Podemos dice que Sánchez tiene “miedo” a Marruecos y llega incluso a preguntarse si ese miedo se debe a que “tienen demasiada información” sobre él. Si Marruecos tuviese información comprometedora sobre Sánchez, probablemente ya la habría hecho pública Trump, que le tiene muchas ganas. No nos engañemos: lo que Sánchez no quiere es meternos en un conflicto cuyas consecuencias puedan ser tan graves que terminemos lamentándolos todos…y esa postura requiere valentía.
Mientras tanto, intenta resolver la situación por la vía diplomática, que es precisamente lo que debería hacer cualquier gobernante responsable. Y, guste más o guste menos, Sánchez es hoy uno de los políticos con mayor talento de este país. Aunque, viendo el nivel de quienes tiene como rivales, tampoco hace falta demasiado para destacar.
Lo que resulta mucho más difícil de entender es a qué aspira ese residuo de partido llamado Podemos. ¿Qué es exactamente lo que podéis que los demás no puedan? Porque da la impresión de que habéis terminado convirtiendo la política en una permanente pelea contra todo y contra todos.
Y eso duele especialmente a quienes un día creímos en vosotros.
Yo admiré aquel 15M de Sol. Lo admiré porque representaba algo que entonces parecía necesario: había una sociedad que quería cambiar las cosas, que estaba cansada de la vieja política y que aspiraba a construir algo diferente. Muchos nos acercamos a aquellos postulados con ilusión. Creíamos que detrás de aquel movimiento podía nacer una nueva manera de entender la política, más cercana a la gente y menos sometida a los intereses capitalistas.
¿Y qué queda de aquello?
Hoy, cada vez que hablan algunos de los dirigentes de Podemos, uno acaba preguntándose: “¿A qué juegan estos?”. Ni comen ni dejan comer. No construyen una alternativa capaz de ilusionar, pero tampoco parecen dispuestos a permitir que otros la construyan.
Y lo más triste es que no hay nada que me gustaría más que ver a las izquierdas unidas.
Lo llevo diciendo desde hace años. Ahí están mis escritos para demostrarlo. Entrar en la página de Ramón Bellotero, tirad hacia atrás todo lo que queráis y encontraréis una y otra vez la misma idea: la izquierda necesita unidad. No por sentimentalismo, ni por repartir cargos, ni por salvar las siglas de nadie, sino porque sé que la única posibilidad real de hacer frente a esta derecha pasa por sumar nuestras fuerzas.
Nuestra política no consiste en demostrar quién tiene más razón dentro de la propia izquierda. Consiste en conseguir cambiar las cosas. Y para eso hacen falta mayorías.
Pero cada día me convenzo un poco más de que con Podemos no se puede contar. Y no porque sus ideas no sean de izquierdas, sino porque parece que han terminado confundiendo la discrepancia con la estrategia y la confrontación con la política.
Una izquierda dividida, enfrentada consigo misma y obsesionada con ajustar cuentas del pasado no puede aspirar a transformar un país. Puede protestar, puede señalar, puede criticar y puede lanzar consignas. Pero gobernar y cambiar las cosas exige algo mucho más difícil: capacidad para entenderse con quienes no piensan exactamente como uno mismo.
Eso es lo que echo de menos.
Y eso es, precisamente, lo que más necesita hoy la izquierda.
El Bellotero.
2 comentarios:
Lo leí en Facebook esta mañana, coincido. Tengo un buen amigo, podemita, con el que discuto a rabiar, al que le digo que, tanto él como Podemos, tienen poca mano izquierda.
Éste es el gran problema endémico de la izquierda, siempre dividida y odiándose entre ella. Una pena.
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