domingo, 8 de marzo de 2026

MURCIA, MONEO Y VICEVERSA


AMPLIACIÓN DEL AYUNTAMIENTO DE MURCIA (1991-1998), Rafael Moneo

A la plaza Belluga de Murcia, del que forman parte el palacio del cardenal del mismo nombre y la fachada monumental de la catedral, se asoman los edificios que la burguesía local levantó para disfrutar de esta ubicación privilegiada. El derribo de una casa en uno de sus frentes hizo perder el sentido de contención y clausura que caracterizaba ese recinto. Con el nuevo edificio del Ayuntamiento se pretende cerrar sus límites y recuperar el espíritu celebratorio del Barroco. Consciente de la importancia que la Iglesia tuvo en el siglo XVIII, la institución que representa el poder civil se incorpora como espectador privilegiado al espacio urbano de mayor entidad de la ciudad.
Para responder a los retos y potenciales que implica su inserción en este enclave tan delicado, la fachada se proyectó como un retablo orientado a la catedral; un retablo volcado visual y simbólicamente al espacio público. Partícipe de los espectáculos que se desarrollan frente a ella, la casa consistorial respeta así la prioridad adquirida por las piezas que antes la ocupaban. La puerta principal se abre en uno de sus costados, como cierre de la calle que une el ayuntamiento con el casco histórico. Por su parte, la fachada-retablo no quiere ni puede competir con los órdenes clásicos, y se organiza a modo de partitura musical, numérica, aceptando el sistema de niveles horizontales de los forjados. Sin mostrar simetrías, ofrece como elemento clave el hueco del balcón al que se asoma la galería, para dialogar con la planta noble del palacio del cardenal Belluga.






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