Resulta imposible centrarse en una sola única noticia para saber cómo va el mundo. Leer un periódico u otro es leer también cómo somos en España y en qué nos hemos convertido.
Recuerdo hace años, cuando la noticia principal era el llamado "efecto 2000", recelosos todos de lo que podía pasar cuando cambiasen todos los relojes de los ordenadores de 1999 a 2000, que se publicaron unas portadas de periódicos en tono de humor. Cada uno lo contaba a su manera, desde Aznar a Almunia, pasando por la portada del ABC que decía algo así como "La reina, antes del caos, comprando como una española más". Ha pasado ya un cuarto de siglo y seguimos igual; no hablo de la reina comprando en el mercado pero sí de Pedro Sánchez y de Feijóo, con la que está cayendo. Las guerras de Irán, Gaza o Ucrania no sólo no parecen ser el problema principal del mundo hoy sino que lealtad institucional ante problemas globales, que ni está ni se la espera, ha desaparecido desde que el "y tú mas" se hizo fuerte en el Congreso y en las redacciones.
La postura clara del Gobierno de España de posicionarse en contra de la guerra ha vuelto a los más reaccionarios a posicionarse, cómo no, en contra -apostar por la no beligerancia debe ser cosa de rojos-, de manera que hemos caído en el absurdo de estar a favor o apoyar a Irán. Sin comentarios. La estupidez humana puede ser (es) ilimitada.
Pensar en que alguien puede apoyar el régimen de Irán es de obtusos. Veo estos días la 3ª temporada de la serie "Teherán", serie que por cierto viene como anillo al dedo. He sabido que los actores son tanto israelíes como iraníes (en el exilio), rodada sobre todo en una Atenas trasunto de la capital de Irán. La serie, de espías, muestra entre otras cosas lo subyugada que se encuentra la mujer en el país islámico y el poder absoluto de la policía secreta del régimen, la temida guardia revolucionaria. Quién le iba a decir a Marjane Satrapi cuando publicó si icónica obra gráfica "Persépolis", que sus peores pronósticos se iban a acabar cumpliendo en su país; su familia se había exiliado tras el derrocamiento del Sha y no por ser monárquicos, todo lo contrario, sino por ver cómo iba derivando la política de los ayatolás a lo que hoy sabemos.
"Un nuevo mundo sin reglas" reza la portada de EL PAÍS hoy, no puede haber un titular más terrorífico.
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