No voy a escribir hoy sobre un programa de televisión, no, aunque lo parezca por el título. Pensaba hacerlo sobre algo tan normal como los días que se suceden, uno tras otro, sin mayores altibajos, aunque siempre con expectativas.
Está siendo ésta una semana de trabajo, para no variar, de reuniones, de avance y de consolidación de mi nueva situación profesional que, aunque no perfecta todavía, tiende a ello, así lo quiero creer. "Trabajarse" el desarrollo personal, como parece decirse ahora, es un camino complicado y sin pausa. Ni siquiera Aquiles, Aristóteles o Zenón pudieron ponerse de acuerdo acerca del movimiento, la velocidad y la distancia a completar. Así que yo, modestamente, pasito a pasito.
Una mañana, la de ayer, frenética, pero en cambio una tarde relajada: siesta y salida a tomar algo con mi amiga B, más de dos horitas de rica conversación alimenticia, que no es poco.
Los amigos, siempre los amigos.
Claro que anoche dormí menos de lo necesario y hoy lo pagaré, pero sarna con gusto no pica.
Ya en la oficina desde las 5, como cada día, sumido en la pequeña lista de informes de hoy, ópera en Spotify (Verdi, "Giovanna d'Arco"), billetes de avión comprados tras haber rellenado el cuadrante de febrero, marcas correspondientes en el calendario de sobremesa que siempre es la joya de cualquier mesa (mía) de despacho que se precie, café a la espera de que den las 7am.
Nada/ todo nuevo bajo el sol, aún sin levantarse.
Om.
♫
Verdi, Giovanna d'Arco, *O faticida foresta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario