Entre Tenerife y Gran Canaria, en un vuelo anterior al que había comprado y así adelantar algo de tiempo, con el kindle y otro libro en papel, todo entre las ropa y un par de carpetas con papeles que me traje de la oficina. Opté por el libro de toda la vida y continué sumergiéndome en esta delicia escrita por Eduardo Mendoza en 1978: "El misterio de la cripta embrujada". Media hora no da para mucho, más cuando tienes sueño acumulado, pero esta vez aguanté y saboreé esos treinta minutos como si fueran chocolate (con leche, el negro me gusta menos). Quiero recordar una conversación hace muchos años con mi amigo F el G sobre otras de sus novelas, "Sin noticias de Gurb", del año 1991, aunque igual la memoria me juega una mala pasada.
Ésta en la que ando es corta, el único defecto que le encuentro. La historia es ingeniosa, muy española, absurda, amena, muy bien escrita y extremadamente divertida.
Nos dice la Wikipedia: En Nueva York, donde Eduardo Mendoza trabajaba como traductor para la ONU, abandonando aquella España, en palabras del autor, "triste, amarga y violenta", y escribió “divirtiéndome como nunca lo había hecho". Finalizó el manuscrito en una semana y lo envió a la editorial Seix Barral, que ya había publicado su primera novela. Seix Barral publicó El Misterio de la cripta embrujada en 1978.
El comisario Flores es un inspector de la Brigada de Investigación Criminal. Ante el caso de la desaparición de una niña de un internado de madres lazaristas, el inspector decide buscar ayuda en un antiguo criminal depravado que está interno en un manicomio. Así llegan a un trato entre el interno y el comisario: si ayuda a resolver el caso, se ganará la libertad. Tras liberar al interno del manicomio, éste volverá a Barcelona tras cinco años de internamiento. Aunque ha recuperado el control de sí mismo, sigue teniendo su viejo instinto que le permite inventarse identidades, suplantar a otros o abrir puertas sin llaves. Volverá a ver a su hermana y se involucrará en una historia en la que un adinerado industrial catalán quiere esconder el cuerpo de un muerto. Intentando tapar esta muerte se producirán delitos varios (muertes, drogas...), que el exinterno conseguirá resolver con la ayuda de una exalumna del colegio, Mercedes.
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