Conseguimos la condena de una mujer que dejó morir de hambre y sed a su perro en el Ripollès
La responsable de la muerte de Trunks ha sido condenada a 12 meses de prisión y cuatro años de inhabilitación para tener animales. Desde FAADA cuestionamos la actuación municipal ante los avisos recibidos, que no evitaron el trágico desenlace.
FAADA. Anna Estarán, 06.11.2026
Después de meses de trabajo y esfuerzo, hemos conseguido una condena por la muerte de Trunks, un perro que en febrero de 2023 murió de hambre y sed tras permanecer encerrado en una vivienda de un municipio del Ripollès (Girona).
El pasado 19 de octubre, el Tribunal de Instancia de Girona condenó a su propietaria por un delito de maltrato animal con resultado de muerte. La acusada reconoció los hechos y aceptó una pena de 12 meses de prisión y cuatro años de inhabilitación para tener animales y ejercer actividades profesionales relacionadas con ellos.
La pena de prisión ha quedado suspendida durante dos años, condicionada a que no vuelva a delinquir y realice un programa formativo en protección animal.
Desde FAADA, que hemos ejercido la acusación popular, aceptamos el acuerdo de conformidad debido a las dificultades procesales relacionadas con la entrada en la vivienda y la conservación de las pruebas, que podían comprometer la condena.
Aunque aspirábamos a la mayor pena de prisión posible, la legislación establecía un máximo de 18 meses y, al carecer la acusada de antecedentes penales, una pena superior a los 12 meses tampoco garantizaba su ingreso en prisión.
Por ello, priorizamos asegurar la condena y conseguir los cuatro años de inhabilitación para tener animales, el máximo legal previsto, impidiendo que la responsable pueda volver a tener animales durante ese periodo.
Uno de los aspectos más preocupantes del caso es la actuación del Ayuntamiento, que había recibido avisos sobre la situación de Trunks antes de que fuera encontrado muerto.
Desde FAADA consideramos que no se actuó con la diligencia necesaria para comprobar su estado y garantizar su protección. Por ello, solicitamos que se investigara la posible responsabilidad penal de las autoridades municipales, aunque esta petición fue desestimada.
Queremos agradecer especialmente la labor de los Agents Rurals en la realización de la necropsia y la profesionalidad de la veterinaria que conservó el cadáver, cuya colaboración fue fundamental para esclarecer las causas de la muerte.
Ninguna sentencia devolverá la vida a Trunks. Y su caso debe servir para recordar que las administraciones tienen la responsabilidad de actuar ante los indicios de maltrato y que una intervención a tiempo puede evitar una tragedia.

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