sábado, 7 de marzo de 2026

LA DESMEDURA DEL PODER


Levantarse cada mañana para leer el periódico no es una tarea fácil sino todo lo contrario. Ya en la negrura del COVID abríamos la página (eufemismo por encendíamos el móvil o la tablet) y nos encontrábamos la lista de muertos o la curva ascendente o descendente, y llegamos a suspirar de alivio. Pasaron aquellos tiempos y llegaron estos nuevos, tiempos de guerra, tiempos más negros si cabe porque están con conocimiento de causa, sin necesidad de bulos conspiranoides, de supuestos laboratorios; están porque ÉL lo vale, porque ÉL lo dice y así lo decidió con su amigo de allá vecino del de acá y así tiro porque me toca. Como dice Muñoz Molina en su artículo de hoy -que subiré tras mi modesta reflexión- ni siquiera se ha tenido que montar un relato justificativo.
Ya durante la 2ª Guerra Mundial suspiraba Europa para que EEUU entrara en guerra, como así lo había hecho en la 1ª, y terminase con el conflicto. Ahora son ellos los que han declarado la guerra y lo mejor que podría hacer Irán es rendirse. ¿Qué va a hacer aquel país con los americanos e Israel bombardeándolos? Nada. El régimen de los ayatolás tiene los días contados y una guerra larga sólo traería más sufrimiento a la población iraní. Cuando derrocaron al Sha dijeron que traerían la paz y la justicia al país, pero ya vimos cómo acabó todo, una dictadura por otra igual o peor. Peor, diría, al menos antes las mujeres eran libres.
No sabemos qué nos depararé el futuro cercano, ni en Irán ni en los países del área. Los atentados del 11-S cambiaron el mundo como lo conocíamos y esto es otra vuelta de tuerca al maltrecho (des)orden internacional.
Volverá el Sha, o no. ¿Lo resolverán como en Venezuela con el mismo perro con distinto collar? Nadie lo sabe, ni siquiera ÉL, me temo. 
Ay, Cuba, qué poco te queda.

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