miércoles, 19 de febrero de 2025

LA NAVAJA SUIZA

Dicen constantemente que uno debe irse a la cama con la cabeza tranquila, sin pantallas ni móviles, ni siquiera libros. Apoyar la cabeza en la almohada y desconectar hasta ganar el sueño, todo en uno. Pero he aquí que la mente funciona como una navaja suiza y, cuando menos lo espera uno, ésta empieza a desplegar sus gadgets como si no hubiera un mañana.   
Llegué a casa tarde tras un vuelo tranquilo donde leí un rato "El misterio de la cripta embrujada", intentando no reírme en alto. Éste lo leo en papel cuando viajo y "Cónclave", el otro con el que ando, en el kindle; sí, todo al revés, lo sé, es lo que hay. 
En la jardinera camino a la terminal me aborda un señor con pinta de alemán que me habla en inglés: I like your ring, me dice. Le explico que es una herencia de mi padre, regalo de mi madre tras la muerte de él y bla bla bla. Me dice que su padre tenía uno igual que debió haber heredado él también pero que "había desaparecido". ¿En el hospital? pregunté ingenuo. No, más bien "en la familia", respondió.
Ya en el taxi, habiéndome despedido del admirador del anillo, mi tesooooro, llego a casa, saludo a mi madre, muá muá, hablo con mi sobrino y me acuesto. Ahí fue cuando empezó la navaja suiza a desplegarse.
Hoy miércoles, mañana larga, posible obra al mediodía, visita a un amigo hospitalizado y reunión vespertina en Tacoronte. Otro día en el que me acostaré tarde, rendido, aunque espero que ya con la navaja guardada convenientemente. 
¿Cuándo días de 34 horas?, ¡como mínimo!
Family of the year, *May I miss you.

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