lunes, 3 de febrero de 2025

WHISH LIST

Conversábamos a la manera moderna esta mañana, es decir por whassap, sobre unos buenos hábitos alimenticios, ejercicio físico, cáncer y esas cosas que a uno no le levantan el ánimo precisamente, o sí, vete tú a saber. Tras este ratito compartiendo con los buenos amigos llegué a una conclusión: lo que necesito es jubilarme para cuidarme.
Tal cual.
Ahora todo son disculpas, lo sé. Que si no tengo tiempo, que el deporte me aburre, que si estoy viejo, gordo, perdido... siempre hay una idea brillante para procrastinar (qué sabios eran nuestros antiguos: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro, postergación o posposición). 
Mañana, siempre mañana. Como cuando vemos la otra acera y desde allí nos dicen que la solución está también en la otra acera. Aquí, allá, un caso sin solución posible salvo que la queramos encontrar y he ahí el quid de la cuestión.
Repito, la solución está en la jubilación. Pero claro, uno piensa, ¿y si no llego? Tanto trabajar para qué. Rico ya no me hago a estas alturas y no importa. En dinero no -no me he de quejar porque sería una inmoralidad, hay gente mucho peor que yo-, pero en otras cosas soy millonario, así que ¿de qué me lamento? Del tiempo, o de la falta de él, eso sí reclamo para mi. El inexorable tiempo, que pasa despacio o lento según sea la cosa, ¡y qué cosa!
Tiempo para dedicarlo a otras cosas, y hay una lista enorme de ellas.
Tic, Tac.

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