sábado, 1 de febrero de 2025

LA VARA DE MEDIR

Me alegra leer que los rehenes secuestrados por Hamás el 7 de octubre de 2023 van regresando a casa. Todo apunta -visto por un optimista recalcitrante- a que estamos ante el final de la guerra. ¡Ojalá sea así!
En la guerra, en ésta, denostada por todos, como todas, no debemos olvidar nunca las causas porque corremos el riesgo de que se repita irremisiblemente.
Ocurren cosas como la de hoy: Hamás libera a tres rehenes e Israel excarcela a 180 presos. ¿Quién pone en un platillo de la balanza el número de rehenes para que ésta se equilibre con los presos en Israel? Nunca sabremos la respuesta a esto, me temo.
Viendo las noticias que nos llegan desde Oriente Próximo no dejo de pensar en la Guerra Civil española. Sí, no sé la razón por la que mi mente relaciona siempre esto, quizá porque pocas veces se recuerda cómo empezó la Guerra de Gaza y nunca cómo empezó la española. Años de dictadura y blanqueamiento educacional posterior cubrieron veladamente esta etapa de la Historia que ha llegado hasta hoy. Nunca se recuerda lo suficiente que la Guerra Civil se desencadenó tras el fracaso parcial del golpe de Estado del 17 de julio de 1936, perpetrado por parte de las fuerzas armadas contra el Gobierno electo de la Segunda República (Wikipedia). Hoy se les llena la boca a los partidos de derecha al repetirnos una y otra vez lo malo que fueron ambos bandos (que lo fueron) y los muertos de uno y otro lado (que los hubo). 
La guerra es terrible, horrorosa, sin duda, pero todo tiene una explicación y ésta no la debemos olvidar, nos pese o no.

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