domingo, 1 de noviembre de 2026

MEDIO AMBIENTE

Termino de ver hace un momento la película "The Dove", un canto a la libertad, al mar y al medio ambiente, rodado en innumerables localizaciones a lo largo de todo el planeta: Suva (Fiyi), Darwin y Fremantle (Australia), Ciudad del Cabo (Sudáfrica), Lourenco Marques (Mozambique), Canal de Panamá (Panamá), Islas Galápagos (Ecuador) y Marina del Rey y San Pedro en California (EEUU).
Leo también la historia de Karl Bushby, la misma que acabo de subir al blog, después de recorrer 31.000 millas (aprox. 50.000 km) a pie.
Y por esto y otras cosas más, no se me va de la cabeza la serie británica "Dirty Business", de la que hablaba hace un par de días, todo lo contrario a la belleza que muestran tanto la película como la aventura del ídem alrededor del mundo. Cuanto más pienso en lo que se muestra en la serie y en lo que les ha pasado a los responsables, nada, más me indigno y termino con una sensación de desasosiego que no desaparece. Sólo con lo que se ha probado con la investigación de los dos protagonistas sobre los vertidos de aguas fecales en ríos y playas sería suficiente para que la UE se replanteara muy seriamente si el Reino Unido puede reingresar en la Europa comunitaria. 
Nadie puede creer que un país "tan civilizado" como aquél pueda tener una calidad de agua tan mala y tan peligrosa; ver a niños bañándose tan felices junto a los vertidos de mierda da realmente pavor.

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