo de este sujeto americano no tiene límite, aún muerto consigue lo imposible. ¿Qué nos deparará la desclasificación de los documentos que la ley ha obligado al gobierno de EEUU? Parece que Epstein es la nueva guillotina de la Historia.

Cientos de mensajes entre Epstein y la princesa Mette-Marit de Noruega ponen a la casa real en la picota: “París es bueno para el adulterio”
La desclasificación de tres millones de documentos nuevos revela la profundidad de la relación entre ambos, con un intenso intercambio que roza el coqueteo. La princesa se disculpa: “Es simplemente vergonzoso”.

UN PAÍS BAÑADO EN SANGRE


De quién será el futuro
Me pregunto por qué Paul Auster quiso dejarnos antes de morir una reflexión sobre por qué EE UU es el país más violento del mundo occidental.
Elvira Lindo, 01.02.2026

Apenas un año antes de morir, el novelista Paul Auster escribía Un país bañado en sangre, ensayo cuyo afán consistía en tratar de entender de dónde brotaba la violencia consustancial a su país. Contaba con las fotos que su yerno, el fotógrafo Spencer Ostrander, había tomado en los lugares donde se habían producido matanzas recientes, teniendo como matanzas aquellas tragedias en las que son abatidas más de cuatro personas. Me pregunto por qué el hombre anciano y enfermo que era ya Auster quiso dejarnos esta reflexión sobre el mayor hecho diferencial de Estados Unidos, el que lo convierte en el país más violento del mundo occidental. Parte su ensayo de una oscura historia familiar: su abuela asestó varios tiros a su abuelo en la cocina teniendo a los niños, entre ellos el padre de Auster, presentes en casa. Un crimen del que fue absuelta por considerar la justicia que había actuado enajenada, ciega por vengar el comportamiento de un marido que se había fugado con otra abandonando a la familia en la indigencia. Nunca se habló de esta historia, pero la violencia afecta más allá de las heridas de bala. La abuela impuso a los hijos el silencio y no fue hasta los años 70 cuando el nieto Auster conoció la verdad de este sórdido capítulo por una de esas casualidades que el escritor tomó como naturales en su literatura: un desconocido que provenía del pueblo de Wisconsin en el que sucedieron los hechos desveló el misterio. Quién sabe si esa necesidad de ahondar en las razones por las que cada año se dan en EE UU 40.000 muertes por armas de fuego proviniera también del dolor que le provocó el final fatal de su nieta bebé por sobredosis y la posterior muerte de su hijo Daniel, drogadicto desde adolescente e involucrado en su juventud en el terrible asesinato de un camello. Auster escribió el ensayo un año después de la muerte de su hijo y un año antes de la suya propia.

El escritor bucea en la historia de Estados Unidos y su mirada se detiene en el traumático nacimiento de una nación construida sobre el exterminio de la población nativa y la esclavitud de millones de personas negras, que no valiendo en su primitiva Constitución más que la quinta parte de un ser humano, facilitaron las fortunas sureñas e impusieron el mantenimiento de un sistema criminal a aquella otra parte del país que deseaba su abolición. De ahí al derecho a poseer armas de fuego en una redacción primigenia de la Carta que no dejaba claro si se trataba de defender al país o a uno mismo. El arma como símbolo del miedo al otro en la primera nación del mundo fundada sobre los principios del capitalismo, como escribe Auster: “Siempre habrá algunos que ganen y muchos que pierdan, y en consecuencia, cada individuo solo puede recurrir a sí mismo para hacer frente a la jungla de la competitividad febril, las batallas despiadadas y los mercados alcista y bajista, que fomentan una profunda visión del mundo, a menudo inconsciente, en la que el individuo tiene prioridad sobre el grupo y el egoísmo triunfa sobre la cooperación”.

Cuando Auster termina el libro, el presidente Trump ha instigado un golpe de Estado para recuperar el poder que ha perdido en las elecciones. Los bárbaros han entrado al Capitolio y el escritor, ante ese país dividido más que nunca en esas dos partes que ya existieron en su fundación, se pregunta qué pasará después. Él no lo supo. Murió en 2024. Pero es emocionante el final de esta historia inacabada: a pesar de la violencia desatada, blancos y negros salen a la calle para manifestarse tras el asesinato de George Floyd (2020). Volvemos a Minneapolis. Allí, aquella noche fatal, Darnella Frazier, una muchacha valerosa de 17 años, filma con su móvil los ocho minutos de aquel asesinato a sangre fría a manos de la policía. Auster termina preguntándose de quién será el futuro, si de los violentos o de los limpios de corazón. La sola pregunta nos estremece.

JULIO, ¡HEY!

 

Qué gracioso era Hulio
Me asquean las tragaderas de nuestra sociedad hasta hace tan poco. Cuánto hemos aguantado a estos cochinos.
Rosa Montero, 01.02.2026

Algo después de la pandemia, mi amiga y estupenda escritora Claudia Piñeiro me empezó a enviar unos memes que circulaban bastante en su país, Argentina. Resulta que cada año, al llegar al mes de julio, la gente se intercambiaba bobadas con la imagen de Julio Iglesias y un texto de doble sentido, como, por ejemplo, una foto del cantante con la cara hinchada y abajo la leyenda: Preocupa la inflación de Julio. O un retrato de Iglesias chillando y la frase: EsTres de Julio. Unas tontadas, en fin, rematadamente tontas y, por ello, muy divertidas, sobre todo si cada día del mes te llegaba alguna, a cuál más delirante. Sospecho que el próximo verano (o invierno allá) esta broma estacional bajará bastante, porque un humor tan blanco e inocente no casa bien con la siniestra sombra de las recientes noticias.

Cuento esto porque creo que revela el lugar que ocupaba Julio Iglesias en el imaginario colectivo: para unos, el gran cantante melódico internacional; para otros, un blandiblup bastante insoportable. Pero, en cualquier caso, lo amaras o lo odiaras, un personaje tan extremo que parecía irreal, tan galán, tan romántico, tan moreno Copacabana, tan ligón machote, tan de perfil siempre. Quiero decir que era una caricatura de fama mundial, y por eso se prestaba muy bien a los memes. Y a las muchas parodias que le han hecho una infinidad de humoristas. Ay, Hulio, Hulio, qué gracioso era Hulio.

Hablo en pasado porque tras el bombazo presentado por elDiario.es y Univisión, contando los —supuestos— abusos cometidos contra dos mujeres en 2021, nada volverá a ser igual. Falta ver qué pasa procesalmente con esas denuncias, desde luego, que además no son sólo de espeluznantes atropellos sexuales sino de una explotación laboral rayana en la esclavitud, pero, aparte de que tanto elDiario.es como Univisión parecen haber sido muy cautelosos y se han pasado tres años investigando antes de sacar la noticia (y cómo no: sabían que los iban a crujir los mejores abogados del mundo), lo verdaderamente importante es que este caso ha hecho caer el velo que difuminaba la imagen de Iglesias y nos ha permitido comprobar que el rey estaba desnudo.

Porque entonces hemos podido empezar a darnos cuenta de todas las cosas que habíamos visto sin ver. Por ejemplo, el caso de Vaitiare, aquella chica tahitiana tan guapísima que mantuvo una relación con Julio durante seis años (cuando empezaron, ella tenía 17 y él 46). Como sabéis, en 2010 publicó un libro titulado significativamente Muñeca de trapo en el cual decía cosas tan graves como que la obligaba a mantener tríos con otras mujeres o que la forzaba a drogarse con marihuana y cocaína. Ahora, en mitad de la vorágine, Vaitiare ha salido en los medios para matizar aquellas palabras (qué oportuna), diciendo que el libro estaba exagerado, que lo de los tríos no era todas las noches y que tanto eso como las drogas eran por su propia voluntad. Pero me da igual si exageró o no; a lo que voy es que, cuando salió ese texto diciendo esas burradas, nadie pareció estremecerse ni escandalizarse. Que yo sepa, tampoco Julio hizo nada en su momento contra Muñeca de trapo, cuyo contenido no ha sido puesto en duda hasta ahora. Es que daba igual. O bien no nos creíamos nada, ni los tríos ni las drogas, que ahora matiza pero reconoce (cómo íbamos a creerla contra Hulio), o, lo que es peor, lo que decía nos la refanfinflaba.

O ese atroz vídeo de Iglesias metiendo mano en directo, ese minuto y medio brutal de la entrevista con la presentadora argentina Susana Giménez que, por fortuna, ahora se ha hecho viral. Pero que, en 2004, cuando sucedió, pasó inadvertido. Es un combate de lucha libre. Iglesias la soba, le agarra a la fuerza por dos veces la cabeza y la morrea (esas manos que inmovilizan y que aprietan, qué miedo y grima dan), mientras Susana chilla y se revuelve y le pide por favor que pare e intenta defenderse, violentísima. Me da igual que condenen o absuelvan a Julio de las denuncias actuales: ese tipo da asco. Y aún me asquean más las tragaderas de nuestra sociedad hasta hace tan poco: el vídeo resuena con las risas del público. Cuánto hemos aguantado a estos cochinos. Para que luego vengan los listillos a decir que, si las mujeres se han pasado años sin denunciar, es que lo de las violaciones era mentira. Como si fuera fácil denunciar en un mundo en el que todo el poder lo ostentaban (¿o aún lo ostentan?) los babosos.

DOMINGO


Durante los años que viví en Villa Augusta, casa que adoro -quien tiene una biblioteca y un jardín lo tiene todo, decía Cicerone-, cada domingo solía subir temprano a La Esperanza para ver a mi amiga I y desayunar churros, ella 1 y yo 3, tal cual. Hoy, ni churros ni jardín, enciendo la tele para ver el Open de Australia, me levanto muchas veces en medio (ya se sabe, ver los deportes en la TV es cómodo porque tú manejas el tiempo), me afeito, me hago un café y hasta salgo a comprar el periódico a la gasolinera para que se me calmen los nervios por el partido, quién lo iba a decir. Cosa rara en este partido los comentaristas son bastante decentes, no demasiado apasionados en centrarse en uno u otro, cosa que detesto (Rafa, Carlitos, Nole, Martillo... todos colegas, todos de la familia. ¡Enormes!); no llegan al nivel de los jurados de los concursos de la tele, si fuera así ya habría apagado el televisor.
Villa Augusta, mi antigua casa donde los nuevos moradores talaron el árbol y los cipreses del garaje, arrancaron la hiedra de la fachada y a saber qué mas. Pasé un día en la moto y me dieron ganas de llorar. ¿Quién se muda a vivir al campo y lo primero que hace es destrozar un jardín de 17 años? Pregunta sin respuesta.
Leo El Semanal de EL PAÍS mientras Alcaraz y Djokovic siguen dale que te pego, justo después de montar en la Thermomix (se supone que el aparato es masculino, pero a mi me choca escribir "el" Thermomix) unos bubangos, una papa y verdura picada para preparar un potaje rico rico para hoy; luego pensaré en un segundo plato que lo acompañe.
Tuve la tentación antes de sentarme a trabajar, pero desistí. Los domingos son para desconectar e intentar descansar la cabeza. Mañana es lunes, quedan mucho tiempo todavía.
Por cierto, hoy ya 1 de febrero, se acabó mi desconexión política, al menos eso me había propuesto. Aunque... ¿no soy así más feliz? Debo darle una vuelta.
Dotan, *Home.