martes, 14 de abril de 2026

¡POR FIN!


Tengo una manía que posiblemente comparta con mucha gente, o sea poco original, que consiste en deambular por la casa cuando me llaman por teléfono; algo bueno tiene no tener cable, ¿se acuerdan de lo que nos desconsolaban aquellos teléfonos de las cocinas de las pelis americanas con el cable más largo del mundo? Pues a saber, igual es algo de eso.
Andaba de paseo casero cuando me asomo a ver cómo iba la tórtola empolladora y casi se me para el corazón, ¡no estaba! Angustiado corrí las persianas, abrí la ventana y me alongué no fuera que las gafas estuvieran empañadas. Y sí, efectivamente la tórtola no estaba, había dejado el nido vacío. ¡Qué tristeza! ¡Qué dolor! Pero... he aquí que a los pocos segundos la vi llegar volando y, podría asegurarlo, con un gusano en la boca para alimentar a los polluelos. ¡Qué alegría! ¡Qué felicidad!
Al final ha resultado ser un martes estupendo, quién lo iba a decir. ¡Soy tío!

No hay comentarios: