Terminé anoche de montar un proyecto y ahora estoy pendiente de una llamada y, después, quiero empezar con otra memoria pendiente. La burocracia es ya el corazón de la arquitectura, quién lo iba a decir.
Es consultar un proyecto del sigo pasado para entender cómo un proyecto se dirige en la obra, por mucho papeleo que exijan. Antes servían unos pocos planos y el buen hacer del arquitecto para llevar a cabo lo allí dibujado; hoy presentas planos y plenos y memorias de 500 páginas que, por supuesto, nadie lee. Esto en en España, donde trabajo, no sé cómo será en otros países.
Me cuesta pensar en que ahora, si conocen el devenir de nuestra profesión, alguien estudie la carrera de arquitecto con verdadera vocación. Pobres diablos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario