sábado, 7 de noviembre de 2026

EDWARD A. MURPHY JR.

La Ley de Murphy es una de esas no escritas, como las de la Mafia, que siempre terminan demostrándose, y no precisamente como la excepción sino todo lo contrario.
A punto de terminar un proyecto a contrarreloj, como en los viejos tiempos, se cruzan varios caminos para que se cumpla la ley del ingeniero norteamericano, que no cito textualmente para no invocarla.
A partir de mañana me pongo unos días en modo OFF por un asunto familiar, que por supuesto coincide con la entrega del proyecto. a su vez, también con los inciertos resultados (quiero creer que serán óptimos) de mi analítica por aquello de la anemia. Y como no hay dos sin tres, mi madrina T está ya en su última etapa vital, lo que me suma en una tristeza in advance al no poder estar aquí si ocurre el temido desenlace. 
A esta reunión familiar debía contar con mi madre, pero no pudo llegar, cosas de la vida, o mejor dicho de la muerte, siempre tan inoportuna. Ella, si no en cuerpo, en alma estará con nosotros.
Ya sábado, día 7, casi casi a mediados de mes, nada para las Navidades.
El tiempo, como lo son las leyes de la naturaleza, de la física, de Newton y hasta de Murphy, no se detiene para ninguno de nosotros, así que no olviden vivirlo todo.

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